Hola, hola, preciosa gente! Se ha pasado un rato, aunque es natural, siendo que las fechas de fiestas siempre son una vorágine. Sin embargo, pasados esos días, me he puesto de nuevo a la carga con mis escritos xD Si alguien siquiera consideró que dejaría el fic incompleto, bueno, solo puedo decir que lamento decepcionarlos.
Espero que hayan pasado unas fiestas agradables, y me disculpo por no haberles mandado mis buenos deseos antes. Hago una pausa aquí porque me gustaría que me dijeran su opinión sobre las parejas secundarias que les gustaría encontrar en este fic; la mayoría no se molestará en leer esto, así que se perderá la oportunidad de opinar. Lo siento por ellos xD Como sea, solo denme su opinión. Neji ya está con Tenten, por lo que, por favor, absténganse de juntarlo con alguien más. Todas las otras ideas son bienvenidas :D
Primero que nada, gracias por darle una oportunidad a mi historia :) Qué decir, es un Sasosaku, por lo que, aquellos que no gusten de la pareja, ADIÓS! A los demás, bienvenidos.
Declaimer: Naruto y todos sus personajes y paisajes son propiedad del señor Masashi Kishimoto-sama. Sin embargo, yo estoy jugando con sus niños; a algunos los reviví, a otros los deje muertitos y cosas por el estilo.
Habían pasado casi veinte minutos desde que ella estaba ahí. Por supuesto, solo faltaban cuarenta minutos para que terminara la hora; ella ya había entrado tarde. A Yamato no parecía haberle molestado en absoluto. La trataba con la misma amabilidad que a todos. Había dejado algunas actividades, que tenían que resolver leyendo el primer capítulo del libro. Ella ya llevaba leídas algunas hojas. Naruto, a su lado, dormía plácidamente, con el libro como almohada. Había barajado la posibilidad de despertarlo, pero se dijo que si el profesor lo descubría y lo retaba, estarían por fin igualados nuevamente. Dicho de otra forma, le serviría como venganza.
Sonrió cálidamente mientras respondía la quinta pregunta. El Uzumaki podía ser el rey de los idiotas cuando quería serlo, pero ciertamente jamás lo cambiaría por nadie. El muchacho tenía aquella forma simple y juguetona de hacer felices a las personas, casi como si no se diese cuenta de lo que hacía, como si para él fuese un juego hacerlo. Quizá aquella era la razón por la que era el mejor amigo de Sasuke; ambos se complementaban a la perfección: uno escandaloso, el otro callado. Uno divertido, el otro cínico. Uno cariñoso y amable, el otro frío y prepotente. Fuego y agua, nunca mejor dicho.
Se recostó en el respaldo de la silla. No quería pensar en Sasuke. No en aquel momento, al menos. Pensar en el pelinegro siempre conseguía distraerla, y quería darle toda la atención posible a las clases. La noche anterior se le había secado el cerebro de tanto pensar en el Uchiha. Por fin, luego de mucho divagar, había decidido que lo volvería a intentar con él. Sasuke había cambiado mucho, eso era cierto, pero ¿acaso ese cambio no podía beneficiarla un poco, al menos? Como había dicho la noche anterior, solo podía saberlo si lo intentaba. Con timidez, volvió un poco la cabeza hacia la izquierda. Dos bancos más allá, sentado con un chico rubio al que ella no conocía —y al que Sasuke no parecía prestarle ni la más mínima atención— estaba el susodicho. Escribía con precisión y elegancia, casi reclinado hacia atrás, con un brazo apoyado en el respaldo. Sakura sintió que sus mejillas se teñían levemente de rojo. Incluso haciendo tarea se veía guapísimo. ¿Cómo haría para llamar su atención? Aquella familiar vocecilla dentro de su cabeza le recordó que una parte del camino ya estaba allanada, ya que siendo su 'amiga', podía buscarlo y hablarle tanto como le placiera. Claro que eso podía ser cierto solo si olvidaba que frente a él ella se volvía torpe y atropellada, y que a Sasuke lo que menos le gustaba en el mundo era hablar.
Frunció un poco el ceño cuando notó que no era la única chica contemplando fijamente al pelinegro. A la mayoría no las conocía pero, cómo no, allá estaba esa zorra pelirroja, mirando a Sasuke tan fijamente que seguro le haría un agujero. Su ceño se frunció más. La mayoría de esas chicas no sabía que adoraba los tomates, que su comida favorita era omusubi con Okaka, ni que, por ejemplo, odiaba los dulces. Solo les gustaba porque era el chico más sexy y popular de todo el instituto. Así había sido antes de que fuera a Suna, y así seguía ahora. Mientras su cabeza repasaba todas las razones por las que odiaba a esa pelo de zanahoria, el Uchiha soltó el lápiz y suspiró con un aire insoportablemente arrebatador. Echó la cabeza indolentemente hacia atrás, con sus magníficos ojos cerrados. Sakura contuvo el aliento, contrario al resto de las fans, que suspiraron encantadas. De verdad, Sasuke debía estar haciéndolo a propósito. Era imposible que no notase lo que despertaba en todas las entidades femeninas del aula con aquellas acciones. Como si la hubiese escuchado, el pelinegro abrió los ojos y los dirigió a la pelirrosa. La Haruno clavó la vista en el frente con tanta rapidez que estuvo segura de haber sido patéticamente evidente, y se ruborizó furiosamente. ¡Demonios, la había visto! La había visto, ¿no? Seguro que si. Seguro que en ese momento estaba sonriendo con superioridad y burla, como siempre.
Apretó su lápiz entre los dedos con tanta fuerza que lo rompió. Naruto, a su lado, emitió un vago gemido, aún dormido, y enterró su cabello rubio aún más —si fuera posible— en el gran tomo. 'Tranquilízate, Sakura', se dijo, respirando cada vez más acompasadamente. 'No tienes por qué preocuparte. Quizá ni te vio. Y, aunque lo haya hecho, ¿qué tiene de malo? No le llamará nada la atención. Lo has mirado de esa forma desde que le conoces. Además, pensabas seguir intentándolo con él, ¿no? Lo entenderá'.
Pasaron unos cuantos minutos hasta que la pelirrosa se convenció que, realmente, el Uchiha no la había visto. Él seguía escribiendo la mar de tranquilo, y no le había vuelto a dirigir la mirada. Bien, eso era bueno. Inspiró hondo. Ya se las arreglaría para tratar de conquistarlo. Por el momento, no tenía por qué pasar vergüenza innecesariamente, ¿cierto?
Sonaron dos golpes enérgicos en la puerta y, antes de que la muchacha tuviese tiempo suficiente para siquiera alzar la vista, ésta se abrió con un sonido seco. Sakura abrió muy grandes los ojos cuando vio al chico que ingresaba al aula.
—Buenos días, Tobi-san.
—¡Buenos días, Yamato-sensei!
La mandíbula de la Haruno estuvo a punto de tocar el suelo. Aquel chico... ¡era indudablemente Tobi! Ahora vestía una larga capa negra, adornada con nubes rojas. Seguía usando aquella máscara naranja que tapaba su rostro por completo. ¿Por qué no usaba el uniforme escolar? ¿Y podía ser que Yamato lo hubiese llamado 'Tobi-san'? En el salón casi se podía oler la incredulidad de los alumnos. Sin darle tiempo a la pelirrosa a decir nada —aunque dudaba seriamente de ser capaz de modular siquiera un 'ah'— Tobi volvió a dirigirse al profesor, con el mismo todo aniñado y dulce que Sakura ya le conocía.
—Tobi ha venido a buscar a Sakura-chan. Sakura-chan le dijo a Tobi que podía venir a buscarla hoy.
Yamato sonrió con parsimonia y asintió. A su alrededor no se oían ni las respiraciones. El mayor se giró hacia su nueva alumna.
—Bueno, Sakura, puedes irte. Por favor, no olvides pedir las notas de alguno de tus compañeros luego.
Totalmente cohibida, e incapaz de decir nada, la mentada se puso de pie con una lentitud casi exagerada. Guardó sus útiles y tomó la mochila. Sentía los ojos penetrantes de todos sus compañeros clavados en ella, y comenzó a pensar que bien podía desmayarse de la vergüenza. Que Sasuke la hubiese atrapado mirándolo era una estupidez comparada con esto. Sentía que toda la maldita sangre de su rostro se estaba acumulando en su cabeza, y que en cualquier momento, ésta le estallaría. Naruto, sentado a su lado, roncaba en silencio, sin haberse percatado siquiera de lo que sucedía a su alrededor.
Cuando estuvo en la puerta, pudo comprobar que, efectivamente, todos la miraban seriamente, como si estuviese haciendo algo que no debiese. Alcanzó a cruzar sus ojos con los de Ino, que brillaban con curiosidad. Había un claro 'en cuanto te agarre me explicas todo' en esos mares celestes. Se dirigió al profesor.
—Gracias, sensei. Hasta luego.
El hombre alzó la mano en la que tenía el libro de las tapas verdes, en señal de saludo, y luego volvió a dirigir su atención a la clase. La puerta se cerró, separando a Sakura definitivamente de aquello.
—Sakura-chan, Tobi ha venido a buscarte para que Tobi y Sakura-chan se diviertan.
—Tobi, creí que vendrías a saludarme durante el recreo. Estaba en plena clase. Y ¿qué es esa capa que llevas?
El chico desestimó sus reproches agitando una de sus manos en el aire. La tomó de la muñeca y comenzó a arrastrarla hacia un pasillo por el cual Sakura jamás había estado. Ella quiso preguntarle, pero algo le dijo que él de todas formas no le contestaría. Le vino a la cabeza el libro 'El Principito', en el que el protagonista tampoco contestaba nunca a las preguntas ajenas. Se le ocurrió que Tobi era igual de infantil y dulce que el rubio principito. Sonrió.
—Así que, Tobi, ¿cómo estás hoy?
—Tobi está muy bien. Muy contento de haber encontrado a Sakura-chan. Tobi está seguro de que él y Sakura-chan serán grandes amigos.
Siguieron sorteando pasillos y recodos en silencio. Para hablar en tercera persona y actuar como un niño, Tobi se cargaba bastante fuerza encima; Sakura sintió que, si dejaba de mover los pies, el pelinegro podría llevarla volando. Pronto se alejaron bastante de donde Sakura estaba cursando Arte y cultura. Después de recorrer un pasillo que se le antojó infinito, la pelirrosa noto que el tono gris de las paredes se volvía ligeramente más oscuro, y que donde antes no había nada, ahora había pizarras de corcho llenas de volantes y anuncios de facultades. Solo le llevó unos minutos procesar la información. Tobi la había llevado al edificio de preparatoria.
—Tobi, ¿qué demonios hacemos aquí? Sabes que no puedes pasear por los otros edificios sin ninguna razón, ¿cierto?
Tobi se giró, pero aquella máscara le impedía ver a Sakura el resultado de sus palabras.
—Tobi pensó que a Sakura-chan le gustaría conocer a sus amigos.
—¿A tus amigos...?
El muchacho no le dio tiempo a seguir preguntando; volvió a tironear de su muñeca y la llevó hasta el último corredor. Doblaron la esquina y quedaron frente a una puerta de madera oscura, con un rectángulo de vidrio en la parte superior. Un pequeño cartel de cobre rezaba 'Akatsuki'. Sakura no sabía nada de eso, por supuesto. Había pasado mucho tiempo fuera como para recordar. Pero, en el fondo de su cabeza, algo le dijo que se arrepentiría de lo que estaba a punto de hacer.
Tobi abrió la puerta con la misma desmedida energía con la que había abierto la puerta de su salón. El silencio cayó sobre la pelirrosa como un yunque. Ocho pares de ojos se dirigieron hacia ellos con curiosidad. Si no estuviese presa de aquel sopor, la Haruno se hubiese escandalizado de su propia mala educación al contemplarlos con descortés incredulidad. Eran siete hombres y una mujer, y todos vestían la misma capa negra con nubes rojas que usaba Tobi. Sakura paseó la vista por todos los rostros.
El primer hombre estaba sentado frente a un escritorio, con aspecto serio y ligeramente molesto por la interrupción. En sus manos había un atado de billetes, y un poco apartadas, varias pilitas, que, al parecer, ya había contado. El cabello del sujeto era negro y largo hasta los hombros. Sus ojos eran de color inusual: pupila verde con cornea roja. Su piel era oscura, y su rostro tenía varias suturas. Sakura apartó los ojos de él con repugnancia. En una silla frente al primer hombre, se encontraba otro muchacho, con aspecto mucho más jovial y fresco; su capa estaba abierta hasta la cintura y —oh, por Kami— no llevaba puesta ninguna remera. Llevaba el cabello plateado peinado hacia atrás, y la contemplaba con unos impresionantes ojos amatista como si, de un momento a otro, fuese a saltar sobre ella y morder su yugular. Le sonrió con picardía. Sakura no hubiese podido responder aquel gesto ni aunque sus músculos faciales no estuviesen paralizados.
Un poco por detrás, apoyado indolentemente contra la pared, con los brazos cruzados, estaba el tercer hombre; se trataba de un individuo de casi dos metros. Sin lugar a dudas, el hombre más alto que Sakura hubiese visto jamás. Su piel era ligeramente azulada y sus ojos eran blancos y pequeños. Su cabello era azul y estaba encrespado. Cuando se giró hacia ella para observarla mejor, entrevió, por debajo de sus labios un poco abiertos, unos dientes puntiagudos y de aspecto peligroso. Detrás de él, frente a la gran biblioteca y girándose ligeramente hacia ella, estaba el famosísimo Uchiha Itachi. Tenía en la mano un libro de tapas negras, que, al parecer, acababa de tomar para leer. La pelirrosa solo lo había visto de lejos, generalmente acompañando a Sasuke. Era un joven serio, muy atractivo, tal como su hermano. Su cabello era negro y largo, y estaba atando en una coleta. Sus ojos eran negros también, como los del pequeño Uchiha, y bajo éstos tenía unas pronunciadas ojeras. La contempló con tranquilidad y un ligero toque de inquisición. Sonrojándose, Sakura se preguntó si acaso la había reconocido —'Por favor, Sakura, no seas absurda. Como si un chico como él fuera a saber siquiera tu nombre'—.
Del otro lado de la habitación había otro escritorio, justo frente al primero. Allí estaba sentado un chico que la observaba con franco y obvio interés. Se trataba de un muchacho de largo cabello rubio, peinado con una cola de caballo y mechones sueltos, que le tapaban el lado izquierdo del rostro. Su único ojos visible era de un azul electrizante. Al parecer, tenía ambas manos ocupadas, creando unas pequeñas figurillas de lo que parecía arcilla. Ya llevaba unas cuantas, que se amontonaban a ambos lados de su última creación. Sentado frente a él —como estaba el peliblanco frente al sujeto repugnante— había un chico, si fuera posible, más peculiar que todos los otros juntos. La mitad de su rostro era blanca, con las facciones normales de un hombre, un curioso ojo amarillo y el cabello verde. La otra parte de su cara era completamente negra. No podía distinguir su boca, ni su nariz, y el ojo que estaba en ese lado era redondo, sin párpado ni ceja. En resumen, tenía la mitad del rostro normal, y la otra parecía un foso negro, con un ojo esférico flotando en él. El cabello verdoso le recubría ambas partes por igual. Sakura se dijo que jamás había visto a alguien tan extraño.
Los últimos dos presentes estaban sentados en un amplio sofá color granate, ubicado en el medio de la habitación. Eran un hombre y una mujer. El hombre tenía el cabello naranja, unos profundos ojos violáceos y, sobre la piel pálida de su nariz, tenía unos piercings —también alcanzó a ver que tenía más perforaciones en las orejas y hasta debajo de los labios—. Parecía que la habitación quedaba chica para lo imponente de su presencia. Sakura tuvo que correr la mirada, porque no podía sostenérsela. Sus ojos, entonces, cayeron en la última presente; la única mujer. Se trataba de una chica de cortos cabellos azulados y cálidos ojos miel, rodeados por unas sombras azul-púrpura. Tenía un piercing debajo del labio inferior. En su cabello, en la parte superior del lado izquierdo, tenía una bonita flor de papel de color zafiro. Su mano estaba sobre la del pelinaranja, lo que llamó la atención de Sakura —aunque corrió la vista rápidamente, por educación—.
Su estudio solo había durado unos segundos, en los que nadie había pronunciado palabra. Como si recordase sus modos, Tobi la sujetó de la muñeca y la puso a su lado.
—Sakura-chan, estos son los amigos de Tobi; ese es Kakuzu-san —señaló con un dedo al primer hombre, y su dedo fue moviéndose en la misma dirección en la que unos segundos antes se habían movido los ojos de la pelirrosa—, Hidan-san, Kisame-san, Itachi-san, Deidara-sempai, Zetsu-san, Pain-sama y Konan-san.
—Hum… hola —balbuceó, sintiendo que sus mejillas ardían. Todos inclinaron la cabeza, en respuesta a su saludo. Se giró hacia Tobi y susurró—: ¿Por qué me has traído aquí?
—Tobi quería que Sakura-chan conociese a sus amigos. Además, Tobi siempre está aquí —contestó el pelinegro, sin molestarse en bajar la voz.
—Me gusta esta chica. ¿De dónde carajo la sacaste, imbécil? —preguntó Hidan, recostándose relajadamente en la silla.
—Tobi…
El sonido de la puerta abriéndose interrumpió la suave respuesta del chico.
—Mocoso, estás justo en medio de la puerta. Muévete.
Sakura sintió un escalofrío recorriendo su espalda y, como en cámara lenta, su rostro se giró. Conocía aquella voz. Era la voz de…
—¡Sasori no Danna!
Cuando sus ojos se encontraron, ambos se miraron con la misma muda estupefacción. El tiempo pareció detenerse, y todos a su alrededor desaparecieron. Solo estaban ellos dos.
El estupor de Sakura pronto dio lugar al enfado. ¡Aquel desgraciado! ¿Qué hacía allí? Lo comprendió cuando vio la misma capa negra que usaban todos en aquel salón.
—Sakura-chan, este es Sasori-san. Sasori-san, ésta es Sakura-chan —Tobi hizo las presentaciones pertinentes, pero ninguno de los dos le estaba prestando atención. Se limitaron a mirarse con frío desagrado unos segundos.
La Haruno dedicó aquel corto período de tiempo a estudiarlo. Se trataba de un muchacho bastante atractivo —'Todo lo que tiene de atractivo, lo tiene de cretino', se dijo, para sus adentros, con sorna—, de cabellos rojos y ojos café ceniza. No era muy alto; difícilmente llegaría al metro setenta. Sus facciones eran delicadas y angelicales, aunque su expresión estuviese endurecida y su boca se curvase en un rictus de irritación. La pelirrosa tuvo la tentación de decirte que, poniendo aquella cara, cualquier atractivo se volvía insulso, pero se tragó sus palabras, porque él parecía estar conteniéndose para no correrla de en medio de un empujón.
Su discusión muda terminó en un hecho evidente: se desagradaban, punto. Él, desinteresado, le pasó por un lado sin molestarse en decir nada. Se acercó al escritorio donde estaba Deidara y éste, solícito, se puso de pie como impulsado por un resorte, dejándole su silla al 'amargado'. Dicho joven parecía haber perdido todo interés por la pelirrosa y, sacando algunas hojas en blanco de un cajón, dedicó toda su atención a dibujar.
Sakura se mordió el labio, de pronto incómoda. Se sentía fuera de lugar, allí con ellos. No conocía a ninguno a excepción de Itachi —con quien jamás había cruzado palabra. De hecho, no tenía certeza siquiera de que él la hubiese notado antes de aquel día—, y quizá Tobi, de quien, de todos modos, no sabía la gran cosa.
—Sakura —La mentada se giró hacia Konan, que tenía una sonrisa amable—, ven, siéntate aquí.
La pelirrosa se acercó y se sentó a un lado de la peliazul, tal como ella le había indicado. La joven se giró hacia ella, sin soltar la mano de su compañero.
—Es agradable tener compañía femenina, de vez en cuando —le susurró, acercándose a su oído—. Con todos estos hombres, llega a fastidiarme.
La Haruno sonrió con felicidad. Había decidido que trataría de hacer más amigos allí. Luego de su llegada de Suna, aunque aún tenía a sus viejos amigos, sentía por parte del resto una cierta hostilidad, quizá porque ella les parecía una intrusa —aunque ella había vivido en la villa tanto como ellos, es decir, toda su vida, a excepción del período en que vivió en la Aldea de la Arena—. Por ello, esta oportunidad le parecía caída del cielo, aunque sinceramente creía que sería bastante difícil llegar a personas como el tal Kakuzu o Zetsu. Bueno, por el momento no tenía por qué preocuparse. Seguiría hablando con Konan y, si al menos podía hacerse amiga de ella, sería suficiente. Tenía que ser suficiente.
Lo que sea que pienses, me ayudara a mejorar. Así que deja un review! Gracias por leer.
Muchas gracias a los que le dieron favoritos o seguir a esta historia. También a los que le dieron alerta. Ustedes también me inspiran a seguir!
Guest: Hola! Me alegro de que te gustase el fic, y bueno, aquí se cumplieron tus deseos: Saku y Saso-sexy por fin han tenido su preciado 'choque' xD Bueno, he de admitir que soy fan de la mayoría de las parejas crack (veamos, incluso escribí un fic HidaSaku), así que es posible que en el futuro escriba un KakaSaku. Sin embargo, como tu dijiste, este es un SasoSaku. Pero de todos modos, me alegra que las parejas crack también sean de tu gusto :D Aquí está el capítulo, para ti :3 Gracias por comentar. Cuídate mucho!
