Capítulo 2: Locas de amor.

La alarma resonó a todo volumen rompiendo la agradable tranquilidad matutina pero no para ninguno de los Rowdys que dormían profundamente en la habitación. Ninguno de los tres se dignó a despertarse y apagar a tan insoportable ruido, al contrario se acurrucaron más entre sábanas y almohadas. Butch compitió directamente con el despertador, los ronquidos eran casi igual de fuertes o incluso más, que opacaban totalmente la función del aparato. Ante ello, sería fácil comprender que los otros dos hermanos estaban acostumbrados a dormir con semejante nivel de contaminación auditiva...

Repentinamente la puerta del pasillo se abrió dejando pasar a Rubí que con una sonrisa gritó emocionada:

- ¡Papá!

Frunció el ceño al no lograr su objetivo, despertar al hombre más dormilón de la casa, su gran héroe: Brick Him. Soltó el pomo de la puerta para caminar lentamente hacia la cama y lanzarse sobre él como un león hambriento. Aunque sólo era una cachorra dispuesta a jugar con su amado padre...

- Pero qué cara... - silenció al visualizar frente a frente unos hermosos ojos rojos -. Ah...

- Prepara el desayuno - le sonrió amable -, quiero hot cakes.

La tierna mirada de Rubí lo descolocó pero segundos después de mirarla detenidamente, se sonrojó cayendo en la cuenta de que estaba sobre él con las piernas a ambos lados de las caderas. Saber que era hija de Bomboncito - como había apodado a la líder de las Powerpuff - y él, lo tranquilizó lo suficiente como para serenarse y controlar su ritmo cardíaco porque de lo contrario, sin pensarlo dos veces, creería que la joven sobre él era la mismísima Blossom, su enemiga natural.

- No - endureció la mirada, irritado -, y si no es mucho pedir... Déjame seguir durmiendo.

Le mandó una mirada de advertencia y se volvió a acomodar dispuesto a dormir cubriéndose con las blancas sábanas. Rubí apretó los labios en una fina línea delgada, al principio se negó a obedecer pero luego de que pasaran un par de minutos supo que él se había vuelto a dormir, lo cual le sorprendió teniendo en cuenta que casi nunca lo veía dormir en casa. Se bajó sin mucho cuidado y con enojó tiró de las sábanas logrando que él cayera de la cama a sus pies. Él apretó los puños y subió la mirada, furioso pero ella no pareció inmutarse...

- ¡¿Qué demonios sucede?! - Butch se cubrió los oídos con la almohada -. ¡Brick, prepárale el maldito desayuno a tu hija y dile que deje de molestar! - claramente le había molestado el ruido sordo que hizo Brick al impactar contra el suelo -. Hay quienes necesitan dormir... - susurró.

Casi de inmediato entraron corriendo Jade y Cristal, lanzándose sobre las camas de sus respectivos progenitores y saltar como si no hubiera un mañana. Rieron tan animadas que fue suficiente para despertarlos aturdidos sintiéndose como gelatinas. Butch se apoyó sobre ambos codos pasándose la mano por los rebeldes cabellos oscuros, Boomer sólo soltó una risa nerviosa mientras se sentaba en la orilla de la cama, indicándole a su hija que se tranquilizara y que ya estaba despierto.

- Alto - indicó tranquilo -, Cristal por favor...

No terminó la frase cuando ella misma se detuvo sentándose sobre las rodillas flexionadas a un lado de él, sonriente. De alguna manera era tranquilizante verla alegre y eso le provocó un inquietante cosquilleó en el estómago.

- Papá - era casi hermoso escucharla llamarlo de esa manera, era como música para sus oídos -, tienes que hacer el desayuno antes de irnos a la escuela.

- De acuerdo - asintió junto con una cálida sonrisa, llamando la atención de Brick -, ¿qué quieres que prepare? - se talló los ojos somnoliento.

Sus dos hermanos voltearon a verlo interrogantes pero él los ignoró tranquilamente, lo menos que quería era iniciar mal el día. Cristal se llevó el dedo a la mandíbula, pensativa.

- Quiero waffles.

- Entendido - le acarició la cabeza suavemente -. Ve a cambiarte, en un momento bajo.

- ¿Por qué no puedes ser más como el tío Boomer?

- Porque yo si soy hombre, Rubí.

Las tres jovencitas se miraron entre ellas para luego romper en estruendosas carcajadas. Brick frunció el ceño enojado por la reacción burlona, se levantó del suelo rojizo de enojo para luego encerrarse en el cuarto de baño. Butch aprovechó para enrollarse entre las sábanas, tranquilo...

- Por eso mamá - escuchó la inocente voz de Jade - siempre prefiere ir a comer con él que contigo, papá.

Debido a que le había dado la espalda a todos, no pudo percatarse de la sonrisa maliciosa que se había formado en el rostro de Jade quien se cruzó de brazos al lograr que Butch se irguiera como un resorte.

- ¿Quién es "él"?

- ¿Qué te parece un trato? - ofreció sonriente -. Si me preparas el desayuno, te diré quién es.

Jade se inclinó en señal de reverencia y se retiró chocando las palmas con Rubí, aparentemente divertidas. Cristal la siguió y finalmente, luego de dar una última mirada al cuarto donde se encontraba Brick, Rubí cerró la puerta para bajar a la cocina junto con sus primas. Boomer sonrió disimuladamente y pensó en lo tonto que era su hermano, claramente Jade le había tendido una trampa y el muy idiota había atrapado el anzuelo.

Brick se apoyó en el lavamanos con la cabeza gacha y la mandíbula tensa, profiriendo mil improperios contra su mala suerte y la niña al otro lado de la puerta. Dio un golpe contra la pared y se miró en el espejo, con los ojos más rojos de lo normal y el rostro desfigurado, no le gustaba para nada la situación. Intentó tranquilizarse mentalmente con los ojos cerrados y aspirando pausadamente pero no funcionó. Rodó los ojos y se desvistió dejando a la vista cada músculo de su varonil cuerpo. Se admiró de perfil un par de segundos y notó algo que hasta el momento no había contemplado, Rubí y él compartían la misma morfología craneal. Le quitó importancia y se metió a la ducha, esperanzado de que el agua se llevará todas sus frustraciones...

Luego de veinte agradables minutos bajo el agua fría, aclaró su mente lo suficiente como para serenarse, lo que menos quería era ocasionar más problemas con la niña y Blossom. Bajó lentamente las escaleras que daban hacia la cocina mientras se secaba el cabello con una toalla blanca y se sorprendió de encontrarse a Butch... Cocinando o lo que podría llamarse cocinar pues no lograba identificar lo que su hermano le sirvió a Jade.

- ¿Contenta? - Butch colocó el platillo verde frente a Jade -. ¿Ahora me dirás?

- No - alejó el plato de su vista con la lengua fuera y claramente asqueada -. Eso me podría matar.

Butch frunció el ceño enojado, el desprecio de Jade le había dado directamente al orgullo. Estuvo a punto de agarrar el plato y lanzárselo a la pequeña monstruo en la cara pero una voz fuerte y demasiado grave para ser el de una mujer, lo detuvo de su plan inicial.

- ¿Qué crees que haces? - Kaoru lo miró desde la entrada de la cocina, desconcertada -. ¿Y bien? - se cruzó de brazos esperando una explicación.

- Mamá - Jade corrió a su encuentro -. Que bueno que llegaste, papá quiere intoxicarme con el asqueroso desayuno que preparó - se llevó una mano a la frente, dramática.

Kaoru se tensó al escuchar la palabra mamá, iba a ser difícil acostumbrarse a la idea de que Jade era su hija. Se aclaró la garganta intentando ocultar su incomodidad...

- Tú me pediste que te preparara el... - se detuvo dubitativo - Maldito desayuno... - gruñó.

No pudo evitar reírse internamente, le divertía ver a un Butch acusón e infantil. Alejó esos tontos pensamientos y se concentró en la situación, si esos dos discutían no quería ver cómo él era capaz de enfrentarse contra su hija.

- No, solamente comenté algo que al parecer te interesa saber y te condicioné - sonrió burlona, la misma sonrisa que Butch mostraba cuando lograba su objetivo -. Yo puedo prepararme el desayuno sola pero como dicen: la curiosidad mató al gato.

Butch entrecerró los ojos fuera de sus casillas, se planteó lanzarse sobre la yugular de Jade pero Kaoru se interpuso entre él y su objetivo, le había leído los pensamientos.

- ¿Qué sucede, Butch? - la burla se podía sentir como un filo cortándole la piel -. ¿No puedes con una pequeña broma?

Momoko y Miyako ingresaron riendo pero la tensión las silenció de inmediato.

- Buenos días - Rubí sonrió tierna, ella solía ser así aunque le acarreara algunos problemas -, mamá.

Momoko se sorprendió al ver que Rubí comía waffles, encantada. Probablemente Boomer se lo había preparado aunque no descartaba la idea de que fuese Brick, al pensar en él lo buscó disimuladamente con la mirada hasta que lo ubicó parado frente a las escaleras, distraído.

- Ya desayunaste - comentó, cansada, al salir de sus pensamientos -. Rubí, ayer te dije que prepararía el desayuno.

Mocosa, pensó Brick. La chiquilla lo había despertado por nada, odiaba ser objeto de juego y esa niñita lo cabrearía más rápido de lo que se imaginó. Intentó relajarse de nuevo pero...

- Tío Boomer me lo preparó, ya que el perezoso de mi padre parece un oso invernando.

Frunció el ceño, en definitiva no aguantaría por mucho tiempo a Rubí.

- Maldita corbata - susurró Boomer a su lado mientras peleaba con la prenda del uniforme escolar -, odio esto...

Miyako dejó la mochila a un lado para luego caminar hacia él con la misma elegancia que la caracterizó desde la niñez. Con delicadeza apartó las manos de Boomer para hacerse cargo del amarre de la corbata. Boomer no se opuso simplemente se le quedó viendo sereno pero la forma en que se veían juntos, Momoko pensó que parecían pareja y una de recién casados. Brick pensó diferente, que la apartaría de un manotazo pero su hermano se quedó tranquilo con la cercanía de la Powerpuff. Una vez ella terminó, sonrió amable y se fue a sentar a un lado de Cristal quien comía tranquilamente. Boomer al verlas juntas apartó la mirada, era un escena demasiado fuerte para él.

- ¿Qué fue eso?

La voz de Brick sonó exigente y eso le molestó.

- ¿No lo sabías? - intentó sonar inocente -. Ella y yo salimos desde hace algún tiempo.

Boomer se alejó con una pequeña sonrisa burlona para poder reunirse con ambas rubias. Brick no se enojó, algo raro pues anteriormente hubiera reaccionado mal ante la idea pero desde el supuesto cambio por dejar de ser villanos aunque a veces se divertían haciendo travesuras - como el día pasado - que las piojosas arruinaban, ya cada uno tenía sus propios interesas y habían tomado un camino diferente, que a pesar de ser hermanos ninguno se interesaba por la vida del otro pero supo que Boomer lo estaba tomando por tonto, el tono de voz inocente lo decía todo.

- Mamá, ¿y hay lindos chicos en la escuela?

Algo dentro de él se tensó, pensó que Bomboncito reprendería a su hija pues se sabía que ella era demasiado correcta como para permitirse esas cuestiones pero sin duda lo siguiente lo tomó desprevenido.

- Demasiados, pero sólo un detalle. Será mejor que me llames por mi nombre, cualquiera que te escuche decirme mamá pensará que estás loca, llámame Momoko.

Momoko... Pensó interesado.

- Será raro pero de acuerdo ma... - Rubí soltó una largo suspiro -. Momoko.

- ¿Qué te sucede? - Butch se posicionó a su lado -. Estás pálido...

Giró el rostro para mirarlo, al principio confundido pero luego de unos segundos frunció el ceño enojado. Sucedía que por culpa de esa niñita llamada Rubí ahora tenía que cambiarse al salón de las piojosas y convivir con ellas, eso sucedía. Ya había sido suficientemente malo tener que estudiar en el mismo instituto pero sería el infierno estar en el mismo salón que la adicta al dulce. Ya no podría faltar a su gusto porque de seguro ella lo reprendería con el cuento de todos los días sobre la responsabilidad estudiantil. Ahora si se vería obligado a asistir a clases...

- ¿Qué te importa?

Pero había algo más...

Se retiró irritado, odiaba verse rodeado de tantas personas. Salió al patio del laboratorio donde se quedarían a dormir temporalmente para cuidar de las chiquillas ya que las "famosas heroínas" vivían con sus familias y ellos no querían tener que llevarlas a la cabaña de Fuzzy donde era algo más parecido a un techo debajo del que dormir. Odiaba la idea pero algo dentro suyo le impedía irse, no sabía el motivo y eso le enojaba más.

- Brick - la escuchó detrás suyo -, ¿estás bien?

No respondió, en realidad su mente estaba en blanco y quería olvidar todo eso, era demasiado confuso tener que despertar una mañana y parecer jugar a la casita con Momoko y Rubí.

- Entiendo - volvió a hablar con un tono de voz apagado -. Nosotros ya nos vamos a la escuela, sabes donde queda así que será difícil de creer que te perdiste.

Escuchó sus pasos alejarse y luego nada, dejándolo solo. Cerró los ojos, aspiró el aire fresco de la mañana y subió la mirada al cielo. No podía creer que iría a la escuela por ellas, sólo rogaba porque Rubí no lo llamara papá en público porque de lo contrario, destruiría su reputación como líder de los Rowdys.


A unos metros de la entrada del salón de clases todo el mundo entornaba la mirada en ellos. El rumor de que los Rowdyruff Boys habían asistido a la escuela, lo cual era raro, se había difundido con gran rapidez. Iban detrás de las seis adolescentes, con las manos en los bolsillos y una expresión de aburrimiento total, como si fueran la escolta personal de actrices famosas pero al verlos juntos no pudieron más que preguntarse el motivo y alejarse. Sin embargo, no hacía falta el tonto que se creía un don Juan que esperó el momento indicado para acercarse justo después de que su presa se sentara a un lado de Kaoru.

- Hola preciosa - Jade subió la mirada encontrándose con una oscura -. Mi nombre es Kai, ¿quisieras un poco de diversión esta tarde?

Ella no se inmutó ante la indecorosa propuesta, simplemente se dedicó a estudiarlo. Era alto, delgado y por lo que pudo deducir, con un cuerpo tonificado en músculos que sin ser exagerados eran lo bastante llamativos, el cabello castaño peinado hacia atrás perfectamente, la bronceada piel indicó la fascinación que tenía por la playa pero en el brazo derecho logró ver el tatuaje de una media luna, pequeña pero linda. Sonrió de lado haciéndole pensar a Kai que le había agradado la vista.

Butch apretó la mandíbula disgustado por el tono sensual de voz que Kai usó en tan estúpidas palabras. Gruñó enojado pero se cruzó de brazos dispuesto a esperar la respuesta de la niñita. Jade por otro lado borró la sonrisa y lo ignoró cínicamente dejándolo con las palabras en la boca, obviamente Kai sintió eso como un reto para su ego así que intentó tomarla del antebrazo para insistir.

- Si fuera tú - no se movió ni para mirarlo a los ojos -, yo no haría eso.

- Oh, nena - sonrió landino -, no te hagas del rogar. No va conmigo...

- No lo hago - esta vez si lo miró a los ojos, burlona -, tú eres el idiota que se está humillando frente a todos.

Efectivamente, todo el mundo se había detenido para apreciar atentamente cada movimiento tanto de ella como de él. Por supuesto que algunos varones se rieron al presenciar la negativa por parte de Jade, llamándoles la atención de tan bella jovencita y de ideales fuertes.

Kai frunció el ceño frustrado al notar que ella ni siquiera se había esforzado por simpatizar con él, sin querer rendirse la tomó del hombro para aminorar la tensión pero Kaoru la apartó de inmediato con un manotazo.

- Vamos, Kai - Kaoru bostezó cansada -. No quieres problemas, ¿o sí?

- Kaoru - sonrió coqueto -, no tienes por qué sentir celos. Hay suficiente hombre para las dos...

- Pues avísame cuando ese hombre llegue porque sólo veo un intento de insecto parado frente a mi.

Jade rió divertida y Kaoru sonrió soberbia, aunque desde atrás Butch la imitó. Así era Kaoru, la chica más atlética de la institución: brusca, despreocupada e impaciente. Características sobresalientes entre todas las féminas del instituto pues ni siquiera se había interesado en mostrar un lado diferente que no sea ese. Jade se levantó de su lugar y con un paso despreocupado caminó hacia Butch para luego sentarse sobre las piernas de este, tal vez como una amenaza para Kai pues Butch no pareció molestarle el gesto como normalmente reaccionaría, frunciendo el ceño y apartando a cualquier persona de su vista.

- Disculpa - los profundos ojos de Butch atravesaron a Kai como una cuchilla, este se limitó a tragar saliva difícilmente -, no sabía que estaba contigo.

Jade sonrió coqueta mientras que su padre sólo le indicó a Kai que se retirara con un gesto de barbilla, este de inmediato se alejó yéndose a sentar en su pupitre.

- Primero me engañas - susurró serio mientras miraba a todas partes asegurándose de que nadie los escuchaba -, y ahora me usas para espantar a todos esos estúpidos ¿qué pretendes?

Aunque el rostro se mostró indiferente, dentro de él sentía el alivio de que ella alejara al tal Kai por su propia cuenta.

- Te conozco - subió los hombros divertida mientras le despeinaba la negra cabellera -, sé lo celoso que eres así que deberías estar agradecido.

Él desvió la mirada encontrándose con la de Kaoru que había visto todo desde su lugar, tranquilamente. Entonces entendió lo que estaba pensando, con cuidado apartó a Jade de sus piernas y de un rápido movimiento sacó a su contraparte del aula bajo la mirada desconcertada de todos pero principalmente de sus enemigas, a excepción de Brick que había ocultado el rostro bajo la gorra roja.

La campana sonó dando comienzo a la jornada escolar pero eso no pareció importarle a Butch mientras arrastraba a Kaoru lejos del aula, ella intentó soltarse pero él la apretaba con demasiada fuerza que incluso pudo sentir una ligera molestia en la muñeca.

- Ahora qué te sucede - soltó cansada pero especialmente aburrida -. ¿Por qué me sacas del salón de esa manera tan brusca?

- Sé lo que estabas pensando - se detuvo frente a las escaleras y la enfrentó -, y te aseguro que te equivocas.

- Según tú, ¿qué estaba pensando?

- Pensaste que me veía muy tierno por...

- Aliviarte de que Kai no se le acercara porque es cierto lo que dijo, que eres un celoso - afirmó comprensiva -. ¿Acaso se equivoca?

- No - sacudió la cabeza -, digo si... Me da igual lo que a ella le suceda, sólo quiero que ya se vaya.

El tono de voz fue brusco, y aunque no la miró a los ojos supo que ella lo escuchó atenta. Ambos quedaron en un frío silencio pero ninguno quiso romperlo a pesar de saber que tenían que hablar el tema seriamente, que Jade haya aparecido en sus vidas les daba más motivos de los necesarios para aclarar ciertos puntos entre ellos.

- De acuerdo - rompió el hielo al ver la inquietud en el pálido rostro de su acompañante -. Entonces puedes irte, por mi no hay problema - se cruzó de brazos, serena -. Ahora si me permites... Dudo que me dejen entrar de nuevo así que nos vemos.

Le palmeó el hombro al pasar junto a él en dirección a las escaleras que daban hacia el techo del edificio, necesitaba despejarse y un poco de aire fresco le vendría bien. Se detuvo unos segundos pensando si debía o no decirlo... Guardó las manos en los bolsillos de la falda escolar y miró hacia arriba, calculando en cuánto tiempo llegaría hasta su destino, era un tonto juego que se planteaba siempre que llegaba a los pies de las escaleras.

- Por cierto - agregó -, cuando intentes mentir intenta que tus ojos no vean a otra parte que no sean los de tu acompañante, te aseguro que será más fácil de creer.

Finalmente subió las escaleras perdiendo de vista a Butch, que lo había dejado solo y con la cabeza gacha, de seguro pensando en sus palabras. No era su intención pero quería que entrara en razón, no siempre podría huir de sus sentimientos, lo sabía por experiencia, intento ocultar lo que sentía pero al final fue peor. Llegó al tejado, su lugar favorito y sonrió mientras aspiraba el aire puro, oxigenando sus inútiles neuronas.

Butch se había pasmado en medio del pasillo procesando las palabras de Kaoru, como Jade la había llamado el día anterior. Se preguntó cómo es que ella conocía sus pensamientos, era estúpido que con una sola mirada haya bastado para leerlo tan bien cuando Brick era el único que lo había logrado en toda su vida. Eso lo frustró más y optó por dirigirse a las canchas, necesitaba sacar su enojo de alguna manera y nada era mejor que un poco de ejercicio.


Observó curiosa el pupitre vacío de Kaoru, su brusca pero mejor amiga a pesar de ser completamente opuestas tanto en ideales como en carácter. Regresó la mirada sabiendo de sobra que Butch tampoco se encontraba en su asiento, los había visto salir juntos, bueno... Realmente Butch fue quien sacó a su amiga del salón con un poco de fuerza bruta. Quiso mirar de reojo a Brick pero Miyako le entregó un pequeño papel doblado apresuradamente por la mitad, no preguntó de quién era porque su amiga había vuelto de nuevo a la tarea de tomar apuntes importantes de la clase. Lo abrió.

- ¿Quieres ir al cine hoy? Atte: Randy.

Se sonrojó violentamente por la dulce invitación y guardó el mensaje, Randy captó de inmediato la respuesta. Cuando ella guardaba la invitación significaba que aceptaba pero en caso contrario le respondía con una disculpa, después de todo no era la primera vez que hacían ese tonto e infantil juego.

Rubí apretó con fuerza el lapicero que tenía en mano, había visto todo desde su lugar y en realidad no le había gustado la escena. Le enojaba que su madre tuviera una sin fin de pretendientes, tanto en el presente como en el futuro, que a pesar de estar casada no respetaban la alianza que llevaba sobre su dedo anular. Soltó un fuerte suspiro de rabia y observó a su padre de reojo, que aún tenía el rostro escondido debajo de la gorra roja. Al menos ya sabía de quien había heredado lo perezosa.

Se estiró en su lugar atenta al fuerte sonrojo de su madre, claro que tenía algo en mente y de seguro funcionaría como todos sus planeas pero primero... Acurrucarse en el pupitre, tomar una rica siesta y soñar con un lindo final para el pretendiente castaño de su madre.

Historia era sin duda muy aburrida sobre todo porque ya había estudiado lo suficiente como para responder una pregunta sorpresa gracias a su queridísima madre, que siempre debatían sobre temas escolares facilitando la memorización y comprensión.

Recordó esas lindas mañanas de desayuno familiar, en la que su padre preparaba hot cakes resaltando la rareza de dicho evento y cuando mamá... Cuando mamá... Bajó la mirada triste, odiaba recordar todo lo demás.

Lo que ella quería era divertirse con sus padres antes de regresar a casa de nuevo, realmente deseaba disfrutar su temporal estadía en el pasado pero todo parecía estar en su contra. Agradecía internamente que faltaran sólo dos semanas para que llegaran las vacaciones de verano, así tendría más tiempo para convivir con ellos antes de que el reloj se detuviera para ellas tres y encontrarse en serios y graves problemas.

Tembló ligeramente de sólo recordar su último castigo...

Aún se preguntaba por qué el castigo sólo había sido para ella si la culpable era Cristal... Y ella... Soltó una silenciosa risa divertida, lo admitía pero la piojosa rubia se había librado de tan horrible castigo...

Alzó la mirada exaltada y sonrió divertida, ya sabía cómo cobrarse tan difícil situación pero se lo reservaría por el momento o Brick, su padre, podría tomar cartas en el asunto.

Sintió una vibración sobre su muñeca y entendió la razón, Jade pareció sentirlo pues la volteó a ver...

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Tal vez era momento de apresurar las cosas.


Miyako escribió apresurada cualquier dato importante para el examen final, sin perder ningún detalle por más minúsculo que fuese. Lo que menos necesitaba era una mala nota en historia o su abuela se encargaría de someterla a largas horas de estudio durante todo el verano y ya tenía planes divertidos con sus dos mejores amigas como para arruinarlo con un mal examen.

Suspiró.

También estaba el asunto de cuidar de la pequeña Cristal pero al parecer Boomer se había dignado a colaborar para hacer de aquello un trabajo menos estresante, lo agradecía en silencio. Lo observó de reojo, había cambiado mucho. Ya no era el mismo niño revoltoso que conoció a sus trece años, ahora era casi un hombre de cuerpo fuerte y muy atractivo a su parecer. No negaba que una que otra vez se había preguntado qué se sentía ser abrazada por esos fuertes brazos y aspirar su aroma al mismo tiempo que se recostaba en su pecho. Se sonrojó al regresar a la realidad, ¿pero en qué estaba pensando? Claramente él no parecía tener interés en cumplir ese pequeño capricho aunque realmente ese era su más oscuro secreto. Lo guardaba en lo más profundo de su ser, no quería que nadie se enterara de la pequeña atracción que sentía hacia el menor de los Rowdys, no sabría qué hacer si él la rechazara.

- Miyako - le susurró Momoko al oído.

- ¿Qué sucede?

Se alivió al asegurarse de que nadie las había escuchado.

- Ni Boomer, ni Cristal se encuentran en su lugar.

Se sorprendió. Regresó la mirada a su némesis y efectivamente, no se encontraba en su lugar al igual que Cristal. Se preguntó cómo, si hace un par de minutos atrás se encontraba admirándolo, ¿cómo se pudo escapar tan fácilmente? Se golpeó la frente por ser tan despistada y levantó la mano.

- Profesor, me duele el estomagó - imitó una mueca de dolor -. ¿Puedo ir a la enfermería?

- Claro señorita Gotokuji.

Salió de inmediato con una mano sobre el estómago, fingiendo un dolor nulo. Cuando se alejó lo suficiente, corrió por los largos pasillos del instituto en busca de ese par de rubios escurridizos, se preguntó dónde estarían. Estaba por dirigirse al gimnasio cuando escuchó un chapoteo en las piscinas del lado opuesto a ella, se le hizo raro pues el equipo de natación sólo entrenaba durante las tardes. Bingo! Debían ser ellos. Volvió a correr con la esperanza de no equivocarse, guardó silencio en caso de que fuese el que limpia las piscinas pero se alivió de encontrarse con sus dos objetivos. Cristal nadaba con una admirable elegancia mientras Boomer la apreciaba desde su lugar, sentado sobre las gradas con un semblante tranquilo y fresco. Se acercó hasta él en silencio y se sentó a su lado, no se le ocurrió más, no sabía qué decir hasta que le sorprendió que él iniciara con la conversación por primera vez.

- Tú... - se detuvo dubitativo -. ¿Tú crees que sea realmente posible?

No respondió de inmediato, optó por guardar silencio entendiendo a lo que se refería: Cristal.

- ¿Y por qué no?

Boomer no lo mostró pero la respuesta lo había hecho dudar sobre si seguir o no con esa rara conversación.

- Porque no soy como ustedes, fui creado para hacer el mal - Boomer se revolvió el cabello en un reflejo de nerviosismo -. Es decir, es imposible que precisamente yo, un Rowdy, tenga derecho a una familia o aquello a lo que ustedes le llaman...

- ¿Sentimientos?

Él asintió sin mirarla directamente, de alguna manera lo entendía. Soltó un suspiro buscando las palabras adecuadas para decir en un momento así.

- Hace unos meses, cuando nos dijeron que ya no serían tan... Malvados - sonrió divertido -. Quise creerlo, después de todo, ¿quién no se merece una segunda oportunidad?

Aún podía revivir el momento, podía ver las sonrisas divertidas plasmadas en los rostros de los tres Rowdys. De alguna manera a la semana continuaron molestando pero particularmente se limitaban a hacer bromas, vandalismo adolescente, lo típico durante la edad de la rebeldía.

Él escuchó atento cada una de sus palabras, buscando algún tono cercano a la mentira pero parecía muy sincera. Claro, aún no olvidaba que esa era su naturaleza. Bajó la mirada, no podía permitirse recordar los meses anteriores en ese preciso instante.

- ¿Por qué me mirabas en clase?

Cambió de tema radicalmente, tomando por sorpresa a Miyako quien se sonrojó al verse descubierta. Así que Boomer se había dado cuenta y descaradamente se hacía el inocente, fingiendo no entender el motivo.

- ¿Por qué crees que te miraba en clase?

Se mordió el labio inferior ante la falta de respeto, como muchas veces su abuela le había reprendido de niña por responder a una pregunta con otra.

- Porque te gusto - se burló él.

- ¿Y por qué no?

No era un ataque malintencionado pero sonrió al notar que había causado el efecto que quería. Boomer se sonrojó hasta las orejas por la pequeña declaración, sutilmente discreta e inocente. Él intentó, muy torpe a su parecer, calmar los nervios de punta.

- Loca - susurró -. Las Powerpuff Girls Z están locas.

- ¿Y por qué no? - molestarlo le parecía divertido -. Locas de amor.

Y de nuevo, el notorio sonrojo de Boomer lo delató ante su comentario. Él, después de todo, seguía siendo el más inocente de los tres Rowdys por mucho que intentara seguir el ejemplo de sus dos hermanos mayores.


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Neith15