A todo galope iba ella montada en su caballo recorriendo la tierra en busca de la cola de dragón, varias horas pasaron desde que había dejado atrás la casa de la hechicera Nishigaki; y mientras el camino comenzaba a tornarse bastante difícil la noche parecía asechar. Mientras a lo lejos se alzaba un frondoso bosque al cual ya le había caído la oscuridad, en lo profundo, ramas y suelo blando le impedían seguir montada en su caballo.

Ayano bajó del animal fiel compañero tomando sus provisiones, estudio un momento el paisaje ya sin duda alguna tendría que dejar atrás a su corcel. Miro la brújula cerciorándose de cual camino debía seguir, algo en lo que no había pensado antes era si aquel extraño artefacto la llevaría hacia lo que buscaba, pues era la primera vez en ver algo así, ya sin duda lo correcto y lo más sencillo seria sumergirse más en aquel espantoso bosque.

Ayano caminó esquivando varias veces la espesa maleza que cubría el suelo, espigas y hojas con fijos de navaja fácilmente podrían desgarrarle la ropa e incluso la piel. Todo se empezaba a oscurecer a medida que avanzaba, sin perder el tiempo buscó un claro o un lugar con mejor suelo, uno que no estuviera tan húmedo, encontrando el lugar propicio dejo sus cosas al pie de un árbol y buscó algo de leña por los alrededores para hacer una fogata que le ilumine por esa noche. Encendió el fuego y al calor de la fogata se tumbó cerca ya que había oscurecido completamente, dio un vistazo a la brújula mágica que portaba antes de dejarla con sus demás cosas.

─ no parece que fuera a llover ─ dijo viendo en el cielo aquellas tímidas estrellas que embellecían el firmamento con su hermoso brillo ─ podré dormir bajo un manto de estrellas.

─ yo hubiera preferido un techo sobre mi cabeza.

Una voz le sorprendió, antes de que más sorpresas se presentaran rodó hacia su derecha tomando su espada en el acto. Apuntó la espada hacia donde creyó oír aquella voz mientras lentamente se ponía en pie. Estaba oscuro y el brillo de la fogata le impedía ver más allá de la franja naranja.

─ ¿Quién anda ahí? ¡Muéstrate! No quiero hacerte daño ─ Dijo Ayano

─ cálmate ─ su voz era suave y agradable, ¿una chica joven estaría detrás? ─ yo tampoco quiero hacerte daño.

Se oyeron pisadas y ciertas ramas que eran pisoteadas hacían crujir sus huesos, mientras, lentamente una figura se asomaba por entre los árboles que parecían hacer una reverencia para tal esplendida belleza. Una sonrisa le segué y su cabeza inclinó dejando que aquel cabello dorado jugase un poco por su frente aunque su color real podía cambiar debido al naranja de la fogata. Joven, bien desarrollada en ciertos lugares, vestía sencillo pero no tanto como para ser confundida con una plebeya, pero, lo que más llamaba la atención era es par de ojos que le miraban, como el fuego y más caliente que las llamas mismas.

─ ¿quién eres tú? ─ Como ya no presentía peligro, Ayano bajó la espada pero se mantuvo aferrada a ella.

─ Mi nombre es Tohru ─ con naturalidad se expresó, como si tratara de dar una buena impresión ─ ¿y tú cómo te llamas?

─ Ayano… pero ¿Qué haces por estos lugares?, ¿estas perdida?

─ Que curioso, yo te iba hacer la misma pregunta ─ dijo ella

─ ¡¿Qué!? ¿Tú vives por aquí acaso? ─ era extraño que alguien viviera por esas tierras tan espantosas, y eso fue algo que descolocaba a la tsundere

─ digamos que estoy de paso, pero conozco perfectamente este lugar ─ Tohru se recargo en un árbol cercano, cruzo sus brazos y suspiro ─ solo que vi una luz y me dio cierta curiosidad, es por eso que me acerqué

─ Bueno… en ese caso… yo también estoy de paso ─ Ella no parecía representar una amenaza e incluso podría ser útil para la amazona ─ mas bien… estoy buscando algo

─ ¿y eso es…? Tal vez te pueda ayudar

Ayano le dio gracia que esa chica le ofreciera su ayuda, no en mala forma pero, era posible que Tohru la señale como loca si le dice que anda en busca de un dragón, pues aunque hay muchas historias de dichas criaturas, no hay avistamientos lo que hace parecer a las historias como simples cuentos de fantasía.

─ es… un lobo ─ curiosamente eso le hizo pensar en lo que a lo largo había visto por el camino, pues mientras más avanzó la fauna simplemente iba desapareciendo

─ oh vaya, no he visto un solo lobo por los alrededores en días

─ Si, pero el lobo que busco es especial y no hay muchos como ese

─ ¿quieres decir que cazas a una especie que es difícil de encontrar?

─ este… podría decirse que así es

Tohru se alejó del árbol estirando los brazos, miró hacia el cielo un momento antes de volver su mirada hacia Ayano ─ buscas gloria, reconocimiento… o simplemente tratas de añadir más logros a tu vida de cazadora… ¿es eso?

Ayano le sorprendió esa pregunta, no es que estuviera mal llevarse un trofeo a casa pero algo le decía que aquella chica estaba en contra de lo que Ayano iba a hacer aunque fuera mentira ─ y ¿Qué si así fuera?

─ Si buscas algo que nadie más ha conseguido, no significa que tú seas la primera en lograrlo e incluso puedes terminar como muchos otros ─ aquello no sonaba como un consejo, para Ayano le pareció más como una advertencia ─ el resultado final no siempre será como lo esperas, y al terminar es posible que hasta tus propias armas se vuelvan en tu contra.

─ Aprecio el consejo, pero es mi deber tener éxito

─ veo que estas decidida, pues suerte con eso entonces ─ Tohru le dio la espalda y avanzó hacia la oscuridad ─ pero ten cuidado, en este bosque existen criaturas peligrosas, si fuera tú me daría la vuelta y regresaría por donde vine. ¡Bien! Nos vemos Ayano

─ Adiós

Que había sido toda esa charla, era como si aquella chica de algún modo podía leer los pensamientos de Ayano. Creíble o no, algo le decía que si de encontrársela nuevamente tendría una charla más compleja con Tohru.

Dejando el tema de la chica Tohru de lado, Ayano enfundó su espada y se dispuso a descansar. Antes sintió curiosidad por la brújula así que tomándola sus curiosidad fue sustituida, el plan de Ayano era estudiar el objeto, pero, la aguja llamó toda su atención.

─ antes apuntaba hacia otro lado ─ la aguja apuntada en dirección casi opuesta a como era en un principio ─ entonces, por donde Tohru se fue.

Ayano recordó una plática que tuvo con su madre cuando ella aún era una niña con deseos de prender. En sus recuerdos estaban las historias de dragones que las propias amazonas intentaron cazar una vez, pero que dichas criaturas tenían la capacidad de adoptar una forma humana mezclándose incluso con las propias guerreras.

A tan corta edad Ayano cuestionó las historias que su madre le había contado, pues si los dragones tenían esa capacidad, costaba creer que alguien se hubiera dado cuenta como para añadir dicha información a los relatos.

─ debo estar imaginando cosas, será mejor que duerma un poco

Ayano lo intento de verdad, pero en su mente rondaban imágenes que ella misma había creado con toda la información que ha recolectado acerca de los dragones. Pensó que tal vez no este ni en lo más mínimo segura de tener éxito en esa casería, pues de existir un monstruo como el que cuentan las leyendas, este solo podía ser comparado con el poder de un dios.

─ ¡debe de estar cerca!

En la mañana cuando la luz gobernó sobre las sombras, Ayano recolecto sus cosas y emprendió su búsqueda de la cola de dragón. Y lo primero en hacer fue cerciorarse de su destino con la ayuda de la brújula.

Sorprendente fue ver que la aguja apuntaba hacia una dirección distinta a la del día anterior y distinta a la de la noche, lo cual solo significaba una cosa; la criatura estaba cerca, ahí mismo en ese bosque a tan solo metros de distancia.

─ ¡por aquí! – guiada por la brújula Ayano a toda prisa para alcanzar a su presa

Al llegar a una planicie Ayano observo la nada y más que eso, con cuidado salió de la línea de los arboles con los ojos bien abiertos. Fue en dirección recta siguiendo la aguja, pero repentinamente la aguja cambio su posición hacia su izquierda.

─ ¿Qué sucede? ─ Se preguntó desconcertada por aquel repentino cambio en el aparato

Ayano fue hacia su izquierda donde un pequeño riachuelo salía de los árboles y los separaba de la planicie. Nuevamente la aguja cambio de dirección esta vez apuntando hacia su espalda, dejando parte de sus cosas en el suelo tomo su espada y lentamente se giró para ver que no había nada atrás.

En una de tantas historias trato de recordar alguna que le diera sentido a lo que estaba sucediendo, una vez la pista había llegado. Ayano alzó la vista pero lo que ella buscaba no estaba presente; era un día nublado por lo que era difícil que algo proyectara una sombra decente. Repentinamente una suave briza la golpeó; agradable era pero termino por llenar su corazón de miedo. La criatura estaba ahí con ella pero se ocultaba impidiendo ser vista con facilidad.

Ayano volvió a seguir la brújula esta vez con mucha calma. Avanzo un par de metros hasta que la aguja cambio de dirección nuevamente.

─ vete ─ susurró el viento

Ayano a oír aquella voz se giró hacia donde creyó oírla solo para encontrar la nada ─ ¿Quién…?

─ ¡vete!

De pronto algo golpeo a la amazona con tanta fuerza que la tiro al piso. Había sido un golpe del que no tenía idea de donde había salido, rápidamente agarro la espada y se puso en pie

─ Tu… tu… ─ como decirlo, como hablar con alguien a quien no puede ver ─ dragón

─ Los humanos siempre tan ambiciosos ¡vete o morirás! ─ El consejo estaba demás, pero Ayano no podía hacer eso aun estando en juego su vida.

─ mues… ─ sabía muy bien que el miedo le estaba dominando, pero con miedo o sin él debía ganar ─ ¡muéstrate y pelea!

Ayano en guardia empezó a estremecerse, jamás en su vida había peleado con alguien a quien no podía ver. El cielo le ilumino llamando la atención de la amazona, pues en lo alto observó una especie de círculo que rotaba y flotaba y de cuyo centro una gran bola de fuego se formaba.

Sin tiento suficiente para reaccionar Ayano fue golpeada directamente por la bola de fuego, sus ojos cerró y sus dientes apretó esperando el momento en que su piel carne y sus huesos fueran consumidos. La tierra a su alrededor era incinerada mientras esta descendía provocando un enorme cráter.

Una enorme criatura apareció de la nada sobre su cabeza, pero lo que más le sorprendía era que ella estaba en medio de un enorme cráter cuyas fisuras humeantes hablaron de lo que les había ocurrido. Sin embargo la sorpresa estaba en que Ayano no había recibido ningún daño ¿acaso era el poder del amuleto? Si la hechicera tenía razón los ataques con magia debían ser absorbidos por el amuleto salvaguardando la vida del portador.

─ ¿Cómo es posible? ¿Por qué aun sigues con vida? ─ Ayano paso de su asombro hacia aquel monstruo de aterrizaba frente a ella

Una enorme criatura con colmillos afilados y poderosa mandíbula capaz de destrozar los huesos sin ningún esfuerzo, cuerpo escamoso de color verde, ojos grandes de fuego que hielan la sangre y sobre la cabeza dos pares de cuernos.

Sin mentir podía decir que ella había perdido toda esperanza de sobrevivir, pero después de que la criatura hiciera su primer movimiento, Ayano recuperó la confianza en sí.

Antes de contratacar recibió un nuevo disparo de la criatura, y nuevamente solo su alrededor salió afectado. Lista con espada en mano corrió hacia el dragón, sin perder el tiempo se deslizo bajo el esquivando la mandíbula del animal para alcanzar su objetivo detrás de la bestia. No deseaba pelear con una criatura así que fue por la cola y levantando su espada coloco su fuerza en ese corte para acabar de una vez por todas.

Pero el dragón giró rápidamente y la cola que debía de cortar le golpeó un costado con tanta fuerza que la aventó por los aires varios cientos de metros hasta que un árbol detuvo su cuerpo. Ayano volvió a ser sorprendida, no por el dragón, sino porque al momento de levantarse vio lo lejos que estaba de la bestia y que aparte de unos pequeños raspones, todo su cuerpo estaba perfectamente.

─ Ahora sé que es lo que hace el amuleto con la magia ─ lo había descubierto, la magia que absorbía el amuleto se la transfería al portador aumentante su resistencia, pues ese golpe hubiera fue mortal.

─ reconozco que en miles de años de existencia no había conocido a alguien tan resistente como tu ─ no eran halagos precisamente los que el dragón decía ─ pero es una lástima que no podrás contar tu historia

Un círculo apareció frente a la bestia, abrió sus fosas y desde lo más profundo un rayo azul salió disparado hacia la amazona. Era casi imposible esquivar aquellos ataques y si no fuera por el amuleto de Frigg Ayano ya estaría muerta.

Tras recibir el ataque Ayano fue embestida por la cabeza del dragón llevándola como si fuera u escudo que era usado para romper los árboles que se cruzaban en el camino. Ayano tomó a la criatura de los cuerno he hizo que esta clavara la cabeza en la tierra cegándola por un momento e incitándola a detenerse. Volvió con la cola e intentó cortarla pero en eso la bestia se alza con sus alas y vuela sobre los árboles, Ayano quien intentó cortar la cola se aferró al dragón y subió a su lomo.

─ ¡te atreves a desafiarme! ¡te arrepentirás!

El dragón voló con rapidez alcanzando en segundos una velocidad increíble dificultando el agarre de Ayano sobre la bestia. El dragón voló en picada hacia una pared de roca que se alzaba varios metros, Ayano adelantándose a los planes con la espada clavo la ala derecha del dragón, una y otra vez hasta que la ala se desprendió del cuerpo y era dejada atrás pero con el inconveniente que la espada se había enredado con la ala y fue jalada por la misma privando a la amazona de su arma. Perdiendo maniobrabilidad el dragón cayó en picada y antes de alcanzar el suelo Ayano salto de este cayendo cerca de la pared.

─ ¡maldición! ─ Su prioridad cambio a la de encontrar la espada

Ayano corrió lejos del dragón que había impactado contra la pared de roca, rápidamente comenzó buscando la espada para tratar de terminar el trabajo aprovechando que el dragón estaba algo desorientado. Encontrando la espada rápidamente la empuño y giró para ser frente a la bestia que con un fuerte gruñido estaba en pie nuevamente.

─ asi no ─ decía con aquella ronca voz ─ muchos puntos ciegos

De ronto el dragon comenzó a brillar y este reducia de tamaño ante una desconcertada Ayano, una nuve de polvo le cubrió pero no fue por mucho. Cuando el polvo se disipo lentamente apareció la silueta de una chica, bella como la noche anterior la propia Tohru apareció.

─ ¿eres tú? ─ Ayano no podía explicar lo que sucedió, pero no había mucho ya que su madre le había dicho sobre aquella cualidad de los dragones ─ Tohru

Tohru caminó lentamente hacia Ayano, en ella reflejaba la ira mientras que acompañaba una cola que era arrastrada, también de su cabeza salían cuernos como los antes vistos en la cabeza del dragón. No había duda alguna, Tohru era una dragona.

─ Te lo advertí Ayano, ahora no puedo dejar que vivas

Un círculo mágico apareció frente a Tohru y de él salieron tres rayos que fueron hacia Ayano. La amazona no hizo intentos de esquivarlos pues sabía que no le harían daño, pero con lo que no contaba era que Tohru saliera justo detrás de los rayos y que sorprendiera a la amazona con un fuerte puñetazo.

Ayano salió disparada destrozando varios troncos de árboles en el camino, al aterrizar y sin dolor alguno se levantó pero Tohru estaba lista para lanzar el segundo golpe. La dragona era muy rápida en su forma humana, tanto así que era difícil seguir sus movimientos.

─ Hay algo mal contigo, hay algo mal con los humanos

Tohru agarro a la amazona de una de sus piernas y levantándola sin ningún esfuerzo la azotó tres veces contra el piso antes de aventarla hacia arriba. Ayano vio a Tohru saltar justo detrás de ella, y girando su cuerpo usó su cola como látigo para hacer que la caída de Ayano sea más rápida.

─ ¡estúpidos!

Desde el aire lanzó una bola de fuego hacia el cráter que había hecho la amazona con su cuerpo, El amuleto de Frigg adsorbió la energía. Tohru vio cómo su ataque era succionado aparentemente por el cuerpo de la amazona, lo que le llevo a una conclusión.

─ adsorbes la magia, es así como lo haces, ¡es por eso que no puedo hacerte polvo! ─ Tohru estaba enojada pero aun así fuera no dejaría que la amazona se saliera con la suya ─ pero puedo triturar tus huesos con mis propias manos ─ dijo Tohru mientras seguía suspendida en el aire.

Tohru descendió para propinar un golpe directo que fue esquivado por la amazona, Ayano agarro el brazo de Tohru tomando impulso le dio un cabezazo que sorprendió a ambas por igual. Ayano no estaba segura si era efecto de la magia acumulada pues también su fuerza se había incrementado.

─ Tu fuerza no es normal ─ dijo Tohru ─ estas por encima de cualquier humano

Tohru tomo impulso y contratacó pero Ayano podía leer sus movimientos y usando la fuerza de su contrincante mando a volar a la dragona por donde antes la había lanzado la misma. Así comenzó una batalla cuerpo a cuerpo bastante pareja.

Era difícil en ese entonces sacar una conclusión pues tanto Tohru con Ayano se desgastaban por igual, lo que sin dudar seria el golpe final definitivo para ambas. Cualquiera que hubiera visto la pelea entre esas dos no podría jamás identificar cual era el verdadero monstruo. Y así fue que con un golpe de suerte Ayano tomo ventaja de un punto descubierto para lanzar un fuerte golpe a la costilla izquierda de Tohru

─ Agr… maldición ─ Tohru cayó agotada al lado de la espada que antes se le había caído a la amazona

Ayano tomó la espada aprovechando la situación, a un costado de Tohru se colocó con el arma en alto lista para propinar el golpe final. Desde su perspectiva Ayano vio en los ojos de Tohru su mano levantada sobre la dragona que esperaba a que ella acabara, la amazona notó en esos ojos la resignación y un deseo que no era propio de Ayano negarle a nadie.

─ acaba… acaba conmigo… esparce tu gloria de ser la vencedora ─ dijo Tohru dejando escapar una lagrima

Las manos de la amazona comenzaron a temblar, esa no era su intención e incluso había pensado en solo conseguir lo que buscaba sin la necesidad de dañar a la bestia. Retrocedió un paso momento en el que sintió una fuerte punzada de dolor en su brazo izquierdo. Miró hacia su brazo aterrada por como este parecía ser quemado por las llamas, de donde aparecía una mancha oscura que sangraba y desprendía su piel.

─ Que es… ─ Ayano observaba su brazo claro indicio de la enfermedad

Tohru aprovechó el momento y lanzó un golpe que tumbó a la amazona, la dragona había recuperado fuerzas mientras las de Ayano se habían desvanecido por completo. Ayano se arrastró hasta la espada que trato de tomar pero Tohru se le adelantó, tomando la espada y a la amazona del suelo.

─ debiste aprovechar ─ dijo Tohru levantó a Ayano en el aire ─ debiste haberme matado… ahora tu…

Ayano sintió la punta le la espada penetrarle el pecho y atravesarla, lentamente el frio metal le heló la sangre mientras se retiraba el cuerpo extraño y la sangre salía de la herida. Ayano cayó al suelo mientras sus ojos seguían en la dragona que clavó la espada frente a ella en la tierra, ahí en aquella hermosa su sangre reflejaba su rostro cansado, sus ojos cristalinos derramaron lagrimas mientras su alma se iba alejando. La luz iba desapareciendo, lentamente se acercaba el momento.


En el próximo capítulo tal vez volvamos al presente para saber cómo sigue la princesa Akari y su querida Chitose. Así que dejaremos el pasado para volver a la línea principal, aunque no esté del todo seguro. En fin. Este capítulo tiene errores así que de antemano pido disculpas.

Por favor deja tu comentario con tu critica o saludo y cuéntame que tal te pareció.

Yo me despido y conmigo será hasta la próxima actualización, chao.