He~y! Cuando tiempo! Cómo andan? Espero que puedan perdonarme por la tardanza. De verdad, lo siento mucho. Es fin de trimestre y los exámenes finales tienen el pie apoyado en mi cabeza; cada vez que quiero levantarla y dedicarle algo de tiempo a algo, me aplastan contra el suelo.

Como siempre, espero que al leer este capítulo todos se encuentren gozando de buena salud y buena compañía, que no tengan que lidiar con problemas y que estén en una relativa paz mental. Que Dios los acompañe!

Primero que nada, gracias por darle una oportunidad a mi historia :) Qué decir, es un Sasosaku, por lo que, aquellos que no gusten de la pareja, ADIÓS! A los demás, bienvenidos.

Declaimer: Naruto y todos sus personajes y paisajes son propiedad del señor Masashi Kishimoto-sama. Sin embargo, yo estoy jugando con sus niños; a algunos los reviví, a otros los deje muertitos y cosas por el estilo.


Considerando la emoción que había sentido en el transcurso de la mañana, Sakura se preguntó cómo era que el día había terminado tan mal. Todo el posible optimismo que se había ido cargando con las horas, se vino abajo en tan solo un rato. La estúpida clase de Gai-sensei. Solo eso había necesitado la zorra de Karin para conseguir que la pelirrosa desease arrancarse los pelos uno a uno.

Alzó la vista al cielo con exasperación. Estaba cruzando el estacionamiento con los hombros hundidos y actitud derrotada y exasperada. Les había dicho a sus amigos que se adelantasen a Ichiraku sin ella; que volvería a su casa y luego los encontraría allí. El cielo estaba encapotado, con unas negras nubes que parecían engullirlo todo. La muchacha se sintió aún más desanimada; ¿por qué, de todos los días del año, tenía que llover aquel? Justo cuando quería salir con sus amigos. Generalmente, que una tormenta azotase la villa conseguía ponerla de buen humor. Le gustaba la lluvia, y el frío. Había pasado suficiente tiempo en la sequía de Suna como para extrañar sentir algo de humedad en el aire, como para sentir una dolorosa añoranza del olor a tierra mojada. Y el dichoso clima no había podido esperar siquiera un día. 'Bien, será mejor que me apure, y así conseguiré llegar a casa seca', se dijo, y apresuró el paso.

Cuando estuviese bajo techo, en su hogar, dejaría la mochila, se cambiaría, tomaría un paraguas y enfilaría hacia el restaurante. No quería que los chicos tuviesen que esperar. '¿No quieres que los chicos tengan que esperar, o no quieres perder un segundo de la dudosa compañía de Sasuke-kun?', se burló su conciencia. Sakura sintió que se ruborizaba, al tiempo que apartaba esa molesta voz de su cabeza. Ni siquiera era seguro que el pelinegro estuviese allí. Había dicho que se pasaría si no tenía algo más que hacer. ¿Qué le aseguraba a ella que el contemplarse a si mismo en el espejo no era considerado por el Uchiha como 'algo más que hacer'? Resopló. ¿Por qué seguía tan pendiente de Sasuke? Ah, si, porque aún lo amaba. 'Estúpido corazón, y estúpidos sentimientos'. Apretó con más fuerza la correa de su mochila. Deseaba, con todo su alma, que se le apareciese delante un hombre, un hombre perfecto. Su perfecto príncipe azul. Un segundo después, desearía haberse mordido, cortado y tragado la lengua, cualquier cosa con tal de no haber pensado aquello.

Un reluciente Audi negro, nuevo al parecer, se detuvo a centímetros de su cuerpo, aunque Sakura no estaba segura de si se había parado a tiempo, o había sido ella, que se había corrido de golpe. La muchacha miró con una mezcla de incredulidad y furia el vidrio delantero, por donde solo atisbaba a dos personas. Si hubiese sido otro día, se hubiese limitado a hacer algún gesto y a seguir su camino, o hubiese inclinado educadamente su cabeza, pero no era cualquier otro día. Sentía una ira desbordante hervir en su interior, que se había estado cocinando durante toda la hora anterior. Estaba demasiado enfadada para molestarse en ser cortés. Por una vez, dejaría salir otro sentimiento que no fuesen lloriqueos hacia desconocidos.

—¡Mira por dónde vas, cretino! —le chilló, descargando la molestia que sentía en esa oración. No se sintió mejor, ni más liviana, pero al menos había expulsado algo del veneno que había tenido atorado en mitad de la garganta durante rato.

—¡Esa chica lo llamó cretino, Sasori-san! —dijo una voz dulce, aunque masculina, desde dentro del auto, con un asombro casi palpable.

Otra voz, grave y profunda, molesta, le contestó:

—Cierra la boca, Tobi —Después alzó la voz—: Aléjate de mi auto, mocosa. Estás estorbando.

La Haruno se sintió escandalizada. ¿Acababa de estar a punto de atropellarla, y la llamaba 'mocosa'? Se sintió tentada a no moverse, y desafiar al sinvergüenza a pasar por sobre ella, pero algo le dijo que no le convenía retar a aquel imbécil a algo semejante. Sin embargo, no pudo evitar soltar otro poco de veneno, que se le estaba acumulando en la boca, incontenible.

—Pues tú me estás estorbando a mí, y no por eso te llamo mocoso.

—¡Esa chica lo llamó mocoso, Sasori-san! —volvió a gritar Tobi, aunque en su voz, esta vez, se podía apreciar algo de admiración.

—¡Que cierres la boca, Tobi, carajo! —Aquel hombre no debía contar con una paciencia muy amplia, ya que parecía haberla perdido por completo en poco segundos—. Si no te alejas del auto, te paso por encima.

Ella abrió la boca, pero se hizo a un lado. De alguna forma, le pareció que hacer frente a esa fuerza de la naturaleza era inútil, absurdo incluso.

El auto arrancó con un chirrido de llantas, pero se detuvo al son de otro gritito.

—¡Espere, Sasori-san! —La puerta del acompañante se abrió con torpeza, y por ella salió un curioso muchacho, del que la chica quiso reírse con fuerza, aunque obviamente no lo hizo.

Se trataba de un joven alto, más alto que ella, vestido por completo de negro, con una extraña máscara naranja tapando su rostro por completo. El objeto constaba de unos círculos negros, que iban cerrándose hasta desaparecer en un pequeño agujero para el ojo derecho, por el que Sakura supuso, el chico veía. Por lo que se podía advertir —que era muy poco, de hecho—, su cuerpo era delgado y musculoso, y su cabello era negro. Se acercó a ella con zancadas tranquilas y sus pies se detuvieron a centímetros de la chica. Su rostro se inclinó ligeramente, como un niño alegre, y Sakura se imaginó que cerraba los ojos, acompañando el gesto con una sonrisa deslumbrante.

—A Tobi le gusta esta chica tan linda. ¿Cómo te llamas?

—Mmm, Sakura Haruno —Titubeando, alzó la mano para estrechar la del muchacho— Un placer.

—¡Ah, Sakura-chan y Tobi serán grandes amigos, ¿a que si?! ¡Tobi es un buen chico!

A la Haruno se le escapó una sonrisa de ternura. Nunca en su vida —exceptuando algunas veces, con Naruto— había sentido tamañas ganas de abrazar a alguien, abrazarlo con fuerza, y enterrar el rostro en su pecho. De un modo u otro, consiguió lo que secretamente deseaba, pues, ignorando por completo su mano alzada, Tobi se lanzó, como un niño se lanza sobre su madre, a sus brazos, que se quedaron a medio camino de estrecharlo, demasiado impactada para reaccionar por completo. La apretó contra él y hundió el rostro, con mascara y todo, en su cabello. Sakura buscó incomodidad en ese abrazo, pero, para su sorpresa, no la encontró. Nunca se había sentido tan cómoda abrazando a un desconocido. De hecho, no recordaba haber recibido un abrazo tan cálido de parte de un desconocido.

Todo su antiguo enfado y mal humor se derritió como hielo sobre fuego. Allí, entre los brazos de aquel peculiar muchacho, sintió que no le importaba nada Karin, ni Sasuke-kun, ni nada en absoluto. Solo el ligero aire de melancolía que rodeaba a Tobi, y el aura aniñada que exudaba. Lo quiso desde el momento en que se plantó frente a sus ojos, y supo que siempre lo querría, una certeza que la dejó atónita. El chico seguía abrazado a ella con fuerza, apresándola con un cariño inconmensurable. De la misma forma rápida e instantánea en que se había lanzado sobre ella, se separó. Se alejó unos pasos y se quedó allí estudiándola. Después miró al cielo, y volvió su rostro hacia el Audi, que seguía allí atrás, quieto y silencioso, como un espectador mudo. Sakura se preguntó por un segundo cómo era que aquel sujeto, que parecía carecer de paciencia —y de educación, para que negarlo—, había aguantado tanto tiempo callado, o siquiera había descartado la opción de dejar a su amigo allí y largarse.

—¡Sasori-san, está por llover! Tobi cree que habría que llevar a Sakura-chan a su casa, porque si no Sakura-chan se mojaría, y Tobi es un buen chico, y no quiere que Sakura-chan se moje.

—Por mi, lo mismo si se ahoga en un pozo. Ven ahora mismo, que me quiero ir a casa. ¡No me gusta esperar!

La Haruno tensó los músculos de sus brazos, haciendo esfuerzos mayúsculos por no ir hacia el auto y destrozarle la cara a puñetazos a ese desgraciado. Lo mejor para su salud mental —y para el rostro del tal Sasori— era que se retirase a su casa. Además, estaba perdiendo tiempo, tiempo que podría estar pasado con sus amigos. 'O con Sasuke-kun', se burló su conciencia, con esa vocecilla insoportablemente chillona que la pelirrosa tanto odiaba. Tobi se giró hacia ella e inclinó la cabeza, en actitud rendida.

—Tobi lamenta no poder llevar a Sakura-chan a su casa. Tobi sigue siendo un buen chico, ¿no es cierto? —preguntó entonces, con voz estrangulada.

Las palabras escaparon de la boca de la chica incluso antes de que su cerebro pudiese ponerse a pensar.

—Claro que si, Tobi.

—¡Ah, que bien! ¡Entonces Sakura-chan y Tobi seguirán siendo buenos amigos! —A sus espaldas se oyó el sonido del motor del auto ponerse en marcha, lo que significaba que su conversación tendría que acabar—. ¿Puede Tobi ir a ver a Sakura-chan mañana? A Tobi le gusta Sakura-chan.

Sakura sonrió con dulzura. No supo si el chico le producía tantas ganas de abrazarlo por su evidente manera aniñada, o porque era la persona que más amorosamente le había hablado en su vida. No le haría mal hacerse de más amigos, ahora que era nueva —otra vez—.

—Claro que puedes. ¿En qué año estás?

—Tobi…

—¡No te esperaré ni un segundo mas, maldito mocoso! ¡No me gusta esperar! —los gritos del otro muchacho les llegaron claros y concisos, llevando consigo las claras intenciones de éste de largarse de allí sin Tobi.

—Yo estoy en cuarto año, Tobi. Puedes venir a buscarme mañana. Nos vemos.

Y, alzando la mano, se alejó a grandes zancadas. No quería que el pobre chico la pagase por su culpa. Unos segundos más tarde, el Audi negro pasaba a su lado a una velocidad claramente descabellada. Se detuvo un segundo, contemplando el automóvil, y luego siguió su camino. 'Qué extrañas vueltas da la vida', se dijo, mientras rezaba porque no lloviese antes de que estuviese en su casa. Nunca sería consiente del verdadero significado que tenían aquellas palabras.

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Día Martes, 2 de Abril

No tengo mucho tiempo. Acabo de llegar y ya tengo que salir. Mis amigos me esperan en Ichiraku; es una especie de celebración por mi regreso. Ino la ha organizado, así que ya se lo que me espera. Espero que Sasuke-kun esté allí… me dijo que quizá lo haría.

¡Ya basta! No era eso lo importante. Ya escribiré más tarde como fue la salida. Escribo ahora, apurada como una posesa, porque acaba de suceder algo… importante. Salía del colegio bastante cabreada (luego escribiré más detalladamente las razones) y me he encontrado con este Audi R8, nuevo, negro, y tan brillante como el oro. El cretino que lo manejaba casi me hace papilla, y no contento con eso, me llama 'estorbo' y 'mocosa'. ¿Qué le sucede a los tipos hoy en día? En Suna no pasaban esas cosas (aunque, ahora que lo pienso, tampoco me sucedió nunca aquí. Debe ser sencillamente ese cerdo). La cuestión es que, cuando me decido a alejarme, tan tranquila como puedo, sale del coche este chico, el sujeto más extraño que he conocido en mi vida. Vestía todo de negro, y usaba una máscara naranja para tapar su rostro. Se llama Tobi, por lo que se, y habla en tercera persona, como los niños pequeños. ¿Cuántos años tendría? Por la voz del otro tipo, el tal Sasori, era más grande que yo. Quizá del último año. Pero, ¿Tobi? Quizá él sea el hermano menor de Sasori. Quizá sea menor que yo.

Me dijo que me iría a ver mañana. Es tan dulce… sentí ese tirón en el pecho, que solo siento cuando Naruto dice esas cosas tan tiernas sobre mi, o sobre cualquiera. Me abrazó como lo hace Naruto, también. Se que ese extraño chico se robó mi corazón con ese abrazo, pero juro que no lo pude evitar. ¡Fue tan lindo! La clase de chico que quisiera por hermano, para tenerlo pegado a mi todo el día. ¿Me estoy volviendo loca? No tengo idea. Konoha es un lugar peculiar; una nunca se aburre, ni puede tener una vida sencilla. Aquí suceden las cosas más raras.

Ya me voy. Los chicos han de estar esperando, y se que Ino y Naruto harán escándalo si no aparezco pronto. Cuando regrese (si sobrevivo), haré una descripción más profunda del día. ¡Ha pasado tanto…! Mejor me voy, o me quedaré aquí escribiendo toda la noche.

Sakura cerró el cuaderno granate y lo guardó en el cajón del escritorio, de donde lo había sacado anteriormente. Suspiró; ya estaba cambiada y lista para salir. ¿Y lista para ver a sus amigos? Ni hablar.

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—¡Frente de marquesina! ¿Es que acaso te caíste por un pozo? ¡Llevamos horas esperándote!

Sakura rodó los ojos. Solo Ino podía recibir al supuesto agasajado de una manera tan poco halagüeña. 'Por mi, lo mismo si se ahoga en un pozo.'. Sus ojos se abrieron como platos cuado la insolente frase llegó como un relámpago, pero sacudió la cabeza y la erradicó lo más rápido que pudo. Ichiraku hervía; no solo por la larga mesa donde se apretujaban sus amigos, sino por todos los viajeros que, bajo la amenaza de la tormenta, habían ido a refugiarse allí. Recordaba al lugar como un pequeño y sencillo puesto de ramen, con no más de seis banquetas, pero Ino le había contado que, dos años luego de que ella se fuera, Teuchi, el dueño del lugar, había decidido agrandarlo, haciendo un espacio trasero más amplio, perfecto para poner una moderada cantidad de mesas.

Se acercó a la que ocupaban los chicos y se hizo un lugar entre Ino y Hinata, quedando frente a Naruto. El rubio ya estaba engullendo sendos tazones de miso ramen, a juzgar por los platos vacíos que se acumulaban a su lado. Del otro lado de la mesa, cerca de Choji, habían pedido una pequeña parrilla, donde el muchacho expertamente preparaba carne.

—Sakura-chan, ¿te… mojaste? —Hinata, que discretamente miraba de reojo al Uzumaki cada dos por tres, giró un poco hacia ella, quizá en un intento por disimular su creciente sonrojo.

—Ah, no, Hinata —la pelirrosa suspiró y dejó el paraguas a un lado de su silla. Se sacudió el cabello y se sacó la campera roja, acomodándola en el respaldo de su asiento—. Tuve suerte; la lluvia se ha puesto aún peor.

—No te hubieses mojado nada si hubieses venido con nosotros, frentona —soltó la Yamanaka con fastidio, apoyando los codos en la mesa—. ¿Qué te agarró para ir a tu casa?

—Quería avisarle a mamá que no llegaría hasta tarde, cerda. Aún tenemos que acostumbrarnos a todo aquí.

—Sakura-san —Lee, sentado a la izquierda de Naruto, llamó su atención— ¿Cómo es Suna?

La chica alzó un poco la cabeza, ordenando sus pensamientos. Después volvió los ojos hacia el muchacho.

—Bueno, casi nunca llueve. Siempre hace mucho calor, aunque, por la noche, la temperatura baja bastante.

—Nunca terminaste de decirme si había muchos chicos guapos —le reclamó Ino, con una mirada molesta. Lee pareció espantado ante la idea de que Sakura comenzase a nombrar chicos guapos.

—No me fijé mucho en los chicos, Ino-puerca. Los extrañaba mucho a ustedes, y lo único que quería era hacerme algún amigo con quien hablar.

Tenten apoyó el mentón sobre las manos y le regaló una de esas amables y dulces sonrisas.

—¿Y te hiciste algún amigo?

La Haruno sonrió.

—Ajá. Los hermanos Sabaku No, los hijos del difunto Kazekage. Temari, Kankuro y Gaara.

Ino volvió a arremeter sin darle a su amiga tiempo para pensar.

—Así que Kankuro y Gaara, ¿eh? —la codeó, sonriendo, con un brillo malicioso en sus ojos celestes.

—Cerda, creí haber dicho que eran mis amigos. Los veía igual que veo a Shikamaru.

—Eh —el muchacho, que estaba sentado de cualquier manera en la silla, se enderezó un poco—. No me metan en sus cosas. Problemáticas.

—No te estamos metiendo en nada, baka. Pero que aburrido eres —bufó la rubia.

—Y tú, una problemática.

Y con eso, tanto Shikamaru como Ino salieron de la conversación general, haciendo una pequeña discusión aparte. Sakura miró a su alrededor; Sasuke no estaba, ni tampoco sus dos amigos, quienes habían dicho que irían. Tampoco vio por ningún lado a Sai.

—Hey, Hinata, ¿y Sai?

—¿Quién, Sakura-chan? —preguntó la pelinegra, en voz baja, aún con los ojos clavados en el Uzumaki.

—Sai… eh… Sai. No se su apellido —La Hyuga la miró sin comprender—. Alto, pálido, cabello negro…

—¡Teme!

La pelirrosa no le dio importancia al grito de Naruto, pues creyó que éste estaba confundiendo su descripción de Sai. Ahora que lo pensaba, ambos pelinegros se parecían bastante. Incluso compartían esa frialdad y mutismo…

—¡Sasuke-kun! —cantó la rubia, alargando el 'kun' de manera más bien cómica.

Sakura tragó saliva. Entonces Naruto no se estaba confundiendo, Sasuke estaba allí. Volteó la cabeza y, efectivamente, Sasuke y sus dos amigos se acercaban con aires de grandeza, llevándose el mundo por delante. Los tres traían puesto el uniforme escolar, aunque, al contrario del resto, estaban empapados. La Haruno tragó saliva y sintió que sus pulmones se vaciaban de aire. ¿Cómo hacía Sasuke para verse tan bien? ¿Acaso era posible ser tan sexy? La camisa mojada —de por si, abierta hasta la mitad de su pecho— se le pegaba sensualmente al torso, y dejaba que la pelirrosa contemplase las pequeñas gotas de agua que, traviesas, se perdían en el abdomen del chico, bajando hacia su cintura. Corrió la vista, consiente de que sus mejillas habían adquirido un tono escarlata, delatándola.

Sasuke se sentó a la derecha de Naruto, y Juugo y Suigetsu, a su lado. El pelinegro pasó una mano por entre sus cabellos, y Sakura se preguntó si acaso lo hacía a propósito. No podía no ser conciente de lo que esa sencilla acción desencadenaba en ella. Sencillamente era imposible.

—Dobe, deberías dejar algo de comida para los demás —se burló el Uchiha, contemplando la pila de tazones vacíos que el rubio iba acumulando.

—Ah, teme, no me molestes. Tengo que comer para hacerte morder el polvo de vez en cuando.

—Ya quisieras —replicó, con una sonrisa irónica.

—Te ves muy guapa con el pelo mojado —le soltó Suigetsu a Sakura, sin prestar atención a la pelea de su amigo.

La muchacha sintió que no se podía ruborizar más. Le sonrió con nerviosismo, ahora consiente de que él también estaba mojado, y que su camisa también se pegaba a su escultural pecho. Él pareció notar lo que ella contemplaba, porque su sonrisa se afiló, volviéndose burlona. Se inclinó sobre la mesa y alargó una mano, probablemente para tocar su cabello mojado, o para acariciarle la mejilla, pero Neji —Kami, ¿qué le había sucedido a ese sujeto? ¿Realmente era Neji, o lo habían cambiado por alguien más?— se la apartó de un manotazo.

—Déjala. ¿Qué no ves que está por darle un ataque?

—Neji-kun —su novia lo regañó—, lo estás empeorando. ¿Quién eres tú? —preguntó entonces, dirigiéndose al chico.

—Suigetsu, preciosa, a tu servicio.

—Ni le dirijas la mirada —le advirtió el Hyuga en un gruñido, aunque consiguió sonar despreocupado, como si verdaderamente no estuviese dispuesto a darle una golpiza si se atrevía a molestar a Tenten.

Para limar asperezas, Sakura decidió abrir la boca.

—Y este es Juugo —y lo señaló. El pelinaranja inclinó la cabeza, y la chica pensó que, en comparación a sus dos amigos, éste era muy cordial y amable.

Neji asintió y volvió su atención a Lee, quien aparentemente llevaba rato tratando de decirle algo. Pero para nadie pasó desapercibida la mano sobre la de su novia, que acababa de afianzar el agarre. Sakura sonrió. El nuevo Neji le gustaba mucho, muchísimo más que el anterior. Máxime si hacía feliz a Tenten, quien siempre le había parecido una persona en demasía dulce y tierna, que se merecía un buen hombre. Algún día le preguntaría acerca de cómo habían comenzado a salir.

Sus jade se dirigieron a su mejor amigo, que estaba palmeando la espalda de Sasuke. Le sonreía, con esa magnífica sonrisa zorruna, que solo él era capaz de dar. Y, a su vez, el pelinegro le sonreía con superioridad, aunque, conociéndolo como lo conocía, la Haruno sabía que era una sonrisa que el Uchiha guardaba para sus pocos seres queridos. Como si hubiese notado que sus pensamientos eran sobre él, los ojos ónix del muchacho se encontraron con lo de ella, y le dirigió una de sus sonrisas divertidas, de complicidad, de antaño. Una de esas sonrisas que Sakura atesoraba como nada.

—Así que una fiesta por tu bienvenida —y algo le dijo a la chica que solo él podía decir algo tan simple y parecer interesado y desinteresado al mismo tiempo, divertido y aburrido, burlón y seco. Cómo lo quería, cómo lo había extrañado.

Si, la noche sería larga, pero Sakura supo que la disfrutaría, como hacía mucho no disfrutaba de algo.


Lo que sea que pienses, me ayudara a mejorar. Así que deja un review! Gracias por leer.

Muchas gracias a los que le dieron favoritos o seguir a esta historia. También a los que le dieron alerta. Ustedes también me inspiran a seguir!

Annie Darcy (Niña Bonita): Preciosa! Como al principio de todo, solo estamos tu y yo. Yo también adoro a Kakashi! (su perversión, su parte tierna, su parte oscura, su parte triste... Kakashi es uno de mis personajes favoritos; sin duda, entra en el top 5). Si, Ino puede ser un poco intimidante a veces, no lo crees? Es de esas niñas que en el colegio tenían a todos los chicos en la mano gracias a ser guapas y seguras de si mismas. Las recuerdo perfectamente, a mis Némesis. u.u Aw, a que tu también te quieres llevar a Sai a tu casa y consolarlo todo el día? Yo si! Pero ya verás que Saku y él se harán buenos amigos, y que ella terminará por integrarlo a ese cerrado grupo que tienen. Si, concuerdo contigo: se te hace tarde y el colectivo no viene, cuando viene está tan lleno que no te abre la puerta, decides caminar y pasa uno vacío por tu lado, luego seguramente alguien por la calle te entretiene, un auto te ensucia con agua de la vereda... en fin, todas las desgracias. Algunos dicen que las cosas de los libros no suceden en la vida real, pero se equivocan: las malas suelen pasarnos. Querida, eres una pilluela xD Zabuza no será malo. Será, emm, será Zabuza jajaja Es como una especie de rival con Kakashi (no al psicópata estilo de Gai, una rivalidad más como la de Naruto y Sasuke), pero será bueno con Saku, porque, sabes qué? Yo amo a Zabuza! (bien, hago una pausa para pedirte que no me consideres una loca que ama a todos los personajes. Sencillamente amo a la mayoría, no puedo evitarlo! Es su culpa, por ser tan perfectos -.-). La has cazado al vuelo, Niña! Efectivamente, ese chichi era Saso-sexy, aunque Saku aún no lo sabe xD No te preocupes querida, siento por Sasuke lo mismo que tu. JAJAJA el mismo aprecio que le tenías a Minako, se lo tienes a Karin. Aunque, como naturalmente, comparto tus pensamientos :D Si, Sasuke está raro. Aquí lo he modificado a mi gusto y placer (además de la obvias necesidades del personaje dentro de la historia). Sasuke cumplirá un papel muy importante aquí (si, lo se, querida, también a mi me desagrada, pero, qué le vamos a hacer? Es el primer amor de Saku, y blah blah blah). Espero que el encuentro con Saso-sexy haya satisfecho tus expectativas. Ya me contarás. También te quiero, preciosa, siempre. Nos leemos, cuídate mucho! Yours~