La primavera adornaba los valles con sus hermosos colores. Y es que en esa época, es casi imposible no sentir la alegría. Menos para una pequeña niña
Con tan solo ocho años de edad, huérfana, su única amiga es su abuela. Ella inicial su segundo año en la escuela, y como ya se lo había dicho su abuela, ella esperaba hacer nuevas amigas, sus primeras amigas.
Desde que aprendió a caminar, nadie la ha tratado de la mejor manera, niños y adultos a menudo la llamaban la pordiosera. Pero que culpa tiene ella, de vivir en la absoluta pobreza, de pertenecer al grupo marginado, de nunca haber conocido a su madre, quien dio su vida para que ella pudiera vivir.
Su abuela hacia un gran sacrificio para que ella pudiera estudiar, aprender a escribir era su prioridad. Pero solo recibían burlas y quejas de la gente del reino.
Sentada sola en un rincón del aula, recibiendo miradas llenas de odio por parte de las otras niñas del salón. Chitose comenzó un nuevo año en aquel infierno. Infierno era poco para la pequeña Chitose, que incluso su maestra parecía odiarla solo por ser pobre, y a menudo la castigaba sin razón, haciéndola parar al frente y colocándole una corona de manera burlona, convirtiéndola en la bufón de toda el aula, solo por aquellas malditas letras que ponían sobre su cabeza 'pordiosera'. Y mientras más lloraba la pobre, mas acallada la volvían las risas estrepitosas de la clase.
La pequeña Chitose supo entonces que ese no era su año, y que talvez ningún año futuro lo seria.
Con una pequeña manzana ella trato de hacerse entre la burocracia, pidiendo de manera inocente integrarse en un grupo
"este… puedo sentarme con ustedes" pregunto la niña esperanzada por una oportunidad de ser aceptada en la sociedad
"claro adelante" le dijo una, pero con una sonrisa malévola en los labio, que mostraban la falta de cierto diento dentro de aquella sucia boca
"gracias" dijo ella
Pero al momento de tomar asiento con gran emoción de que por fin sea integrada a aquel grupillo de falsedades y egocentrismo, una de ella le arrebato la silla haciendo que la pequeña niña cayera sentada sobre la dura piedra con la que estaba hecho el piso del salón
"jajaja… la pordiosera se golpeó" recibió cientos de burlas, y aunque su maestra estaba presente esta solo se hizo de la vista gorda y se unió a las carcajadas demoniacas dirigidas a Chitose.
La niña con lágrimas en sus orbes tomo del suelo su único alimento del día, salió corriendo de aquel salón donde solo había burlas. Pero pareciera que afuera estuviera a salvo, todo dictaba lo contrario. Unas niñas la vieron corriendo y aprovechando la oportunidad con gran malicia la hicieron tropezar, cayó en un charco de lodo ensuciando su único vestido, pero eso no era lo peor, su comida se ha echado a perder, en el fondo de aquel lodo solo ella la vio desaparecer.
"jajaja" una pierna sobre su espalda hizo que enterrara su cara en el fango "las cerdas son aquí donde habitan, una cochina marrana es lo que eres jajaja"
Todas aquellas burlas hacían eco en su cabeza, sus risas eran sierras que destrozaban su alma. Pero de momento a otro todo quedo en silencio, Chitose levanto su mirada nublada ya que solo las lágrimas limpiaron parte de la suciedad.
"estas bien" pregunto una dulce voz
Chitose no respondió, temía desilusionarse nuevamente, agacho la cabeza esperando una zarpa de burlas de aquella pequeña, pero dichas burlas no llegaron, al contrario la niña metió sus manos en el lodo y saco la manzana, único alimento de Chitose.
"si la lavamos bien tal vez se pueda comer"
Chitose vio a la niña como no le importo ensuciarse por ella, creyó que era mentira, pero la niña le demostró lo contrario al ayudarla a ponerse de pie.
"cómo te llamas" le preguntó
"Chi-Chitose"
"bonito nombre"
Chitose por primera vez se sintió bien, tenía una buena corazonada pero también tenía miedo
"estamos muy sucias, ven vamos a limpiarnos"
Chitose asintió apenada, la pequeña de cabellos de fuego la tomo de la mano y la guio hacia una fuente. Entonces lo que más temía Chitose sucedió, la pequeña pelirroja la empujo dentro de fuente, Chitose volvió a sentirse triste, tal vez nunca pueda hacer amigas, y es que varias veces en el pasado la habían aventado a esa fuente, mientras se reían de ella. Pero otra vez no había risas burlonas y es que tan pronto, la pequeña pelirroja también se metió en la fuente, y empezó a lavarle la cara a Chitose.
"guau… eres muy bonita" dijo ya habiendo limpiado el lodo del rostro de Chitose
Chito se sonrojo lo que hizo que la pelirroja se riera, pero había algo extraño, sus risas no eran dolorosa, sino, contagiosa. Chitose comenzó a reír, ella estaba feliz.
"tu manzana" dijo la pelirroja "déjame lavártela" pero en un descuido la manzana resbalo de la mano de la pelirroja y cayo fuera de la fuente, comenzó a rodar hasta que se fue por un hueco profundo
"mi comida" dijo Chitose triste
"lo siento" dijo la pequeña pelirroja
Una mujer que había estado viendo la escena se les acercó. Chitose la vio y entro en pánico, pues era de suponer que la regañarían por estar jugando en la fuente de la escuela, vio a la pelirroja pero esta no parecía tener miedo
"debemos irnos mi lady, las clases ya terminaron"
La pequeña pelirroja asintió, tomo la mano de Chitose y siguieron aquella mujer hasta un carruaje donde aquella mujer subió al mando de los caballos. Mientras que la pelirroja subió en el carro jalando a Chitose, pero la niña no quiso subir
"que pasa" le pregunto
"no… yo no puedo, mi abuelita me dijo que no debo andar con desconocidas"
"pero, no soy ninguna desconocida, somos amigas" dijo sonriéndole
"¿lo… lo somos?" pregunto Chitose llena de esperanza
"¡claro que sí! Ven, vamos a mi casa… si"
"si!"
Con gran entusiasmo Chitose subió en el carruaje, y este se empezó a mover. Chitose nunca antes había visto uno de esos coches por dentro, estaba maravillada de lo hermoso que era. Pero algo la golpeo, y es que no sabía el nombre de su primera amiga, pero temía que si dijera algo malo la pelirroja se enojara con ella
"este… como… ¿cómo te llamas?" se aventuró a preguntar
"Akari"
"es un nombre muy bonito"
"gracias"
"¿en qué grado estas?" Su abuelita le había comentado que si quería hacer amigas debía al menos saber algo sobre ellas
"primero ¿y tú?"
"se… estoy en el dos" dijo mostrando dos dedos
"¿entonces eres mi senpai?"
"¿Qué es senpai?"
"no lo sé… mi mamá me dijo que así tengo que decirles a las que son mayores que yo"
"¿tienes mamá?"
"si, mamá Yui y mamá Kyōko, ¿y tú?"
"no, mi abuelita me dijo que mi mamá se fue al cielo cuando era pequeñita"
"¿al cielo?"
"si"
"¿es una estrellita?"
"si, es la más brillante"
Las niñas siguieron conversando y conociéndose mejor. Cuando llegaron Chitose bajo primero del carruaje seguida de Akari, esta última tomo la mano de Chitose y la llevo hacia dentro de esa gran casa. Chitose estaba muy sorprendida nunca había estado en una casa tan grande, y es que comparándola con la de ella era una aguja en un pajar.
"esta es mi casa" dijo Akari "ven"
"¿A dónde?"
Akari no le respondió, en vez de eso la arrastro escaleras arriba hasta un gran salón, con una gran cama en medio y varias puertas además de la entrada
"esta es mi habitación" dijo entusiasmada "ven" la llevo hasta donde habían dos grandes puestas que al abrirlas mostraron una gran cantidad de ropa "nuestra ropa está sucia, así que debemos cambiarnos antes de ir a comer, así que escoge el vestido que más te guste"
Todo parecía indicar que este sería el inicio de una hermosa amista, y así fue. Días posteriores las burlas en la escuela siguieron para Chitose pero eso ya no la deprimía, porque podía juntarse con su gran amiga Akari durante el almuerzo y después de la escuela. Como Akari estaba en primer año y Chitose en segundo, a menudo Akari la veía como una persona inteligente llamándola senpai.
Los días pasaron, y a menudo Akari invitaba a Chitose a jugar en su gran casa, o en los jardines de la misma.
Este hecho no paso desapercibido para una persona, una en particular. Ella se encontraba en uno de los balcones del palacio mirando preocupada hacia su hija menor, y es que le preocupaba la amistad que estaba forjando con aquella niña, que para la reina Yui era desconocida. Curiosa por saber quién era aquella niña que con gran alegría hacia feliz a su hija, mando a llamar a la escolta de su hija.
"me mando a llamar mi señora"
"sí Kana, quiero saber cómo le está yendo a Akari-chan en la escuela" pregunto Yui pero sin apartar la vista de su hija que seguía jugando con aquella niña
"muy bien, mi señora, ella es muy inteligente, es obvio que lo saco de Ud."
"no puedes decir lo mismo de Kyōko verdad" hablo con voz monótona, haciendo que Kana se crispara
"yo… perdóneme majestad, fue impertinente de mi parte"
"no te preocupes, esa es la verdad. Pero dime, ella ha hecho amigas"
"bueno, tiene muchas amigas"
"¿y dónde están? Yo solo veo a esa pequeña, que por cierto viene con ella casi todos los días"
"bueno, así lo quiso la princesa, y Ud. me ordeno obedecerla"
"¿cuál es su nombre?"
"Chitose mi señora"
"Chitose eh… y dime, ¿de que estatus es su familia?"
"plebe, es de la zona de los marginados"
"segura, porque viste muy bien, no parece de la clase pobre"
"bueno…" la escolta se empezó a ponerse nerviosa "es que la princesa le ha regalado varios vestidos"
"ya veo… pero aun no entiendo, como fue posible que mi hija se hiciera amiga de una plebeya"
"yo… perdone mi señora, ahora mismo mando a alguien para que la saquen del castillo"
"no… déjalo, yo misma me encargare de ese asunto, tu vuelve a tus labores"
"¿desea que impida que esa niña se acerque a la princesa?"
"no, ya dije que yo me encargaría, tu vuelve a tus labores como protectora de mi hija, sigue sus órdenes"
"como ordene majestad"
"y por cierto, necesito hablar con el caballero negro, podrías hacerme ese favor"
"enseguida majestad"
Los días pasaron y luego meses, después un año. Y en todo ese tiempo, Chitose jugaba con Akari, mientras Yui las vigilaba de cerca, y es que para ella se le hacía demasiado extraño que solo a esa niña su princesita llevara a casa casi todos los días, que tan especial era Chitose para su hija.
Chitose como todos los días desde que se hizo amiga de Akari, llegaba feliz a su casa ubicada en los barrios marginados, con techo de paja y paredes entretejidas de material de desecho de los aserraderos, piso de tierra y con tan solo 12 metros cuadrados.
"abuelita ya llegue"
"oh mi preciosa nieta como te fue con tu amiguita" pregunto la anciana acostada en una dura cama de madera
"bien abuelita, me divertí mucho hoy"
La anciana estaba feliz por su nieta, ella ya no llegaba llorando y triste, sucia o con moretones, sino que hasta parecía una princesa, hermosa siempre con una gran sonrisa, y todo desde que hizo una amiga
"abuelita te traje algo de comer"
"oh gracias… cof cof" la anciana empezó a toser alertando a la pequeña niña
"abuelita que tienes" pregunto con preocupación
"nada, nada… no tiene por qué preocuparte" la anciana lo sabía, ella no dispone de mucho tiempo, y lo único por lo que se arrepiente es de dejar sola a su nieta en este mundo cruel
"bueno, aquí te dejo la comida, este… abuelita, puedo ir con Akari-chan al rio, es que ella me dijo que tenía una sorpresa por mi cumpleaños, por favor puedo ir" pregunto con las manitas juntas la pequeña, lo que hizo sacar la mejor sonrisa a la anciana
"cierto que mi pequeña ya tiene diez años… claro que puedes, pero no regreses tan tarde"
"gracias abuelita" la niña se despidió de la ancianita dándole un beso en la mejilla y salió corriendo muy feliz
Una mujer misteriosa observo cuando la niña salió de su humilde hogar, montada en su caballo negro y con negra armadura, la chica misteriosa se acercó a la pequeña choza. Antes de ingresar miro hacia ambos lados procurando no ser vista, cuando se cercioró de que no había nadie mirándola entro en aquella casita.
Chitose regreso a su casa cuando casi no había luz natural, pero un destello naranja que venía de su casa llamo su atención. Ella corrió desesperada por el bienestar de su abuelita, pero las llamas habían consumido casi la totalidad de su hogar. Desesperada llamar a su abuelita, pero solo el sonido de la madera crujiendo era su respuesta, trato de acercarse pero el calor era insoportable. Ella cayo de rodillas mientras se abrazaba así misma repitiendo entre llanto
"abuelita, abuelita, no me abandones"
Como si se tratase de una fogata común y corriente, la gente pasaba y no se molestaban en mirar. Esa noche nadie ayudo a la niña que lloraba junto a su casa hecha cenizas. Chitose lo había pedido todo.
En el gran castillo, Akari hacia su tarea antes de ir a la cama, cuando de pronto unos golpecitos tocaron a su puerta, la princesa le permitió la entrada a la que se había tomado la molestia de llamar a su puerta
"Akari-chan, ¿estás haciendo tu tarea?"
"si mamá Yui, ya casi la término"
"qué bueno, por cierto te tengo una sorpresa"
"si ¿y que es?"
"mañana visitaras el reino Furutani, siempre quisiste ir verdad"
"siii, gracias mami"
"todo por mi princesa"
"puedo invitar a Chitose-senpai" Yui vio como los ojos de Akari se iluminaban al mencionar a su amiga
"lo siento, su abuelita no le dará permiso"
"que lastima" dijo cabizbaja
"pero le puedes traerle un recuerdo, uno bien grande"
"siii, le traeré muchos regalos, se pondrá muy feliz"
"ya lo creo amor, bueno, termina tu tarea y ve a la cama, mañana nos iremos a primera hora"
"si mamá Yui"
Así la reina Yui dejo la habitación de su hija menor, y se dirigió a su despacho donde la esperaban su esposa Kyōko y…
"mi señora" dijo una chica misteriosa que llevaba puesto una armadura negra
"no es necesario ser tan formal conmigo, somos amigas lo recuerdas"
"je je je, a Yui no le gusta que la traten así, delatan lo vieja que esta" dijo Kyōko
"mira quien habla"
"al menos yo no le miento a nuestra hija Akane"
"es Akari, y lo hago por su bien"
"si lo que tú digas"
"si al menos no hubieses sido tan tonta…"
"ahora me echas la culpa, tu si me entiendes verdad caballero negro" dijo Kyōko aventándosele a los brazos
"vete a llorar a tu casa" dijo apartándose de la rubia
"buuuu ustedes son malas, mejor me voy a fingir que ya inventaron la televisión" con eso la rubia salió de la habitación dejando solas a la reina y su caballero negro
"estas segura que quieres continuar con todo esto" pregunto el caballero negro
"si, es por el bienestar de Akari, así que sigue con el plan"
Al día siguiente la desdicha de Chitose volvió, todos en la escuela se burlaron de ella, sumándole el dolor de haber perdido a su abuela, más la falta de la única persona que la podía ayudar en aquel momento de tristeza. Chitose llego al palacio queriendo buscar consuelo en su única amiga pero no lo encontró. Triste ella se sentó en la entrada del castillo, y a veces llamando a gritos a su amiga, por primera vez Chitose estaba sola en el mundo.
¿Que ha sido de aquella niña pordiosera?
Nadie lo sabe ni a nadie le importa, Chitose ese día desapareció sin dejar huella. Hay rumores que dicen que murió de hambre, otros que fue vendida como esclavo. La verdad nunca se supo,
Para Akari fue un dolor muy grande, nunca saber de la chica que le regalo tanta alegría, tantas sonrisas, tanto amor.
