Un viento gélido se coló por entre las rendijas de aquella cabaña, con un ligero silbido acaricio la piel expuesta de una linda princesa. Aquella princesa sintió en cambio repentino de temperatura acto que la hizo temblar ligeramente, en busca de mayor calor se movió acostándose sobre su lado derecho donde empezó a experimentar el mayor confort posible. Llevada por la necesidad de dormir placenteramente, la princesa envolvió sus manos y atrajo hacia si la fuente de calor.
Unos movimientos extraños privaron del sueño a chitase, quien lentamente abrió los ojos solo para encontrarse siendo abrazada por Akari cuyo rostro estaba tan solo a centímetros del suyo. Chitose sintió con su ritmo cardiaco se aceleraba y sus mejillas le empezaron a arder. Creyendo que era solo un sueño más, Chitose no hizo movimientos bruscos, se dejo llevar por la sensación de calidez. Chitose dio rienda suelta a sus sentimientos y cerró el espacio que la separaba de su bella durmiente. Talvez pueda parecer un crimen y la lleven a la horca por eso, pero para aquella chica que se dejo guiar por su corazón chocando sus labios con los de su princesa, la horca la tenía sin cuidado
Podría ser el sueño mas agradable que jamás tendrá, aunque varias veces había soñado que besaba a la chica de la cual se había enamorado, pero había algo diferente por el cual ese sueño no se comparaba con cualquier otro, y era que Chitose sentido los labios de su amada tan reales, tan suaves y cálidos que incluso jamás había imaginado que un simple sueño hiciera que su alma se llenara te tanta felicidad.
Chitose quiso devolver el abrazo de su princesa pero una punzada de dolor en su hombro izquierdo la detuvo. Fue entonces que comprendió lo que acababa de hacer. Se supone que no debe ni siquiera tocarla, cualquier contacto con la princesa estaba prohibido, y de romper esa regla su atrevimiento seria castigado. Era agradable saber que la había besado, pero también se culpó por haberlo hecho sin su consentimiento. Chitose le acababa de robar un beso a la princesa Akari.
Chitose se alejó lo más rápido que pudo de Akari, pero esa acción hizo que la chica pelirroja despertara.
"Chitose" balbuceo "ya amaneció" pregunto frotando sus ojos
La pregunta de Akari fue respondida con solo pasar los ojos por la habitación donde empezaba a reinar la luz natural
"Chitose…" la princesa levanto su mano hacia Chitose "ven" le dijo "quédate conmigo" estaba claro que ella aun dormitaba y que su mente no ha despertado del todo
"Akari-chan yo… no puedo" se levanto de la cama dejando al descubierto su cuerpo desnudo eventualmente se sonrojo y trato de cubrirse con las mantas "pppor… que paso… porque estoy desnuda"
Akari se rio del acto gracioso de su senpai, ella también se sonrojo por verla pero jamás dejo de hacerlo "Chitose…" la tomo del brazo y la halo devuelta hacia la cama y bajo las mantas "Ayano nos trajo aquí, curo tu herida y salvo tu vida" Akari se acercó a Chitose y con sus suave mano le acaricio la mejilla "tú te desplomaste…" a la princesa se le cristalizaron los ojos y su voz se quebró "creí que… creí que te perdería" a Chitose se le rompió el alma ver a su princesa llorar. Rodeo a la chica entre sus brazos y la apretó contra su cuerpo, no le importo el dolor de su hombro ni mucho menos su desnudes, para Chitose lo único que le importa es su amada princesa.
"Ya tranquila Akari-chan" dijo en un intento por detener el llanto de la princesa pelirroja
"Chitose, jura que te quedaras conmigo para siempre" Akari dijo mientras levanto la mirada que se encontró con la de Chitose
"No te preocupes Akari-chan, yo te cuidare" Chitose no juro porque ella no estaba segura de poder aguantar una vida al lado de su amada sin que ella le correspondiera, y lo que seria peor, casada con otra
Permanecieron ahí en esa cama, acostadas y abrazadas un largo tiempo, hasta que sus llantos quedaron en silencio. Chitose aun sufría, pero ella se guardaría su sufrimiento en lo más profundo de su corazón por el bien de su princesa. Akari ignoraba el daño que le estaba haciendo, su forma de ser tan amable y cariñosa solo parecía echar más sal a la herida. Pero aunque pareciera que todo el mundo estuviera en su contra, Chitose cumpliría su deber y la meta que ella misma se impuso, hacer feliz a Akari-chan.
Lentamente se asoma por entre el borde de las montañas, bañando con su imponente luz aquellas faldas, el sol se alza dominante majestuoso e inmenso, un claro recordatorio de lo insignificante que somos.
Ayano se preparó para darle de comer a sus invitadas, tomo su arco y partió en busca de el ingrediente principal del desayuno. Dejando atrás su humilde hogar y aquellas niñas que seguro y seguirían dormidas. Ayano se adentro en el bosque. Ella tenía ganas de algo de carne, el cruel invierno ha echado a perder su cosecha de hortalizas, y los arboles aun no darían fruto, pero los venados abundaban en esa época del año, y para Ayano no sería difícil cazarlos.
Cerca de media hora rastreando, al fin pudo dar con un gran ejemplar. Ayano se procuró de estar lo mas cerca posible del animal, lo cual era difícil pero no imposible. Sabía que sería mucho más fácil si Chitose cazaba con ella, o al menos, tener todas las destrezas que la chica de cabello plateado tiene con el arco, su puntería sería una buena opción en esos casos.
Ayano ya tenía listo a su presa, se colocó de cuclillas para una mayor estabilidad. Disparo su flecha pero esta fue interceptada por otra, el animal huyó despavorido debido al ruido. Ayano lanzo una maldición mentalmente, y también insulto a la persona responsable que hizo que su desayuno escape.
"no te he enseñado que debemos convivir en armonía con la madre naturaleza" se oyó la voz de una chica. Ayano no hizo movimientos bruscos, lentamente se puso de pie y colgó el arco en su espalda
"lo siento… se me había olvidado, pero creo que a la naturaleza no le importara si rompo con la regla una vez a la semana" Ayano respondió de forma despreocupada
Ayano alzo la vista hacia los árboles que tenía enfrente, y como si fuera una señal, una figura salto de lo alto y cayo con gracia y elegancia delante de ella. De largo cabello lila y ojos azules, una expresión de confianza en sí misma, boto por llevar sus manos a sus caderas, inclino su cabeza hacia delante y beso la mejilla de Ayano. Retrocedió dos pasos, y la miro fijamente
"tú no cambias, Ayano, sigues igual de rebelde" dijo aquella chica, con una expresión tranquila y una agradable sonrisa
"aprendí de la mejor" Ayano le sonrió de igual forma "es grato volver a verte Kagami"
"¿me extrañaste?" dijo ella sintiéndose importante
"ni en lo más mínimo… ¿creí que te habían enviado a Inglaterra?"
"así fue, decidí regresar…" Kagami se cruzó de brazos y optó una pose pensativa "pero parece que las cosas no están nada bien por aquí"
"¿a qué te refieres?" Kagami le hizo una señal para que caminara con ella, Ayano no se negó a esa petición
"sabes… me han informado que cuatro de nuestras mejores arqueras fueron asesinadas por lo que parece ser una chica… prodigio"
"y creíste que yo tenía la respuesta" dijo Ayano con naturalidad, queriendo desviar las sospechas de Kagami
"escucha Ayano" Kagami detuvo a la chica de la coleta y la enfrento "sé que fue Chitose, ahora quiero saber ¿porque lo hizo?" Ayano suspiro, ella lo sabe, pero Ayano no estaba preocupada, ella una vez perteneció a las arqueras del cielo, y fue ahí donde conoció a Kagami.
"fue en defensa propia" dijo Ayano sin mas
Kagami bajo la mirada y le dio la espalda a Ayano "¡lo sabía!… Ayano necesito tu ayuda, el consejo lo decreto ayer, nos estamos preparando para la guerra"
"¿Qué?" Ayano ya lo venía venir. Durante toda la noche ella no durmió, en su cabeza estaba presente la incertidumbre.
"recibimos una carta firmada por la reina Yui, el tratado queda anulado. Enviamos a una vocera pero jamás regreso… entiendes Ayano, tu amiga nos traiciono"
"¡jamás!" Ayano dudaba de los hechos por los cuales Chitose no fue advertida por las arqueras, ahora ¿porque fue que atacaron a Chitose?, ella no estaba en su territorio, ni mucho menos hizo robo algo que les pertenece. "debe haber un error" Pero había algo raro en todo eso.
Yui no podría estar siguiendo los pasos de su madre, ella misma lo había visto, aquella masacre, donde Ayano perdió a su ser más querido. La mujer que le dio la vida y que cuido de ella durante su niñez, aquella hermosa mujer que una vez juro lealtad hacia la reina Funami, solo para ser traicionada por la misma. Ayano sintió su sangre hervir, la ira estaba haciendo presa de ella.
"quiero creer Ayano, es por eso que vine para advertirte" dijo Kagami
Ayano tomo su cabeza, los recuerdos inundaron su mente, el cuerpo de su madre en aquella caja de madera. Yui se lo había prometido, acabaría con toda esa guerra sin sentido, y traería la paz, el sueño de Sugiura-san por fin parecía cumplirse. ¿Por qué Yui la traicionaría?
"¡espera!" dijo Ayano "Yui no puede romper el tratado, de ser así, se tendría que enfrentar con Himawari" había una luz de esperanza, la guerra debía detenerse o muchas vidas se perderían
"es cierto, pero Himawari no querrá hacerse participe de otro conflicto, aunque su reino sea diez veces más poderoso, ella es amante de la paz"
"no lo entiendes, tu aldea esta aliada con el reino Furutani, si Yui rompe el tratado, eso provocará que las relaciones entre los reinos se desestabilice, además romper el tratado, implicaría que la princesa Akari correrá peligro"
"¿la princesa Akari?"
"ella está de camino al reino Furutani, ella se cazara con la princesa Chinatsu"
"entonces… ¿qué sugieres?"
"debo hablar con Yui, mientras tanto, tu averigua sobre las cuatros chicas que atacaron a Chitose"
"entendido"
Ayano partió lo más antes posible hacia el reino Funami, no sin antes dejarle una nota a Chitose. El viaje era largo pero Ayano montada en su caballo galopeo lo más rápido posible, haciendo que su viaje durara una siete horas. Cuando llego al castillo se encontró con una escena que nunca más creyó volver a ver. Había mucho movimiento por parte de centenares de soldados, las mayorías preparadas con armaduras, espadas, escudos, listas para el combate.
Ayano se apresuró a adentrarse en la torre principal donde seguramente estaría la persona que buscaba. Al subir unas escaleras la encontró en el cuarto de estrategias, completamente sola, con la mirada fija hacia la nada, mas solo los soldados que tomaban posición bajo el balcón esperando las órdenes de su majestad.
Ayano apretó los puños y fue contra ella "tu… ¡me mentiste!" le grito llena de rabia al sentirse traicionada por su mejor amiga
"Ayano…" dijo lentamente "no deberías estar aquí"
Hola gente bonita como están
Aquí les dejo este corto capi, para que pasáis el rato.
Volvimos al presente y las cosas no pintan nada bien, en el próximo capítulo volveremos al pasado, hacia un hecho que marco la infancia de Ayano y de la propia Yui.
En fin, dejen sus Reviews con sus quejas insultos y sus sugerencias, también les agradecería que me dejaran su opinión para saber si les gusta la historia en general, o si la notan un poco cansada y sin emoción. Se los agradeceré mucho, hasta la próxima
