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Leer con discreción


En los extensos valles al norte del mas grande reino sobre la tierra, aquella chica cual leyenda apenas crecía entre los habitantes del continente con ayuda de fogatas sabios cuentan alrededor del fuego, mil y un vivencias de la amazona de pelo morado. Entre las historias que llevadas por los vientos viajan mas allá de los confines de la tierra, existen diversas que por mas impresionantes que parezcan, ella sabe que no son ciertas.

Ayano, una chica valiente como las leyendas que le preceden a aquellas guerreras de las cuales desciende. Ella veía en si el reflejo de su alma sobre las llamas que le acompañaban aquella fría noche que cobija los bosques del reino de Himawari.

"falta poco" se dijo mientras usando una rama avivaba las llamas

No debía esperar mucho y los sonidos de algunos animales a lo lejos le advertían que el momento estaba cerca. Miro hacia las estrellas antes y pidió a una de ellas por protección, esta brillo y Ayano una sonrisa le regalo.

"bien, creo que ya es el momento" con un poco de tierra la fogata extinguió "era una linda velada" suspiro con nostalgia recordando aquellos días en los cuales junto a una niña felices miraban las estrellas en la noche

Tomó su espada y un arco, agarro un par de piedras que fáciles la agarro en la mano. Le echo un ojo a su caballo que a cierta distancia este estaba atado en el tronco de un árbol, fue haca el y lo desató y rápido lo montó. Galopeo hacia hacia el filo de una colina que peligrosa no era, pero lejos de su campamento para cubrir sus huellas.

Abajo había un sendero por donde aldeanos y mala escoria gozaban de su gloria. La luz tenue de un par de lamparas llamaron su atención, bajo del caballo y unas palmadas le dio dándole un mensaje de que hasta ahí llegaba él y que no le siguiera sin importar que. Bajo la colina hasta estar cerca del sendero, usando los arboles cubriéndose con ellos agudizo sus sentidos

Ayano miro en cruce entre las montaña una carreta tirada por dos caballo con dos tipos en ella, esta a su vez era resguardada por dos hombres a caballos, uno adelante y el otro atrás. Ella había oído hablar mucho de ellos y sus crueles métodos para conseguir lo que quieren, robaban, saqueaban, asesinaban. Al verlos pasar y después de comprobar que no había nadie mas por aquel camino, se acerco por detrás. A pie no les daría alcance pero eso no le preocupaba, por que mas adelante había algo que los detendría.

El que iba a la cabeza se topo con un tronco que le impedía el paso; su caballo podría fácilmente esquivar aquel obstáculo pero la carreta no corría con aquella suerte. El tipo lanzo una maldición e hizo señas para que el resto se detuviera.

"¿Qué sucede?" pregunto el que iba en la retaguardia ajeno a lo que ocurría

"hay un tronco aquí adelante, debemos moverlo" dijo aquel "¡necesito ayuda!"

uno de los que iba en la carreta bajo y fue hacia donde el otro estaba luchando para mover aquel tronco, mientras eso los otros se quedaron en sus puestos con los ojos abiertos pues algo les decía que aquel tronco no había llegado ahí por si solo.

Ayano se coloco detrás de un árbol cerca al tipo que estaba atrás; tomo una piedra en su mano y con la otra tomo una honda que llevaba colgada en su cintura. Con aquella arma lista y cargada la empezó a girar sobre su cabeza para que el proyectil adquiriera fuerza y velocidad.

Una vez preparada lanzo la piedra que a velocidad segundos después se estrello contra el caballo del tipo de atrás. El animal adolorido relincho y en sus patas traseras se apoyo, levantando las delanteras a su jinete tiro al suelo para luego echarse a correr.

"¿que sucede?" pregunto uno de los de adelante

"maldito animal" se quejo el jinete ahora en el suelo "es maldijo juro que lo matare" dijo tratando de incorporarse

Ayano aprovecho y desenvainando su espada sigilosa se acerco al tipo mientras este se ponía en pie. "el no es culpable" dijo ella colocándose justo detrás del sujeto .

Este a sentir la presencia se giro para encontrarse directamente un par de ojos impregnados de furia entre las sombras. "tu" dijo retrocediendo asustado

Los de adelante lograron sacar del camino el tronco, cuando uno se disponía a montar en su caballo vio una luz amarilla que caía desde arriba y se estrellaba contra el suelo, era una de las lamparas de aceite que llevaba la carreta para iluminar. El aceite que la lampara esparció al estrellarse en fuego se volvió, y gracias a la luz los de adelante pudieron ver a sus dos compañeros acercarse hacia ellos a paso torpe hasta que cayeron cerca de la llama que se había formado en el suelo.

"¡que esta..." se coloco en guardia al igual que su compañero "no bajes la..." no pudo terminar su frase ya que lo vio caer por una flecha que se le había enterrado en la garganta

"robaron, asesinaron..." la voz de una mujer empezó hacer eco "aldeanos gente humilde todos ellos..." el único en pie miro hacia todos lados desesperado de encontrar a la culpable de la muerte de sus compañeros "tus manos están manchadas con la sangre de inocentes, y ahora, trafican con esclavos"

"¡maldita! ¿quien eres? ¡muéstrate y pelea!" grito desafiante

"eres idiota" Ayano entro en el campo visual de su contrincante "tus amigos ya son parte del Hades, no les hagas esperar"

El hombre al verla se sintió aliviado, bajo su espada de forma despreocupada y burlona "eras tu, pero si solo eres una mocosa jajajaaaarrg... " pero sin tiempo a reaccionar Ayano lo había herido con un cuchillo que le arrojo clavándolo en el pecho de aquel criminal

El hombre sintió el frio metal helarle la sangre mientras que otra parte se escapaba por la herida, sin fuerzas cayo de rodillas mientras que con sonidos de agonía pedía piedad "por… arg… favor..."

Ayano le miro a los ojos sin transmitir ninguna emoción "ellos también pidieron vivir" dijo con frialdad "tu no eres especial" se acerco despacio hasta estar frente a él, levanto una espada a la altura de los ojos de aquel moribundo para que la viera fijamente "con esta espada os habéis asesinado" era cierto aquella espada que goteaba liquido de color carmeci desde la punta hasta el suelo, no le pertenecía a ella pues Ayano mantenía su espada envainada.

El hombre vio el rojo y el mismo reflejado en aquella espada desnuda, humillado pues una mujer le había derrotado. Toda una vida valiéndose de sus instintos salvajes le llevaron hasta aquel día en que sus ojos perdieron la luz y su alma reclamada fue por el dios del inframundo, ya el Tártaro le esperaba para acogerlo en su eterno castigo.

Ayano apago la fogata que se había formado alrededor de los cadaveres pues unos ojos no debian ser testigos de aquella escena. Tan pronto las llamas fueron extintas, la amazona avanzo hasta el carro para recuperar algo importante.

Levanto la cubierta y retiro la paja que había sido usada para ocultar aquel crimen, bajo todo eso una niña sollozaba y temblaba mientras otra parecía estar en inconsciente. Aquella niña de cabello azul estaba amordazada y sus extremidades atadas, su desafortunada compañera que cabello oscuro era mucho mayor en edad que casi Ayano podría jurar que era mayor.

"princesa Kaede" dijo "no tema" ayudo a la niña a salir de la carreta y quito toda atadura "he sido enviada por su hermana a rescatarle" le hablo con dulzura para que la niña sintiera confianza

La pequeña estaba algo asustada pero vio en Ayano seguridad que se fortaleció al estar rodeada en un cálido abrazo "gracias" dijo la pequeña "gracias" mostro alegria por haber despertado de aquella pesadilla

Ayano se aseguro visualmente de que la princesa no estuviera herida; sintió un gran alivio al ver que solo sucia ella estaba y que no presentaba evidencia de algún forcejeo. Por otro lado, la chica que acompañaba a la pequeña seguía sin mostrar actividad. Ayano no le conocía y desconocía si había otros implicados en el rapto de la princesa.

Ayano se separo de la niña pero la mantuvo cerca mientras volvió hacia la carreta. La amazona tomo a la chica y verifico que estuviera con vida, fue un gran alivio que sintió al sentir el pulso de la chica.

"princesa, ¿ud sabe quien es ella?" pregunto Ayano mientras desataba a la chica

"no lo se" respondió de forma inocentes

"bueno no importa" tomo a la chica y empezó a caminar con ella en brazos "venga conmigo princesa, la llevare a casa" dijo mientras comenzaban a subir la colina a por su caballo y sus provisiones