─ ¿algo paso entre ustedes? ─ Hanako apuntaba con su espada a una Chitose que le veía desde el suelo.

Todo había sido una tontería, y más aun siguiendo sus sentimientos sabiendo que eso era lo que no debía hacer. Chitose había desertado y ni aun la propia Ayano se apiadaría de ella sabiendo bien lo que hiso esa noche.

─ entiendo ─ Hanako bajó su arma pues no era tan necesario como pensaba ─ se lo que sienten entre ustedes pero ¿tienes idea de lo que significa?

─ no es esta bien que me lo recuerdes ─ Chitose se sentó en el suelo dejando que las recientes memorias la golpeen una vez más ─ no está bien lo que hice, creí… me dejé llevar

─ debes estar al menos algo agradecida conmigo de que no te asesine aquí mismo, además… ─ Hanako compartía cierta empatía con la chica albina ─ lo hago como amiga, por la amistad que tengo con Akari

Chitose no necesitaba su compasión, incluso deseaba en parte que Hanako la atravesara con esa espada y que acabara con su sufrimiento. Pero, el recuerdo… Cálidas eran sus caricias, delicadas como sus ojos que brillaban con intensa pasión, que hermoso error. Los besos las palabras… aquella bella princesa cegó de un momento su noble juicio, arrastrándola a un mar de emociones agradables… Chitose… estaba en el cielo.

Sin embargo al olvidar su tarea inicial quebrantó aquella lealtad de la que tanto había costado conseguir, aquella que le llevó devuelta junto a su ángel. ¿El mundo estaba mal? ¿Era un error demostrarle amor puro a la princesa? ¿Estaba mal decirle entre besos y caricias lo mucho que la amaba? No.

─ puedes calmarte… ─ Hanako se suavizó mientras desviaba a la mirada hacia una angustiada Akari ─ lo he sabido desde hace mucho, y… me alegra por ella… pero… debes elegir aquí y ahora.

Hanako se retiró permitiendo que la princesa se acercara hacia Chitose preocupada por la salud de la chica. Chitose se alegraba de tener esa atención por parte de la pelirroja, pero deseaba que la tragara la tierra en ese preciso momento.

─ Estas bien Chitose ─ Akari se sentó frente a ella buscando los ojos de la chica

─ Esto… todo… fue un error ─ Chitose pronuncio encontrando la mirada de la princesa Akari ─ lo lamento tanto

─ ¿Qué dices? ─ Akari se le acercó más acortando poco a poco la distancia mientras levantaba su mano y la posaba en la mejilla de la chica

─ Akari… no podemos seguir así, ¡ya no lo soporto! ─ Chitose giró la cabeza alejando la sensación agradable del toque de la princesa sobre su piel

─ no es así ─ dijo intentando levantar el ánimo de la chica ─ saldremos adelante, tu y yo, juntas

─ juntas… crees que quiero estar contigo… siendo tu sombra mientras otra te posee ─ dolía, pero aquellas palabras tenían cierto grado de verdad

─ no, así no será

─ por favor Akari… sabes que de eso depende la vida de mucha gente

Akari negó por un momento su propósito gracias a la ayuda de Chitose, pero, la propia chica tenía razón y no debía seguir a sus sentimientos ciegamente. Comprendió que bajo sus decisiones dependerá la vida de muchas personas, eso y que el sacrificio era inmenso más estaba dispuesta a seguirlo.

─ entiendo ─ dijo llena de tristeza

Si algo debían hacer, ese era el momento clave para realizarlo. Akari tomo la mano de Chitose entre las suyas haciendo que el contacto provoque que sus miradas se encuentren. Akari redujo la distancia y con la mayor delicadez del mundo deposito un casto beso sobre los labios de Chitose.

─ Akari-chan ─ Chitose no soporto y se derrumbó entre los brazos de Akari llorando su desgracia y su entorno sufrimiento

─ Chitose ─ Akari la sostuvo con fuerza acariciando tras su cabeza con suaves movimientos

Hanako vio desde lejos aquella muestra de afecto y como sin más se volvió una cruel despedida. Maldijo su posición y el no poder hacer nada para ayudarles, estaba atada, ni aun la propia Himawari le perdonaría si cometía una estupidez. Contrario de lo que muchos piensan Himawari tiene planes para el reino Furutani, su imperio estaba por renacer y nadie impedirá que eso ocurra.

Mientras tanto…

En los valles cerca del bosque de cerezos al otro lado del rio de las doncellas, donde los límites del reino de Himawari gozan de bellos paisajes envidia de los intrusos. Ahí por donde cabalga una majestuosa mujer acompañada por una simple.

Se adentraron en los límites del reino de Himawari con un objetivo claro. Llegando a lo alto de una colina la mujer detiene su caballo ordenando a su acompañante imitar sus acciones, baja del animal sin nada de protección contra el mundo demostrando simpleza ante aquellos ojos que la rodean.

─ ¡Nadeshiko! ─ dice ella ─ ¡muéstrate!

De la nada aparece ante ellas una figura encapuchada, cayendo de lo alto sin sofocarse en lo más mínimo. Ella se inclina hacia un lado y posa sus ojos que oculta sobre aquella mujer, luego se dirige hacia su acompañante a quien besa en la mejilla sin pena alguna.

─ Su majestad ─ la chica se descubre la cabeza mostrándose ante la reina ─ ¿a qué debo esta osadía?

─ sé lo que piensas hacer, y estoy aquí para implorar que desistas

─ Eso no me lo esperaba de la majestuosa Yui ─ la chica se dirige esquivando a Yui hacia su acompañante ─ supongo que es gracias a ti Ayano

─ debo seguir los ideales de mi madre ─ dijo Ayano ─ pero aun así lo que me trajo hasta aquí es una fuerza mayor

─ supongo… y adivinaré ─ Nadeshiko cambio de enfoque y caminó hasta estar frente a la reina que al verla sonreír Yui se sonrojó ─ esa fuerza mayor… será… ¿tu hija?

─ sabes bien que… ─ Yui recuperó su postura luego de un breve momento ─ mucha gente moriría si esto continua

─ las cosas por las que tienes que pasar reina Yui ─ Nadeshiko ya había pensado en las posibilidades de un nuevo conflicto, y de solo pensar en las consecuencias provocaba que se le revolviera el estómago ─ pero por lo que me dices… yo soy la culpable

─ yo no he dicho eso

─ es cierto, pero eso es lo que estas tratando de decirme

─ no queremos un nuevo enfrentamiento ─ dijo Ayano tratando de bajar la tensión entre las dos líderes ─ tu más que nadie Nadeshiko entiendes cuáles son los riesgos

─ Ayano ─ Nadeshiko apartó con su mano la reina y fue contra la amazona ─ ¿crees que soy yo la equivocada? ¡Es esta tu forma de darnos la espalda!

─ ¡yo no estoy en tu contra! ─ se defendió Ayano

─ no, ¿claro que no? ─ Nadeshiko apuntó con su dedo acusador hacia la reina Yui ─ dime Ayano, ¿acaso no fueron los suyos los asesinos de tu madre? ¡¿Sus manos no están manchadas con la sangre de aquella que juró lealtad a su majestad?!...

─ ella buscaba la paz de los reinos y yo estoy dispuesta a seguir con sus sueños.

─ ¿aun si eso implica aliarte con sus asesinos? ─ preguntó Nadeshiko manteniendo su intensa mirada sobre Ayano ─ pero eso no es lo que te motiva… ¿verdad Ayano? ─ Ayano negó con la cabeza dándole la autoridad de seguir ─ es amor… amor por Yui… amor por tu hija Akari

Yui se mantuvo en silencio mientras dejó a su corazón al borde del colapso, pues esa verdad creyó haberla sepultado muy en el fondo, pero eso no explicaba cómo era posible que Nadeshiko supiera todo eso. El pasado se hiso presente en Yui, quien con una sonrisa vivía en sus memorias los hermosos momentos que vivió junto a la amazona de la coleta, la mujer que le robó el corazón, la madre de sus hijas.

─ ¿Qué estás diciendo? ─ dijo Ayano creyendo no entender

─ es fácil para ti ocultarlo pero no lo es para ella ─ Nadeshiko fue hacia la reina y tomándola del mentón la obligó a mirarlas. Ayano miró su pena y sus errores reflejados en las lágrimas de Yui ─ además, Kagami no es buena ocultando secretos Ayano

De las sombras apareció la nombrada con una sombra de culpa sobre ella, no ayudó que Ayano le lanzara una mirada desaprobatoria que la hiso quebrarse en sí misma. Nadeshiko le ordeno acercase ignorando los conflictos de aquellas chicas, ella le entregó un pergamino que abrió curiosa y lo leyó rápidamente, luego se volvió hacia la reina y la amazona.

─ soy una persona paciente su majestad pero tengo un límite, la verdad no me interesa sus pasado ni su futuro y sería mejor para mí no volver a saber nada de usted. Ahora en vista de que… Ayano es una persona que le ha dado mucho a mi tribu y que considero una amiga de confianza seria descortés de mi parte no brindarle la ayuda que ella necesite.

─ Esperaremos hasta que el imperio de Himawari surja y su patético reino sea asimilado, pero hasta entonces, nos mantendremos alertas y a la más minina provocación, no dudaremos en atacar.

─ Gracias Nadeshiko ─ Ayano se inclinó mostrando sus respectos a quien una vez fue su mentora

─ Muchas gracias su majestad ─ Yui imitó a Ayano y agradeció a la chica

Nadeshiko no dijo nada más así que se retiró hacia las sombras seguida por Kagami quien iba caminando de espaldas mientras juntaba sus manos pidiéndole perdón a la amazona de cabello morado. Ayano le hiso un gesto con la mano sentenciándola a una pronta reunión donde deberán saldar cuentas.

─ Ayano ─ Ayano se crispo al escuchar su nombre y la soledad que les rodeaba le puso los nervios de punta

─ Yui ─ Ayano cerró sus ojos al sentir a la chica arrimarse contra ella y apretarla con fuerza ─ ¿Qué haces?

─ Ya lo saben ─ dijo buscando los ojos de la amazona

─ Bueno… ─ Ayano se rasco la mejilla ─ supongo que a estas alturas ya no importa

─ ¿tú crees?

─ … ─ Ayano no tenía una respuesta clara pero lo que si tenía claro era la cercanía con la que gozaba, solo a un paso de un beso de su amada Yui. ─ te amo Yui, eso es lo único que debería importar

─ Si, lo sé ─ dijo Yui ocultándose en el hombro de Ayano ─ luego de que mi reino sea parte del imperio de Himawari, podremos dejar de ocultar lo que sentimos.

─ ¿ahora a dónde iremos?

─ tenemos que ir al reino de Himawari para la boda

─ ¿Toshinō Kyōko no vendrá con nosotras?

─ No lo sé, no me importa