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¡Hola!

Quiero agradecer a todos los que siguen y leen con tanto entusiasmo este alucine.

¡Muchas gracias!

Gracias también por preocuparse tanto por lo que pueda pasarle a nuestra tortuga genio. Tengo una vaga idea de cómo puede terminar la historia, pero no estoy segura al 100, pero creo que ya estamos a medio fic.

¡Dioses! ¡Qué nervios! A ver cómo acabo este relajo.

Disclaimer: Las TORTUGAS NINJA no me pertenecen, es mi corazón el que le pertenece a Leo, desde siempre, por siempre y para siempre. Y ni gano dinero por escribir este fic, salvo sus invaluables reviews.

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EL HUÉSPED

15. Sin más estorbos

Antes de llegar, Donatelo le marcó a Lou a su celular para despertarlo y avisarle que iba para allá. Se fue montado en su bicicleta por todo el alcantarillado. Sale por un registro y pliega su bici. Llega a un pequeño edificio por una puerta lateral, la cual se abre casi al instante.

-Hola.- saluda a Lou -Lamento haberte despertado.

-No hay problema. Pasa. Me alegra que hayan decidido continuar arriesgando sus vidas.

-Es nuestro trabajo. Li y tú son quienes se merecen el crédito.

-Si se tratara de otro tipo de trabajo, ya no hubieran despedido.

-Daremos con la solución, estoy seguro.- al mirar al humano, se da cuenta que no está tan cansado como Leonardo.

-Yo también lo espero. La larga siesta te sentó bien.

-Sí. Así podré continuar con el trabajo mientras ustedes descansan un poco más.

-Te lo agradezco.

-Leo no pudo decirme exactamente qué es lo que han planeado.

-Imagino que apenas vio que ustedes estaban bien, y cayó rendido en su cama.

-Sí. Es curioso que tú no te veas tan agotado, si tomamos en cuenta que también has trabajo arduamente.

-Es aquí.

Pasan a una habitación pequeña donde hay equipo de cómputo, también de sonido, una mesa con planos y armarios de metal (Lou cierra debidamente la puerta). Llegan a la mesa.

-Mira.- señala Lou en el plano -Todos los puntos indican una antena de radio. Hay muchas antenas en toda la ciudad debido a las radiodifusoras, pequeñas y grandes; hay bastantes estaciones de radio.

-¿Y qué pretenden con ello?- Donatelo coloca una mano sobre la mesa.

-Gracias al sonido que emitió la madre y que pudimos grabar, hemos descubierto que son sensibles a otro infrasonido. Así como los perros atienden al silbato, si el sonido se emite en una frecuencia más baja, al perro le resulta molesto, entonces, puede sucederles lo mismo a las Taenias. Enlazaremos todas las antenas de radio, y desde la computadora…- va hacia ella y se sienta, con rapidez busca el archivo de sonido -lo enviaremos a cada antena, y cada antena a su vez, lo difundirá en todas direcciones.- presiona PLAY.

Donatelo, aunque no está junto a Lou, siente recorrerle por todo su cuerpo un horrible escalofrío. Retrocede.

-¿Estás bien?- Lou se percata de la conducta de la tortuga.

-Sí, estoy bien.- responde rápido pero torpemente -Pero con eso, no ubicarán a las creaturas.

-No.- dice Lou con un raro tono de voz (presiona STOP) -La idea es - se levanta y regresa a la mesa -difundir el sonido por toda Nueva York.

Donatelo ya no siente que el infrasonido atraviesa su cuerpo, sin embargo…

-Una red de sonido...- apoya las manos en la mesa, extrañamente la siente más fría -¿Está puesto el aire acondicionado?

-Sí. Sólo que hay un detalle con el plan…

-Quítalo.- Donatelo ordena con apremio.

-¿Perdón?

-Lo siento.- se aparta de la mesa -Soy un reptil, y como sabes, el frío extremo puede afectarme.

-Vamos Doni,- por el tono de voz, Lou le divierte la situación -no está tan baja la temperatura. Me falta explicarle la mejor parte del plan.

-De acuerdo.- Donatelo trata de no darle tanta importancia al frío que hace en la habitación.

-Como te decía: las antenas difundirán el sonido, que nos costó trabajo déjame decirte, para encontrar la frecuencia correcta para que en cuanto atraviese al anfitrión...

-¿Atravesarlo?

-Sabes tan bien como yo, que el sonido atraviesa los sólidos y provoca que vibren. Por eso, cuando el volumen de tu estéreo está a su máximo, sientes en tu pecho que la música retumba.

-Correcto.- no se da cuenta que el diminuto soplo de su aliento se condensa en un vapor frío por estar mirando a Lou sin parpadear; no le agradó que le dijera que no comprende los efectos del sonido -Quise decir…

-Entiendo.- le da la espalda y camina hacia una pared -No debí decir "atravesarlo", quise decir que la frecuencia que descubrimos, afecta sólo a la Taenia, ya que su cuerpo carece de huesos; es cartilaginoso como el del pulpo. Así,- regresa a la mesa -el sonido viajará a todas partes con ayuda de las antenas- su aliento se condensa en grandes halos -cuando "atraviese" a un anfitrión, le afectara la vibración agudísima del sonido y… Don, te ves mal.

-El frío… está aumentando… Quítalo… ¡Apaga el aire!

Lou no hace ningún movimiento.

Algo en la mirada del chico inquieta a Donatelo. Retrocede torpemente hacia la puerta, y al querer abrirla…

-¿Por qué has… cerrado?

-Presumes de ser muy… listo.- la voz de Lou está atestada de un profundo odio.

Donatelo percibe peligro. Trata de alcanzar su bo, pero el frío lo ha vuelto muy lento y Lou es demasiado rápido; se abalanza sobre él y lo tira al suelo.

-¡Lou! ¡¿Qué…?!

-Pero no eres tan lista. ¡No lo eres, maldita cosa!- de su bata de laboratorio saca una extraña arma, apunta directamente en el pecho de la tortuga.

-¡Detente Lou!- Li aparece desde otra puerta que aparentemente no existía.

El chico activa el arma, cuyo contorno se ilumina levemente a la vez que comienza a emitir un tenue murmullo, algo que no haría un arma convencional.

-¡Dame una razón, y que sea convincente, para que no la haga estallar en mil pedazos justo ahora!

-Leo.

Lou aprieta con fuerza el arma, pero no el gatillo.

-Maldición.- la desactiva, la guarda y se pone de pie.

-Bien hecho, hermano.- Li pone una mano sobre el hombro de él.

Ambos chicos miran a la perpleja y debilitada tortuga.

-Jajajajajaja… - la Taenia ríe sin fuerzas, con la voz de Donatelo -Sabía que había algo raro en ustedes: el color extraño de sus ojos, su infatigable búsqueda de la creatura, siempre se ven tan frescos como una lechuga… y que decir de su jefe, seguramente no existe. ¿De qué… planeta vienen?

-Sólo te diré,- dice Lou, evidentemente frustrado por no haber asesinado a la Taenia en ese momento -que por culpa de tu maldita raza, murieron mis padres. Han sido una detestable plaga por años en toda la galaxia, pero no lograrán hacerle lo mismo a este planeta.

-Según el cerebro de Donatelo… ustedes vienen siendo algo así como el control de plagas. Debí sospecharlo, pero ¿cómo?, he sido criada en cautiverio.

-Eso queremos saber.- dice Li -¿Cómo llegaste a la Tierra?

-No lo sé. Nunca vi más allá de grueso vidrio… del recipiente en el que estaba. Se presentó una oportunidad, y la aproveche para escapar. Por eso cuando dijeron… ser ayudantes de un científico, les creí. Supieron mentir muy bien, los felicito.

-Igual que tú.

-Leo tampoco… lo hizo tan mal. Me dejo con la duda… sobre el verdadero plan que tenían, que vine directo a ustedes… creyendo que podría detenerlos.

-Él no ha participado en tu captura.- dice Li.

-¿No?

-El vínculo que tiene Leo con sus hermanos es muy fuerte, por ello, su inconsciente sabía que su hermano Donatelo ha sido infectado por nada menos que la Taenia Madre; saberlo le ha causado las pesadillas, pero conscientemente no lo quiere admitir; para él, será insoportable saber que su hermano está condenado.

-Lo estamos… Ustedes matarán a su hermano para acabar conmigo… pero a mis hijos e hijas no los atraparán. Les he advertido de no ir …al hospital ni que atiendan ningún otro llamado…

-¡Cómo si eso fuera suficiente para tenerlos a salvo de mí!

-Lou, calma. Hay que continuar con el plan.

-Sí.- va a uno de los armarios y saca un aparato -Dijiste que has advertido a tus hijos e hijas.- lo que trae parece un tipo de arpón -Pero todo hijo no puede ignorar la súplica de ayuda de su madre.

Li va hacia la computadora y ajusta el equipo de sonido para que grabe.

-Leonardo no te… perdonara si torturas a su hermano.

-Si por mi hubiera sido, te hubiera aniquilado cuando nos hallaron "inconscientes" en el drenaje; si por mí hubiera sido, te hubiera aniquilado ayer que se quedaron a dormir; si por mí fuera, ahora mismo te atravesaba como brocheta; ya vería cómo mataría a tu descendencia… pero pensé en Leo. Le ha caído bien a mi hermana, y no a cualquiera le permite que se le acerque, y también a mí agrada, por eso me puse en sus zapatos: perder a un hermano es lo peor que puede sucederte; lo que me obligó a pensar en todas esas personas infectadas que maté y en el dolor que les provoqué a sus familias y amigos, y todo por no buscar la manera de cómo extraer la Taenia sin arriesgar la vida del anfitrión. Estaba más empeñado en destruirlos a todos ustedes, que jamás pensé en todo el sufrimiento que provocaba.

-Entonces…

-No te mataremos, Donatelo no morirá. Ya veremos cómo te sacamos del cuerpo de Doni, pero primero, debemos capturar a tus crías, y necesito un llamado maternal de parte tuya.- la tortuga lo mira con terror -Sí, tú nos ayudarás a atraparlos a todos.

Donatelo hace el intento para ponerse de pie, pero el frío lo ha inmovilizado totalmente.

Lou toma el arpón con fuerza y de un solo golpe, lo incrusta en el plastrón de la tortuga.

-¡Aaah!

Li lleva una pequeña mesa que tiene encima una pantalla por el que puede ver el interior de la tortuga.

-Atravesaste el plastrón, pero no llegaste a la Taenia.

Lou mira con desprecio a la cara de Donatelo, pero su furia está dirigida a la huésped.

-Qué mentirosa eres.

Una sonrisa, débil pero maliciosa, se forma en la boca de la tortuga.

-Me gusta este cuerpo: es ágil… resistente… qué mal que sea un reptil. Maldito… frío.

-Sí, bendito frío.- Lou incrusta más el arpón en el plastrón de la tortuga.

-¡AAAGGGGHHH!- esta vez no finge el sufrimiento.

-¡No quiero un grito de Doni! ¡Chilla maldita cosa! ¡Chilla!

-Excelente contacto.- Li prosigue monitoreando que el arpón haga su trabajo -Has herido a la Taenia sin tocar ningún órgano vital de Doni.

-¡Pagarás… por…!

-¡No! ¡Es tu turno de pagar! ¡Pagarás por todas las personas que ha matado tu vil especie! ¡Pagarás por todas las familias que has roto! ¡Pagarás por la muerte de mis padres!

Retuerce el arma.

Un potente grito de agonía es todo lo que abandona la garganta de Donatelo.

-Lou… yo creo que mejor buscamos otra manera…

-¡No tenemos tiempo, hermana! ¡Ya no hay tiempo! Usando el propio chillido de la madre, todos los hijos vendrán en su ayuda, así los atraparemos a todos. ¡Podemos atraparlos a todos antes de que la pesadilla se salga de control!

Empuja más.

-¡AAAAAAGGGRRRHHHHH!

-¡Lastimas a Doni también! ¡Recuerda que la Taenia puede bloquear el dolor que llegue a sentir su anfitrión, pero si hieres directamente a la Taenia, el dolor físico ambos los sienten porque están conectados!

Lou deja de martirizar al asqueroso gusano.

¿Nunca te has preguntando si lo que haces es lo correcto?

Si es así, sabes que la única manera de estar seguro de que haces lo que debes hacer, o que no debes hacerlo, es continuar.

-Resiste Doni, en donde quiera que te encuentres… resiste por favor…

-¡AAAAAAAAGGGGGGGGGHHHHHHHH!

Un prolongado grito hiere el bondadoso corazón de la bella chica y a la torturada conciencia del chico… pero el grito se apaga abruptamente, y en su lugar, un horripilante chillido lastima ahora sus oídos.

-¡No!

Leonardo se levanta agitado de su cama y corre con dificultad a la puerta, baja y se dirige al elevador.

-¡Leonardo! ¡Espera!

Leonardo se detiene al oír la voz de su maestro.

-¡Doni! ¡Tengo que ayudar a Doni!

-Hijo, tranquilo, tu hermano está bien.

-¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡Es mi culpa! ¡No lo oí! ¡Por mi culpa él salió solo! ¡Fue a la oscuridad él solo! ¡Por mi culpa esa cosa…!

Sufre de un mareo y casi cae de no ser por su padre que lo sostiene. Lo ayuda a arrodillarse en el suelo.

-¡Oímos unos gritos…!- llega Abril desde la cocina junto con Casey -¡Leo!

Los dos adultos se acercan a toda prisa, pero Splinter les indica que no se acerquen.

-Hijo,- le habla en susurros a la confundida tortuga -permítele a tu mente aceptar que tu hermano Donatelo está en buenas manos.

-Pero… fue mi culpa… Debí oír cuando dijo… que saldría… que iría a la… oscuridad… solo…

-Mi niño,- toma el rostro de su hijo entre sus huesudas manos -tienes tantas responsabilidades, tantas preocupaciones… cargas con tanto peso… Ya no te culpes. Ha sido error mío dejarte a ti completamente el cuidado de nuestra familia, pero debes entender que tu hermano está bien.

Esas son las palabras de la anciana rata… aunque su mirada no refleja para nada la seguridad con la que acaba de hablar, y esto, Leonardo lo pasa por alto.

-Le creo.

Splinter ayuda a ponerse de pie a su hijo y lo lleva de regreso a su habitación.

Abril y Casey los siguen de cerca.

Descansando en su hamaca y en total oscuridad, Rafael escuchó los gritos de su hermano mayor.

¡No lo oí! ¡Por mi culpa él salió solo! ¡Fue a la oscuridad él solo!

Recuerda esa tarde en que Leonardo halló inconsciente a Donatelo. Antes de eso, él estaba con su hermano mayor… y tampoco oyó cuando Donatelo avisó que saldría a inspeccionar el sistema de seguridad.

-¿Lo tienes?

-Conseguí… grabar el llanto de la Taenia.- contesta Li lo más serenamente posible.

-Bien.- Lou retira el arpón.

Un hilillo de sangre roja escurre de la fina pero profunda herida. Después brota sangre de color púrpura.

La chica de inmediato toma el botiquín de los primeros auxilios para curar a Donatelo, mejor dicho, para curar el cuerpo de Donatelo.

Lou se aparta cuando Li se arrodilla junto a la tortuga que está más debilitada por el sufrimiento que acaba de pasar.

-Creo que nos excedimos.- sus delicadas manos se agilizan para detener la hemorragia.

-No sé cómo me voy a disculpar con Leo.

-Ni yo. No creo que una canción de cuna sea suficiente como disculpa.

-No será… suficiente.- habla Donatelo.

-No lo escuches.- le advierte Lou -No es Doni quien habla.

-Lo sé.

-Yo lo… conozco… Él les va pedir… un fuerte… bien fuerte… y… sincero… abrazo… Él … sí perdona… no… como tú… Lou…

-Sédalo.

-Sí. Necesita descansar.

-Traeré la camilla. No podemos dejarlo en el suelo.

Lou sale por la puerta por la que llegó Li.

-Con que… hermanos… No se parecen.- Donatelo habla con dificultad, pero con deseos de entablar una conversación.

-No todos los hermanos se parecen.- ella trabaja sin mirarlo a la cara.

-Es… verdad... De mis hermanos… ninguno tiene el mismo color… de piel… ni de ojos.

-Cállate, por favor.

-¿Me dejará… una fea cicatriz?

-No. Mi hermano hizo la herida justo en las conjunciones de tu… del plastrón, y con estos medicamentos, sanara rápido la carne herida.

-Li…

-Por favor,- la chica hace lo que puede para que no se le quiebre la voz -te pedí que te callaras. Años de andar tras de ustedes, y no puedo hacerme a la idea de que un individuo infectado, deja de ser quien era: habla, camina, come… como siempre lo hace, pero sus sentimientos no los mismos. Imitan a su anfitrión a la perfección…

-Te han caído bien… los chicos, hasta yo.

-¡Tú no eres... !

No se dio cuenta.

Tan abrumada estaba por haber lastimado a Donatelo… No es Donatelo, pero estaba tan abrumada… que no se dio cuenta de que la cabeza de la Taenia asoma por la boca de su anfitrión.

Algo de color gris pantanoso, con cabeza alargada, y en la punta de lo que sería la nariz, bailan media docena de delgados tentáculos, los ojos son inmensos como los de un búho, pero negros, tan negros como la profundidad de un pozo.

El grotesco ser mira fijamente a la chica.

Los tentáculos, cual pétalos de una flor, se abren como si la flor se abriera ante los primeros rayos del día, pero en vez de polen, se halla una boca con infinidad de pequeños y afilados dientes.

Lou oye un grito desgarrador desde el lugar donde dejó a Li.

Corre de regreso. Apenas cruza la puerta, y la creatura se le va encima.

Rafael está despierto, pero sigue en su habitación, entonces, su celular suena.

-Doni…

-Tienen que venir de inmediato.- Donatelo habla con su habitual tono de serenidad.

-¿Y si no quiero?

-Li y Lou han muerto.

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Comentarios, sugerencias, dudas, peticiones, aclaraciones, zapes, jitomatazos, abucheos, reclamos, ultimátums, etc., etc., son bienvenidos.

Gracias por tomarte tu tiempo y leer mi fic.

n.n