Hola, hola! Cómo les va? Siento como si hubiesen pasado siglos desde la última vez que escribí algo! (Toda la culpa, por favor, acháquensela a los exámenes finales). Por si a alguien le interesa, salió todo bien, y mis calificaciones fueron gratificantes.

Espero que todos se encuentren bien, que (independientemente del clima) todos estén pasando un buen rato, y que gocen de salud, lo que juzgo de lo más importante. Todos tienen vacaciones en este mes, como yo? Si es así, espero que las pasen de maravillas :D

Primero que nada, gracias por darle una oportunidad a mi historia :) Qué decir, es un Sasosaku, por lo que, aquellos que no gusten de la pareja, ADIÓS! A los demás, bienvenidos.

Declaimer: Naruto y todos sus personajes y paisajes son propiedad del señor Masashi Kishimoto-sama. Sin embargo, yo estoy jugando con sus niños; a algunos los reviví, a otros los deje muertitos y cosas por el estilo.


Día Miércoles, 3 de Abril

Son las tres de la mañana. Volví de Ichiraku a la una y media, o a las dos. No recuerdo bien. Mamá y papá ya estaban durmiendo. Les avisé que volvería tarde, pero realmente no creí que fuera tanto. Espero que no estén enojados.

¡Kami! ¡Kami, Kami, Kami! Ha sido el mejor día de mi vida, me retracto de haberme molestado con aquel desgraciado, me retracto de cualquier cosa que pude haber dicho. ¡Pasé toda la noche sentada frente a Sasuke-kun! Ya no recordaba lo que era poder contemplar esas preciosas sonrisas (aunque la mayoría sean irónicas). ¡Podría pasar una eternidad mirándolo, y aún así no me cansaría jamás!

Para hablar con la verdad, Sasuke-kun ha cambiado, tal como Kakashi-sensei me advirtió. A simple vista, estos cuatro años lo han cambiado una barbaridad; casi no queda nada del lindo niño bonito de antes. Ahora parece un hombre digno de ser modelo de cualquier tapa de revista. Sin embargo, el cambio que más me ha atemorizado (nunca creí que lo diría, Kami) es el que se produjo 'dentro' de él. Sasuke-kun siempre ha sido algo… frío. Duro. Bien, para qué mentir. Ese 'algo' es un algo bastante grande. Pero ahora… se ha puesto peor. Sasuke-kun simplemente perdió esa chispa de inocencia, que parecía tan débil y vulnerable frente a un viento demasiado fuerte. Aún no he tenido tiempo para indagar, pero Kakashi-sensei me dijo que fue tras el asesino de su familia. Que haya perdido a su familia siempre me pareció algo muy triste, aunque debo admitirlo: cuando era más pequeña, cegada como estaba por lo atractivo y fabuloso que Sasuke-kun me parecía, nunca le presté mucha atención al dolor que él podía estar sintiendo. Ahora ha pasado el tiempo, he crecido y he madurado. Y veo, en muchas ocasiones en las que él fue grosero conmigo, lo que, quizá, veía Sasuke-kun: una niñita molesta y tonta, con una vida casi perfecta, que no comprendía para nada lo que le sucedía. Ahora entiendo un poco más la amistad que lo une con Naruto, la forma en la que Kakashi-sensei siempre fue capaz de manejarlos, como si él fuese una parte de ellos, como si pudiese comprenderlos. Naruto y Sasuke-kun se adoptaron el uno al otro, estando ambos sin familia, solos en el mundo. Sasuke-kun tiene a Itachi, pero creo que no se llevan muy bien. Así que, desamparado, él fue vagando hasta toparse con Naruto, un chico en el que podía reflejarse a la perfección. ¿Y yo? Yo solo era una estúpida que lo perseguía, que nunca se interesó por lo que podía sentir él cuando yo hablaba, tan feliz, de mis padres. Naruto nunca se molestó conmigo porque él me quiere mucho, y supongo que Kakashi-sensei jamás sería grosero conmigo, ni aunque le robase ese libro pervertido y arrancase con malicia todas las hojas, frente a sus narices. Kakashi-sensei también me quiere. Pero, ¿qué hay de Sasuke-kun? ¿Por qué no puedo afirmar que me quiere, también? Quizá porque se que no lo hace. Quizá porque Sasuke-kun me quiere, pero de esa extraña manera Uchiha.

La mano le tembló un segundo, y se mordió el labio para no soltar las lágrimas que, traicioneras, se agolpaban tras sus ojos. ¿Acababa de escribir que Sasuke no la quería? Sacudió la cabeza. Ella no podía saber eso. Quizá, muy en el fondo, Sasuke la quisiera. Quizá no la amara, pero eso podía cambiar con el tiempo, ¿cierto? Ella era, por decirlo de alguna manera, su mejor amiga. Eso le daba ventaja, ¿no? Alguna, al menos.

Parece que otra de las cosas que cambió en él fue la forma de mirar al mundo. Ahora lo hace con desconfianza, altanería (aunque la altanería siempre ha sido su fuerte) y frialdad. Y odio, mucho odio. Cada vez que he mirado sus ojos a lo largo de la noche he visto odio, corrosivo y apabullante. Hace brillar su mirada y le da energías. ¿Qué pasó con el Sasuke-kun que yo conocía? Que todos conocíamos. Mañana me dedicaré a sacarle a Ino toda la información de la que sea capaz. Ella, con lo chismosa que es, seguro se sabe toda la historia, incluyendo detalles.

Dije que haría una descripción más detallada del día, pero ahora que he soltado todo lo que tenía sobre Sasuke-kun, ya no hay nada que me parezca tan importante. Como dije en algún momento, decidí tratar de trabar amistad con Sai, puesto que se ve tan solo y perdido. Solo espero que la amistad no sea unilateral. Con Ino hemos decidido que hay que hacer algo sobre Hinata y Naruto, puesto que ella sola nunca se atreverá a declararse. Aún no se el plan; supongo que la General Yamanaka se encargará de eso. Hoy he presenciado el amor de Neji y Tenten. ¡Kami, eso si que ha sido raro! Sigo pensando que Neji se parece un poco a Sasuke-kun, pero ha cambiado mucho, tengo que admitirlo, y el nuevo Neji, decididamente, me gusta más que el otro. Parece que quiere mucho a Tenten, lo que me parece fantástico. Quiero escuchar de esa historia.

Pues… no se si hay algo más que decir. Mi 'hermosa y profunda amistad' con Karin (Alias, la zorra pelirroja) sigue igual de fuerte que antes de que me fuera. Ya, en serio, ¿es que no puede ser un poco más… normal? ¿Tiene la necesidad de ir por el mundo mostrando su cuerpo sin ninguna clase de vergüenza? ¿Tiene tanta necesitad de atención masculina? Ella es una verdadera cerda, y no en forma cariñosa, como Ino. No, ella es realmente un cerdo. No la quiero cerca de Sasuke-kun. No me gusta que lo ronde. Aunque, ahora que lo pienso, nunca me ha gustado. Ah, me olvidaba de Suigetsu y Juugo. Son divertidos, aunque no se parecen en nada. También me quiero enterar de qué extraña amistad los une con Sasuke-kun. Creí que sólo tenía esa confianza con Naruto, pero al parecer, eso también cambió. Quiero saber tantas cosas...

Sakura releyó todo lo que había escrito, y se sorprendió de que todo tuviera que ver con Sasuke. Su nombre estaba escrito casi una vez por oración. Con furia, tachoneó la última oración. ¿Por qué ella tenía que hacer girar su mundo alrededor de Sasuke y él no podía siquiera voltearse y sonreírle con cariño? ¿Por qué era tan cruel? ¿Por qué Kami era tan injusto? Apretó los ojos, sintiendo la humedad tras los párpados. Respiró hondo. Si quería que sus sueños con Sasuke se hicieran realidad, tenia que dejar de ser patética cuando estaba con él y luego hablar largo y tendido en su diario. Las cosas tenían que cambiar. Casi inconcientemente, sus dedos acariciaron las puntas de sus cabellos, cortos. Solía llevarlo largo hasta la cintura, y muy suave y cuidado. Se enorgullecía siempre de su cabello. 'Ino-chan, a Sasuke-kun le gustan las chicas de cabello largo', se recordó diciéndole a la rubia. E Ino seguía teniendo su preciosa cabellera rubia larga, tan suave y hermosa como siempre. Sin embargo, ella…

Cerró las tapas del cuaderno y lo devolvió a su cajón. ¿Cambiaba algo que su cabello fuese corto? ¿Realmente Sasuke se fijaba en esas cosas? ¿Era tan materialista —tan materialista como, a veces, ella misma—? Se sacó las zapatillas y se acostó en la cama. Sasuke sabía de sus sentimientos. Siempre había sabido. Era imposible no saber, de todos modos, cuando ella lo gritaba a los cuatro vientos cada vez que el pelinegro se le acercaba. Incluso se le había declarado formalmente, antes de partir a Suna. Y Sasuke… él sencillamente se había volteado y le había agradecido, sin privarse, por supuesto, de llamarla 'molestia'. Cerró los ojos. ¿Qué cambiaba que volviese a por él? ¿Habría cambiado el chico su forma de pensar en cuatro años? Cuatro años eran mucho tiempo… Mucho tiempo, incluso, para pensar en una chica insignificante como ella. Pero mucho tiempo al fin. ¿Si volvía a demostrarle a Sasuke que seguía queriéndolo, tal como antes, Sasuke correspondería? Esta vez, ¿correspondería?

Antes de caer en los brazos de Morfeo, a Sakura se le ocurrió que no tenía otra forma de saber que, sencillamente, intentarlo.

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Se despertó sobresaltada. La luz del sol se colaba por la ventana de su cuarto, y el viento hacía bailar suavemente la cortina. Cansada, entrecerró los ojos. Bostezó y se desperezó, oyendo lejanamente el sonido de sus huesos crujir. Con los ojos entrecerrados, observó el reloj. Ocho y media. El número golpeó su cerebro con fuerza, haciendo que saltase de la cama con un chillido. ¡Iba tarde! No, no tarde, ¡súper tarde! Como un tornado, se metió en la ducha, bañándose en un tiempo récord de diez minutos. Salió dando tumbos y recogió la ropa y la mochila. Como siempre que uno se apura porque va tarde a algún lado, las cosas comenzaron a entorpecérsele —se puso la pollera al revés, por lo que tuvo que sacársela y volvérsela a poner, y lo mismo con la remera—. Exasperada a más no poder, bajó las escaleras con pasos fuertes y ruidosos, y se plantó delante de su madre.

—¿Por qué no me has despertado? —le gritó, mientras Mebuki calentaba el agua para hacer, posiblemente, té—. ¿Tienes idea de la hora que es?

—Creí que no irías al colegio hoy. Sakura, tienes que aprender a despertarte sola.

—¡Siempre lo hago! —se quejó la pelirrosa, al tiempo que cogía las llaves—. Pero, por una vez, podrías molestarte en llamarme.

Su madre no le hizo caso, sino que se sentó en la mesa y agitó la mano, despidiéndola. Estaba molesta, era obvio. La Haruno salió de la casa rodando los ojos. Su madre se molestaba por las cosas más estúpidas. ¿Acaso no se daba cuenta de que su hija estaba llegando una hora atrasada? Se imaginó a todos sus compañeros mirándola, lo que hizo que sus pies comenzaran a moverse cada vez más rápido, hasta que terminó corriendo.

Por supuesto, cuando entró en el instituto, los pasillos estaban desiertos y silenciosos. Nuevamente tendría que ir a la sala de profesores a preguntar cuál era su aula. Se prometió que pediría sus horarios, y así se ahorraría molestar a otros —véase, principalmente, el nombre de Zabuza—. La idea de que el enmascarado tuviese que ayudarla, de nuevo, hizo que se estremeciera. Recordó los oscuros ojos negros clavándose en los suyos, y sacudió la cabeza. ¡Kami, que no fuese él el único en la sala, por favor! Ajustó el paso, siendo vagamente conciente de que aferraba la correa de su mochila con una fuerza demoledora, como si quisiera desintegrar el material entre sus delicados dedos. Suspiró, instándose a si misma a calmarse. Si pensaba en cosas malas, solo cosas malas podían suceder. Era lo que siempre le repetía su padre. Sonrió con convicción.

Al igual que la vez anterior, se encontró con que la sala de profesores se hallaba en un profundo y ameno silencio, digno de una reverencia —si se tiene en cuenta que el cuarto formaba parte de un instituto, lleno de alumnos bulliciosos—. Apretó el pomo con fuerza, repitiéndose que Zabuza no iba a tener que ayudarla. Abrió. El alma se le cayó a los pies cuando se encontró con el dichoso hombre allí sentado, leyendo nuevamente el gran tomo. Ni siquiera se molestó en alzar la mirada.

—¡Sakura! —Sus jades se volvieron raudos hacia aquella voz. Se dijo que nunca había querido a su sensei tanto como en aquel momento.

—¡Kakashi-sensei! Buenos días. Lamento la demora.

—Y luego tienen el descaro de quejarse de que yo tardo —murmuró el peliblanco con sorna, al tiempo que guardaba aquel pequeño libro naranja que siempre cargaba. Se puso de pie y le dirigió una fugaz mirada al Momochi, quien no se inmutó.

Sakura conocía a Kakashi desde hacía mucho tiempo. La habían asignado al equipo siete cuando tenía once años y, según ella, cinco años era tiempo suficiente para asegurar que conocía bien al peliplata, aunque ella hubiese estado fuera cuatro de los cinco. Era un hombre calmado y muy particular, que sabía amoldarse a cualquier situación, siempre. Un hombre leal que jamás abandonaría a un amigo, así tuviese que dar su vida para ello. Un hombre que, si bien no era muy hablador, siempre estaba ahí para escuchar, siempre estaba dispuesto a ofrecer el hombro como consuelo. Sakura tenía un padre propio, pero, hablando con la verdad, había ocasiones en las que el Hatake era lo más cercano a una figura paterna que había cerca. Podía ser un padre, un mentor, un amigo. Él se amoldaría.

Precisamente porque lo conocía tanto, no le pasó desapercibida aquella mirada de sutil desagrado, que cambió y se dirigió a ella casi de inmediato. 'Me encantaría saber qué hay entre esos dos', se dijo la pelirrosa.

El mayor la tomó suavemente del brazo y la arrastró fuera de la habitación, habiendo cambiado su mueca de fastidio por una sonrisa torcida.

—Te has superado, pequeña. ¿Una hora?

—¿Sabe, sensei? Creo que usted no es el más indicado para decir nada. Por otro lado, seguro es culpa suya.

—¿Por qué culpa mía? —preguntó, con inocencia.

—¡Usted es el mal ejemplo! Mire las cosas que se me pegan por ser su alumna.

El peliblanco le pasó un brazo por los hombros y la acercó a él.

—No te quejes tanto. Puede que Naruto si, pero Sasuke nunca ha llegado tarde a ningún lado.

Sakura se cruzó de brazos.

—Sasuke-kun tiene a Itachi-san como ejemplo. Y estoy segura de que, al menos en ese sentido, es un ejemplo excelente. Pero Naruto…

Se calló abruptamente, notando la dirección de sus propios pensamientos. Naruto no tenía a nadie. Naruto estaba solo, completamente solo. No tenía ningún ejemplo, ni bueno ni malo. No tenía a nadie a quien contemplar, a quien seguir. Su camino se dibujaba a medida que sus pasos avanzaban; no estaba previamente boceteado. Agachó la cabeza. ¿Por qué siempre terminaba hablando de cosas que no iban? Ella no podía hacer nada por el rubio, nada aparte de estar a su lado.

—Naruto me tiene a mi. Te tiene a ti, y a Sasuke. Tiene a Jiraiya-sama. Tiene a todos sus amigos. Ese mocoso nos tiene a todos nosotros.

La chica lo miró, y se vio incapaz de negarle una sonrisa resplandeciente y enorme. Ahí estaba la prueba; Kakashi siempre sabía como iluminar sus pensamientos cuando estos se oscurecían. Siempre sabía qué hacer, cuándo y cómo hacerlo. Kakashi-sensei, sin duda, era un perfecto ejemplo a seguir —a pesar de leer libros para mayores y ser un tardón, claro está—.

—Sensei, ¿no podría anotarme en algún lado mis horarios? No me gusta estar estorbando.

—¿Hm? —Los ojos negros de dirigieron a los verdes, con curiosidad—. Supongo que si. ¿Tratas de evitarme?

—¡Claro que no! Pero no siempre me encuentro con usted, ¿sabe? Y no creo que a los otros profesores les guste que los moleste.

Kakashi se encogió de hombros, desinteresado, y alejó el brazo de su alumna, metiendo, en su lugar, ambas manos en los bolsillos. Era la viva imagen de la despreocupación. Algo así como un Shikamaru adulto.

Siguieron caminando en silencio, hasta que llegaron al largo pasillo que daba a su próxima clase.

—¿Y qué me toca ahora?

—Arte, y su incidencia en la cultura. Con Yamato.

Cuando llegaron a la puerta, Kakashi la abrió para su alumna, y asomó la cabeza.

—Oi, Tenzo —saludó, cerrando los ojos y alzando una mano. A la menor no se le escapó que él le había dicho que tendría clase con 'Yamato', y que acababa de llamar al hombre 'Tenzo'.

—Kakashi-sempai, buenos días —replicó el otro, al cual Sakura solo le veía las manos, que sostenían un libro de tapas verdes.

El Hatake se hizo a un lado y empujó a la pelirrosa dentro del salón.

—Ella es Haruno Sakura. Ha entrado este año.

—Pero sempai… ya ha pasado una hora de mi clase…

—Ah, lo siento, Tenzo —dijo el peliblanco, y volvió a cerrar los ojos, indicio de que estaba sonriendo—. La entretuve un poco.

El otro hombre sonrió algo divertido y asintió. Se trataba de un sujeto algo más joven que Kakashi —quizá veinticinco, o veintiséis años—, con el cabello castaño corto y los ojos negros y grandes. Usaba una camisa azul marino y unos pantalones negros, y a los lados de su rostro llevaba algo así como una máscara. Le dio a Sakura una sonrisa amable, invitándola con la mano a que se sentase.

—Puedes llamarme Yamato. Seré tu profesor de Arte y Cultura. Por favor, sienta…

—¡Sakura-chan! —Solo Sasuke permaneció mirando al frente. Todo el resto, sin excepción, volteó a ver al escandaloso rubio. La Haruno apretó la mandíbula con fuerza, conteniéndose de correr y golpear al Uzumaki hasta dejarlo inconsciente. El muchacho, ajeno a la furia de su amiga, agitaba la mano sobre su cabeza y hacía grandes ademanes para llamar su atención (como si no la tuviese por completo)— ¡Sakura-chan, siéntate conmigo!

Yamato se acercó al banco del chico y, luego de un segundo, su cara había cambiado por completo a una mueca espantosa, que hizo que Naruto se pegase al respaldo de la silla y aferrase el pupitre con suficiente fuerza como para romperlo en pedazos.

—Naruto, creí haberte pedido que no gritaras en mi clase…

—¡Perdone, Yamato-sensei! —suplicó, con un escalofrío recorriéndole la espalda.

El mayor alejó su rostro de su alumno y su expresión volvió a ser amable y tranquila.

—Sakura, siéntate aquí, por favor.

—S-si, Yamato-sensei.

Arrastrando los pies —e, inconcientemente, caminando lo más lejos posible del profesor— la chica se sentó junto a su amigo, que aún conservaba un color blancuzco y se estremecía ligeramente. El mayor se acercó a la pizarra y, tomando el libro de tapas verdes, continuó con la lectura que, al parecer, ella y Kakashi habían interrumpido.

—Baka —le susurró entonces al rubio, con molestia—. De verdad tratas de humillarme frente a todo el colegio, ¿no es así?

—Ah, Sakura-chan, claro que no —le contestó Naruto, con un sonrisa nerviosa. Sakura se dijo que, si bien asustaba un poco, el Uzumaki no podía estar realmente tan afectado por la cara de su profesor.

La pelirrosa suspiró y, sacando algunas hojas, se dispuso a prestar atención al castaño. Con suerte, sus compañeros olvidarían pronto el asunto y dejarían de mirarla con burla. Sonrió con perversidad. Oh, bueno, y si no lo hacían, siempre podía romperle algunos huesos a Naruto.


Lo que sea que pienses, me ayudara a mejorar. Así que deja un review! Gracias por leer.

Muchas gracias a los que le dieron favoritos o seguir a esta historia. También a los que le dieron alerta. Ustedes también me inspiran a seguir!

Annie Darcy: Preciosa! Me alegro de que te gustase :D Si, creo que Tobi ha tenido más importancia que Saso-sexy y, realmente, mentiría si dijera que me importa xD Tobi también es importante! Si, no crees? Aunque, digamos la verdad, esas cosas maravillosas solo le suceden a los demás, o en libros y películas ¬¬' Al menos, a mi nunca me ha sucedido nada igual u.u Así que adoras a todos los personajes como yo :) Bueno, eso me deja tranquila, siendo que no soy la única obsesa xD Siento que no se hayan encontrado en Ichiraku como querías, supongo que para 'El Gran Encuentro' tendrás que esperar hasta el siguiente capítulo (descuida, se que lo harás :D). En serio lo crees así? Yo también xD Porque al meno Minako tenía una razón para las cosas que hacía; Karin las hace de zorra que es, nada más. Gracias, como siempre, querida, yo también te quiero! Cuídate mucho! Yours~

Akasuna No Akira: Hey! Si, pues ya salió el sexy de Sasori (aunque estuviese escondido en su coche de niño rico). Me alegro de que te siga gustando, y, para ser sincera, a mi también me fastidia que se arrastre por ese cerdo. Pero ya verás que es importante que lo haga. Para que nuestro amado pelirrojo vuelva a salir, tendrás que esperar al próximo capítulo. Gracias por comentar. Cuídate tu también!

Nami-Chan: Hola! Adoro a las nuevas lectoras :3 Te comprendo, a mi también me gustan los fics terminados. Veo uno de pocos capítulos y me es imposible no sentir reticencia a leerlo, porque siempre imagino que quedará inacabado. Termino mirando la fecha de actualización, y siempre es de hace uno, o dos años. Una basura. Pero me alegro de que te hayas animado con mi fic, que le hayas dado esa oportunidad. Como siempre digo, puedes estar segura de que no lo dejaré abandonado a menos que algo muy groso (muy grande) suceda, en cuyo caso, avisaré antes. Puedo tardar mucho en postear, pero mejor tarde que nunca, no lo crees? xD Si, yo también la veo como una historia que da para muchos capítulos, así que prepárate (?). A que Tobi es hermoso e inodiable? Es tan dulce! Yo también debo admitir que, incluso cuando supe que no era tan buen niño, lo seguí amando. Me dan ganas de sacarlo del fic y estrujarlo...! Bueno, mejor dejo de aburrirte xD Lamento que no haya salido Sasori, pero en el próximo capítulo lo hará, solo espérate. Cuídate mucho!

Mio Akame: Jaja que buena primer frase! Me has levantado el ánimo, querida :D Me alegro de que te guste tanto, y debes saber que me llegó al corazón lo de que soy la mejor escritora que has conocido (me bajaré un poco los humos a cachetadas). A mi me da igual que no nos conozcamos en persona, mi aspecto y el tuyo no tienen incidencia alguna para conocernos. De hecho, por ffnet he conocido a una persona que ahora es muy especial y preciada para mi, y no tengo idea de cómo es su aspecto. Así que ya ves :D Aquí está el nuevo capítulo, espero que te guste igual que los otros! Cuídate mucho!