-Esto tiene que ser una puta broma. ¿Verdad?-. Pensó para sí mismo la chica mientras veía la aglomeración de gente en el transporte público.

-Odio mi suerte…-. La chica parecía casi llorar tras ese pensamiento al ver el montón de gente.

-Y mi suerte ataca de nuevo-. Fue la voz que escucho al lado suyo. Al mirar en dirección de donde vino la voz se sorprendió al ver a un joven con el típico aspecto de un motociclista. Esos ojos amarillos parecían ser unos lentes de contacto, pero no negara que le quedan bastante bien.

-Buenas jefe, una pregunta-. El joven ni corto, ni perezoso entablo una conversación con la persona que tenia enfrente. La chica se sorprendió por ello, lo hace ver tan fácil. A ella le cuesta mucho hablar en público.

-Ah si, buenas joven. ¿Qué se le ofrece?-. El señor que a simple vista se ve que es alguien que pasa ya de los cuarenta años, respondió al saludo del joven y le regreso la pregunta.

-¿Sabe porque tanta gente en esta estación?-. Fueron las palabras del chico mientras veía como la gente se empujaba para subir al transporte público. Era hora pico, la famosa hora del diablo en las ciudades, ósea a las seis de la tarde. Hora de salida de todo trabajador.

-Oh eso, al perecer hubo una falla en el Metro y se movilizo a la gente en varios puntos de salidas de camiones y rutas alternativas-. Tras esas palabras, fue como la chica vio, como el joven puso la mirada más neutra y vacía que había visto en lo largo de su vida.

-Oh ya, ya, entonces estará así un buen rato-. Expreso con cierta calma y un leve fastidio.

-Así es joven, realmente nosotros ya no tenemos mucha prisa ya que salimos de nuestro trabajo. Pero creo que por su expresión y la de la joven a su lado, dice lo contrario-. Dijo el señor con una expresión amable mientras señalaba a ambos jóvenes.

Fue ahí donde el chico paso a ver a la chica, el mencionado ni en cuenta de que la chica estaba al lado suyo. Ambos se miraron a los ojos unos segundos y la chica desvió la mirada. Hecho que confundió al joven. ¿Acaso tenia algo en la cara? Pero si se había bañado hoy…

El señor vio la interacción y dio una leve risa, los jóvenes hoy en día.

-Bueno creo que tiene razón en parte. Yo igual voy para mi casa, vengo de la escuela y pues como nos aplicaron exámenes. Ni enterado estaba de la situación-.

-Eso lo resume todo joven-.

-Sabe de otra ruta que me lleve al paradero cerca de la Gestapo-.

-Ah si, creo que si toma la ruta del Metrobús que va de la MXL al Sector Ávila Camacho. Puede llegar casi derecho al lugar, aunque tendrá que caminar unos minutos-.

-Eso no importa. El chiste es llegar-.

La chica vio como el joven sonreía con tal calma. Otro se hubiera desesperado, se ve que es muy relajado en varias cosas. Aunque era curioso que el chico fuera al mismo lugar a donde ella se dirigía.

-Gracias por su ayuda señor. Que dios y los celestiales lo bendigan-.

-Gracias joven. Que dios ilumine su camino-.

Fue así como ambos hombres se despidieron y el chico empezó a salir de la multitud. La chica sin dudarlo dos veces lo siguió. Al final de cuentas se dirigen al mismo lugar.

-[Je, quien lo diría, esos dos están más que destinados. Aunque es curioso, el chico emana un aura de un emperador. Su mera presencia hace doblegar a cualquiera. ¿Tu que crees que sea viejo amigo?]-. El hombre hablo entre sus pensamientos. Al perecer era más que solo un hombre común…

-[Esa aura…¿Acaso será posible que él sea…?]-.

-[La vida es curiosa…¿Así que él es un fragmento?]-.

-[Puede que si…]-.

Tras esa conversación, el señor volvió a ver el desastre en el lugar y a los pocos segundos. El transporte empezó a llegar y poco a poco el lugar fue quedando vacío…

-Veamos que sale de todo esto…-. Comento el hombre en voz alta mientras caminaba por el lugar y a los segundos se desvaneció para nunca volver a ser visto…

-¿Tu no eras la chica que estaba en el montón de gente de allá atrás?-. Fueron las palabras del chico a ver como la joven estaba al lado suyo. La cual estaba cesando a mas no poder. ¿Cómo carajo puede caminar tan rápido?

-E-Este s-s-si-. Expreso con nerviosismo la chica. El joven se llevo una mano a la cara…

-El destino me odia, una chica con problemas para socializar…Esto va a ser largo…¿Qué sigue? ¿Qué vaya al mismo lugar donde voy yo? Me pego un tiro si eso pasa-. Pensó para si mismo el joven mientras veía a la chica.

-¿Eres tímida verdad?-.

-Si-. La chica afirmo mientras veía al suelo…

-Oye no agaches la cabeza, no ves que eso hace que no resalte tu bonito rostro-. La chica miro con sorpresa al joven. ¡¿Acaso el está coqueteando con ella?!

-¿P-P-Piensas que mi rostro es lindo?-.

-Hem sí, porque debería negarlo, se reconocer la belleza de la gente-. Fueron las palabras del chico. La chica miro con sorpresa al joven…

-¿A dónde te diriges?-. Fue la pregunta del joven a su persona. Okey…esto si ya se puso incomodo de un lado. Cree que lo será de ambos lados ahora…

-Yo…voy a la Gestapo…-. La chica vio como el joven la miro con sorpresa unos segundos. Parpadeo tres veces seguidas y se llevo al mano a la cara…

-Me lleva la…-.

-Puffjajajaja. Lo siento, lo siento, es que tus expresiones fueron divertidas-. La chica no logro contener la risa al ver como el rostro del joven pasaba por varias facetas en menos de quince segundos.

-Hey, creo que deberías mostrar tu sonrisa, es linda-. El chico dijo eso mientras retomaba su camino al lado de la chica. La cual lo miro unos segundos y después llevo su rostro ente sus manos…

-¡¿Qué no se da cuenta del efecto que tienen sus palabras con las chicas?!-. Pensó para si misma la joven mientras veía al chico.

-Eres todo un caso…-.

-Lo sé. Oye me caíste bien, no a cualquiera le sigo la conversación. Si no me hubieras caído bien te hubiera ignorado-.

-¿Y eso se debe a…?-. La chica dijo eso con duda mientras se llevaba el dedo índice a sus labios.

-No me gusta hablar mucho en público. Soy alguien tímido-. Comento con algo de seriedad esas palabras.

-¿Bromeas no?-. Dijo con incredulidad. El modo en el que habla no es para nada como un tímido lo hace…

-Para nada-. El chico dijo eso mientras negaba con su cabeza.

-Aunque te debo dar la razón. Igual me caíste bien, no con cualquiera puedo hablar así de fluido. Al menos que sea alguien cercano a mi-. El chico ladeo su cabeza, pensó por unos segundos algo y miro a la chica con seriedad.

-¿Entonces eso nos hace amigos no?-. La chica lo miro con una cara plana. En toda su vida, jamás había escuchado una conclusión así de estúpida como la de hoy. Se pellizco el puente de la nariz…

-¡¿Qué clase de lógica es esa?!-. Exclamo con fuerza al chico. El cual alzo las manos para protegerse.

-¿No tu dijiste que…?-.

-¡No importa! ¡Solo olvida lo que dije!-.

-Pero…-.

-¡Shhh!-.

-Está bien, está bien no diré nada más. Enana…-.

-¿Cómo me dijiste?-. El chico abrió los ojos con fuerza, hay no había pensado en voz alta.

-Me disculpo, pensé en voz alta. No te enojes, eso hace que tu bello rostro pierda parte de su belleza-. La chica miro con incredulidad al joven y las personas alrededor también.

-Que huevos…-. Pensó un hombre que oyó eso ultimo…

-Ya quisiera que mi novio me diera cumplidos así, esa chica tiene una suerte…-. Pensó una señora al ver la pareja.

-¡Tu…demonio!-.

-Corrección. Ángel, ese es uno de mis nombres-. El chico se presento a la chica. La cual lo miro con rareza…

-Eres raro, hasta ahora me dices tu nombre. Un gusto, mi nombre es Lucía…-.

-Nop, el gusto es mío. ¿Entonces seguimos platicando en lo que llegamos a nuestro destino?-.

-Solo si al final me invitas a comer-.

-Okey, no tengo problema alguno…-.

Y sin que lo supieran, eso empezaría algo que tendría un gran peso en el futuro…