-¿Qué te pasa?- le preguntó Perséfone a su esposo. -Es Nico... No se ha aparecido hace un buen rato con sus estúpidos lloriqueos. Esto es raro.- Parecía que el Señor del Inframundo le había comenzado a tomar aprecio a su hijo. -Ve y búscalo tú mismo, si tanto te importa tu hijito- le señaló la hija de Deméter -a ver si con tu ausencia logro un poco de tranquilidad en este infierno.- Al fin y al cabo, Perséfone estaba teniendo una buena idea, pero ¿dónde debía buscar a Nico? Había decidido que el primer lugar donde buscar era el mismísimo Inframundo, lugar al que tanto gustaba frecuentar Nico. Después de unos 3 recorridos por el Inframundo ayudado por Caronte, Hades comprendió que Nico no estaba ahí. ¿Cuál debía ser el segundo lugar donde buscar? Claro, el Campamento Mestizo. Hades se presentó en medio de la noche en el campamento, cuando todos los campistas encontraban

dormidos... O casi todos. Se paró en medio del campamento y exclamó con una voz que sonaba como si todos los muertos se hubiesen levantado a gritar con él: ¡Di Angelo! Más lejos otra voz más suave y amorosa susurraba al oído de Nico -hey Di Angelo, con calma, con calma- mientras le acariciaba el negro cabello. -¡DI ANGELO!- volvió a gritar el dios, que se había presentado con su forma más humana, vestido al estilo de Mick Jagger. Fue Percy quién se adelantó para excusarse ante Hades. -Lo siento, pero Nico no está en su cabaña- dijo, esperando recibir la ira de de cualquier reacción de parte de cualquiera, Jake Mason corrió hacia Percy. –Leo tampoco está. No ha dormido hace más de una semana en la cabaña y no sabemos hacia dónde se va- le susurró. -¿Y es recién ahora cuando vienes a decirlo? Debiste avisar a Quirón o incluso al Señor D. Ve a buscarlos para que nos ayuden a encontrar a Leo y Nico-. Jake fue tan rápido como lo permitía su cuerpo y le avisó a Quirón. –Debemos buscar a Di Angelo y Valdéz. Hades busca a su hijo y el genio no aparece por ningún lado. Hay que avisar también al Señor D-. –No- dijo Quirón –No debemos perder tiempo con Dionisio, vamos a buscar a los chicos- La ira de Hades crecía a medida que pasaban los minutos y no aparecía Nico -¡No puedo seguir esperando! Iré yo mismo y levantaré cada piedra de este lugar hasta encontrar a Di Angelo- dijo furioso. -Eh… Eh… Creo que sé dónde está Nico, Señor- dijo una tímida voz ente la multitud de campistas. -¿Quién ha hablado? Que venga acá a ayudarme en mi búsqueda-. Una figura verdosa se adelantó. –Lo vi caminando con Leo por el bosque, parecía que se dirigían al Búnker 9- dijo Enebro. En un parpadeo Hades, Percy, Quirón (que recién había llegado), Enebro y un montón de campistas curiosos se encontraban en la puerta del Búnker 9. Sentían un par de voces hablando suavemente. -¿Entramos o no?- preguntó tímidamente Enebro. -¿Y tú crees que algo me impediría a mi entrar, ninfa? Le respondió ásperamente Hades, a medida que entraba.

Al adentrarse en el Búnker, la vista fue impactante. Leo, totalmente desnudo, acariciaba el pálido rostro de Nico, quien se hallaba dormido y desnudo desde la cintura hacia arriba.

En un parpadeo, la forma de Hades cambió, convirtiendose a esa forma magnífica y a la vez terrorífica que poseian los dioses. Lanzó de pronto un grito desgarrador, que despertó a su hijo e hizo reaccionar a Leo, quien se puso la polera para poder así cubrirse un poco.

-Eh... Padre... Eh...- dijo Nico. -Basta Nico, silencio. No me pidas que entienda nada.- -Señor- dijo Leo -¿Ha venido usted solo?- -No- dijo Hades -hay un monton de campistas afuera, esperando ansiosos por saber que pasa aca adentro- -No, por favor no digas nada- suplicó Nico, con lagrimas en sus ojos -esto es tan agradable para nosotros y no queremos que los demas lo arruinen-

-Nico, tranquilo. Si es tan importante para vosotros, yo les juro por el río Estigio que guardaré vuestro secreto, si, incluso ante los dioses. Pero quiero que tengan clara una cosa- dijo, mas calmado y volviendo al look Jagger. -¿Recuerdan cual era el amor mas puro y bueno en el que creian los griegos?- preguntó Hades. Tímidamente y aun sonrojado, Leo contestó -el amor entre hombres-. Hades asintió y continuó hablando: -no quiero que sientan vergüenza por esto. Créanme cuando les digo que vuestro amor es mil veces mejor visto por los dioses que el de todos los que estan alla afuera. Ahora tranquilos, dire que ustedes no estan aqui, para que puedan estar tranquilos- fueron sus ultimas palabras antes de desaparecer, dejandolos tranquilos para que siguieran amandose sin remordimientos.