La gente es detestable
En algún elegante restaurante de Yggdrasil
-Y entonces eu le dije: Voce lo tiene muy pequeñinho. Y eu me fui. Sencilho.
-Cariño, pero no importa el tamaño. Importa cómo lo mueva. Ayer salí con un elfo oscuro, y quiero decirte que lo saben mover. Sí que lo saben mover.
-¿Malekith?
-Malekith apesta en la cama, por eso lo dejé. ¡Ya sabían esa historia?
-Bueno, Morloc dice "reconciliémonos", pero no puedo. Todos los hombres te joden- dijo otra voz femenina. -¿Y tú qué?
-Estoy visitando a un amigo… y creo que inevitablemente pasará lo que pasó cuando estábamos en secundaria.
-¿Loki? No te creo.
-Sí, es Loki. Ella misma me lo dijo.
-¡Angrboda!
La mujer azulada, muy sexi, que había relatado el cuento del elfo oscuro, de ojos y cabello azul, (y cara de zorra), alzó los hombros.
-¿Qué? Cariño, es hora de enfrentar la verdad. Te lo jodes una vez, puedes jodértelo para siempre. Yo lo hice.- dijo oronda.
-Cuando eras su maestra y ni sabíamos- insistió Kali, que tomó su vaso de hidromiel. –El caso es que tiene a Sigyn, y no quiero…
-¿Cuántas veces, en el colegio?- preguntó Astarté, que era la diosa que estaba en el otro lado de la mesa. Morena y de cabello rubio– Sabíamos que había algo entre ustedes, pero si hubiéramos sabido que eran tan activos, te juro que los habríamos mirado distinto.
-Como siete. Más.
-Wow- Eso es um récord- dijo la diosa de acento extraño, que era negra. Se llamaba Yemayá, y había sido una de las pocas amistades femeninas de Kali en la escuela.
-Para lo que ustedes hacían, no. Y menos Angrboda con Loki.
-¿Podemos dejar de hablar de mí? Gracias…
-Eras la consejera de la escuela, es imposible no recordarlo- dijo Astarté, y Angrboda volteó los ojos.
-Bueno sí, pero ellos también andaban juntos. Que la otra no se dejara hacer nada, problema de ella, y sigue en las mismas. No te culpes. Jódetelo apenas salga. Yo lo haría.- le aconsejó a Kali, que suspiró. Así estaba, dubitativa. Y pensaba, ya en una gran tienda de un mercader de vestidos, mientras Angrboda se probaba varios.
-¿Cuál me hace ver más los senos? ¿El rojo, o el plata?
-Cualquiera- dijo Kali, cruzando las piernas. Angrboda se sentó a su lado, comprensiva.
-Cariño… te lo advertí. Pero tú quieres. Disfruta.
-Eso complica las cosas.
-Sabes que no. Para mí no, y nunca con Loki. – dijo cruzando la pierna. – Por cierto, ¿le has contado que soy una gigante de hielo, tal como él, y que somos vecinas, y que nos hablamos desde que saliste de prisión?
-¿Para qué?- preguntó Kali.
-Sería divertido ver su cara.
-Pero ya no querría nada conmigo.- respondió la deva significativamente.
-Tienes razón. Pero me gustaría verlo para decirle "oye… hola… ¿me recuerdas? Yo te quité la virginidad, y ahora soy relacionista pública del mundo que destruiste hace un buen tiempo". Eso sería increíble.- dijo la giganta, que cuando comenzó a relacionarse con el asgardiano, era su consejera escolar.
-¿Y por qué no lo haces?
-Prefiero invertir mi tiempo saliendo con tipos. Y tú deberías hacer lo mismo. Hasta que no tengas sexo real no pasa nada. Aunque ya hayas tenido, claro.
-¿Sabes? El problema es que… no puedo dejar de pensar en Sigyn.
-¡Te tiraste al esposo de tu hermana y a Krishna! ¿Cuál es el lío?- le preguntó Angrboda, desconcertada.
-Que ella lo ama, o algo.
-Pero de una manera horrenda, y enfermiza. La hace sufrir, siempre lo hizo- dijo ella, eligiendo el vestido rojo, y mandándolo a subir más arriba de la rodilla. Se lo puso, y así salió a la galería de entes y dioses, causando lasciva admiración. ¡Gracias, guapo!- le decía a un norn, que le sacaba la lengua. - ¡Chao, ricura!- le decía a un elemento informe de plata.
-Mira, ¿te lo quieres tirar, o no?- le preguntó, y varios dioses voltearon a mirar, escandalizados. Kali miró a todos lados.
-¿Qué? ¡Enjuícienme!- les gritó Angrboda, enojada.
Llegaron a la luna de Kali, en Muspelheim. Ella tiró las compras, y se quitó todo. Angrboda sacó un tabaco fujuriano y se puso a fumar, en la nada recargada sala. El palacio de Kali era estilo deva, pero más sobrio. Imponente.
-Helados y una delicia. Cariño, responde mi pregunta.
-¿Sí?- dijo ella, desconcertada. - Pero Sigyn…
-No está. Aprovecha la fiesta. Ya tienes con qué- dijo, golpeando su nalga. –Además, no es real. ¿Te imaginas tener hijos con Loki? Yo me imagino tres. Una sería una criatura fea, tipo tu tía… pero más fea.
-Eres un asco- dijo Kali, riendo, y pegándole en la pierna.
-La llamaría Hela, la llevaría con tu tía y Hades. Sería perfecto. Y otros dos: Fenrir, que sería como un lobo… y Jongurnmand, una serpiente. Ay, no sé. Lo que sea, odio a los niños, todo sería horrible, y prefiero… ¡mierda! Se me hizo tarde para la cita con Melg.- dijo, y se paró.
-Melg- dijo Kali, levantando las cejas.
-Un elfo de luz. Lo conocí en beneficencia, amorcito. De ahí sacamos recursos para reconstruir Jottunheim. Te quiero, zorra- dijo, y le lanzó un beso. Ella le lanzó otro.
Volvió a Asgard a través de Heimdall.
-Azucar y anís. Como te gustan- le dijo, y Heimdall lo examinó.
-Gracias, Kali. Pasa- le dijo, y ella le hizo una reverencia. Vio a Loki dormido, y una nota. "Trágate el cubo". Eso hizo.
Estaban en un jardín paralelo. Loki lo había creado. Asgard en su visión.
-Lo manejas más y mejor.- dijo, maravillada.
-¿Dónde estabas?- le preguntó, sin mirarla.
-Almorzando con mis amigas y hablando de dioses malos en la cama.- dijo ella, colocando su mano en su hombro.
-Uf. Cuéntame.- dijo insinuante.
-Púdrete.- le dijo ella en el mismo tono. Él sonrió.
-Cuéntame qué pasó con Sigyn. – le dijo ella. – Y si me haces algo obsceno te juro que te las aprieto.- le dijo.
-No me disgusta esa idea.
-Como mi forma…
-Tampoco me disgusta esa idea…
-En fin, dime. Parece que le arruinaste la vida.- insistió ella, cruzada de brazos.
-¿Tú crees? – se burló él, y ella asintió.
-Ella parecía… tolerarte. No como yo, ya sabes. Pero… parecía ver algo bonito en ti.- dijo ella acercándose, y haciendo aparecer una serpiente en su pie. Él la hizo aparecer en su cabeza, pero ella luego, la hizo aparecer en su cuello..
-Ella me ama más de lo que puedo amarla, y… soy demasiado sombrío para tenerla conmigo. Era mejor que se alejase de mí.- dijo , con una inflexión de tortura y dolor. - Es algo que no quiero permitirme, y es doloroso, porque sé que somos de distinta naturaleza. Ella, ella es incorruptible, y puede llegar a ser un tormento eterno, si estamos juntos- le aclaró, y ella suspiró. He ahí la razón por la cual no podían tener afecto sincero alguna vez. Porque los dominaba su propia naturaleza. Eso era más poderoso que el amor. Siempre lo fue.
-Muy pocos… saben amar a los monstruos- dijo ella, quitándose el velo.
-Solo pueden amarse entre ellos- le dijo, mirándola a los ojos, y ella luego sonrió, para sentarse a su lado.
-Se matarían, Loki. Y tú y yo- dijo, creando una serpiente de la nada, para luego subirla a su cuello- nos la pasábamos tonteando todo el tiempo. Y casi siempre nuestros juegos eran peligrosos.
-¿Así?- preguntó él , ahora convirtiendo sus dedos en serpientes, pero ella lo dejó sin boca. Él, luego, la abrió con un gesto, y le jaló la oreja de manera invisible. Ella le dio un golpe en la cabeza, que lo tumbó, pero él convirtió sus pies en aletas, para echarse a reír. Ella, simplemente, lo dejó sin nada, en el piso, mientras se reía.
-¡No se vale! No otra vez- le gritó, y luego los dos se quedaron en silencio. Ella fingió taparse los ojos, pero veía maliciosamente, a través de sus dedos.
-Por favor, ya lo viste antes.- protestó él, lánguidamente.
-Si. Uh, sexi- le dijo pícaramente, y él le sonrió.
-Entonces deja de hacer la pose ridícula.
-Pero no lo ví como yo.
-Sí lo viste como tú.- suspiró cansado, recuperando su ropa. Le jaló el cabello, y luego la jaló hasta acercarla a él . Ella estaba incómoda, pero no molesta.
Loki estaba pensativo.
–Es chistoso.
-¿Qué, que me duela el cuello? – le dijo ella con la cara hacia arriba, mientras él la jalaba de la nuca.
Él la soltó, y ella le jaló también el pelo, pero Loki se acomodó, frente a ella.
-Pensaba en la Directora Amaterasu.
Kali hizo un gesto de extrañeza y de asco.
-¿En esa vieja? Eso no es sexi. ¿Definitivamente no pudiste conseguir asgardianas bonitas en 10 años, Loki? Debiste aprovechar a Sif antes de que se quedara atrapada en ese horrible friendzone con Thor.
-Por esa perra me cosieron la boca, y tú mataste a todos los enanos, ¿te acuerdas?
-Las mujeres podemos cambiar…
-Las mujeres son un dolor en el trasero- insistió Loki. Ella le pegó un bofetón en la cabeza.
-Algunas… tú también tienes tus momentos.- dijo sobándose.
-Jódete, Loki- le dijo ella, haciéndole una señal obscena. Él se rió.
-Sif no. Sif ama a Thor. Es friendzone por el resto de su vida. Apesta. Jamás amaría a otro tipo, así Apolo se le presentase desnudo en persona, y lo hizo- recordó. Ella borró su rostro serio, y sonrió.
-Sí.
-Ah, ahora ves.
-Y hablando de gente desnuda, ¿por qué pensabas en la Directora Amaterasu? ¿Alguna perversión extraña? ¿Definitivamente, nada de nada?- le insinuó, y él le pegó en la mano, como reprensión.
-Sí, hubo algo. Te preguntaría lo mismo a ti, pero solo pienso que también debí aprovechar para destrozar a todos esos pardillos desgraciados de los otros reinos. Fue una lástima que me hubiesen arrebatado la corona tan pronto. Habría tomado a Apolo, a Hércules, a Perseo, a Osiris, a todos esos malditos, y los hubiese hecho picadillo.
-¿Por qué te importan ahora? Eres mejor que ellos- le dijo ella.
-Ya no. Siempre importó. A ti también te importó. Supongo que eso les repites a diario a la estúpida de tu hermana, a la bobalicona de tu prima y a todos los que desean vulnerarte. Como han hecho desde siempre.- dijo, clavando sus ojos verdes en los oscuros de ella, que no se intimidó. Antes, se veía interesada.
-Tal vez…
-Es lo mismo conmigo. Por eso obligué a arrodillarse a esos cuatro tontos, apenas estuve en el trono. Porque apenas salíamos de la escuela, ellos me fastidiaban. Porque la gente es detestable. Es estúpida. Tú lo sabes. Solo podemos pisotearlos si los hacemos conscientes de ello.- le dijo con una inflexión que revelaba fuerte odio y convicción. Ante eso, Kali solo se recostó a su lado, suspirando, y jugando con su mano.
-A veces. Pero otras veces… es mejor manipularlos sin que lo noten, ¿no crees?
-Eso también lo hice.
-Ah. Ah. Tu clavaste tu báculo aquí y allá. Además, Loki…-dijo ella golpeándose la frente con la mano- todos son unos perdedores y tienen un montón de hijos. Tú tienes posibilidades. Aún.- enfatizó.
-¿Ah, sí? Dime cómo el paria, como lo llaman ustedes los devas, podría llegar a ser quien era antes.- le preguntó, desafiante.
-Finge ser el bueno. Por solo una vez. A mí me funcionó. Siempre me funcionó con Amaterasu. Por eso te llevaban a sala de detención a ti, y a mí no.- le dijo, dándole un golpe bajo.
-Solían hablar más contigo. –recordó él, admitiendo que ella tenía razón.
-Ajá.
-¿Y qué te decían? ¿Qué te dijeron, en esa infame reunión?
-¿En serio quieres saber? De verdad, amigo, eres toda una diva- dijo molesta, y él se echó a reír.
-Me declaro culpable.
Ella le sacó su larga lengua, para luego negar con la cabeza, irritada, mientras él seguía riéndose. Nunca cambiaban las cosas. Sobre todo, la gente.
10 años antes
Directora Amaterasu
-Si me preguntas por Loki, es un chico especial. Inteligente, bien dotado para la magia. Algo raro, como todos los genios, pero creo que dejará en alto esta institución. Es maravilloso que tengamos a alguien excepcional, ¡excepcional! Excepcional y todo un caballero. Siempre me trae algo. Me encantan sus cachetitos. Anota eso, niña.
-Gracias, Directora Amaterasu.
Laskmí
-¿Loki? Cómo me gustaría verlo casado contigo. Visnú dice que es el mejor partido para ti, y yo le creo. Tienes que apurarte, Kali, tu hermana y tu prima ya se van a casar, ¿y tú qué, mi turroncito de algodón celestial? Si se casa contigo coge color, está pálido y flaco. Tienes que tomar clases de cocina conmigo y por Brahma, niña, debes arreglarte.
-Gracias, tía.
Afrodita
-Es raro. ¿Por qué estoy hablando contigo, perdedora?
-Ok, Afrodita.
Hércules
-No sé. Es decir… es como medio … ¿gay?
-No es gay.
-¿Ah, no?
-Está saliendo con Sigyn, la del 306.
-¿Con esa?
-Ajá.
-Ok… el mundo está loco. ¿Puedo salir contigo?
-Gracias, Hércules…
Sif
-Me dejó el pelo negro. ¡No te rías, maldición, Atenea! Yo era rubia. ¡Rubia! Y sí, como te dije, me dejó el pelo negro.
-Ok, Sif…
Thor
-Es mi hermano. Es hábil, un buen timador. Pero es genial, y es inteligente. Me gusta la gente inteligente, y …
-¡OYE, THOR! Qué onda, ¿Vamos al baño de mujeres? ¡Hay una rendija y vi las piernas de la Astarté, bro!
-Oye, lo siento. Tengo que irme, Perseo me llama. Suerte.
10 años luego
Directora Amaterasu
-¿Por qué tenemos que hablar de él? Es lo peor que ha tenido la Escuela de Dioses en Yggdrasil. ¿Si viste lo que hizo en el Midgard? Y con el pobre, pobrecito Heimdall. Convertirlo en un cubo de hielo. ¿Es cierto que mató a su padre biológico? No lo conozco. No sé de qué me hablas. ¿Loki? Un nuevo hechizo, ¿verdad? Una barra de labios. Un sorbete, eso es.
-Directora Amaterasu, está hablando de él. Loki, hijo de…Laufey, criado por Odín…
- No, de verdad que no lo sé. Mi niña, ten un buen día.
Laksmí
- Pobre, pobrecito. No se entiende con sus padres, es eso. Pero si se casa contigo, podría vivir con nosotros, los Devas. Gigante o no, es Odinson, y sería muy provechoso socialmente para nosotros tenerlo como yerno.
-Tía, ¿te tengo que explicar otra vez que si me llego a emparentar con un asgardiano y sobre todo con Loki, provocaré el caos en el Universo y en los mundos de manera instantánea?
-Al demonio con el universo, has sobrevivido en nuestra casa. Ya todas las mujeres de esta familia están casadas, y es tu culpa porque no aprendiste a cocinar.
-Tía…
-No lo dejo de considerar como una posibilidad. Cuando vuelvas, pídeselo. Además, estás muy linda, ya veo una petición de mano…
-Tía, está encerrado.
-¡Pues ni que no pudiera escribir en una celda ! ¿Qué acaso tengo que pensar yo en todo?
-Gracias, tía Laksmí
Afrodita
-¿Estás bromeando? Él es perverso. Como tú, señorita universitaria y 'mírenme, yo tengo una carrera y soy superior a ustedes'. Yo no leí nunca un libro y tengo un excelente marido y una bonita casa. Tú tienes a ese idiota encerrado, y… ¿qué más?
-Afrodita, él no es mi novio.
- ¿No que durmieron? Eso oí. Een fiiin, peor para ti, porque no tienes nada.
-No, solo mi propia luna , mi propia carroza y una labor muy bien remunerada.
-Pero vas a quedarte sola, como siempre. Yo tengo un marido di- vi- no. No soy rara, como ustedes. Y bien merecido se lo tiene.
-Gracias, Afrodita.
Hércules
-El tipo está loco, ¿no mató ese montononón de gente por allá en el Midgard?
-Eh… sí. Vimos todo en pantalla gigante, ¿te acuerdas?
-Ah sí, el tipo verde lo hizo cerveza, je je je…. Espera…. -¿Tú no fuiste la que acabó con la escuela de encantos de las hadas?
-Ok, no estamos teniendo esta conversación.
-Si… hay una leyenda urbana, sobre tu fiesta de graduación.
-Cierra el pico y te compro más esteroides.
-¡Si! ¡Esteroides!
Sif
-Loki es un &()/&)(&)&/)& /)&)&)&/$%$/&$&%$
-Gracias, Sif.
Thor
-Loki… tú conoces mejor a Loki que yo. No quiero hablar de él por ahora.
-Gracias, Thor.
De regreso al presente.
-Me aman.- ironizó Loki, mirando al piso.
Ella silbó, como si alzara vuelo su mano, y luego la echara en picada.
-¿Debo estar condenado a ser odiado solo porque quise el poder? ¿Porque no soy como ellos? ¿Porque les muestro lo que son?- preguntó desconcertado.
-El trabajo sucio es el trabajo ingrato. Yo de ti también aprendería a delegar.- dijo ella, levantándose. Él suspiró.
-Eso hice también, Kali.
-Pero en secreto, tonto. Hay que hacerlo todo en secreto- le dijo susurrándole al oído. Él la examinó, detenidamente, suspicaz. A ella le había ido muy bien, demasiado bien. Había matado un montón de hadas por culpa suya. La habían encerrado, la habían repudiado, y… ahora, tan exitosa, tan amada. Amada.
-Tú no me estás contando algo… - dijo él, descubriéndola. – Eres exactamente igual a mí. Pero parece que tú sí has logrado engañar a toda tu familia. ¿Cómo hiciste eso?
-Hubo alguien.
-¿Lo amabas?
-No. Un demonio. Uno feo, grandote. Él fue mi boletín de salida de la prisión.- le explicó.
-¿Te enviaron a matarlo? Eso es tan predecible. Dime que no te enviaron a matarlo, luego de cómo te trataron.
Ella lo miró en silencio, y él suspiró, bajando los ojos, malignamente.
-Fue mi intención.- aclaró, mirándola.
-Siempre lo es, Loki. – dijo ella desconcertada, pero no molesta. Solo estaba llena de recuerdos.
-¿Cómo fue eso?
-Yo… bueno, no tanto es que haya matado a casi media guardia. También dormí con el esposo de mi hermana. Y fue mi intención. –le confesó, mordiéndose los labios.
Él la miró extrañado, y luego, también desconcertado. Luego, otro tanto, asqueado.
-Te… ¿felicito? Eres toda una maldita ramera, pero con… ¿Shiva? Me da un poco de ….iugh- expresó con asco. No es que fuese especialmente horripilante, pero era arrogante, un imbécil. Otro de los que detestaba.
-Fue por venganza. Lo seduje en prisión. Obviamente, Parvati se puso como una loca, todo el mundo enloqueció, y… vino Mahishá. Tenía un ejército enorme, vino a invadirnos, y me dijeron: Si quieres ser libre, ve. Y lo hice.
-¿Qué acaso ninguno de tus ultra poderosos familiares pudo contra aquella criatura?
Ella negó con la cabeza.
-¿Y luego de eso no aprovechaste para matarlos a todos y ser la reina de los Devas? Kali…¡por todos los Universos!- le reclamó, y ella siguió negando con la cabeza.
-Preferí implorarle perdón a todos y a mi hermana. Me sigue odiando, pero…
-Sigues con su marido. Maldita- dijo él, deleitado. Ella hizo un gesto de "más o menos", y él se echó a reír.
-Los puros Devas. Ay, que delicia. Y Odín siempre vivía comparándonos con ustedes. Decían que en medio de los Universos, ustedes daban ejemplo.- se burló.
-Me pidió matrimonio. Le dije que no.
-¿Por qué no?
-Porque no podría yacer con quien yo quisiera- le dijo, mirándose las uñas.
-¿Sólo por eso?- dijo él, sumamente interesado.
-Sería sólo su esposa. Y yo tengo el poder. No lo necesito. Prefiero hacerles creer a todos que me redimí, pero hago las cosas a mi manera- le dijo, y él la miró retador.
-Cásate conmigo.
-Sal primero de tu celda.- dijo ella, sin ponerle atención.- Además tú tienes a Sigyn y a Angrboda. Y sé que otras más. Cásate con alguna de tus chicas- le dijo despectivamente, mirándose las uñas.
-Es en serio.- le propuso. –Además, tendríamos algunas ventajas.- le insinuó, mirándola del modo en que nunca la miró en la escuela. -Seríamos dueños de todo. La propuesta de tu tía no es tan descabellada. A veces esa vieja arpía tiene razón. Me iría a tu mundo, me absolverían, y desde ahí…
-Ajá. Nos mataríamos a los tres días.
-¿Es importante eso ?- preguntó, levantando las cejas.
–Venga, mejor te lo explico otro día. – dijo ella cruzándose de brazos. -Volvamos a tu celda y te explico qué es ese libro que te traje. Y te traje algo de comer.
-No pensé que trataras de envenenarme tan pronto. Eso no se vale.- bromeó, sobre su nulo talento.
-Lo cocinó mi prima, ella es neutral. SIN tocar el pecho- le advirtió, y volvieron otra vez a Asgard.
Club social El Árbol de Ygdrassil
-Por ahí me enteré de que tu sobrina está de visita con el hijo adoptado ese de Frigga, el que anda encerrado, Laskmí.
-Pues te enteras bien, Hera. Siempre lo consideré el mejor partido para mi sobrina. Son tal para cual. Si se casan, tendremos una alianza beneficiosa para todos. A Kali ya le gana la edad, pero aún puede producir hijos. Eso sí, tendrá que contratar cocinera del Ganges, porque es pésima para oficios domésticos.- dijo la diosa, mirando sus pulseras. La reina del Olimpo miró a la Deva burlona. Ese Loki, era tan perturbado. Por lo menos su hijo, Ares, sabía enfocarse, a pesar de que tenía un padre que prefería a sus bastardos. Loki, ¿qué había hecho? Ser derrotado, siempre y siempre. Ingenua, la 'nueva rica' esa.
Pero había otra 'nueva rica' que detestaba más: Belisama. Ahí llegaba, muy oronda con su cabello rubio y su nariz roja. Saludó de beso a las dos, que le dieron una sonrisa hipócrita.
-Invité a Xochi, a Bachué y Pacha Mama, las que viven al sur de los Nueve Reinos. ¡Son tan auténticas! Frigga dijo que había hablado con ellas antes, y le encantaría tenerlas en nuestra tarde de té. ¿No es divino?
Hera volteó los ojos y se tomó todo el trago.
-Y bien, chicas. ¿Qué me cuentan?
-Que Laskmí quiere casar a su loca sobrina con el hijastro de Frigga, pero esta ni sabe. JA. – se burló Hera.
-Por lo menos es más inteligente que la mayoría de los jóvenes del Olimpo, Hera- dijo Laksmí, mirándose al espejo y haciendo boca de pato.
-Espero no incluyas a mi adorable Ares. Puede que tu sobrina sea una guerrera, pero mi hijo las busca con curvas redondeadas y fuertes… y no tan desequilibradas.
-JA. Kali Deva es una mujer inteligente, cosa que creo que alguien tan bárbaro como Ares no sabe apreciar. Además, en la cama, le cortaría la cabeza. Y yo no diría que no- respondió Laskmí venenosamente.
-Arpía sinvergüenza. Arribista. Solo quieres al desequilibrado hijo de Frigga para tenerlo en el prontuario de maridos sacrificados. Todos los Devas están locos.
-Por lo menos mi marido no anda dejando bastardos regados por el Universo. Ay, ¿dije eso en voz alta?
Hera ya iba a pararse, pero oportunamente, Belisama intervino en la conversación.
-Oigan, ¡ya, par de cotorras! ¡Cállense! . Ahí viene Frigga, háganle la maldita vida agradable.
-Señoras- dijo la esposa de Odín, que sin duda, era la abeja reina de tan particular grupo. Para esta tarde tendremos tres invitadas en nuestro club. También invité a Isis, es la más joven de nuestro grupo. Quiere colaborar con los pasteles. ¿Y cómo están?
-Jah. Peleando como bigshnappes por que una dice que quiere casar a tu hijo con la otra, y no se qué- dijo Belisama, que se tomó lso tragos de las otras dos, de golpe. Frigga miró a la reina del Olimpo sorprendida, y también a la reina de las Devas, que se miraron y procuraron tranquilizarla.
-Ay, Belisama ya ha bebido un montón, no le hagas caso.- dijo Laskmí, sonriendo, y Hera le ofreció la silla.
-Si, Belisama no es capaz de mantener la boca cerrada.- respondió Hera mirando fulminante a la rubia, que ya había pedido otra ronda al cantinero.
-Oh.
Las otras dos se sentaron, y sonrieron falsamente, impregnando de falsedad y un silencio incómodo el ambiente. Frigga decidió ser consecuente.
-Ya han pasado tres meses desde que Loki fue condenado por la justicia asgardiana. Yo siento que fueron siglos.
Belisama tuvo que oír las típicas condolencias baratas por un buen rato: "Oh, Frigga, todo estará bien, oh Frigga, te queremos, oh Frigga, oh, Frigga". Se sumergió en su bebida para disimular su irritación.
-Oye. Lasksmí quiere casar a Loki con su sobrina, y quiere aprovechar que está allá. Dice que no importa que sea un desequilibrado, con tal de que la loca de Kali tenga un marido. Son tal para cual, ¿no?- intervino oportunamente Belisama.
La reina de los Devas le sonrió, con ojos de loca. Quería matarla ahí mismo (y era una lástima no poder hacerlo, pensó). Pensó en negarlo, pero suspiró.
-Sabes que yo quisiera, pero no. Kali y Loki son una combinación fatal. Además… no es el momento- dijo Frigga irritada, y cansada.
-Pero la justicia Deva podría absolverlo, Frigga. Visnú cedería con tal de ver a Kali casada. Nosotros lo encerraríamos, entonces, si tú y Odín quieren. Estaría con Kali, y cuando cumpla su condena, te lo devolvemos.-dijo con la misma sonrisa de siempre. -¿Te imaginas nuestros nietos?- dijo con voz aguda y enternecida , mientras Belisama seguía bebiendo. Hera la miraba escéptica, y asqueada. Laskmí era capaz de todo para ser la mejor socialmente, así fuese a costa de la pobre Frigga y su estado anímico, que a ella le importaba más o menos, y a Belisama otro poco.
-No. Tu sobrina es sensata, Laskmí. Ya hablamos del tema. Ella es gran amiga de mi hijo, y ha hallado las palabras que yo no, para entender qué fue lo que pasó con Loki. Y eso es más valioso para mí que cualquier alianza. Además, Loki tenía una joven...
-Bueno, Frigga, reconsidéralo- la interrumpió Laskmí. – Mi sobrina podría ser lo que tu hijo necesita. Podrías incluso visitarlo. Ahí te lo dejo.- dijo, levantándose, muy odiosamente.
-¿A dónde vas?- le preguntó Belisama con la mirada ya perdida.
-A mi casa. Tengo una extensa familia qué cuidar, y es muy armoniosa. – dijo, como para herir a Frigga por su negativa. - Dile a Kali que no olvide pasar por algunas cosas… que le tengo. Adiosito, queridas- dijo, y les envió un beso. Belisama hizo un gesto, para limpiárselo.
-Armoniosa. ¡Su sobrino es un playboy! Krishna es incorregible, dicen que se va todas las noches detrás de las sacerdotisas de su esposa. ¿Y qué me dices del cara de mono? Horror.- dijo Hera, y Frigga se sintió más sola que nunca.
-Bah-dijo Belisama. – Frigga, te diré algo. Tú no estás sola. Pero olvídate de toda la mierda y sobrevivirás. No le hagas caso a Laskmí, es una perra.
-Perdón, ¿dijiste una mala palabra? – dijo Hera.
-Me oíste, Olímpica.
-Uf. Qué grosera- dijo colocando su mano en su cuello, y aterrada.
-Te escucho, Belisama.
-Ya me oíste. Tu hijo va a estar celoso siempre del otro. Tienes que hablar con él. Su padre les dio muy duro. –Oye, guapo… ¿tienes más trago, cariño? – le dijo al camarero en túnica, y este asintió. Ella le pegó una palmada, y le ofreció un trago a Frigga, que lo rechazó, preocupada.
-Bueno, Odín no es un modelo de cariño, pero…
-Pero nada. Le jodió la cabeza al chiquito. ¡Es por eso que quiso hacer todo lo que hizo! Sencillo…- dijo, ya borracha. – En serio, necesitas esto, cariño. Está que arde- dijo gruñendo. Hera miró a Frigga, que seguía inquieta.
-Estás ebria, Belisama.
-Cállate, cuernitos.
-¡Pero qué perra!- se indignó Hera, ante la referencia de los cuernos de su marido, Zeus. - Tratarme a mí, la reina del Olimpo, así. – Frigga, nos veremos más tarde. En privado- le dijo, y Belisama se despidió de ella, sonriéndole.
-¡Adiositoooo perra! –dijo, y se reía, mientras le daba el adiós con la mano. Frigga se sintió, ya aliviada.
-Dame uno.- dijo, y lo bebió muerta de tristeza.
-Con todo gusto, cariño. Ahora sí . Cuéntale todo a mamá.
-Estoy con la Doctora Banshee, en terapia. Pero esto parece funcionar mejor.
-¿Desde hace cuánto, cariño?
-Ay, no lo sé. Sabes que en casa hay que fingir estar feliz ante Odín, o sabes cómo se pone. A veces tener marido es una cosa aburridísima. Ser Reina me queda muy pesado. Y más con Loki… y todo lo que hizo.
-Cariño, ¿lo llevaste alguna vez a terapia?
-Fueron a terapia, alguna vez. Fue un desastre.- dijo Frigga, recordando lo que había pasado diez años antes. –Oh, Belisama, dame otra copa. La necesito.
La pelinegra sonrió, ya embebida, y llamó al camarero, mientras oía la historia.
Años antes
Doctora Banshee. Si no hay resultados, le devolvemos su dinero.
La mujer negra pensó que tenía todo un caso. O varios casos, ahí sentados. Reguladora del Universo. Malhaya la hora cuando decidió tomar el estúpido trabajo. Ya había tenido a varios de esos antes. Todos tan cretinamente egocéntricos, dueños de sus mundos. Y tan bajitos en personalidad. Vio a Zeus, con sus hermosos rizos chocolate. Pensó que una vez salieron, pero luego él apareció con sus dos hermanos, y su padre, un titán que no cabía en su consultorio. Ni Zeus ni Cronos quisieron poner de su parte para construir una relación sana. Y todo había hecho puf.
Ahora tenía a casi todos los 'pufs' del Universo. Esa sería una sesión complicada.
-Hola a todos. Estamos aquí para hacer una terapia grupal que les ayudará a expresar sus sentimientos frente a sus hijos- dijo con voz nada motivada. -¿Cuántos aquí vinieron porque sus esposas se los pidieron?
Todos los dioses o demonios levantaron la mano, tímidamente, mirándose entre sí. Uno que otro tosió, y ella los examinó.
-Banshee, linda, ¿podríamos concluir esto rápido? Prometí a Visnú que iríamos a jugar golf más arriba del Tártaro. – dijo Zeus sonriendo, y Ares lo miró irritado, mientras Perseo lo miraba y trataba de ser amable, pero este le hizo una señal obscena.
-Por lo que veo, no. Señores, construiremos una relación sana y bla, bla bla.
-¿Bla, bla, bla?- preguntó Odín a Visnú, que se encogió de hombros. La Banshee le dio la palabra a Odín.
-Hola, mi nombre es Odín.
-Hola, Odin- respondieron todos en coro.
-Simplemente exijo lo mejor de mis hijos. Y Thor, bueno, es el heredero, y Loki debiera seguir su ejemplo. Aunque reconozco que es brillante, lo necesito mucho más 'afilado', como su hermano.
-Ahora entiende por qué estamos aquí, ¿no? Porque es evidente que Padre no compara a ninguno de nosotros dos en este preciso momento y en público, además que piensa que siempre hay uno rezagado. Y como yo soy el que apesta en clase de Entrenamiento de Lucha, pero tengo unas notas brillantes, no es suficiente para Padre, oh no. Mis ilusiones no son suficientes.- le dijo un joven Loki a Odin, que lo miró sorprendido. El joven dios miró a su compañera Kali, que lo miraba como un cervatillo resguardándose del oso.
-Le dije – le indicó con la mirada, y ella levantó las cejas, diciendo "ya era hora".
-Loki…
-Oh, mira quién habló. Thor habló. Thor, el tipo que derrota a todos, mientras yo tengo que explicarle hasta cómo gira una rueda. –dramatizó. –Mírenmeee, mírenmeee…
Todos se quedaron en un silencio incómodo mientras este hacía su número.
-Loki, no es cierto.- replicó Odín. – Solo que quisiera que fueras más como él. Un poquito. No entiendo aún el propósito de esto, pero lo acepto.
-Oíganlo. Y dice que no compara. Y sí, ya sé que lo pagaré en casa, pero esto es terapia, así que puedo decir lo que pienso- dijo el dios pelinegro cruzándose de brazos.
-Señor Odín, es sano que su hijo exprese su furia y frustración en estos momentos. Así es que va a ser la reunión.
-Pero qué fastidio, ¿tendremos que oír lloriquear a todos en esta sala? – se quejó Zeus.
-Claro, como papá no deja a sus bastardos y les compra armaduras nuevas por ahí, prefiere irse a jugar golf en vez de ver a sus hijos de verdad. Oh, mírenme, a todos los amo- se burló Ares, sombrío. Zeus hizo un gesto de molestia.
-Oye, con Apolo nos llevamos bien- protestó Perseo, y Hércules asintió, para luego alzar los brazos (y casi hacer vomitar a toda la sala)
-Porque Apolo es tan idiota como ustedes dos. "Ay, sí, amamos la tierra, somos valientes, somos lindos".¿Cuántos hijos tienes ya?- le preguntó a Zeus. - ¿Un millón, o algo? Tómate un refresco para quitarte las ganas, o algo.
-¡Oye! ¡Sin carroza por un mes!- dijo este enojado, señalándolo.
-Señor Zeus, esta es una terapia hecha para que su hijo exprese lo que siente. Es válido. ¿Algo más que decir?- preguntó la banshee.
-Nada. Que esto es una porquería. Tú, debiluchín, solo tienes un hermano, yo tengo que aguantarme toda una camada de bastardos. Siete en mi casa, y una que dizque 'nació de su cabeza'. Pendejos. Tú te quejas por nada- señaló a Loki, que lo miró con una sonrisa maligna.
-Mírame llorar, pusilánime.
-¡Loki!- lo reprendió Odín, pero este alzó los hombros.
-Él me insultó.
-Ya, basta, señores. – intervino la Banshee. –Señor Visnú Deva. ¿Por qué ha traído a sus hijas aquí?
-¡Porque ella está loca!- dijo Parvati señalando a Kali, que no miraba a nadie. – Viera usted lo que hizo allá en casa. ¡Comenzó a destruirlo todo! ¡Casi me mata!
-Debo acotar que las cosas han sido difíciles con mis sobrinas- dijo Visnú, cansado. – Las devas tienen que cumplir ciertas reglas, y Kali parece no ceñirse a ellas en lo absoluto. Y sus ataques de rabia nos tienen preocupados.
-¿Te presionan en casa?- le preguntó la banshee a la deva, que alzó los hombros.
-Lo usual: Que por qué no me arreglo, no me pongo alhajas, por qué no tengo largos mis cabellos. Quieren casarme y yo no quiero. Y bueno, no recuerdo nada nunca cuando me enojo…
-¿Qué piensas de lo que dijo tu hermana?
-Ella es una persona pasivo agresiva que fija su atención abusando de quienes cree inferiores por que no comparten su limitada visión de la vida y por eso tiene que estar fastidiándome y así ganarse la atención que siempre ha creído merecer. Necesita terapia- respondió levantando las cejas, y Parvati la miró furiosa, y cruzada de brazos, mientras Loki sonreía, y levantaba las cejas por el discurso. Bravo. Era buena manipulando, pero de cierto modo, era la verdad.
-Así está la cosa en mi casa, y yo ya no sé que hacer con estas niñas. – dijo alarmado, Visnú.
-Está bien. Yo daré algunos conceptos, y padre e hijo deben responder. En esta terapia de grupo todos nos apoyaremos dándonos conceptos los unos a los otros de una manera responsable. Comience usted, señor Zeus.
-Pienso que uno como padre, tiene favoritos, pero eso no significa que uno no quiera a todos sus hijos.
-Sí, y por eso tenías que liberar al Kraken, ¿no papá?- respondió Perseo con sarcasmo. – Pero aun así eres guay.
-Gracias, hijo.
-Oh, basta. Siempre les das a ellos la prioridad en todo. A pesar de que yo soy el maldito dios de la guerra, tengo que ver cómo les mandas a arreglar la carroza y les das mucho más néctar que a mí. – protestó Ares. –Además engañas a mamá todo el tiempo.
-Hijo, tú no conoces tan bien a tu madre como yo. Es una pesadilla. Siempre exige que le compre joyas hechas por los enanos.
-¡La mía también!- dijo Visnú. – Cada vez que cometo un error, se enoja conmigo, y me deja quebrado.
-Eso pasa conmigo- dijo Odín maravillado. – Pero siempre le lucen tan bien…
-Oigan, oigan- dijo Loki fastidiado. -¿No estamos aquí para tratar nuestros problemas familiares? Parecen valkirias tomando el té.
-Mira quien habla, cara de valkiria- le dijo Hércules, y Loki lo miró levantando una ceja.
-Oh, me lastimaste.
-Por favor, todo el mundo sabe que eres tú el que siempre causa problemas en la escuela. Cuando te juntas con la rara de mi hermana, todos tenemos que sufrir de sus bromitas estúpidas. No pueden ser como el resto de la gente – dijo Parvati despreciativa.
-¿Cómo tú, que sale con mi hermano y con Perseo al mismo tiempo?
-¿Qué? – preguntó Thor levantando una ceja, y miró a Perseo, que bajó la cabeza, admitiendo su culpa.
-Sí, se ven en la esquina de la intersección de mi mundo y Asgard- acotó Kali, y Loki alzó los hombros.
-¿Ves? Hay testigos.
-Un momento, esto no es para chismorreos de escuela- dijo la Banshee. Por favor, continuemos con el siguiente cuestionario. Señores, ¿qué piensan que pueden decir sobre los orígenes del conflicto en sus casas?
-No, no, espere. ¿Cómo es posible que yo no me entere de lo que haces, Parvati? ¿Con cuántos dioses has salido?- le preguntó Visnú enojado a la muchacha, que estaba acorralada.
-Uuuuhhhhhhhhh- dijo Kali, disfrutando del momento, y apuntando, con el gesto, a la cantidad de pretendientes que tenía su hermana.
-Bueno, ¿y eso qué? Yo no soy la que ando destruyendo todo y fastidiándolo, como Ares y tu novio.
-¿Son novios?- preguntó Odín a Loki, que estaba desconcertado, y miró a Thor, que le hizo una seña de aprobación a su hermano.
-Solo somos amigos, pero ese no es el punto- dijo desconcertado.
-El punto es que estás saliendo con Thor- insistió Perseo, furioso. – Y tú dices ser mi amigo.
-Oye viejo, yo no sabía que ella salía contigo también- se excusó el rubio. – Ella fue la que nos engañó. No sabía que estaba en su naturaleza.
-'¿Naturaleza?' Disculpe señor, pero usted no hablará así de mi sobrina- le exigió Visnú.
-Pero es la completa verdad. ¿Cómo es posible que pasen estas cosas?- preguntó Odín desconcertado. - ¡Hasta vino a nuestra casa!
-Respeta a mi sobrina, Odín – insistió Visnú.
-Bueno, los hechos nos prueban otra cosa- insistió Loki, divertido de ver cómo se había formado el embrollo por culpa suya.
-Pues por lo que cuentan, podría ser hasta más- dijo Ares, burlándose, y ahí si Loki se echó a reír. La Banshee lanzó un trueno.
-¡Ya basta! Por favor, concéntrense. Vamos con cada uno. Señor Odín. ¿Cree usted que comparar a sus hijos sea el causal de sus conflictos en casa?
-Bueno, que solo exijo lo mejor a mis hijos.
-¿Cómo qué? ¿Cómo ser engañados como cervatillos por las mujeres?- se burló Zeus.
-¡OYE!- le gritaron Thor y Odín al mismo tiempo.
-Mírate, Odín. Tienes un hijo perfecto, pero tonto y que busca pelea. Y tienes al otro, taimado como una serpiente. El problema es que uno debería ser como el otro y el otro como el uno.
-Oye, a mí nadie me dice tonto. Por lo menos no soy como tus otros dos hijos, a los que mi hermano tiene que hacerles la tarea.
-Pero yo te la hago también…- insistió Loki, levantando su mano, haciéndose el idiota.
-Sí, pero por lo menos tú me explicas cuando yo no entiendo, y a veces hago algunas de mi puño y letra . Perseo, Ares y Apolo son tan carentes de cerebro que tienen que pagarle a Loki para poder aparentar tener uno- dijo Thor, molesto.
-Viejo, tu problema es que estás celoso de que nosotros seamos los mejores en el equipo de lucha, y no tú.- dijo Hércules.
-¡Si! Y que yo esté con Parvati- añadió Perseo.
-¡Eso no es cierto! Pero de que son idiotas, es un hecho. Y yo también estoy con Parvati- dijo. Zeus tuvo que contener a sus hijos para que no se iniciara una trifulca.
Loki sonrió. Esta vez apoyaba a su hermano.
-Zeus, ¿no eres tú quien deja hijos regados por todo Midgard?. Yo no te estoy echando en cara eso, y tú opinas de mi familia como si fueras el experto- dijo Odín, sin perder la calma.
-Eso no es justo. Sabes que mi esposa es una arpía, ¡tengo necesidades, hombre!
-Porque yo podría decir que tienes relaciones disfuncionales con tus hijos, pero prefiero decírtelo en privado y no en este tonto lugar.- añadió el rey de Asgard.
-Señor Odín, exijo respeto a este lugar- insistió la Banshee.
-Está bien, en privado y no en este lugar- dijo con el mismo tono despectivo, y Zeus se echó a reír.
-¿Qué hacemos aquí? Quiero ir a jugar golf. Te invito a un trago- le dijo a Odín, que suspiró, ya un poco harto de todo el circo.
-Señor Zeus, aún no puede ir a jugar golf.- insistió la banshee.
-Bueno, no hasta que yo vea cómo se disculpan con mi sobrina, nadie la trata de cualquiera- dijo Visnú, que no superaba el hecho de que Parvati fuera, como se decía vulgarmente, una zorra.
-¡Pero es que es una cualquiera!- acotó Kali, y Visnú dio un golpe en la mesa.
-¡Tú te callas, señorita!
-¡Siempre es lo mismo en casa! ¡Ahí tienes la completa verdad en frente de tus ojos, y aún así sigo siendo yo la mala!- explotó Kali.
-Me pasa algo similar- acotó Loki, viendo la reacción de su amiga como algo natural.
-¡No es cierto!- insistió Thor.
-Eh, tú concéntrate, que te la jugaron.
-Pues sí, pero no es cierto.
-Sí, como no.- insistió Loki, y todos se callaron al ver a Kali tornarse azul, y al verle crecer el pelo. Visnú le tomó la mano, alarmado, y ella volvió a su estado natural.
-Wow, viejo…- dijo Hércules con la boca abierta.
-Por mamá, papá y los demonios que me lleven- dijo Ares.
-¿Qué?-dijo Kali volviendo en sí, y mirando a todos lados.
-¿Ven? Ella es un monstruo- dijo Parvati, victoriosa.
-Por lo menos no engaña a mi hermano- insistió Loki.
-No, porque es demasiado fea y solo sale con tipos como tú.
-Auch-dijo él, sonriendo, pero Thor se molestó.
-No le hablas así a mi hermano.- dijo furioso.
-¿Celosito?- preguntó Ares, cobrando viejas rencillas por Thor haberle ganado en una lucha.
-Tú soluciona tus problemas, amigo- dijo empujándolo. Ares le quitó las manos de encima.
-No me toques, Thor.
-Pues tú deja en paz a mi hermano.
-¿A la serpiente que siente celos de ti? Qué noble. Das asco, tal y como estos dos- dijo, señalando a Perseo y Hércules, que se enojaron.
-Esperen, esperen. – Ya- dijo Zeus. - Ustedes tres, detrás de mí… - dijo, tratando de pararlos, mientras Odín sostenía a sus hijos, pero fue empujado porque los tres hermanos olímpicos comenzaron a pelearse entre sí, y un puño le cayó a Thor, que se abalanzó contra alguno de ellos. Odín, Zeus y Visnú comenzaron a discutir, y la Banshee trataba de interponerse, ya sin éxito. Parvati solo se miraba al espejo, y Loki y Kali solo miraban la trifulca, y hacían gestos de dolor al ver cómo Thor y los hijos de Zeus se peleaban entre sí.
-Ayayay. Eso debe doler- le dijo ella a Loki, que levantó las cejas, indiferentemente.
-Todo un espectáculo. Auch- dijo, al ver a Hércules metiendo la cabeza de su hermano debajo de su axila. – Eso no le va a gustar al volver a casa. Asqueroso.
-¿Quieres ir a comer pastel en el palacio de Doña Sirena?- dijo ella, cambiando de tema.
-Pero yo invito. Tú lo hiciste la última vez.
-Me gusta cuando eres un caballero. Y lo de que tu papá te compara, ¿qué onda?
-Mejor hablemos de tu 'periodo azul'.- dijo él, conduciéndola fuera de la estancia.
-Te lo explico si pasamos antes por la tienda de Morwen. Compré algo que te parecerá increíble. Súbete a mi carroza, muchacho.
-Sí, pero te creció el pelo, y todo.
-¿Qué?
-¿En serio no te acuerdas de nada?
-Eh… no.
-Genial- dijo él con una sonrisa, maquinando, apeándose en la carroza fantasmal de su amiga, y dejando la fallida terapia atrás.
El presente- Asgard
Kali veía a Volstagg con desconcierto. Comía voraz, increíblemente. Así también era en la escuela. Todas las guerras de comida se iniciaban por su culpa. Aunque algunas fueron divertidas.
-Dicen, en todos los nueve reinos, que tú sola acabaste con un demonio muy poderoso. Eso es loable- dijo Odín. –Que tú sola acabaste con todo el que amenazó el mundo Deva.
-Bueno… yo…
-Es una sabia manera de obtener redención.- insistió el Padre de Todos. Kali no sabía por qué siempre se intimidaba ante el hombre.
-Bueno, eso lo creo…
-Visnú me ha comentado que eres ahora quien se encarga de destruir a todo enemigo de los Devas. Has encontrado por fin una función en tu mundo, Kalika. Y me alegra ver que lo has hecho.
-Bueno, yo…
-En fin. He permitido tu presencia por petición de Frigga. Aunque las intenciones de tu tía son insensatas y desconcertantes.
-Pienso lo mismo. Sé muy bien lo que implica.
-Ahora sé que es posible entablar una alianza con los Devas, más fuerte. Es perfecto. En fin. Iré a ver a la Reina. Parece que no tuvo un buen día.- dijo, levantándose. Ella hizo una reverencia, pero quedó cercada por Sif y los Tres Guerreros.
-Hola- dijo ella sin alterarse.
-Pasas mucho tiempo encerrada en tu habitación. Es muy extraño- dijo Sif. – Algo ha cambiado en ti. Solías ser más insegura, más amable. Pero ahora pareces ser más consciente, más… tú- dijo, mirándola desconcertada. –No has salido con nosotros a recorrer Asgard.
-Ya conozco Asgard. Además, vine por Loki.
-Suenas como Sigyn.
-A menos de que estés consciente de algo que nosotros no- dijo Hogun. Fandral le sonrió.
-Dicen que las serpientes parecen entenderse entre ellas…- le dijo acercándose.
Kali sonrió, levemente.
-¿Qué podría hacer Loki encerrado? Además, bien lo dijo su rey. Represento a los devas aquí.- dijo, sin alterarse. Pero los tres guerreros sabían que ya no era esa nerd amable que impulsó a Thor a las elecciones. Había algo más.
Sif sacó su espada.
-Pero ahora parece que luchas- dijo retándola. – Parece que siempre lo hiciste.
-No quiero pelear contigo.
-Pero derrotaste sola todo un ejército…- dijo, y le dio otra espada. Los tres guerreros se miraron complacidos, siempre amaban ver pelear a las mujeres. Pero Kali tiró la suya.
-Me rehuso. Perdón, muchachos. Tengo que irme a dormir, dijo, descubriéndose. Fandral la miró levantando las cejas, apenas salió.
-¿Dónde estuvo esa chica todo ese tiempo? De lo que nos perdimos- dijo, y silbó.
-Con Loki- añadió Volstagg.
-¿Y ahora dónde está ?- preguntó Fandral.
-Con Loki- respondió Sif.
-Ahora sí lo detesto aún más- insistió el rubio.- Vamos con Thor, a sacarlo de donde Heimdall.
En la celda
-Debiste darles lo que querían. Te hubiesen amado al instante- dijo él desde la celda.
-¿Y por qué?- dijo ella, sentada en las escaleras, con una sonrisa ambigua.
-Quizás, en sus tontas mentecillas, habrían pensado que tú eras agradable, y probablemente no se explicarían de las razones por las que estás aquí.
-Loki, tú mismo me enseñaste a no rebajarme a la provocación. Aunque no lo cumpliste, la última vez.
-Y vienes otra vez con la gran paliza que me dio esa horrible criatura- dijo agotado.
-Sabes que me gusta burlarme de ti. "Atrás, criatura tonta… yo soy un dios…"- dijo, parodiándolo. Él sonrió.
- Me recuerda a ti. – apuntó.
-¡Es muy diferente!- protestó ella.
-Es lo mismo. Te pones azul y comienzas a desbaratar todo. Incluso a mí.
-¡Nunca te desbaraté!- dijo ella.
- Eso es lo que tú dices.
-No te creo. Podrás ser el dios del engaño, pero ya me sé todos tus trucos.
-Es en serio- insistió él. – Fue antes de nuestra noche en tu escuelita de encantos y la de la terapia, y luego de lo de los enanos. Me di cuenta antes que tú.
Ella se desconcertó, porque vio en sus palabras un tono de confesión.
-Si no es cierto, te dejo sin boca- dijo, ladeando su cabeza.
-Es cierto. Sabes que contigo no gano mintiendo.- le dijo, muy serio. Ella no asimilaba la información. No podía creerlo.
-¿Y por qué demonios no me dijiste nada?- le reclamó.
-Porque no quería.
-Me encerraron por eso cinco años, ¿sabes?- dijo enojada. - ¿Y tú ya sabías?
-Porque en ese momento hubieras negado para siempre lo que eres. Lo que yo sabía que ya eras.
-¿Sabes? En este momento… no quiero hablar. –No me había dado cuenta, pero a veces, toda la maldita gente tiene razón- dijo, y lo abandonó.
Él pensó que esa había sido una razón estúpida. Ella odiaba tanto a la gente como él. Pero por primera vez pensó que había cometido un error. Uno grande.
