Hello, dear readers! Cómo están? Se acercan las fiestas! Emocionadas? Estoy sin internet y lo más probable es que no vuelvan a saber de mi hasta principios o mediados de Enero, por lo que esta es una pequeña despedida. Pero...! Volveré, como siempre ;)

Quería aprovechar la ocasión para desearles a todos una feliz navidad y un venturoso año nuevo. Muchas de ustedes han estado acompañándome a través de todo el año, empujándome para seguir, caminando a mi lado en este sueño que me ayudaron a ver cumplido. No me alcanzan las palabras para agradecérselos, me han arrancado sonrisas, carcajadas y, algunas, lágrimas. Me han hecho inmensamente feliz. Por ello, este capítulo está dedicado a todas ustedes (expresamente a mi preciosa Niña, mi primer Review, por quien todo esto continuó). Para que sepan que, desde donde quiera que sean, yo las quiero mucho, y les deseo lo mejor a todas. Siempre estarán en mi corazón, y espero poder haberme hecho un pequeño lugar en el suyo. Dicho esto, a disfrutar! Que les den muchos regalos bonitos! xD

Bueno, esta es mi primer historia, así que es probable que cometa algún que otro error. Es un Hidasaku, así que al que no le guste, QUE NO LO LEA!

Declaimer: Naruto y todos sus personajes y paisajes son propiedad del señor Masashi Kishimoto-sama. Sin embargo, yo estoy jugando con sus niños; a algunos los reviví, a otros los deje muertitos y cosas por el estilo.


—¿Dónde has estado?... Y ¿por qué diablos estás tan mojada?

La pelirrosa despegó la vista de sus botas y la dirigió al pelirrojo, quien leía tranquilamente recostado en la cama, con las sábanas —las cuales ella recordaba perfectamente haber dejado hechas un chiquero— pulcramente acomodadas bajo su torso. Solo cuando su cerebro procesó las palabras, un ramalazo de frío recorrió su cuerpo. 'No puedo enfermarme', se dijo, terca.

Corrió al baño y se dio una larga ducha de agua caliente. La calidez de las gotas calmó sus músculos agarrotados, y le dio temperatura a su cuerpo. Se vistió con la ropa que usaba en Konoha —la cual ya había lavado y secado— y salió a la habitación. Los inquisidores ojos de Sasori la siguieron mientras la kunoichi se sentaba en la silla. El muchacho suspiró con pesadez y se sentó en el catre. Clavó su mirada en ella, seguro de que ahora le haría alguna pregunta estúpida, o una acotación extraña.

—Sasori… ¿tú crees que soy inútil?

—Pregunta estúpida —decidió en voz baja, para si mismo. Después alzó un poco la voz, con cansancio—. Mira, mocosa, ahora no tengo ganas de charlas inútiles, ¿si? Si estás en ese humor puedo llamar a Tobi para que te entretenga.

—Eres un cabrón. ¿Acaso te importa tan poco lo que pueda sentir…?

—Mocosa, contigo todo es sentir. Y créeme que, hasta ahora, me ha importado lo suficiente. Déjame decirte algo: en estos últimos doce días, ha sido a mí a quien más le ha importado lo que pudiese pasarte —Con tranquilidad, como si hubiese comentado el tiempo, volvió a tomar el libro y a recostarse—. Necesito tener algún momento de paz. Si vas a estorbar, mejor lárgate.

La muchacha contuvo las lágrimas y, dando un paso al frente, le estampó una fuerte bofetada, que fue seguida por el sonido de un trueno. El Akasuna tardó un milisegundo en recuperarse, y luego tomó la muñeca de la pelirrosa, apretando hasta hacerla gimotear.

—Mucho cuidado, mocosa: no estoy de humor. Pásate de la raya de nuevo y te arrepentirás. Ahora, si sabes lo que te conviene, sal de mi vista.

Y, tan pronto como el agarre de acero de Sasori sobre su muñeca desapareció, Sakura obedeció, porque el muchacho jamás la había tratado así. Trastabilló unos pasos hacia atrás, contemplando a quien había llegado a querer tanto con ojos húmedos. La imagen de su amigo, de su Sasori, se mezcló espantosamente con el Sasori frío y oscuro que todos conocían, con el Sasori real. Abrió la puerta del cuarto y se echó a correr porque, al mirar en los ojos café ceniza del shinobi de la Arena, lo desconoció.

Una mano aferró su brazo con fuerza cuando trastabilló y estuvo a punto de tragarse el suelo. Quien la sostenía la estabilizó, y los ojos verdes de Sakura hicieron contacto con unos pequeños ojos blancos.

—¿Y a ti que te sucede?

—Nada —se apresuró a responder, y con cuidado se soltó de su mano. No pudo evitar bajar la vista.

—Pues ha de ser un nada muy desagradable para que lleves esa cara. ¿Qué te pasa? ¿Sasori fue malo contigo? —Había cierta nota de sarcasmo en su voz, como si lo último dicho, de alguna forma, le causase alguna gracia.

La muchacha lo fulminó con la mirada, y quiso soltarle un 'no te incumbe', pero Kisame seguía intimidándola un poco, así que tuvo que tragarse sus palabras.

—Solo quería que lo dejara solo un rato.

—Tienes cara de que acaba de decirte algunas cosas, niña, no de que amablemente te pidiese que lo dejases solo.

La Haruno se preguntó desde cuándo el Hoshigaki era capaz de leerla con tanta facilidad. ¿Era su rostro tan abierto? ¿Realmente tendría una fea expresión? Deseó poderse ver a un espejo. El peliazul seguía allí parado, con su orgulloso metro noventa y cinco, mirándola inquisidoramente. Para sus adentros, Sakura tuvo que admitir que también le dolería si, alguna vez, tenía que enfrentarse a Kisame. Una vez que estuviese fuera de aquella cueva. En el fondo, no les quería hacer daño. No quería cargar en su conciencia algo tan espantoso. Rogaría todos los días porque no se cruzaran en su camino. Porque, si tenía que librarse una lucha con Konoha, no fuese con ella. Sasori, Tobi, Deidara, Itachi, Kisame… No quería herir a ninguno de ellos. No quería que nadie los lastimara. No quería. Y eso era, probablemente, un grave problema.

—Oye… ¿estás bien?

Como para estudiarla mejor, acercó su rostro azulado al de ella, encorvando bastante su espalda. Por primera vez en mucho tiempo, la kunoichi se sintió pequeña e indefensa, mucho más chiquita de lo que en realidad era. Kisame era demasiado alto. Aquella momentánea debilidad le llevó a desear sentarse junto a Naruto, en casa de alguno de los dos, con sus hombros pegados, disfrutando en silencio de la presencia del otro. Deseó tenerlo junto a ella para que la apaciguara y consolara. Para que le brindase ese calor y cariño sincero y nada egoísta, que sólo le conocía al rubio. Tembló. 'Tobi estará con el sempai; si Sakura-chan quiere hablar, solo lo tiene que buscar ahí.'. No era Naruto, pero era Tobi, y, al menos por ahora, era lo mejor que había.

—Si. Eh… ¿sabes dónde está la habitación de Tobi?

El alto y musculoso cuerpo del hombre se irguió cuan alto era.

—Segunda puerta a la izquierda. Frente a la de Zetsu —Ella le sonrió con agradecimiento y se dio la vuelta. Primero miraría en el cuarto de Deidara; si no estaba allí, al menos ahora sabía cuál era su habitación. Cuando se estaba alejando, la voz de Kisame se elevó—. Solo para que lo sepas, no soy ningún estúpido. No es que me hayas convencido con eso de 'nada' y 'estoy bien'.

—Gracias por no preguntar, Kisame-sensei —le replicó entonces, con una sonrisa fantasma, alzando una mano. No vio la respuesta del mayor, puesto que le estaba dando la espalda, pero si oyó sus pasos largos alejarse en la dirección contraria. El peliazul le gustaba de verdad, y agradecía que se preocupase por ella.

Recordó aquella vez en la que había ido a verla a su cuarto, cuando Minako había llegado. Había logrado tranquilizarla, y se había quedado a su lado hasta que se había dormido. Kisame era una persona muy peculiar, pero, justo como a Sasori, había sabido aceptarlo y quererlo. No que hubiese podido elegir, tampoco. Los quería, y ya. A todos ellos. Habían pasado más de diez días, y había logrado una especie de amistad con la mayoría de los criminales. De nuevo, le dolió el tener que dejarlos. Sin embargo, nada la haría cambiar de parecer; tenía que volver a la villa. Por mucho que ahora fuese amiga de los Akatsukis, ellos nunca serían sus compañeros, su familia. Ese nunca sería su lugar. Aquellos que estaban en Konoha eran más importantes para ella, más cercanos. No los abandonaría, sin importar Sasori y el resto. A ellos los llevaría en el corazón como un triste y a la vez agradable recuerdo, pero solo eso. Así debía ser. Aunque el deber no quitaba dolor, ni la tristeza. Tobi se encargaría de ella, con suerte.

Tocó suavemente a la puerta de Deidara. El muchacho debía estar ocupado, porque se tomó su tiempo en abrirle. Apoyó una mano en el marco, y con la otra sostuvo la puerta, que sólo le permitía a la kunoichi ver su rostro y pecho.

—¿Qué quieres, un?

A Sakura le pareció que estaba enfadado, aunque sus ojos refulgían con curiosidad.

—¿Tobi está contigo?

—¿Tobi, un? No. Se fue hace un rato. ¿Para qué lo quieres? —inquirió, con desconfianza. Sus ojos entrecerrados.

—Gracias, Deidara. Nos vemos.

Y se alejó. No se creía el cambio que se había producido en el chico desde que la había besado. Era cierto que ella había preferido encerrar el recuerdo en un cajón y darle triple llave y candado, pero su actitud para con el rubio no había cambiado, al menos. Seguía sintiendo por él cariño y camaradería. Quizá ahí estaba la diferencia. ¿Acaso se habría puesto así porque lo había rechazado? ¿Qué tan ególatra podía llegar a ser?

—¡O-Oye! ¡Te hice una pregunta, un! ¿A dónde vas? —le gritó, pero ella no se volvió. Si Deidara quería jugar a ignorarla, ella le devolvería el favor. Ya era hora de que el mocoso creciese.

Se detuvo frente a la puerta de Tobi. Era igual a las otras, con la única diferencia de que aquella tenía colgado un pequeño cartel, que rezaba: 'Tobi' con infantiles letras rojas. Aquello le recordó el frasco con galletas, y su corazón se ablandó. Golpeó con sus nudillos.

—¡Hola! —La voz del chico la saludó incluso antes de abrir la puerta. A diferencia de Deidara, Tobi abrió la puerta por completo, dejando que la Haruno pudiese husmear a su antojo—. Sakura-chan.

—Hola, Tobi. Me preguntaba… ¿estás ocupado? Quería hablar contigo, pero si estás haciendo algo… puedo volver luego.

—¡Claro que no! ¡Tobi es un buen chico, y si Sakura-chan quiere hablar, Tobi la escuchará, porque Tobi y Sakura-chan son amigos, y Tobi es un buen chico! —Se movió, y le indicó con la mano que pasara.

El cuarto de Tobi era acorde al chico. Las paredes estaban decoradas con cuadros de Sasori. Tenía una pequeña estantería, donde había varias figurillas de arcilla, de Deidara, y varias chucherías más. En una esquina, había algunos libros. También tenía algunas fotos. Y dibujos, que parecían hechos por un niño de seis años. Sakura se dijo que era imposible no querer a Tobi cuando el muchacho exudaba inocencia y cariño por todos lados. Tobi se sentó en la silla y le señaló la cama.

—¿De qué querías hablar, Sakura-chan?

—En realidad, solo quería estar contigo un rato. Me recuerdas a un amigo mío, ¿sabes?

Tobi puso ambas manos entre sus piernas e inclinó la cabeza. La pelirrosa sintió el impulso de extender la mano y acariciar su cabello. Se contuvo.

—Tu cuarto es lindo —comentó entonces, paseando la mirada por los cuadros. Todos eran brillantes y llamativos, a diferencia de aquellos que había en el cuarto del pelirrojo.

El chico siguió su mirada.

—Sasori-san hizo esos cuadros para Tobi. Y el sempai le regaló aquellas figurillas, ¿ves? Y esos libros de ahí son de Itachi-san. Y también están todas esas cosas, que Zetsu-san trajo para Tobi. A Tobi le gustan los regalos de sus amigos. Tobi hizo esos dibujos, pero nadie quiso tenerlos en su cuarto, excepto Itachi-san, que aceptó los suyos y se los llevó. Itachi-san siempre es muy bueno con Tobi. Como Sasori-san. A veces Kisame-san se enoja con Tobi. Kisame-san se enoja con facilidad, como el sempai —Tobi hablaba sin parar, casi sin respirar, moviendo las manos, llenando incluso los espacios de la conversación correspondientes a Sakura. La muchacha se relajó y se dijo que aquello era justamente lo que necesitaba. A Tobi parloteando como loco, llenando su cabeza, alejando el recuerdo de su discusión con Sasori. Ya le hablaría de eso luego—. Aunque ninguno de ellos trata a Tobi como Hidan-san. Hidan-san es muy grosero con Tobi, pero Tobi cree que es porque está muy triste. Hidan-san es una persona muy solitaria y triste. Tobi nunca vio a Hidan-san sonreír con sinceridad, y a Tobi le da un poco de pena, porque está seguro de que le duele no tener amigos, aunque no quiere aceptar la amistad de Tobi. Tobi piensa que nunca tendrá muchos amigos si sigue comportándose de manera tan desagradable, pero cuando Tobi se lo dijo, Hidan-san sacó su estaca y le partió un brazo a Tobi, y hubiese seguido golpeándolo si no hubiese llegado el Líder-sama. Líder-sama también es muy bueno con Tobi. Nunca lo golpea, ni le levanta la voz, y también es muy paciente cuando Tobi no comprende algo. Como Konan-san. Ella, además de ser muy buena, es muy bonita. Konan-san trata a Tobi como su hermano menor. A Tobi le gusta Konan-san. Le gusta su sonrisa cariñosa.

Respiró hondo, y la kunoichi se preguntó, con perplejidad, cómo era capaz de hablar tanto sin quedarse sin aire. Le sonrió.

—¿Y Kakuzu y Zetsu? ¿Cómo te tratan ellos?

—Kakuzu-san no es muy amable. Se enfada mucho, también, especialmente si Tobi le pide dinero. Kakuzu-san es muy tacaño —le susurró, como si fuese el secreto mejor guardado del mundo—. Zetsu-san es amable con Tobi, con cualquiera de sus personalidades. Zetsu-san es muy extraño, pero le trae regalos a Tobi, y Tobi es un buen chico, así que a Tobi le gusta Zetsu-san.

La Haruno se había recostado en la cama, oyendo la animada voz de Tobi. Cerró los ojos. Quizá debería dormir un poco. El día había sido extenuante. Minako se había ido, había contemplado a Hidan por horas, había discutido con Sasori… Tenía mucho en qué pensar. Además, llegaría el momento en el que tendría que ponerse a pensar seriamente en escapar. Y, como había dicho, aquello era un problema, pues no quería. Al menos, la parte menos racional de ella no quería. Se preguntó, no sin cierto pavor, si no habría desarrollado el síndrome de Estocolmo. Sacudió la cabeza.

—Sakura-chan ¿estás bien? Tobi cree que hay algo que entristece a Sakura-chan, pues no está sonriendo como siempre.

—Es extraño todo esto, Tobi. Se siente… diferente. No puedo dejar de pensar que, hasta hace dos semanas, ustedes eran mis enemigos. Menos, incluso. Y ahora…

—Sasori-san es fácil de querer —convino Tobi.

—No sólo Sasori. También tú, y Deidara, e Itachi… es frustrante, de cierta forma. Me hace cuestionarme cosas que nunca antes había puesto en duda. Me hace dudar si estoy equivocada ahora, o si estaba equivocada antes. Tú sabes a qué se dedica esta organización, Tobi —suspiró con pesar.

—Tobi lo sabe. Pero Tobi cree en el Líder-sama. Si el Líder-sama dice que así el mundo cambiará para bien, Tobi lo ayudará.

—Pero, ¿a qué costo, Tobi? ¿Qué costo tiene esa paz que promete? ¿Cuántas personas tienen que morir para que el mundo cambie?

—Las personas solo son capaces de cambiar cuando se encuentran al borde del precipicio, Sakura-chan. Solo cuando están a punto de desaparecer es que comienzan a ver el valor de vivir.

—Ese es un pensamiento frío y egoísta. ¿Quién es el Líder para decidir quién tiene que morir y vivir en su mundo de ensueño? Solo Kami decide esas cosas. Solo Dios.

—Líder-sama también es un Dios. Kami no trató de cambiar el mundo para bien, Sakura-chan, y el Líder-sama si. Y si el Líder-sama quiere que Tobi lo ayude, Tobi lo ayudará.

Sakura lo contempló con fijeza. Aquellas eran palabras demasiado complicadas y profundas para el concepto de 'Tobi' que ella se había formado. Creyó que el niño solo seguía las órdenes de su Líder. Por otra parte, seguía creyendo que era un plan absurdo. ¿A cuántas personas pensaba dejar fuera del mapa para tener un mundo en paz? ¿Cuántas personas gozarían de un cambio prometedor y verdadero?

—Matar gente está mal, Tobi. Y además no puedes…

—¿Sakura-chan vino a hablar con Tobi sobre los objetivos de la organización? —la interrumpió, con la voz igual de amigable y aniñada de siempre. No parecía afectado por la diferencia de ideales, ni por la oposición de la kunoichi hacia el Líder.

—No, lo siento. Es solo que… Me cuesta hablar de esto, ¿sabes? No se supone que tenga que hablar contigo, ni siquiera se supone que esté aquí.

—¿Sakura-chan discutió con Sasori-san?

La chica bufó. Sintió que le picaba la mano con la que había abofeteado al pelirrojo. Seguía creyendo que se lo merecía. Había sido un cretino. ¿Por qué tenía que tratarla de esa manera tan seca? Además, ¿qué era esa estupidez de 'tener que descansar de preocuparse por ella'? Los amigos no hacían eso. El solo pensar que Naruto usase una excusa como esa le parecía hilarante, ridícula. Uno nunca deja de preocuparse por sus amigos. ¡No podía tratarla como a basura solo por estar en uno de sus berrinches! Se le ocurrió que ella misma era un poco insoportable y perversa cuando estaba en ese humor, pero jamás se sentiría indiferente hacia un amigo. Hacia alguien que apreciase.

Por otra parte, si lo pensaba fríamente, aquello de andar abofeteando no era lo suyo. Había golpeado a Naruto un sin numero de veces. La vida no le alcanzaría para contarlas. También había golpeado alguna que otra vez a Sai. Pero solo a ellos. Y porque los chicos sacaban lo peor de ella. Ahora dudaba un poco de su comportamiento frente a Sasori. Quizá una bofetada no había sido la mejor solución.

—Se podría decir que si. Él estaba de mal humor y yo… yo estaba de un humor extraño. Él me dijo algo ofensivo, y yo lo abofeteé.

—¿Sakura-chan abofeteó a Sasori-san? —preguntó el menor, sonando pasmado. Se imaginó que habría abierto mucho los ojos. Se preguntó vagamente de qué color serían.

Asintió, cerrando los ojos con pesar. Solo quería dormir un poco. Había sido un día muy ajetreado.

—Sakura-chan, te ves muy cansada. ¿Seguro que Sakura-chan sólo está preocupada por su pelea con Sasori-san?

La Haruno abrió los ojos abruptamente y lo miró con sorpresa y desconfianza. ¿Cómo había hecho Tobi para saber eso? Bueno, el chico había intuido desde temprano aquel día que ella no estaba bien, que necesitaba estar sola con sus pensamientos. Sola con sus pensamientos… y había terminado estando con sus pensamientos, pero en compañía de Hidan. ¿Debería comentarle a Tobi lo que había pensado acerca del inmortal? Ciertamente no podía contárselo a Sasori. Primero, porque el pelirrojo se enfurruñaría, y no haría más que molestarla. Y segundo, porque después de aquella bofetada, estaba segura de que su relación se había enfriado. Clavó sus jades en la máscara anaranjada del menor. ¿Podía o no confiar en Tobi? Era un chico tan bueno y dulce… Parecía lo único que le quedaba allí. Sabía que podía hablar con Itachi y él se llevaría sus palabras a la tumba. Pero, por alguna razón, no creía que aquel fuese un tema a tratar con el Uchiha. No tenía la suficiente familiaridad con él como para ahora ponerse a hablarle de sus problemas. No. Aún no.

—Tobi… Si te cuento algo, ¿me prometes que no se lo contarás a nadie? ¿Ni siquiera a tu sempai?

El muchacho inclinó la cabeza ligeramente, y luego asintió vigorosamente.

—Claro que si, Sakura-chan. Tobi promete no contarle a nadie lo que Sakura-chan le dirá.

—He estado pensando… ¿Qué sabes de Hidan?

—¿De Hidan-san? —el pelinegro se llevo una mano a sus cabellos y los despeinó. A Sakura se le hizo un gesto tierno—. Bueno, Tobi sabe que Hidan-san proviene de Yugakure, pero que su aldea no le gustaba. Kakuzu-san le dijo al sempai, y el sempai le dijo a Tobi, que Hidan-san provocó una matanza en su aldea, y luego de eso comenzó a creer en la religión de Jashin-sama. A Hidan-san le gusta matar y hacer sufrir a la gente, y es muy grosero con todos los que lo rodean.

—Así que mató gente de su propia aldea… —Se le ocurrió que el tratar de 'arreglar' a una persona así era absurdo, imposible. Atacar a sus propios compañeros era para ella el peor pecado posible. Su aldea era su familia, jamás haría nada para perjudicarlos, a nadie. Pero había decidido hacer algo por el peliblanco. Al menos, lo intentaría. Si no podía, al menos, se iría con la conciencia limpia—. ¿No hay nadie a quien Hidan aprecie?

—No. No que Tobi sepa, al menos. Hidan-san ha declarado abiertamente su desprecio por todos. Tobi no cree que Hidan-san sepa lo que es querer a nadie. Hidan-san es una persona muy solitaria.

—Has dicho que crees que él es una persona muy triste. ¿Qué te hace pensar algo así?

—No querer a nadie y no ser querido por nadie es algo muy triste, Sakura-chan. Que nadie te quiera es algo muy triste. Por eso Tobi quiere a todos, porque sabe lo que se siente estar solo.

Sakura recordó a Sasori hablándole de la espantosa infancia del enmascarado. De que había perdido a su padre y de que su madre lo odiaba. Y que luego la había perdido a ella también. Otra persona más a quien quería y que tenía un pasado miserable. Alargó la mano y acarició suavemente los cabellos negros, como hacía cuando Naruto y ella terminaban de entrenar y el rubio recargaba la cabeza en su regazo. La máscara le impedía ver su expresión, pero se imaginó que sonreía.

—Ya no estás solo, Tobi. Mucha gente te aprecia. Yo te quiero mucho.

De un momento a otro, el chico se lanzó sobre la pelirrosa, abrazándola con fuerza.

—¡Tobi está muy contento de ser amigo de Sakura-chan! ¡Tobi también quiere mucho a Sakura-chan! —sollozó, enterrando la cabeza en el pecho de la kunoichi. La muchacha le devolvió el abrazo.

Pasaron unos minutos sin moverse, él aún abrazado a ella, y ella acariciando sus cabellos con ternura. Después, Tobi se separó, aunque se quedó sentado en la cama, frente a su amiga.

—¿Para qué quería Sakura-chan saber de Hidan-san?

—¿Alguna vez… te preguntaste… cómo sería si alguien tratase de cambiarlo? ¿De llevarlo por un mejor camino?

—¿Sakura-chan quiere hacer a Hidan-san una mejor persona? —Sakura asintió, ruborizándose ligeramente. Su cabeza aún no terminaba de aceptar todas las razones por las que quería hacerlo. Pero para eso tendría mucho tiempo—. ¡Tobi quiere ayudar a Sakura-chan!

—¡Baja la voz! —le gruñó, mosqueada por no poder taparle la boca. Miró fijamente a la puerta, como si así pudiese ver hacia el otro lado. No se oía nada además de sus respiraciones.

—Tobi lo siente—dijo el chico, no pareciendo apenado en absoluto. Se veía entusiasmado, como si fuese un juego o una misión emocionante. Por el contrario, Sakura estaba cada vez menos segura de querer hacer algo como eso—. Entonces, ¿Sakura-chan tiene algún plan?

—Por supuesto que no. Tobi, decidí esta estupidez hace menos de tres horas. Ni siquiera se si soy capaz de hacer algo.

—Tobi cree que Sakura-chan es muy capaz de ayudar a Hidan-san.

—¿Alguna idea, entonces? —preguntó, alzando las cejas.

Tobi se quedó quieto, alzando el rostro hacia el techo. Parecía estar pensando.

—Sakura-chan podría tratar de hablar con Hidan-san.

—Tobi, no podemos siquiera estar en la misma habitación sin insultarnos el uno al otro. ¿Cómo esperas que le hable? Además, realmente no hay nada que le quiera decir. ¿Piensas que hablar de la gente que mató y torturó, hablar de la vez que me hirió, hablar de cómo mató a Asuma-sensei, es un tema de conversación? —Contuvo el aliento cuando notó que sus ojos se humedecían. ¿Qué estupidez estaba tratando de hacer? ¿Ella, ayudar a Hidan? ¡Era imposible hacer algo así! Tobi le había dicho que creía que ella era capaz de ayudarlo. Pero se olvidaba de que ella lo odiaba y él la odiaba, de que estaban enfrentados por todo lo que podían estar enfrentados. Que no se soportaban. Que buscaban herirse. Hundió el rostro en sus rodillas. Era imposible.

—Sakura-chan, no debes preocuparte. Tobi cree que la ocasión se dará sola. Sakura-chan solo tiene que esperar.

—¿Eso crees realmente, o solo tratas de consolarme? —inquirió, aún con el rostro entre las rodillas.

—Eso es realmente lo que Tobi cree.

Pasaron los minutos. Ninguno habló. No hacía falta, tampoco. Tobi la había consolado lo que había podido, y ella había soltado lo que había necesitado. Ya era de noche. ¿Debería volver con Sasori? En su estado actual, no tenía el menor deseo de volver a verle el rostro. No quería volver a discutir. Estaba cansada de discutir. Quería volver a la villa, abrir los ojos y encontrarse con el rostro risueño de Naruto, con la sonrisa juguetona de Kakashi-sensei, con la mirada de insana curiosidad de Ino. No quería encontrarse con las paredes oscuras y frías de su prisión, con las miradas vacías y secas de los criminales, con ese sentimiento de desapego e indiferencia que los rodeaba a todos. Tenía que escapar. Sin lugar a dudas, no se podía quedar ahí.

Se había engañado durante casi dos semanas diciéndose que se quedaba para tener información de los asesinos, luego que se quedaba porque no sabía cómo huir, luego porque la podían atrapar. Con el pasar de los días, había buscado cualquier excusa para quedarse. Una parte de si se había adaptado a estar allí; a las risas de Tobi, a los chillidos de Deidara, a la mordacidad de Sasori, al silencio de Itachi. Se había acostumbrado. Se había dicho que no cambiaba nada una semana o dos, o incluso tres. La discusión con Sasori había sido como un golpe. Como meter suavemente la mano en una pared de niebla y, bruscamente, agitarla, dejando a la vista lo que había detrás. Ella no podía estar ahí. No pertenecía ahí. Tenía que volver a donde realmente tenía que estar.

—Tobi, ¿me puedo quedar aquí esta noche?

—¡Claro que si! ¡Tobi y Sakura-chan se la pasarán muy bien!

La chica sonrió. Creyó que Tobi hablaría mucho rato —y, de hecho, lo hizo—, y, con el pasar de las horas, se preguntó si Sasori la iría a buscar. Si siquiera se molestaría. 'Déjame decirte algo: en estos últimos doce días, ha sido a mí a quien más le ha importado lo que pudiese pasarte. Necesito tener algún momento de paz.'. No. Seguramente ni siquiera notaría que no estaba ahí.

Para su sorpresa, algunas horas después, cuando el sueño comenzó a llegarle a Tobi, éste se acurrucó a su lado y la abrazó con fuerza, enterrando el rostro enmascarado en su hombro. Cinco segundos después, dormía profundamente. Si no estuviese tan cansada, quizá se le hubiese despertado la curiosidad por el rostro del menor, pero, para cuando su cerebro fue capaz de formular vagamente la idea, ella ya se había dejado caer en los brazos de Morfeo. Su último pensamiento coherente fue que Sasori no se había aparecido.

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Las calles de Konoha no habían cambiado desde que tenía memoria. El clima era cálido, y corría una sueva ventisca, que llevaba consigo el aroma de los puestos de comida. El sol se alzaba imponente en el cielo, derramando su cálida luz allá adonde llegaba. El aire estaba lleno de agradables y cotidianos sonidos; la gente charlando, los mercaderes vendiendo, los niños jugando y corriendo. Naruto suspiró con una suerte de nostalgia y felicidad. Aquella era su aldea. Su hogar. Su padre había sido Hokage en su momento, y su sueño había sido siempre ser un líder mejor que el Namikaze. Estaba seguro de que lo conseguiría. Nunca retrocedía a su palabra, ni siquiera cuando se la había dado a si mismo.

Sentado en un alto tejado, contemplando a la gente pasar a sus pies, se dijo que, contrario a la aldea en si, muchas cosas habían cambiado a su alrededor. La gente a la que conocía había cambiado. En su opinión, un cambio positivo. Se dijo que solo faltaba Sasuke allí, para cerrar el cuadro. Y, por supuesto, Sakura-chan. Alzó el rostro, sintiendo la calidez acariciar suavemente sus mejillas y frente. Recordó tiempos pasados, en los que era un niño revoltoso y chillón, que no hacía más que causar problemas. Las estatuas de los Hokages pasados —si pudiesen hablar— le darían la razón. Había perdido la cuenta de las veces que las había pintarrajeado solo para llamar la atención. En aquellos casos, la gente se quejaría, ofendida, y Hiruzen Sarutobi, Sandaime Hokage, sonreiría con paciencia, perdonándole siempre. Naruto se preguntó, sin darle mucha importancia, si el viejo lo dispensaba siempre porque sabía lo que estaba sufriendo. Si lo hacía porque veía la forma desagradable e hiriente en que la gente lo contemplaba desde siempre, alejando a sus hijos de él, cuchucheando a sus espaldas cosas espantosas.

Poniendo ambas manos en la nuca, como almohada, se recostó sobre las tejas calientes. Había sido un niño muy solitario, perdido. Que solo quería alguien a quien querer, alguien que le devolviese ese cariño. A él llegaron las muchas veces que iba a un parque y, cuando caía la tarde, las madres iban a buscar a sus hijos, y él se quedaba solo, allí sentado, sintiendo su pequeño corazón romperse a pedazos. Las veces en las que, incluso en la academia, se quedaba solo. Solo, sin ayuda de nadie, había aprendido a ganarse a las personas. Primero a Iruka-sensei, después a Sasuke, a Sakura-chan, a Kakashi-sensei, a todos sus amigos. A fuerza de voluntad, había terminado metiéndose en los corazones de todos. Ahora podía caminar tranquilo por la aldea, sonriendo, saludando, recibiendo sonrisas y saludos de vuelta. Ya nadie le daba la espalda. Ya nadie farfullaba con odio contra él. Nadie se alejaba. Él era Naruto Uzumaki, el ninja número uno en llamar la atención, el héroe de Konoha, el futuro Hokage.

Cerró los ojos. Así y todo, no había podido traer a su mejor amigo de vuelta. No había podido traer a la chica que amaba de vuelta. Ambos se le habían escapado de las manos como agua. Era curioso, pero el paradero de Sasuke ya no le parecía tan importante. Sakura-chan era su prioridad. Después de todo, Sasuke no estaba en peligro. Estaba con Orochimaru, cierto, y aquello era por descontado desagradable —lo recordaba en la invasión a Konoha, un hombre que daba miedo con solo sonreír—, pero se había ido por su propio pie, y Naruto estaba seguro de que estaba bien. Lo único que él podía hacer por el Uchiha era llevarlo a la villa de los pelos, si fuera necesario, y meterle en aquella cabeza dura y orgullosa que volverse un extraño solo para matar a su hermano no le traería nada bueno. Porque, un vez que hubiese concretado su venganza, ¿qué sería de él? ¿Qué sentido le daría a su vida? Estaría solo, cargando a su espalda un poder que ya no necesitaba. Si no se arrepentía pronto, si seguía por aquel camino de oscuridad y destrucción, si continuaba matando indiferentemente, como para abrirse camino hasta Itachi, terminaría perdiéndolo todo, incluso a si mismo. La vieja ya estaba bastante molesta con él, y Naruto veía que cada vez se diluía más su decisión de dejar que el rubio trajese al pelinegro de vuelta.

¿Cómo serían las cosas si Sasuke estuviese allí? ¿Los estaría ayudando en la búsqueda de Sakura-chan? Apretó los ojos con fuerza, y sus facciones amables y dulces se transfiguraron en una mueca de molestia. Sasuke había atentado contra la vida de Sakura-chan varias veces. Eso era algo que, incluso si lo traía de vuelta, nunca podría perdonarle. ¡Vamos! Estaban hablando de Sakura-chan, la persona más dulce y tierna que conocía. Quiso alejar de sus pensamientos las miles de veces que la pelirrosa había apartado todo y a todos solo para volcar su atención en el pelinegro. ¿Qué tan malagradecido podía ser Sasuke? ¿Podía ser que hubiese olvidado las muchas misiones juntos, las risas, los buenos momentos? Ellos eran sus amigos. El Uchiha nunca había sido muy dado a socializar. Su ego, su orgullo y su prepotencia le caminaban tan cerca que no dejaban mucho espacio para que otra persona se le acercase. Y tampoco era que mucha gente se muriese por estar junto a él, considerando su actitud insolente y fría en la mayoría de los casos. Por eso mismo, a Naruto le costaba aceptar que Sasuke pudiese olvidarse de lo que Sakura-chan sentía por él, lo que siempre había sentido y, quizá, lo que siempre sentiría, y hubiese considerado seriamente la idea de matarla. A él mismo ya se le hacía una locura siquiera decirle algo hiriente.

Suspiró con pesadez. No quería aceptarlo, no quería verlo. Sasuke se estaba alejando de ellos por un camino en el cual no podían seguirlo. Ellos continuaban caminando rectos en la luz, mientras que el Uchiha invariablemente se estaba internando en la oscuridad; una oscuridad en la cual, seguramente, lo perderían para siempre. Se preguntó con molestia si acaso Sasuke no recordaba lo que era ser feliz. Lo que era levantarse cada mañana con el único propósito de ir a entrenar con el equipo siete. Lo que era sentarse en Ichiraku y que su mayor preocupación fuese tratar de quitarle a Kakashi-sensei su máscara. Lo que era estar en una misión y, más que cuidarse sus propias espaldas, estuviesen todos más concentrados en las espaldas ajenas, más que dispuestos a dar la vida por sus compañeros si la situación así lo disponía. ¿Cuántas veces Kakashi-sensei los había cuidado, a todos ellos? También Sakura-chan, incluso sin ningún jutsu ni fuerza alguna, había estado dispuesta a dar su vida en el Bosque de la Muerte solo para salvarlos. ¿No valía nada todo eso para Sasuke? ¿Había sido capaz de enterrarlo tan profundo que ya no significaba nada para él?

Se sentó con soltura, con una sonrisa resplandeciente en el rostro. Bueno, incluso si así fuera, él se encargaría de desenterrar su verdadera vida. Y, de paso, le daría algunas paladas en la cabeza, a ver si así recobraba la cordura.


Lo que sea que pienses, me ayudara a mejorar. Así que deja un review! Gracias por leer.

Muchas gracias a los que le dieron favoritos o seguir a esta historia. También a los que le dieron alerta. Ustedes también me inspiran a seguir!

Minene Uryuu: CamionerasRules xD Querida, hablar contigo significa subir mi ego a límites insospechados. Me encanta! Todos nos mana. Envidia, envidia, nos tienen envidia (8) Pero nuestro amor siempre estará con los chicos Akatsukis. Les daremos a los demás todo el cariño del que los podamos privar xD. Gracias por comentar, linda. Felices fiestas, y cuídate mucho!

Annie Darcy (Niña Bonita): Preciosa, siempre es una delicia leer tus comentarios :) Siempre juntas entonces, amiga :D No me digas eso, si no, me veré en la obligación de comenzar un eterno: 'te quiero más' no, yo te quiero más' 'no, yo te quiero más', y así eternamente. Jajaja ¡la pobre', claro que si. Como dije a alguien, mi conciencia me impidió no redimir a Minako. Todos tenemos luz y oscuridad en nuestro interior, ya lo dijo Sirius Black xD Y me pareció justo que ella pudiese justificar sus maldades; que, aunque no tuviesen perdón, al menos tuvieran una razón coherente. Jajaja calma, aún no saben que están enamorados (esto me hace pensar en los dibujitos, sabes, cuando un personaje agarra de la cabeza a otros dos y los acerca a la fuerza, diciendo 'ahora, besense! xD). Pero, tienes razón, lentamente las murallas comienzan a caer. Que arda troya! (? okno .-. Cómo no recordar las frases de Darcy, si son las que toda chica quiere que su chico le diga xD Así ha sido desde los ocho hasta los veintiocho años, y así hubiese seguido de no ser por ti, amadisima Annie xD Gracias por comentar, querida amiga. Yo también te quiero! Felices fiestas, y cuídate mucho! Yours~

Lyldane: Hola! :D Si, ya creo que todas nos hemos echado hacia atrás con nuestro profundo odio hacia ella u.u Como repito, mi conciencia me pidió que la redimiese. Tal como tu dices, su maldad nace de todo lo que ha sufrido (como muchos personajes). Dicen que algunas personas no pueden evitar repetir lo que vivieron, y ese es el caso de Minako. Creo que hasta cierto punto te alegra que desapareciese xD (pero te comprendo). Ese estado de Hidan, sabes, se debe a que el pobre sujeto comenzó a cuestionarse muchas cosas sobre si mismo, y como sabes, Hidan es de esas personas que nunca se cuestionan. Por lo tanto, cuando comenzó a hacerlo, sintió como que su mundo perfecto se derrumbaba, y ahora no sabe como manejar la bocha de sentimientos que tiene entre manos. Si, tienes razón, Zetsu no tiene nada que hacer al lado de Hidan xD. Gracias por comentar, querida. Felices fiestas, y cuídate mucho!

Ley-83: Hey hey! Tiempo que no te pasabas, cierto :) Ya estaba extrañando leer tus líneas y entremezclar la aplastante presión, la inmensa alegría y las innumerables lágrimas (si, mira todo lo que me produces xD). Querida, no tienes que disculparte. A mi me basta con que de tiempo en tiempo te pases y me dejes algunas líneas de apoyo, solo para saber que no te he ofendido de ninguna forma y que la historia sigue siendo de tu agrado (de todas formas, puedes tomarte la libertas de escribirme tantos reviews como gustes. A mí solo me harán más y más feliz). Lo has captado muy bien. Realmente tratar de suplantar personas es algo moralmente incorrecto, aunque es muy común hacerlo con, por ejemplo, alguien a quien amas; te deja y entonces buscar a alguien que ocupe su lugar. Pero no deja de ser incorrecto. Sin embargo, como bien dijiste, Sai aún no comprende lo que está bien y lo que no con respecto a las relaciones. Los otros dos, bueno, creo que no tengo nada más que agregar. Bueno, yo también me pondría del lado de Sasori, y no porque sea sexy. Aunque también creo que hay que entender su punto; es raro que a una persona le digan que no les importa la muerte de un familiar cercano que se preocupaba por ellos. Es algo... chocante, por decirlo de alguna manera. Y ya vea ahora que Saku lentamente comprendió que todos son personas y que merecen segundas oportunidades, y que exactamente eso es lo que le está queriendo dar a Hidan. Ya te dije, tómate tu tiempo. Un poco tarde, pero espero que eso de los estudios te haya ido de maravilla (yo se que si). Gracias a ti por comentar. Felices fiestas, y cuídate mucho!

Lia-tan: Pues Hola :D Déjame decirte algo: siempre que tengas un rato y estés aburrida, pásate por aquí y déjame uno de tus super largos reviews. Cuando entreví su longitud casi caí al suelo. Adoro leer reviews largos! :D es que mis contestaciones se vuelven aún más largas xD A decir verdad, cuando comenzaste así, francamente creí que me darías cátedra de las miles de razones por las que esta pareja apesta, y no debería ser, y bla, bla, bla. Te veía más encaminada y, ahora que leí todo, te pido sinceras disculpas. Bueno, ciertamente es muy difícil meter a un personaje externo en un romance con algún Akatsuki. Sería como querer emparejar a Gaara con Shizune .-. De todos modos, debo decirte que además de ser fan de las parejas crack -cuanto más crack mejor, me atrevería a decir- amo a Sakura, por lo que todos mis ships terminan en 'Saku'. La podría emparejar con casi cualquier personaje masculino. Sin embargo, y volviendo a tu punto, a mi también me sabe raro relacionarlos con alguien de afuera. Pero ese sentimiento chocó con el amor a Saku y a las parejas crack, y estos últimos ganaron xD -yaoi en Akatsuki, solo soy capaz de leer el KakuHidan. El resto de las parejas yaoi se me atraviesan-. Me alegra mucho, mucho en verdad, que hayas hecho ese esfuerzo por mi historia. Me halaga mucho, también. Lo cierto es que, si he de serte sincera, a mi me gusta el drama xD Así que leerás un poco de eso aquí, pero tampoco me gusta lo de amor a primera vista y eso, quizá más por la historia de fondo de los personajes más que por sus personalidades en si. Imagínate que tienes que enamorarte de tu peor enemigo. Suena a 'jamás en la vida, primero muerta', no? Pues así de dificil es tratar de juntarlos. Pero, como dije alguna vez, no todo es amor y amor. Saku vive ahí. Se relaciona con la gente. No solo con Hidan. A mi particularmente, de este fic, lo que más me gusta rescatar es la amistad de Sakura con Sasori. Es el elemento que más me gusta, porque es el más puro y conciso, simple y complicado. En fin, amo a Sasori :3 '...La zorra volvió a su bosque. Literal.' JAJAJAJAJA eso me mató de veras xD Creo que Minako ya obtuvo su redención. Ahora solo hay que dejarla de lado y olvidarla (para gran placer de todas, lo se). Bueno, como le dije a Lyldane, Hidan es capaz de soportar dolor físico, incluso lo disfruta, pero él no está acostumbrado al dolor mental. Al del corazón. Él es de esas personas que se llevan todo por delante diciendo 'a mi no me pasará', y cuando les pasa, todo pierde sentido. Se derrumban. Como un mujeriego que se enamora y al que rechazan. Es algo que sus corazones duros y a la vez frágiles no son capaces de soportar. Pero ya nos meteremos más en Hidan en los próximos capítulos. (Con respecto al trío, solo diré: eres una cochina xD Y no creo que a Saku le agrade compartir a su Dios del Sexo). Bueno, yo espero que tengas ganas, tiempo y suficientes ojos para leerte esta contestación xD Gracias por comentar, preciosa. Felices fiestas, y cuídate mucho!

Rini Booh: Hola! :D Bueno, eso que tu dices; has leído Harry Potter? Si lo has leído, piensa que es algo así como Snape. (Si no lo has leído, pasa por alto esto y sigue leyendo xD). Si, creo que todas nos arrepentimos 'solo un poco' de haberla juzgado (*énfasis en el solo un poco*). Créeme, le ofrecerá sus brazos y mucho más (no quiero pervertirte, pero me es imposible). Muchas gracias por tus buenos deseos, han servido. Todo ha ido muy bien. Me alegro de que la historia sea de tu agrado :) Gracias por comentar, linda. Felices fiestas, y cuídate mucho!

RedDemon21: Hey! :) Jajaja será un horizonte muy lejano, amiga xD Pero yo también lo veo (usando binoculares). JAJAJA a que si? Hidan es algo así como una hiena, no? Por su risita estridente e insoportable xD Me alegro de que dicho pasaje te haya gustado :D (Eso me hace llorar :'3) Muchas gracias por tus buenos deseos, también por lo de la suerte. Me ha servido mucho! :D Todo ha ido perfecto. Gracias por comentar, amiga. Felices fiestas, y cuídate mucho!

Malkia Ciara: Heey! Me alegro de que la idea te parezca original e interesante :D Me alegro de haberte convencido con la historia (yo lo llamo arrastrar gente al lado oscuro xD). Déjate esas uñas, que seguro las tienes muy bonitas! Ya hay nuevo capítulo :D Gracias por comentar, dulzura. Felices fiestas, y cuídate mucho!