Esta historia participa en la actividad: ¡Secretos develados! del foro 'El feliz grupo de hambrientos'.
Descargo de responsabilidad: Akatsuki no Yona le pertenece a la, más que nunca, maravillosa Kusanagi sensei.
JAE-HA
No es ningún secreto que a Kija le horrorizan los bichos… Da igual si vuelan, se arrastran, corren o las tres cosas… El resultado era siempre una indigna huida o una aterrorizada parálisis con el rostro desencajado…
Bueno, eso había sido lo habitual hasta hace bien poco… Porque ahora la casa, su lugar seguro y limpio de insectos, parecía sufrir una extraña plaga. A Kija, desdichado Kija, parecían pegársele los bichos, como atraídos por su fobia. En el desayuno, en la ducha, en la puerta de su dormitorio… E incluso en la ropa recién lavada o entre las sábanas… Era horrible… El pobre muchacho vivía en un sinvivir constante hasta que Jae-Ha se erigió en su salvador y defensor antiinsectos.
Sí, Jae-Ha recibía el desesperado abrazo de Kija por huir del bicho de turno, quien saltaba directamente a sus brazos cual damisela en apuros y se le pegaba encima en maneras que desafiaban a la decencia… Y con él a cuestas, bien a salvo y protegido, Jae-Ha se encargaba del monstruo con una sonrisa satisfecha en los labios.
Porque Jae-Ha siempre estaba allí cuando Kija sufría uno de sus insectiles ataques. Siempre.
Tremendo caballero andante… Valiente protector…
Shin-Ah, por supuesto, jamás diría que desde su ventana veía los frascos de cristal, llenos de bichos VIVOS, en la habitación de Jae-Ha, pulcramente ordenados y clasificados por especies en los estantes de su escritorio: los más asquerosos arriba, y los más fáciles de manipular abajo.
No es culpa suya que tenga una vista estupenda…
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Secreto: Shin-Ah descubre que X colecciona insectos.
Víctima: Jae-Ha.
