Capítulo 7: Decisión.

Brick bajó la mano y retrocedió sorprendido. Momoko se llevó una mano a la mejilla izquierda - adolorida - y aunque el ardor era casi insoportable intentó disimularlo aguantando cualquier molestia pero era difícil con dos pares de ojos atentos a sus movimientos. Rubí se congeló en medio del pasillo al sentir el aire perturbador recorrerle los pulmones, sintiendo que se asfixiaba con cada segundo que pasaba y que dentro de poco perdería el conocimiento.

- Brick - Momoko intentó sonar serena -. Cálmate por favor y deja de decirle idioteces a Rubí, hablaremos con más calma.

- No, él...

- Y en privado - interrumpió a Rubí,

Era una orden para la pequeña pelirroja y sabía que obedecería sin oponerse. Rememoró los hechos...

Momoko había recibido el golpe que inicialmente era para Rubí, simplemente no podía permitirle a Brick que le alzara la mano por un arranque de ira. Antes de que él o Rubí se dieran cuenta, había caminado en silencio hacia ellos atenta a cada una de las duras palabras que él había soltado sin pensar en el gran daño que ocasionaría en Rubí. La actitud agresiva del Rowdy la había alertado desde el instante que comenzó a gritar descontrolado pero cuando este levantó la mano, arrastró a Rubí hacia atrás quedando ella en su lugar. Esperó con los ojos cerrados hasta que sintió el desagradable ardor sobre la piel.

Por eso él se había paralizado, porque a la que había abofeteado fue a ella: Momoko o mejor conocida como Blossom, la líder de las Powerpuff Girls Z.

Y ella no lo evitó.

- Yo... Yo... - apenas pudo hablar -. Yo... No fue... Lo siento... Realmente... No fue mi intención... Yo...

- Rubí - lo interrumpió desde el suelo -. Déjanos solos por favor, Brick y yo tenemos que hablar - la voz le tembló casi imperceptiblemente al notar que Rubí no se movió de su lugar -. No pienso repetirlo... - amenazó severamente.

Soltó unas pequeñas lágrimas con los pies clavados en su lugar y negó lentamente con la cabeza, asustada. Brick se sintió culpable y la observó dispuesto a tranquilizarla pero cuando intentó acercarse ella lo miró con miedo y retrocedió un paso, rechazándolo.

- No te acerques - lo despreció.

- Rubí, yo...

- ¡No! - gritó dolida -. ¡Te juro que nunca me habías levantado una mano y menos a mi mamá, por eso ella te...

Las lágrimas bordearon sus pálidas mejillas, furiosa. Sin embargo, no duró mucho tiempo al sorprenderse de lo que ella misma estaba a punto de revelar, se tapó la boca con ambas manos sin entender por qué lo había hecho.

Brick ladeó la cabeza confundido pero interesado en las palabras de Rubí.

- Por eso ella... ¿Qué? - tembló.

La invitó a terminar la frase.

Rubí lo ignoró y huyó corriendo escaleras abajo, no quería estar ahí más, quería regresar a casa de nuevo... Salió del laboratorio y elevó el vuelo con destino incierto mientras intentaba inútilmente secarse el rostro bañado en lágrimas.

Brick tuvo el impulso de seguirla pero recordó a Momoko tirada en el suelo. Al principio dudó hasta que finalmente decidió acercarse a ella que seguía con las piernas dobladas a un lado y la mano sobre la mejilla adolorida. E intentó tomarla de los hombros para ayudarla a levantarse...

- Estoy bien - puso una mano frente a él para que no la tocara -. Puedo levantarme sola...

Ahora si la había enfurecido...


Miyako no pudo contener la pequeña risa, el rostro nervioso de Boomer no tenía precio.

- Repito la pregunta, papá - Cristal no se molestó en ocultar la emoción -. ¿Puedo ir a esa fiesta con Takeshi?

Boomer tragó saliva difícilmente. Cristal le había pedido permiso para ir a una fiesta a la que la habían invitado pero conocía a ese tal Takeshi, era un completo jugador con las mujeres y nunca las invitaba para una cita sana que no terminara en la cama. Luego las calificaba, junto a todo su equipo de subordinados lame botas, según que tan buenas eran para el sexo oral... Obviamente Miyako lo sabía pero quería ver el lado sobreprotector de Boomer y el despertar paternal de éste.

- No - sentenció después de permanecer un largo rato en silencio.

- ¿Puedo ir a la fiesta con Takeshi? - ignoró.

- No.

- ¿Por qué?

- Porque es una fiesta de mayores.

Boomer se llevó la lata de soda a la boca.

- Pero mamá y tú me contaron que siempre iban juntos y se la pasaban bastante bien - comentó pensativa -. Por favoooor... - sonrió coqueta -. Quiero saber cómo era su tipo de diversión en estos tiempos.

Boomer y Miyako se sonrojaron. Las fiestas siempre eran en la playa organizadas por algunos compañeros riquillos, en una cabaña llena de alcohol con las hormonas a rebosar de los juveniles cuerpos de los chicos más populares del instituto, todas terminaban en sexo. Claro que los habían invitado al ser la pareja de rubios más llamativa de todo el año escolar aunque se habían negado ya que acordaron planear las vacaciones familiares junto con Cristal, no contaron con que el tal Takeshi invitara a su tierna e inocente primogénita.

- Además mis amigas del instituto... - agregó al tiempo que le daba una mordida a su pizza -. Dicen que siempre puedes tener tu primera vez - se detuvo un instante para tragar el pequeño bocado -. No sé a que se refieren pero quiero averiguarlo.

Ambos se sonrojaron al comprender que tipo de "pasársela bien" se refería al principio.

- No - determinó de nuevo -, no vas a ir y punto final.

Boomer terminó de comer la última rebanada de pizza sobre el plato y dejó caer todo el peso sobre el respaldo de la silla con los brazos cruzados, obstinado de negarle cualquier tipo de permiso a la niña frente a él. Miyako tuvo que contener la risa, él estaba celoso.

- Iré - Cristal lo miró a los ojos, decidida.

- No.

- Si.

- No.

- Basta Cristal - tuvo que intervenir o de lo contrario aquello acabaría mal -. Tu padre ha dicho que no.

Estaba de acuerdo con Boomer en negar el permiso así que le acarició el brazo en forma de apoyo junto con un pequeña sonrisa.

- Pero una vez escuché que papá y tú habían tenido su primera vez en una fiesta así - comentó animada sin darse cuenta de la incómoda situación en la ponía a sus padres -, desde entonces supieron que serían el uno para el otro - la miró directamente a los ojos -. Mamá, ¿a qué se refieren con "primera vez"? - pareció buscar una respuesta por su propia cuenta -. ¿A un beso?

Ambos enrojecieron hasta las orejas. El primero en desviar la mirada fue Boomer, enfocó la entrada de la pizzeria intentando aminorar el caluroso momento aunque por dentro sólo quería salir huyendo lejos de ahí, realmente no entendía por qué Cristal se empeñaba en seguir con la dichosa conversación. Miyako sólo se removió incómoda en su lugar, era insoportable tener que lidiar con las miradas chismosas de las pocas personas que se encontraban alrededor de ellos tres.

- Cristal - decidió que ella debía continuar con esa perturbadora conversación -, ¿qué edad tienes?

- Cumplí dieciséis dos meses atrás - sonrió -. ¿Por qué?

- ¿No te han hablado de sex...?

- Miyako - interrumpió incómodo -, tenemos que irnos.

Tosió para disimular su incomodidad, si iban a continuar con esa plática que al menos no lo hiciera frente a él y ella lo entendió de inmediato aunque no pudo evitar soltar una suave risa. Cristal alzó una ceja confundida y posó la azulina mirada sobre su padre.

- Papá - insistió -, ¿qué es la "primera vez"?

Se sintió acorralado entre responder o salir huyendo con el orgullo herido. En verdad era incómodo hablar de ese tema con ella, principalmente porque aún era inocente y... Una mujer.

- No sé, ni me interesa saber.

- Entonces no sabes... - Cristal comenzó a conectar cabos sueltos -. Pero sabes que sucede en la fiesta... Interesante - lo tenía donde lo quería -. ¿No te da curiosidad por saber?

- ¿Sabías que la curiosidad mató al gato? - ironizó.

- Pero yo no soy gato...

Se dio una palmada en la frente, que sonara tan inocente en cada una de sus respuestas le preocupaba...

Lo que él desconocía era que Cristal sólo estaba jugando con su mente y de eso se había dado cuenta Miyako unos diez minutos atrás pero no dijo nada, quería saber hasta dónde era capaz de llegar con tal de molestarlo y al parecer no era tan grave su manera de atacar, sabía picar donde debía y con lo más frágil que podía. En este caso era sobre la intuición paternal sobreprotectora de Boomer

- Tranquila Cristal - sonrió divertida -. Deja a tu padre en paz o le darás un ataque al corazón si sigues de preguntona.

- De acuerdo - se resignó -. Papá, no te preocupes - Boomer la miró curioso -. Ya sé lo que es, digamos que hace mucho que me lo... Enseñaron - sonrió landina.

Las últimas palabras salieron tan suaves y tranquilas que él no podía creer lo que había escondido detrás, un sentido completamente diferente a lo dicho. Boomer tuvo cierta intriga. Esa niña acaso había...

- ¿Qué...?

- Ya es tarde - interrumpió Miyako dispuesta a evitar una escena de celos frente a tantos espectadores -. Tenemos que irnos, Boomer paga la cuenta por favor.

Él enfocó a Cristal por largos segundos y asintió lentamente. Se levantó de su lugar para pagar la cuenta en caja y ambas lo vieron alejarse con los músculos tensos, la plática no le había sentado para nada bien.

- Cristal - reprochó.

- ¿Qué? Solamente quería darle un susto, que lo haya malinterpretado no es mi problema.

Miyako negó con la cabeza, divertida al igual que Cristal. Ya sabía quien sería la causante de las canas verdes de Boomer, con ella pagaría todos los años de chico malo. Cristal era el vivo reflejo de él en fémina: rebelde, desastrosa y alocada. Estaba casi segura que los tres eran y serían muy felices en el futuro...


Lo observó inexpresiva sin saber qué pensar o decir realmente, la situación se había vuelto incómoda entre los dos. Aunque el sentimiento cambió por irritación de inmediato, que le arrebataran los objetos de las manos era algo que siempre le había molestado y mucho. Alzó una ceja, claramente desinteresada pero decidida a esperar lo siguiente que él le iba a decir. Al no ver ninguna reacción, optó por iniciar.

- Por favor - se acarició el puente de la nariz -, devuélvemelo.

Butch hizo caso omiso de la petición y leyó en voz alta cada una de las palabras sobre esa aterradora hoja de papel que sostenía nerviosamente en ambas manos, abriendo los ojos de par en par por segunda vez en los últimos cinco minutos.

- Prueba inmunológica de embarazo: positivo - la miró a los ojos desbordante de cólera -. Oh y mira - soltó sarcástico -. Paciente: Kaoru Matsubara.

Ella le arrebató la hoja imitándolo y lo abofeteó sin detenerse a pensar que tenía un poco de razón al enojarse, cualquiera que leyera ese pedazo de papel se sorprendería de la misma manera que él.

- Eres un idiota - susurró enojada -, ¿quién te crees que eres para gritarlo a media ciudad?

Le enojaba que precisamente él lo haya leído pero realmente no pensó que lo leería en voz alta.

Butch frunció el ceño.

- La única idiota aquí eres tú.

- Cállate, Butch - pidió en un tenue ruego.

- ¡No, Kaoru! - determinó con el rostro rojizo -. ¡Te engañó con Himeko y aún así te deja embarazada, ¿y dices que el idiota soy yo?!

- No te metas - susurró indignada de tener que recordar su última relación -. Escucha, Butch...

- No, escúchame tú a mí - la interrumpió acusador -. Te uso para ganar popularidad, entiende que...

Kaoru se mordió el labio inferior, consciente de cada una de las siguiente palabras que diría él. Tenía razón pero no del todo...

- No te incumbe - lo imitó.

Y con ello quiso dar por finalizada la conversación. Se dio la vuelta dispuesta a alejarse lo más posible de él y colgó la mochila sobre el hombro, despreocupada, e intentó elevar el vuelo. Jamás contó con que Butch hablaría de nuevo con toda la intención de seguir con el tema o al menos, retomarlo drásticamente desde una perspectiva peculiar.

- Yo pensé... - susurró cabizbajo, algo dentro de ella se removió inquieto -. Pensé que nosotros al menos terminaríamos juntos... - silenció un par de segundos, suficiente tiempo para que ella sintiera un vuelco en el estómago -. Se supone que Jade es nuestra hija, no entiendo...

- Butch - intentó disipar la mala atmósfera -, no es...

- Sé - la interrumpió de nuevo, ella pensó que se le estaba haciendo costumbre hacerlo, no escucharla - que no soy el mejor prospecto a padre o incluso a novio, ni mucho menos un ejemplo a seguir - rió desganado -. Soy un villano, lo sé pero si puedo ser el más indicado para responder como hombre.

Maldijo internamente a todos los estúpidos hombres sobre la faz de la tierra, era una completa tontería que precisamente él le dijera esas palabras. ¿Por qué rayos todos los hombres tienen la maldita costumbre de no saber escuchar a una mujer? Pensó. No reclamaba que la escuchara como toda mujer cuando se queja de que no le dan atención, pero por eso se daban los malos entendidos. Los hombres eran unos completos desesperados, más complicados que las mujeres... El cerebro prácticamente no les funcionaba.

Se sintió agobiada y no sabía el motivo, solamente quería llegar a su casa y darse una deliciosa ducha con agua fría, necesitaba refrescarse.

- ¿Responder precisamente a qué?

- Déjame hacerme cargo del bebé - la tomó de los hombros -, no le diremos a nadie...

- Butch - ladeó el rostro, confundida, la propuesta la había tomado por sorpresa pero no lo demostró completamente -. ¿Te das cuenta de la gravedad de tus propias palabras e incluso de la situación? - analizó al mismo tiempo que se apartaba delicadamente de él -. No tomes decisiones apresuradas, tú...

- Déjame hacerme cargo - sostuvo la propuesta y eso la asustó, jamás había visto tanta decisión en sus ojos -, te juro que...

- Butch...

- Haré todo lo posible para que nada les falte, tal vez por mi posición social no sea fácil al principio pero...

- ¡Butch! ¡No! - gritó desesperada, tan sólo escucharlo le había provocado pavor -. No es lo que crees, la prueba de embarazo le pertenece a... - dudó, no estaba segura de que fuese lo correcto -. A Himeko.

Soltó un pesado suspiro, ya, lo había dicho y no se sintió para nada bien. Aunque de inmediato las mejillas se le encendieron en un rojo vivo, la declaración de Butch había tornado la escena un poco incómoda para los dos pero principalmente para consigo misma, que se sentía avergonzada. Él se había ofrecido para ayudarla de haber sido ella la embarazada y eso la descolocó por varios minutos... No sabía qué pensar de él ahora, optó por ignorarlo...

Butch sólo ladeó la cabeza procesando la nueva información y al entender todo, enrojeció hasta las orejas. Maldijo mentalmente ser tan bruto e imprudente, prácticamente había abierto una puerta de él que nadie había visto jamás.

Kaoru sonrió dejando de lado su propia vergüenza y aún con las mejillas coloradas, tomó las manos de él entre las suyas, desconcertándolo.

- No te preocupes - la suave voz, algo poco común en ella, lo confundió más -, con lo que me acabas de demostrar es suficiente para saber que serás un gran padre - sonrió y besó la pálida mejilla de Butch -. Jade es prueba suficiente para mí - lo miró a los ojos, comprensiva -. No te apresures, todo a su tiempo.

Lo soltó sin apartar la verdosa mirada de los de él, fueron unos largos segundos en que ambos conectaron casi de manera imperceptible. Al final fue ella quien la apartó primero girando sobre sus propios pies para salir volando de ahí lo más rápido posible pero los brazos masculinos de Butch la atrajeron hacia su fuerte cuerpo. La abrazó por la cintura provocándole un escalofrío por toda la columna vertebral, una sensación que jamás había tenido ante el tacto de un varón.

Kaoru sintió la sangre acumularse sobre sus mejillas, más notorio que al principio. El corazón se le aceleró dentro del pecho y estaba casi segura que incluso él podía escucharlo palpitar con fuerza y nerviosismo. No entendió tal reacción por parte de ella, jamás había tenido que lidiar con sentimientos contradictorios, especialmente con él.

Él posó su mentón sobre el hombro derecho de Kaoru y sonrió, aspirando el aroma a menta del pequeño cuerpo entre sus brazos.

- Eres una maldita.

Tuvo que controlarse a si misma y nada mejor que las palabras de Butch, regresándola a la realidad.

- Y tú un idiota.


Brick recorrió la habitación con la mirada aunque estaba seguro que era la décima vez que repetía la misma acción para olvidarse del silencio incómodo que se había formado luego de encerrarse con Momoko en su habitación. Ella no había dicho ni una sola palabra después de que se había negado a aceptar su ayuda pero lo peor fue cuando ésta levantó la mirada para verlo directamente a los ojos. Rojo contra rosa. Literalmente, la marca de su mejilla era la copia exacta de su tosca mano. En definitiva había ejercido mucha fuerza y ahora se arrepentía, no sólo porque le había pegado siendo un hombre y ella una simple mujer, sino porque en primer lugar le iba a pegar a Rubí que no había hecho absolutamente nada, además era su primogénita...

¡Así es señores! Brick se había ablandado con la presencia de la pequeña joven de ojos profundamente rojos. Había descubierto que se parecía a él en malicia y eso le era muy divertido, además de heredar la gran inteligencia de ambos líderes de los bandos más poderosos de la ciudad de Tokio: Powerpuff Girls Z y Rowdyruff Boys.

- Lo siento - se atrevió a iniciar la conversación con la intención de alejar la sofocante incomodidad -. Creo que me dejé llevar por mis impulsos... - silenció al no notar ningún cambio en ella -. Normalmente no soy así pero...

- Sólo te pido - lo interrumpió ante la clara evidencia de intentar excusarse con algo tan simple como el típico "no suelo ser así" - que delante de Rubí te abstengas de hacer comentarios hirientes, ¿entendido?

Brick asintió ligeramente cohibido. Nunca la había visto tan seria y reacia hacia él.

- Y algo más - agregó parca -, por mucho que tú y yo discutamos, Rubí no tiene que pagar las consecuencias ni mucho menos ser tu bolsa de boxeo para tu desquite personal porque la próxima vez que intentes tocarla a agrede, te juro Brick que puedo ser peor que tú y tus estúpidos planes infantiles.

La observó levantarse de la cama de enfrente, donde había elegido sentarse para estar a una distancia prudente alejada de él y caminó con pasos largos hacia la puerta saliendo por ésta para azotarla dando por terminada la plática.

Brick se dejó caer sobre su cama con las manos en la cabeza, frustrado.

Frunció el ceño decidido y se irguió para buscarla y arreglar las cosas con ella. Bajó las escaleras rápido y en silencio, pero antes de pisar el último escalón se detuvo asombrado de verla llorando sobre el sofá mientras se acariciaba la mejilla claramente adolorida, viéndose desde diferentes ángulos en un espejo de mano. Guardó el objeto y escondió el rostro entre sus piernas pasando los brazos alrededor de éstas.

Brick se sintió mal al verla de esa manera, aguantando el dolor que él le había ocasionado por una tonta rabieta...

Momoko levantó nuevamente el rostro y se secó las lágrimas con el dorso de ambas manos. Talló sus ojos por un par de minutos y al descubrirlos de nuevo, ya no había ningún rastro de lágrimas ni de tristeza. Agarró el estuche de maquillaje que reposaba a su lado, y que Brick había ignorado de primera vista, lo abrió con delicadeza sacando de su interior un pequeño compacto de maquillaje. Al principio lo miró como si fuese el objeto más interesante del mundo, sumida en sus propios pensamientos pero al final la observó negar un par de veces para seguir con su plan inicial. Maquilló la zona rojiza con el mismo tono de su color de piel y finalizó con un poco de rubor para no levantar sospechas, jamás le había notado ni una sola pizca de maquillaje hasta ahora...

Brick desvió la mirada a su propia mano y un pequeño miedo se instaló dentro de su pecho, miedo de que en el futuro le hiciera lo mismo a ella. Toda esa estúpida situación le hizo meditar que si ahora, sin ser nada, le había pegado y ella, para cubrirlo, se maquillaba la parte herida y hacer como si no hubiese sucedido nada, en el futuro ¿también sucedería? Él pegándole y ella sufriendo en silencio. Ese fue su miedo. Tuvo miedo de ser el causante de una futura violencia intrafamiliar.

Tuvo el miedo de ser un monstruo para las dos futuras mujeres que serían las personas más importantes en su vida.

Escuchó abrirse la puerta principal del laboratorio y subió rápidamente a esconderse al segundo piso como el vil cobarde que era. Al parecer eran todos los demás. Jade y Butch entraron hablando de llaves de luchas mientras que Cristal y Miyako molestaban a Boomer, lo supuso por el rostro rojizo y el ceño fruncido de su hermano, enfurruñado y susurrando algunas cosas inentendibles. Después de estar todos reunidos iniciaron con la planificación de las vacaciones...

- Tal vez pueda conocer a un lindo chico y me pida ser su novia - Cristal entrelazó ambas manos sobre su pecho con las mejillas rojizas -. Y tendríamos una linda historia de amor...

- ¡No! - interrumpió Boomer con el ceño fruncido.

Luego caminó rápidamente al sofá de la sala para sentarse a un lado de Momoko, ésta se levanto y salió del edificio sin llamar la atención de los recién llegados. Sólo él tuvo la oportunidad de observarla todo el tiempo desde arriba, hasta que se perdió al salir del edificio, seguramente con destino a su casa.

Miyako y Cristal se sentaron junto al rubio para seguir con su tarea de molestarlo, mientras que Butch le enseñaba técnicas de combate a Jade.

Pensó en lo difícil que serían las vacaciones sino solucionaba la situación con ambas pelirrojas. Tomó una decisión, tal vez la más seria e importante que había hecho en toda su corta vida...


Gracias a violeta5006, FlutterRage, Seiryu.001, angelsvampire29, Sweat Blueberry, monicaxD.P, Darkness, locatotalmente y bebaDEL CID.

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Neith15