Capítulo 5: Oficial.
Momoko se llevó ambas manos a la boca sorprendida de semejante revelación. Kaoru le contó todo lo que había sucedido en la azotea con Himeko, el día de su desmayo a causa de la fiebre alta. Claramente la líder no se lo tomó bien pues sabían que Himeko Shirogane no daba la mano ni para saludar. Obviamente la más desconcertada de todos era Kaoru pero no era ninguna ingrata, agradecía la pequeña preocupación que había mostrado por ella ese día al tomarle la temperatura y enviarla a la enfermería aunque, conociéndose, solamente había ido al baño a refrescarse la cara con un poco de agua para luego regresar a clases. Desgraciadamente el cuerpo pudo más que su voluntad pues sólo pisar la entrada del aula había caído inconsciente.
- No me lo creo - susurró sorprendida -, ¿estás segura? ¿No habrás delirado?
Kaoru se sintió ofendida por lo último y miró mal a su amiga.
- Segura, no sé qué fue lo sucedió pero de alguna manera estoy... Agradecida.
Momoko le sonrió comprensiva, a pesar del tipo de persona que era Himeko le agradeció, indirectamente, esa pequeña preocupación por su mejor amiga. Rieron cómplices de pensar lo mismo: Himeko si tenía corazón y estaba comprobado.
Ambas silenciaron de inmediato y desviaron la mirada al asiento vacío de Miyako. Se habían percatado de que actuaba muy raro desde que toda esa rara situación del presente-futuro comenzó. Primero la bofetada de Boomer, mal humor, actitud ruda y antes de retirarse tenía la mirada perdida y eso sólo significaba una cosa: se sentía incómoda y sólo Momoko sabía el motivo.
- ¿Crees que esté bien?
- No sé pero no debemos presionarla - Kaoru la miró a los ojos -. Sea lo que le preocupe ella se abrirá a nosotras, Momoko.
Debatió mentalmente si contarle o no: Miyako había dormido con Cristal y... Boomer.
- Ma... - Rubí silenció ante la mirada horrorizada de su madre -. Perdón... Momoko.
Rubí se incomodó por la pequeña insensatez de no pensar en sus palabras antes de hablar, enrojeció hasta las orejas segura de que Momoko la reprendería pero después de asegurarse de que nadie ajeno a la situación había escuchado, soltó un suspiro y le pidió que se sentara en su lugar de nuevo. Obedeció de inmediato, ya había hecho suficiente con soltar su bocota.
Brick que parecía dormido con el rostro cubierto por la gorra, si había escuchado lo que Rubí casi gritaba a los cuatro vientos pero prefirió acomodarse en su lugar dispuesto a descansar el resto de la hora libre.
- ¿Qué sucede, Rubí?
- Pa... - cerró los ojos frustrada consigo misma -. Quiero decir... Brick, tú y yo ¿podemos ir al parque de diversiones este fin de semana?
Momoko volteó a ver a Kaoru quien se encogió de hombros igual de desconcertada que ella, luego miró de reojo a Brick que al parecer se había interesado espontáneamente en la conversación.
- Pregúntale a él - tuvo un horrible sensación en el estómago -. Por mí no hay problema.
Rubí se levantó feliz del asiento y fue hacia su querido padre quien la miró inexpresivo.
- ¡¿Qué? - lo retó junto con una sonrisa arrogante -. ¿Algo que quieras decir?
Él rodó los ojos frustrado, esa mocosa se rebelaba constantemente en su contra, nunca obedecía sus ordenes lo cual le irritaba. Cubrió el rostro con la gorra pero de nuevo Rubí se la quitó y pegó la nariz contra la de él. Más de la mitad del salón enfocaron la escena curiosos de saber lo que sucedería a continuación. Brick sonrió arrogante y sus ojos mostraron un brillo único, el mismo brillo que...
- Rubí...
Demasiado tarde como para advertirle algo que probablemente le disgustase y no se equivocó. Brick la había tomado de la nuca con su mano derecha y la estaba... ¿Besando?
Se aclaró la garganta ligeramente avergonzada pero aunque sabía que era una simple ilusión no pudo evitar enrojecer. El largo cabello de Rubí había caído sobre el rostro de Brick impidiendo ver la escena del beso o lo que todos los demás se imaginaron que era pero ella no era ninguna tonta y logró observar todo movimiento con detalle. Él había tapado la boca de Rubí con la mano que tenía libre y la había atraído hacia él para darle un susto... Suspiró irritada. En definitiva Brick había logrado su objetivo pues su hija se separó asustada y lo abofeteo. Éste no hizo nada por evitarlo, esperó el golpe como si se tratara de un premio mayor y aguantó el dolor pero ni eso sintió al verla enojada frente a él con los mofletes inflados y encendidos de un rojo fosforescente que le hizo gracia.
- Todavía tienes el descaro de reír - reprochó furiosa.
- Brick - regañó cansada -, no debiste hacer eso.
- Tiene que aprender que el que manda soy yo, Bomboncito.
- ¡Te odio! - gritó Rubí a todo pulmón -. ¡Te odio...!
Él fue el más sorprendido de todos luego de sentir una fuerte punzada en el pecho.
Rubí salió corriendo del salón con los ojos cristalinos y Momoko fue tras ella seguida de Randy. Brick se enojó por el último y los siguió, no dejaría que ese pequeño insecto interfiriera en sus asuntos.
Kaoru suspiró al verlos desaparecer por la puerta del aula y desvió la mirada hacia Jade y Cristal, ajenas a todo lo sucedido. Suspiró de nuevo. Ahora tendría bajo su custodia a ambas, odiaba tener responsabilidades sobretodo si tenía que hacer de canguro. Se recostó sobre el pupitre pero una vibración en el bolsillo de la falda le hizo dejar a un lado su plan inicial de dormir. Sacó el móvil y sonrió abiertamente al leer el contenido, sin embargo, la persona que la observaba desde atrás no le gustó para nada la escena.
Boomer suavizó las caricias y disfrutó el dulce sabor de Miyako. La acorraló contra pared pegando su cuerpo al de ella con los sentidos completamente desorbitados, disfrutando de esa íntima cercanía a su némesis. Lo volvía loco un simple roce de ella. Mordió y succionó labios siendo correspondido de la misma manera de una forma tímida y delicada, era sin duda el paraíso. Bajó las manos a la pequeña cintura e inesperadamente ella lo rodeó por el cuello con sus delgados brazos, jugueteando con las hebras rubias de su cabellera provocándole algunas cuantas cosquillas. Apretó más su cintura atrayéndola hacia él y Miyako hizo lo mismo sin dejar de soltar pequeños suspiros que para Boomer eran una bella melodía compuesta únicamente por y para él.
Se separó de los delgados labios para bajar al cuello lentamente donde depositó pequeños besos cariñosos que provocaron más suspiros en ella: besó, mordisqueó y succionó marcándola como suya y solamente suya. Nadie se atrevería a acercársele o de lo contrario se las verían con él. Subió la boca al lóbulo de Miyako donde mordisqueó provocativo.
- Total - susurró excitado -, terminarás siendo mía.
Miyako iba a reclamar pero él lo evitó abordando sus rojizos labios de nuevo, metió las manos por debajo de la camisa blanca y eso la asustó pero no se opuso. Prefirió ir más despacio, lo que menos quería era que lo alejara en ese preciso momento. Rozó con ternura la cintura bien formada e intentó subir lentamente...
- ¡¿Qué creen que están haciendo en el baño de mujeres?! - gritó una madura voz.
Ambos se separaron agitados y desarreglados pero sobretodo asustados. Intentaron recuperar el aliento al verse sorprendidos pero la que parecía darle un ataque era a la psicóloga de la escuela. La mujer de cabello oscuro recogido en un chongo alto y ojos castaños opacados por los lentes de montura ancha, los miró con la boca abierta claramente sorprendida. La camisa blanca bien fajada dentro de la falda de vestir la hacían ver muy bien para sus treinta años de edad pero era un hecho que de esa no se salvaban, era la mano derecha del director y de seguro tendrían grandes problemas.
- Señorita Lee... No... - tartamudeó nerviosa -. Esto... Esto no es lo que usted cree, nosotros...
Boomer rió bajito por la osadía de negar lo obvio y la maestra lo miró desconcertada.
- No es lo que creo - la cortó abruptamente -, es lo que es.
- Ella no tuvo la culpa - intentó aminorar la situación -, yo fui el que...
- A la dirección, los dos - se masajeó las sienes -. Señorita Gotokuji la veo en mi oficina al finalizar las clases.
Miyako asintió avergonzada y salió del baño con cuidado de no ser vista, seguida de Boomer. Él regresó la mirada a la puerta del baño y se quedó atrás por unos segundos, regresó junto a ella con una pequeña sonrisa de lado y pasó un brazo por sus delgados hombros. Ella se sorprendió por la acción y lo apartó de inmediato, se sentía sucia con su sólo tacto.
- ¿Qué sucede? - le dolió que lo alejara.
- Eso es lo mismo que te pregunto a ti, ¿qué te sucede? - lo miró a los ojos intentando descifrar lo que pensaba -. ¿Por qué te empeñas en lastimarme? Primero dejas de hablarme de la noche a la mañana, regresas más agresivo que nunca y ahora... - silenció un par de segundos desconcertada -. Ahora tú me besas.
- ¿No crees que si realmente quisiera lastimarte ya lo hubiera hecho?
- Estás jugando conmigo, ¿cierto? - la voz se le quebró -. No sé qué buscas en mí pero estoy segura de algo: tú solamente quieres divertirte conmigo.
Boomer abrió los ojos sorprendido pero luego de unos segundos el enojó le recorrió la columna vertebral. La tomó de las muñecas en un impulso bruto y la empujó contra la pared lastimándole la frágil espalda, ella sólo pudo solar un silencioso quejido e intentó deshacerse del agarre, sin embargo se vio envuelta en la misma posición de la noche anterior.
- Entonces - le susurró en el rostro con una voz gutural algo poco común en él -, diviérteme.
La soltó dejándola temblorosa en su lugar y fue a la dirección pensando que había sido un completo estúpido por ilusionarse con alguien como ella. Miyako esperó unos minutos para tranquilizarse y lo siguió mientras se secaba las lágrimas que había dejado escapar a causa del dolor en la espalda y muñecas. Al llegar a la dirección enfocó al Director hablando por teléfono, sintiéndose avergonzada de nuevo.
El Director sabía que era una Powerpuff Girl Z porque era el hermano menor del Alcalde y si se enteraba de lo sucedido en el baño de mujeres de seguro la catalogarían como una chica... Fácil. Bajó la mirada de sólo pensarlo pero ya no podía retroceder, tenía que afrontar las consecuencias.
Ingresaron lentamente y cerraron detrás de sí.
- Buenos días chicos - saludó emotivo después de colgar -. ¿Qué se les ofrece?
- Nos han enviado a la dirección.
- ¿Por qué? - lo miró cansado -. ¿Qué hiciste esta vez, Boomer?
- Nos encontraron en el baño de mujeres - se encogió de hombros -. Juntos... En una posición comprometedora.
El Director los miró sorprendido, sobretodo a Miyako pues sabía que ella nunca había tenido ese tipo de conductas promiscuas porque su abuelita la había educado adecuadamente como una señorita que se debe dar a respetar.
- ¿Eso es cierto señorita Gotokuji?
- Si... Director - enrojeció hasta las orejas -. No...
- ¿Es consciente de lo que su abuelita pensará cuando le informe sobre esto?
- Se lo ruego director, no le comente nada - tuvo una horrible sensación en la boca del estómago al recordar a su abuelita -. Últimamente ha estado muy mal de salud y lo que menos quiero es provocarle un disgusto.
- Debió pensarlo antes de entregarse a sus deseos carnales, señorita Gotokuji.
- Lo siento, en verdad no volverá a suceder pero por favor no le diga nada - recordó la carta que había recibido en la mañana -. Mis padres vendrán en dos semanas y podrá hablar con ellos, pero le ruego que los espere.
- Director - intervino Boomer -. Todo ha sido mi culpa ella sólo fue la presa y yo el depredador, me arriesgué sin medir las consecuencias. Gotokuji sólo es una víctima de todo esto...
Miyako tuvo un malestar, que la llamara por el apellido y no por su nombre, como sino se conocieran... Algo dentro de ella se movió inquieto y triste.
La autoridad pareció meditar la situación por unos minutos, sacó una libreta del cajón derecho de su escritorio e hizo un par de anotaciones.
- De acuerdo, hablaré con sus padres señorita pero ambos están castigados una semana, solamente quiero que prometan que esto no volverá a suceder - del mismo cajón sacó unos paquetes metálicos -. Y si planean comenzar una vida sexual activa procuren protegerse o es probable...
El sonido del teléfono interrumpió la ronca voz del Director y Miyako lo agradeció internamente, podía sentir las mejillas calientes después de esa insinuación sobre su vida sexual y la de Boomer.
El Director atendió inmediatamente, dijo un par de palabras y colgó.
- Al parecer la señorita Lee se quedó encerrada en el baño de mujeres, los veo luego chicos.
Lo observaron salir de la oficina dejándolos en un silencio acalorado. Miyako miró sospechosamente a Boomer y éste sonrió burlón.
- No me veas así - rió -, no me podía quedar de brazos cruzados.
Salieron de la oficina y regresaron al aula de clases, antes de ingresar Boomer la acorraló de nuevo y le acomodó el cuello de la camisa desconcertándola por el cambio repentino de actitud. Él fue el primero en entrar y después de salir del trance lo siguió. Tomó asiento detrás de Kaoru y recostó la cabeza sobre el pupitre, ya estaba cansada de ese horrible día. Enfocó a Cristal, a un lado, que platicaba a gusto con Jade. Momoko y Rubí entraron segundos después, la primera sonrojada y la otra divertida.
Momoko parecía un pequeño tomatito maduro y eso le divirtió de alguna manera. Aprovechó que pasó junto a ella para llamar su atención.
- Chicas - sonó más apagada de lo que planeó -, mis padres regresarán.
Momoko se detuvo de inmediato y junto con Kaoru la miraron sorprendidas, eso era algo nuevo en un día normal.
- Y... - continuó con la noticia - Me pidieron que regresara a Milán con ellos. Mi abuelita está grave de salud y ya no puedo seguir bajo su custodia - soltó un fuerte suspiro al mismo tiempo que cerraba los ojos -. No me quiero ir.
Una lágrima resbaló por su mejilla inconscientemente, Momoko la abrazó con delicadeza y Kaoru posó una mano sobre su hombro en señal de comprensión, después de todo esa era la manera de demostrarle su cariño y apoyo.
- ¿Ya se enteraron? - la chillona voz de Himeko llamó la atención de todo el salón -. De buena fuente me enteré que Miyako y Boomer fueron sorprendidos en el baño de mujeres... Completamente solos.
Todos posaron la mirada en ambos involucrados, esa niña en verdad no sabía cuando cerrar la boca.
Miyako sintió la sangre acumulársele en las mejillas, había procurado ser discreta con respecto al tema pero después de que ya todo el mundo sabía de lo sucedido en el baño de mujeres olvidó toda esperanza de salir impune. Boomer ni se inmutó ante la insistente mirada de Butch, preguntándole a qué se refería la pecosa.
- Boomer a regresado a sus andadas - susurró un compañero.
- Pobre Miyako, Boomer no debería jugar con ella.
- ¿Celosa, Himeko? - Boomer la miró con la mandíbula alzada -. ¿Por el rechazo a tu insinuación de ayer?
Ella frunció el ceño irritada, al principio abrió la boca sorprendida pero luego arrugó la nariz formando una mueca de disgusto.
- No sé de que hablas.
- Por supuesto que no - agregó burlón -, no te conviene que todo el mundo sepa que casi me lanzas tu ropa interior como la fácil que eres.
- Pero resultó que la fácil es otra y no yo - cruzó los brazos arrogante -. ¿Verdad, Miyako?
Miyako quedó muda al sentirse sucia ante la mirada de todos sus compañeros, bajó la mirada apenada y eso le molestó a Boomer.
- Fácil - Kaoru entró a defenderla - si anduviera con uno y con otro como tú.
- No deberías compararte Himeko - Momoko atacó mordaz -, la única furcia aquí eres tú.
- Es cierto, no debería compararme con arrastradas como ella.
- Ni aunque intentes compararte la alcanzarías - Boomer se levantó de su lugar dispuesto a dejarla en su lugar -. Miyako no es la que anda de rogona en los vestidores de chicos.
- Pero si en el baño de mujeres - Himeko fingió sorpresa -. A menos que seas su novio, Boomer.
- Acertaste - él quiso dar por terminada esa ridícula discusión -. Miyako y yo estábamos pasando un tiempo a solas como novios.
El salón se sumió en un profundo silencio después de la sorpresiva declaración del Rowdy, pero la única que se sonrojó fue Miyako que sintió cierta alegría al escucharlo decir que estaban en una relación pero de alguna u otra forma se sintió dolida. Él solamente la estaba defendiendo y cuidando de su buen moral.
- Y se te ha entregado fácilmente - Himeko atacó de nuevo, rompiendo el desagradable silencio -. Ahora todo tiene sentido.
Boomer desvió la mirada disimuladamente hacia el cuello de Miyako sintiéndose aliviado internamente pero de inmediato la apartó de su área de visión o alguien se daría cuenta tarde o temprano.
- Gracias a su buen moral no deja que ni le de un beso - sonrió divertido al recordar el beso en el baño de mujeres -, no es como otras que sin ser nada suyo sólo les pide sexo.
Finalizó dejando a todos con la boca abierta. Miyako se había sonrojado hasta las orejas y desvió la mirada de él, ya no sería capaz de verlo a la cara, si de por si se le hacía difícil ahora le sería imposible. Momoko y Kaoru sonrieron cómplices pero no preguntaron nada, Cristal sonrió feliz al haber presenciado la declaración de su papá a su mamá y eso lo guardaría eternamente en su memoria.
Butch negó un par de veces con la cabeza, divertido del espectáculo que su hermanito había protagonizado y rió estruendosamente junto a Jade que al parecer estaban conectados por sus pensamientos.
El resto de las clases pasaron normalmente, la psicóloga habló en privado con Miyako sobre lo sucedido en el baño de mujeres y al final llegaron a una sola conclusión: hormonas.
Después de entrar a la oficina de la psicóloga fue directamente a su castigo y cuando llegó pensó que al parecer no eran los únicos. Brick y Randy también habían sido sentenciados por una pelea cuerpo a cuerpo que había comenzado el primero quien al final ganó dejando en mal estado a su oponente. La razón de la pelea era simple: Rubí y Momoko. Boomer y Miyako no se habían dirigido la palabra en todo el día, ella evitaba - avergonzada - su mirada y él porque se le pegaba la gana, sabía como era y lo más seguro es que lo estuviera evitando.
- Ya se pueden retirar - una maestra de primer grado les abrió la puerta -, el castigo a finalizado.
La observaron salir apresuradamente y todos la imitaron segundos después, salieron como alma que lleva el diablo al sentirse libres del reformatorio juvenil. Miyako esperó para salir de último, caminó hacia su casillero con la intención de guardar algunas cosas y cerró al mismo tiempo que soltaba un gran suspiro, se sentía horriblemente cansada y lo único que quería hacer era darse una ducha refrescante.
- Espero que ese suspiro haya sido por mí.
Se dio la vuelta abrumada al sentir a Boomer detrás de ella pero intentó calmar la agitada respiración después del susto de encontrarlo inesperadamente.
- ¿Qué culpa cargará tu conciencia para sentirte tan nerviosa? - agregó burlón.
- Pensé que te habías ido con Brick - desvió la conversación.
- Si - alzó despreocupado ambos hombros -, todas las personas creen cosas.
- Bueno... - no supo qué decir después del incómodo silencio -. Me tengo que ir, Cristal debe estar esperándome para que le prepare el almuerzo.
- Bien - Boomer extendió la mano en dirección a ella -, vamos.
Miyako observó la mano con una ceja alzada notablemente confundida y él sólo rió divertido. Sin embargo, algo dentro de ella se removió inquieto y feliz, el rostro de Boomer se mostraba tierno y sincero. Ya no había rastro del joven serio de la mañana, ahora era el Boomer de antes. Con el que había pasado un tiempo a solas, en secreto y a espalda de todo el mundo. Lastima que habían dejado de hablarse hasta hace poco que por la llegada de las tres chicas se habían acercado de nuevo.
- ¿Crees que jugaba con lo de ser novios?
La sonrisa landina sobre su rostro la descolocó. Avanzó un paso hacia ella y por reflejo retrocedió uno, fue un juego interesante para él y siguió caminando lentamente hasta que la acorraló contra los casilleros. Miyako se atrevió a estudiarlo: el aroma que desprendía del cuerpo era embriagador y agradable, de un momento a otro se sintió protegida entre sus brazos. Los ojos que anteriormente reflejaban frialdad ahora eran reconfortantes, el rostro siempre serio brillaba por la cálida sonrisa y el cuerpo, a su criterio, era el más atractivo del mundo.
Él entrelazó los dedos con los suyos, acercó el rostro lentamente y no hizo nada por alejarlo. Al contrario, deshizo el agarre llevando ambas manos a las mejillas, con delicadeza y suavidad - gozando de la suave piel pecosa - lo atrajo hacia ella y le dio un pequeño roce en los labios.
Boomer sonrió sonrojado y escondió el rostro en el cuello de Miyako, derrotado.
- No volverá a suceder...
- Eso espero - el Director los observaba desde el extremo opuesto del pasillo -. Confío en ambos, no me decepcionen.
Esperaron a que desapareciera de su vista hasta que finalmente quedaron completamente solos. Miyako sonrió por los buenos reflejos de su acompañante y él tomó su mano cariñoso.
- Entonces... ¿Qué dices? - susurró en su cuello -. ¿Me aceptas?
Ella silenció por varios minutos sintiendo la pausada respiración sobre su clavícula provocándole pequeñas descargas eléctricas. Le acarició el rubio cabello con un poco de miedo...
- ¿No te preocupan tus hermanos?
- Es mi vida no la de ellos - aspiró su fragancia deleitándose con el agradable aroma a jabón de rosas -. Aún no me has respondido.
Se armó de valor y volvió a entrelazar los dedos con los de él. Esa era su respuesta y Boomer lo interpretó de inmediato... Se asustó cuando la abrazó con fuerza pero le desconcertó la suave risa que soltó en su oído.
- ¿Qué sucede?
- ¿Tienes espejo?
Asintió mientras sacaba uno de su bolsa, se lo entregó curiosa y él le enseñó el reflejo de su cuello donde una pequeña marca rojiza se lucía imperiosa. Soltó un pequeño grito...
- ¿Desde cuándo...? ¿Cómo...? - la rozó con la yema de los dedos -. ¡Boomer!
Él rió divertido de su expresión y se acercó repentinamente al rostro de su ahora novia, sonrojándola al sentir que invadía su espacio personal.
- Así ningún idiota se atreverá a mirarte, eres mía Miyako... Solamente mía.
Si de por si tenía la mejillas sonrojadas ahora sentía el rostro caliente hasta las orejas y bajó la mirada apenada. Él la obligó a mirarlo y le proporcionó suaves besos alrededor de las mejillas, sonriente y feliz de poder hacerlo sin miedo alguno. Miyako carcajeó, con mil sensaciones agradables en la boca del estómago pero principalmente cosquillas, algo que le recorría todo el cuerpo y figuraba en sus manos, nerviosa de la cercanía de Boomer.
Se tomaron de las manos y caminaron juntos en dirección a la salida, como la pareja que ahora eran.
En el laboratorio Kaoru y Butch jugaban videojuegos ansiosos de ganarle a su rival más grande mientras que Jade escuchaba música a todo volumen en la computadora portátil de su madre, bebió un poco de soda atenta a los gestos de emoción de ambos padres y soltó un suspiro cansada, regresó a buscar música esperanzada de que algún día le hiciesen caso.
Rubí y Cristal susurraban dentro de las paredes de la cocina aunque Jade las escuchaba perfectamente gracias a su oído subdesarrollado.
Mientras tanto, Momoko y Brick se encontraban en la habitación temporal de los Rowdys, incómodos del reducido espacio que los separaba. Ella atendió cada uno de los golpes y rasguños que Brick había recibido de Randy, eran pocos así que no fue difícil y no había llevado tanto tiempo tratarlos.
- Gracias por disculparte con Rubí - guardó el pequeño botiquín de emergencia en el armario -. Significa mucho para ella - sonrió.
Al quedarse en silencio, de nuevo se sintió una pesadez incómoda y decidió salir antes de que no pudiera soportarlo.
- Quédate un poco más... - pidió en un susurro.
Desconcertada, se ruborizó violentamente, jamás se imaginó ver al gran Brick pidiendo por su compañía. En la mañana, él le había gritado a Randy que no se le acercara a ella o le arrancaría sus extremidades pero lo que más llamó la atención de toda esa locura fue que Randy Sakamoto se le haya declarado justo después de esa amenaza.
Admitía que era difícil de entender la mente de ese idiota pelirrojo, no lograba ver a través de él y siempre se cerraba a ella. Era por eso que no entendía el objetivo de su rara petición...
Luego de pensarlo un par de segundos, parada como tonta frente a la puerta, asintió y se sentó en la cama de Butch, frente a Brick. Sin embargo, él palmeó el lugar al lado suyo sobre la cama e indecisa se sentó donde le había indicado. Inesperadamente se recostó sobre sus piernas, sonrojándose por la atrevida acción. El líder de los Rowdys podía llegar a ser un completo descarado.
- ¿Qué haces, Brick?
- ¿Qué crees que hago? - burló mientras se acomodaba en las piernas de Momoko -. Dormir... Siempre es bueno una pierna de elefante como almohada.
Enojada por el comentario, se levantó repentinamente de su lugar tirándolo en el suelo con la fuerza suficiente como para golpearle la cabeza. Se quedó parada en su lugar mientras Brick susurraba improperios.
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Ahora que lo recordaba tenía que verse con Randy en la plaza principal...
- Gané preciosa - burló Butch -, admítelo.
Kaoru iba a reclamar pero una vibración en el bolsillo de la falda captó su atención, era un mensaje. Abrió el texto con una sonrisa burlona y sin recordar a Butch contestó mientras se dirigía a la salida pasando de una vez por su mochila en la entrada.
- Jade, me tengo que ir - retornó al recordarla -. Si necesitas algo puedes llamarme o pedírselo al profesor.
- Si - mordió un pedazo de sándwich -, suerte en tu cita.
Se sonrojó al verse descubierta e intentó disimularlo con una expresión de extrañeza. Butch fingió no escuchar nada y se retiró de la sala junto con un gran bostezo, al verlo desaparecer se acercó a su hija.
- ¿Crees que me veo bien? - tímida.
Jade la miró atenta de pies a cabeza. Largas piernas torneadas de constante deporte, glúteos firmes que alzaban la falda escolar haciéndola más atractiva, vientre plano y ejercitado, caderas medianas, los senos alzaban la camisa blanca manga corta cubriéndole difícilmente hasta el borde de la falda dejando a la vista la pálida piel de su abdomen con cualquier movimiento que hacía. Brazos ejercitados, torneados y delgados, rostro pálido y níveo sin ninguna pizca de maquillaje pero lo más encantador de ella eran los ojos verdes que catalizaban una belleza natural aunque facciones finas, labios rosados, pómulos saltados y largas pestañas resaltaban después de las brillantes esmeraldas. Y el cabello considerablemente largo y negro de raíz, sin la ayuda de tintes, era como una luz fosforescente que contrastaba con la blanca piel, reflejando la rebeldía que la movía día a día.
Sonrió al verla sonrojada y dijo:
- No.
Kaoru subió la mirada sorprendida.
- Te ves encantadora - agregó -, cualquier idiota caería a tus pies.
Sonrió aliviada de la valiosa opinión, besó la frente de su hija y salió del laboratorio dejando a Jade sola que sonrió - amarga - a la nada.
- Eres más cobarde de lo que pensé - soltó al aire -. Sé que escuchaste todo.
Butch ingresó a la sala con aires de indiferencia, le arrebató el último bocado de sándwich que tenía en mano y se lo comió frente a ella.
- No sé de qué hablas.
- Sabes que irá a ver a Naruo Narushima* - regresó la vista a la pantalla del portátil sobre sus piernas -, y aún así te haces el desentendido - reprochó.
- Si bueno - alzó los hombros desinteresado -. Qué puedo hacer, no es como si fuera una niña que no sabe lo que hace.
- Puedes conquistarla - propuso.
- No sé de qué rayos me hablas - sonrió burlón -. Para eso tendría que gustarme y que yo sepa no siento nada por ella - silenció cuando se vio abordado por una nueva idea -. Además no apresures las cosas, naciste tú ¿acaso necesitamos otra prueba para saber que de alguna u otra forma acabaremos juntos?
Jade lo miró inexpresiva por varios segundos.
- Claro.
El sarcasmo no fue para nada del gusto de Butch. La observó cerrar el portátil para salir de la habitación dejándolo completamente solo, pensando en lo que ocurrió el día anterior, justo después de llegar del instituto.
[°]
- ¿Qué te gustaría almorzar, Jade?
- Sólo quiero que te tomes tu medicina - le extendió una caja de pastillas -, yo me preparo la comida porque sé que mi padre no se dignará ni a mover un dedo.
Kaoru asintió obediente y se fue de la habitación mientras Jade se dirigía a la cocina, dejando solos a los cinco restantes. Momoko se sentó en el sofá entretenida con la televisión mientras Miyako leía una revista a su lado ignorando por completo a los Rowdys. Butch se alzó de hombros y siguió a su némesis.
La vio entrar en un cuarto con el ofuscante aroma a medicamentos, de seguro era la enfermería del laboratorio. Las paredes eran completamente de un blanco impecable que asustaban de sólo verlas, en el lado izquierdo había una camilla junto a varios archiveros y a su lado se encontraba Kaoru sacando una botella de agua de su mochila antes de dejarla caer bruscamente sobre la camilla. Sacó dos pastillas de la caja que Jade le había entregado y las metió a la boca para luego beber todo el contenido de la botella. Se sentó junto a su mochila tocándose el puente de la nariz frustrada.
- ¿Qué quieres?
- Quería... - caminó lentamente hacia ella - Divertirme un rato.
- Y al parecer el juguete de la semana he sido yo - el tono de voz fue cansado -. No me encuentro bien así que puedes ir a molestar a alguien más.
- ¿No has visto como está allá afuera? - señaló detrás de él con el dedo -. Y apuesto lo que sea que si molesto a Jade, tú terminarás por molestarte.
- Concuerdo - admitió -. Entonces quédate quieto como el buen cachorrito que debes ser...
Kaoru se recostó sobre la camilla con la mochila como almohada, cerró los ojos dispuesta a dormir pero una respiración cerca de su oído la alertó.
- Preciosa - susurró lujurioso -, me estás provocando.
Ella bajó la mirada a sus propias piernas que se encontraban completamente a la vista, maldijo el uniforme y el día que empezó a acostumbrarse, también maldijo mentalmente el día que el Director había formalizado el uniforme escolar. Butch miró la camisa blanca manga corta que le descubría gran parte del abdomen y que apretaba los senos, prácticamente se había servido en bandeja de plata. Kaoru se levantó como un resorte pero él la recostó de nuevo impidiéndole la huida. Forcejearon en silencio por varios minutos y ella no pudo comprender por qué su fuerza era mínima a comparación de él.
- Suéltame maldito cerdo - susurró enojada -. Y no me llames preciosa, mi nombre es Kaoru - siguió forcejeando -. Suéltame antes de que...
- Antes de qué - retó.
Furiosa, lanzó golpes a diestra y siniestra mientras él esquivaba los puños con agilidad pero en un descuido logró pegarle en el estómago logrando soltarla... Rió.
- Ya - tosió -. Cálmate fiera, solamente quería jugar.
Kaoru se recostó sobre ambos codos con el rostro rojizo de cólera, agarró la mochila y se bajó de la camilla con cuidado de no levantar la falda. Caminó hacia la puerta y cuando estaba apunto de salir, Butch se lo impidió cerrando con fuerza. Giró sobre sus pies para enfrentarlo a la cara pero sólo logró que él la mirara directamente a los ojos sonrojándose por la cercanía de su rostro. Él sonrió coqueto y satisfecho de robarle un sonrojo. Se miraron a los ojos por varios segundos en un silencio casi infinito hasta que él atrapó los labios de Kaoru disfrutándolos en el lapso de tiempo que ella no pudo reaccionar de inmediato.
Finalmente, colocó los brazos sobre el fuerte torso para apartarlo de su espacio personal.
- Esto está mal - respiró agitada y apartó el rostro. -. Tengo novio... Disculpa.
Abrió la puerta para salir apresuradamente, dejándolo completamente solo y... Confundido...
[°]
Se rascó la cabeza incómodo después de recordarlo.
Dos voces en la entrada llamaron su atención: Boomer y la rubiecita, tomados de la mano. Suspiró... No era novedad que a su hermanito le gustara una de las Powerpuff Girls Z, después de todo él mismo había descubierto los pocos encuentros entre ambos, fuera de combate. Aunque admitía que le había extrañado la pequeña pelea de días atrás y la actitud agresiva de Boomer. Eran iguales en ese aspecto; cuando se trataba de sentimientos eran muy rudos en ocultarlos.
- ¿Ya es oficial?
- Si, a partir de hoy - pasó un brazo sobre los delgados hombros, sonrojándola -, Miyako Gotokuji es oficialmente mi novia.
Cristal salió de la cocina dando pequeños saltos para luego lanzarse sobre la nueva pareja, Rubí salió detrás de ella con los brazos cruzados.
- Tenemos que salir en familia - Cristal casi gritaba de emoción -, como cuando era niña... Debemos ir al parque de atracciones.
- Iremos este fin de semana - interrumpió Momoko mientras bajaba las escaleras -. Los que quieran. ¡No todos están obligados!
Lo último lo dijo con la mirada en dirección al cuarto de los Rowdys.
- ¡Iré! - gritó Brick desde arriba.
Todos rieron divertidos. Rubí subió a ver a su padre y Momoko la siguió en caso de que surgiera un problema. Jamás esperó encontrarse con una bella escena diferente a la esperada.
- ¡No, papá! - soltó fuertes carcajadas entre los brazos de Brick -. ¡No! ¡Déjame, no quiero cosquillas!
Él se encontraba arriba de Rubí haciéndole cosquillas sobre la cama, al parecer ya estaba de mejor humor. Volteó a verla y sonrió malicioso, ella retrocedió un paso al entender sus intenciones. Corrió hacia ella y la tiró al suelo e imitó la acción anterior. Le hizo cosquillas provocando que se retorciera bajo el corpulento cuerpo al mismo tiempo que dejaban salir grandes carcajadas, ella más que él. Rubí se unió lanzándose sobre la espalda de Brick y entre las dos lo atacaron con más cosquillas. Lo tiraron sobre la cama y terminaron agotados de tantas risas.
Momoko rompió la escena al mirar el reloj de muñeca y levantarse abruptamente.
- Me tengo que ir. Rubí pórtate bien, cualquier emergencia me llamas y... - silenció para mirarla un par de segundos -. Hasta mañana.
Tan rápido como habló así salió, dejando a ambos pelirrojos desconcertados del cambio de actitud drástico. Rubí se levantó de la cama y la imitó.
- Mujeres - susurró Brick al dejar caer la cabeza sobre la cama para tomar una dulce siesta.
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