Hola a todos
Aprovecho este espacio para darles mis más sinceros agradecimientos a todos ustedes queridos lectores, gracias de corazón por todo su apoyo. Y un saludo fuerte a todas esas personas que me han dejado sus comentarios, en especial nadaoriginal (buena esa sensei)
Sin más que decir, aquí está el capítulo final de Cuentos De La Nieve
PD: Puede que un futuro incluya un capitulo extra. Disfruten la lectura
Despertó en un lugar desconocido, su cabeza daba vueltas pero al ponerse de pie logró que volviera su equilibrio. Miró a su alrededor encontrando una espesa niebla que no le dejaba ver más allá de unos cuantos metros, parecía que algo era frio pero ella no sentía esa sensación, Chitose no sentía nada.
Curiosa por la falta de sentidos levanto su mano frente a sus ojos y trato de soplar sobre ella pero no lograba sentir su aliento, luego dirigió aquella mano hacia su pecho donde recordaba haber sido agredida por la hechicera, pero ahí no había nada.
— ¿Dónde estaré? — Tomó del suelo su arco y flechas olvidando la espada y caminó despacio entre la niebla hacia ningún lado, no sabía hacia donde ir — ¡hola! — gritó pero un echo le respondió
Siguió por ahí un buen rato descubriendo a cada paso cientos de árboles muertos cuyas ramas se alzaban con largos dedos huesudos. En uno de esos moribundos vio una pequeña sombra negra que le llamo la atención y curiosa se le acercó, hasta descubrir que la sombra entre la niebla no era más que un simple cuervo.
— ¿Qué voy hacer? — sin idea se preguntó
— Continua — Chitose escuchó un susurro que provenía de aquel árbol donde el cuervo seguía posado
Creyó que tal vez fuera el ave que le respondió pero eso sería una locura — ¿hacia dónde? — pero al parecer en los dominios de Nozomi se tendría que esperar lo inesperado
Nadie dijo nada y como prueba de sus delirios levantó su arco y preparo una flecha que la apunto hacia el ave negra. Antes de disparar pensó en la posibilidad de no hacerle daño así que bajó el arco y tomando la flecha en una mano la clavó en la palma de su otra mano
— Imposible — La flecha le atravesó la palma de la mano pero contrario a lo que debía suceder, Chitose no sintió dolor y la sangre nunca brotó
— Continua — Chitose quito la flecha de su mano y volvió a mirar el ave
— ¿por dónde? — de repente el ave salió volando y aterrizo en un árbol hacia la derecha
Chitose fue hacia donde había aterrizado el cuervo pero cuando se acercaba el ave voló hacia otro árbol. Chitose no tuvo idea mejor más que seguir al pajarraco a donde este fuera, pues aunque pareciera increíble el ave seguía una ruta fija.
— eso es
Siguiendo al ave pronto apareció frente a ella una montaña empinada que se alzaba acariciando la nada. Al pie le daba la bienvenida un arco de piedra que adornaba unas escaleras, en el arco había unos garabatos que lo circundaban completamente.
— deja tus armas
Chitose miró hacia el ave que se había posado sobre el arco de piedra, un momento le permitió admirarlo pues enseguida este desapareció en la niebla. Chitose se deshizo de sus armas dejándolas sin importancia y prosiguió a subir por las escaleras creyendo haber encontrado el monte de la diosa Nozomi.
— ayúdame
— sálvame
— piedad
— tengo miedo
— ayúdame
Con cada escalón que subía un lamento escuchaba dentro de su cabeza, volviéndose doloroso con recuerdos ajenos y vidas tristes llenas de dolor. Chitose se agarró la cabeza con fuerza y grito tratando de acallar las voces, momento en el que su pie pareció tropezar y cayó sobre la escalera.
— sálvame
— por favor te lo ruego
— llévame contigo
— ayúdame
Chitose no soportaría mucho tiempo el sufrimiento de todos los lamentos. — silencio
A prisa le intentó incorporar para seguir subiendo las escaleras pero su pie izquierdo parecía atorado. Chitose miró su pie aterrándose encontrando una mano huesuda que le sostenía del tobillo, siguió la mano con la vista y aparece mirándole con ojos de muerte una persona que se arrastra hasta sus pies
— Ayúdame — le implora con voz suplicante
Dio un grito y sacude su pie rompiendo los huesudos dedos y liberándose. Rápido se incorpora y sube a prisa los escalones.
— sálvame
Una sombra la sostiene de la mano y Chitose gira encontrándose cara a cara con otro esqueleto aterrador. Le da un puñetazo y lo avienta por las escaleras donde más abajo se desarma. El cráneo sale volando y le mira con sus cuencas vacías
— por que
— ¡cállense!
Chitose sobre esquivando aquellos que intentan detenerle suplicándole ayuda, más uno logra aferrarse a ella deteniéndola para que más de esos que aparecen de la nada la rodearan. Trata de cerrar su mente acallando los lamentos que se arremolina en su cabeza, pero el dolor le recuerda el sufrimiento de todos ellos
— por favor sálvame
— ayúdame
— no me dejes sola
Golpea y lanza puñetazos a todo lo que tenía enfrente con los ojos cerrados, parece funcionar y al mover su pie corre subiendo las escaleras. Llega hasta una plataforma donde cae al suelo cubriendo sus oídos. Para su alivio deja de escuchar los lamentos y su espíritu se controla, el dolor se aleja dejando atrás una sensación amarga.
— Cuídate — Oye un susurro que no venía de sí misma
— esto es el infierno
— no te imaginas como es en realidad ahí, créeme cuando te digo que desearías nunca haber existido
Chitose se levanta dispuesta a averiguar dónde estaba, pero a su alrededor la niebla seguía impidiéndole ver más detalles que un simple suelo de piedra. Camina hacia un lado con pasos prevenidos hasta que ve en el suelo el inicio de unas escaleras que descienden hacia la nada.
— auxilio ayúdame por favor perdóname ayúdame no me abandones — vuelve a escuchar en su cabeza y rápidamente se aleja del filo de las escaleras
— ¿en serio esto es el descanso de las almas puras? — se pregunta Chitose pues nada de lo que había visto o escuchado era para nada bonito
— Te atreves a cuestionar mi reino — alguien dice alertando a Chitose — es claro que no estás aquí para verme a mi ¿o sí?
— eres tu ¿Nozomi? — Nadie responde a lo que Chitose lo grita más fuerte pero sin tener efecto.
A sus oídos llega el graznido de un cuervo, quien pareciera ser su única guía en ese mundo. Sin pensarlo demasiado sigue hacia el llamado del ave pero no camina veinte pasos que tropieza con un gran muro de roca. Alza la vista impresionada pues pareciera que la montaña siguiera y no tuviera fin.
— ¿Qué buscas de mí? — Dice el viento — ¿una audiencia para tu descanso que crees merecer? Si es eso déjame decirte que no te lo daré
— Quiero… — Chitose no sabía cómo plantear su petición, si bien no era difícil articular las palabras debía ser clara para que la diosa no se enfadara con ella
— tú quieres… ese es tu error — dice
— ¿Qué tiene de malo? — que estaba mal, solo quería llegar a su amada pelirroja para verla una vez mas
— Recuerdas, Chitose — Chitose miró hacia todos lados tratando de localizar a la persona que hablaba — ¿Por qué buscas entre los muertos aquello que deseas en la vida?
— ¿eres Nozomi? — le pregunto una vez más — ¡muéstrate!
— cuida tus modales o sufrirás
— Que — Chitose empezó a sentir un fuerte dolor en sus manos, viendo lo que les sucedía descubrió su propia piel desprendiéndose de la carne y cayendo — aaahhh — grito aterrada y adolorida
— Bueno, solo por esta vez no será así — dijo aquella persona calmando el dolor de Chitose que enseguida recupero su carne y su piel
Sus ojos derramaron lágrimas por el dolor y conforme los limpiaba su vista se iba aclarando. No era solos su visión sino, que a su alrededor la niebla iba retrocediendo dejando paso para la luz que desde lo alto se abrió. Chitose pudo ver más allá hacia el horizonte donde nada más que un enorme mar rodeaba la montaña, un mar rojo.
— ¿te gusta la decoración?
Chitose caminó hacia las escaleras que vio y mirando hacia abajo no pudo distinguir el final de las mismas. ¿Cuánto había subido? No estaba segura de eso. Más retrocedió hacia la montaña impresionándose de la estructura que ante ella se elevaba hacia los cielos. Ahí donde la estructura se impone se abre enorme un par de puertas haladas por serpientes de piedra. Dentro solo se ve oscuridad y nada más.
— Entra — se le ordena pero Chitose desobedece quedándose quieta — a bueno, supongo que no deseas verla
Un graznido hace eco en la montaña y Chitose ve como el ave que lo provoca sale volando desde lo alto y cae frente a ella envolviéndose en una luz blanca que la ciega de momento. Chitose parpadea lubricando su visión y ante ella la figura de una hermosa mujer apareció.
— eres una chica impresionante, cualquiera que busca a su amada entre los muertos merece admiración, sin embargo, tu camino está equivocado Chitose — dijo ella
— ¿eres Nozomi? — Chitose estaba anonadada pues imaginaba a la diosa recolectora de almas no tan hermosa, pues esa mujer fácilmente podía ganarle a la diosa de la belleza y el amor
— En realidad no tengo nombre, pero así me han llamado los mortales — dijo y dándole la espalda comenzó a caminar hacia el templo — sígueme
Chitose siguió a la mujer hacia dentro del templo donde la oscuridad era erradicada conforme Nozomi avanzaba mostrándole a Chitose un mundo hermoso lleno de colores naturales. El templo en si estaba adornado con flores de múltiples colores donde el muro era tragado solo rosas aparecían dividir los segmentos del templo
Chitose de pronto chocó con la mujer que quieta se había quedado, ella le miró ladeando la cabeza confundida antes de señalar hacia el frente. Chitose miró hacia donde Nozomi le indicaba encontrando en medio de una enorme sala una cámara con cortinas blancas que cubren el cuerpo de una chica que estaba ahí acostada.
— ¡Akari! — gritó Chitose llena de alegría presintiendo que ahí estaba su amada
— No tan rápido — pero antes de que Chitose descubriera el cuerpo Nozomi la detuvo paralizando su cuerpo por completo
— ¿Qué es esto? no me puedo mover — dijo forzándose a mover su cuerpo pero de ella no se movía ni un pelo
— ahora estas en mi reino y aquí se hace lo que yo diga — dijo con autoridad — bueno en realidad no es para tanto, Chitose
— ¿Qué quieres? Te daré lo que sea pero por favor déjame verla, déjame hablarle — dijo ella mientras sus ojos se humedecían
— Ese es el problema Chitose — Nozomi chasqueo los dedos y una silla cómoda apareció frente a Chitose, donde con tranquilidad la diosa la ocupó y poniendo una mano en la frente de Chitose dijo — siempre has sido "tú"
— eso no es cierto
— es simple. ¿Recuerdas cuando murió tu abuelita?, no lloraste por la pérdida de un ser querido, llorabas porque ya no había nadie quien cuidara de ti
— No eso no es verdad — dijo Chitose maldiciendo a la diosa por abrir esa vieja herida
— y cuando creíste que Akari ya no quería ser más tu amiga, eso te entristeció porque ya no habría más una compañera que te de alegría — dijo la diosa aclarándole los recuerdos a Chitose — ¿y recuerdas por qué entrenaste y te volviste una mujer fuerte? No fue para proteger a la princesa, lo hiciste porque ese era el trato que hiciste con Ayano y creíste en su palabra que algún día te llevaría devuelta al reino Funami donde te reencontrarías con Akari
— … — Chitose pensó en las palabras de Nozomi, ¿podía ser verdad?
— hace poco renunciaste a ella… tal vez como único acto desinteresado que has hecho en tu vida pues querías que tu hermana ya no sufriera — Nozomi chasqueo los dedos liberando el cuerpo de Chitose que cayó sobre sus rodillas — ahora tratas de recuperarla porque crees que ella es la clave para tu felicidad
— ¿no… no lo es? — pregunto despacio
— déjame decirte algo Chitose — Nozomi se levantó de su silla que en instantes desapareció — el amor no es la clave, si hubieras querido pudiste haberte enamorado de otra chica y haber olvidado tu amor por Akari. Así funcionan las cosas, pero no lo hiciste y ahora sufres a manos de ese amor
— yo… yo así lo quise — Chitose dijo reprimiendo el impulso de llorar
— si tienes razón — Nozomi se apartó de ella y fue hacia la cámara que contenía un cuerpo tras las cortinas — yo no puedo oponerme a los sentimientos de los mortales, pero, su alma me pertenece y mi autoridad es única inquebrantable
Chitose dejó caerse en llanto apretando los puños con impaciencia — ¡dime! ¿Qué puedo hacer para que vuelva a mi lado?
— No has aprendido aun – Nozomi movió la cabeza en desaprobatoria actitud
— Me niego — respondió — la amo tanto que no me importara ya nada y no me iré de aquí sin ella
Nozomi miró atenta como Chitose se levantaba impresionándola pues en su mirada decía que estaba determinada a hacer cualquier cosa por el alma de Akari. Nozomi sonrió burlona agitando su mano en vaivén levantando unas lianas que salieron del suelo, mismas que segundos después aprisionaron a Chitose inmovilizándola.
— tú no eres rival para un dios — dijo caminando devuelta hacia ella — pero me intriga lo que harás por recuperar el alma de Akari ¡bien! Tu ganas — Nozomi chasqueo los dedos y las ataduras de Chitose se aflojaron — eso fue una pequeña prueba de mi poder que incluso tengo en el reino de los vivos, pero estoy algo cansada con todo esta tarea de recolectar almas y quiero que tú me ayudes con eso.
— estas diciendo que…
— aja, te daré el alma de Akari, pero… — Nozomi llevo su mano bajo el menos para parecer pensarlo por un breve momento — a cambio quiero su equivalente, el alma de Akari es muy valiosa para mí.
— … — Chitose estaba escuchando con atención mientras se debatía internamente si aceptar la propuesta pues había intuido que debía hacer para recolectar almas y eso no era nada agradable
— Digamos que el alma de Akari vale unas… a este… mil almas comunes — dijo y sonrió ampliamente — quiero que mates a mil personas del reino de los vivos y que traigas sus almas ante mí
— No puedo hacer eso — Chitose retrocedió negándose a esa petición — yo… me estaría condenando
No es que a Chitose le importase pasar su eternidad castigada al fuego del infierno, por Akari valía hacer ese sacrificio. Sin embargo, matar a tantas personas no hará más que tirarse sobre sí una carga que le atormentaría y que incluso Akari jamás vería con buenos ojos. Akari la odiaría pero al menos, ella seguiría viva ¿no?
— jajaja jajaja — rio de pronto descolocando a Chitose — ¿crees que tienes elección?
— no la tengo
— bueno en realidad si — dijo Nozomi mostrándole un enorme sonrisa amistosa — sabes, estoy aburrida de hacer lo mismo todo en tiempo que me alegra recibir visitas tan simpáticas como tú, y bueno, debo decirte que solo estaba bromeando — Nozomi tronó sus dedos provocando que la las cortinas de la cámara se abrieran mostrando a la bella pelirroja en estado de lo que parecía ser un profundo sueño
— Akari — Chitose corrió hacia la chica acostada tocándola suavemente para comprobar su estado — despierta, ya estoy aquí
— Lamentablemente así no es como funciona Chitose — dijo Nozomi — el motivo por el cual Akari no te responde es porque ella no ha decidido aun
— ¿decidir qué?
— Decidir si quiere seguir viviendo o morir y tomar el descanso eterno — Nozomi se sentó al filo de la cama y con su suave tacto removió los cabellos rojos de Akari — es muy bonita, debí tomar su alma cuando tuve la oportunidad
— ¿Qué debo hacer para que despierte? — preguntó la chica con la esperanza de volver a oír la voz de su amada
— es bastante complicado. Primero deberás entrar en el corazón de su alma y reclamar su espíritu…
Chitose vio a la princesa tan serena tan linda e indefensa que provoca que su corazón se acelerara. Chitose le acarició la mejilla inclinándose más cerca llevando su rostro hasta rozar nariz con nariz, dejando caer sobre ella una pequeña lagrima.
— te amo Akari
Baja tan lento como puede acortando la distancia que les separa, pero la brecha es pequeña y tan pronto sus labios caen sobre los de Akari depositando un beso que espera transmitiera todos sus sentimientos. Chitose siente a su amada moverse bajo su toque moviendo su mano la captura rodeándola por el cuello y no permitiendo que el beso terminara
— … y después debes convencerla yyyee… — Nozomi paró lo que parecía un monologo y miró a la pareja rodando los ojos — supongo que un beso también podría funcionar
Akari suelta su agarre dejando espacio para Chitose que se aleja lo suficiente para verla abrir los ojos, permitiéndole perderse en ellos y dejar que los guíen en un nuevo beso de amor.
— Me encontraste — le dice luego de volverse a separar — te amo Chitose
Chitose toma la mano de Akari y besa la misma — te amo Akari, ya nunca te dejare ir… yo — sus ojos se inundan con las lágrimas que no puede retener — yo lo siento tanto, perdóname
— shh — Akari le cálla poniendo un dedo sobre los labios de Chitose — no digas nada ahora, por favor
Akari se incorpora sentándose en la cama con la ayuda de Chitose, por un momento desvía la mirada de la chica encontrando a Nozomi que le sonríe con cariño. Akari suelta a Chitose para sorpresa de la chica, Akari se estira y abraza a Nozomi quien corresponde con la misma energía
— Mi pequeña niña — le dice y Chitose ve en la diosa una lagrima que cae sobre la pelirroja — mi pequeña princesa de las nieves
— Gracias — le dice Akari fundiéndose aún más en el abrazo
Akari se suelta del abrazo manteniendo una sonrisa radiante para el deleite de su público, se baja de la cama y tomo la mano de Chitose entrelazando sus dedos haciendo que con tal acto las mejillas de la chica se volvieran un pelín rojas. Akari oculta una risita culpable y deja un beso en la mejilla de Chitose.
— Nozomi-onee-chan – dice Akari, la diosa respondió tronando sus dedos – ya tome una decisión
— princesa de las nieves, me sentiré muy triste si te marchas
— Puedes visitarme, como antes lo hacías — Nozomi asiente y agita su mano como forma de despedida
Chitose vio como de pronto miles de pétalos las rodearon, preocupada busco la mano de Akari pero esta ya la había tomado sin que se diera cuenta. Se miraron la una a la otra y se abrazaron como nunca antes lo habían hecho.
La vista se nublo dejando paso a la oscuridad que de momento reinó, nada se escucha ni el viento que antes susurraba pareció quedarse mudo. Lentamente va sintiendo la presión sobre su pecho y de sus manos el tacto de unas delicadas le pone contenta, mientras el dolor aparece pero más que eso pareció agradarle aquella sensación.
— Chitose — oye el canto angelical de su doncella
— Akari — susurra suave convencida de haberla escuchado
Una caricia y sus ojos buscan la luz topándose con los colores con los que ella le mira, siempre mostrándole una bonita sonrisa. Chitose impulsa su mano pasándola por el suave cabello trayendo a su memoria los bellos recuerdos, Akari goza de las caricias de Chitose y recompensa depositándole un beso.
Nadie jamás supo el paradero de la princesa, todos quedaron convencidos de su muerte, mas unas pocas personas sabían la verdad, y como aquella chica de cabello blanco también había desaparecido, aquellas guardianas del secreto se alegraban por la dulce pareja.
Lejos en las tierras del gran imperio de Himawari yace sobre una colina una construcción de madera, que guarda los secretos así como el amor que ahí se respira. Mientras a sus alrededores va cantando una doncella de cabello rojo, y su enamorada le sigue unidas siempre por sus manos. Bailan y ríen dejando atrás su dolor, gozan de la compañía así como del amor.
Una promesa les une, un amor les fortalece. Donde sea se escuchará ahora por siempre, los cuentos de la nieve.
Fin
