Hola! Apuesto a que pensaban que me habían abducido los aliens xD Estuve sin Internet por milenios, y, por fin, ha vuelto! Me ha puesto tan feliz que les traigo el nuevo capítulo.

Espero que todos se encuentren muy bien! Aquí es invierno y eso me mantiene activa. Cómo va todo por sus hogares? Salud, dinero y felicidad para las personas que han sabido alegrarme tanto sin siquiera estar en la misma sala!

Primero que nada, gracias por darle una oportunidad a mi historia :) Qué decir, es un Sasosaku, por lo que, aquellos que no gusten de la pareja, ADIÓS! A los demás, bienvenidos.

Declaimer: Naruto y todos sus personajes y paisajes son propiedad del señor Masashi Kishimoto-sama. Sin embargo, yo estoy jugando con sus niños; a algunos los reviví, a otros los deje muertitos y cosas por el estilo.


Suigetsu habló largo y tendido. Le contó que aquel instituto era por largo mucho mejor que al que él iba, principalmente porque allí los profesores trataban a los alumnos como si se encontrasen en el ejército, y, en cambio, en Konoha eran todos amables. Sakura quiso preguntarle de qué aldea venía, pero Suigetsu hablaba casi sin respirar, sin dejarle a la pelirrosa tiempo suficiente para formular una pregunta coherente en voz alta. Se dijo que aquello sería bueno para Sasuke, que no hablaba más que cuando era necesario, y generalmente eran frases cortantes o sarcásticas.

—Suigetsu-san, ¿ibas al mismo instituto que Juugo-san?

—No. Juugo iba a un instituto especial. Pero no venimos de la misma aldea.

—¿A un instituto especial?

Suigetsu giró su rostro y le sonrió con descaro.

—Anda que eres curiosa, ¿eh, Sakura-chan? —Volvió la vista al frente, sin dejar de sonreír—. Juugo es un cabrón muy especial. Le decimos 'Juugo, el bipolar'. Bueno, 'le decimos'. Sólo soy yo. Sasuke es demasiado aburrido para encontrarle chiste, y Karin es una zorra que no entiende nada.

—¿Por qué lo llamas…? ¡¿Karin?!

El peliceleste se carcajeó cuando detectó el desprecio que la chica había plasmado en el nombre de la pelirroja.

—Ah, si. Juugo, Karin y yo somos… ¿cómo los llaman ustedes? ¿Equipos?

—Pero Karin ya tenía un equipo…

Suigetsu se encogió de hombros. Parecía un chico muy despreocupado.

—Da igual. Quiso seguir a Sasuke, y la reemplazaron. Así que sólo le quedó estar con nosotros.

Sakura se detuvo. ¿Seguir a Sasuke? ¿Karin había seguido a Sasuke? Ella había creído estúpidamente que los años de estar en el mismo equipo le daban alguna clase de ventaja, pero esto lo desbarataba todo. Karin había compartido con Sasuke cosas que ella ni siquiera sabía de qué se trataban. Apretó los puños con fuerza, sintiendo vagamente sus uñas clavarse en las palmas.

—¿Sakura-chan? —Suigetsu acercó su rostro al de ella, como para observarla mejor. Sakura no tuvo tiempo a sonrojarse, cuando una fría voz los sobresaltó.

—¿Qué crees que haces? Aléjate de ella.

La pelirrosa se puso roja como el granate. Sasuke, con su uniforme semi desarreglado y el cabello agitándose con el viento, era lo más hermoso que había visto nunca. Le lanzó una mirada vacua, que, de alguna extraña forma, hizo que la muchacha sintiese la imperiosa necesidad de justificarse. Suigetsu, de todas formas, le ganó de mano.

—Sasuke, cabrón, ¿no estabas ocupado con tu hermano? Y no estábamos haciendo nada.

—No me interesa. Te dije que te alejaras de ella —le recordó, con sus ojos aún puestos en los escasos centímetros que separaban ambos rostros.

Sakura se echó atrás sin pensarlo dos veces, sintiéndose regañada. Kami, Sasuke estaba… Kami, Kami, ¿estaba celoso? No podía estar celoso. ¡Iba a volverse loca! Suigetsu observó la repentina distancia impuesta entre ellos, y pareció no saber si tenía que ofenderse o reírse. Su rostro se transformó en una mezcla de ambas emociones.

—Si tú no la quieres, al menos no metas tu nariz —espetó, cruzando los brazos sobre el pecho. No había muchas personas que se hicieran llamar amigos de Sasuke, y menos aún que le hablasen con aquel tono.

—Limítate a no acercarte a ella. ¿Dónde está Juugo?

Suigetsu alzó su rostro, como lo haría un niño caprichoso frente a alguien demasiado molesto.

—Se fue a buscar a sus propias presas, pero no veo que estés jodiéndolo a él como estás haciéndolo conmigo.

La Haruno se sintió escandalizada al oír al muchacho llamar a sus amigas 'presas', y estuvo a punto de ponerlo en su lugar, pero Sasuke volvió a interrumpirla.

—Incluso un imbécil como tú puede entenderlo: aléjate de Sakura —le echó una mirada rápida—. Puedes apostar que el dobe te dará una paliza si le pones la mano encima.

—Bueno, si así lo quieres, puedo no ponerle las manos encima —sonrió con descaro. Sakura sintió que ya no pertenecía a la conversación; que, de hecho, ya ni siquiera estaba presente para ellos. ¿Sería grosero simplemente alejarse? Pero… no quería perderse lo que Sasuke tuviese para decir, de todos modos…

Por primera vez en lo que iba de la charla, Sasuke cerró los ojos y sonrió con burla.

—Suigetsu, Sakura se basta ella sola para romperte todos los huesos. Sólo deberías saberlo.

Abrió los ojos y contempló los largos pasillos, ya vacíos. Su expresión se volvió fría. La pelirrosa se preguntó qué estaría pensando. Que estuviese mirando directamente hacia donde el corredor daba al edificio de preparatoria le dio una ligera pista. Se giró hacia ellos y, con esa forma tan suya, habó como si los últimos cinco minutos no hubiesen existido.

—Deberíamos ir a clase.

Y, poniendo ambas manos en sus bolsillos, comenzó a dirigirse al salón. Suigetsu, con la mirada clavada en la espalda de su 'amigo', hizo un sonido desagradable. Sin palabra alguna, se giró sobre sus talones y se alejó hacia el lado contrario, con la cabeza hundida entre los hombros, murmurando por lo bajo lo que parecían ser una cantidad escandalosa de insultos.

—Sakura —la chica dio un respingo y lo miró. Sasuke estaba quieto, en medio del pasillo, observándola por sobre el hombro—. ¿Vienes, o qué?

—Ah…ah, claro… —balbuceó, y, por millonésima vez, se sintió estúpida. Se le ocurrió que ella no era muy diferente de Hinata, al menos en relación a cómo se ponían ambas frente al chico que les gustaba.

Se puso a un lado de Sasuke y, en silencio, ambos se dirigieron a la clase. Varias veces, cuando creía que el pelinegro no la veía, se atrevió a mirarlo de reojo. ¡Era tan guapo! De verdad, ¿qué había sido eso de hacía unos segundos? ¿Estaba tratando de preservar a su amigo de un dolor innecesario? ¿Era puro desinterés, ganas de molestar al peliceleste, quizá? ¿O era aquel retorcido sentido de la amistad que tenía el Uchiha, que le instaba a alejar de ella a los sujetos… 'peligrosos'?

Los ojos oscuros de Sasuke se dirigieron a ella con pereza, haciendo que los ojos verdes se despegasen de él al instante; el chico fingió no enterarse de nada.

—No te recomiendo apegarte tanto a Suigetsu.

'No soy apegada a él. ¿Cómo podría? ¡Solo lo conozco hace menos de una semana! Además, ¿desde cuándo tú me recomiendas cosas? ¿Te importa? ¿Lo hace?'.

—Lo siento, creí… es un chico agradable.

Sasuke torció la boca, haciendo que Sakura contuviese el aliento. ¿Lo había molestado? Por fin, sus labios volvieron a transformarse en una línea recta.

—Lo que digas.

Y eso fue todo lo que se dijeron el uno al otro en lo que restó de camino a clase.

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—Hidan, ¿vamos a quedarnos aquí mucho tiempo más? Quiero volver a casa.

El peliblanco lo miró por sobre el hombro con chispas en los ojos.

—¿Qué no ves que estoy jodidamente ocupado, cabrón? —Sus ojos volvieron a clavarse en aquel chico, que, enfurruñado, golpeaba un tacho de basura con tanta fuerza que difícilmente podría haberlo reconocido como tal, si no hubiese presenciado el comienzo de toda la situación.

—Hidan-san…

—¡Que te calles, joder! ¿Cómo iba a concentrarme con tanto bullicio?

—Concéntrate todo lo que quieras —le espetó Sasori, cruzándose de brazos, enfadado—. Pero hazlo solo. No me gusta esperar.

—Pues vas a tener que esperar, puto ateo de mierda, porque si te llevas el auto, te enterraré vivo.

Sasori respiró hondo, pidiéndole a algún habitante del cielo que le diese la paciencia necesaria para tratar con semejante compañero. Sintió el peso de las llaves en el bolsillo, tentadoras, y tuvo que contar hasta cinco para apagar el fuego que quemaba su garganta.

—Si no hubieses estrellado tu auto la semana pasada atropellando a ese sujeto, ahora podrías volver cuando te diese la gana.

—Ah, ¿qué eres, de todas formas? ¿Mi madre? —Hidan hizo un gesto con la mano, restándole importancia a los dos jóvenes que lo acompañaban—. Se lo merecía.

El pelirrojo se preguntó cuál sería la concepción del religioso de 'merecer'. No le importaba mucho, en cualquier caso. Como no tenía nada mejor que hacer —y si dejaba que su cerebro comenzase a calcular furiosamente los segundos de su vida que estaba perdiendo en tamaña imbelicidad, muy probablemente se desquiciaría por completo—, estudió al chico que tanto interés había atraído de Hidan.

No tenía nada especial, en su opinión. Su cabello celeste estaba algo largo, y se agitaba con los violentos movimientos de su dueño. La transpiración provocada por sus esfuerzos había hecho que su camisa se pegase a su torso —lo que, en opinión de Sasori, era desagradable—.

—¿Quién es él?

—Eso mismo quisiera saber yo, por Jashin-sama —se quejó el peliblanco, sin sacar la mirada del objeto de su atención—. Y saber por qué puta mierda estaba sobre mi chica.

—¿Qué, esa mocosa? —Sasori lanzó una carcajada cruel, cerrando los ojos y echando hacia atrás la cabeza—. No es tu chica, ya sabes…

El peliblanco suspiró, rindiéndose por fin, y se giró hacia su compañero.

—Mira, sucio pagano, será mi chica hasta que yo decida lo contrario, ¿has entendido? Y si aquella puta basura es un estorbo, pues… como todos los estorbos, lo eliminaré.

Sasori entornó los ojos.

—¿Cómo lo harás sin el auto?

Una sonrisa monstruosa se abrió paso en los labios del Jashinista, y esa fue respuesta suficiente para el pelirrojo.

—Hidan-san, a Tobi le parece que a Sakura-chan no le gusta ese chico. Tobi cree que a Sakura-chan le gusta más el hermano menor de Itachi-san…

—Ah, ¿ese jodido imbécil? No lo veo como una amenaza en lo absoluto. Es la cosa más asexual que haya visto nunca, por Jashin-sama.

—Que no te refriegue a las chicas con las que se acuesta no significa que sea asexual —apuntó el pelirrojo, más por molestar a su compañero que por realmente defender al menor de los Uchihas.

Hidan lo miró de manera sobradora, como si Sasori fuese un niño estúpido.

—Pinocho, Pinocho, Pinocho. ¿Es que no sabes nada? Si tienes a esa chica a mano y no te la tiras, es porque tienes novia o eres asexual. Y si ese jodido imbécil tuviese novia, créeme que lo sabría.

Sasori arrugó la nariz en lo que pareció un gesto de caprichoso desagrado.

—Jamás tocaría a una mocosa como esa.

—Eso es porque tu no la tienes a mano —se burló el peliblanco, caminando lentamente hacia el auto—. Además, ¿que no es el arte tu único amor?

El marionetista giró la cabeza, sin ganas de contestarle. Le echó una última y rápida mirada al chico peliceleste, que seguía mordiendo insultos, ahora golpeando un tronco. Se preguntó qué le podría haber visto a la mocosa o, en todo caso, que podía haberle visto ella a él. Se encogió de hombros y entró en el auto, encendiendo el motor. Hidan y Tobi subieron a la parte de atrás.

En alguna parte de su cabeza, se dijo que no sabía qué era peor: que terminase con aquel sujeto, que parecía todo menos estable mentalmente, o que terminase en la cama de Hidan, un lugar del que el corazón de las chicas jamás escapaba, pero que al menos duraba una noche.

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—Oye, frentona, ¿vas para tu casa?

Sakura volteó a verla.

—Uh, si, claro.

Ino saludó a sus compañeros de equipo con la mano y acopló su paso al de la pelirrosa. Sakura vivía a unas cuantas cuadras de la rubia, pero de niñas siempre habían caminado juntas. La Haruno sintió una ligera punzada de triste nostalgia, y agradeció el gesto de su amiga en silencio.

—¿Qué pasó esta mañana? —preguntó la Yamanaka, cuando el edificio escolar no era más que un mero punto en la lejanía.

—¿Te refieres a Sasuke-kun?

La rubia agitó su cabeza en un gesto gracioso, que hizo que su larga coleta danzara.

—Y a Suigetsu. ¿Por qué no vino a clases?

—No lo se. Estaba conmigo cuando Sasuke-kun nos encontró. No pareció gustarle mucho que estuviésemos juntos, y creo que Suigetsu estaba bastante molesto cuando se fue.

Ino se detuvo abruptamente y aferró a su amiga fuertemente por los hombros.

—¡Por Kami, frentona, ¿cuándo pensabas contarme todo esto?! —La soltó con no mucha delicadeza y largó un hondo suspiro—. Estaba celoso. Conseguiste poner celoso a Uchiha Sasuke, el imposible.

Sakura sintió que un sonrojo violento trepaba por su garganta hasta sus mejillas. Alejó de su cabeza la idea de haber puesto celoso al pelinegro, porque si le daba muchas vueltas, sabía que no podría erradicarla jamás. Una parte de si se sintió algo culpable de no haber preguntado por Suigetsu. ¿Estaría bien el chico? Quizá había ido directamente para su casa, porque no lo había visto en todo el día. Se mordió el labio. Tendría que haber preguntado.

—No volviste a ver al chico guapo hoy —siguió Ino, ajena a los debates mentales de su amiga.

—Ah, pues… no. No, hoy no —Por un segundo, Sakura se sintió descolocada, como si el tema de conversación le fuese totalmente ajeno.

Recordó el cálido toque de las manos de Tobi, su risa cristalina, la nota triste y melancólica que lo rodeaba, a pesar de su ánimo jovial y animado. Claro que aquel recuerdo venía pegado al del desgraciado pelirrojo, que lograba encharcar todo el cariño que le inspiraba la memoria. Chasqueó la lengua. Lo que menos quería era preocuparse por aquel sujeto. Al día siguiente iría a ver a Tobi y a Konan —que no tenían ningún problema con su voz, a diferencia de cierta persona—, y al demonio con el tal Sasori. Que se tapase los oídos si no quería escucharla.

La rubia la observó con curiosidad, notando los pequeños cambios en las facciones de la pelirrosa.

—¿A dónde te llevó el otro día?

—A conocer a sus amigos.

Ino se rió, y dio un pequeño giro a su alrededor. Sus ojos se volvieron perspicaces y pícaros.

—¿Y había alguno sexy?

Sakura suspiró pesadamente, pensando que la mayoría de sus conversaciones con Ino rondaban acerca de chicos.

—Solo eso te importa, ¿no es así, cerda? —La Yamanaka se encogió ligeramente de hombros, como desembarazándose de la acusación—. Bueno, había varios chicos lindos…

—¡Suéltalo!

'Para qué habré hablado', se mofó la Haruno.

—Hidan-san, un chico de cabellos plateados muy atractivo; Deidara-san, un chico rubio, también muy atractivo. También estaba el hermano de Sasuke-kun, por descontado a…

—¡Por descontado de muerte! —completó la rubia, emocionada. Sakura la miró con algo parecido al desconcierto. Era bueno que Ino fuese tan alegre, pero ¿tanto…?

Claro que el hermano de Sasuke-kun lograba mejorarle el humor a cualquier criatura del sexo femenino. Era como imaginarse a Sasuke luego de unos años. El cabello oscuro, las facciones heladas, los ojos ónix… Un completo placer para la vista. Tal como lo era su hermano, de hecho.

Sakura se despidió de Ino cuando llegaron a la floristería. Saludó con la mano a la madre de Ino y siguió su camino. La temperatura descendía muy ligeramente con la caída de la tarde, y se alzaba un viento cálido que agitaba su cabello. Recordó tardíamente que su madre no estaría, que iba a ver a Tsunade.

Suspiró. Era muy molesto llegar a su casa para estar sola. ¿Quizá debía haberse quedado un rato más con Ino? Pero no quería estorbar, y sabía que si la rubia la tenía alrededor, lo que menos haría en el local sería ayudar a su madre.

Sakura sonrió. Siempre era agradable rodearse de gente que no cambiaba. Podían crecer, madurar, pero lo esencial jamás cambiaría. Ino nunca dejaría de ser una chismosa empedernida, alegre y activa, así como Naruto jamás dejaría de ser un atolondrado inepto, que hacía feliz a la gente a su alrededor sin mover un solo dedo. Se preguntó si ella había cambiado a los ojos de sus amigos. ¿Seguiría siendo la pequeña Sakura, la niñita tonta y atropellada que siempre necesitaba que la defendieran? Bufó y apretó los puños. No, jamás volvería a eso. Lo había dejado muy atrás. Ahora era una chica que superaba sus problemas, aunque estos la avasallaran.

Algo distraída, abrió la puerta de su casa. Dentro reinaba el silencio. ¿Podía ser que su madre hubiese vuelto? No, le había dicho que no estaría por la tarde. ¿Se había olvidado la puerta abierta? Recordó la mirada de Mebuki la noche anterior, como si su cabeza estuviese muy lejos de ahí. Tenía que tratar con su madre ese tema, definitivamente.

Cuando llegó a la cocina y se libró de su mochila, se sirvió un vaso de agua. Elevó el vaso a la altura de sus labios.

—Sakura.

Y el vaso que segundos antes había estado en su mano, se estrelló contra el suelo, con el sonido del cristal rompiéndose en pedazos.


Lo que sea que pienses, me ayudara a mejorar. Así que deja un review! Gracias por leer.

Muchas gracias a los que le dieron favoritos o seguir a esta historia. También a los que le dieron alerta. Ustedes también me inspiran a seguir!

Annie Darcy (Niña Bonita): Ah, que placer volver aquí~! Aunque tu y yo ya no tenemos necesidad de todo esto xD Bueno, tendrás que rescatar paciencia de donde no haya, preciosa, porque todo eso tardara muucho mucho. Pero sucederá, lo prometo :D En el capítulo siguiente todo el asunto de Mebuki quedará completamente esclarecido, lo prometo. No te preocupes! Espero leerte pronto, pequeña. Te quiero, cuídate mucho! Yours~

Utau Kagamine: Jajajaja no seas así, hago todos los caps de la misma longitud! Es cierto que los Akatsukis no participaron directamente, pero Saku los describió en su diario. En este capítulo te lo compenso, linda! Como le dije a mi hermanita, todo el asunto de la madre de Saku quedará esclarecido en el próximo capítulo. Promesa de escritora xD Ah, Sasuke y Suigetsu... su relación es algo complicada. Ya parecen novios jajajaja Me alegro de que el cap te gustara, y aquí hay una muy ligera dosis del pequeño bebe más mono y consentido para ti :D Gracias por leer, cuídate mucho!

J-Caro: Oh, te comprendo totalmente, pero no tengo nada que disculparte! Puedes hablarme con completa soltura, de este lado del monitor siempre tendrás una amiga :) Ciertamente sería todo un lío, pero no sería la gran cosa. Por cierto, no. Tobi no es un Uchiha en ninguna de mis historias. Solo un niño que perdió su camino. Oh, ya comprendo tu punto. También estoy semi-obsesionada con la pelirrosa, y si, comparto esa manía de querer que todos los hombres en la historia estén o con ella o con nadie. Sin embargo, en el caso de Konan me gusta respetar el canon, por lo que ella jamás aparecerá con ningun hombre, porque el que su amor haya muerto no significa que se tenga que ir a buscar otro. De cualquier forma, no pretendo hacerte cambiar de opinión. Respetaré lo que creas :D Bueno, supongo que tienes razón en eso, pero a pesar de que esta historia esté ambientada en un Universo Alterno, aún no llevo eso de cambiar a los personajes. Claro que sacarle muchas de sus vivencias los convierte, en cierta forma, en otras personas, pero me parece que hacer que Sakura no se ponga como la gelatina frente a Sasuke cuando aún está enamorada de él es hacer desaparecer la esencia que la hace ser ella. Con el correr del tiempo (en mi historia), su personalidad comenzará a solidificarse un poco, pero no quiero perder a la pequeña Sakura que nunca dejará de ser. Está bien que no tengas preguntas. Me siento un poco mas de tener que terminar aquí, me gustaría hablar mas contigo :) Supongo que ya sucederá. Y no dudes que contestaré a cada uno de tus mensajes, no podría no hacerlo! Me alegro de haberte dado un buen sentimiento, y qué pena que no pueda irme más por las ramas de lo que ya me fui xD Pero, hey! Creo que esto sigue siendo un gran texto :D Siempre que quieras, estoy aquí para intercambiar biblias (por la longitud de nuestras charlas xD). Gracias por comentar, linda. Cuídate mucho!

Aemoso: Hola! Estoy muy bien, qué tal tu? Molestarme? Mentiría si dijera que no xD Más que molestarme, suele martirizarme. Eso cuenta? Amantes del drama, reportándose! Mmmm, lo pensaré, lo pensaré. Te estoy tomando la palabra, amiga! Lo dejaré a tu cuidado :D Fue una boda fantástica, hasta que mi marido comenzó a pelear con Sasori, y destrozaron la mitad del lugar. Pero el bebe me lo compensó :3 Oh, ya lo notarás, pero te prometo que no es sospechoso! (de todas formas, con sospechoso, exactamente a qué te referías...?). Gracias por comentar. Cuídate mucho!