Capitulo 6

Caminaba apresurado y ciertamente molesto. Valentina era una inútil y tendría el placer de ser él quien se lo restregara en la cara. Reina o no, seguía sin poder hacer bien el único trabajo que tenía.

Llego a las enormes puertas dobles y vio a los guardias apostados afuera. Al verlo, lo dejaron pasar y llamaron a las doncellas.

"¿Qué se le ofrece mi Lord?" dijo la mujer.

"Vengo a ver a la su majestad, así que apártate de mi camino" escupió el hombre con desprecio.

"Lo siento mi lord, pero su majestad no se encuentra presenta…"

"Te dije que te apartaras" dijo el hombre mientras empujaba bruscamente a la mujer y entraba para encontrar a Valentina frente a su espejo. "¿Se puede saber que está mal contigo?" dijo la mujer en un pesado ruso.

"Dijiste que no lo haría" dijo el hombre mirándola de arriba abajo.

Valentina observo a sus doncellas, ambas mujeres observaban la escena con asombro. "Retírense" una vez las mujeres estuvieron fuera de la habitación la rubia se giro para mirarlo "No tengo ni idea de lo que estás hablando"

"La princesita, dijiste que no lo haría" repitió el hombre.

"Y no lo hará, justo ahora la niña debe estar llorando en su habitación y empacando sus cosas. Jamás cumplirá con la tradición" se burlo la rubia.

"La niña, ya no es una niña, vengo de la ceremonia de consumación de tu hijo, y te aseguro que serás abuela en menos de lo que piensas"

"Eso… es imposible" dijo la reina en un hilo de voz. Demasiado impactada como para realmente hablar. Se suponía que la dulce princesita no aguantaría la presión y la vergüenza y se negaría a consumar.

"Parece que subestimamos a la pequeña escocesa. Creí que habías dicho que era toda inocente y tímida"

"Lo es, bueno, eso fue lo que los consejeros dijeron cuando la consideraron para el matrimonio. No se suponía que Viktor debía encapricharse" dijo nerviosa la reina mientras caminaba de un lado a otro.

El hombre se acerco a la ya no tan joven reina y observo sus reflejos en el espejo. Ambos eran tan parecidos, mismo cabello, mismos ojos. A fin de cuentas, eran hermanos.

"El plan siempre ha sido poner a Asen en el trono. Ahora con la chica en el medio, nos tocara deshacernos de Viktor antes de que produzca un heredero"

"¡No te atrevas! Yo amo a mis hijos, Viktor será un gran rey algún día. De seguro…"

"¿Es que no lo entiendes? Ese es exactamente el problema. Viktor será un gran rey, un rey justo, noble. Y Jamás lograremos manipularlo para que invada Escocia. Asen en cambio…"

"Asen destruiría el reino, lo amo pero su ambición…"

"Su ambición es exactamente lo que nos llevara a poner nuestra mano en Escocia, y sobre todo, en la enorme fortuna, tierras y recursos de esos idiotas" – el rubio acaricio el sollozante rostro de su hermana- "Cuando padre acepto que te casaras con el rey, lo hizo para que nos ayudaras a conseguir nuestros objetivos. No lo hiciste. Ahora, lo único que tenias que hacer era agarrar al demente ambicioso de tu hijo y volverlo rey. Fallaste otra vez. Es momento de que padre y yo nos encarguemos de todo, hermanita" el hombre beso la frente de Valentina y salió de la habitación, dejando a una madre dividida entre sus hijos y el plan para el que había sido traída al mundo.


"¿A dónde me llevas, Viktor?" dijo Hermione mientras seguía de cerca a su esposo. Hermione sintió su estomago revolverse de emoción al pensar en el joven como su esposo.

Habían pasado aproximadamente dos semanas desde la boda, y la castaña no podía quejarse. Viktor era maravilloso, era un esposo dulce, amoroso y delicado con ella. La cuidaba y pasaba tiempo con ella durante el día, mientras que por las noches la amaba con pasión y locura. Si bien la sentencia que pesaba sobre su cabeza aun estaba muy presente, Viktor poco a poco la hacía enamorarse profundamente de él.

"Es una sorpresa. Deseo que veas mi mundo a través de mis ojos, amor mío" Hermione sonrió ante la sonrisa de Viktor.

Caminaron unos minutos más y Hermione visualizo un pequeño claro, no podía decirlo con exactitud, pero juraba que habían estado subiendo alguna especie de colina. Lo sabía porque cada vez se le hacía más difícil caminar, o quizás era su elección de vestuario. El vestido blanco que llevaba era precioso, pero no muy adecuado para caminatas.

Hermione iba a preguntar nuevamente a donde la llevaba, cuando cerró la boca de la impresión. Había descubierto que Durmstrang se encontraba en un área retirada del campo. Rodeado de bosques y acantilados, la capital quedaba a un par de horas de camino.

Frente de ella se encontraba un enorme acantilado, la vista era impresionante. Podía ver los kilómetros de extenso bosque rodeando todo, la vegetación era tan hermosa. Por un segundo Hermione se sintió en casa, en las increíbles vistas que siempre tenía a su disposición cada vez que cabalgaba.

"Es hermoso Viktor, es increíblemente hermoso" susurro Hermione. De pronto sintió unos brazos rodeándola.

"Algún día le mostraremos este lugar a nuestros hijos. Algún día gobernaremos dos increíbles naciones juntos" Viktor hablaba de una forma tan dulce. Hermione quería creerle, ella sabía la razón por la que Viktor le decía esas cosas. Quería tranquilizarla de lo que podría suceder si ella no tenía un varón que impidiese que su primo reclamara el trono.

"Viktor, ¿hay alguna noticia de mis padres? ¿Ha cambiado algo el hecho de que nos casáramos?" pregunto nerviosa la castaña.

La chica observo al pelinegro fruncir el ceño y ese gesto la lleno de preocupación.

"En la última reunión del consejo mi padre hablo de pequeñas revueltas, parece que el pueblo se está dividendo, hay unos que creen que nuestro matrimonio fue una buena idea, otros, consideran que tu primo sería mejor candidato a rey que el hijo de un rey extranjero"

"¿Mejor candidato? Ese… ese idiota, no tiene la más mínima idea de estrategia, de política, protocolo, manejo de un estado, nada. Lo único que siempre ha sabido hacer es seducir mujeres y beber en exceso. Ese torpe no se va a quedar con lo que por derecho me pertenece Viktor" declaro fervientemente la castaña.

Viktor se acerco a ella y la observo fijamente, Hermione no entendió que sucedía, pero su cuerpo se tenso y todos sus bellos se erizaron. Sintió calor, a pesar que la temperatura no era precisamente la adecuada, vio los ojos de Viktor tornarse aun más oscuros de lo usual.

"Viktor…" titubeo Hermione.

"Eres una mujer realmente impresionante Mina, mi preciosa y dulce Mina" Todo su cuerpo se estremeció ante sus palabras, la forma en la que se acerco a ella. El roce suave de sus dedos contra su cuello. Lo deseaba. Incluso ella misma se sorprendía lo mucho que deseaba su toque. Lo deseaba a él.


Defiéndete, paso adelante, paso hacia un lado ¡Ataca! El rubio blandía la espada contra uno de los hombres del ejército. Estaba furioso, el idiota de su hermano se había casado con la perfecta princesa Hermione de la casa Granger, futura reina de Escocia. Su perfecto hermano, con su perfecta esposa, la cual tendría perfectos bebes reales que heredarían todo lo que debería ser de él.

No era el primogénito, pero no había dudas de que él era más adecuado para ser rey. Viktor era demasiado bueno, demasiado generoso. Esos campesinos merecían mano dura y ese idiota solo los ayudaba a ser más inútiles. Si el fuese el rey se dedicaría a volver el reino una nación llena de riquezas. Él sería el rey más rico de todos. Tomaría la idea de otros reyes y tendría harenes de hermosas mujeres solo para él. Pero, la vida no era justa, y había sido el segundo hijo. Sin derecho al trono.

Por años su tío y su abuelo siempre le dieron esperanzas. Viktor era huraño, era reservado. Podría heredar pero no se casaría ni tendría hijos. Y los planes iban a la perfección, su hermano ya había pasado la edad usual para casarse y seguía soltero. Y para ser sincero, Asen solo lo vio como dos veces con mujeres, del resto su hermano parecía tener cero interés en procrear herederos, por lo que en menos de lo que todos pensaban él estaría tomando el trono. Y todo iba según el plan, hasta que su padre se empeño en hacer un acuerdo con Escocia. Un trato que incluía una novia. Su madre le comento que podrían lograr que la princesa se casara con él. Eso le daría ventajas al momento de reclamar el trono.

Pero su padre eligió a Viktor, al heredero, el se casaría y tendría hijos y con el dinero de los escoceses resolverían las crisis y la hambruna en el reino. ¡Maldito su padre y su hermano! Ella debía ser suya, su linda cabecita con su enorme fortuna y corona debían ser suyas, no de él.

Blandió su espada una vez más, atacando con ferocidad al joven guardia. Quería sangre, no permitiría que su hermano viviese lo suficiente como para llegar a tener algún heredero. Aunque gracias a los chismes de una de sus amantes, la torpe sirvienta le confesó que entre la servidumbre era bien sabido que su hermano y la pequeña princesa parecían haberle encontrado el gusto a retozar entre los brazos del otro. Cada mañana debían cambiar las sabanas de la habitación de su hermano, mientras que desde el día de la boda la princesa no usaba su recamara personal.

A ese paso el par de calenturientos procrearían un hijo. Debía darse prisa y deshacerse de ese par.

"¡Asen!" Rugieron desde la entrada de la sala.

El rubio se giro, distrayéndose el tiempo suficiente para que el guardia tumbara su espada. Sus fríos ojos se clavaron en el joven, el cual salió corriendo de la estancia sabiendo que recibiría un castigo por su ofensa.

"Tío Miroslav" respondió seco el joven.

"esta noche tu madre solicita tu presencia en la cena. Asuntos de importancia me parece" ordeno el alto hombre, incluso más que él y Viktor.

"No imagino nada tan importante como para evitarme el placer de ir al pueblo esta noche" insinuó el más joven.

"Tus aventuras con las rameras del pueblo no son nuestro asunto. Iras. Y es la última palabra mocoso" sin más el hombre se retiro, dejando a un rubio enfurecido, lanzando dagas con la mirada a la espalda del hombre.

¡Maldita sea! Gruño el chico mientras blandía su espada una vez más.


"Sería una ventaja bastante grande en la lucha, ¿No lo crees padre?" Asen observo con desdén a su hermano. Tan diferente, si él no supiese el amor de su madre por su padre, juraría que él era hijo de alguien más. No lograba comprender como él, Viktor y su padre eran si quiera padre, hijos y hermanos. Simplemente no tenía sentido.

Aburrido de escuchar a ese par, el rubio enfoco su mirada en algo mucho más… Inspirador. Su nueva hermanita. Sentada a la izquierda de Viktor estaba justo en frente de sus apreciativos ojos. La pálida piel, el largo cabello castaño que rozaba perfectamente el borde de sus pechos. Pechos suaves, llenos, acentuados por el ajustado vestido oscuro que llevaba. La princesa era todo un deleite a los ojos. Lástima que tanta belleza se perdiese en las manos de alguien como su hermano.

La escucho reír de algo que Karkaroff dijo, su padre y Viktor también reían. A su lado, su madre estaba extrañamente callada, mientras que su tío solo bebía vino, todo en completo silencio.

De pronto, la conversación finalmente se torno interesante. Hablaban de Escocia. Al parecer, la delicia de esposa de su hermano tenía un primo que estaba a punto de reclamar el trono. Y por lo que lograba ver, nadie parecía feliz con ese hecho. Escocia les pertenecía a ellos luego del matrimonio. Aun cuando su pueblo decidiese lo contrario.

"Debes apurarte y tener hijos Viktor, al momento en el que un varón nazca, tu esposa será oficialmente princesa heredera y no habrá quien le quite ese derecho. Escocia se unirá a la casa Krum" ordeno su padre. Lo cual hizo que el color subiese a los rostros de ambos jóvenes. Par de vírgenes, aun se sonrojaban con la mención del sexo.

"Hablando de hijos. ¡Asen!" llamo su padre.

"Tenemos una candidata para ti, hijo" Asen abrió los ojos de forma desorbitada, y observo fijamente a su madre, la cual parecía hundirse más en su silla.

"Además de que es muy rica. Su linaje es el adecuado para convertirse en tu esposa" Asen volteo a ver a su padre, al parecer no se fijo, o no le importo el que él no escuchase nada de lo que dijese momentos atrás. ¿Casarse? ¿Estaban bromeando cierto?

"Es realmente hermosa, aunque nadie sería capaz de competir con la belleza de nuestra Hermione" halago la pesada voz de Karkaroff.

"Viktor es el responsable de un heredero, yo no tengo prisa en casarme" afirmo Asen ante la mirada severa de los presentes.

"No recuerdo haberte preguntado tu opinión, Asen. La chica estará aquí en unos días. Ve haciéndote a la idea" espeto su padre con desdén, logrando enfurecer al rubio, pero un apretón de su tío lo hizo morderse la lengua antes de replicarle a su padre.

¡Maldita sea su padre!


"Mirarme por horas no me hará ir más rápido" bromeo Hermione. Estaba sentada cepillando su largo cabello y Viktor la había estado observando por un largo rato.

"No me interesa que seas rápida. Disfruto el verte, y mientras más tiempo tomes más tiempo tengo para admirarte" hablo Viktor de forma ronca. Haciendo que su rostro se sintiese caliente.

Hermione lo observo a través del espejo como se levantaba y caminaba a paso despreocupado hasta ella. Iba solo con sus pantalones y la castaña aun no lograba comprender como había pasado de estar gritándole delante de todos hace solo un mes y ahora no lograba visualizarse sin él a su lado cada mañana.

"¿Qué ocupa tus pensamientos mi querida esposa?" su piel se erizo al sentir el cálido aliento de Viktor cerca a su oreja. Dos segundos después un camino de besos recorrían desde su hombro hasta la parte detrás de su oreja.

"Yo… mmm… Escocia…" respondió la castaña con dificultad. Ganándose la ronca risa de Viktor. Estando tan cerca, era hipnótico.

"Solucionaremos todo, te lo prometo Mina. Si no hay una manera, la creare para verte feliz" la beso, la beso con una intensidad que hizo que su corazón latiese desbocado dentro de su pecho.

"Viktor yo… - la castaña dudo por un segundo, logrando que Viktor parase para verla- Yo… siempre tuve miedo de perder Escocia, siempre he sabido que mis probabilidades son escasas, pero ahora que te tengo, no sé qué haría si te pierdo a ti"

Viktor la miro por un rato demasiado largo, su cara un mas de emociones que Hermione no lograba comprender por completo. Con un peso en su pecho trato de levantarse, era una tonta, había dicho demasiado.

No logro dar dos pasos cuando el suave agarre de Viktor la detuvo. Volteo a verlo y finalmente pudo dar con la emoción llenando sus ojos negros. Amor. Ella seria ilusa de creer que alguien la había amado antes, además de sus padres. Pero la forma en la que Viktor la miraba justo ahora, era la misma mirada que su padre siempre guardaba solo para su madre.

"No me perderás, yo siempre estaré para ti, siempre a tu lado, cuidándote, protegiéndote. Estaré incluso si tu no me quieres allí" Viktor se acerco a ella, y con una suave caricia la arrastro hasta la cama.

Quizás no le había dicho que la amaba, pero no pudo evitar sentir como el amor exudaba de cada poro, en cada beso, en cada caricia, en cada gemido. Quizás solo era demasiado pronto, ella aun no sabía si lo amaba, sabía que lo quería, que se preocupaba por él, que él solo pensamiento de separarse de él era una tortura. Pero aun no lo amaba, o eso era lo que se decía ella misma.

Horas más tarde, Viktor dormía pesadamente a su lado, un brazo envuelto en su cintura. Pero por más que Hermione deseaba poder dormir no lo lograba. En su mente rondaba constantemente el pensamiento de perder a Viktor. No sabía que era, pero un mal presentimiento se había asentado en su corazón.

Se giró y se abrazo fuertemente a su cuerpo, sintiendo como Viktor aun dormido la sujetaba aun más cerca. Tenía miedo.


Hola, he vuelto.

No saben lo emocionada que me ha puesto el ver sus comentarios, me han alegrado la semana lo juro.

Lechuga loca: ame tu comentario, de verdad que has prestado atención a la historia. La reina… esa reina sí que se las trae, cuando la visualizo la percibo como una madre que haría lo que fuera por sus hijos, pero hasta cierto punto cuando es que ese amor deja de ser protección y se vuelve toxico. Considero que ella es uno de los personajes más complejos para mí, personalmente no llevo una relación muy cercana con ninguno de mis padres y me es difícil y un total reto entender ese amor incondicional de una madre, pero al mismo tiempo se lo dañino que puede ser la sobreprotección, no sé si me explico. La reina para mi representa ese amor que es capaz de matarte solo para no lastimarte, aun cuando en si el planteamiento sea algo absurdo.

Guest: Te apoyo,crea una cuenta, estaremos más que felices de recibirte como parte del grupo. Ahora, si entiendo lo de María de Escocia, vi la serie y la ame, y adoraba sus vestidos, y de cierta forma así es el estilo que imagino a nuestra querida Hermione usando. Pasando a Asen, definitivamente no será un bully como Malfoy, su estilo es diferente. Creo que si prestas atención al menos a este capítulo, puedes comprender que las motivaciones de Asen van más allá de solo ser rey porque odia a su hermano. Lo concibo más como un resentido. Ahora, con la reina, ella es una mujer compleja, es una mujer que suele estar en silencio, observando o simplemente como una espectadora de todos los sucesos, pero con ella hay algo que más adelante podrán entender del porque ella es así.

Bueno, sin más les dejo esto y espero que les guste tanto como a mi.

No olviden dejar un review que su humilde servidora se los agradecerá eternamente.