¡Saludos, queridos lectores!

El día de hoy, toca actualización de esta historia. El capítulo, me temo, no encaja del todo con el tema de hoy, pero les he prometido treinta días de SasuKarin aún si no entra tema, así que este capítulo es uno de ellos. Aún así, mencionaré que el tema de hoy era Día 19: Vals SasuKarin Month Junio 2023

Lo anterior lo menciono porque si habrá la mención de un baile, y no será sino hasta el baile, en que el tema de "Vals" encajará.

Sin hacer una introducción más larga, los dejo con el capítulo del día de hoy n.n


Sasuke probó uno y otro profiterol, tan sólo para tener en la boca el mismo sabor terriblemente dulce que había saboreado con el postre que le había sido servido a él hacía pocos minutos.

—Saben igual de empalagosos, así que no hay nada de extraño.

—Madre dijo que no sabía dulce —comentó Itachi mirando los platos confundido.

—No debió mezclar bien los ingredientes y por ello cada bocado sabe diferente —sugirió Sasuke quitándole importancia y pensando genuinamente que la joven era mala en la cocina.

El más joven de los hermanos no prestó mayor atención, pero el mayor estaba seguro de que había algo extraño allí, y si bien lo trató de comprobar con ayuda de los sirvientes, no había suficiente del postre para confirmar sus sospechas.

Por su parte, Karin se quedó encerrada en su habitación llorando algunos días, mintiéndole a sus anfitriones sobre sentirse indispuesta, pues al tener el corazón roto, no podía mirar a Sasuke sin querer llorar. Sin embargo, aquél "malestar" le duró cuatro días, porque aunque aún no había superado su corazón roto, su orgullo pesaba más, y no quería dejar que esa tristeza la derrumbara por más tiempo y mucho menos estando tan cerca del causante.

—Ahora que ha decidido salir, al menos debería ir y divertirse. Podría conocer a alguien interesante y olvidarse del Señor Sasuke —sugirió Doa mientras arreglaba a su señora para salir de la habitación— Konoha debe estar repleto de hombres mucho más apuestos, y con una mejor personalidad que la hagan reír.

—No puedo pensar en otro hombre hasta que me olvide de Sasuke primero, y tampoco puedo volver a enamorarme mientras siga con esto —decía desanimada refiriéndose a su condición— Aún sigo sin saber si quiero deshacerme de esta cosa ahora que no tengo motivaciones ni para curarme ni para terminar la transformación. Me siento en el limbo.

—Pero eso no debería impedirle hacer lo que le ha dicho a todo mundo que hará en este viaje. Salir y divertirse ayuda a olvidar.

—Voy a salir para que la familia Uchiha no sospeche de mis encierros ni me preste más atención de la que necesito. Debo cuidarme para que no averigüen mi estado, así que no sé si pueda divertirme —respondió Karin dando un suspiro, aunque era sólo una excusa para no decir que era por orgullo— Especialmente con las extrañas costumbres de aquí. Sabía que tenían limitadas a las mujeres, pero no pensé que las señalarían de prostitutas y como algo negativo por querer divertirse en actividades que los hombres gozan.

—No piense demasiado en ello. Después de todo, usted no vive aquí, tampoco planea establecerse y si se convierte en Reina, difícilmente volveerá.

Aquellas palabras hicieron a Karin suspirar y Doa, al darse cuenta de su error en recordarle su desamor, ya no insistió más.

Ese día, Karin salió en compañía de Mikoto e Itachi a los jardines del palacio, y fingió que su ánimo era bueno, pero si por algo se le dificultaba actuar, decía que se sentía un poco mal y su par de anfitriones la llevaban a algún sitio a descansar o se ofrecían a llevarla al médico o a la casa.

La dinámica de la siguiente semana fue más o menos la misma, y en ese tiempo, Sasuke hablaba con ella muy poco durante las comidas o las escasas convivencias nocturnas de la familia a las que él se unía, pero no había nada particular entre ellos. Ya ni siquiera era notoria la atención que la pelirroja le tuvo al joven al principio.

—Señor Sasuke, quiero mencionarle que ya he encontrado un regalo adecuado para usted. Lamento mucho haber tardado tanto, pero llegará en unos días —Karin habló de repente con más ceremonia que en sus primeros días de visita y cuando Sasuke no respondió, Fugaku se arregló la voz.

—Se lo agradezco. No debió molestarse —respondió el menor sabiendo lo que su padre quería indicarle-

—No es molestia. Es una deuda de honor.

—Aún así, consideramos que es muy generoso de su parte que después de tanto tiempo, lo tenga en mente —comentó Mikoto— Le aseguro que nos sentimos honrados y felices de tener su gratitud y que sea tan generosa con Sasuke.

—Ni lo mencione —respondió escueta la pelirroja.

—Duquesa. ¿Le gustan los bailes? —preguntó Itachi cuando todo quedó en silencio después de ese diálogo.

—Por supuesto… aunque desconozco cómo son aquí. No recuerdo haber asistido a uno.

—Entonces será una excelente oportunidad para que conozca un baile de Konoha—Itachi sonrió— Pronto será el baile anual de los Duques de Sōsu. Es de los bailes más grandes del país, sin contar los de nuestra familia —agregó al ver el gesto de su padre para que lo señalara— En estos días deberá llegar la invitación, así que si se siente con fuerzas, podríamos ir todos.

—Si está de acuerdo, podríamos ir mañana a buscar un vestido para usted —sugirió Mikoto sonriendo.

—¡Oh! ¡Me encantará ir de compras! —exclamó la pelirroja y en todo ese tiempo, por primera vez parecía actuar un poco más como la Duquesa alegre que conocieron a su llegada.

—Si ese es el caso, la llevaré mañana a las mejores tiendas que hay en la ciudad. Sin duda, verá gran variedad —comentó Mikoto animada— Estamos un poco apretadas de tiempo, pero estoy segura que encontraremos algo que vaya con usted.

—Le habríamos sugerido ir a buscar un vestido desde antes, pero como ha estado sintiéndose mal, no quisimos agobiarla —comentó Itachi— En todo caso, buscaremos la forma de que obtenga un buen vestido para la velada. Me encargaré de eso.

—Si no es así, estoy segura que Doa sabrá ayudarme, pero me encantará ver las tiendas de Konoha —comentó la joven sonriendo— Sé que tienen cosas de buena calidad y tengo curiosidad. También admito que ansiaba esto.

—Parece más interesada en las compras que en el baile —comentó Itachi sonriendo.

—Si lo desea, podemos dedicar el día de mañana a ir a todas las tiendas de mejor calidad —propuso Mikoto animada.

—¡Un día de compras! ¡Me encantará! —dijo contenta, pues desde hacía algún tiempo, ella no había podido tener actividades normales debido a su condición de transición.

De no ser por el hechizo que Doa le hizo a su anillo, no podría estar bajo el sol demasiado tiempo, así que le entusiasmaba, ahora que habían reforzado el hechizo, tener una actividad familiar fuera de casa. Es decir, los paseos que habían tenido eran de turista, sin mencionar que en las calles, aquellos quienes sabían quién era, intentaban congraciarse con ella, lo que la agobiaba.

—Habrá mucha gente —señaló Sasuke, pues no le gustó mucho la idea de que esa chica fuera tan superficial como para interesarse en las compras como las chicas de Konoha.

Claro, se suponía que él ya no estaba interesado en ella, así que el que su hermano se equivocara sobre que ella sería diferente porque tiene otras costumbres, no debería importarle. ¿Verdad?

—No importa que haya mucha gente. Tengo ganas de ver las tiendas —la pelirroja insistió, pero le fue difícil ocultar el hecho de que ella intentaba llevarle la contra al joven.

—No ha estado bien. Se agobiará con la gente —Sasuke insistió.

—Ya estoy mejor. Gracias.

—Es lo que ha estado diciendo estos días y termina sintiéndose mal.

—Igualmente no voy a perder mi oportunidad de disfrutar algunas actividades en Konoha —Karin insistió— No vine al extranjero para quedarme encerrada, sino a pasear, divertirme y conocer gente nueva.

—No puede…

—Sasuke, entiendo que te preocupes por la Duquesa ya que ha estado enferma, pero no es necesario ser insistente —Itachi intervino, pues si bien quería observar más de esa extraña forma de actuar de la chica y su hermano, podía ver el gesto de su padre que estaba a punto de salirse de sus casillas por la imprudencia de ambos— Si estás tan preocupado. ¿Por qué no vienes con nosotros? Así podremos ayudar a la Duquesa a irnos si se pone mal.

—Sí, ve con ellos —ordenó Fugaku, para tratar de respaldar la idea de que la forma poco amistosa de su hijo, había sido por preocupación.

—Estoy entusiasmada —sonrió la pelirroja, aunque se estaba dirigiendo más a Itachi y Mikoto que a los demás.

Sasuke iba a objetar, pero al ver la expresión en el rostro de su padre, tuvo que tragarse sus palabras y aceptarlo.

Al término de la cena, cuando la familia se dirigiría a su breve convivencia antes de ir a dormir, Fugaku tomó la palabra repentinamente, algo que no había hecho durante la estadía de la Duquesa.

—Duquesa, ¿me permitiría hacerle una sugerencia? Quizá sería mejor si va a acostarse temprano, de esa forma, será menos probable que tenga malestares.

Fugaku había intentado no oírse agresivo, porque era una forma de decirle a su familia que necesitaba hablar con ellos, por ello, ninguno objetó y aunque Itachi era más audaz al desafiarlo, quería saber cuál sería la reacción de su padre si la joven se negaba.

—Estoy de acuerdo. Si no les molesta, me retiro a dormir —comentó la pelirroja levantándose de su silla e hizo una reverencia— Buenas noches a todos. Hasta mañana.

La familia la despidió con algunas palabras o reverencias y cuando uno de los sirvientes, a quien Fugaku le había dado instrucciones de asomarse, le dijo que la Duquesa ya estaba en el segundo piso, el cabecilla de la familia habló dirigiéndose a su hijo menor.

—¿Qué fue eso?

—No sé a qué se refiere —contestó Sasuke sin mirar a su padre a los ojos.

—Desde que ella llegó, se ha mostrado atenta hacia ti y aunque no reprocho que te mantengas al margen, tu indiferencia es contraproducente —regañó el mayor de los Uchiha— Tu reacción con su cocina, es lo que la ha mantenido de mal humor y si esto sigue, temo que ella termine por descartarnos como amistades.

—Padre, eso es injusto, usted fue el más grosero cuando ocurrió el incidente y no he hecho más que una disculpa de palabra —intervino Itachi antes de que Sasuke pudiera responder.

—No…

—Itachi tiene razón, querido. No puedes descargar toda la culpa en Sasuke.

—Sé que fui el más grosero, pero ella no ha cambiado su forma de ser conmigo. En cambio, con Sasuke… —Fugaku se defendió mirando a su hijo menor— Debes ser una mejor compañía para ella y recuperar la simpatía que tenía por ti al principio. ¿Me oíste?

—¿Y por qué no me lo deja a mí? —propuso Itachi llamando la atención de su familia, pues si bien era notorio que él tenía atenciones con ella, en un inicio pensaron que se debía al mandato de su padre.

—¿Por qué querrías ganarte su simpatía? —preguntó Sasuke descontento.

—Me agrada.

—Confío en que serías prudente y no dejarías que la Duquesa malinterprete tus acciones, pero usar el agradecimiento que ella siente por Sasuke, es más útil y menos riesgoso —respondió Fugaku— Se veía tan agradecida que mientras Sasuke sea lo suficientemente amable con ella sin hacerle creer segundas intenciones, se logrará nuestro propósito.

—¿Y si ella ya está enamorada de Sasuke? —planteó Itachi llamando la atención de todos, incluído el aludido.

—¡No digas tonterías! —exclamó Fugaku mientras Sasuke trataba de no delatar con su expresión, que había algo de cierto en eso… por lo menos en cuanto al pasado.

—Itachi puede tener razón. Sasuke la salvó y no es de extrañar que una joven se enamore del joven que la salva de algún peligro —intervino Mikoto— Quizá sea mejor que Sasuke se mantenga al margen si no quieres que ella se enamore de él, y si ya lo está, que no le dé más importancia.

—A menos que Sasuke quiera casarse con ella —Itachi miró a su hermano para observar su reacción.

—No digas…

—Si se alineara más a nuestras costumbres, aceptaría ese matrimonio. Incluso podría aceptarlo si el matrimonio ofreciera una dote, pero en su país, no existe nada como eso —señaló Fugaku disgustado— Si bien habría prestigio en nuestra familia con un matrimonio así, sigue siendo muy ambiguo el apoyo y responsabilidades de ella por el único motivo de que dependeríamos de su voluntad.

—¿Y si ella aceptara dar la dote como forma de mediarse con nuestras costumbres? —planteó Itachi curioso— Concertar un matrimonio con ella debería incluir una negociación. ¿No?

Fugaku quedó pensativo mientras evaluaba la posibilidad.

—¿Por qué no mejor te casas tú con ella? —replicó Sasuke enfadado, no sólo porque le irritaba que su hermano interviniera en su vida, sino porque lo único que hacía esa plática era recordarle el pasado, su sentimiento de traición y sobre todo, de decepción porque ella no había reiterado su propuesta.

—¿Te molestaría si lo intentara? —preguntó Itachi.

—No. Tu eres mi primogénito, no considero que sea buena idea que te conviertas en cónyuge de una extranjera para ser su subordinado —habló Fugaku— Necesito meditar con más detenimiento la posibilidad de que Sasuke se case con la Duquesa. Aún no me convenzo.

El cabecilla de los Uchiha hizo un gesto a sus hijos para indicarles que se retiraran y Sasuke obedeció de inmediato. Itachi, por su parte, iba a quedarse, pero al ver la premura de su hermano, decidió ir detrás de él.

—Querido, no lo pienses de forma tan fría, recuerda que ella y nuestros hijos son humanos —Mikoto se acercó a su marido abrazándolo— Entre más los presiones, será más difícil de que ellos actúen como quieres —lo miró a los ojos— Además, tengo el presentimiento de que los chicos están disfrutando mucho la compañía, especialmente Itachi.

—No…

—Por eso mismo no debes presionar demasiado.

Por su parte, Itachi iba detrás de Sasuke. Ni siquiera era discreto al demostrar que lo seguía, por lo que poco antes de llegar a su habitación, Sasuke apresuró el paso con la intención de meterse a su habitación y dejar a su hermano fuera para no tener que escuchar sus tonterías, pero por desgracia, Itachi fue más rápido y hábil, por lo que ambos se encontraron dentro del cuarto del menor en poco tiempo.

—¡Deja de joderme!

—Lo haré cuando respondas a mi pregunta.

—¡¿Qué pregunta?! —Sasuke estaba irritado.

—¿Te gusta la Duquesa?

—Ya hablamos de esto —no miró a su hermano directamente.

—No, yo te he preguntado, pero tú sigues evitando darme una respuesta concreta.

—Porque sólo preguntas para joderme. Si lo que quieres es que desobedezca a padre o que él piense que estoy desobedeciendo…

—A mí me gusta la Duquesa —interrumpió Itachi.

—¿Qué? —preguntó Sasuke confundido.

—Es guapa, alegre y sus costumbres diferentes a las nuestras, se sienten como un aire fresco en la casa. ¿No te parece?

—Padre ha…

—Dije que me gusta, no que esté enamorado… aunque quizá sí haya un poco de eso.

—¿Y qué pretendes hacer? ¿Enamorarla por capricho? —preguntó Sasuke más irritado— Sabes que si lo haces, podrías causar problemas a los planes de padre.

—He investigado sobre su país y allí, tanto hombres como mujeres pueden elegir compañeros… "informales" por llamarlos de alguna manera, antes del matrimonio. Ni siquiera es un noviazgo, pero se comparten algunas actividades de pareja —explicaba Itachi— Me gustaría ser ese tipo de compañero para ella. Si surge algo más, me atendré a las consecuencias con padre, pero obviamente ella parece muy atenta a ti y sospecho que no es sólo por el rescate de hace años. Tú tampoco pareces indiferente.

—¡No digas estupideces!

—Sasuke, sé que no has mostrado un agrado particular a ella, pero sé que no te es indiferente porque no la tratas como al resto de las chicas. Ni siquiera como a Sakura —señaló Itachi— Si ella te gusta, dime y daré un paso atrás. Además, te ayudaré en lo que pueda frente a padre, pero si no tienes interés en ella, me gustaría que me lo dijeras y daré un paso adelante con ella.

Sasuke quedó pasmado ante las palabras de su hermano, pues no podía creer lo que estaba escuchando, y entre su enojo por la joven Duquesa y que su hermano confesaba abiertamente con él que quería cortejarla, no sabía qué decir. Sin embargo, Itachi le dió el espacio para que ordenara sus ideas hasta que por fin pudo hablar.

—Ella no se casará con nadie de aquí si va a convertirse en Reina —dijo enfadado.

—¿Eso piensas? Si quieres casarte con ella, podría buscar…

—Lo decía por ti —Sasuke se oía más enojado, pues ya que ella no había cumplido con su palabra ni la reiteró ese día en la biblioteca, se sentía rechazado, por lo que le daba igual si su hermano intentaba algo con ella o no.

—¿Eso quiere decir que ella no te interesa? —Itachi insistió, pues hasta que su hermano menor no le diera el no, no iba a hacer ningún intento.

—No, no me interesa.

—En ese caso, hablaré con ella en la fiesta.

—Haz lo que quieras. Ahora, largo de mi habitación.

El último comentario de Itachi, había sido como un ultimátum a su hermano, pues algo en la forma en que se negaba, le hacía dudar. Sin embargo, tras la última respuesta, él optó por tomarle la palabra.


¿Itachi realmente intentará seducir a Karin? Si lo hace, ¿Karin aceptará las insinuaciones de Itachi? ¿Sasuke de verdad dejará que Itachi se le acerque a Karin de esa forma? ¿Fugaku terminará por aceptar que Sasuke se case con Karin por conveniencia? ¿Cómo les irá en las compras? ¿Les han nacido otras preguntas? ¿Cuáles?

Me encantará leer sus dudas y teorías en los comentarios n.n

Ya sólo faltan diez días para que termine el SasuKarin Month y me parece que hasta ahora, este ha sido mi récord de historias en un SasuKarin Month, así que sinceramente estoy muy contenta con ello, al mismo tiempo que un poco decepcionada de que, a tan poco, no logre cumplir con todos los temas. Mi mayor consuelo es que al menos habrá treinta días de SasuKarin, y que entre esos treinta días, al menos uno de mis longfics (Amando al Dios del amor), haya llegado a su fin n.n

Por ahora me despido, esperando que la historia siga siendo de su agrado n.n

¡Hasta la próxima actualización!