La noche parecía silenciar todos los sonidos, la penumbra gobernaba dentro y fuera de los valles. No hay estrellas en el firmamento, los vigilantes las han abandonado.

Aquella extraña ya no lo era más. Una chica con los propios rasgos de Chitose. Su viva imagen, su reflejo se erguía sobre el cuerpo de Hanako. Ella comenzó acercarse lentamente mientras Chitose retrocedía hasta que la cama donde dormía la princesa le cerró el paso.

"no debes temer Nee-san… no aun" la extraña alcanzo con su mano la mejilla de Chitose "tengo vagos recuerdos de nuestra niñez, me alegra ver en que te has convertido" Chitose sintió una sensación reconfortante, su corazón acelerado se iba lentamente tranquilizando.

"¡aléjate!" Chitose golpeo la mano de la extraña desconcertada por aquellas sensaciones, la extraña solo retrocedió dos pasos de distancia "esto es un truco" Chitose levanto nuevamente su arco y apunto directo hacia el pecho de la extraña "¿Quién eres?" volvió a preguntar ya sin mucho rodeos

"soy tu hermana" dijo ella denotando un tono de emoción en cada palabra

"¡mentira!" Chitose negó

La extraña no parecía inmutarse por nada, ni aun siendo apuntada por Chitose. Chitose poco a poco volvió a temblar, aquella respuesta la estaba confundiendo. Aguanto el aire dentro de sus pulmones para que su tiro sea certero y de exactamente en el blanco. Disparo…

La flecha tardó solo milisegundos al dar contra la dura roca con la que estaban hechas las paredes. Chitose había fallado, ni aun con una distancia tan corta su flecha solo pasó por encima del hombro de la extraña, además aquella chica nunca movió un solo musculo como sabiendo ya que Chitose carecía del valor necesario. Chitose volvió a disparar… una, dos, tres veces más pero todas fallaban. Chitose se rindió, por más que intentara algo dentro de ella le impedía hacerle daño aquella chica.

"¿Quién eres tú?" Chitose bajo el arco, su cuerpo estaba cediendo ante la extraña

"soy tu herma Chitose…" dijo aquella chica

"¿Cómo sabes mi nombre?"

"¿Por qué te niegas a creerme?" a Chitose estaba empezando a creer haber escuchado su voz antes, como una especie de deja vu

"¡yo no tengo hermanas!... yo… yo…"

"mi nombre es Chizuru Ikeda, y yo soy tu hermana gemela. Nacimos y crecimos en la aldea que estaba al oeste a las orillas del rio Udon. A la edad de tres años fuimos separadas, tu vida dependía de ello. Te alejaron de mamá, y de mi" Chitose reacciono con sorpresa, ¿acaso toda su vida era una mentira?

"no… ¡no es cierto!… mi mama murió semanas después de que yo naciera…"

"ella murió… pero lo hizo salvándome de sus asesinos" Chizuru apunto con el dedo a la princesa "ellos la mataron, ellos fueron los culpables… nos desterraron… nos marcaron" cada palabra acusaba a la princesa, aun así parecía que Chizuru hablaba con la verdad

Chitose no lo podía creer, era increíble todo aquello. El sentido común Buscaba desesperadamente una idea lógica que le dé sentido a todo. Pronto su corazón también iba cediendo, creyéndose cada palabra de Chizuru. Pero eso no bastaba para que ella no sintiera la necesidad de preguntase: ¿Su madre la abandonó? ¿Por qué su abuela le habrá mentido? ¿Por qué no recuerda su niñez con Chizuru?

Y muchas más preguntas surgieron, todas haciendo eco en su cabeza. Pero era increíble como Chizuru con solo un par de palabras hizo que ella dudara de toda su existencia. ¿Chizuru estaría diciendo la verdad? ¿Por qué no fue capaz de matarla cuando tuvo la oportunidad?. En ese momento un recuerdo reciente salió a la luz. Podrían ser cierto las historias sobre el caballero negro, y ante ella estaba la hija adoptiva de Ayano, Chizuru, la sucesora del caballero negro. ¿Por qué Ayano nunca lo mencionó?

Chitose no se dio cuenta cuando cuatro guardias entraron en la habitación, desprevenida la sometieron. Ella forcejeó pero ya era tarde, estaba a total merced de sus captores.

"su… ¡suéltenme!" estaba débil, ya no podía hacer nada

"cuando llegue el amanecer y los primeros rayos de sol bañen a la aldea…" Chizuru evadió a los guardias que mantenían prisionera a Chitose y fue hacia la princesa que aún seguía en un profundo sueño "la horca les espera a ellas dos" refiriéndose a la princesa y a Hanako que también fue sometida y llevada fuera del sitio

"no puedes hacerlo, yo no lo permitiré" Chitose apretó los puños que eran amarrados,

"seguramente ya debiste haber visto los muros" Chizuru se alejó de la princesa rumbo hacia la única ventana de la habitación "los dioses nos han dado un hogar luego de haber sido desterrados cruelmente por las gobernantes del reino Funami. Ahora aquí en tierra de nadie… debemos estar siempre agradecidos… y que mejor forma que con un sacrificio. La princesa del reino Funami es una persona muy importante… sin ella, los grandes reinos se destruirán entre sí o al menos se debilitaran. Cuando eso suceda, atacaremos y reclamaremos nuestra tierra"

"¡jamás permitiré que le hagan daño!" usando sus últimas fuerzas golpeó a un guardia con la cabeza, se dio la vuelta ya que sus manos estaban atadas, un par de patadas bastó para sacarse otros dos de encima. "¡no dejaré que la lastimen!" rodó de espaldas en el piso tomando una espada que se le había caído a un guardia, aun con sus manos atadas atrás de ella giró la espada para cortar las cuerdas de sus muñecas aprovechando aquel pequeño lapso antes de que los guardias se incorporaran.

"los lazos que nos unen son muy fuertes Nee-san…" Chitose evadió los guardias y arremetió contra Chizuru pero nunca logró acertarle un solo golpe, su propio cuerpo se lo impedía "si tanto la amas…" Chizuru tomo la mano con la que portaba la espada haciendo que Chitose la soltara "te dejaré que compartas su destino" fue lo último que Chitose escuchó de ella antes de sentir un fuerte dolor en su cabeza y caer al piso inconsciente.


Escucho voces lejanas como un murmullo, luego varias más haciendo eco. Sintió sus manos y pies inmóviles, trató una y otra vez de moverlos pero nada parecía funcionar. Las voces lejanas ya no parecían tan distantes, su volumen poco a poco se iba haciendo cada vez mayor hasta tal punto de volverse molesto. Movió los parpados pero estos se sentían pesados, al poco de unos intentos una brillante luz quemó sus ojos. Sus pies vibraban mientras rozaban el suelo, ella estaba siendo arrastrada.

"por favor te lo ruego…" voces de súplica de una doncella

"Akari…" era un susurro que nadie jamás escuchará. Chitose estaba desorientada

Todo parecía detenerse, respiró profundamente el olor de un nuevo día, la hora había llegado. Un objeto áspero se envolvió sobre su cuello, su cuerpo cayó de inmediato provocándole dolor en la garganta. Con la falta de aire Chitose despertó en parte, sus ojos vieron la luz del sol que ya bañaba los volcanes…

"no lo hagas por favor…" rogaba aquella voz tan preciosa

"Akari…"

Desconcertada paso la vista por todo el lugar, todo era muy borroso por la falta de sus anteojos. Pero aun así podía distinguir muchas siluetas a sus pies se movían de forma irregular.

"te he dado una oportunidad. Tu pueblo… o ellas" aquella era otra persona, no distinguía bien por la desorientación que sufría "tu decides"

"lo siento…" reconoció aquella voz tal dulce, pero perecía algo triste

"Akari…"

Sintió que la tomaban de los brazos, aquel objeto tan áspero fue retirado de su cuello. Una vez más fue arrastrada pero solo unos pocos pasos. La giraron y fue entonces que la vio. Akari estaba atada al igual que ella de pies y manos. El escenario era una tarima de madera con tres postes que se elevaban desde atrás haciendo una L invertida, de cuyos extremos tres cuerdas bajaban hasta una altura accesible para cualquier persona adulta y en sus extremos un ovalo y un nudo corredizo. Dos de las cuerdas colgaban libres… una de ellas sostenía a la princesa del cuello.

"Akari…"

Sus ojos reconocieron lo que pasaba, y como estos se encontraban con las lágrimas de Akari. La princesa la miraba con una sonrisa culpable sobre sus labios.

"Akari…"

Vio sus labios moverse, pronunció unas palabras para ella pero lastima y no pudo escucharlas.

"no"

Aquellos hermosos ojos le transmitieron un mensaje. todo estará bien

"ya es hora Nee-san"

Alguien agito una mano…

"Akari… Akari"

Una trampilla se abrió bajo los pies de la princesa, todo pareció transcurrir en cámara lenta

"no… Akari… ¡Akari!"

La princesa cayó por el agujero, mientras lo hacía jamás dejó de sonreírle. La cuerda estaba a punto de tensarse haciendo que sus pies quedaran balanceándose por encima del suelo…

"¡Akariiii!…


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Aquí Gabriel HISTORIAS ABURRIDAS deseándoles un feliz día, tarde o noche. Agradecerles a todas esa personas que dejan sus reviews, y lo demás lectores también. Les mando un abrazo de corazón y nos vemos en una próxima ocasión ¡chao!