HASTA EL FIN DEL MUNDO
XVI: CRUCE AL DUAT
FLASHBACK
Año 17 del Nacimiento de Athena
Tan pronto como Mu y Lydia dejaron la fiesta de su boda para irse a su luna de miel, Aioria tomó la mano de Marin y la besó con cariño. Ambos estaban muy felices por el desenlace de la relación entre esos dos. Aioria sabía que Mu adoraba a su hermana casi desde que la conoció, a pesar de que la chica se metía constantemente en problemas.
-¿En qué piensas?- dijo la pelirroja.
-En que es extraño que esos dos por fin se casaran- dijo Aioria, rascándose la cabeza- fue lindo que Mu esperara todos esos años por ella-
-Sabes lo mucho que la quiere- dijo Marin- claro que iba a esperar todo el tiempo que fuera necesario, Aioria-
El santo de Leo sonrió levemente y la rodeó con sus brazos. ¡Ah, se sentía tan lindo abrazar a la mujer que amaba! Marin puso la cabeza en el pecho de él y suspiró contenta.
-¿Vendrás a Leo esta noche?- preguntó Aioria en voz baja. Marin se mordió el labio.
-Sabes que no puedo, desde que Lena comenzó a sentirse mal, he tenido que hacer todo mi trabajo, y el de ella-
Aioria sonrió resignado.
-Entiendo, será después- dijo Aioria, besando la mejilla de Marin.
FIN DEL FLASHBACK
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Gran Pirámide de Gizah
Poco después
Afrodita se daba cuenta que su chica temblaba de pies a cabeza, y se sentía frustrado de que no podía hacer nada para aliviar su preocupación. Desde su horrible experiencia en la tumba de Tutankamon y todo lo que pasó después de ello, Evelyn tenía miedo incluso de sus propias raíces. Cuando Nancy Habib se había acercado a ella de nuevo, la chica había entrado en pánico y no había dejado de preocuparse.
El grupo se acercó a la entrada de la gran pirámide, y todos vieron al anciano cuidador en la puerta, con una vara de madera en la mano y una muy mala actitud.
-¡Alto!- dijo el hombre, interponiéndose en el camino de los chicos- ¿a donde creen que…?¡Oh!- añadió al ver a Evelyn.
-¿Qué pasó?- dijo Afrodita.
-Lo lamento mucho, señorita- dijo el anciano mientras miraba a Evelyn, y se hacía un lado para dejarlos pasar hacia el interior de la pirámide. Inclinó la cabeza.
Todos lo miraron, impresionados. El santo de Piscis recordó que, por el hecho de que Evelyn es la heredera de Tutankamon, el guardián de las tumbas debía dejara pasar.
-Gracias- dijo tímidamente Evelyn, y entró a la pirámide junto con los demás.
Aioria y Touma tenían expresiones sombrías al entrar al edificio. Aioros también estaba muy preocupado, pero al parecer, era el único de los presentes que aún mantenía la cabeza fría.
Evelyn tomó el colgante en forma de escarabajo en sus manos, y éste comenzó a brillar. La chica respiró profundamente, y comenzó a seguir el pequeño brillo, aunque sin soltar la mano de Afrodita. Aioros comenzó a notar lo mucho que el santo de Piscis hacía para parecer calmo a pesar del peligro en el que su chica se estaba metiendo. Sonrió. Él mismo no sabía si dejaría que Sofi se pusiera en peligro. Suspiró.
Cuando llegaron a un punto en el que había una pared bloqueándoles el paso. Gracias al brillo del escarabajo, Evelyn pudo leer los jeroglíficos. Con una mano temblorosa, se pasó los dedos por el cabello y se volvió a los demás.
-Aquí es- dijo la chica, tomando el escarabajo y volviéndolo a colgar alrededor de su cuello- esto… esto va a absorber mucha energía. Cuando el portal se abra, tienen que apresurarse a entrar-
Afrodita se alarmó al escuchar eso, pero los otros chicos asintieron.
-De acuerdo- dijo Evelyn, con sus manos aún temblando. Sacó de su bolso una hoja de papel y se lo dio a Aioria- esto es… la traducción del libro de los muertos de Tutankamon. Es una lista de… dificultades que puedes encontrar camino al Duat. Les ayudará a pasar los obstáculos-
Aioria asintió y lo tomó.
-Gracias, Evelyn- dijo Aioria.
Evelyn tomó la navaja de manos de Afrodita, y éste la detuvo.
-No, espera- dijo el santo de Piscis- debería hacerlo yo-
-No, sabes que no se puede- dijo Evelyn en voz baja, intentando sonar más valiente de lo que realmente se sentía- tengo que ser yo-
La chica tomó la navaja con su mano izquierda y se hizo una herida en la palma de la mano derecha, dejando que un poco de sangre comenzara a fluir. Una vez que fue suficiente, Evelyn puso su mano en la pared y comenzó a recitar algunas palabras en egipcio antiguo.
Los cuatro santos dorados sintieron que la pirámide comenzó a temblar, y la pared frente a ellos comenzó a desmoronarse.
-Ahora- dijo Aioria- démonos prisa-
Aioria y Touma se apresuraron a cruzar el portal casi al mismo tiempo, desapareciendo tan pronto como tocaban el muro, pero cuando Aioros intentó cruzar tras ellos se topó con la pared y cayó de espaldas al suelo.
-¿Pero qué…?- comenzó a decir Aioros, mientras levantaba la vista y extendía su mano hacia la barrera donde se acababa de golpear. No, la pared estaba sellada, ya no podía seguir a su hermano.
Evelyn se había desmayado, y Afrodita había impedido que cayera al suelo. El santo de Sagitario miró tristemente la pared por la que Aioria y Touma habían desaparecido. Estaba muy preocupado.
"Por favor, Aioria, cuídate…", pensó Aioros mientras miraba la solida pared frente a él y se ponía de pie "y no vayas a hacer nada estúpido".
-Lo siento mucho, Aioros- dijo Afrodita tristemente, mientras estrechaba a la chica contra su pecho- tenemos que confiar en ellos. Vamos, tenemos que salir de aquí-
Aioros asintió, y siguió al santo de Piscis para salir de la pirámide.
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Península Antártica, a 100 kilometros de la base O'Higgins
-¡Suéltame de una vez, 'joepu…!- gritó Julieta mientras que el hombre de armadura negra volvía a poner los pies en la nieve y luchaba por arrastrarla hacia el helicóptero que lo estaba esperando.
-¿Quieres tranquilizarte de una vez?- dijo el hombre en tono severo, y levantando la mano para asustarla- te vas a callar y…-
Pero nada de lo que dijo asustó a Julieta. Al contrario, siguió pataleando y soltando golpes, así como un montón de insultos y malas palabras de las cuales el hombre no entendió ni la mitad, pero no le importó. Uno de los golpes de la chica le dio en la cara, haciendo que la soltara.
Al caer al suelo, Julieta intentó levantarse y echarse a correr, pero el hombre rápidamente la alcanzó y la obligó a ponerse de pie mientras le ponía el brazo alrededor del cuello.
-¡Suéltame de una maldita vez!- dijo Julieta entre dientes.
El hombre iba a responder, pero en ese momento Frodi los alcanzó y se detuvo en seco en la nieve, apuntando al enemigo con su espada Siegschwert. Éste, al ver al guerrero de Asgard, puso a Julieta frente a él para usarla como escudo: sabía que Frodi no la atacaría.
-Déjala ir- dijo Frodi con fría calma- tu pelea es conmigo. Ella no tiene nada que ver-
-No me hagas reír- dijo el enemigo, apretando aún más su brazo alrededor del cuello de Julieta- sé que esta chica se preocupa por ti. Y que tú sientes algo por ella también-
Frodi frunció el entrecejo.
-Estás equivocado- dijo el guerrero de Asgard.
¡Claro que estaba equivocado! Él no tenía ningún sentimiento hacia ella, sino que estaba enamorado de Lyfia, ¿no es así? Lyfia, la princesa que estaba en Asgard, a quien había observado y adorado durante toda su vida. Esta chica… era hermosa, linda y fuerte, pero no era Lyfia. No la amaba. Estaba agradecido con ella por su ayuda, por todo lo que había hecho por él, nada más. Solo la salvaba porque se había metido en ese problema por intentar ayudarlos.
Entonces, ¿porqué la había visto cuando Phobos lo atacó?
No, seguramente era un error. Era agradecimiento. Y preocupación: no podía dejar que le pasara algo malo cuando precisamente fue Julieta quien se arriesgó para advertirles sobre la trampa que habían preparado los enemigos. ¡Claro que no la podía dejar morir después de ello!
-Estás equivocado- repitió Frodi con firmeza.
El hombre no pareció creerlo. Se elevó al cielo con todo y Julieta, e hizo el amago de soltarla, riendo ante la mirada asustada de Frodi.
-Déjala, ella no tiene nada que ver con esto- dijo Frodi al ver que el hombre volvía a poner los pies en el suelo. No podía atacarlo mientras tuviera a Julieta con él- ¡pelea limpio!-
-¿Porqué pelear limpio cuando puedo ganar?- dijo el enemigo- deja tu espada en el suelo-
-No, Frodi…- comenzó a decir Julieta.
-Calla- dijo el enemigo, y se volvió a Frodi- vamos, déjala en el suelo-
Frodi dudó. No estaba seguro de qué hacer. Ciertamente no quería que Julieta fuera lastimada, pero tampoco podía rendirse. Eso no la ayudaría en nada tampoco. Al verlo dudar el enemigo tomó la mano de Julieta y apretó uno de sus dedos, provocándole un grito de dolor que hizo palidecer a Frodi.
-¡Basta!- dijo el chico, dejando la espada en la nieve y levantando las manos- hice lo que querías, ahora déjala en paz-
-Frodi, no…- dijo Julieta.
El enemigo se echó a reír en voz alta, extendió su brazo y atacó a Frodi con una enorme bola de fuego que le dio de lleno en el pecho, y lo hizo volar algunos metros atrás, chocando contra un enorme bloque de hielo y cayendo al suelo. No se movió.
-¡Eres un maldito monstruo!- dijo Julieta, furiosa, mientras que el hombre seguía riendo, aflojando levemente su brazo. La chica lo aprovechó para soltarse y darle un bofetón, y disponerse a correr hacia donde estaba Frodi. El hombre se lo impidió, tomando su brazo y tirando de él. Sin ninguna consideración, la tiró al suelo de un golpe y puso un pie en su espalda para evitar que se levantara.
-Mira, mujercita, ya no te necesito, así que más vale que te comportes o te voy a…- comenzó a decir el sujeto, cuando la chica le lanzó un montón de nieve desde el suelo. El hombre se enfureció. ¿Porqué no era una chica normal y se quedaba quieta? El sujeto levantó la pierna para pisarla con todas sus fuerzas, y Julieta se giró para evitarlo, pero el hombre alcanzó a pisar uno de sus pies. Los huesos crujieron, y la chica dejó escapar un horrible grito que hizo que Frodi reaccionara y se levantara.
Con una expresión furiosa, Frodi se levantó de la nieve y llamó a Siegschwert, empuñándola y apuntando hacia el enemigo.
-¿Cómo te atreves a lastimarla?- dijo Frodi, furioso- considérate hombre muerto. ¡WILDSCHWEIN!-
El ataque le dio de golpe al enemigo en el pecho, y fue despedido unos metros hacia atrás, y no se movió más. Frodi soltó la espada y se apresuró al lado de Julieta. Miró preocupado a la chica intentando levantarse. Vio que Julieta se llevaba las manos a su tobillo derecho, y que había unas manchas de sangre sobre su ropa, donde había puesto las manos.
Frodi se arrodilló a su lado.
-Juli, ¿estás…?-
-Tranquilo, estoy bien- dijo la chica entre dientes, intentando ignorar el dolor que sentía. Levantó la mirada- ¿tú te encuentras bien?-
-No, no estoy bien, si no sé que te pasa y…-
-Estoy bien, en serio, Frodi- sonrió Julieta, y miró su pierna- solo… necesitaré un poco de ayuda para regresar-
Frodi sonrió levemente. Por supuesto que podía notar que le dolía aunque dijera que estaba bien, quizá lo hacía para no preocuparlo. ¡Qué mujer tan extraordinaria! A pesar de todo lo que pasó y el dolor que seguramente sentía, seguía sonriendo para no preocuparlo a él. Podía verla intentando contener lágrimas en sus ojos.
-De acuerdo- aceptó Frodi, quitándose la armadura y enviándola de regreso a Asgard. Se inclinó hacia ella- ¿puedes poner tus brazos alrededor de mi cuello?-
Julieta levantó los ojos hacia él y tras asentir hizo lo que Frodi le pidió. Con cuidado, el chico se dispuso a levantarla del suelo, pero pronto se dio cuenta de que era una mala idea, pues el pie lastimado quedaba colgando en el aire y le causaba mucho dolor.
-Lo siento, lo siento- dijo Frodi tristemente, volviendo a ponerla en el suelo.
Julieta cerró los ojos y respiró hondo mientras esperaba a que el dolor se le pasara.
-En mi bolsillo hay un par de vendas- dijo la chica- puedes vendar mi tobillo con ellas para que no se mueva-
Frodi suspiró mientras tomaba las vendas y hacía lo que la chica dijo. Le sacó las botas de nieve, descubriendo su pie, y comenzó a aplicar las vendas, una sobre la otra. Una vez que la vendó, el chico le puso de nuevo la gruesa calceta y volvieron a intentarlo. Julieta puso sus brazos alrededor del cuello de Frodi, y éste la levantó con cuidado.
-¿Cómo estás?- dijo el chico, su mirada fija en los ojos de ella.
-Estoy bien- sonrió Julieta.
Ambos se miraron a los ojos y sonrieron. Frodi la miró fijamente. Oh, ahí estaba ese lindo colorcito rojo en las mejillas de Julieta. Y que a gusto se sentía tenerla en sus brazos. Nuevamente, no había sentido nada parecido antes.
Julieta, por su parte, no podía dejar de mirar los enormes ojos azules de Frodi que parecían hablar por sí mismos. El chico le gustaba cada vez más, era fuerte, caballeroso y se preocupaba por ella. Pero… pero estaba enamorado de otra chica. De una chica que no lo quería, pero el resultado era el mismo: Frodi no se podía interesar en ella.
-¿Te encuentras bien?- dijo el chico en voz baja, al verla tan pensativa.
-Sí, estoy bien, gracias a ti- dijo Julieta, apoyando su cabeza en el hombro de Frodi. Éste sonrió y comenzó a correr hacia la base.
-No tengas miedo- dijo Frodi- todo va a salir bien-
-No tengo miedo- dijo Julieta, apoyando su cabeza en su hombro- estoy contigo-
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Villa Las Estrellas
Poco antes
Saga había estado terriblemente preocupado, y su expresión ceñuda con cambió desde que llegaron a villa Las Estrellas hasta que vio con sus propios ojos que Cecilia estaba a salvo. La chica estaba con Canuto y cuidando a Rayen cuando Saga regresó. Dejó a Canuto en el suelo y corrió hacia él para abrazarlo, pero lo soltó cuando vio que el chico hizo un gesto de dolor.
-¿Saga?- dijo Cecilia en voz baja, borrando su sonrisa cuando notó que algo no estaba bien- ¿qué pasó?-
-Nada, está todo bien- dijo el santo de Géminis, dejándose caer sobre el sofá con una expresión de dolor- tuvimos un poco de dificultad, pero logramos romper el sello. Los enemigos nos estaban esperando-
-Fue mi culpa- confesó Io con una expresión derrotada- los enemigos lograron encontrar una manera de controlarme… ¡lo lamento mucho, Saga!-
Saga gruñó para decirle que estaba todo bien, y al ver a la pequeña hija de Julieta durmiendo en un sofá, alzó las cejas.
-Solo la estoy cuidando por un rato- dijo Cecy, bajando la mirada- la capitana Steiner no debe tardar en regresar por ella-
-Algo pasó con la chica- dijo Saga, mirando de reojo aún a Rayen, para asegurarse de que siguiera durmiendo.
-¿Está bien?- dijo Cecilia asustada, y luchando contra la necesidad de abrazar a la pequeña.
-Lo estará -dijo Io, sonriendo levemente- Frodi fue por ella-
Cecilia sonrió levemente también, y miró de reojo a la niña. Suspiró. Sería mejor que no le dijeran nada para no asustarla. Saga vio que su esposa se sentó en el sofá donde dormía Rayen y le quitaba un mechón de cabello de la cara.
-Solo espero que regrese pronto- dijo Cecilia- la pequeña se porta bien, pero se nota que la extraña horrores. Vamos- añadió, mirando la expresión pálida de la chica- tenemos que curarte esa herida-
-Estoy bien- gruñó Saga.
Cecilia alzó las cejas, y se volvió a Io, quien asintió y salió de la habitación para dirigirse a la enfermería, para traer algo para curar sus heridas.
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Templo del Patriarca, Santuario de Athena, Atenas, Grecia
Poco más tarde
Sara suspiró al ver que ya era de noche en Grecia, y que Shion y Athena seguían en la sala del trono, en reunión con los santos dorados para escuchar las últimas noticias de los santos que se encontraban en misiones o en el Santuario en los patrullajes.
Milo y Camus dieron un paso adelante, y dijeron que los terrenos del Santuario eran seguros, que no había ningún indicio de algún ataque. Shaina y June reportaron que todas las amazonas estaban en el recinto de las amazonas, y que todo estaba bien. Y finalmente recibieron una llamada de Death Mask, diciéndoles que Aioria y Touma habían logrado entrar al Duat, y que necesitaba que los llevaran de regreso.
Kanon abrió un portal a otra dimensión, y por él aparecieron Death Mask con Fátima, Afrodita llevando a Evelyn en sus brazos, y finalmente Aioros.
Shion los miró llegar. Death Mask y Fatima parecían muy aliviados de haber regresado del país donde la chica la había pasado tan mal. Afrodita estaba también aliviado, pero un poco preocupado por Evelyn. Sus ojos notaron de inmediato que la chica estaba aún inconsciente, tenía en su mano derecha una venda manchada de sangre. Y finalmente Aioros, quien tenía un aspecto desolado y preocupado mientras que Afrodita les contaba que era lo que había pasado.
-¿Qué pasa, Aioros?- dijo de pronto Sara, quien había estado mirando por un lado de la puerta, alertando a los demás de su presencia. Shion la miró y sonrió. Él mismo se había percatado de que algo no andaba bien con el chico.
-Yo…- dijo el santo de Sagitario- mi hermano se fue solo al Duat. Supongo que estoy un poco preocupado por él-
-Aioria es un santo dorado, y sé que hará hasta lo imposible por recuperar a Marin- dijo Athena en un tono optimista- no tienes porqué preocuparte-
-Lo sé, señorita- dijo Aioros, frotándose la frente tristemente.
-Vamos, regresa a Sagitario, tus mellizos te extrañan- dijo Shion. Aioros sonrió levemente y, disculpándose, se apresuró de regreso a casa a ver a su familia.
Kanon fue el siguiente en tomar la palabra.
-Mi hermano sigue en la Antártida- dijo el gemelo menor- dijo que ya habían roto el sello, pero que aún no pueden regresar… dijo algo sobre que tenían que ayudar a Frodi con un asunto-
Los presentes se miraron entre sí.
-Bueno, creo que solo resta esperar, y tener confianza en que Aioria y Touma logren rescatar a Marin del Duat- dijo Shion, despidiéndose de los santos dorados- mañana volveremos a reunirnos-
Los santos asintieron y comenzaron a alejarse. Una vez que quedaron solos, Shion mandó a Athena a sus habitaciones a dormir, y tomó la mano de Sara.
-Vamos a dormir- dijo Sara en voz baja- necesitas descansar, en caso de que sea necesario pelear-
-Esperemos que no- dijo Shion, pero la siguió a sus habitaciones.
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Templo de Sagitario, Santuario de Athena
Aioros se inclinó hacia las camas de sus mellizos, y los besó a cada uno en la frente, antes de dirigirse a su habitación y deslizarse entre las sábanas para abrazar a su esposa. Ésta despertó al sentirlo abrazarla, y apoyó su cabeza en el pecho descubierto de él.
-Bienvenido a casa, amore mio- dijo Sofía, con una sonrisa aliviada al tenerlo de regreso con ella, pero notó algo extraño en él y borró su sonrisa- ¿que pasó?-
-Aioria fue solo con Touma- dijo Aioros en voz baja- el portal no me dejó pasar-
Sofía sonrió levemente y extendió su cabeza, para besar su mandíbula.
-Sé que te preocupas, pero seguramente Aioria estará bien- dijo la chica en voz baja, acariciando el cabello de Aioros, haciéndolo sonreír contento al recibir las caricias de su esposa. La estrechó con más fuerza y cerró los ojos. No servía de nada preocuparse. Además, sabía que Sofía, Shion y los demás tenían razón. Aioria iba a estar bien.
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Base militar O'Higgins, Antártida
Poco después
Eran casi las diez de la noche, pero no parecía que faltara poco para oscurecer, cuando Frodi llegó a la base con Julieta. Casi de inmediato intentaron quitársela de los brazos y atender su pie herido, pero Frodi la estrechó contra él, y apenas los dejó revisarla, aunque sin soltarla.
El medico de la base, ya recuperado, examinó el pie de Julieta, y determinó que tenía un esguince en el tobillo, y quizá uno o dos de los huesos de su pie fracturados, además de una pequeña herida, pero que estaría bien. Vendó con cuidado la herida y el tobillo otra vez, y le puso una férula negra de acrílico. Frodi esperó pacientemente hasta que por fin la liberaron.
-Deberás tomar el medicamento para el dolor- dijo el médico- y guardar reposo al menos un par de semanas. Seguramente te incapacitarán por esas semanas-
Julieta hizo una mueca. No le hacía mucha gracia tener que regresar a Punta Arenas tan rápido, pero no tenía nada más que hacer al respecto.
-Yo la acompañaré de regreso a villa Las Estrellas- dijo Frodi finalmente- ¿tienen la avioneta lista?-
-La avioneta regresó a la isla rey Jorge hace unas horas, no regresará hasta la próxima semana- dijo el jefe de la base- pero podemos ofrecerles llevarlos en el barco, el viaje a la villa tarda aproximadamente ocho horas-
-De acuerdo- dijo Frodi, resignado, y se volvió a Julieta- vamos, tenemos que regresarte con Rayen-
Julieta asintió. Rayen seguramente se estaría preguntando porqué no había regresado a su lado, y estaría asustada en un sitio extraño, aun y cuando Bárbara y su familia estuvieran con ella. Sabía que su amiga no podía estar con ella todo el tiempo. Cuando Frodi se inclinó hacia ella para volverla a levantar, Julieta lo detuvo.
-Solo déjame hacer una llamada- dijo la chica- quiero decirle que ya voy para allá, debe estar preocupada porque tardé en llegar-
Frodi asintió, y esperó pacientemente a que la chica terminara de llamar a la pequeña. Estaba un poco enternecido en la manera en la que Julieta hablaba con Rayen, y sonrió inconscientemente. La chica era muy linda, de verdad, y le gustaba un montón. Pero nuevamente, no era Lyfia. El chico suspiró. ¡Claro que no era Lyfia! Julieta no era una princesa, era una chica fuerte y valiente, que no temía ensuciarse las manos o hacerse escuchar, a golpes si era necesario. Sonrió inconscientemente al pensar eso.
Al final, cuando vio a Julieta intentar caminar hacia la salida de la base, brincando sobre su pie sano, Frodi se apresuró a tomarla en sus brazos de nuevo.
-El doctor te dijo que no podías caminar en varias semanas- dijo el chico- en serio, los médicos son los peores pacientes-
Julieta rió en voz baja, pero no opuso resistencia. Ambos abordaron el bote que los llevaría de regreso a villa Las Estrellas.
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CONTINUARÁ…
¡Hola a todos! Espero que les esté gustando esta historia. Finalmente Aioria y Touma entraron por Marin, y Frodi y Julieta no se la están pasado tan mal, aunque los dos son bien cabezaduras. Muchas gracias a todos por seguir leyendo, y por sus reviews. Les mando un abrazo. Nos leemos pronto.
Abby L.
