2. Niños tontos
Una mujer, sea mortal o inmortal, sabe cuando un tipo está mirándola exactamente en el punto justo. Ese punto en el que algunos hombres miran con disimulo. O de reojo (si andan con sus novias), o abiertamente. Los que miran eso de manera abierta lo hacen con cara de idiotas, o dan un piropo, o de la manera más asquerosamente lasciva que viene con otro improperio aún más vulgar. El caso de Kali, la 'diosa de la destrucción', era más desafortunado. Dos pares de ojos la miraban de la última manera, y ella, con su síndrome de 'patito feo', no terminaba de asimilarlo.
Los autores de tal momento incómodo, cortesía de su vestido escotado (gracias tía Laksmí), eran dos de los tres guerreros: Volstagg y Fandral, que siempre la habían visto como a un bigshnappe y ni borrachos hubiesen salido con ella en la escuela. Ahora, no sabía si disfrutar de la mirada como un insulto o un favor.
-Y ... ¿bien?- dijo ella, tratando de sacar un tema de conversación que no fuesen... ¿sus pechos?
-Kali. Te pusiste…- dijo Fandral, mirándola con aprobación. Volstagg le sonreía, y se peinaba la barba. Llegó a picarle el ojo.
-No sabía que Loki tenía novia. O bueno, otra. Sigyn se fue a viajar con sus padres.- dijo, de manera pícara. Kali se irritó.
-No soy su novia. ¿Te acuerdas que éramos compañeros de clase? ¿Todos? ¿ nosotros? ¿Y que tú saliste con mi hermana? ¿Hola? ¿ Parvati?- le preguntó como si fuera un imbécil de tres dedos de frente. Y lo era, porque irremediablemente... seguía con su mirada abajo. Ella se cubrió con el velo.
-Ah, sí. Estaba de campeonato- le dijo Volstagg a Fandral, que besó sus dedos con gesto de aprobación.
-Tanto como Afrodita, pero ella salía con todos. Pero sí, tu hermana era una de las chicas más sexis de la escuela. Uff. ¿Qué pasó con ella? ¿Se casó, se llenó de hijos, engordó?
- Sí, tiene dos hijos obesos, Kartikeya y Ganesha. Y está casada desde que salió desde la escuela, con Shiva.
-Qué lástima. Era deliciosa.- dijo Volstagg. – Lo siento, soy un bárbaro. ¿Quieres?- le ofreció frutas, y ella se negó. Miró a Hogun, que no decía palabra. Le tenía desconfianza. Ese tipo siempre le había parecido tan raro... y eso que Loki y ella eran raros, pero este era de un mutismo que no podía adivinar.
-Nos contaron que te enviaron a una escuela de niñas, y que todo terminó mal.- dijo Fandral. - Una de haditas, o algo.
Menos mal no sabían nada de la 'matanza'. Y menos que Loki había estado presente. Decidió ser cortés y responder.
-Sí. Pero luego seguí estudiando. Me fui de casa.
-¿Dónde vives?
-Lejos, muy lejos. Más allá de Muspelheim.
-Uy. Eso es un mal vecindario.- advirtió Fandral, y Volstagg asentía, con un gesto de horror.
-No para una chica como nosotras- dijo Sif, que llegó de cazar, junto a Thor. – Cambiaste- le dijo, y ella asintió. Se miraron, amablemente, y Kali le sonrió.
-Tú no.- le dijo, y se dieron un abrazo cordial.
-Quizás quieras hablar con Thor. Está en la otra sala.- le dijo, y Kali asintió, nerviosa. Porque sí, seguro quería hablar con el fortachón que todos amaron en esa escuela. El Rey del Baile. A pesar de lo que Loki pudiera pensar, Thor tendía a caerle bien, porque no se unía al grupo de matones que destacaban por belleza o habilidades físicas. Cada vez que, torpe de ella, tiraba sus libros, o hacía algo mal, él la ayudaba. Era un buen tipo. Y cuando lo vio, solo pudo pensar "el tipo con futuro, el que todos aman. Irritablemente amable. Pero me cae bien".
-Kali, hija de los Devas. Me alegra que hayas viajado hasta aquí. Gracias por visitar a mi hermano. En la escuela eras su mejor amiga, y veo que no perdiste la sensatez.
-Oye… - dijo ella, pensando "¿será que oyó la historia de mi graduación?"
-A pesar de lo que sé que pasó en tu baile de graduación.- dijo él, adivinando su pensamiento. - Loki cree que yo no sé, pero apenas se fue de nuestra escuela, y de nuestro baile, solo había un lugar a donde pudiese ir. Y bueno, sé que algún día me lo contará. No deseo oírlo de ti.
-¿Todavía lo quieres?- preguntó contrariada. ¿Cómo era posible? Si ella hubiese sido Thor, habría decapitado a Loki y habría puesto su cabeza en una pica, y tomado sobre ella refresco, para dar el ejemplo. Pero… eso sólo lo hubiese hecho alguien como ella, o Loki. Este era Thor, el magnánimo. El que seguía las reglas. Maldición, odiaba que fuera tan bueno, pero que le cayera tan bien por ser tan bueno.
-Sí. Hicimos muchas cosas juntos. Bueno, en la escuela no tantas, pero al llegar a casa, era diferente. Peleamos juntos, crecimos juntos. Siempre fuimos los dos. Dímelo tú, ya que lo conociste en una faceta que yo todavía aún no entiendo: ¿Por qué me odia?
-Porque probablemente a todos les agradas, y para él eso no es una virtud. Además, a la gente como nosotros suele molestarnos un tipo como tú. Tan bonito, aunque no tan bonito como pensaba, ¿sabes?, tan…claro . A Loki siempre le gustó romper las reglas. A ti también, pero pareces un buen tipo, el tipo del establecimiento. Y bueno, teniendo en cuenta que siempre destacaste, y a él le costó…
-¿Bromeas?- la increpó Thor. – Tenía mejores notas que yo en la escuela. Fue el primero de toda la promoción. ¡Llegó hasta a hacerme algunas tareas, y así yo lo protegía de los grandotes! ¡Ganó dinero haciendo la de todos esos tontos! ¿Por qué me tendría envidia?
-Thor, en nuestros mundos, sea el que sea… ser sagaz y astuto no es una virtud. Lo es la fuerza.- respondió Kali. –Los que pensamos… o no pensamos… estamos destinados a ser vigilados.
-Hablas igual que él. Yo esperaba que Loki fuese una fuerza con la que pudiese contar. Necesitaba su sapiencia. Su cabeza. Pero él ama el poder.
Kali no quería deshacerse en explicaciones con alguien que en definitiva, se oponía a todo lo que ella representaba, o creía. Conocía demasiado bien a Loki, y a ella misma como para saber que el poder era lo que los validaba. Los hacía aplastar a todos aquellos que osaron burlárseles. Pero sencillamente, se serenó.
-El poder… te hace fuerte.
-Y también corrupto. Él ama dominar, someter. Así no se gobierna- replicó Thor. – Tienes que ganarte a tus subordinados.
- En eso estamos de acuerdo- dijo ella levantando las cejas.
-¿Por qué no se lo haces saber?
"Porque no tienes ni idea, galán", pensó ella, que negó con la cabeza.
-Es imposible.
Thor entendió. Había debatido hasta ahí con quien consideró en algún tiempo una buena chica. Torpe, chiquita, raquítica, pero siempre dispuesta a ayudar. Quizás había vivido lo de Loki, pero ella había sido más astuta que él. De eso se dio cuenta al instante.
Manejó, de ahí en adelante, al ver esa expresión, que ya había visto en su hermano, un poco más de distancia con la invitada, recomendada por los Devas, amigos de sus padres. Sí, quizás había sido lo mismo. La misma familia disfuncional. Visnú era un tío tiránico, Laksmi siempre fue demandante, Parvati, toda una desgraciada (solía pelear con Sif), Sarasvati, una chica dulce. Krishna era el playboy irresponsable (y Radha era totalmente dependiente de él, aunque era buena chica), y Shiva era totalmente arrogante, no se podría hablar con él si llegaba a heredar. Kali, por ser como era, había quedado a un lado. Tal como Loki.
Pero ella lo había asumido de otro modo, eso deducía al verla tan serena, en la sala de su palacio. Familias disfuncionales. Los del Olimpo eran los peores, y se daba cuenta que por muy dioses que fueran, no se librarían nunca de no soportarse entre ellos. La familia de Osiris, buen amigo suyo, era otro caldero de chismes que circulaban de universo en universo, y ni hablar de la familia de la Directora Amaterasu. Y de ahí venían todos los problemas, líos, el caos de los universos. Esto lo sobrepasaba, y lo desconcertaba. Suspiró.
-Tienes razón. Aunque no pierdo las esperanzas. Por eso mi madre aceptó la propuesta de tu tía.
-¿Qué?- preguntó Kali desconcertada. Thor le sirvió aguamiel, y ella lo tomó de un sorbo, colocando el vaso fuertemente.
-Laksmi tiene la loca idea de que tú y mi hermano se casen, aún cuando eso destruya el Universo. Una deva como tú y alguien como mi hermano…
-Mi tía quiere casarme como sea, no le pongas atención. Esto es increíble- dijo irritada, e indignada. -¿Qué acaso no puedo ver a un antiguo compañero de escuela solamente por verlo?
He ahí la razón de tanta amabilidad por parte de su familia para ir a ver al 'Paliducho de nariz larga', y de hacer una petición diplomática: Querían verla casada, a toda costa. Todas las mujeres en el mundo de los Devas tenían marido, menos ella. Eso la fastidiaba totalmente. ¡Sólo quería una carrera!
-Oye, eso lo sabemos, tanto mamá como yo- respondió Thor, también pensando en el absurdo de la situación, y viendo el rostro avergonzado de Kali . – Pero mamá aceptó porque quería que alguien visitara a Loki en cautiverio. Alguien que… seguramente lo entendiera.
-¿Y Sigyn? ¿Dónde está?- preguntó desconcertada. Ella había sido la asgardiana rubia por la que Loki había estado obsesionado. Pero como siempre, la tomó a la fuerza, y la relación era de puro amor/odio. Sigyn se asustaba de lo que Loki pensaba, y Kali, (lo admitió ahí mismo), nunca pudo convencerla de que era un 'buen muchacho'. Ella, en el fondo, tampoco lo era.
-Visitó a Loki y luego se fue. Creo que no fue lindo lo que se dijeron. Él le gritó. Ella le gritó. Gritaron. Él exigió que se fuera. Fue dramático. Mamá tuvo que consolar a esa pobre chica. El amor puede matarte.
"Ni que lo digas". Pensó ella. No podía entenderla. Nunca pudo. Entre más desafiante, altivo y completo imbécil era Loki con esa muchachita, ella más quería acercársele. Alguna vez le llegó a decir que lo golpeara, pero eso era como si blasfemase. Le aconsejó salir con cualquier idiota, ella tenía posibilidades. Tipos como Apolo, u Horus no se resistirían a una rubia tan provocativa. Y lo hizo, pero fue tan patético como salió todo. Loki salió con alguien más, y ella se quedó de espectadora, fumando humo de hielo del Tártaro, con Atenea (solo podían hacerlo ahí) . Lo que sucedió fue un desastre. Total, Sigyn quedó llorando en brazos de ella y una ya muy irritada Atenea la dejó con el lío. Y luego Loki no habló más del asunto. Ay, así era su amigo. Un completo patán que no pedía ser amado. Y que lo amaban, a pesar de todo.
-Sabes que Loki ama comportarse como un perfecto idiota.
-Lo sabes mejor que nosotros- dijo Thor. – Tú lo entiendes mejor que nadie. Por eso... te pido ayuda- le dijo, y ella, tal cual como Loki, odiaba comprometerse en ese tipo de cruzadas. Sobre todo las morales.
-Mira, trataré de hacerlo. Pero no lo quiero convencer de nada. Solo iré a hablar con él, y solo si quiere.
-Te lo agradezco- dijo Thor. – Puedes volver cuando quieras. El Padre de Todos no se ofenderá.
-Gracias, supongo- dijo ella desconcertada. Definitivamente, nada había cambiado en Asgard. Ya entendía por qué Loki siempre andaba tan irritado.
"¿Para qué me habrá enviado este libro recomendado por el blandengue de Huan Xi? Es de un midgardiano. Sun- Tzu. Así se lee. Sun- Tzu. No, es… Tsun –Tzu. 'El arte de la guerra'. ¿Qué podría enseñarme este insignificante, a mí? Uhm… sí. No es tan descabellado. Esperen. Hay más. ¿Qué quiere Kali que haga yo con esta cosa? ¿Brazalete? ¿Qué le habrá puesto, la taimada? Pociones para el cabello… esto es una broma. Me las pagará si salgo de aquí. Esto que es… ¿Está bromeando? ¿Cómo le dejarían entrar esto?" Dijo mirando un cubo de plata. Olía extraño. Dulce. "Oh, ¡ya recuerdo! Nuestro proyecto de tercer año!"
El joven pelinegro, flaco, con grandes extensiones de vidrio, y ella también, bajita y raquítica. Sonriendo ante un cubo flotante, en medio de un halo de luz.
-Kali, tienes que probarlo. Tú fuiste la de la idea.
-Loki, te autoproclamaste líder de esta iniciativa ante Hades hace aproximadamente unos minutos. Como líder- dijo dándole la cuchara. – Te lo tienes que comer tú.
-No. ¿Qué tal si alguien tan imbécil como Hércules o Apolo llega a controlarme? Todavía no sabemos cómo reaccionará.
-Es un cubo Encarnador. La idea es que si te lo comes, y yo me como el otro, podremos comunicarnos sin que nadie lo sepa. Podremos pasarnos información. Tú mismo deberías probar su utilidad.
-Pero no quiero dárselo a un tonto. Cómetelo tú, te prometo que yo me como el otro. – replicó.
-Adivina cuánto creo en ti en estos momentos.- le dijo ella a través de las extensiones de vidrio, con una mirada escéptica. Él sonrió.
-¡Pues ya está! La mejor manera de probarlo será en otras dos personas. Así podremos ver sus reacciones.
-Qué brillante idea. ¿Qué tal si lo hacemos con dos personas que nos desagradan?- se emocionó Kali.
-¿Toda la escuela? Va a ser difícil elegir.- dijo él, quitándose las extensiones de vidrio. –Pero elegiremos a las que más detestemos.
-No se vale tu hermano.
-¿Qué le ves?- preguntó Loki desconcertado.
-Es buena onda.- respondió ella desanimada. - Hoy me ayudó a arreglar los libros de la biblioteca que entre Afrodita, Tara y mi hermana tiraron. ¿Por qué crees que me demoré tanto antes de Hipofísica?
-Hubieses podido encogerlas a todas, y darles una buena pasada con tu pie. Eso hubiera sido divertido.
-Sabes que ya no podemos. Pero no, me reservo a Thor. Dame otra opción.
-Apolo. El idiota ahora debe estar en entrenamiento.
-Hecho. Yo le doy uno a mi hermana.
-No entiendo por qué yo no puedo darle el cubo a Thor, y tú si tienes derecho a dárselo a Parvati. No se vale con hermanos.- le dijo levantando las cejas.
- Está bien. Dáselo a Afrodita.
Él sonrió. Salieron, sin mirarse, con los cubos envueltos en trapos. Recordó que vio cómo Kali se acercó a Atenea, esa presumida intelectualoide que se creía más que todo el mundo, pero que igual se juntaba con ellos.
-Oye, ¿podrías darle esto a tu prima?
-¿Qué es?- dijo ella levantando la ceja. Vio el cubo. - ¿Un caramelo? ¿Qué ahora la amas, o qué?
-No. Simplemente… es un gesto de buena amistad.
Atena levantó las cejas, y miró a Loki, y luego entendió.
-Claro que sí.
Loki se acercó, y le sonrió a la diosa, que sencillamente se puso su casco. Tenía entrenamiento.
-Gracias, querida.
-De nada- dijo ella con aire de suficiencia. –Me debes un helado, galán.
Kali volteó los ojos, y lo pisó.
-¿Qué? ¡Ella me gusta!- protestó.
-Sabes que toda su inteligencia se pierde cuando está con Seth. Parecen poseídos por láudano, o algo.
-Ah, sí, Seth.- dijo Loki con un gesto mohíno. Su alma gemela, pero miembro del equipo del que su hermano era el segundo al mando. El novio de la atleta, presidenta de la clase, y honorífica dama del equipo de lucha, la diosa Atenea. Y un completo hijo de perra. Por eso, a pesar de que Loki no luchaba, se juntaba con él. Porque era más que musculitos. Así se lo hizo saber en una esquina, cerca al salón del maestro, el Señor Q.
-Quiero ver que se lo das. Que se lo traga todo. Es eso, y serás capitán por el resto de temporada, macho man.
-¿Y qué si funciona, Loki?
-Sé que igual lo harás lesionar y te quedarás con el puesto.- dijo él como cosa natural, y Seth sonrió malévolamente.
-Ay, sí…- dijo como poseído. – Me conoces bien, bocazas. – dijo mordiéndose los labios, degeneradamente.
Kali y Loki vieron cómo cada uno de los implicados se comía el experimento. Afrodita resultó con pelos por todo el cuerpo, y oía voces de todo el mundo, sobre todo de Apolo, que se la pasaba pensando en otras mujeres (y eso que eran novios). Loki y Kali solo escribían cada reacción, incluso la de la pataleta apoteósica de la 'diosa de la belleza' en el baño de mujeres, cuando su pelo se puso negro. Negro como la noche.
-Gracias por alegrarme la vida, muchachos. Los amo.- les dijo una Atenea muerta de la risa, que se fue con Seth en su carroza.
-Oye, Odinson, ¡te debo mi puesto! Le dijo Seth. -¿Qué quieres que haga?
-Golpea a mi hermano muy duro y muy fuerte.
-Hecho- dijo, y sus caballos arrancaron a toda velocidad, con una Atenea enloquecida.
Eso dio al traste la relación entre Apolo y Afrodita, y fue el novelón escolar de esas dos semanas. Pero fue peor para Loki, porque comenzó a salir con su hermano y la tuvo que soportar en casa.
"Y no pude darle más dulces, a esa maldita arpía. Tuvimos que descartarlo, por todo lo que ocasionó. Pero ella lo mejoró", recordó ahora el adulto Loki, que vio una nota debajo del cubo, en un dialecto parecido al sánscrito, y un diccionario.
"Loki.
"Este es el idioma de mis adoradores, el Tamil. Ahora que estás encerrado, aprende bien mi idioma. Por supuesto, este libro tiene varios idiomas, y te será útil en el futuro. Pero es necesario que aprendas el mío para esta nota. Mejoré totalmente nuestro proyecto. Ya he comido mi cubo. Cómelo ahora, y podremos hablar. Pdta: Sé que no confías, pero ¿qué puedes perder?"
Él lo examinó, y se lo comió. Abrió sus ojos, y de repente, se encontró en el patio de un palacio Deva. Se sobresaltó. Había varios pavos reales, comiendo al lado de una cascada y un jardín.
-¿Cookie?
-No pueden oírte.- dijo Kali. – Es un espacio irreal. O bueno, mi favorito, cuando quiero transportarme a algún lado. Puedo crearlos de la nada.
-¿Estoy libre?
-No, solo estás viajando. Sigues en Asgard.
-Buen trabajo.- le dijo Loki, admirado. – Va más allá de provocar delirios y locuras en dioses egocéntricos. Es una magnífica arma.
- La pienso patentar a mi nombre, aunque pienso incluirte en el negocio. Claro, si sales. Tendrías algo con lo qué irte de Asgard. Y no sé…¿ a dónde quieres viajar?
-¿Jottunheim?
Se trasladaron de inmediato, y Loki comenzó a sentir frío. Sintió el vapor saliendo de su boca. La vio a ella descubierta.
-¿No tienes frío?
-Un montón. Vamos de vuelta a mi casa.
Volvieron, y ella se sentó en la mesa. Le sirvió agua de hierbas.
-¿Por qué quieres incluirme?- le preguntó suspicaz.
-Para que no me lo robes.- dijo ella con naturalidad, y tomó más té. Él sonrió. Ella era una dura oponente en el juego de la astucia.
-Chica lista. A fin de cuentas, tú resultaste siendo la más lista aquí. Yo me dejé vencer por seis tontos. Ahora, encarcelado hasta el fin de los tiempos. ¿Acaso fue tan malo lo que hice?
-No te trates tan mal, Laufeyson.
-Por favor, no me llames así- le dijo sombrío. – Esa basura no podía llamarla mi padre.
-Ok…- dijo ella, ya que conocía su horrenda frialdad cuando no quería tocar un tema.
-Vuelvo a preguntarte ¿es inválido que quiera gobernar Asgard? ¿Fue tan terrible lo que hice? ¿no lo hicieron los Olímpicos, tu familia misma? ¿Estoy tan loco como para pensar que la fuerza y el poder no son necesarios? Dímelo. Tú lo sabes. Dímelo. Y cúbrete, por amor a todo lo indecente. No, mejor no te cubras.- le dijo, cambiando abruptamente de parecer, cuando ella se puso el velo. Ella se echó a reír. Loki podría ser superior en muchas cosas. Pero sin duda, ante los encantos... podía ceder, como cualquier otro. Trató de provocarlo.
-Una luna árida y luego en la cárcel. Pobre, pobre Loki. Disfruta la vista- le dijo ella cruelmente, sirviéndole más te.
-¿Se puede tocar?- dijo sutilmente insinuante. Ya lo había hecho antes. Pero esta vez, sus ojos lo complacían. Y de qué forma.
-Lo estoy pensando- dijo levantando la ceja, y sonriéndole. - ¿Qué me das?- dijo ella, para desconcierto de él.
-No hablas en serio.
-Así es la cosa- dijo ella, acercándose, para luego alejarse, ya teniéndolo frente a frente, y cerca a su boca.
-Lo pensaré, entonces. Pero responde mi pregunta.- le ordenó.
Ella se sentó a su lado, y tomó su mano.
-Loki, no estás loco. Simplemente, como te dije, lo hiciste todo al revés.
-Te escucho.
-Los chitauri son unos perdedores. O bueno, eran. ¿Qué pretendías? ¿Invadir? ¿Destruir? ¿Y luego qué?
-Disculpa, ¿eso no es lo que haces tú? ¿Y todo el tiempo?- dijo él, levantando sus cejas.
-¿Me ves cortando las cabezas de líderes midgardianos a diestra y siniestra? Responde.
-No- dijo él fastidiado.
-¿Por qué crees que será?
-¿Por lo que haces tomando formas de mortal?
-No solo por eso. Es más sencillo. ¡Búscate aliados que te lleven a tu propósito! ¿Ya se te olvidó?. No debías aliarte con un montón de repulsivos engendros. Tenías que hacerlo con los enemigos de S.H.I.E.L.D.
-Pero lo hice.
-Duuuh.- dijo ella levantando las manos, y él golpeó la mesa.
-¿Qué?
-Líderes mundiales, gobernantes corruptos. Duhhh. Tomar la forma de uno. Duhh. Aliarte con… Seth, que ya no es tan idiota. Conmigo. Con Mephisto. Tipos rudos. ¿Pero eso?
-¿ Y qué tendría que darles?
-¿El apoyo de Midgard?
Loki sonrió, y luego se echó a reír.
-Sabes que siempre me gustó la espectacularidad.
-Y ese es un gran problema.- respondió ella. – Por eso te derrotaron.
-Creo que va a ser imposible cambiar eso. Pero tomaré en cuenta tus consejos. Aunque tu método es bastante aburrido, debo confesar.
-Es seguro. Por cierto, ¿tu báculo?
-¿En serio me estás preguntando esto?- le respondió él, y ella se irritó otra vez.
-Es lo único que tenías. Yo te he visto usar los puños. Otras cosas. Pero sin tu báculo no eres nada.
-Eso… no es justo.- dijo él, mirándola a los ojos, y harto de juegos. –Dime… en realidad… qué deseas. ¿Cuál es tu propósito? Cada vez que destruyo a algún altruista, hallo la razón. En tu caso, no puedo ver más que oscuras intenciones. Dímelo. Así me ahorraré toda la farsa…- dijo acercándosele, y tomándola del cuello. Seguía estrangulándola, hasta que ella se tornó azúl, y su rostro se contrajo, hasta lanzarlo a la pared. Sacó su larga lengua y se echó a reír, mostrando sus colmillos. Luego puso un rostro perfectamente natural, como si no se hubiese transfigurado.
-Eso era lo que querías ver, ¿no, buitre?- le dijo cruzada de brazos. Él se maravilló. Ahí estaba de vuelta, la diosa de la destrucción. En todo su esplendor.
-¿Y tu cimitarra? Ya no puedes cortar cabezas. – dijo, satisfecho de sí mismo.
-No seas tan infantil, asgardiano. – dijo, y tomó uno de los colibríes.
-¿Vas a asesinar a tan inocente criatura para probar que tienes razón?- le preguntó. Él ya sabía que sí podría hacerlo. Se lo habían demostrado mutuamente, y esta vez no sería la excepción. Por eso sonrió apenas vió que ella le arrancó la cabeza al pájaro con un dedo, y él la miró sin horrorizarse. Pero entonces, renació de nuevo.
-Es magia, idiota- le dijo ella, y este vio que la cabeza del pobre pájaro, que había rodado, estaba desaparecida. Así como su transfiguración.
-Ya, ahí tienes tu espectáculo- dijo ella, irritada, y sirviendo más té. Él puso, descaradamente, los pies sobre la mesa.
-Muchas gracias. Eso fue lo que quise ver desde que pusiste los pies en Asgard. Otra vez- acotó, ya que había visto su 'forma terrible' y ultrapoderosa (despertada por él mismo), en todo su esplendor en la noche del baile de graduación.
-Pervertido.- dijo ella mirándolo con suficiencia. Él asintió, aceptando el cumplido.
-Hay que compensar los agravios, ¿no crees?
-Sí, por eso es hora de cubrirme- le dijo, y él se irritó, de nuevo.
-No lo dije para ti.
-Lo sé. –respondió ella provocándolo. - ¿Continúo? Fue realmente lindo cuando vimos que te montaste en esa carroza chitauri y comenzaste a disparar a todos. A los pobres mortales… ¿te divertiste?
-'¿Vimos?'- inquirió él, y ella suspiró, como no sabiendo qué decir. Él tomo su mano, pues sabía que ella le ocultaba algo. Y ella esa vez no quiso disimular.
-Dilo.- insistió, y ella lo soltó todo de un sopetón:
-Seth te puso en pantalla gigante en la reunión de la escuela.- le dijo rápidamente, cerrando los ojos.
-¿Hubo reunión de la escuela? – preguntó él, desconcertado.
Ella hizo un gesto de contrariedad, encogiéndose de hombros, y luego asintió.
-Por los diez años que pasaron desde que nos graduamos…
-¿Por qué hizo esa estupidez?
-Estaba ebrio como una cuba… y oye, lo siento… todo lo que vimos… él creyó que le mostraría a todos esos tontos que tú eras 'EL TIPO'. Y bueno… vimos todo lo que pasó incluido lo que te hizo el tipo verde.
-Maldición. Seth arruinó mi vida. Otra vez.- dijo, recordando al dios que vivía en pirámides, y que era degenerado, psicópata y su amigo. Como cuando lo hizo pillar, ebrio como cuba ante la escuela. Por su culpa. Kali también se acordaba y lo consoló. De cierto modo, le inspiraba compasión, y hasta ternura, ese ser de negro corazoncito.
- Vamos, Loki. Nunca te importaron todos esos idiotas.- dijo ella, tratando de solucionar las cosas.
-Claro que sí, todo lo hacía para aplastarlos y mostrarles quién mandaba. Fingía que no, pero cada cosa que hacía era para hacer una declaración. Ahora que, ¿me va a visitar la Directora Amaterasu, para ver 'cómo anda su niño especial'? No puedo con la repugnancia.- dijo, apretando los labios.
-No, no te va a visitar.- dijo ella, pero él no le creyó. La miraba, angustiado.
- Se lo aconsejé a tu madre.- respondió ella, dándole un parte de alivio, y él exhaló.
-Esta te la debo, te lo juro…- dijo, recordando a la luminosa y excesivamente amable y formal directora Amaterasu, reina del Sol. Y así se peinaba, siempre de dorado, toda ella excesiva, oliendo a rosas penetrantes. Más de una vez vomitó luego de visitar su despacho, y cuando la recibían en Asgard, su madre mandaba a todos los abanicadores del reino. Tal era su perfume.
-Oye. Vamos. ¿Qué importa? Estás adentro.
-Y ese es el maldito problema. Quiero salir. – chilló. - Es injusto. Sabes que siempre fui mejor que él. Que Thor. No puedo dormir de solo pensarlo.
- No me fue bien hablando con él. Es muy recto. No es como tú, ni como yo. Es como todo "esto es lo justo, esto es lo correcto y blablablablab". Lo siento, no puedo.- dijo cansada, y él se echó a reír.
-Ahora sí me entiendes.
-Un poquito. Bueno, prepárate. La cosa esta se digiere en cinco minutos. A mi lado, o te pierdes- le indicó
Él se juntó a ella, y puso una mano en su pecho derecho , y la miraba de forma descarada, mientras ella abría la boca, enojada y sorprendida. No le dio tiempo de protestar, y regresó a su cuerpo. En seguida, la vio a ella caminando hacia la celda.
-¡Cuando te dije que te tenía compasión, no era para que hicieras esto!- le dijo en voz baja, y mirando hacia los lados. Él no se movió de su sitio.
-¿Qué dices?
-¡Pusiste tu mano en donde no debías! – protestó ella en voz baja, cubriéndose.
-No te entiendo- dijo él acostándose, y ella le hizo una señal imperativa de que viniese. Eso fue lo que hizo, pero muy lentamente.
-Te haces querer, gran idiota.- le dijo, mirando a todos lados.
-Oye, tú fuiste la del espectáculo. No esperes alguna inmovilidad. Y sí- dijo mirándose las uñas. –Tal y como las recordaba. Pero no azules. – insistió.
Kali cerró los ojos, no creyendo lo que acababa de suceder.
-En fin. Esta me las pagarás.- dijo haciendo un muñón.
-Tenía que cobrarme lo del pelo.
Ella levantó las manos diciendo "por favor", pero él seguía indemne.
-Dime para qué es el brazalete.
-Para que lo uses, pero a su debido tiempo. No estás listo, tonto.- le dijo, y él asintió.
-Sea como sea… tu estancia aquí es divertida. Me devuelve a los viejos tiempos, Kali. Debimos vernos más a menudo. – le confesó.
-Tenemos que hablar de asuntos serios. Hay otros dos paquetes, si te tragas eso, tú solo, te pierdes. No vuelves a recuperar nunca tu cuerpo.- le advirtió.
-Está bien. ¿Me dejas terminar?
-Sorpréndeme, campeón.- dijo ella, burlona.
- No me voy a arrepentir nunca. Lo sabes, ¿verdad?
Ella asintió, como si fuera obvio. Lo conocía de años.
-Ajá.
-Por eso me agrada ver que alguien exacto a mí se tome la molestia de hacer esto.
-Genial.
Se miraron largamente, y ella le sonrió, haciéndole un gesto vago.
-Ya, tú no eres así.- le dijo, cruzada de brazos.
-Lo sé. Solo quiero decirte que en estos últimos cinco minutos me hiciste vivir un momento glorioso.- se burló.
-Ese eres tú- dijo ella con aprobación. –Ahora, tenemos que hablar de Sigyn.- le dijo ella, y él dio un grito, de repente, llamando a los guardias. La visita concluyó con una señal obscena de ella, y él, como desde hace 10 años, con su cinismo a flor de piel.
