Capítulo 3: Perspectivas.
Se recostó en el suelo con la vista fija en el cielo. Después del bosque, su lugar favorito era el tejado del instituto donde podía descansar tranquilamente y admirar el cielo azul junto a sus blancas y deformes nubes. Admitía que la escuela le desagradaba pero esconderse ahí era suficiente para aguantar la jornada escolar, nadie la molestaba ni la atosigaba con tonterías adolescentes además de poder admirarse de tan hermoso paisaje. Se sorprendió de su propia sensibilidad, tal vez era por juntarse mucho tiempo con Miyako pues cualquiera que escuchase sus pensamientos diría que es raro en ella, incluso para ella misma: los pensamientos cursis no eran lo suyo. Cerró los ojos junto con una pequeña sonrisa, dispuesta a dormir pero una voz chillona y demasiado conocida para su gusto la interrumpió de su plan, frunció el ceño rápidamente sin necesidad de abrir los ojos.
- Pero si es Kaoru - Himeko fingió sorpresa y caminó hacia ella resonando a su paso los tacones altos de los zapatos escolares -, la amiga machorra de Momoko.
Soltó un gruñido, odiaba a esa pecosa caprichosa pero no lo suficiente como para darle la importancia que a diario pedía a gritos entre los pasillos del instituto. Hizo de oídos sordos e intentó descansar, si la ignoraba tal vez se aburriría y se largaría por la paz. Pasó el brazo derecho sobre sus ojos cubriéndose el rostro lo suficiente como para evitar un poco de luz, sin embargo, a pesar de haberse olvidado de su compañía no pudo evitar sentirse incómoda ante la sensación de sentirse observada, esa chica en verdad era insistente. Quitó el brazo bruscamente encontrándose con una mirada fucsia con pupilas extrañas en forma de estrellas, inusualmente profundos. Himeko...
- ¿Qué quieres?
Sonó más brusca de lo que planeó, asustando a Himeko lo suficiente como para hacerla retroceder un paso.
- Preguntarte si te encuentras bien - recobró la compostura después de varios segundos de quedarse en un incómodo silencio -, tienes la piel muy pálida.
Kaoru levantó una ceja confundida y desvió la mirada hacia su brazo, admirando su color de piel que pensó que era normal. Himeko acercó una mano a su rostro y retrocedió por reflejo atenta a sus movimientos pero Himeko insistió de nuevo y tocó su frente con un gesto inexpresivo.
- Tienes fiebre - agregó -, deberías ir a la enfermería.
Himeko le extendió la mano para ayudarla a levantarse de su lugar, la aceptó dudosa de la rara actitud caritativa de la adolescente más rica del instituto y se retiró extrañada. Fue al baño de mujeres para mojarse la cara y bajar momentáneamente la temperatura. Apoyó las manos sobre el lavado y fijó la mirada sobre su reflejo en el espejo.
Las mejillas rojizas y los ojos llorosos la hacían ver como si hubiera estado llorando. Se restregó los ojos con las manos para aminorar el dolor pero sólo logró parpadear varias veces después de sentir que las lágrimas se le acumulaban en los ojos.
Pensó... ¿Cómo es posible que me haya enfermado sin percatarme de ello?
Salió del baño mientras se aseguraba de tener el uniforme correctamente, lo que menos quería era un reporte a últimas semanas de salir. Con lentitud caminó hacia el salón de clases, faltaban minutos para que comenzara la siguiente clase y aprovecharía el cambio de maestro para entrar. Tropezó torpemente contra alguien y una mano en su espalda no la dejó caer aunque no entendió por qué un simple roce de hombros la había desequilibrado tanto. Se irguió encontrando la mirada confundida de Butch.
- ¿Estás bien?
Asintió fingiendo indiferencia y lo dejó atrás dejándolo con una extraña sensación en el estómago, confundido. Él bajó la mirada a la mano que había usado para retener a Kaoru y la observó curioso, intentando procesar lo sucedido. Entonces una vaga idea lo abordó al interpretar lo que ella tenía.
Se debatió internamente entre ir al baño o ir por ella, pero le quitó importancia alzando los hombros y fue a regar las plantitas.
Tal vez si la olvidaba por un momento todo ese asunto de Jade, ella y él como una familia... Se despejaría de cualquier pensamiento o esperanza sobre ese futuro incierto. Aún se preguntaba si todo era una mentira bien elaborada por parte de esas niñas pero lo descartó por una simple razón: Kaoru o mejor conocida como Buttercup, era sin duda una joven que le había atraído en algún momento pero de lo que ignoró hasta la fecha porque él no pensaba en cursilerías baratas, sólo era atracción sexual.
La observó de reojo, curioso. La falda escolar tableada de color azul marino dejaba al descubierto sus linda y largas piernas, la camisa blanca de manga corta resaltaba sus, pensó, tonificados senos aunque la prenda era tan ajustada y pequeña que sólo cubría hasta el límite del comienzo de la falda que cuando levantó los brazos para estirarse en su lugar dejó a la vista su formado vientre y una diminuta cintura. Se sonrojó por la cercanía de Miyako. Era muy atractiva para cualquier varón, o eso es lo que había escuchado por casualidad entre los pasillos del instituto las raras veces que asistía a esta. Ahora sabía el motivo de cada uno de los halagos y comentarios, no estaba para nada mal. El rubio cabello tan dorado como el sol y el rostro de muñeca de porcelana sumado a sus ojos azul cielo, la hacían ver tierna e condenadamente sexy al mismo tiempo.
- Ahora eres tú el que me ve - afirmó al sentir la curiosa mirada de Boomer sobre ella.
Él sonrió divertido ante el cambio de actitud, las pocas veces que la había tratado en el pasado la había visto como una chica tranquila con la que sólo podías hablar como en un cuento de hadas, pero ahora que ella se abría con él la veía como una adolescente normal que también podía divertirse jugando y bromeando como amigos, claro que de una buena manera.
- ¿Por qué no? - le quitó importancia alzando los hombros -. Si tú me ves, ¿por qué no puedo hacerlo contigo?
- Ja - soltó una agraciada risa -. Entonces deléitate.
Desvió la mirada de ella para poder observar a Cristal que seguía nadando como sirena dentro de la piscina. Inesperadamente el agua tomó forma de la cabeza de un tigre y alerta se levantó de su lugar para atacar en cualquier momento. Miyako permaneció inmutable, luego de unos segundos la figura desapareció y Cristal salió del agua sonriendo.
- ¿Vieron eso? - carcajeó -. ¡¿Lo vieron?! - no contuvo su emoción y soltó un grito -. ¡Papá, mamá, lo logré!
Ambos abrieron los ojos sorprendidos y miraron a todos lados para asegurarse de que nadie había escuchado tal revelación, suspiraron aliviados. Boomer analizó un poco y levantó las cejas confundido, antes de sentarse de nuevo.
- ¿Cómo sabías que Cristal lo había hecho?
- Porque llevo meses perfeccionando esa técnica, creo que se la enseñaré en el futuro.
- ¿Perfeccionando?
Ella asintió. Inesperadamente el momento se tornó incómodo al recordar su futuro juntos. Observaron a Cristal salirse del agua para irse a cambiar en los vestidores.
- Tiene tus mismas lindas pecas pero se las cubre con maquillaje.
La miró atento y sonrió después de admirarla unos segundos, saber que ella consideraba a sus pecas lindas era suficiente halago. Iba a retomar la plática pero un sonido en el bolsillo de la falda lo interrumpió. Miyako sacó el celular curiosa y lo desbloqueó, al parecer le había llegado un mensaje. La observó mientras leía pero le desconcertó al verla abrir los ojos sorprendida. Sin excusarse se levantó de su lugar y se fue corriendo. Suspiró al mismo tiempo que Cristal volaba hacia él sin miedo a ser descubierta.
- ¿Qué crees que haces? - le reprochó -. Cristal, te pueden ver.
Ella le sonrió inocente y se colgó de su cuello.
- No te preocupes, Boomer - le dio un beso en la mejilla y lo soltó -. Nadie me vio.
La observó retirarse con la misma elegancia que caracterizaba a su futura madre hasta que la perdió de vista. Suspiró de nuevo, dolido. Ninguna tenía respeto por él, dejarlo solo sin explicación alguna hería su orgullo de hombre. Metió las manos en el bolsillo del pantalón y caminó hacia su aula. Al llegar se encontró con un alboroto, todos estaban hablando al mismo tiempo, sin embargo, se dio cuenta de la ausencia de las Powerpuff Girls Z y su hermano Butch. Cristal ya se encontraba en su lugar con el cabello húmedo mientras platicaba con Jade, la hija de Butch. Se sentó detrás del asiento vacío de Miyako y observó a Brick a un lado que seguía con la gorra sobre el rostro.
- ¿Qué sucede? - indagó curioso por tanto alboroto.
Brick no respondió de inmediato, esperó unos minutos hasta que su hermano mayor se dignó a dirigirle la palabra.
- Al parecer la más ruda de las tres se desmayó en la entrada.
Le molestó que ni siquiera le haya mirado pero al menos le respondió, y eso era algo.
- ¿Buttercup? - susurró cerca de Brick para que nadie lo escuchara.
- Tengo entendido que se llama Kaoru.
La conversación finalizó y Boomer no hizo nada para seguirla. Ahora entendía porque la rubia se había ido corriendo luego de expresar su gran sorpresa al leer el mensaje. De seguro le habían avisado de la situación y no había dudado en ir a ver a su amiga. Ahora que lo pensaba, no sabía el nombre real de las otras dos heroínas, solamente sabía el de Miyako pero por reuniones amistosas anteriores, algo de lo que no podía hablar con nadie o de lo contrario tendría problemas con Brick.
Soltó un largo suspiro de alivio. Se encontraba en la enfermería junto a su amiga Kaoru, le había dado el peor susto de su vida cuando la vio caer frente a toda la clase pero después de que la enfermera la revisó y le dijo que era un simple resfriado, su corazón había vuelto a palpitar como de costumbre. Desvió la mirada de su amiga para poder observar mejor a Butch, quien se encontraba a un lado de Kaoru y la vista fija en el rostro de esta. No se molestó en disimular la mirada, él era fácil de predecir y acorralar, e inclusive de engañar.
La puerta se abrió dando paso a Miyako, que llegó con la frente perlada de sudor y la respiración agitada.
- ¿Está bien?
- Lo estará - se cruzó de brazos tranquila y se los acarició delicadamente -, con reposo y algunos medicamentos.
Ambas desviaron las mirada hacia Kaoru que estaba recostada sobre una camilla en la enfermería durmiendo pacíficamente. Miyako miró a Butch...
- ¿Preocupado?
Él se tensó pero fingió su típica arrogancia con una simple sonrisa de lado.
- No, sólo me divierte descubrir que después de todo es una patética y débil humana - volvió a sonreír descaradamente -. Bueno... Me retiro.
Lo observaron salir de la habitación y cuando finalmente vieron la oportunidad, rieron divertidas hasta que Kaoru comenzó a despertar. Silenciaron para ayudarla a incorporarse sobre la camilla, parecía un poco perdida y optaron por tomarlo con calma.
- ¿Qué sucedió?
Miyako fue por un vaso con agua, cuando ella tenía fiebre su abuelita siempre le servía agua para hidratarse y mantener fuerzas.
- Te desmayaste por causa de la fiebre alta, tenías 39 grados - Momoko se sentó a su lado con el ceño fruncido -. ¿Cómo es que aún seguías en pie sin delirar?
La miró a los ojos, preocupada.
- Lo más importante - Miyako le ayudó a beber un poco -, ¿cómo es que no te diste cuenta?
Kaoru se quedó ida por unos instantes, no entendiendo nada de lo que había sucedido. Lo último que recordaba era a Butch cerca del baño, la puerta del aula y luego todo fue absolutamente oscuro.
- ¿Te encuentras mejor? - agregó Miyako, con los ojos fijos en ella claramente preocupada.
Al ser bombardeada por tantas preguntas prefirió alzar los hombros para despreocupar a sus amigas, ya había sido suficiente susto por hoy.
- Si - se estiró en su lugar sintiendo la libertad en los brazos adormecidos -, después de esa pequeña siesta me siento mucho mejor.
Momoko dudó en decirlo pero después de un debate interno optó por no hacerlo después de todo Kaoru eran tan despistada que no se daría cuenta. La observó sonreírle a Miyako cuando le ofreció más agua y se lo bebió de un solo evitando todas las preguntas atosigadoras de su preocupada amiga, prácticamente estaba siendo sometida a un interrogatorio.
En definitiva las tres eran tan diferentes y eso era lo que más las unía.
Simplemente se complementaban entre ellas y eso era suficiente para llevar a la cima tan prometedora amistad.
Rubí no paraba de mover el pie en su asiento un poco nerviosa, esperando a que su madre regresara de la enfermería. Jade y Cristal platicaban ignorándola y eso le molestó un poco, a veces ellas podían ser insensibles haciéndola a un lado. Se giró en su lugar para poder platicar con su padre, Brick.
- Hola.
Él no respondió, parecía dormido pues la gorra no dejaba ver su rostro y la respiración acompasada lo afirmaba pero ella no era ninguna tonta, solamente la estaba ignorando. Quitó la gorra bruscamente y se la colocó sabiendo de sobra que a Brick no le agradaría tal acción pero siguió con su plan inicial: llamar la atención de su padre pero no lo logró. Suspiró decepcionada e hizo un puchero, odiaba que su padre fuera tan insensible. Observó a su tío Boomer que reía en su lugar divertido de la escena y frunció el ceño avergonzada.
Buscó con la mirada a su siguiente presa y lo encontró: Bingo, pensó al cruzar mirada con el mismo chico que había coqueteado con su madre en la primera clase. Se deshizo de la gorra y la lanzó hacia atrás sin importarle su punto de caída enojando a Brick pero este fingió no darse cuenta, quería saber qué tan lejos podía llegar esa chiquilla.
Le sonrió a Randy quien inmediatamente se sonrojó al ser el centro de atención de una preciosa joven como Rubí, se le acercó seguro de sí mismo y acomodó la camisa del uniforme que le quedaba un poco grande para su delgado cuerpo.
- Hola - saludó amable junto con una agradable sonrisa -, me llamo Randy.
- Rubí - alzó la voz para que Brick la escuchara -, mucho gusto.
Tenía la intención de continuar con la plática pero el profesor ingresó para impartir la clase como de costumbre, sin tomar en cuenta el desagradable ruido pues se sabía lo estricto que era e inmediatamente cesaba el griterío. Brick sonrió ante el fallido plan de su querida hija y se acomodó más en su lugar, no sin antes agarrar su gorra del suelo y colocársela de nuevo sobre el rostro.
Rubí suspiró de nuevo, su padre en verdad era muy aburrido. Sintió que alguien la observaba y no necesitó mirar para saber de quien se trataba. Arrancó un pedazo de hoja de su cuaderno y escribió delicadamente en letra cursiva para enviárselo, pero justo cuando había extendido el brazo para dárselo, Brick se lo quitó de la mano y lo rompió en varios pedazos. Randy enojado se paró frente a toda la clase.
- ¡¿Quién te crees que eres?!
El profesor levantó la vista del libro de apoyo y frunció el ceño notablemente irritado, odiaba que lo interrumpieran a mitad de la clase.
- Joven Sakamoto - el profesor arrastró las palabras retador -, ¿algo que quiera compartir con el grupo?
Randy cayó en la cuenta de que Brick lo había planeado, giró sobre sus propios pies dispuesto a disculparse pero el profesor no se lo permitió.
- A la dirección.
No hizo falta repetirlo, Randy apretó los labios furioso y salió del aula aunque se tomó la libertad de guiñarle un ojo a Rubí que rió disimuladamente. Una vez lo perdió de vista frunció el ceño, nunca entendería a su papá, era una gran e idiota bipolar.
Brick sonrió ampliamente de poder arruinarle el plan a la mocosa, como él la llamaba. Boomer negó con la cabeza y pensó en lo tonto que era su hermano por actuar como un crío cuando era él mayor.
Minutos después Butch ingresó al salón sin pedir permiso, se dirigió a su pupitre y se sentó claramente irritado. Jade lo miró sobre su hombro, sin percatarse de la insistente mirada de Kai. Regresó la vista al pizarrón y sonrió sonrojada, su padre en verdad era muy guapo de joven incluso enojado se veía lindo, tal vez por eso su madre se había enamorado de él y no tenía ojos mas que para él pero de nuevo ese triste recuerdo regresó a su mente. Sacudió la cabeza alejando cualquier pensamiento desagradable y escribió algo en su libreta: familia Him.
Recibió un mensaje en el celular, que le habían prestado durante su estadía, de parte de Butch y entendió que la lejanía no le permitía al menos preguntárselo en un susurro ya que se sentaba del lado derecho de su tío Brick hasta en la parte de atrás.
- ¿Todo bien?
Al parecer se percató de su lucha interna, asintió sobre su hombro para responderle sin que el profesor lo notara o los regañaría y prestó atención al tema. Su padre siempre había sido atento pero no dejaba de pensar en el pequeño rencor que le guardaba.
- ¿Podemos pasar?
Momoko llamó la atención de todos desde la entrada del aula junto a sus dos amigas, el profesor aceptó la petición y siguió con la clase sin preguntar el motivo del retardo. Jade enfocó a su madre con el rostro rojizo hasta las orejas, buscó un motivo pero ninguno pasó por su mente que no fuese un sonrojo. La siguió con la mirada hasta que se sentó a su lado izquierdo, junto a la ventana y sonrió al verla de nuevo.
Las clases transcurrieron normalmente y la jornada escolar finalizó más rápido de lo que pensaron. Los nueve se dirigieron al laboratorio porque habían acordado convivir más para que no surgieran demasiados problemas durante el tiempo que las tres niñas estuvieran con ellos.
- Papá - Rubí se abrazó de su brazo -. Papi...
Brick hizo un sonido con la garganta indicando que continuara.
- ¿Qué es lo que más te gusta de mamá?
A pesar de ser una pregunta inocente, era consciente de lo que provocaría en él.
Él no respondió al instante, se limitó a hacerlo y tuvo cierto interés por la pregunta de la mocosa. La observó mientras caminaba unos metros delante de él junto a sus dos amigas: el largo cabello de un pelirrojo intenso alzado con su típico moño rojo era lo más destacado de su persona y tuvo la pequeña curiosidad de saber qué tan largo sería si se lo soltaba. La falda tableada de color azul marino mostraba sus largas piernas, la camisa manga corta se ajustaba en la zona de los senos torneándolos perfectamente por la tela blanca, su espalda era tan pequeña que daban ganas de cubrirlo con su propio torso varonil y acariciar su diminuta cintura para luego bajar a esas candentes caderas, recorrer su piel rosada y aspirar ese aroma tan único en ella: fresas. Era un Rowdy pero no estaba ciego, la piojosa tenía un buen cuerpo. Admitía que era consciente de lo atractivo que era para el sexo opuesto pero nunca había tenido un acercamiento con una mujer que no fuese ella, Blossom. Tal vez no tenía mucha experiencia en el asunto pero ella era la única, a su parecer, que le había atraído la atención a pesar de no ser una atracción sexual. Sonrió imperceptiblemente, tal vez por eso la molestaba mucho en sus encuentros.
- Nada - mintió descaradamente -, esa traga dulces qué puede tener de bueno.
Momoko escuchó el apodo y giró sobre sus pies para poder enfrentarlo, no le había gustado lo poco que pudo escuchar. Se encontraban frente a la puerta del laboratorio y no dejaría pasar a ese intento de hombre sin disculparse por lo que había dicho.
- ¡¿Qué has dicho?!
Brick sonrió socarrón y la ignoró pasando de ella para entrar al laboratorio sin poder evitarlo porque era un total escurridizo. Momoko abrió los ojos al sentir como él le tomaba la falda y la elevaba, como años atrás lo había hecho pero sólo fue el susto ya que no alzó lo suficiente como para mostrar algo.
Momoko se sonrojó y furiosa lanzó su portafolio escolar a la cabeza de Brick quien la fulminó con la mirada. Se intimidó un poco pero recogió sus pertenencias rápidamente para huir de la incómoda situación. Inesperadamente la tomó del brazo ante la mirada sorprendida de todos.
- ¡¿Qué te crees enana piojosa?!
A pesar de saber que en verdad no lo era y que estaba dentro de la estatura promedio, se enojó por la nueva combinación de apodos e intentó soltarse del agarré pero él tenía más fuerza a comparación suya después de todo no dejaba de ser hombre.
- Vamos Brick, dejen sus problemas maritales - burló Butch - y entren que me muero de hambre.
Ambos involucrados lo fulminaron con la mirada y Brick se lanzó encima de su hermano para hacerlo pagar por lo dicho. Boomer intentó separarlos pero lo único que consiguió fue un fuerte golpe en la mejilla, cortesía de Butch. El menor se enojó y se unió a la palea haciendo de la escena algo patética pues realmente no había un verdadero motivo para pelear.
Rubí y Jade asintieron entre ellas y con su súperfuerza tomaron a sus respectivos padres para separarlos mientras Miyako intentaba calmar a Boomer que tenía hinchada la mejilla derecha, con delicadeza tocó la parte afectada y él enojado la apartó de un manotazo.
- ¡Aléjate! - los ojos se le oscurecieron probablemente del enojo -. ¡No me toques!
Miyako apretó los labios y le proporcionó una bofetada en el mismo lugar que Butch le había pegado, intensificando el dolor. Todos abrieron la boca sorprendidos al presenciar la situación pues se sabía que ella no solía responder así ante una falta de respeto pero el más sorprendido fue Boomer, sabía que ella gozaba de una gran paciencia y pensó que tal vez se había pasado un poco de la raya pero poco le importó, después de todo era un Rowdy y no le había dado razones para que esperara mucho de él. Ella frunció el ceño y entró al laboratorio sin mirar atrás, Kaoru bostezó mientras seguía a su amiga y a un lado Momoko soltó un largo suspiro.
Boomer pensó que después de todo el que pagó los platos rotos fue él, algo injusto. Los Rowdys las vieron desaparecer por la puerta quedando solamente con las tres chiquillas.
- Se enojó - Cristal lo miró preocupada.
- Iré a ver a mamá - secundó Jade antes de entrar -, tiene que tomar su medicina.
Rubí posó las manos sobre cada lado de su cadera fulminando a su padre con la mirada, reprochándole su mal comportamiento. Brick ni se inmutó, sacudió su ropa y entró al edificio seguido de sus dos hermanos sin comentar nada al respecto. Rubí y Cristal no perdieron tiempo para volar directamente hacia el cielo, lejos de ahí.
Al fin se va, pensó Brick pero un sentimiento se instaló en él. Si le sucedía algo, la traga dulces lo mataría. Boomer pareció más interesado en el destino de su hija quedándose atrás para seguir con la mirada el recorrido de su vuelo, además de ser una buena excusa para no encontrarse con Miyako.
- ¿Qué te gustaría almorzar, Jade?
- Sólo quiero que te tomes tu medicina - le extendió una caja de pastillas -, yo me preparo la comida porque sé que mi padre no se dignará ni a mover un dedo.
Kaoru asintió obediente y se fue de la habitación mientras Jade se dirigía a la cocina, dejando solos a los cinco restantes. Momoko se sentó en el sofá entretenida con la televisión mientras Miyako leía una revista a su lado ignorando por completo a los Rowdys. Butch se alzó de hombros y siguió a su némesis. Boomer se retiró esperanzado de poder dormir un poco dejando solo a Brick con las jovencitas.
Malditos traidores, pensó.
Inesperadamente Miyako se levantó del sofá y salió del edificio sin explicarle nada a Momoko que parecía concentrada en las imágenes frente a ella, incluso Jade era mejor compañía en ese momento pero ya no se encontraba en la cocina. Ahora si lo habían dejado solo con esa traga dulces, sintiéndose ligeramente incómodo.
Ya era de noche, Kaoru y Momoko se habían ido a sus respectivas casas después de que la primera se tomara sus medicamentos. Sin embargo, Rubí ni Cristal habían regresado desde la tarde que volaron con destino incierto. Faltaban cinco minutos para las diez y no tenían noticias de ellas. Brick se colocó la chaqueta roja antes de salir a buscarlas aunque por dentro no sabía por donde comenzar. Por qué le sucedían esas cosas precisamente a él.
Invocó su transformación que raras veces usaba: la ropa cambiaba a negra con una camiseta roja debajo de la chaqueta, pantalón con múltiples bolsillos y cierres, guantes de cuero negro sin dedos, botas militares y su particular gorra desaparecía.
Se acomodó la chaqueta antes de levitar en el aire en busca de su hija y sobrina, no sabía donde se encontrarían así que se detuvo a pensar en el lugar ideal para ellas. Una idea lo abordó repentinamente, habían demostrado parecerse a ellos en algunos aspectos así que probablemente pensaban como ellos. Así que irían al... Bingo!
Voló en dirección al bosque de Tokio donde visualizó dos estelas: roja y azul, volando de un lado a otro. Parecían atacarse entre sí, siguió la estela roja para ver lo que estaba sucediendo pero antes de llegar a ella, Cristal se lanzó contra Rubí, ésta logró quitársela de encima ágilmente. Le envió una esfera de fuego a su prima quien lo esquivó fácilmente. Cristal elevó las palmas de sus manos y con un movimiento formó una gran ráfaga de aire tan fuerte que hasta él tuvo que ejercer fuerza para no moverse de su lugar, sin duda la hija de Boomer a pesar de parecer frágil tenía bastante fuerza.
Rubí no logró evitar ser lanzada hacia la filosa rama de un árbol seco que si no se detenía le atravesaría el pecho. Brick pensó que tal vez recobraría fuerzas y se detendría pero Rubí no parecía controlar el vuelo. Con la angustia de que le sucediera algo, voló hacia ella atrapándola en sus brazos para evitar tal tragedia. Se detuvo a pocos metros del lugar con la respiración agitada y los ojos oscuros del enojo.
- ¡¿Quién te crees que eres, Rubí?! - regañó sorprendido de su propia preocupación por esa niña que aún tenía en brazos -. Imagínate si yo no hubiera estado aquí, ¡¿sabes cómo rayos ibas a acabar?! - la acercó más a su rostro -. ¡Maldición Rubí, como adorno de árbol de Navidad!
Rubí cerró los ojos asustada de su padre, él era bastante duro con sus regaños pero el susto fue más porque él por primera vez mostraba interés en ella.
- Habrás heredado nuestros poderes - agregó nervioso -, pero no eres inmortal ¿entendido?
Asintió sin reclamar, lo conocía lo suficiente como para atreverse a llevarle la contra o le iría peor. Cristal se acercó a ellos apenada, con el miedo de que le tocara un sermón de su tenebroso tío Brick y no se equivocó.
- Y tú - Brick la fulminó con la mirada -, ¿aún no sabes controlar tu fuerza? Sino sabes hacerlo mejor ni lo intentes, procuren que un adulto este presente cuando practiquen con sus poderes.
Cristal se asustó por el tono de voz y las lágrimas fluyeron como riachuelos por ambas mejillas. Sollozó levemente y eso irritó a Brick pero intentó calmarse. Bajó a Rubí de sus brazos y antes de rodear a Cristal en un suave abrazo para tranquilizarla, se tocó las sienes frustrado. No había sido su intención asustarla pero es que las dos casi le daban un infarto.
- ¡Mamá!
Subió la mirada enfocando a Blossom. Rubí pasó a su lado y voló hacia su madre que lo miraba atónita, Boomer a su lado parecía igual de sorprendido y por reflejo se separó de su sobrina. Su hermano se acercó a Cristal preguntándole si se encontraba bien pero ella sólo se lanzó al pecho de éste para seguir sollozando. Blossom tomó a Rubí por los hombros verificando de que no estuviese lastimada.
- Mamá, estoy bien - intentó tranquilizarla y volteó a ver a su padre -. Papá fue el que se llevó un gran susto.
A pesar de su intento por sonar divertida la voz delató su nerviosismo, claro que se había dado un gran susto.
- Gracias - Blossom le sonrió -, Brick.
Agarró a Rubí de la mano y se la llevó, él las miró desaparecer en cuestión de segundos pero tenía que explicarle a Boomer lo sucedido. Cristal seguía llorando sobre su padre mientras este intentaba consolarla aunque no sabía exactamente cómo. Ya estaba por desesperarse hasta que Brick le contó todo y el por qué de que Cristal estuviese llorando.
- Tranquila - Boomer le acarició la cabeza con suavidad -, Cristal.
- Cristal - una suave voz llamó la atención de los tres.
Bubbles los observó serena desde arriba, había acudido al llamado de su líder y nunca esperó encontrarse con semejante escena. Cristal se separó de Boomer sorprendida y su madre abrió la boca preocupada de encontrarla llorando.
- ¿Qué sucedió? - levitó hasta ellos -. ¿Estás bien?¿Te has hecho daño?¿Qué hacías a estas horas acá? - acunó las mejillas sonrojadas de Cristal -. ¿Por qué estás llorando?
- Estaban practicando - Boomer habló ya que Cristal aún no se recuperaba del susto -, al parecer hubo un pequeño accidente pero... Brick lo evitó - se rascó la nuca nervioso -. Ya sabes como es de explosivo - Brick lo miró mal - y le gritó, también creo que el susto que se llevó...
- Vamos Cristal, todo está bien - lo interrumpió ignorando por completo su presencia -. Luego me cuentas lo que sucedió pero por ahora tienes que abrigarte, está haciendo mucho frío.
Cristal asintió incómoda de la extraña situación y se fue junto a su madre. Boomer frunció el ceño enojado y voló para alcanzarlas, olvidándose de Brick quien puso los ojos en blanco para luego volar con destino al laboratorio.
Cuando logró alcanzarlas se detuvo frente a su némesis y la enfrentó.
- ¿Ahora qué es lo que te sucede?
Ella lo retó con la mirada y pasó a su lado golpeándolo en la acción, él harto de toda esa escenita la tomó del brazo obligándola a verlo a los ojos.
- Repito - chocó sus narices -, ¿qué te sucede?
Sintió el aliento de Boomer tan cerca que no pudo evitar mirar sus rosados labios, regresó la mirada a sus ojos y se soltó bruscamente. No dijo nada, se limitó a ignorarlo. Cristal comenzó a sollozar de nuevo y ambos la miraron atentos para asegurarse de que estaba bien.
- No me gusta que peleen.
Bubbles desvió la mirada, ligeramente apenada por su propio comportamiento caprichoso.
- Perdón, pero no te preocupes por eso - intentó tranquilizarla -. Ahora debes ir al laboratorio para que descanses.
- Quiero ir a casa - rompió en llanto -, quiero volver a dormir con ustedes como cuando era pequeña.
Boomer miró a Bubbles quien abrió los ojos sorprendida ante la rara petición de su hija, sin embargo, tuvo una gran idea para fastidiarla por haberlo ignorado.
- ¿Quieres que durmamos juntos de nuevo? - Cristal asintió -. De acuerdo, hoy dormiremos contigo.
Bubbles abrió la boca sorprendida pero sobretodo sonrojada.
- ¿Acaso estás loco? - lo fulminó con la mirada -. ¿Quién...?
Calló abruptamente cuando la mirada insistente de Cristal se enfocó en ella. Suspiró derrotada y fingió una de sus típicas sonrisas que solía mostrar a pesar de no estar de acuerdo con algo. Boomer rió para sus adentros, en definitiva era divertido molestarla aunque algo dentro de él se removió impaciente y nervioso.
Cristal sonrió, jamás imaginó que su padre cedería fácilmente ante su capricho. Sería una linda noche recordar lo que se sentía dormir junto a sus dos progenitores, Bubbles sólo pensó que todo aquello era una tortura mientras que Boomer sentía esa satisfacción de molestar a su enemiga. Sin duda sería una noche inolvidable, a pesar de ser tres distintas perspectivas.
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Neith15
