Hey! Cari legentes! Usquequo! Ahora realmente creo que algunos de ustedes habrán considerado seriamente mi muerte. He estado sin internet y sin ninguna clase de inspiración (si, los culpo de eso...?). Pero, ya dicen, mejor tarde que nunca! Y, como lo prometí, aquí estoy.
Como siempre, espero que al leer este capítulo todos se encuentren gozando de buena salud y buena compañía, que no tengan que lidiar con problemas y que estén en una relativa paz mental. Que Dios los acompañe!
Primero que nada, gracias por darle una oportunidad a mi historia :) Qué decir, es un Sasosaku, por lo que, aquellos que no gusten de la pareja, ADIÓS! A los demás, bienvenidos.
Declaimer: Naruto y todos sus personajes y paisajes son propiedad del señor Masashi Kishimoto-sama. Sin embargo, yo estoy jugando con sus niños; a algunos los reviví, a otros los deje muertitos y cosas por el estilo.
Si Sakura había creído que lo peor de su día había pasado, no tenía idea de lo equivocada que estaba. A pesar de los años, Kakashi jamás cambiaría: al contrario del resto de los profesores —que, tan pronto el timbre los llamaba, se dirigían a las aulas—, el peliblanco gustaba de tomarse una o dos tazas más de café, leer un poco el diario, o simplemente hablar con alguno de sus compañeros. Llegar temprano al aula era algo que Kakashi nunca haría, al menos no bajo circunstancias normales. Y, aunque la Haruno creía que llegaría temprano, al menos por ella, era evidente que no lo haría. Miró a su alrededor. Las aulas eran bastante diferentes a las que ella había tenido ocasión de contemplar, en el edificio de primaria. Las paredes, antes llenas de afiches y papelería, eran ahora pulcras y vacías, dando un aspecto más serio. La pizarra había duplicado o casi triplicado su tamaño —para desgracia de los alumnos—. En cuanto a los bancos, seguían siendo de dos cuerpos, de una sólida madera oscura, bastante incómoda.
—Frentona, tendrás que sentarte ahí —señaló uno de los primeros bancos—, porque yo me siento con Hinata.
La pelirrosa le envió una mirada asesina. Su mejor amiga la dejaba sentándose sola, luego de que pasasen cuatro años separadas. Eso si que era triste…
Con un bufido, apretó la mano sobre la mochila y se movió hacia el lugar indicado como una autómata, arrastrando los pies. Arrojó el bolso al pie de su asiento y se dejó caer en la silla. Así que todo terminaba ahí. Que bien. Estaba a punto de volver junto a Ino cuando un muchacho se sentó a su lado. Sakura giró el rostro y lo contempló. Se trataba de un chico muy pálido, de corto cabello negro y facciones agradables, que le recordaban un poco al Uchiha. Vestía una camisa azul marino de mangas largas, y un pantalón del mismo color.
—Hola —saludó él, girando su rostro de manera abrupta y sonriéndole con amabilidad.
—Ho...Hola —respondió, trabándosele la lengua debido a la sorpresa. Se repuso rápidamente, y le devolvió la sonrisa—. Soy Sakura, ¿y tu?
—Me llamo Sai. No te había visto antes, ¿también eres nueva?
La muchacha sonrió, aliviada. Así que no era la única nueva allí.
—Pues…
—¡Sakura-chan! —Naruto se materializó a su lado, haciéndole justicia a su rapidez, heredada de Minato, el famoso 'Rayo Amarillo de Konoha'. Volteó la vista hacia su compañero y su expresión se contrajo—. ¡No te acerques a Sakura-chan, Sai-teme, o te arrepentirás!
Sakura alzó el puño y le dio un golpe a su amigo.
—¡Naruto! ¿Podrías, por favor, ser un poco, solo un poco, amable?
El Uzumaki le dirigió una mirada recelosa al pelinegro, como midiendo sus opciones, hasta que una idea pareció llegarle a la cabeza.
—Perdóname, teme. Así que dime, ¿cuál es tu primera impresión de Sakura-chan?
—Es fea —aseguró el muchacho, con tranquilidad, como si estuviese hablando del clima.
La insultada se puso de pie, indignada, sintiendo como una vena comenzaba a palpitar furiosamente en su sien.
—¿¡Cómo has dicho?!
Ino se acercó, con una carcajada.
—Ah, conociste a Sai. ¿Qué te dijo?
Los ojos jade echaban chispas, y Hinata tuvo que sostener a su amiga para que no se abalanzase sobre el pelinegro.
—Naruto me preguntó lo que pensaba de ella, y yo le dije que era fea —respondió el chico, confundido—. ¿Por qué te enoja mi sinceridad?
—¡Ah, maldito infeliz! —gruñó la Haruno, clavando su mirada ofuscada en él— ¡Deja que le responda, Hinata! ¡Si te pongo la mano encima, cabrón, te juro que te mato!
—Bueno, bueno —la voz suave y masculina de Kakashi mandó a todos los alumnos a sus asientos—. ¿Algún problema, Sakura, Sai?
La chica miró al pelinegro, que permanecía impasible, y pensó que no quería causarle problemas, incluso si él había sido un grosero. Suspiró, acallando la voz en su interior que le instaba a rebelarse.
—No, sensei.
Y se sentó, con toda la dignidad de la que fue capaz. El peliplata asintió y, acercándose al escritorio, dejó la taza de café que traía en una mano y el maletín oscuro que tenía en la otra. Sacó un libro y comenzó una lectura en voz alta, a la que la Haruno no le prestó la más mínima atención. Era su primer día allí, luego de cuatro años, después de todo; a Hatake no le importaría. Se dedicó a contemplar los rostros que la rodeaban. Algunos le eran vagamente conocidos, mientras que otros le eran totalmente nuevos. En su mente, recreó el salón en que había cursado los años anteriores, en Suna. A decir verdad, no variaban tanto, excepto por la vestimenta y que, en la Aldea de la Arena, al mirar por la ventana, no se encontraba con un despejado y limpio cielo celeste, sino con el profundo e infinito color amarillo dorado de la arena.
Apoyó la cabeza en la palma de su mano y se concentró en el paisaje que se le presentaba a través del vidrio de la ventada. Suspiró. Al volver a la villa, tenía claro que su vida daría un giro inevitable. ¿Cómo no hacerlo, si ambos lugares no tenían casi nada en común? Además, estaba de nuevo entre sus amigos, entre gente que la conocía y la quería. Eso la llevó a pensar en los hermanos Sabaku No. Las risas que siempre le sacaba Kankuro, los largos paseos en compañía de Temari, las interminables charlas que sostenía con Gaara. Mentiría si dijera que no extrañaría cada día todo eso, que, al menos una parte de ella, no deseaba volver a Suna. Lo cierto era que el pelirrojo la tenía algo preocupada. ¿Cómo pasaría las noches ahora? Le dolía pensar que lo había dejado solo, que tendría que soportar su insomnio sin compañía, arreglárselas en soledad.
Se obligó a cambiar el rumbo de sus pensamientos. Si Gaara tenía problemas, Temari se lo diría, ¿no es cierto? Su preocupación mayor, a su juicio, debería ser cómo demonios enfrentaría a Sasuke. Ella había cambiado y, por lo que Kakashi-sensei le había dicho, también él lo había hecho. ¿Cómo debía tratarlo? ¿Como su amor de la infancia? ¿Como un viejo amigo? ¿Debía acercarse a hablar, o esperar a que lo hiciera él? Tantas preguntas sin respuesta, era tan frustrante…
—¿Has oído algo de lo que Kakashi-san ha dicho? —le preguntó Sai, en voz baja, cuando el maestro hubo cerrado el libro.
—Disculpa, ¿qué? —cuestionó la chica, desorientada. Sus preocupaciones la habían consumido y no había prestado atención a lo que su compañero decía.
—¿Algo te preocupa? Pareces distraída.
Sakura se le quedó viento con asombro. Antes lo había tachado de grosero y, ahora, con la mayor tranquilidad, le preguntaba si algo le pasaba.
—Sabes que es de mala educación preguntarle algo personal a alguien que acabas de conocer, ¿cierto?
Sai pareció algo decaído, y bajó la vista.
—En realidad… no. Tengo problemas para relacionarme con la gente… No me es fácil hablar como lo hacen todos. No se nada de relaciones personales. Allí donde yo estudiaba… —Se calló de pronto, como si hubiese hablado más de lo debido.
—¿Allí donde tu estudiabas…? —lo animó la pelirrosa, con dulzura.
El muchacho carraspeó, algo incómodo.
—No importa.
Y no volvió a dirigirle la palabra. Sakura pensó que se trataba de un chico de lo más extraño y peculiar, pero haría lo posible por facilitarle las cosas, después de haber visto la tristeza que parecía causarle el no poder relacionarse con sus compañeros. Él estaba solo allí, pero ella trataría de remediar eso. Le ofrecería su amistad, a vistas de que no podía hacer más por él.
Cuando el timbre sonó, nadie pareció particularmente apresurado por dejar el aula. Ni siquiera Kakashi, que se puso de pie lentamente, y se dirigió a sus alumnos.
—Recuerden leer el pasaje que hoy analizamos, para mañana. Buenos días.
Aunque pareció que dejaría el aula, se giró y se acercó al banco de Sakura.
—¿Cómo va todo, pequeña?
—Creo que volveré pitando a Suna —bromeó ella.
Los ojos se Kakashi se cerraron, indicando que estaba sonriendo. Miró el reloj de pared, que indicaba las nueve de la mañana.
—Creo que iré a leer un poco… Sabes donde buscarme. Hasta luego, Sakura.
Y, cuando el hombre estaba por cruzar el umbral, la chica no pudo reprimir una respuesta mordaz.
—¡Creí que el tiempo habría curado su amor por esos libros pervertidos!
El mayor volvió un poco el rostro y sonrió, alzando una mano. Después, sin un solo sonido, se retiró, caminando tan ligera y suavemente que parecía flotar sobre las baldosas de color pastel. La pelirrosa sonrió. Había cosas que nunca cambiarían, y una de ellas era Kakashi.
El resto del día pasó sin incidentes mayores para la Haruno. Tuvo cuatro horas más antes de poder irse. La que le siguió a la de Hatake —que daba historia—, era la de Psicología, con la profesora Kurenai Yuhi. Se trataba de una mujer joven, de aproximadamente veintiocho años, con un largo cabello negro y unos curiosos y dulces ojos color rubí. Su voz era suave y tranquilizadora y, aunque a la pelirrosa le había interesado mucho el tema, no pudo reprimir uno que otro bostezo. Freud y sus teorías acerca de la neurosis eran maravillosas, pero la muchacha no podía decir que recordase mucho de lo que Kurenai había dicho.
Si se le podía dar algo de crédito a los murmullos que se elevaron por la habitación, la mujer estaba en una relación con otro profesor, un tal Asuma Sarutobi —muy vagamente, Sakura recordó que era el hijo del Tercer Hokage—, aunque cuando se los veía juntos, siempre parecían llevar una relación de amistad, más que una amorosa. También se decía que ella y su 'supuesto novio' eran muy amigos de Kakashi, que muchas veces bromeaba sobre su relación.
Después de esa clase, había llegado la de Filosofía y Sociología. La materia era impartida por un hombre que a Sakura le había llamado la atención desde el primer momento. Se trataba de un sujeto alto, de piel blanca, con el cabello negro y los ojos de un profundo color café. Vestía, además, unas ropas bastante extravagantes: una camiseta sin mangas de color azabache, con pantalones a juego, y unas muñequeras y calentadores de piernas azules a rayas. Sin embargo, lo que llamó la atención de la pelirrosa fue que la mitad de su rostro estaba vendado, impidiéndole ver más debajo de sus ojos. Si bien todos estaban acostumbrados a esa peculiaridad de taparse el rostro que tenía Kakashi, verlo en otra persona era… raro.
Aunque estaba varios bancos por detrás de ella, Sakura pudo oír perfectamente como Naruto decía: '¿Y éste quién es? ¿Por qué tenemos como profesor a un rarito sin cejas?', a lo que nadie contestó pues, a decir verdad, el tipo si tenía cejas, aunque estas fuesen finas y estuviesen parcialmente tapadas por su puntiagudo cabello.
El hombre se paró al frente de la clase y los estudió por unos segundos. Luego, con voz clara y fuerte, dijo:
—Mi nombre es Zabuza Momochi, y seré su profesor de Filosofía y Sociología.
Y no dijo nada más sobre si mismo, como tampoco preguntó nada acerca de ellos. La hora se le hizo un poco aburrida a la pelirrosa, aunque, en deferencia al profesor, trató de prestar toda la atención que pudo. A decir verdad, se concentró más en la modulación de la voz de Zabuza, así como el movimiento de su máscara cuando hablaba, o la forma en que movía las manos cuando trataba de hacerles entender algo, la manera en que sus músculos se contraían cuando lo hacía.
Cuando salió del aula, no recordaba absolutamente nada de lo que el pelinegro había dicho. Ino la encontró tratando de ordenar sus pensamientos, por lo que la arrastró con ella hasta quedar junto a Hinata.
—¿Y bien, frente de marquesina? ¿Qué te parece el instituto hasta ahora?
Sakura suspiró.
—Bueno, si tengo que serte sincera, Ino-puerca…
—Tienes que serlo, si.
Nuevo suspiro por parte de Sakura
—Pues… no he escuchado ni una palabra de lo que los profesores han dicho.
—¡¿Qué?! —chilló Ino, con una voz tan estrangulado que seguramente todo el edificio la había oído. Tanto la Haruno como la Hyuga le lanzaron una mirada reprobadora. La rubia suspiró varias veces, tratando de calmarse—. Hinata, ¿has oído lo que ha dicho? ¡Nuestra amiga, Sakura Haruno, rata de biblioteca por excelencia, no ha oído lo que los profesores dijeron!
—¡Cerda! ¡Yo no soy ninguna rata de biblioteca!
La rubia rodó los ojos.
—Por favor. Te recuerdo que uno de tus pasatiempos era estudiar. Siempre fuiste la más inteligente del curso.
La Haruno se sonrojó, aunque no supo precisar si fue a causa de la vergüenza o de la rabia. Lo que la Yamanaka decía era cierto; siempre había sido muy lista, y los exámenes eran su fuerte. Sin embargo, a su parecer, eso no la convertía en una rata de biblioteca.
—Sakura-chan, ¿te han aburrido mucho los profesores? —preguntó la peliazul, tratando de hacer a un lado los insultos que ambas chicas se dispensaban.
—No es eso, Hinata, es que… todo es tan nuevo y a la vez, tan conocido… me resulta difícil prestarle atención a algo que no sea el verde de las hojas, o la brisa fresca, o la gente a la que una vez conocí. Me siento como una extraña… como si este no fuera mi lugar.
—Pero lo es, Sakura —replicó Ino, ya más serena. Comprendía lo que su amiga decía, y le parecía que lo mínimo que podía hacer era tratar de hacerla sentir en casa; porque, de hecho, Konoha era la casa de Sakura, como lo había sido siempre—. Si no has prestado atención a las materias, al menos, dime qué te han parecido los profesores —La pelirrosa abrió la boca para contestar, pero Ino siguió hablando, comenzando así uno de sus interminables monólogos—. Ya conocías a Kakashi-sensei. ¡Es un vago! Me pregunto si Shikamaru y él no tendrán las mismas ideas estúpidas sobre las nubes y esas sandeces. Él nunca cambiará, ¿no lo creen? Aunque siempre me ha gustado, es tan guapo… —Sakura le lanzó una mirada indescifrable, que, al parecer, fue suficiente para Ino—. Es cierto, ¿qué quieres? Como sea. Ha sido profesor por mucho tiempo, ¿no? Tienes suerte de que sea tu sensei, frente de marquesina. Así podrá ayudarte con las clases. Además tiene ese cuerpo… No conocía a Kurenai; nunca fue nuestra profesora. Estas en su grupo, ¿no es cierto, Hinata? —Tampoco dejó que la Hyuga contestara—. Aunque su materia me parece algo aburrida. Bueno, no es que las otras no me lo parezcan. Aún así. ¿Y ese profesor… Zabuza Momochi? Dime que te diste cuenta de que estaba buenísimo, frentona. Tampoco yo oí nada de lo que dijo, pero que está fuerte, eso no te lo puedo negar.
—¿Terminaste de babearte por nuestros profesores, Ino-puerca? —se mofó la Haruno—. ¡Por Kami! Sabes que todos tienen más de veintiséis años, ¿no es cierto?
—Sakura-chan tiene razón, Ino-chan —razonó Hinata, pero la mentada desestimó la reflexión con un movimiento de la mano.
—Respondiendo a tu pregunta —siguió Sakura—, si les he prestado atención. No tengo nada que decir de Kakashi-sensei (mejor aléjate de él, Ino cerda, es tan pervertido que no me quiero imaginar lo que puede pensar de las cosas que dices de él). Con respecto a Kurenai, me ha parecido una buena profesora, aunque tengo que admitir que su voz era tan suave que comenzaba a dormitar. Y acerca de Zabuza-sensei, pues…
—¡Admítelo, también tu crees que está fuertísimo!
—¡Ino! ¿Puedes bajar un poco la voz? —la chica miró a su alrededor, comprobando, efectivamente, que la gente las miraba con curiosidad—. Solo me ha llamado la atención, pero no voy a compartir tus estupideces sobre él. Cambiando de tema, es raro que la gente me vea como a 'la nueva'.
Sus amigas la miraron con algo de comprensión y compasión. También a ellas les sabía extraño que la gente las mirara por hablar con Sakura, cuando, para ellas, Sakura era tan nueva en el colegio como Naruto.
El timbre interrumpió cualquiera que fuera la próxima frase de Ino o Hinata, aunque, sinceramente, no creían poder decir nada que ayudase a su amiga pelirrosa. Sencillamente tendría que acostumbrarse; lo demás, como dicen, es trabajo del tiempo.
Lo que sea que pienses, me ayudara a mejorar. Así que deja un review! Gracias por leer.
Muchas gracias a los que le dieron favoritos o seguir a esta historia. También a los que le dieron alerta. Ustedes también me inspiran a seguir!
Akasuna No Akira: Querida, no digas eso! No es horrible. Si bien yo solo leí una, me gustó bastante :D Animo! Claro que eres especial. Al menos, lo eres para mi. Y si, Kishi-sama tiene sus vueltas, no lo crees? Mira que hacer a Obito malo, matar a Itachi, matar a Sasori, matar a tantos otros que amaba... como sea. Respondiendo a tu duda, es un universo alterno. Si bien trataré de apegarme lo mas posible a sus personalidades, nada relacionado con lo ninja parecerá aquí. Gracias por el apoyo. Cuídate mucho!
Vane-Namikaze: nldsjlsuefh Hey! Agradezco eso :D Emm, pues, me alegro de haber causado tanta emoción con el momento (? No quiero que llores, linda xD La respuesta del millón... no la tengo! Jaja pues, ya aparecerá, primero quiero masticar un poco su personaje y ver cómo lo quiero pintar; veremos, veremos. Cómo te gustaría a ti? Ya me dirás. Gracias por tu lealtad ;) Cuídate mucho!
Tsuki511: Si, adoro volverlas locas xD Soy toda una loquilla, culpable! jajaja Pues, Sasori aparecerá como una bomba, y lo hará en ese estilo tan... Sasori. Pero aún falta un poquitín para su gran aparición. ME alegro de que coincidas conmigo :D Vale mucho para mi que me digas que el reencuentro te ha emocionado, y si, también yo los veo como hermanos. Si bien Naruto siempre la ha amado, no se, creo que Sakura tiene su amistad en muy alta estima como para otras intenciones. Bueno, con respecto a Sasuke, solo puedo decirte que hará una entrada que agradará a su orgullo Uchiha. Agradezco tu paciencia, querida -.- Gracias por los deseos, los mismos te envío desde aquí! Cuídate mucho!
CaMyLa: Hola! Me alegro de encontrarte emocionada :) Pues, Sasori se tomará un poco más de tiempo (raro en él, que odia que lo hagan esperar). Espero que continúes leyendo. Cuídate mucho!
Valeria: ME alegro de que te parezca hermoso! Entre nos, también odio a Sasuke. Gran cabrón. Pero puedes estar tranquila; lo haré sufrir xD Lamento destruir tus esperanzas pues Saso-sexy tampoco ha aparecido aquí, pero... se acerca! Espéralo con paciencia! Jaja Gracias por los halagos y por el apoyo. Cuídate mucho!
Annie Darcy (Niña Bonita): Querida niña! Corazón, no te preocupes por el tiempo. Sabes? Papá siempre me dice una frase, y yo la juzgo muy sabia: 'el tiempo no es importante, solo la vida es importante'. Me alegro de que mis narraciones tengan ese efecto en ti; es el esperado :D Jaja so kawai! eso me mató xD También me gusta Hinata, lástima que quienes adoran el NaruHina tengan que odiar a Saku ù.ú Coooomo sea, dulzura, se que me esperarás con esa paciencia universal que te caracteriza :) Espero poder pegármela un día, eh? Te deseo lo mejor, niña, a ti y a tus queridos. Mucha suerte, y cuídate mucho! Yours~
