La oscuridad reinaba en su entorno donde sea que se encontrara mientras con una mano se sostenía el pecho con dolor provocado por la herida. Camino sin rumbo el tiempo suficiente para darse cuenta de que sus pasos no la llevaban a ningún lado, desorientada sin ninguna idea de su paradero.
─ Me duele… ¡mamá! ¡Me duele! ─ Ayano sintió el dolor profundo que atormentaba su alma, más dolor que la herida misma que sangra en su pecho
Se acostó en el suelo frio como el hielo, respirando entrecortadamente presa de su sufrimiento. Retiró la mano de su pecho y la llevó hacia su cara para sentir el calor de su sangre y el sabor metálico que apenas llegó a sus sentidos provocó en ella un sentimiento de pesar. Aun palpitaba su corazón en su pecho y el ruido servía como consuelo en la inmensidad de la soledad acompañado con el goteo incesante de su sangre que luego fluía por el suelo.
Resignada decidió entregarse a su destino siendo consciente de que pronto más se le unirán, tendría en él estigia ya muchos eones para pensar. Pero, ¿Cómo podría enfrentar a su madre? Aquella que enorgullecía pero con el fracaso que ella cargaba seguro decepcionaría, solo le quedaba el consuelo de que aún le quedaba un largo viaje antes de encontrarla en el Eliseo.
─ Aya-chan… ─ una suave melodía acaricio sus oídos ─ ¿Por qué has venido? ─ ¿Cómo era posible, ella estaba ahí?
─ ¿mamá? ─ aquella era familiar reconociendo su voz sus lamentos ya no fueron más ─ ¡mamá! ¿Dónde estás?
Sus ojos se llenaron de lágrimas ante el recuerdo de aquella mujer, sintió estar entre sus brazos nuevamente mientras susurraba con melodiosa voz y del suelo era levantada. Las lágrimas que recorrían su mejilla pronto dejaron de fluir, su corazón se calmó y en lo profundo una sensación cálida le cobijó olvidando por completo del malestar que padecía.
─ Mi pequeña Aya-chan ─ Ayano sintió como todo su cuerpo era envuelto ─ estoy aquí, siempre
─ Mamá te extrañé ¿ya no te volverás a ir? ─ estiro sus brazos y rodeando a la mujer la abrazo con fuerza
─ Lo siento ─ dijo ella pidiendo disculpas pues la verdad no sería la que Ayano imagina
─ No mamá ─ suplico sintiendo como aquello la quebraría de nuevo ─ yo no quiero perderte otra vez
─ Nunca mi niña, yo siempre he estado a tu lado, no importa en donde estés, yo te seguiré protegiendo.
─ Pero… yo quiero que todo sea como antes…
─ Y lo será Aya-chan… pero aun no es el momento, este mundo no está listo para recibirte
─ ¿Qué…? Pero… yo fallé, fracase
─ No lo has hecho, tú no has fracasado… Tohru no puede destruirte.
─ ¿Cómo…? ¿Cómo lo sabes?
Ella le regalo su más hermosa sonrisa mientras que con una mano su cabello acarició ─ ya te lo había dicho, nunca me he apartado de ti y nunca lo haré
─ entonces sabes… ─ las mejillas de Ayano enrojecieron con un recuerdo ─ lo que yo le hice a ella…
─ Si lo sé, y sé que no quieres hablar de ello pero habrá momentos maravillosos como aquellos que crees que te lastiman. Piensa un momento y pon en paz tu corazón, regalarle a ella algo maravilloso es lo mejor que has hecho.
─ Gracias mamá
Ayano recibió un cálido beso en su frente y el mundo fue reemplazado con colores maravillosos, un instante Ayano miró hacia ella mientras en sus labios se dibujaba una sonrisa. Ella inclinó la cabeza y juntando sus manos comenzó a desaparecer, y aunque pareciera algo doloroso para Ayano ya no lo sería más pues en su sonrisa confiará por siempre y siempre amará a su mamá.
─ Hasta pronto
─ cuídate mucho mi niña
Al abrir sus ojos lo primero que vio fue aquel rojo fuego de los cuales gozaba su rival, aquella que con una mirada curiosa la vio sonreírle como si nada hubiese pasado. Tohru también le sonrió y llevó su mano hasta el pecho de la amazona donde la herida aun sangraba.
─ Que idiota fuiste ─ dijo Tohru tomando entre su mano el amuleto de Frigg y de un solo movimiento privó a la amazona de sus poderes mágicos ─ debiste decirlo desde un principio y no andar con mentiras
─ ¿Qué es? ─ Aunque intuía que Tohru lo había adivinado quiso preguntar
─ buscas mi cola ¿verdad?, tu jamás quisiste destruirme es por eso que yo no puedo destruirte
─ ¿Cómo lo supiste?
─ Tu brazo… ─ Tohru señalo la herida que aún se extendía por el brazo de Ayano ─ conozco la enfermedad
─ hehe… nunca había visto a un dragón, estaba algo asustada ─ le respondió Ayano a lo que Tohru se irguió sobre su cuerpo
─ bien… supongo que ya no necesitas esto ─ dijo la dragona mostrándole en amuleto
─ supongo… que… ya no hará falta
─ debo reconocer que fue divertido luchar contigo Ayano… ─ Tohru extendió una mano sobre la amazona y a su alrededor de la palma un pequeño círculo apareció al tiempo que sonreía ─ volvamos a luchar algún día
Descendió aquel círculo mágico hasta tocar su cuerpo, ella se estremeció al tiempo que una niebla cristaliza le rodeó. Lentamente sus heridas iban desapareciendo hasta que ya no quedaba ni una, y de la herida donde la espada penetró no quedó cicatriz alguna.
─ ¿Por qué? ─ Ayano se levantó del suelo como si nada le hubiera pasado ─ ¿Por qué me…
─ honestamente no quería hacerlo ─ dijo Tohru mientras le entregaba el amuleto de Frigg ─ pero estoy obligada a cumplir ciertas reglas si quiero volver a este mundo
─ ¿no puedes matarme?
─ no, no puedo hacerlo a menos que sea necesario ─ Tohru tomó la espada que había clavado en la tierra y con ella se acercó ─ entiendo porque tu no me mataste cuando tuviste la oportunidad, además, durante la batalla tu solo te concentraste en mi cola
Durante la batalla Ayano siempre fue hacia la cola de la dragona, ya sea en un golpe directo o indirecto, Ayano quiso acabar lo más rápido posible, pero al final no lo logró terminando vencida por Tohru. Sin embargo Tohru no entendía aquel extraño patrón con el que Ayano peleaba, no lo entendió hasta que la vio en el suelo luego de que ella misma la apuñalara con la espada y pudo observar como el brazo izquierdo de la chica era consumido por una mancha que ella no provocó, y por eso, aunque ese fuera un golpe mortal, Ayano no podía entrar en el Helheim debido a que Tohru no lo permitía y para pagar su error curó las heridas de la amazona.
─ Increíble ─ Dijo Ayano con asombro poniéndose en pie y sintiéndose de maravilla ─ incluso mi brazo está curado ─ increíble sin duda los poderes de la dragona ─ no necesitaremos tu cola después de todo
─ ¡espera! ─ intervino Tohru ─ ¿tratas de decir que hay más personas que cargan la enfermedad? ─ Ayano asintió con la cabeza ─ se lo que estás pensando y mi respuesta es no.
─ Pero… con tus poderes no hay necesidad de hacer la poción… ─ Tohru la detuvo colocando una mano frente a ella
─ entiende esto… NADIE PUEDE SABER DE MI EXISTENCIA ─ sentencio ─ lo que me recuerda ¿Cómo fue que me encontraste?
─ bueno… use un artefacto mágico ─ respondió Ayano ─ ahora entiendo, tú estabas huyendo de mí, los dragones no quieren ser encontrados ─ Ayano recordó como la aguja cambiaba de posición con rapidez
─ yo no usaría esa palabra, pero supongo que a los humanos les basta esa explicación ─ Tohru suspiro llevando una mano a su frente ─ bien Ayano, no puedo hacer lo que me pides pero te daré lo que buscabas.
Tohru levanto la espada al tiempo que colocaba su cola enfrente de ella. Ayano veía como sin ninguna duda Tohru descendió la espada dispuesta a cortar su propia cola, fue algo realmente perturbador ya que Ayano sentía cierta simpatía por la dragona y verla cortar su cola no hacia las cosas fáciles de digerir.
─ con eso bastará ─ la cola de Tohru se retorcía en el suelo como serpiente antes de quedar inmóvil ─ pero ten cuidado, es venenosa
─ es… ─ Ayano no salía de su asombro ¿Cómo podía estar como si nada después de haber cortado una extensión de su cuerpo?
─ tranquila ─ dijo Tohru tratando de calmar a la amazona ─ mira ya me creció
─ Asombroso ─ La cola de Tohru estaba en su lugar, le había crecido una cola remplazando a la que había cortado
─ espero que te ayude, ─ Tohru le dio la espalda y se alejó unos metros para luego cambiar a su forma de dragón ─ recuerda no expandir lo que aquí ha sucedido o iré por ti
─ no creo que alguien llegue a creerme ─ dijo Ayano pues si bien las historias son solo eso… historias. Por otro lado Ayano no quería a ser reconocida de esa manera, incluso odia ser reconocida.
─ bien, nos vemos Ayano
Antes de emprender el vuelo Ayano le llamó ─ ¡espera! ─ Tohru giro su cabeza para ver que se le ofrecía ─ yo… gracias ─ Aun conociéndola en su forma de dragón Tohru era bastante intimidante
─ no hay de que, espero que nos volvamos a ver algún día, sería divertido luchar contigo una vez más ¡adiós! ─ Tohru se alzó en vuelo hasta que desapareció entre las nubes.
Hola a todos, este seria el final de la historia de Ayano…. Bueno en realidad todavía falta pero quiero volver con Akari lo antes posible.
Cuéntame en los comentarios que te esta pareciendo la obra, te daré mil gracias por tus sinceras palabras.
