Hola, hola! Qué cuentan? Se acercan las clases (la semana que viene), por lo que, nuevamente (o como siempre), las actualizaciones se tardarán más, porque, bueno, ya saben, los estudios y todo eso. Pero, como digo siempre, no dejaré la historia colgada :)

Espero que todos estén bien, que tengan paz y felicidad, y salud. Y, para aquellos que comparten el mismo futuro penoso que yo (las clases), pues, mucha suerte! Apoyémonos entre nosotros xD

Primero que nada, gracias por darle una oportunidad a mi historia :) Qué decir, es un Sasosaku, por lo que, aquellos que no gusten de la pareja, ADIÓS! A los demás, bienvenidos.

Declaimer: Naruto y todos sus personajes y paisajes son propiedad del señor Masashi Kishimoto-sama. Sin embargo, yo estoy jugando con sus niños; a algunos los reviví, a otros los deje muertitos y cosas por el estilo.


—Naruto y Hinata irán a comer a Ichiraku. ¿Qué tal si vienes conmigo, Sasuke-kun? —con aquella frase los recibió el estrafalario grupo. Sakura contuvo un suspiro y sus ojos verdes fulminaron a la rubia, que tuvo el descaro de guiñarle un ojo.

—Ino-puerca, ¿no tienes que ayudar a tu madre en la floristería? —le gruñó Sakura, alzando una ceja y sonriendo con picardía.

—Ah, no molestes, frentona —la amonestó la Yamanaka, agitando la mano—. Puede prescindir de mí por un rato.

Al parecer, Sasuke no estaba ni levemente interesando en la agenda de la rubia, porque se había vuelto a hablar algo con Juugo. El muchacho asintió, sonriendo amablemente, y se dio media vuelta, yéndose tan pronto como había venido. Suigetsu, aprovechando el silencio, se adelantó un paso y se acercó a las tres chicas.

—Hola, preciosas —dirigiéndose a Hinata e ino, inclinó ligeramente la cabeza, sin perder aquella sonrisa compradora—. Suigetsu Hozuki, a sus órdenes.

—Suigetsu-san —Sakura señaló a Ino, y luego a Hinata, creyendo que, como nadie más les estaba prestando atención, ella sería quien tendría que hacer las presentaciones—, ella es Yamanaka Ino, y ella, Hyuga Hinata —Y, como si recién lo recordase, se giró y señaló a Sai, que estaba parado un poco más atrás, con aquella fastidiosa sonrisa en el rostro—. Y éste es Sai...eh…

—Con Sai está bien —cortó el pelinegro, y, aún sonriendo, le estrechó la mano a Suigetsu. Éste último lo miró con curiosidad, inclinando un poco el rostro—. Un placer.

—Me agradas —declaró el peliceleste, ensanchando su sonrisa de modo que quedó al descubierto un pequeño colmillo, como el de Kiba.

—Suelen agradarte los imbéciles —comentó el Uchiha, como quien no quiere la cosa. Hablando como si Sai no estuviese parado frente a él.

—¿Lo dices por ti mismo? —preguntó entonces el pelinegro, sin dejar de sonreír.

Sakura cerró los ojos, creyendo que se desataría el pandemónium. Sin embargo, no pudo evitar volver a abrirlos cuando escuchó a Suigetsu reírse a carcajada limpia, al parecer, disfrutando de la situación. El muchacho palmeaba el hombro de un furibundo Sasuke, sin molestarse en disimular su diversión. Sai seguía sonriendo, y Naruto tenía una mirada confusa, como si no supiera si tenía que intervenir o no. Sasuke se volvió hacia él.

—De verdad, de verdad, dime que este imbécil no está en nuestro equipo.

Naruto sonrió y le puso una mano en el hombro.

—Ya te lo he dicho, teme, lo está.

El joven se encogió de hombros y bufó de una manera… bastante atractiva, al menos a ojos de Sakura e Ino.

—Todo es culpa del idiota de Kakashi.

—Sasuke-kun, no creo que debas culpar a Kakashi-sensei… ¿cierto? —dudó, mirando a Naruto. Sin bien, en su cabeza, era imposible que la culpa fuese del peliblanco, era cierto también que ella no era quién para hablar, siendo que ni siquiera estaba en la villa cuando todo aquello había ocurrido.

Para su alivio, el rubio asintió con energía.

—Sakura-chan tiene razón, teme. Kakashi-sensei pasó un tiempo en el hospital, así que él ni siquiera participó en la decisión. Se enteró de que Sai sería parte del equipo cuando se recuperó.

El Uchiha se encogió de hombros, con aquella actitud orgullosa y altanera que adoptaba a veces, como queriendo decir que no importaba si refutaban cada una de sus oraciones, él seguiría teniendo la razón. Aunque fuera solo por el hecho de ser Sasuke Uchiha.

Y, quizá por primera vez en su vida, Sakura Haruno encontró la actitud de su primer y gran amor sencillamente… patética.

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—Te noto algo tenso, Pinocho —se burló Hidan, mirando a su compañero a través de la larga sala—. Me sorprendes.

—Ojalá pudiese decir lo mismo de ti —replicó el pelirrojo, sin levantar la vista de las hojas que tenía frente a él. No estaba prestando verdadera atención a lo que el peliblanco decía, aunque tampoco le importaba mucho.

Sin embargo, al parecer, sí le importaba a su subordinado.

—¿Qué quieres decir?

—Bueno, Deidara-chan —el rubio bufó y se desentendió del molesto sufijo, aunque sus orejas comenzaron a tornarse de un brillante color rojo—, cualquier jodido imbécil podría haberse dado cuenta de que tu querido Danna ha estado más pendiente de su entorno de lo normal.

—¿Pendiente de su entorno, un? ¿Qué quieres decir?

—¿Acaso eres retrasado, rubia? —El peliplata se giró en su silla y miró al rubio como si éste realmente tuviese una inteligencia inferior—. Estoy hablando de la linda chica que acaba de visitarnos.

—Parece que no solo Sasori ha estado más pendiente de lo normal —comentó Kakuzu, acomodando un fajo de billetes y anotando una cifra en un cuaderno.

—Nadie pidió tu opinión, basura. Si no vas a ayudarme, mejor cierra tu sucia boca.

El otro se encogió de hombros y siguió en lo suyo, totalmente impermeable a lo que el religioso decía. Éste último se lo quedó viendo unos segundos, quizá esperando que dijese algo, pero viendo que su compañero no abriría la boca, se giró otra vez hacia Sasori.

—Como venía diciendo…

—Hablando del tema —lo interrumpió Kisame, y pasó completamente por alto la mirada enfuruñada que le dirigió el otro—, ¿qué tanto está haciendo Tobi? ¿No iba a acompañarla hasta el otro edificio?

—¿También te interesó a ti, pececito? —pinchó Hidan.

El peliazul lo miró con ironía.

—¿Quieres que encienda el aire acondicionado, Hidan? ¿No tienes algo más de que hablar que no sea esa chica?

El otro sonrió, y el Hoshigaki pensó que era una estupidez que, en aquellas ocasiones, no pudiese cerrarle la boca de un puñetazo.

—Si quieres que cure tu sucio paganismo hablándote de Jashin-sama, será un placer.

—No, gracias —Dando por terminada su atención al religioso, se giró hacia Itachi—. ¿No era esa chica compañera de tu hermano?

El Uchiha levantó la mirada del libro que sostenía y la fijó en su compañero.

—Tienen la misma edad. Pero no lo se. Sasuke no habla conmigo de sus amistades.

—Tu hermano no habla contigo en lo absoluto, cretino —comentó Hidan, recostándose aún más en la silla. Si se inclinaba un poco más, terminaría sentado en el suelo.

Nadie le prestó atención.

—Tobi se está tardando —comentó entonces Pain, para terminar con las molestas voces de sus compañeros.

Nadie replicó, pero todos pensaban lo mismo.

—¿Quiere que lo vaya a buscar, Líder-sama, un?

—Si, puedes hacer eso —concedió el pelinaranja, cerrando los ojos. Vagamente se preguntó desde cuándo Deidara era tan diligente. No que le importase, de todos modos.

El rubio se puso de pie y salió del salón todo lo rápido que sus piernas le permitían.

—Yo no se, pero creo que a la rubia también le gustó la chica —comentó Hidan, y todos soltaron un suspiro. Al parecer, el religioso había encontrado un nuevo tema con el cual divertirse, y hasta que no hubiese algo más que llamase su atención (o que pasase, al menos, un mes), no lo dejaría estar—. Por Jashin-sama que me divertiré mucho con esto. Iré a ver.

Y, sin siquiera voltearse a preguntarle a Pain si le parecía bien, abandonó la habitación detrás del rubio. Nadie lo iba a detener, igualmente.

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—Ah, aquí estas, bastardo, un. ¿Por qué tardabas tanto? —Deidara entrecerró los ojos y miró al menor sospechosamente.

—Ah, Deidara-sempai, ¿vino a buscar a Tobi?

—No te creas tanto… el líder me pidió que lo hiciera, un.

—Joder, Deidara-chan, ¿por qué le mientes al pobre chico? —Hidan pasó uno de sus brazos por el hombro de Tobi y lo acercó a él, como harían dos viejos amigos.

El rubio se ruborizó ligeramente, y fulminó con la mirada al religioso.

—¿Qué haces aquí, un?

—Ah, pues —El peliblanco soltó a Tobi y se recargó en la pared con aire flojo y relajado—, me imaginé que las cosas se pondrían interesantes por aquí si te encontrabas con la chica.

—¿La chica? —repitió el artista, estúpidamente. El color rojo que se apoderó de sus orejas lo delató por completo.

—¿Sakura-chan? —preguntó Tobi, con curiosidad. Giró la cabeza desde su sempai hacia Hidan—. Hidan-san, ¿se está refiriendo a Sakura-chan?

—¡Por Jashin-sama, claro que si, imbécil! ¿Cuántas chicas han estado cerca de Deidara-chan últimamente?

—¡¿Qué…qué insinúas?! ¡He estado con muchas chicas, y no es de tu incumbencia, un!

El peliblanco largó una carcajada, que hizo que el rubio apretara los dientes con tanta fuerza que creyó que se los rompería. Su rostro se tornó insolente, y alzó las manos.

—No es necesario que te avergüences, Deidara-chan. Todos sabemos que tu admiración y amor siempre caen al mismo agujero —El otro siguió mirándolo con enfado, pero como no replicó al instante (que era lo que se esperaba de él), Hidan suspiró y continuó—: Me refiero a Pinocho.

—¡Que no insultes al Danna, un! ¡Te haré explotar!

El religioso esquivó fácilmente el puñetazo de Deidara y, tomándolo del cuello de la capa, lo estampó contra la pared. Sin perder su afilada sonrisa, le susurró:

—Mucho cuidado, Deidara-chan. No querrías que la linda chica de antes te encuentre la próxima vez falto de dientes y con el ojo morado, ¿no es cierto?

—Como si fueras capaz de asestarme siquiera un golpe, bastardo, un —le gruñó el artista, apretando sus dedos alrededor de la muñeca del peliblanco.

Hidan le dio una sacudida y después lo soltó, haciendo que el otro resbalase hacia el suelo, retrocediendo un poco. Cuando Deidara volvió a ponerse de pie, le sonrió con malicia.

—Estoy a tu disposición, rubia estúpida. Cuando quieras comprobar de lo que soy capaz, solo tienes que decirlo. Aquí no está el puto líder para defenderte. Vuelve a desafiarme, y terminarás internado, por Jashin-sama.

Tobi se acercó y jaloneo el brazo de Hidan.

—Hidan-san, no sea malo con el sempai.

—Mira, imbécil, no te doy tu merecido porque me das pena, ¿oíste? Ahora quítame las manos de encima.

El muchacho obedeció al instante. En su lugar, se acercó entonces a Deidara, que lo recibió con la misma hostilidad que le había dispensado antes el Jashinista.

—Pareces muy interesado en la chica esa, Sakura —comentó el rubio, cuando los tres comenzaron a caminar hacia su salón nuevamente—. No me digas que te ha gustado.

—¿Y por qué no iba a decirlo? —preguntó el otro, pasando una de sus manos por su cabello plateado, sacando suspiros de más de una boca femenina—. Era linda, y, por la forma en la que puso a Pinocho en su lugar, creo que podría llegar a caerme bien.

—No hables como si buscaras en ella algo más que meterla en tu cama —replicó Deidara, con aspereza.

—¿Para qué quiere Hidan-san meter a Sakura-chan en su cama? —preguntó Tobi, con inocencia.

—Para na…

—Joder, ¿para qué más, idiota? Para cogérmela. Para tener sexo con ella —El más alto le dirigió a Tobi una mirada que parecía decir '¿Acaso eres estúpido?'.

—Tobi no quiere que Hidan-san lastime a Sakura-chan.

—No tengo por qué lastimarla. Ninguna se ha quejado de mí antes, cabrón. Que me guste el sadismo y la tortura no significa que no pueda practicar el sexo de manera normal también.

—Que habilidoso —se burló Deidara.

—Bien que te gustaría tener siquiera a un cuarto de las chicas con las que yo estuve en tu cama, rubia homosexual.

—¿Para que la mitad de ellas me reclame por estar con otra y la otra mitad ande llorando por los pasillos cada vez que me ve? Yo creo que no.

—Eso solo demuestra lo bien que hago mi trabajo —adujo el peliblanco, orgulloso.

Tobi se detuvo y volvió a tironear de la manga de Hidan. Si el chico hubiese tenido una mínima idea de lo mucho, mucho, que fastidiaba al otro que le tironease la ropa, seguramente no lo haría. Hidan se detuvo también y soltó el brazo de un tirón. Esperó a que Tobi hablase, pero lo hizo con enfado, que se notaba en su mandíbula apretada y el ligero tic en su ojo izquierdo.

—Lo que Tobi quiso decir es que no quiere que Hidan-san haga con Sakura-chan lo mismo que con las otras chicas. Tobi no quiere que Hidan-san haga llorar a Sakura-chan.

El otro se le quedó mirando uno segundos, y al final pareció rendirse.

—Joder, muy bien. Si ella no quiere acostarse conmigo, no insistiré. ¿Te parece bien eso, pagano asqueroso?

Tobi agitó la cabeza en señal de asentimiento, seguramente sonriendo bajo su máscara.

—Lo que uno tiene que hacer para que no lo joda un mocoso de mierda —se quejó, frunciendo el ceño. Se giró para seguir caminando, cuando vio al fondo del pasillo a una de las chicas con las que alguna vez había compartido una noche. Su boca se torció, pero como la chica parecía a punto de irse, Hidan se dirigió a sus dos acompañantes—. Díganle a puto líder que tengo algunos asuntos de los que ocuparme. Volveré en… una hora o dos.

—¿Una hora o dos? —se rió Deidara.

—Cierra tu puta boca, ateo infeliz. Si no puedo cogerme a la que quiero de la forma que me plazca, más me vale cogerme a alguien. Además, necesito descargar en alguien esta molestia.

—Tobi le dirá al Líder-sama que Hidan-san tenía cosas importantes que hacer —comentó el chico, inclinando ligeramente la cabeza.

—Muy bien, cabrones, nos vemos luego —y se alejó, alzando un mano a modo de saludo.

—¿Y a Kakuzu qué quieres que le digamos, un? —le gritó el artista, haciendo que el otro detuviera sus pasos—. Se molestará si no te tiene a mano para usarte de esclavo.

—Puedes decirle a ese hijo de perra que aprenda a vivir sin mí. Y de paso, que me haga el favor y se muera de una puta vez —replicó, ladeando la cabeza lo suficiente para no tener que alzar tanto la voz. Aunque los profesores ya tenían conocimiento de la falta de vocabulario respetuoso que tenía el peliblanco, nunca perdían la oportunidad de regañarlo. A él no le afectaba en lo más mínimo, pero la chica se alejaba y no quería perder tiempo.

—Como quieras, pero se molestará aun más, y luego tendrás que vértelas tú con él —le recordó el artista.

—No te preocupes tanto, imbécil, por Jashin-sama. El idiota ese y yo nos las arreglaremos solos más tarde.

Y siguió caminando, dando por terminada la conversación. Tobi y Deidara se voltearon y siguieron caminando hacia su salón, sin prestarle más atención al religioso. Y, por eso mismo, se perdieron de la sonrisa esquiva y, se podría decir, casi complacida, que llevaba el peliblanco plantada en pleno rostro.


Lo que sea que pienses, me ayudara a mejorar. Así que deja un review! Gracias por leer.

Muchas gracias a los que le dieron favoritos o seguir a esta historia. También a los que le dieron alerta. Ustedes también me inspiran a seguir!

Ley-83: Hola, amiga! Hey, no es necesario que me trates con esa formalidad, si ya me has sacado incontables lágrimas en Unexpected! xD Me alegra mucho que también comentes aquí, tus reviews siempre me hacen muy feliz :D A que Tobi es un dulce? Tal y como en el otro fic, aquí Tobi es solo un chico normal, nadie raro xD Bueno, creo que eres la segunda persona que me ha alargado una mano, así que por eso ya estoy infinitamente agradecida. Veamos: si, si me gusta el Yaoi, pero he de admitir que en Naruto solo hay una pareja así que me agrada, y ya verás cuál es (lo siento, no es Deidara e Itachi). En cuanto a Naruto y Hinata... no lo creo. No me gusta mucho, ni como pareja principal, ni como secundaria. Karin y Suigetsu; pues, ahí me has agarrado. Suena interesante, así que veré la forma de moldearlo :D Y, pues, Ino y Sai... también me llama un poco la atención, así que veré lo que puedo hacer. Dos de cuatro, yo creo que puedes darte por satisfecha :3 Querida, tu nunca me aburres! Siéntete libre de hablar conmigo cuanto quieras :D Gracias a ti por comentar, preciosa. Cuídate mucho!

Utau Kagamine: Hola! Me alegro de que te guste el capítulo :) A que a Sasori le vendría bien una linda bofetada? La cara le haría juego con el cabello xD (si entiendes, le quedaría roja, y su cabello... ah, no me hagas caso :P). Ok, creo que lo entendí: Tobi es MONO xD Me lo voy a secuestrar un día de estos, y te invitaré a que pases el rato con nosotros :D Me alegro de que apoyes la idea! No puedo decir que haya leído fics sobre celos fraternales de parte de Gaara, pero te prometo que haré mi mayor esfuerzo para complacerte. Bueno, yo creo que es inevitable que Sasori y Sasuke choquen. Sasori porque es escorpiano, y ellos son muy posesivos con lo que es suyo (o lo que creen suyo), así que ciertamente le molestará que Sasuke esté a menos de 10 km de Saku. Y Sasuke, como es un cerdo orgulloso, utilizará el hecho de que es el primer amor de Saku para molestar a Sasori. La verdad me divierte mucho la idea de ver sus enormes egos peleando xD Ya quiero escribir eso! Definitivamente su plan de hacer amigos a Sai y a Sasuke será complicado, pero recuerda que también está Kakashi-sensei y Naruto, y esos dos también son duros cuando quieren :) Muchas gracias por comentar, espero volver a leerte. Cuídate mucho!

Aemoso: Hola, nueva lectora! :D Oh, bueno, eso me ha dolido, sabes? Pero igual, mi parte oscura se alegra de haberte tenido tan pendiente de mi historia xD (*risa malvada*). JAJAJAJA Oh, pues, qué dices? Yo no hago nada de eso (? Has leído mi otro fic? Tengo que serte sincera: adoro el drama. Si hay algo que me motiva a escribir es la idea de chocar el amor y la dulzura de lleno con los malentendidos, las peleas y los dramas. Tengo la cabeza torcida, lo se, pero, qué puedo hacer? Sin embargo, lo cierto es que aún estoy comenzando con esto de las historias, y da la casualidad de que ambas parejas (HidaSaku y SasoSaku) son, naturalmente, rivales. No pueden ser cariñosos de la nada, cierto? Si escribiera un, por ejemplo, NaruSaku (lo cual dudo mucho), tendría que comenzar todo dulce y meloso (aunque lo mismo metería drama y eso xD). Te diría que te lo regalo (a Tobi), pero estaría mintiendo. Jamás me desharé de él xD Ah, yo también amo a ese religioso. Aquí le he dado la importancia y centor que se merece, no lo crees? Aunque no seas buena, me ha alegrado mucho que comentaras, y espero que vuelvas a hacerlo. Gracias, y cuídate mucho!