Hey! Cari legentes! Usquequo! Ahora realmente creo que algunos de ustedes habrán considerado seriamente mi muerte. He estado sin internet y sin ninguna clase de inspiración (si, los culpo de eso...?). Pero, ya dicen, mejor tarde que nunca! Y, como lo prometí, aquí estoy.
Como siempre, espero que al leer este capítulo todos se encuentren gozando de buena salud y buena compañía, que no tengan que lidiar con problemas y que estén en una relativa paz mental. Que Dios los acompañe!
Bueno, esta es mi primer historia, así que es probable que cometa algún que otro error. Es un Hidasaku, así que al que no le guste, QUE NO LO LEA!
Declaimer: Naruto y todos sus personajes y paisajes son propiedad del señor Masashi Kishimoto-sama. Sin embargo, yo estoy jugando con sus niños; a algunos los reviví, a otros los deje muertitos y cosas por el estilo.
Había sido difícil convencer a Naruto de que Gaara no necesitaba a uno de sus Bunshin. Según el rubio, el clon no solo lo tendría constantemente informado acerca del progreso de la misión, sino que, en el peor de los casos, si el Kazekage necesitaba su ayuda, el clon inmediatamente pediría refuerzos. Como de costumbre, el chico se había empecinado y había tomado esa actitud tan caprichosa, de la que nunca se desprendería por completo. Al final, solo la insistencia de Kakashi había logrado persuadirlo.
Solo habían pasado un día en Suna. Habían descansado, comido y tomado, y luego habían partido. No es que estuvieran muy ansiosos de volver a Konoha, pero había algunas cosas que querían hablar con Tsunade. Lo que se dice 'hablar'. Más bien, deseaban descargar su frustración en ella.
Todos permanecieron en silencio durante el recorrido, cada uno inmerso en sus propios pensamientos. Yamato trataba de poner a funcionar su mente analítica. Debía pensar lo que más le convenía a todos, y aunque no fuese precisamente 'conveniente', la manera de hacer que Tsunade se retractase y les dejase volver a la búsqueda. Aún seguía en Anbu, por lo que también debía asegurarse de que no lo necesitaban allí, aunque no se podía decir que su deber para con la organización le importase mucho en los últimos días. Y para cerrarlo todo, la mejor forma de contener a su sempai si la Hokage terminaba sacando lo peor del peliblanco. Alguna que otra vez había tenido la dudable suerte de verlo en ese estado, y podía dar fe de que no era nada bonito de contemplar —ni nada seguro, para qué negarlo—.
Sai, por su parte, trataba casi inútilmente de comprender sus propios sentimientos. Era, indudablemente, algo nuevo para él. Si tenía que ser sincero, se sentía… mal. Como si, dentro suyo, de pronto faltase algo, algo importante. Miraba a sus compañeros y se preguntaba si así se sentía ser parte de un grupo, verdaderamente parte de él. No porque lo hubiesen puesto allí para ser el reemplazo, no porque los demás estuviesen casi obligados a aceptarlo. Pensó en la persona a la que reemplazaba, Uchiha Sasuke. Por lo que sabía, Naruto, Sakura y él habían sido muy unidos, aunque el pelinegro nunca había tratado a la muchacha con lo que se diría delicadeza. ¿Cómo se sentiría estar en ese lugar? ¿Cómo se sentiría el saber que había gente que lo haría todo por él, incluso dar la vida? ¿Cómo se sentiría saber que, si caía, siempre habría alguien allí atrás, sosteniendo su espalda con la propia? Frunció el ceño. ¿Por qué Sasuke había rechazado todo eso? ¿Acaso no sabía lo que valía una amistad como esa? ¿Había siquiera algo medianamente comparable? No es que pudiese hablar mucho del Uchiha, él no lo conocía más que de lo que oía de él —que, en general, no era bueno—, pero le parecía que el muchacho era bastante inconciente e insensible si era capaz de dormir cada noche sabiendo que había personas que lo extrañaban, que lo querían, y que había dos en particular que, cada vez que lo recordaban, parecían deshacerse de dolor. Si tan solo supiera la manera de terminar con ese dolor, si él pudiese reemplazar a Sasuke en el corazón de sus amigos, si ellos tan solo se lo permitiesen…
Kakashi ponía a prueba su autodominio. En general, era una persona calma y fría, no dada a demostrar sus verdaderas emociones. Gracias a su entrenamiento en Anbu, incluso en las peores situaciones estaba capacitado para no descontrolarse. Pero, ¿acaso el secuestro de una de las personas más cercanas a su corazón entraba en la calificación de 'peores situaciones'? Por alguna razón, le parecía que ese nombre le quedaba chico. Si bien tenía que pensar en su equipo, en la misión, en Naruto, no podía evitar ciertos pensamientos oscuros, que trataba con todas sus fuerzas de erradicar. ¿Cuánto tiempo había pasado desde que habían secuestrado a Sakura? Cada segundo que pasaba reducía las probabilidades de que la encontrasen con vida. ¿Por qué los Akatsukis la dejarían vivir, en todo caso? Tan pronto como le sacasen provecho a su habilidad médica, se desharían de ella. No es que estuviese seguro de que la torturasen —después de todo, desquiciados o no, no creía que los criminales quisiesen gastar su tiempo en alguien sin importancia para ellos, como Sakura—, pero eso no la salvaría. Y también era una posibilidad. Se llevó una mano al corazón, tratando de mitigar el dolor. ¿Qué pasaría si estaba muerta? Si pensar en que torturasen a la dulce, a la inocente, a la pequeña Sakura, lo lastimaba tanto, ¿qué sería de él si, luego de un tiempo, el Kazekage les comunicaba que, efectivamente, la habían encontrado, pero que no habían podido salvarla?
Evocó cada momento junto a ella y, de pronto, se le ocurrió que había sido muy poco, insuficiente. Cuando se había encontrado con su grupo por primera vez, lo cierto es que había centrado todas sus energías en Sasuke. Ambos tenían cosas en común, y desde un principio Kakashi había notado la fragilidad mental del Uchiha. Le pareció que su deber era estabilizar esa fragilidad. Si bien el Tercero le había hablado personalmente de Naruto, el chico le había parecido tan revoltoso que no había tenido ganas de ponerle mucha atención. ¿Y la chica? Se avergonzaba de pensar que le había tocado la muchacha más débil de todas. La hija de Inoichi, Ino, manejaba el Shintenshin no Jutsu, y la chica Hyuga, de la rama principal de los Hyuga, contaba con el Byakugan. ¿Y Sakura? Sakura no sabía hacer nada, excepto controlar excepcionalmente el chakra. Kakashi cerró los ojos con fuerza por un segundo, deseando haberse dado un buen golpe. ¿Que Sakura no sabía hacer nada? Kami, ¿cómo había podido pensar algo como eso? Él, su maestro, quien supuestamente tenía que velar por ellos. Solo bastaba ver a la pelirrosa ahora para darse cuenta de lo estúpido que sonaba que ella fuese débil. Era cierto que, de chica, no contaba con muchas habilidades, pero, ¿acaso no era culpa suya? ¿No era él quien supuestamente tenía el deber de sacar sus destrezas a la luz? No, su inconciencia no se lo había permitido. Se había centrado en los chicos, dado que ellos hacían gala de una fuerza extraordinaria, y se había olvidado de que su grupo era de tres, que también tenía que poner parte de sus esfuerzos en Sakura. Recordó el malestar que lo había aquejado cuando, en su entrenamiento luego de que Naruto regresase a la aldea, ella había demostrado sus nuevas habilidades. Habilidades que, en fin, siempre habían estado allí. Si bien él no hubiese podido enseñarle jutsus médicos, tampoco le había enseñado nada. En conclusión, mirando desde el punto de vista de Sakura, y en calidad de maestro, él no había servido para nada.
Aunque no lo haría, sintió ganas de llorar. ¿Realmente esa era la idea que Sakura tenía de él? ¿Era eso lo único que había podido dejar en la chica? Esperó que, como persona, le hubiese servido un poco más. 'No te preocupes, Sakura, todo volverá a ser como antes'. La frase, dicha justo después de que detuviese el ataque entre Naruto y Sasuke en la azotea del hospital, le sonó vacía, ridícula, hiriente. No, no, no. Tenía que dejar de pensar en todas las cosas que había hecho mal en relación a la kunoichi. Si seguía haciéndolo, no pasarían dos segundos antes de que diese media vuelta y volviese a su búsqueda. Y, sin embargo, los recuerdos le llegaban atropelladamente. ¿Cuándo había hecho algo verdaderamente importante por ella? ¿O por Naruto? ¿Acaso su carrera como sensei del equipo 7 se había centrado pura y exclusivamente en Sasuke? ¿Cómo podía ser? Sacudió la cabeza con fuerzas. Le sobraban motivos para rescatar a la Haruno, pero ahora acababa de agregar uno más a la interminable lista. Cuando la tuviese entre sus brazos de nuevo, se disculparía; se disculparía por su estupidez, por su falta de atención y apoyo, por haber considerado que no valía la pena, por haberse mofado de su carácter cambiante y su cariño fácil, que, en todo caso, había conseguido ganarse su propio corazón, por su indiferencia. Y por Kami que estaría encantado de pasar el resto de su vida compensándoselo, tanto a ella como al Uzumaki.
Y por último estaba Naruto. Si bien sus ojos se centraban en el camino frente a él, su mente estaba llena de recuerdos. Después de Sasuke, era con Sakura con quien había pasado más tiempo en toda su vida. Cuando era pequeño, la seguía, porque la chica le gustaba mucho. Después, cuando el grupo se formó, porque quería protegerla, porque odiaba la forma en que sus ojos perdían el brillo cuando Sasuke la hería. Y cuando el Uchiha se había ido, porque era su único apoyo. El brazo de la pelirrosa sobre sus hombros bastaba para disipar todos los malos pensamientos, para alejar el dolor, para traer una sonrisa a su rostro. Los momentos juntos le parecían demasiados como para recordarlos todos pero, como a Kakashi —aunque Naruto no lo supiese— se le hacían insuficientes. ¿Cuántas veces le había dicho que la quería? ¿Se lo había dicho una vez, siquiera? No, jamás lo había hecho. Pero ella lo sabía, ¿cierto? Tenía que saberlo. No podía siquiera imaginar que ella lo dejase sin saber la profundidad de su amor. No, ella no podía dejarlo. Evocó su sonrisa cariñosa, sus brillantes ojos verdes, su suave cabello rosa, su piel blanca y radiante. ¿Cómo podía ser que se hubiese escurrido entre sus brazos? Aquella tarde en que los había despedido para su misión en Suna se le antojaba tan lejana, tan ajena… ¿Realmente la había estrechado entre sus brazos, o era solo un truco de su mente?
Si cerraba los ojos, la figura de la kunoichi se formaba con claridad y perfecta nitidez tras sus párpados. En su cabeza, podía rememorar cada momento desde que la había conocido. Cada que vez que, en secreto, la había observado, anhelando que ella lo voltease a ver, que se acercase a hablar. Y que, al contrario de sus deseos, ella siempre había estado detrás de Sasuke, como si el chico conformase el centro de su universo. Aún ahora podía sentir los resquicios de dolor al pensar en el profundo amor que Sakura abrigaba por el Uchiha. De alguna forma, podía entender ese amor. La muchacha lo había despreciado siempre, haciéndolo sentir miserable, inferior, inútil. Pero así mismo era como Sasuke la había hecho sentir a ella. Y el amor que la Haruno le tenía al moreno —al igual que el que el rubio le seguía teniendo a ella— continuaba siendo fuerte, inquebrantable, invariable. Aunque trataba de suprimir sus pensamientos más negros, la parte más oscura y egoísta de su corazón no podía evitar pensar que, quizá, cuando volviesen a estar todos juntos como el equipo siete, la amistad tan estrecha y cercana que había alcanzado con la pelirrosa se destrozaría ante la presencia de Sasuke. ¿Seguiría paseando con él, almorzando con él, charlando largas horas con él, entrenando con él, o nuevamente fijaría sus objetivos en el Uchiha? Estaba seguro de que ella no le daría la espalda; la chica había cambiado mucho, y Naruto sabía que contaba con su cariño, amistad y respeto. Pero, ¿sería todo como cuando el pelinegro no estaba? ¿O los ojos de su querida Sakura sólo se iluminarían ante la presencia del chico?
Sacudió la cabeza. Sasuke era como un hermano para él, y no quería pensar que su regreso a la aldea podía, de alguna forma, hacer tambalear su felicidad. Él era Naruto Uzumaki, próximo Hokage de la Aldea oculta entre las Hojas. No se rendiría jamás; le había prometido a Sakura —y también se había prometido a si mismo—traer de vuelta a Sasuke. Y Naruto Uzumaki jamás se rendía, jamás retrocedía a su palabra, porque ese era su Camino Ninja.
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Hidan se sentó en la incómoda cama, pasándose los largos dedos por el cabello platinado. Su vista cayó en la figura que tenía al lado; la silueta delicada y femenina de Minako, que, a pesar de estar desnuda y destapada casi por completo, dormía profundamente. Chasqueando la lengua, el inmortal se puso de pie, se vistió rápidamente con el uniforme de Akatsuki —naturalmente, sin remera alguna, y dejando la capa sobre el catre— y se encerró en el baño. Sentía que la cabeza le estallaría de un momento a otro. Los pensamientos se le agolpaban, haciéndosele imposible rescatar alguna frase coherente. Se inclinó con garbo sobre el lavamanos y se echó agua helada sobre el rostro. Cuando se sintió lo suficientemente despejado, se miró al espejo. El reflejo que éste le devolvió lo desconcertó y, por qué no, le molestó. Su cabello, siempre perfectamente peinado, se encontraba hecho un revoltijo, y bajo sus impresionantes ojos amatista había una sombra oscura, signo irrefutable de la mala noche que había pasado. Aunque era evidente que la Hitomi había quedado tan satisfecha que dormía como un bebé, lo cierto era que a él le había costado bastante encontrar algo de placer en el desenfrenado sexo.
Hundió la cabeza entre los hombros, y la golpeó repetidas veces contra el espejo, queriendo eliminar, con el dolor, el malestar que sentía en el pecho. Había algo… algo que sencillamente no iba bien. Se separó del lavabo de manera abrupta, y buscó a su alrededor alguna cosa que pudiese mover algo en él, algo que devolviese su cuerpo a la normalidad. ¡Por Jashin-sama, se estaba volviendo loco! Con un gemido que murió en su garganta, pateó con fuerza el inodoro. ¿Por qué el jodido malestar no se iba?
Golpeando la espalda contra la pared, se dejó caer al suelo, recogiendo las piernas y enterrando el rostro entre ellas. 'Jashin-sama, ¿por qué me hace esto? ¿Qué quiere que haga?'. Por primera vez en la vida, se sentía perdido, como si su dios lo hubiese abandonado a su suerte. No sentía deseos de sacrificar gente, no sentía deseos de compartir su dolor. Pero, ¿qué mierda deseaba, entonces?
La puerta del baño se abrió con un crujido seco, interrumpiendo sus pensamientos y haciendo que el inmortal alzase la cabeza. Minako, aún desnuda, entró al pequeño cuarto, sin ninguna clase de pudor. Mientras tomaba su cepillo de dientes, le lanzó una mirada adormilada. Hidan creyó que explotaría; ni siquiera el cuerpo desnudo y curvilíneo de la muchacha le causaba ni la más mínima gota de deseo.
—¿Qué haces ahí? —preguntó la chica, con el cepillo en la boca.
—Nada —El hombre se puso de pie y vaciló un segundo.
—¿Me esperarás para desayunar?
El 'Joder, ¿estás loca? No soy tu puto perro, por Jashin-sama' se le atascó en la garganta, por lo que se limitó a asentir, y salió del baño. Se tiró cuan largo era sobre la cama. Si cerraba los ojos, aún podía ver los orbes verdes de la perra inundados en lágrimas, contemplando a la Hitomi como si acabase de apuñalarla. ¿Qué mierda le había dicho la rubia? ¿Era por Pinocho? ¿O por el hermano del jodido Itachi, Sasuke? Sacudió la cabeza y tapó su cara con las manos. ¿Por qué mierda le importaba, de todos modos? ¡Era la puta perra la que lo estaba volviendo loco!
Abrió los ojos cuando unos dedos suaves acariciaron su torso. Sus ojos amatista dieron con los zafiros de la chica, que lo miraba con picardía. Se incorporó. Ella aún estaba desnuda, pero rápidamente tomó la capa de Akatsuki que el Jashinista había dejado y con ella tapó su cuerpo desnudo.
—Vamos, guapo, levántate de una vez.
Y, sonriendo, salió del cuarto. El muchacho se quedó duro, con el insulto en la boca. Esa mujer se estaba aprovechando demasiado de él, y nadie se aprovechaba de Hidan.
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—Sasori… siempre he querido preguntarte algo… —Sakura se encontraba sentada en la cama, con la almohada entre sus brazos. Era temprano en la mañana, y Sasori estaba dentro del baño, aunque hacía unos minutos que el sonido del agua había cesado.
—¿En serio? —preguntó él, y la kunoichi pudo notar la fuerte nota de sarcasmo—. Y yo que creía que nunca te guardabas una pregunta.
Aunque él no podía verla, la muchacha frunció el ceño y resopló. El marionetista podía ser tan molesto cuando quería serlo…
—¿Vas a contestar, señor sarcasmo y orgullo?
El mentado salió del baño con una sonrisa socarrona que solo corroboraba las palabras de la pelirrosa. Tenía el torso desnudo, y por su brillante cabello rojo caían gotas de agua, que se perdían en su cintura. Sakura alzó la vista al techo, cavilando que, al parecer, Hidan no era el único a quien no le importaba en lo más mínimo andar sin remera. Definitivamente, esos hombres no tenían la más mínima consideración hacia ella. Sasori tomó una remera negra, que se puso con su habitual elegancia, y después se sentó en una silla.
—Bien, adelante, destroza mi paciencia con tus insufribles preguntas.
—¡Mis preguntas no son insufribles! —se molestó la Haruno, haciendo un mohín. El muchacho solo alzó una ceja, con evidente picardía. Después movió la mano, indicándole que prosiguiera. La chica suspiró—. Bueno, me preguntaba… ¿qué sientes con respecto a la muerte de Chiyo-sama?
El Akasuna la miró con asombro, como si esa pregunta lo hubiese tomado por sorpresa. Sus ojos miel se pasearon por el cuarto, evadiendo los jades de la pelirrosa. ¿Qué sentía con respecto a la muerte de su abuela? Cerró los ojos y trató de buscar algo en su interior. Sin embargo, se sentía vacío, como si la muerte de la anciana hubiese significado menos que nada en su corazón. Pero, ¿podía decirle algo así a Sakura? ¿Podría comprender ella que todo el amor que el pelirrojo había sentido por la mujer se había diluido con el tiempo, de la misma manera que lo había hecho su amor por la villa, su amor por la vida?
—Yo… no siento nada —El horror en los ojos de la pelirrosa lo enfadó. ¿Por qué no podía comprenderlo? ¿Por qué lo juzgaba de esa manera? Pero sabía que no era culpa de la muchacha. Ella estaba acostumbrada a dar y recibir amor, y el hecho de no sentir nada ante la muerte de alguien de su misma sangre debía parecerle inconcebible. Reunió toda la paciencia de la que fue capaz antes de contestarle—. Sakura, se que quieres pintarme como uno de tus compañeros de Konoha porque verme de otra manera sería destruir esta relación que tenemos, pero debes comprender que esto que soy, esto en lo que me convertí, no cambiará nunca, así como tampoco cambiará el centenar de muertes que pesan sobre mi cabeza.
—No puedes… —susurró ella, pero el chico siguió hablando, ahogando la voz de la muchacha.
—La muerte de mi abuela es solo una más. ¿Por qué habría de sentir algo? Cualquier cariño hacia ella o hacia alguien más murió al mismo tiempo que lo hizo mi humanidad. Decirte que lo siento sería mentirte. ¿Acaso piensas en todas esas personas que murieron en mis manos? No, solo piensas en mi abuela. Pues bien, a mi me da lo mismo, ella y todos los demás.
Sakura se alejó de él de pronto, como si la hubiese abofeteado. ¿Cómo podía decir algo así? ¿Cómo podía ser tan cariñoso a veces, y después volverse tan frío y seco?
—¡Pero ella te quería! No puede ser que no sientas nada, absolutamente nada…
—No siento nada, Sakura. No quieras presionarlo, porque no sacarás nada. No voy a decirte algo que no es sólo para complacerte.
—¿Qué hay de mi, o de Deidara? —preguntó entonces, al borde del llanto—. ¿Tampoco sentirías nada si yo muriese mañana?
El shinobi de la Arena frunció el ceño, ofendido. ¿Cómo podía pensar algo así? Pero, por otro lado, él acababa de decirle que las muertes no le importaban nada, que no significaban nada para él.
—Es diferente. Piensa en mi vida como en dos etapas, y lo comprenderás mejor. Nada de la etapa anterior me importa, mientras que lo que hay en esta etapa es lo único que tengo, por lo que es lo único que me importa.
A pesar de sentirse complacida, Sakura no contestó. Todas esas muertes… y no le importaban. Se reprochó haber olvidado lo que Sasori era gracias a sus bromas o a su sonrisa socarrona. E incluso Deidara, con sus maneras caprichosas y volubles. También Kisame, e Itachi, y ni que hablar de Hidan y Kakuzu. Se recriminó no poder separar la realidad de sus propios deseos, de sus afectos. Por mucho que quisiese a los criminales, éstos no dejarían de ser lo que eran; asesinos despiadados. ¿Con cuántas muertes cargaría cada uno? Recordó el dolor en la mirada del Uchiha. ¿Realmente disfrutaría de asesinar? Sasori acababa de afirmar que no le importaban las muertes; pero eso no significaba que él estuviese deseoso de quitar vidas. A lo mejor…. A lo mejor era su obligación como miembro de Akatsuki.
—Pero tal vez…
—No trates de justificarme, Sakura. He matado, y punto. Las muertes no se pueden cambiar, y tampoco puedo cambiar el hecho de sentirme indiferente ante la muerte de mi abuela —se detuvo un segundo, y pensó que quizá estaba siendo muy duro con ella—. Lo siento. Tal vez necesites algo de tiempo para analizarlo. ¿Quieres que me vaya?
Ella negó. A fin de cuentas, ¿acaso no se había encariñado de él tiempo atrás, cuando su condición de Akatsuki estaba fresca y presente en su cabeza? No tenía caso darle vueltas al asunto, y tampoco era bueno que lo juzgase de esa forma. Él era lo que era, así como ella era lo que era. Cada uno sabía lo que debía hacer y, después de todo, ¿quién era ella para juzgarlo, de todos modos? También ella había matado —aunque siempre fuese en defensa propia—, así como también lo había hecho Naruto, y Kakashi-sensei, y Sai, y Yamato-taicho, y Sasuke-kun… Ante el nombre de éste último, el rostro de la kunoichi se ensombreció. El camino del hombre al que amaba siempre había sido diferente al suyo, o al de Naruto. Era tal cual el pelinegro se lo había dicho aquella noche, antes de noquearla. Sasuke no podía ver las cosas igual que ellos lo hacían, del mismo modo en que ellos no podían ver las cosas de la forma en que el Uchiha lo hacía. Pero, si había siquiera una ínfima posibilidad de remediar las cosas, de llenar el vacío que tenía el muchacho en el corazón, de iluminar la oscuridad que lo rodeaba, ¿por qué Sasuke les había dado la espalda? ¿Por qué había preferido la venganza por sobre sus amigos, por sobre todas las personas que lo querían y velaban por su bien? ¿Acaso eso no le importaba en lo más mínimo? Recordó, con un inmenso dolor, la forma en la que la había mirado aquel día en que, tras seguir a Sai, habían llegado a la guarida de Orochimaru. Ese 'Sakura', dicho de una manera tan seca, tan fría, tan… Sasuke. Y después estaban sus ojos, esos ojos negros que ella siempre había encontrado atractivos y sexys, pero que solo luego de perderlo, había podido notar el dolor y sufrimiento que reflejaban. Y, sin embargo, cuando la llamó en aquel momento, sus ojos negros estaban vacíos de cariño, y llenos de odio. ¿Acaso Sasuke siempre había sido así, y ella nunca había podido notarlo? Era muy probable. En el último año y medio, Sasuke se había presentado ante sus ojos como el causante de todo el dolor que la rodeaba, como un ente maligno y diabólico que arrasaba con todo lo bueno que se le ponía en frente. ¿Ese muchacho podía ser Sasuke-kun? ¿Quedaba algo de ese muchacho frío pero decidido, valiente y dispuesto a ayudar a sus compañeros, en ese hombre de maneras graves e ideales punzantes y desinteresados? A su parecer, solo había una persona que podía sacar al chico que alguna vez había conocido de esa fachada seria y extraña. Y ese era Naruto. Sonrió. Momentáneamente, ella estaba imposibilitada de ayudarlo. Pero nunca dejaría de creer en él. Porque dejar de creer en Naruto era asumir que había perdido todo en lo que creía, todo en lo que se apoyaba. Y, además, ¿acaso era posible dejar de creer en esa sonrisa zorruna, en esos espléndidos ojos azules, en esa aura de heroísmo y magnificencia que —incluso si él no lo notaba— rodeaba al Uzumaki? Sonrió aún más. No, no era posible. Nunca sería posible dejar de creer en Naruto Uzumaki, el Hokage Naranja de Konoha.
Lo que sea que pienses, me ayudara a mejorar. Así que deja un review! Gracias por leer.
Muchas gracias a los que le dieron favoritos o seguir a esta historia. También a los que le dieron alerta. Ustedes también me inspiran a seguir!
Rini Booh: Pues yo soy sencillamente feliz por tus palabras :D Gracias por la preocupación, y créeme que yo también las extrañaba! Sus comentarios siempre consiguen levantarme el ánimo (Será porque todas me bañan en miel y hasta ahora ninguna ha reprochado algo, pero yo no podría estar más contenta con ello ^^). Bueno, pues he aquí una mente abierta y sin sentido, como la mía! (Creo que no debí decir eso, ahora creerás que no terminare la historia. Lo haré, lo prometo!). Me alegro de que te gustara, y espero que pienses lo mismo de este capítulo. Yo, por mi parte, lo odié. Cuídate mucho!
Sakurita-1491: Y como de costumbre, esta lectora tan fiel y dulce! jaja Hola, querida :D Bueno, a mi solo me llena de felicidad que el transcurso de la historia sea de tu agrado y si, lo has percibido bien, ha sido algo parecido al arrepentimiento (todo lo arrepentido que se puede sentir nuestro sexy peliblanco, queda sobreentendido). A decir verdad, me esforcé mucho por ponerme en el lugar de Sakura en ese momento. Por suerte, nunca tuve una situación similar, pero me alegra mucho que me digas que lo consideras bien expresado. Es todo lo que necesito. (Por cierto, debo agregar que también adoro su amistad. Hidan se sentirá celoso de la atención que le doy al pelirrojo, pero soy inocente de todo cargo...). Sabes que me encanta oír halagos (a quién no), pero los tuyos realmente llegan xD Me alegro mucho de que tengas esa estima de mi, yo solo deseo hacerlas felices. Y con respecto a contestar, bueno, si ustedes se toman el trabajo de comentar, a mi no me queda menos que hacer lo mismo. Todo sea por las lectoras más fieles y hermosas del planeta! Cuídate mucho, linda!
Minene Uryuu: Jajaja querida, eres realmente violenta! Pero eso me encanta :D Espero responder a tus deseos. Demasiado sexy...? No, ULTRA SEXY! Demasiado para nuestra paz mental, al menos, no lo crees así? Naturalmente, cualquiera lo confundiría con un perfecto caballero. Bien, no la crees ni tu, ni yo. Seamos dos xD Cuídate mucho!
Tsuki511: Hey! Gracias por la preocupación :D Bueno, eso es lo que las zorras generalmente hacen, verdad? Maldades. Una amiga me dijo: Que las zorras siempre serán zorras, y yo estoy completamente de acuerdo. Con respecto a tu deseo de ver su humillación, he de decirte que yo también me cargo mi odio por ella, y he leído que varias lectoras lo hacen también, por lo que puedes estar segura de que solo vivirá unos capítulos más. Y adiós zorra! Demasiado cabrona para mi gusto. Querida, eres muy destructiva! Pero, siendo como son Hidan y Sakura, solo veo su amor por la violencia. Aún no puede haber dulzura para ellos (¿debería remarcar el aún?). Gracias por tus buenos deseos, los mismos te envío desde aquí! (te refieres a Nocturno Amor? Pues, la verdad con ese Summary me has atrapado por completo, y aunque ahora no tengo mucho tiempo libre, te prometo por Jashin-sama que lo leeré y te dejaré mi opinión. Gracias por confiarme tus escritos y que sepas que aprecio muchísimo tu admiración. Es algo inpagable para mi) Gracias por el apoyo, cuídate mucho!
Ley-83: Dios, es que no puedes parar de hacerme llorar? De verdad! Sin embargo, aprecio mucho lo que me dices, y te agradezco tu preocupación. Mis problemas menguaron, por suerte (nunca desaparecieron, pero al menos menguaron). Bueno, he de decirte que me deja mucho más tranquila conocer ese pensamiento (has asumido algo así? Eso solo me deja más presión, querida!). Con respecto al ritmo, si bien era algo pausado, he visto que algunas de mis lectoras comienzan a impacientarse, y prefiero adelantar las cosas a perderlas a ellas. Por eso, puede que el ritmo comience a incrementar, aunque no mucho, puesto que mi forma de escribir no puede cambiar tanto. Y, qué puedo decirte de esos chichis; los amigos de Saku son puro caramelo, y Hidan es todo un loquillo xD Créeme, si el asco matara, esa zorra ya estaría muerta y enterrada. No obstante, puedes estar segura: no durará mucho, y todas disfrutaremos con su lento deceso. Gracias a ti por estas magníficas palabras, que siempre consiguen levantarme el ánimo. Gracias por el apoyo! Cuídate mucho!
Yuki Jonico: Hey! Te extrañaba :D A que han sido unas mieles? Querida, sospecho que la razón por la que lees el fic es por Saso-sexy. De todos modos, cualquiera sea la razón, aquí siempre serás bienvenida. Gracias por el ánimo! Cuídate mucho!
Divaakira: Me alegro de que el fic te haya gustado :D Si, es una lástima que no haya muchas historias sobre parejas crack como lo es el HidaSaku. Y con respecto a Sasori... pues tendré que trozarlo, puesto que yo jamás seré capaz de desprenderme de él por completo. Lo adoro! Gracias por comentar, espero que vuelvas a pasar pronto :) Cuídate mucho!
Senju luna: Me alegro, querida! espero mantener tu curiosidad bien aferrada. Gracias por el review! Ya nos leeremos. Cuídate mucho!
MichelleLeeHan: Bueno, no puedo más que sentirme agradecida por eso! Me alegro muchísimo de que el fic te haya gustado :D También yo adoro el AkaSaku! Siempre que tengas ganas podemos intercambiar nombres de fics, eso sería interesante :) Me alegro de darte lo que andabas buscando, vuelve a pasarte por aquí! Esperaré tus reviews. Cuídate mucho!
Annie Darcy (Niña Bonita): Hola, dulzura! Bueno, yo desde aquí puedo decirte que Saso-sexy se siente agradecido de tu perdón, y que te rendirá culto a diario :D Si, bueno, ellos no son más que personas, cierto? Tienen sus virtudes, y también sus defectos. Quería, con eso, hacer volver la idea de que Sasori, en el fondo, no es ningún príncipe, y que Saku no es ninguna princesa. Ambos tienen sus cosillas. Bueno, no diré próximo capítulo, pero varias lectoras le han cogido bronca a la rubia, (yo incluida), así que su final está deliciosamente cerca :D Tus ojos han visto perfectamente, corazón. Sin embargo, siendo Hidan como es, le costará un esfuerzo hercúleo admitir que no todo es como le gustaría. No disfrutaríamos si así fuera, a que no? Claro que si! Hidan es mio, y no lo comparto con nadie, ni siquiera con mi querida Saku (Hidan, amor mío, cierto que me amas? Admítelo de una vez, religioso hijo de perra! Ejem, como decía...). Adoro leerte, preciosa! Sientete libre de hacerlo cuando quieras. Sabes que, desde mi lugar, solo puedo encontrar placer en todo aquello que me cuentas. Adoro tus reviews! Espero leerte pronto. Te quiero! Cuídate mucho! Yours~
ImVicky: Hey! Linda, creo que no te diste cuenta de que me dejaste dos comentarios (mejor me callo, ni que no hubiese muerto de felicidad porque lo hicieras ^^). Veamos; muchísimas gracias por tus buenos deseos, han surtido efecto. Y no te preocupes por no haber dejado un comentario antes, a mi me basta con saber que te pasas de vez en cuando! Con unas palabras de aliento es suficiente para mi :D Bueno, aprecio tu sinceridad, y por tanto te contestaré con la misma: también la relación de Saku y Sasori es lo que más me gusta del fic. Si bien es un rotundo HidaSaku, lo cierto es que no pude contener la amistad de esos dos, pues estoy convencida de que, si realmente se hubiesen conocido en otras circunstancias, hubiesen podido ser amigos. Y, con respecto a ese desliz, yo también lo pensé; pero no deseo manchar la amistad que tienen, y por eso he cambiado el lugar de Sasori como posible amante con Deidei. Así me ha parecido más realista. Me alegro de que captases lo de Minako; Saku siempre se presenta como una persona sensible pero fuerte, y quería recordar a todos que es meramente humana, y que si se tira demasiado de su soga, incluso ella puede caer. Ese es, en realidad, el papel de Minako en la historia. Es la antagonista, pero que además nos trae la infaltable naturaleza humana de la protagonista, que es algo que no se puede obviar. Con respecto a Hidan, puedes estar segura de que se aprovechará. Lástima (para él) que, como alguna vez dijo Itachi, el tiro le saldrá por la culata. Si tengo que ser sincera, mi amor por las parejas crack también se basó en la lectura de buenas historia, muchas que no recibieron los halagos que merecen. Y, qué decir, me emociona mucho que consideres mi humilde historia en tu lista :'D Para terminar, voy a decir que adoro saber que te he vendido por fin el HidaSaku (que era una de mis principales aspiraciones), ha sido un gusto, aunque no pueda decir exactamente lo mismo del SasoDei. Por el momento, la única pareja yaoi que soporto es el KakuHidan (no me mates por esto), pero, uno nunca sabe, puede que algún día escriba un SasoDei para tan magnífica y leal lectora :D Por fin, me despido. Espero estés bien, y pueda leerte pronto. Cuídate mucho!
