Chitose no soportaría ver a su princesa en las manos de otra, pero aunque deseara y peleara por ella, parece que las cualidades que podría ayudarla a mantenerla a su lado no sirven en esos casos. Recordar solo le ayudaba a superar su soledad, soledad que nunca antes había sido tan intensa, tan presente en su vida, tan toxica y desgarradora. La imagen de ella vivirá, felices por un momento en el que sus corazones latieron ansiosos, las caricias de aquella dama, las sensaciones de aquellos labios, la sonrisa que era suya, todos los recuerdos felices serán atesorados dentro de su alma triste.

Deprimirse no servía de nada, ahí con la cabeza gacha avanza silenciosa, dejando atrás las lágrimas que derrama. Sus pasos parecen cansados, todo en ella no posee vida, y cae agotada revolcándose en su dolor, gritando el nombre de su amada. Qué extraña sensación, tuvo la oportunidad y la desaprovechó, todo… para mantener la paz en los reinos y que personas inocentes no salieran lastimadas, para permitirles vivir a aquellos que una vez le desearon el peor de los males, aquellos que sin piedad se burlaban de ella y de su desafortunado destino… todos merecen vivir.

─ Akari-chan…. Akari-chan

El amor es cruel aunque su definición tenga algo que ver con la felicidad, pero más que feliz el dolor que arrastra consigo ese sentimiento, maltrata sin misericordia sus sentidos y agoniza lentamente entre lágrimas. ¿Pronto acabará?

En la nieve cae sintiendo el frio y la humedad, sin embargo, ello demuestra lo dolida que esta al no sentir más que su corazón deteriorándose. Respira entrecortada, lenta toma aquello que le ayuda a vivir, de momento… se arrastra unos metros y deja de luchar… cae sus brazos sin fuerza para seguir dejándose a merced de las criaturas del bosque.

La noche llega pero ella no se entera… enterrada vacía entre la nieve devuelve al viento sus lamentos, silbando ellos le alejan y caen más adelante al igual que ella. Chitose ya no puede con ello… Chitose solo desea su princesa… Chitose espera que Akari no la encuentre muerta.

─ Hola… ¿hay alguien ahí?

Como era de esperarse la falta de alimento y bebida la dejaron sin energías, sin las necesarias para saber qué fue lo que sucedió después de cerrar los ojos. Más en ese momento se sintió revivida y con energía suficiente para darle pelea a aquella que se atreva a molestarle.

─ mmm… ¿Qué sucedió? ─ preguntó moviendo sus ojos en busca de algo familiar, pero extraño era todo en entorno que le rodeaba pues allá donde se había quedado botada la nieve le serviría como referencia, ahí solo la luz de una vela poco le servía en la oscuridad ─ ¿Dónde estoy?

─ no necesitas saber eso… bueno… ni yo misma estoy tan segura ─ dijo la voz de una mujer que en las sombras se ocultaba

─ ¿Quién… ─ Chitose intentó incorporarse descubriendo que tenía manos y pies inmovilizados, estaba atada ─ ¿Qué?

─ no te esfuerces Chitose ─ dijo ella, reaccionando a su nombre Chitose alzó la mirada

─ ¿Quién eres? ¿Por qué haces esto?

─ debería matarte ¿no es así? ─ rió carcajeándose viendo la reacción de Chitose ─ creo que sí debería jajaja

─ hmp ─ Chitose pataleo tratando de alejarse o al menos liberarse

─ Las arqueras no fueron rival para ti, por lo que veo… ─ lentos pasos sonaban sus pisadas en la madera y lentamente su figura emergió desde las sombras ─ saliste victoriosa

Chitose miró a la mujer sorprendida por la revelación que ella presenciaba, aquella que sonriendo estúpidamente deja muchas preguntas a la pobre chica. Sin embargo algo es seguro, ella no es amigable por lo que en su manera de hablar Chitose pudo notar, no importa que esa chica sea la mismísima reina Toshinō Kyōko.

─ Tu… que… no entiendo ¿Cómo sabes eso? ─ Ya no valía ser respetuosa con su majestad pues ese respeto se perdió al momento en el que se encontró prisionera de las cuerdas que la atan

Ella sonríe mostrando una expresión burlona y desagradable, increíblemente su gesto demente le funciona bien a esa rubia. Avanza despacio infringiendo miedo, anticipando cada golpe y cada pataleo de Chitose.

─ te contaré una historia:

Había una vez en un reino lejano una bella mujer, su belleza era única y alabada era donde sea que la vieran. Se decía que decencia de los dioses y que su hermosa figura era envidiado por la propia afrodita, que su cabello dorado era el regalo de las ninfas, que su sonrisa ponía celosa a la diosa Freyja y bla bla. Tan era su lindura que aprovechaba cada momento de ella para hacer que su vida mucho más simple, una vida digna de una reina. Pero las mentiras no siempre son buenas, y más viviendo en un reino pequeño, donde sus "habilidades" empezaban a sonar por todas partes, ni aun teniendo sus encantos como arma de su lado nada le sirvió para defenderse de las acusaciones y los fraudes que día a día llevaba a cabo.

Sin otra alternativa, buscó refugio lejos de su hogar, buscando un lugar donde comenzar de nuevo pero sin dejar los viejos hábitos. El viaje fue largo y cansado, pero junto a ella le acompañó su única hija haciendo que el viaje no fuera tan solitario

Llegaron hasta un reino lejos de su hogar donde seguramente nadie jamás había escuchado hablar de ellas. Aprovechando su bajo perfil, la mujer inventó una historia digna de creer para quien la viera a ella, esa era su jugada.

Se le otorgó los méritos de sus hazañas y se le reconoció como la Duquesa, ella y su hija ya no tendrían que vivir siempre engañando, nunca más, ese sería su última mentira.

Pero las cosas no siempre son así…

La mujer viendo la oportunidad de que podía lograr mucho más, valiéndose de sus encantos se dispuso a subir de nivel… la reina. La gobernante de este reino tenía una hija que más que niña actuaba como un niño, eso le dio una idea a la mujer de cabello dorado de proponer que su hija sea candidata perfecta para esposa y futura reina. La gobernante acepto sin dudarlo

Todo era alegría, hasta que a la mujer empezó a sentir cosas que nunca antes había experimentado… todo por la reina. Pero la reina no tenía ojos para nadie, o al menos eso era lo que la mujer pensaba… pero la historia era que la reina había encontrado el amor en una amazona.

Intentó por todos los medios que la reina se fijara en ella, lo hacía de verdad… pero nada funcionaba, nada parecía dar resultado… no… si la amazona seguía viviendo en el reino. Cayó muy bajo… aun así fue un error muy grande que le atormentó por el resto de sus días…

Nada funcionó, más pero aun, la reina se aisló de todos y de ella. Pero había otro problema… alguien había descubierto todos sus planes, alguien sabía lo que había hecho. Todo se derrumbaría y la reina no tendría piedad con ella o su hija. Tenía que hacer algo… otro error… sus manos ya no eran suaves y tersas, su belleza era poco a poco opacada por un remordimiento.

Pero la reina no soportaría el haber perdido a la mujer que tanto amaba… nunca supo la verdad… y así decidió seguir a su amada al más allá.

La mujer ya no tenía que temer, nadie sabía la verdad y podía vivir feliz en el castillo junto a su hija quien se convertiría en reina ahora que la reina actual se había suicidado… más había un profundo dolor que no le dejaba dormir… días y días pensando…

Luego una tarde… le dijo adiós a su hija… sabía que no podría alcanzar a la reina pues seguramente estaba ya junto a la amazona… pero al menos… le pediría perdón.

Sin saberlo, la mujer dejó sola a su única hija… sola… ahora en un matrimonio que nunca quiso… con una esposa que no la amaba pero que aprendió a hacerlo… nunca lo hizo… ella lo vio… la hija de la amazona le robaría su mujer… ¿era un castigo?... por los errores de su madre…

Aun ellas se atrevieron a mentirle… creyendo… fingiendo ser sus amigas mientras a sus espaldas… la apuñalaban una y otra vez

─ …pero todo debe acabar algún día ¿verdad Chitose? ─ dijo la rubia caminando alrededor de la chica ─ yo sé cuánto la aman… yo sé… que sin la pierden no podrán nunca ser felices…

Chitose pataleo intentando nuevamente zafarse de sus garras, pues presentía peligro y sabiendo bien que la historia que Kyōko le contó, no era otra que la historia de su madre… aquella… aquella que mató a la suya.

─ eres persistente… ─ tomó la pierna de Chitose y la jalo para así tumbar a la chica ─ me agradas querida

─ ¿Por qué?

─ no es fácil para mí, matar a mi propia hija solo para vengarme de Yui… ─ Kyōko vaciló un momento sus palabras ─ pero todo no es cómo crees que será

─ ¿tú fuiste? ¡tú enviaste a las arqueras! ¿Cómo puedes? Tu propia hija

─ Te confieso un pequeño secreto ─ la rubia se inclinó sobre Chitose y susurrando reveló a la chica ─ Akari no es mi hija

─ ¿Qué?

─ fue fácil para Yui engañar a todo su reino con solo decir un par de palabras, que, siendo sincera hasta yo me creí esa historia. Pero que inocente era, está claro que no puedes tener un bebe sin tener intimidad con tu mujer.

─ Pero entonces si usted no es…

─ ¿no lo adivinas? ─ Chitose negó suavemente carente de imaginación ─ ¡es fácil! ¿Quién se ha preocupado tanto por Yui? ¿Quién hace cualquier cosa que ella ordene sin oponerse? ¿En quién más confía la reina Yui? Te lo deletreo AYANO. Y sabes… eso no me gustó para nada… luego de que mi madre muriera creí que podía reparar el daño que ella le hizo a mucha gente… que estúpida fui al creer que Yui me apoyaría en eso… ¡maldita será siempre al igual que su estúpida madre! ¡Al igual que ella, quien hirió el corazón de una joven que solo buscaba amor! ¡Maldita sean todas!

─ ¿Por qué Akari? ella no te ha hecho ningún daño

─ jajaja ─ reía Kyōko pues algo en las suplicas de Chitose le hacían gracia ─ querida Chitose, no me hagas reír porque tengo un dolor de muela sabes… pero dejando mis problemas de lado… te preguntaré una cosa… ¿Qué haces aquí?

Chitose no entendió la pregunta ─ eh

─ creo que no lo sabes ¿verdad? ─ Kyōko caminó hacia un costado de la habitación a oscuras, segundo después volvió con un cuchillo en la mano ─ creo que a las dos nos han mentido ─ la rubia se arrodillo a un lado de Chitose moviendo el cuchillo tras de sí, como si lo estuviera alejando de Chitose ─ ¿no te has preguntado por qué Ayano te encargó cuidar de la princesa pelirroja? ─ Chitose tal vez lo hizo una vez, pues si bien esa tarea podía haberla hecho la propia Ayano ─ sabes… Yui y Ayano creyeron que sería bueno para ti y para Akari

─ Bueno por…

─ te lo explicaré mejor ─ Kyōko se levantó y le dio la espalda a la chica que seguía tendida en el suelo ─ Yui me culpaba por haber ofrecido a Akari como prometida… jajaja me había costado secuestrar a Kaede para que Himawari hiciera polvo el reino de Yui… pero Ayano… ella fue muy lista.

─ ¿tú fuiste la que secuestro a la princesa Kaede? ─ Kyōko asintió con la cabeza afirmando ─ ¿fue por eso que Himawari le declaro la guerra al reino Funami? ─ la rubia volvió a asentir ─ ¡¿es por tu culpa que ahora Akari debe casarse con Chinatsu?!

─ Nadie te ha dicho que es grosero gritarle a las personas ─ Kyōko no parecía molestarse manteniéndose serena pero sin dejar su lado burlón ─ bueno, supongo que me lo merezco… o tal vez… ¿no?

─ ¡suéltame! ─ pataleo Chitose

─ wow wow calma querida, te vas a lastimar ─ dijo Kyōko haciendo el puchero de lastima ─ no entiendo por qué te enojas conmigo… ¿acaso no fuiste tú la que la abandonó? ¿No fuiste tú la que prefirió abandonar lo que deseaba sin pensar en sus sentimientos? Detalles querida ─ Kyōko agarro una silla de por ahí y se sentó enfrentando a Chitose ─ Ayano estaba convencida de que tú y Akari tenían una conexión especial… Yui también lo creía pero… mmm… si ustedes se mantenían justas, tú jamás lograrías fortalecerte y no podrías jamás proteger a la princesa. Jajaja aquí viene lo bueno… pero había algo más… Yui creyó por el bien de Akari que al pasar por esa odisea Akari y tú terminarían el viaje enamoradas la una de la otra. Dime ¿lograste eso? Por las caras que pones adivino que si lo lograste… ¡ah pero espera!… se suponía que al final tú terminarías huyendo con Akari muy lejos y que no la entregarías a Himawari… cosa que si hiciste jajajaja…

─ ¡mientes! ─ Le dolió mucho a la chica, le dolió saber esa verdad que parecía mentira ─ mientes

─ jajajaja… ─ reía Kyōko viendo las lágrimas asomarse en los ojos de Chitose ─ ¡oh oh oh espera espera! Todavía jaja todavía hay más jaja… esto ja esto de seguro te encantará… ─ Kyōko se agarraba el estómago tratando de aguantar su eminente explosión de risa ─ aquella amazona… jajaja… Ayano la que tanto admiras… ¡jajaja no puedo no puedo!... ¡hay mi madre jajaja! Ayano asesino a tu abuelita jajaja…

─ no…

─ AAJAJAJA AAJAJAJA…


Me encanta esa Kyoko malvada XD