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EL HUÉSPED

17. La música calma a las bestias

Rafael y Miguel Ángel llegan a una bifurcación.

-¡Quelonios!- maldice Rafael gracias a la desesperación -¿Por qué túnel se iría?

-Tú te vas por éste, y yo por éste otro.

-No ponemos separarnos.

-Pero así uno de los dos dará con Doni y luego llama al otro.

-No debemos separarnos. Ya no podemos confiar en él.

Rafael espera una exclamación o un "no te creo", pero la mirada de angustia de Miguel Ángel es muy clara.

-Lo sé. En la mañana estuvo muy raro, él… parecía otro. Y estuve piense y piense... y me pareció un disparate, pero Doni no sería Doni si tuviera uno de esos gusanos, pero seguí pensando... Y recordé que Klunk ni se le quiere acercar, y también está la forma en que come, y cómo ha mejorado en su técnicas, y luego pensé en las rondas, en las peleas de las últimas semanas contra los malos: él siempre peleaba muy lejos de los demás, y una o dos veces, me pareció que hacia algo con los caídos, y… 'me cayó el veinte'; pero, ¿cómo iba a saber que estaba haciendo algo malo?

Rafael retuerce una sonrisa. Le gustaría poder burlarse de su hermano: hasta que le da por pensar; pero tiene razón, no se había fijado en esos detalles. Miguel Ángel se puso a pensar porque no se la pasó llorando ni gritando aun con lo sucedido. Estuvo quieto, y eso le permitió pensar.

-Yo ayer sospeché algo, y ahorita que intenté detenerlo, supe que ese no es nuestro Doni.

-¡¿Qué vamos a hacer?!

-En primera, no separarnos.- toma con cuidado la mano de su hermano, lo que sorprende a éste -En segunda… - mira hacia los túneles -Éste desagua los residuos de una zona residencial, y éste de la zona más marginal. No creo que la Taenia esté buscando infectar más malosos, irá por algo más refinado.

-¿Seguro?

-Seguro.

Ambos echan a correr.

-¿Y cómo lo detendremos? Esa cosa puede…- oprime la mano que sostiene la suya.

No tiene que terminar diciendo que la Taenia puede usar la "salida de emergencia" si llega a sentirse acorralada.

-Ella cree que todavía creemos que es nuestro Donatelo, pero por cómo me habló, creo que está dejando la discreción de lado.

-¿Pero cómo la detendremos?

-Ya veremos.-

Rafael no puede culpar a Miguel Ángel que esté tan preocupado, y maldice para sus adentros. Donatelo o no Donatelo, tuvo razón: fue tras él sin tener un plan.

Donatelo corre por el túnel que lo llevará a una zona residencial, pero alguien está esperándolo más adelante.

-Leo.- se detiene a unos metros de él -Esperaba que abandonaras tu cuarto del dolor en un par de días.

-Pensé lo mismo de mí,- por un segundo su joven faz se trastorna -pero bien sabes, "Doni", que no me quedaré con los brazos cruzados hasta vengar a mis amigos.- se le acerca, ahora su cara tiene una dura expresión -Así que, ¿a dónde vamos?

-Tú, a ninguna parte.- se quita la mochila, la deja a un lado y toma el bo.

-Tú tampoco.- Leonardo desenfunda sus katanas.

-Sabía que después del "accidente" de Linka y Lothoriel, no podrías seguir "engañándote" a ti mismo; pero ¿sabes?, su muerte fue tu culpa. De haberte dado cuenta mucho antes de quién soy, los hubieras salvado.

-Lo sé.- tiembla de rabia -Lo único que puedo hacer ahora, es salvar a mi hermano.

-Si ellos no tenían la solución, ¿cómo la encontrarás tú?

-La hallaré, aunque tenga que dar mi vida, la hallaré.

-Te deseo suerte, "hermano".

Y sin más, Donatelo ataca, atesta un golpe contra Leonardo, pero él detiene la vara bo con la hoja de sus katanas y lo empuja, pero Donatelo arremete de nuevo; Leonardo sólo retrocede y esquiva los ataques.

-Y dices que hallarás la solución, si ni siquiera te atreves a golpearme. ¡Jajajaja! ¡Patético!

Donatelolanza el bo con mayor fuerza y velocidad, dando golpes a la cabeza, a los pies, ya girando el arma o usándolo como un bate de béisbol; sus movimientos son muy certeros, hasta que consigue golpear el estómago de su oponente.

Y en vez de contraatacar, Leonardo se queda de rodillas retorciéndose de dolor y temblando de impotencia.

"No puedo lastimar a mi hermano. ¡No puedo!"

-Estúpido sensible. Desde un inicio, sabías del peligro que yo representaba, pero no me lo impediste. Es tu culpa no haberme detenido desde el principio. Sobre tu conciencia caerán las muertes de Linka y Lothoriel, tus manos se mancharán de sangre inocente por todas las muertes de las personas que mis hijos y yo hemos infectamos y de quienes infectaremos. Este planeta se irá a la devastación total por tu culpa.

De repente se gira y logra atrapar una sai.

-Mira, ya llegó la caballería: el miedoso y el chico fuerte.

Arroja la sai a su dueño quien la cacha sin problema, y Rafael está por atacar, pero un apretón en su mano lo detiene.

Rafael y Miguel Ángel se quedan en su sitio, esperando alguna instrucción de su líder, pero él tiene clavada la vista en el suelo.

-Chicos, me decepcionan, esperaba un verdadero enfrentamiento.- Donatelo enfunda su vara bo y se va.

-¡Leo!- dice Miguel Ángel, muy alarmado, pero su hermano mayor no se mueve.

Donatelo muy altivamente se aleja a paso lento, seguro de que sus "hermanos" no lo detendrán.

Han visto lo que puede suceder si la Taenia debe dejar de golpe a su anfitrión. ¡¿Cómo detenerlo sin arriesgar la vida de la tortuga de la bandana morada?! ¡¿Cómo pueden detener a la Taenia para que ya no infecte más personas?!

Leonardo deja sus katanas en el suelo y toma algo que lleva tras su caparazón: un shakuhashi. Cierra los ojos, lo coloca en su boca y toca…

Un delicado sonido brota del instrumento, y las altas paredes del drenaje le dan una mayor sonorización.

Donatelo se vuelve.

La bella melodía le hace sentir una calma que no ha experimentado por semanas.

Se aproxima sólo unos cuantos pasos a Leonardo, pero luego se detiene, algo no quiere que se acerque a la música.

-¡Silencio!- se tapa los oídos -¡Me lastimas!- su voz estalla como la súplica de un alma condenada al fuego eterno -Leo, continúa.- de repente la voz se oye más amable.

Haya escuchado o no esa voz amable, porque Leonardo se ve muy concentrado, no deja de tocar, y la pausada melodía abandona su hogar flotando en el aire y adentrándose en los corazones afligidos de los tres presentes.

-Continúa Leo. El sonido le hace perder el control que tiene en mí.

Al instante comprenden que sí es Donatelo.

-Pero eso puede hacer que esa cosa… - se le acerca Rafael.

-Tal v… - Donatelo se lleva una mano al pecho, algo dentro suyo se retorció -Tal vez, pero hay que aprovechar…- va por su bolsa y busca un sedante ya listo en la aguja hipodérmica, y regresa con Rafael -Toma…

-Yo no sé aplicarla.

-Sólo incrústala… ¡No!- arroja la inyección -¡Ve por ella!... ¡Tú cállate!

Donatelo se arroja hacia Leonardo, pero Rafael lo atrapa antes de que le caiga en cima, forcejean.

-¡Miguel! ¡La aguja!- Rafael le llama con urgencia.

-Eeeh… Sí.- va por ésta, pero lento.

-¡Apúrate!

Donatelo gira la cabeza, y como está cerca de Leonardo, en un parpadeo, de su boca sale y regresa como un rayo, un tentáculo que rasguña la mandíbula y parte de la mejilla de Leonardo.

Rafael consigue someter a una tortuga asustada.

-Rafa… - dice la voz amable -algo.. le hizo a Leo…

Miguel Ángel le tiende a Rafael la aguja, y… la música ceda repentinamente.

Los tres voltean a ver, y Leonardo yace tendido en el suelo… como muerto.

-¡Leo!- dice Rafael, y en ese instante, Donatelo lo golpea en la nuca.

-¡Rafa!

Donatelo aparta a un inconsciente Rafael, se levanta y se acerca a la tortuga que sigue en pie.

-¿Sabes?- le habla con una voz ronca, de fastidio -Voy a cambiar mis planes. -se aproxima a Miguel Ángel, y él va retrocediendo -Como ya me descubrieron, cambiaré de anfitrión.- Miguel Ángel choca contra la pared y Donatelo lo toma del cuello con ambas manos; Miguel Ángel cierra los ojos y empieza a temblar -Me paso a ti, matando a Donatelo. Tendré que salir por su garganta, es grueso este maldito plastrón. Luego, dejo un rastro falso que los lleve a ese agujero (mira fugazmente una pequeña apertura en una pared), y así, creerán que me escapé a quién sabe qué parte, y con Leo fuera de combate, nadie sospechará que ahora tú eres mi anfitrión.

El futuro anfitrión abre de golpe los ojos. Están llenos de miedo.

-Descuida. Después de esto no volverás a tener miedo. Gracias a mí conocerás la grandiosa libertad que se siente no tener miedo.

Donatelo abre un poco la boca y un tentáculo emerge.

-Doni…

Los ojos suplicantes de Miguel Ángel logran que algo en el interior de Donatelo se retuerza, y no es la Taenia.

Lo suelta y retrocede.

Miguel Ángel ve duda en los ojos de Donatelo.

-¡Doni! ¡Puedes combatirlo! Recuerda lo que dice Sensei: en un combate, puedes perder un brazo o una pierna, pero tu espíritu es inquebrantable… o algo por el estilo… ¡Pelea Doni! ¡Pelea!

La voluntad de Donatelo, su esencia, su espíritu… el nombre que se le quiera dar, lucha por tener el control de su cuerpo. De alguna manera, descubrió cómo hacerlo con ayuda de la melodía, ahora lo hará por sí mismo.

No sabía por qué no podía volar.

No quería estar pegado al suelo.

Quería volar a través del cielo.

Pero algo me mantenía abajo.

¿Qué me tenía agazapado en el miedo?

¿Qué era eso que no podía ver?

La respuesta cerca, pero nada clara.

Estaba luchando contra el Demonio que hay en mí.

El Demonio en mí.

El Demonio en mí.

Batalla extraña, más lo que me asustaba.

Estaba luchando contra el Demonio que hay en mí.

Él cayó sobre mí cuando fui débil.

Me hizo sentir tan vago y mudo.

Me habló profundo en mi sueño.

Mi mente y mi alma vencidas.

Empecé a dejar que me ganara.

Decidí dejarlo ser.

Estaba en mí no ceder.

Estaba atrapado por el demonio que hay en mí.

El Demonio en mí.

El Demonio en mí.

Mi cabeza en un torbellino, mi fuerza agotada.

Estaba atrapado por el demonio que hay en mí.

Me pregunte: ¿Qué es lo que quiero?

Mis sueños continuaron afectados.

Traté acercarme, entonces el Demonio dijo: estrangulado.

De alguna manera tienes que acercarte.

¡Deja las excusas!

Así que lo enfrenté, reclamando mi espacio.

Y sacudí al Demonio.

El Demonio en mí.

El Demonio en mí.

Recuperé mi chispa, se liberó de la oscuridad.

Y sacudí el Demonio que había en mí.

El Demonio en mí.

Sacudí el Demonio que había en mí.

La temblorosa mano de la tortuga genio le quita la aguja hipodérmica a Miguel Ángel, y aún temblando, la guía al otro brazo.

-¡Saldré por tu garganta antes de que te inyectes!- dice la voz ronca.

-No…- la voz amable intenta responder, pero siente algo muy incómodo en su pecho, es la Taenia, que en un segundo a otro, saldrá destrozando el cuerpo de su anfitrión.

-¡Sal y verás cómo te va!- Miguel Ángel lo sacude de un hombro.

El grito de amenaza de parte de Miguel Ángel desconcierta a la Taenia, y eso lo aprovecha Miguel Ángel para empujar la aguja hipodérmica en el brazo de su hermano.

Hasta que Donatelo siente el pinchazo y un repentino mareo, se da cuenta de lo que pasó.

-¡Desgraciado!- empuja a Miguel Ángel, pero el movimiento lo derriba a él -¡Cof!- tose, y la sangre sale de su boca.

-¡Doni!- Miguel Ángel se deja caer a su lado.

-Intenta… irse… Me lastima… horrible… ¡Cof! … pero el sedante…

Se apoya en el hombro de su hermano y queda inconsciente.

-Mi cabeza…- Rafael despierta, aturdido -¿Qué pasó?- pero el desconcierto pasa rápido -¡Doni!- corre hacia sus dos hermanos -¿Qué pasó?

-Doni, nuestro Doni, pudo hacerle frente a la cosa esa, y se inyectó sólo.

-Uf… Por un segundo creí…

-Yo también.- dice otro.

-¡Sensei!

Splinter llega de uno de los túneles.

-Creí que perderíamos a su hermano.- se acerca a Leo, y lo acuna en sus brazos.

Rafael y Miguel Ángel se miran un segundo: Splinter estaba cerca, sería el apoyo en caso de que las cosas se hubieran complicado más.

Ahora Rafael va con su maestro.

-No despierta.- dice Splinter muy angustiado.

-Esa cosa lo rasguñó.- señala la pequeña herida.

-Como el escorpión que usa su aguijón, la Taenia debió envenenarlo.

-¿Lo envenenó?

-¿Leo morirá?- pregunta Miguel Ángel que todavía sostiene a Donatelo.

Splinter sólo baja más la cabeza.

-Si no sacamos el gusano del cuerpo de Don... - dice Rafael con una lúgubre voz -y si no hallamos el antídoto para Leo…

La pequeña esperanza que habían tenido por conseguir que la Taenia no matara a Donatelo al querer huir, fue tan breve como una burbuja de jabón. Ahora tienen a dos de sus seres queridos al borde de la muerte.

El silencio desciende sobre ellos como una fría neblina, y como la neblina que obstruye la visión, no pueden ver más allá de su pena, ni siquiera prestan atención a un intenso ruido que va creciendo y creciendo hasta que los sobresalta cuando ya está casi sobre ellos; es el ruido de un poderoso motor.

Un pesado vehículo llega a toda velocidad hasta donde está la familia rota.

Las luces delanteras del vehículo ciegan a Splinter a sus dos hijos, aunque se cubren los ojos con una mano, logran ver que dos figuras altas descienden, y la intensidad de la luz baja.

Los presentes se quedan boquiabiertos al ver de quiénes se trata: Li y Lou.

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Les dejo la letra en english de la canción El Demonio en mí (esta rola es una canción original de la serie animada W.I.T.C.H.).

Didn't know why I couldn't fly

Didn't want to be stuck on the ground

I wanted to soar across the sky

But something was holding me down

What had me cower in fear?

What was it I couldn't see?

Somehow you gotta step up

Stop buying excuses for free

So I went face-to-face, laid claim to my space

And rocked the demon...the demon in me

The demon in me

Asked myself, what did I want?

Kick back or just go for broke?

My dreams continued to haunt

I'd get close - then the demon said choke

Somehow you gotta step up

Stop buying excuses for free

So I went face-to-face, laid claim to my space

And rocked the demon... the demon in me

The demon in me

I recovered my spark, got free of the dark

And I rocked the demon in me

The demon in me

I rocked the demon in me...

Leo toca el shakuhashi (es una flauta japonesa).

watch?v=Ah7oiMPCiJU

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Gracias por tomarte tu tiempo y leer mi fic.

n.n