Mas allá, lejos de los grandes reinos… donde las tierras encantadas parecieran cobrar vida en forma de pesadillas. Donde los árboles crecen y al mismo tiempo mueren. Donde la lluvia cae como una bendición, pero en realidad se torna un cruel castigo que al solo contacto desgarrara tu piel mostrándote para siempre el dolor y la agonía. Donde existen feroces bestias, que ni tu propia imaginación ha concebido jamás.
Grandes son los mitos y leyendas que se cuentan de ese lugar. Los parajes muertos parecen confirmar aquellas aterradoras historias. Pues valiente será siempre aquel que haya logrado salir con vida de ahí.
"por órdenes de su majestad la reina Himawari, quedas relevada de tu cargo como escolta real de la princesa Akari"
Toda esa palabrería que había salido de la castaña parecía una broma de mal gusto para Chitose. Ella se negó rotundamente a ceder su cargo a una completa desconocida, y aunque Akari estaba presente, ella se negaba a compartir su opinión, incluso se había distanciado de Chitose desde que Hanako llegó.
"yo nunca obedeceré las ordenes de tu reina" Chitose dijo
Las chicas habían entrado en la cabaña, Chitose necesitaba curar su herida. Akari la había visto sangrar pero jamás le prestó la atención que ella anhelaba, dejando a Chitose sola con su problema. Hanako fue quien le ayudó con el vendaje, fue un trabajo complicado por aquella creciente enemistad que se había formado entre ellas.
Después de haber estado un poco más cómoda, Hanako fue directa con Chitose, debía obedecer las órdenes de la reina Himawari por el bien de la princesa Akari y la relación entre los reinos. En ese momento Chitose sintió enfurecer, nadie le arrebataría a Akari. Se formó una pelea verbal, ambas partes discutieron su punto, pero para mala suerte de Chitose, Akari tuvo la última palabra
"¡ya basta!" Akari ordenó, Chitose la miro desconcertada pero esta solo le daba la espalda "Ikeda-san, ud ya no está en condiciones de continuar por lo que deberá ceder su cargo a Hanako" sentenció aun sin mirar a Chitose
"Akari-chan…" Chitose camino hacia ella para verla directamente "¿Qué estas…"
"¡es una orden!" Akari la evadió, sin levantar la mirada fue hacia donde Hanako estaba parada "sus servicios ya no son requeridos"
"¿mis servicios? Eso…" Chitose quiso protestar, pero en realidad quería entender el ¿Por qué?
"¡gracias por todo Ikeda-san" Akari inclino la cabeza para que ciertos mechones de su cabello ocultaran sus ojos de la mirada triste de Chitose
"¿Akari?..." Akari le hizo una señal con la mano a Hanako, esta asintió y salió junto con la pelirroja de la cabaña "Akari…" Chitose se sentía menospreciada, "lo siento" fue lo último que Chitose dijo, antes de que Akari montara con Hanako el caballo de esta última. "lo siento" levanto un poco la voz suficiente para que ella la escuchara
Akari volteo a verla a los ojos. Ambas podían sentir sufrimiento de la otra "adiós senpai" Akari miro hacia el frente, una lagrima corrió por su mejilla pero ella no hizo intentos por limpiarla.
Las vio partir más ella no se despidió, Akari la dejo atrás, Akari la odiaba, ella misma se odiaba. Chitose cayó sobre sus rodillas mientras lloraba la pérdida de su princesa. No podía culpar a nadie más ella fue la encargada de condenarse. Había rechazado los sentimientos de Akari ahora ya no podrá tenerla más a su lado.
Había hecho mal, Akari solo quería volver a revivir esos momentos, pero Chitose se negaba a aceptar la realidad. Sus sueños siempre fueron alegres si ella estaba presente. Nunca había dejado de pensar en ella, siempre miraba al cielo nocturno buscando entre las estrellas, aquella la guie hasta su princesa. Recordaba cómo no le importaba perder la viva con las feroces criaturas del bosque, solo por querer volver con Akari.
Seco sus lágrimas pues no era momento de deprimirse, se levantó de la nieve y entro en la cabaña. Rápidamente busco sus cosas, su arco y su espada.
"debo decirle lo que siento"
Sabía que no podía darles alcance pues ellas iban a caballo y ella ha perdido el suyo. Pero llegaría al reino Furutani antes de que la boda se realice. Solo así podrá confesarle sus sentimientos a la pelirroja de sus sueños. Antes de salir Chitose se fijó en un pedazo de papel sobre la mesa en la cocina. Reconoció la letra como propia de Ayano.
"Akari" había algo en esa nota que hizo que Chitose no perdiera más tiempo, saliendo a toda prisa para darle alcance a la pelirroja
Cuando la tarde llegaba a su fin, Akari y Hanako decidieron buscar un buen sitio donde pasar la noche. Por suerte Hanako estaba bien preparada, llevaba consigo una especie de carpa que uso para improvisar una tienda, donde claro, la princesa descansaría.
Cuando todo estaba listo encendió una fogata, se acomodó alrededor del fuego y observo a la princesa quien miraba al cielo en busca de las primeras estrellas. Hanako sabía bien que Akari estaba pasando por un momento de inquietud, pues ella la conoce y ciertamente ante sus ojos Akari no actuaba como debía. Durante las horas en las que había pasado junto a ella trato de hacer conversa, pero solo recibía sonidos secos o movimientos de cabeza por parte de la princesa.
"¿Por qué lo hiciste?" esa fue lo único que Hanako articulo para llamar la atención de la princesa quien recostada sobre el tronco de un árbol, seguía con su mirada puesta en el cielo
Pero la princesa guardaba silencio, ella sabía muy bien a que se refería. Cuando era niña viajó muchas veces al reino Furutani, donde conoció y se hizo amiga de muchas personas, entre ellas las reinas, Chinatsu quien será su futura esposa, y claro, Hanako… quien es la hermana menor de la reina Sakurako. Esta última era la más cercana a la princesa, Hanako ha escuchado atentamente todas las anécdotas en la vida de la princesa. Principales motivos por los cuales no le quito la vida a Chitose, pues su misión consiste en acabar con cualquiera que se interponga con su cometido.
"creí… creí que todo volvería a ser igual" Akari pronuncio, sacando a Hanako de sus pensamientos para prestarle atención "pero debo cumplir con el reino"
"sé que no quieras dejar de lado a los tuyos, pero recuerda quienes fueron los que la lastimaron" Hanako miro hacia el fuego volviéndolo parte de sus pensamientos
"sé muy bien la historia de mi familia, al principio me negué a creer que hubiéramos lastimado a tantas personas, que dejáramos sin hogar a miles de familias, que le arrebataros la felicidad que se merecían"
"¿Por qué dices 'nosotros'? tú no tienes nada que ver con ellos" pregunto extrañada por como Akari mezclaba el presente y el pasado
"no… yo seré tan culpable como mis antepasados… es por eso que tengo que hacerlo"
"entiendo que quieras limpiar el honor de tu familia… pero… ¿Qué hay de ti, de tus sentimientos?" miró hacia ella quien suspiró triste
"solo espero…" Akari se levantó alejándose de aquel árbol, dio una última mirada a las estrellas antes de dirigirse hacia la tienda "que ella me perdone" dijo antes de entrar en la tienda.
Hanako volvió a centrarse en el fuego que le proporcionaba calor en aquella noche tan helada. Debía hacer guardia, así que se levantó mirando a su alrededor. Recogió una pequeña rama y la lanzo a las llamas. Ya la noche había caído, mantuvo el fuego siempre encendido para no caer congelada. Pero entre las sombras escucho un ruido, preparo pues su espada que al lado suyo descansaba.
Escucho otro crujido pero esta vez desde otro sitio, luego otro, y otro… ella estaba acorralada. Escucho un zumbido desde su izquierda seguido por un fuerte piquete en su cuello, gruño ante el dolor y llevo su mano hacia aquella zona. Lo que encontró la aterró.
Su vista se nubló, lucho por mantenerse en pie pero no lo logro. Había sido envenenada por aquel miserable dardo que en su cuello descansaba. Antes de cerrar sus ojos vio cuatro sombras acercarse, entraron en la tienda donde la princesa dormía. Trato de hacer esfuerzos pero su cuerpo no le respondía. Escucho un grito proveniente de la pelirroja, luego una quinta sombra se paró delante de ella, las otras parecían cargar un bulto que se llevaron fuera de su vista. La sombra que tenía cerca se inclinó y le susurro terra mortuum.
