Capítulo 10: Sospecha.
Él negó con la cabeza.
- Nunca antes me había gustado una chica y no sé como se actúa cuando eso sucede.
Abrió los ojos y él sintió que le penetraba el alma, que lo desnudaba espiritualmente, un sentimiento que nunca había experimentado en su vida. Sin embargo, olvidó todo aquello con sólo devolverle el gesto, sus ojos rosados eran sencillamente hipnotizantes. Siempre le gustó lo único y así como sus ojos, ella era única.
- No se actúa, Brick - corrigió sonrojada -. Dejas que tu corazón hable.
- Entonces ¿me disculpas? - la tomó de la mejilla, la misma que había golpeado, quería remediar la acción agresiva con un gesto cariñoso -. No fue mi intención herirte.
- Lo sé - sonrió comprensiva -. Tus ojos me lo dijeron, sé que tampoco querías herir a Rubí.
Brick se acercó lentamente, sin saber cómo hacerlo pero dejó que su corazón hablara. A centímetros de los labios de Momoko, ella lo tomó de la playera y lo atrajo hacia sí, quedando debajo y finalmente darse el beso que ambos anhelaban desde tiempo atrás.
Rubí siguió fantaseando sin escuchar la autoritaria voz de Momoko al otro lado de la puerta, su plan inicial había sido dejar afuera a su madre para que durmiera en la misma habitación de su padre y arreglaran las cosas entre ellos después de lo sucedido en el laboratorio, pero poco le duró la ilusión pues parecían no tener la intención de al menos dirigirse la palabra. Hiro la observó con una ceja alzada, sin entender lo que su hermana quería hacer pero después del segundo llamado, abrió la puerta de la habitación dando paso a Momoko.
- Gracias - le sonrió amable, Hiro se sonrojó -. ¿Por qué no abrían?
- Rubí está... - giró el rostro en dirección a su hermana y soltó un largo suspiro cansado -. Delirando y yo estaba en el baño.
- Te quedarás a dormir con Brick, ambos son hombres, si te quedas con nosotras serían un tanto... Incómodo.
- De acuerdo.
Hiro no rezongó, al contrario, justo en ese momento salió de la habitación en dirección al de su joven padre. Momoko lo observó retirarse en silencio y sonrió tiernamente, Hiro era la copia exacta de Brick. Igual de serios, orgullosos y prepotentes, realmente parecían y eran padre e hijo. Soltó un suspiro cuando enfocó a Rubí sobre la cama, con la mirada perdida y una boba sonrisa en los labios, no sabía en lo que estaba pensando pero le divertía verla así, era mucho mejor que verla triste.
Cerró con seguro la puerta del baño para luego despojarse del rojizo bikini, necesitaba una ducha urgente y nada evitaría que lo disfrutara en ese momento. Abrió la llave de la regadera y de inmediato dejó que el agua recorriera cada centímetro de su jovial cuerpo. Permaneció parada debajo del agua por diez largos minutos en los que su mente viajó a un lugar bastante perturbador. Brick parecía haber pasado por un cambio drástico, realmente seguía sorprendida después de los sucedido en la playa pero lo que más le desconcertaba era el hecho de que ahora Brick veía a Rubí y a Hiro con otros ojos. Sólo bastaba un segundo para saber que la mirada del Rowdy era indudablemente paternal, reflejaba ese amor de padre que de seguro crecería con el pasar de los años.
Enrojeció al recordar que ambos serían los progenitores y, temblorosa, se llevó una mano al vientre. Tal vez por instinto o probablemente ilusión pero sin duda sintió algo cálido dentro de su pecho. Acarició con suavidad el vientre plano e intentó inflarlo ligeramente para hacerlo parecer un poco abultado. Sonrió avergonzada. No sé imaginaba a ella misma embarazada y precisamente de Brick.
- Mamá - Rubí golpeó suavemente la puerta del baño -, iré con Hiro y papá, sino regreso es porque me quedé a dormir con ellos.
- De acuerdo, cualquier emergencia pueden llamarme al teléfono.
- Si, no te preocupes - rió -. Sabes que estaré con papá.
Asintió a pesar de saber que ella no lo vería. Escuchó la puerta de la habitación cerrarse y pensó que probablemente se quedaría a dormir con Brick, había mostrado cierta cercanía con él incluso después de lo sucedido.
Cerró el grifo y dejó caer la frente sobre la pared, perdida. Todo aquello era completamente nuevo para ella, no sabía cómo enfrentar el hecho de que concebiría dos hijos con el líder de una banda criminal. Sin percibirlo, una gran interrogante abarcó sus pensamientos. Por qué las chicas habían viajado en el tiempo, al parecer no sólo era para visitarlos, algo no estaba bien. Hiro parecía demasiado tenso cuando los vio por primera vez, aquella expresión de preocupación y miedo no podía apartarla de su mente desde que los vio llegar. Tenía que buscar respuestas y sabía con quién acudir.
Salió envuelta en una toalla y buscó desesperadamente su teléfono móvil. Cuando por fin lo encontró entre su equipaje, apretó un par de botones y envió el mensaje, sólo faltaba una respuesta y confirmaría lo que tanto estaba sospechando. Se dejó caer sobre la cama, agotada y en cuestión de segundos, el morfeo pudo con ella llevándola a un profundo sueño revitalizador.
Kaoru tragó saliva y se recargó sobre ambos codos, sin dirigirle la mirada a su acompañante. Odiaba tener que recordar que aquello los llevaría a una futura relación marital. Soltó un fuerte suspiro, llamando la atención de Butch. Era raro que a pesar de llevar poco tiempo juntos, podían convivir medianamente bien en los momentos de intimidad.
- ¿Qué sucede?
- Estoy aburrida...
- ¿Quieres hacer algo?
Kaoru lo volteó a ver curiosa, esperando una estupenda propuesta para alejar el aburrimiento pero él se limitó a dejarse caer sobre el suave colchón con los brazos debajo de la cabeza.
- ¿Y...?
- Nada, estoy cansado y ya no quiero seguir jugando contigo.
Ella se sintió indignada, el muy maldito la veía como un estúpido juguete con el que jugaba cuando sentía la necesidad de hacerlo. Desvió la mirada enojada mientras se dirigía a la orilla de la cama y agarró su campera negra del suelo, lo siguiente fue demasiado repentino y confuso para ella. Butch la tomó de la espalda y la obligó a dejarse caer sobre las blancas sábanas, éste aprovechó la posición para colocarse sobre ella tomándola de ambas manos para evitar que se liberara y sin previo aviso, se lanzó sobre sus delgados labios devorándolos como si no hubiera un mañana. No respondió de inmediato pues aún no procesaba lo que estaba sucediendo hasta que sintió la lengua del varón acariciar su labio inferior, pidiendo en silencio un permiso. Dudó, aquello no estaba bien...
Lo apartó suavemente y se mordió el labio, nerviosa.
- Butch - susurró tímida -, esto no es correcto... Tú y yo...
- ¿Aún no crees posible...? - se detuvo irritado -. ¿Jade y Raiko no son prueba suficiente?
- Lo sé pero no creo que sea conveniente adelantar las cosas, lo que quiero decir es que tal vez no sea tiempo de...
- Olvídalo - la cortó, enojado -. Mejor dormiré, apaga la luz.
Lo observó recostarse y cubrirse bajo las sábanas con el rostro enrojecido, se sintió mal por rechazarlo de aquella manera pero no podían darse el lujo de apresurar las cosas sólo porque ahora sabían que acabarían juntos. Apagó la luz pero no se quedó, se colocó la campera y salió de la habitación sin mirar atrás, no quería verlo por un tiempo, primero tenía que aclarar sus pensamientos.
Después de cerrar, quedó con la mano sobre el pomo de la puerta, pensativa. Había sido mala idea aceptar quedarse a dormir en la habitación de él. Desgraciadamente hubo un problema con el número de habitaciones disponibles para ellos, al parecer por un error de dedo sólo reservaron cinco cuando inicialmente eran seis. Al menos Jade y Raiko dormirían con Cristal y Shiro.
Soltó un largo y sonoro suspiro...
Él no era realmente el problema o tal vez si, sólo sabía que era difícil de aceptar todo lo que estaba sucediendo en esos momentos. Cuando comenzó a salir con Naruo Narushima, el musculoso del que se había sentido atraída cuando su padre le mostró por primera vez el rostro detrás de la máscara de luchador, sólo había pensado en ese momento junto a él pero que ahora llegara Jade y Raiko con la sorpresiva noticia de que serían una familia junto a Butch era simplemente retorcido.
No le gustaba la idea de ser madre, mucho menos la idea de ser una ama de casa. Siempre pensó que su lugar era fuera de las típicas cuatro paredes que la sofocaban día a día, recorriendo el mundo a su antojo pero después de aquello ya no sabía en qué pensar, mucho menos en qué hacer.
Tenía la opción de ignorar esa información después de que Jade y los demás regresaran al futuro pero algo dentro de ella se removía inquieto de sólo pensarlo. Le había tomado cariño a Jade pero no podía aceptarlo tan fácilmente, era perturbador...
Giró sobre sus pies dispuesta a alejarse de ahí...
Nunca esperó encontrarse precisamente con Raiko, el hermano mayor de Jade. Éste la observó con los ojos abiertos y finalmente le sonrió coqueto, igual de galante que Butch. La saludó con un movimiento de cabeza despreocupado y no pudo evitar compararlos, era como estar frente al mismo Butch, sólo que un poco mayor.
- Mamá - sacudió la cabeza -. Perdón, es la costumbre - subió la mirada al techo intentando recordar algo -. Kaoru, si no me equivoco.
- Si - metió las manos en los bolsillos de la campera y observó el largo pasillo -. ¿Quieres dar un paseo nocturno?
Él asintió y la abrazó por los hombros, demasiado suelto a su parecer pero el tipo de personalidad que imaginó tendría que surgir teniendo a Butch y a ella como padres. Salieron del hotel sin llamar la atención ni siquiera del recepcionista y se adentraron en la playa. El aire salado les pegó en el rostro de inmediato, era satisfactorio poder gozar del aire puro de la naturaleza. Kaoru se quitó las zapatillas deportivas y remojó los pies en la orilla del mar, Raiko escondió las manos en los bolsillos de su pantalón de mezclilla, atento a las acciones de su madre. La observó admirado de su belleza natural, muchas veces su padre le había platicado de lo hermosa que era de joven y que sin saberlo conquistaba el corazón de cualquiera que la mirara porque su inocencia y serenidad eran incomparables. Sin duda su padre tenía mucha razón aunque pensó que siendo su madre era más que hermosa, no es que no le gustara la persona frente a él pero siempre vería a su madre de una sola manera, como la de su propio presente.
Para él, la mujer que le dio la vida siempre sería la más hermosa de todo el mundo aunque estuviera vieja o débil o demacrada, sería su única musa, la más bella de las ninfas.
- Y dime, Raiko - le sonrió -. ¿Cuál es la verdadera historia?
- ¿Perdón?
- La verdadera historia - repitió paciente -, sé que Jade y las chicas no vinieron por una simple razón como la de querer vernos. ¿Qué sucedió en el futuro que requieren de nosotras?
Se rascó la nuca incómodo y desvió el rostro, completamente seguro de que si seguía en ese juego de miradas terminaría por revelar todo, porque ella siempre sería buena para sacar la verdad. Incluso a sus veintitrés años, era incapaz de mentirle descaradamente a su madre, por una simple y sencilla razón: era tan inmutable que no sabía si le creía o no y al final terminaba por decir toda la verdad, al contrario de su padre que era fácil de engañar.
Muchas veces había intentado mentirle pero siempre lo descubría así que normalmente rogaba porque su padre se hiciera cargo de los interrogatorios familiares, era más sencillo que lidiar con la mirada acusadora de su progenitora.
Cuando suele poner una mirada de reproche es porque sabe o sospecha algo y no indica nada bueno, justo como en ese mismo momento. La única que hasta el momento había logrado engañarla era ella, su tonta hermana menor: Jade.
- No creo que sea conveniente decírtelo, Hiro podría...
- De acuerdo - lo cortó divertida -. Sé que Momoko le sacará toda la información, la conozco - jugó con el agua a sus pies -. Después de lo que vimos hoy en la tarde, parece que no va a poner mucha resistencia al interrogatorio.
- Kaoru - subió la mirada encontrándose con un Raiko serio -, la razón por la cual Jade y la chicas vinieron al pasado es porque...
Gracias a VaLoc10000, loca-totalmente, Yin-princesa-del-olvido, Ruka Jimotoraku, misuki15, Seiryu.001, AnitaFH, ali-chan1234, pato262, Guest y Nicky.
Me gustaría agradecer a todas las personas que se han tomado el tiempo de leer mi segunda historia publicada, por ello me alegra anunciar que juntos hemos estado creando esta trama por un año, porque precisamente el catorce de diciembre del año pasado, di forma y vida a la historia para posteriormente publicarla con el miedo que toda novata siente antes de dar un paso. Es muy emocionante saber que gracias a ustedes he crecido como escritora y principalmente gracias a "Amor de padre". Me encantaría que me dejaran un review sobre qué tanto ha cambiado la historia, si me falta mejorar y cuáles fueron las escenas inesperadas que más les gusto. Cualquier crítica es bienvenida, después de todo, siempre aprendemos de las experiencias.
¿Reviews?
Neith15
