¿Qué te pasó?

Loki estaba maravillado del sistema del brazalete. Pero estaba asustado por lo que su gran maestro tenía que decirle. Hacía años no lo había visto. Solo una vez, que estuvo de visita en Asgard, junto con Zeus y Poseidón.

-La última vez que te dejé, vi a un gobernante competente. A alguien que podría ser rey de Asgard. Ahora veo a alguien de quien no esperaba un destino tan fatuo. ¿Qué te pasó?- le preguntó, desconcertado.

-¿Pero no vio todo lo que pasó? Odín, jamás podría tener un gigante de hielo como yo en el trono. Y ahora me condenó por querer gobernar como él. ¿Qué acaso en su encierro no lee noticias, o no le cuentan nada?

- Sí, yo siempre supe que Odín jamás te querría en el trono. Es demasiado… ¿xenófobo? Lo que sea. Ya lo sabía.- dijo Hades, con su desagradable suficiencia.

-¿Qué?- preguntaron Loki y Kali en coro, impactados por la revelación.

-Por supuesto. ¿Por qué crees que te escogí a ti y a ella? No será porque fueron los rechazados, los incomprendidos, los que todo el mundo aborrecía y temía. No… a ella la escogí por lo que puede hacer. Por lo que encarna. Y a ti, por lo que representas…

-¿Qué quiere decir?- preguntó Kali.

-Yo estoy presente en todas las batallas. Tanto de mortales como de inmortales. Almas inmortales y mortales son el alimento de mi casa…

Oyeron, de repente, otra voz.

-¡Oh, Haaades! ¡Cariñooooooo! Ya llegué…

-Ya… ya voy, Perséfone…

-¡Te traje pastelitos de ambrosía, chiquirrinín!

Loki y Kali se miraron, extrañados.

-Sí… mi pequeña gatita sombría… ya voy… hablo con un alumno…- dijo, mirando hacia atrás

-¿Sacaste al Cancerbero a hacer pis?

-Eh… este… no… ¿por qué no lo sacas, mandragorita?

-Buenoooo… y vuelve, porque te tengo que contar, mamá compró una nueva carroza, y Artemisa se volvió creo que una gran lesbiana. Una les-bia-na. Y Ares parece que se lió con Afrodita, y…

-Sí, sí… ¡ya sé!- le dijo Hades, irritado.

-¿Cómo?

Loki y Kali vieron a una figurita pelirroja ponerse las manos en la cintura, al fondo de la sombría habitación.

-Nada, mandragorita. Déjame hablo con unos alumnos acá, y ya voy. Lo que tú quieras.

-Te amo, bebeee….- dijo, lanzándole un beso, y él le lanzó otro. Luego borró su sonrisa, y se irritó.

-¿Me han perdido un poco el respeto por esto?

-Eh… sí- dijo Kali, con una ceja levantada. Loki también asintió.

-Bueno, esa es la única ventaja de tener que estar confinado. Me casé con la hija de mi hermana y ni Zeus puede hacer nada. En fin.

-¿Por qué lo confinaron?

-Por lanzar un monstruo gigante sobre alguna gente. Zeus me apoyó y luego cambió de parecer, como siempre. Es un idiota, pero me ha dado tiempo para recuperar mis poderes. Estudiar. Tal y como Kali te dice que hagas.

-¿Ustedes hablan?- preguntó Loki, mirando a Kali.

- Ella fue por iniciativa propia- respondió Hades. - .Pero me ha contado lo que pasó. Y bueno, en esa horrenda reunión, fue inevitable verte lanzar rayitos por aquí, y por allá con la raza más perdedora del Universo.

-¿Cómo sabe que lo son?

-Porque los diezmé antes. Cuando tenía tu edad. Solo- enfatizó, levantando sus cejas.

-Entiendo. Pero… volviendo a lo de los gigantes… ¿sabía usted que yo era un gigante de hielo?

-Jah, por supuesto. Así como sabía que ella era un completo ente destructor. Yo mismo le sugerí a tu padre tomarte.

-¿Y por qué hizo eso? ¿Qué propósito tenía?

-Ya lo entenderás, Loki. Verás, fuimos a ver el embrollo que hizo tu padre en Jottunheim. Mientras Zeus admiraba todo lo que tu padre tomó… yo te ví, y Odín te recogió. Él no te quiso en el trono, pero yo… sabía que el destino jugaría de otra manera. Por eso te tomé bajo mi protección, en la tonta escuela.

Él miró a Kali, y seguro ella le diría "ahora sabes lo que se siente, tonto". Pero ella no lo hizo. Él estaba furioso, porque todas las mentiras salían a flote, y hasta ahora lo entendía.

-¿Sabe lo que causó?- le preguntó, recriminándolo.

-Hijo, tu padre te hizo dios. Eso es preferible a quedarte como el triste hijo de Laufey para siempre…

-Pero no me dijo nada nunca- insistió. - ¿Sabe lo que causó pensar que yo podría ser el rey?

-Que serías el dios más perverso del Universo. Un digno sucesor mío. Lejos de la gloria, más cerca de la astucia…

-¡No voy a ser maestro de escuela!- protestó Loki.

-Eso no, eso no- gruñó Hades. - ¿Crees que yo obedezco este confinamiento?

-Ehm… sí.

-Niño ingenuo…

Vio un destello, y un golpe en su cabeza, que lo tumbó. Kali lo amparó. Era él, en persona.

-Pero… ¿cómo?- dijo Loki, aterrado. Kali lo miraba prevenida.

-Hay formas de salir de prisión… y fingir que sigues ahí. Mira…- dijo, y vieron la pantalla. Perséfone llegó, y lo que parecía ser Hades, asentía con la cabeza, y se fue a la habitación, mientras ella le contaba absolutamente todo.

-Me parece… si… aja…

-Increíble- dijo Loki, mirando a Hades, que lo examinó, con superioridad.

-Eso podrás aprenderlo, en algún tiempo. No ahora. Necesitas más tiempo ahí. Necesitas aprender más. Fuiste tan arrogante y confiado como tu hermano…

-Quizás…

-¿Y qué es eso de dar discursos a una cosa verde que luego te hace pedazos? Tenías todo para engañarla. Eso no fue lo que te enseñé.

-Eso le dije yo- apuntó Kali, y Loki se irritó.

-¿No pueden superarlo?

-Nadie puede superarlo. Es la peor humillación que le han hecho a un dios desde que…

-A usted lo venció el idiota de Perseo.

-Pero no me apalearon y me agitaron como frasco con semillas- insistió Hades, levantando las cejas.

-Es justo.- respondió Loki, asimilando la respuesta.

-¿Y cómo es eso que no fuiste antes a conocer otros mundos? Te creía en Muspelheim. En el Inframundo. Aprendiendo.- le reprochó Hades.

-Lo hice, maestro.

-No, no lo hiciste. Apenas tuviste oportunidad, te aliaste con la primera basura galáctica que viste. ¿Qué te pasó, Loki? Eras tan brillante. Despertaste el poder de ella, como te dije.

-¿Qué?- preguntó Kali, confusa.

-Sí- confesó Loki. –Fue también encargo de Hades. Tuvimos la misma idea.- dijo, sin atreverse a mirarla. Ella apretó los labios, irritada. Pero Hades tomó su rostro de nuevo.

-Dejaste a todos como tontos. Eras lo que yo esperaba de un rey.

-¿El rey que nunca pudo ser?- preguntó él, cobrándoselas así fuera con su acostumbrado ingenio verbal. Pero Hades no era dios de intimidaciones.

-No necesito el cielo, Loki. Tengo el infierno…¿qué tienes tú? – dijo acercándosele, sin ceder a su provocación.

-No lo sé- dijo, mirando al piso.

-Sí sabes. Quédate con Kali. Aprende. Porque cuando menos esperes… y como están las cosas… llegará tu oportunidad.

-Eso me lo dijo Kali. ¿Sabe usted algo más?

-¿Por qué habría de contártelo, niño? Me encantan las sorpresas…

-¿Eso qué significa?

-A que en estos momentos te daría un reprobado, niño. Pero te podría dar otra oportunidad. Para que no arruines la materia. Adiós- le dijo misteriosamente, y desapareció como una sombra negra, con la imagen en el brazalete. Kali se cruzó de brazos.

-Ahora sabes lo que se siente.- le dijo satisfecha, pero también molesta, porque Loki nunca le habló de Hades.

-Un poco.

-A mí también me dijo lo mismo de ti. Que tú tenías que aprender de mí el arte de la sutileza.- respondió ella, levantando las cejas.

-Fracasó rotundamente- añadió, pensativo.

-No.

-Lo he decepcionado. Yo lo admiraba.- insistió Loki, y ella asintió.

-Lo sé. Yo igual. Pero también está preso, como tú.

-Pero parece haber sido más inteligente. Siempre lo fue. Maldición.- dijo para sí, pues siempre quiso impresionar a Hades. Humillarlo. Que se tragara sus palabras, a pesar de lo mucho que lo admirara y respetara.

-Hades… nunca se toma la molestia de visitar o hablar con alguien. Todo el mundo le parece insignificante. Lo hizo por ti. Cree en lo que puedes hacer.

-Como tú. Pero es claro que él tiene sus intereses.- reflexionó él, y la miró sospechosamente. - ¿Y los tuyos? – le preguntó.

-¿Qué podría ganar? – dijo ella, desafiante. – Dímelo.

-¿Apoyo para tu reino? ¿Quizás querrías conquistar todo el mundo Deva con mi ayuda?

-Eres tan idiota- dijo ella, y él la tomó del cuello, pero ella le dio un manotazo.

-¡Loki! ¡Deja de ser un maldito niño!- le gritó, y él se levantó, limpiándose la sangre. Ella no estaba azul.

-Es portentoso. No eres azul. Eres tú.- observó.

-La misma, tal y como dices tú- respondió ella. -¿Ahora puedes dejar de intrigar? Vine porque me interesa ver cómo estabas. Necesito además, saber qué te mandó a hacer Hades.

-Y luego…¿qué?- respondió él, levantándose tambaleante.

-Sal de tu celda.

-¡Siempre me dices lo mismo!- le gritó. – Sabes que no…

-¿Por qué Hades y yo creemos que puedes?- le preguntó ella, con una sonrisa desafiante, acercándose a él, que se impuso también.

-Parece que fuera tu amante.- le respondió, tocando su cara.

-Por favor, es muy viejo para mí…- dijo ella, con perfidia.

-¿Temes la verborrea de Perséfone? – preguntó él, para hacerle perder los estribos.

-Eran peores las bofetadas de tu pobre, pobrecita novia…- le dijo, tratando de ofenderlo.

-A veces te las merecías- respondió él, que la acercó más a su rostro.

-Provócame… vamos… ella no te sirve…

-Oh, basta. – dijo , con un gesto en la mano. –Esto es ridículo. Ella asintió, contrariada.

-Sí, lo es. ¿Ya dejaste de llorar?- le preguntó, cruzada de brazos.

-¿Qué esperabas que hiciera? Estoy desesperado, aunque no se note.- dijo, tomando más vino, y sentándose. – Mucho.

-Hazle caso a Hades. Esta vez. Otra vez- dijo, y le quitó la botella.

-¿Por qué aguantas esto?

-Porque te conozco, idiota. Y tú corriste detrás de mi trasero luego de que te partí los huesos. Siempre corrías detrás de mi trasero.

-Algo así.

-Además, cumpliste el pacto por mí. Eso te lo debo- le dijo, suspirando.

-De nada.

-Ya relájate, tontorrón. Hades tiene razón. Toda.

-Siempre la ha tenido.- pensó él.

-Ahora cuéntame cómo fue que te encargó que yo me convirtiese en eso que me convierto- dijo, haciéndole masaje. Él tocó su pierna, pero se electrocutó.

-Oh, ¡vamos!- protestó él.

-Ah, que no se te olvide lo que pasó- dijo ella, muy seria , y él negó con la cabeza, fastidiado, pero sonriendo.

Años antes

-Y si tenemos una cuadratura de quinientos eones, entonces, podremos decir que es una fórmula invertida. ¿Entienden, jóvenes? Bien… tú, Thor. Dime entonces cuánto daría la fórmula.

-No lo sé, Señor Q.

-¿Volstagg?

-Eh… Señor Q, no le estaba prestando atención.

-Tu, Krishna. ¡Señor Krishna, esto es inconcebible!- dijo, y de un rayo separó a este, y a una ninfa, que se estaban besando.

Solo veía tres manos levantadas. Loki, Kali y Hefesto.

-¿Alguien diferente? ¿Tu, Sif?

-Señor Q, tengo una confusión en la fórmula…- dijo la pelinegra, viendo que sus notas no concordaban con la explicación.

-¿Atenea, mente brillante?

-¿Qué? No sé. No voy a estudiar fórmulas cuando salga de aquí, ¿o sí? Me gusta el arte. Esto no me va a servir para nada.- dijo la rubia, arrogantemente.

-Muy bien. Examen. Todos. En grupo, jovencitos.

Rechiflas, protestas, y gruñidos. Maldiciones. Ahí era la única vez en que buscaban a los integrantes del 'Grupo de Hades', pero por separado. Afrodita y Parvati se mostraban solícitas con Kali, Thor ya estaba jalando la silla de su hermano (con él, y con el otro grupo cerca, harían copialina colectiva), y Hefesto era bien tratado por Apolo y Ares, sus abusivos hermanos. Entonces, Loki se acercó al señor Q (Quetzalcoatl, pero su nombre era imposible para todo el mundo).

-Señor Q… yo creo que sería buena idea que…

-¿Qué se hagan ustedes tres? –preguntó en voz alta, mientras los implicados se miraban preocupados, porque no querían suicidarse más socialmente. - ¡Perfecto! Loki, Kali y Hefesto se hacen juntos. El resto, se las arreglan.

Más rechiflas, maldiciones y demás. Kali tuvo que apartar a Hefesto, porque le cayó un rayo. Loki esquivó la flauta de Krishna, e hizo un escudo protector para la lluvia de papeles.

-Ya, ¡comiencen!

-¿Qué haces? – le preguntó Loki a Kali, que escribía el resultado en otro papel, y en otro. Hefesto seguía resolviendo el examen.

-Algo que salvará tu trasero cuando salgamos de aquí. Pstt- silbó a Thor, y le hizo aparecer el papel. Este le hizo una señal afectiva a Loki. Apolo la miró suplicante, y ella le hizo aparecer las letras. Así, con todos los demás. El asgardiano estaba furioso, y desconcertado.

-No tiene sentido. ¡Ayudas a todos esos haraganes por nada! ¿Qué diablos hiciste?

-Salvar nuestras vidas. Ahora continúa.

-¿Para qué? Parece ser que ya todos tenemos el mismo examen- dijo él, tirando la pluma.

-Pues continúo yo- dijo, y le arrebató el papel. – Hefesto- le dijo, y ellos resolvieron lo que quedaba.

Todos entregaron el examen, y a la salida, Thor fue el primero en abrazar a su hermano.

-¡LOKIIIIII! ¡Gracias, mi querido hermano!- dijo, revoloteándole la cabeza. Apolo lo miró con aprobación.

-Creí que eras un cretino del asco. Pero esta te la debo. Hay fiesta en mi casa. Estás invitado. Lleva a tu nena y consíguele otra al cuatro ojos. – dijo, mirando a Hefesto.

-Sigyn, se llama.- dijo Perseo.

-Uy, tienes dos. ¿Qué onda, Kali?

Esta evitó mirarlo, pero sonrió.

-Muy bien. De maravilla- le dijo, asintiendo. Thor se incomodó.

-Eh este… vamos a entrenar… todos. Y tú y yo tenemos que pedir permiso a papá, creo. Hablamos más tarde. Eres el mejor- dijo, abrazándolo, y aturdiéndolo. Él miró extrañado a Kali.

-¿Quieres ahora hacer relaciones con todos?

-No, quiero mi venganza. La fiesta de Apolo es mi oportunidad.- le dijo.

-Sí, no lo había pensado.- dijo él, tomándose su barbilla. – Buena idea.

-¡No habías pensado en nada!- dijo ella, caminando por el pasillo.

-Sí. De hecho era partirle las piernas en lucha, entrando en el cuerpo de Ares, pero ya que quieres hacerlo de otro modo…

-Oye, esa opción me gustaba- dijo ella, levantando la ceja. Él alzó los hombros.

-La fiesta me suena más divertida. Además, no salimos hace tiempo.

-Tú vas con Sigyn, y yo… voy con Hefesto- dijo, y tomó del brazo al gafufo, que se sonrojó. Loki gruñó, y lo miró despreciativo.

-Linda elección.

-Es la única que tengo. ¿Quieres ir? – le preguntó, y este asintió, entusiasmado, y sonrojado.

-Trae tu pareja. Nos vemos en mi casa.- le dijo, y él asintió, con un gesto vago. Detrás de las gradas del gran coliseo, pasó el cigarrillo de láudano del Estigia a Seth, que sonrió. Él también sonrió.

-No me jodas. Tienes a dos novias. Tú, que no pareces ni mierda…- se rió, y comenzó a toser. Loki aspiró el otro poco, también riendo.

- ¿Sabes? Kali ha… es… - dijo, tratando de explicar sonriendo y levantando las cejas, y Seth se echó a reír. Él también.

-Sigyn está más buena, menso.

-Pero no besa como la otra. Tú la vieras, viejo. Por todo lo que existe, es como si … probaras el mejor néctar y Atena te la… ya sabes…

-=Y)(/&)/&)(&

-Mejor aún. Por todos los demonios del Yggdrasil. Tiene empeño…

-¿Te la liaste otra vez?

-Después de estudiar, en la biblioteca. Me llevan todos los idiotas del Tártaro. – dijo, deleitado.

-Pos tenlas a las dos, ¿no?- señaló Seth. – Yo tengo a Neftis…

-Es tu hermana- dijo Loki, extrañado.

-Oye, en mi mundo nos casamos con nuestras hermanas, ¿sí? Como los Olímpicos, pero esos son hipócritas.

-Ok…

-Como te digo- dijo Seth, embebido. – Yo tengo a Neftis, y a Atena. Neftis es buena para palabras melositas. Atena es el monte enfurecido. Ya.

-¿Y la una sabe que estás con la otra?

-No- dijo con una sonrisa.

-En mi caso, Sigyn desconfía todo el tiempo. Además, creo que ninguna de las dos amaría la propuesta. Menos Kali.

-¿Te lo ha dicho?

-Sí.

-Pues aprovecha, viejo. A ella le importa un absoluto rábano. Yo de ti, le hago.

-Tiene esa cosa llamada culpa, o lo que sea- dijo Loki, aspirando otro poco, y luego tosiendo.

-Que, ¿por Sigyn?

Loki asintió, y luego tosió, para reírse.

-Esta está buena. La compraste bien preparada. Sí, por Sigyn. Dice que yo la amo, y todo eso. Pero… tú me entiendes.

-Pues a la mierda. Ya harás algo para convencerla. Oh, carajo.

Ahí estaba Poseidón, mirándolos, con los brazos cruzados.

-Se puede saber… ¿qué están haciendo los jóvenes?

Loki desapareció el cigarrillo, y Seth hizo un hechizo aturdidor. Poseidón los miraba sospechosamente.

-Levántense, antes de que los lleve con Amaterasu. Muévanse, haraganes.

-Sí… señor P.- dijeron al tiempo, mirando al suelo . En eso, el temible dios, que era coordinador de disciplina, se fue.

-Oye. ¿Vas a la fiesta de Apolo?- lo señaló.

-Pos claro- dijo Seth.

-Lo que sea que hagas. No tomes nada. Lleva tu propio licor. –le advirtió.

-Bueno…

Mundo de los Devas

-Loki, no entiendo por qué llevamos quinientos barriles de cerveza- dijo Sif, sentada sobre ellos. Thor alzó los hombros. Todos estaban en una gran carroza. Loki conducía.

-Bah, ¡para emborracharnos! Para qué más. Loki piensa en todo. Y oye, ¿Sarasvati es tan bonita como dicen? A Hogun le gustan dulcecitas – bromeó, y todos rieron. El pelinegro estaba silencioso, y Loki suspiró.

-Sí, no sale mucho. Va a una escuela de niñas. Sus tíos dijeron que era especializada para ella, lo cual me parece una idiotez.

-Y a mí, porque si está tan buena como Parvati, debería estudiar con nosotros – dijo Volstagg, y todos se rieron.

-¿Y recuérdame con quien vas tú, Sif?- preguntó Loki.

- Con Ares. Parece ser buen tipo.

-Claro que no- protestó Thor.

-Pues nadie más me invitó. Además es viril, y guapo.

-Es un imbécil- acotó Fandral, y todos los demás asintieron.

-Tú cállate, Volstagg. Parvati sale contigo y no quiero soportar tenerla en mi mismo espacio.

-¡Solo por un momento, Sif!- dijo Volstagg. -¡Vamos! ¡Salió conmigo, es un gran logro!

-Lo que sea. ¿Y tu, Fandral?

-Artemisa.

-Esa es peor.- dijo Thor, sonriendo.

-Pero no viene, porque la fiesta es en su casa. Y oye, Sigyn ¿qué?- le preguntó Fandral a Loki, que miró al piso.

-Allá, en el Olimpo. Se quedó en pijamada con Afrodita e Isis y otras chicas.

-Iugh- dijo Sif. – Y Thor tiene que ir a besar a Afrodita.

-¿Qué? Dijo que quería salir conmigo.- dijo el rubio, con picardía.

-Bueno, llegamos- dijo Loki, entrando a la atmósfera de los devas. Todos comenzaron a sufrir por el calor. Llegaron a un palacio, lleno de pavos reales. El más grande se acercó a Loki.

-Señor. Viene usted con compañía.

-¡Chandraditya!- dijo Loki, que le hizo una reverencia. Todos los demás lo miraron con enternecimiento. Para ellos solo era un pavo.

-Hola, Cookie- dijeron al tiempo. El pavo se molestó.

-Señores- dijo el pavo despectivo. –Pasen, por favor. Mi ama Laskmí se encuentra fuera de casa, junto con el señor Visnú. El señor Shiva y el señor Krishna ya se fueron a la reunión.

-Menos mal. No quería encontrármelos- dijo Thor, y los otros asintieron, irritados. Eran tan arrogantes como apuestos… y un poco idiotas.

-Ah, por fin- dijo Parvati, que iba provocativamente, despertando el deseo de todos los varones de la sala. Tenía un cristal en la frente, y el cabello muy liso. Mostraba el ombligo. Los miró a todos como si fueran poca cosa, y se acercó a Volstagg.

-¡Mi barbuchín!- dijo, y se le abalanzó, para besarlo. Este sonrió, e hizo lo mismo, para horror de los demás. Luego del espectáculo, miró con fastidio la escalera. Sarasvati bajó, y era otra belleza. Saludó dulcemente a Hogun, y le dio un beso en la mejilla. Este se puso rojo.

-¡Tarada! Ya llegaron. Más vale que bajes.- gritó Parvati hacia arriba. -¡Baja! No llegaré tarde por tu culpa.

-¡No le digas así! – la reprendió Sarasvati.

-Kali… ya baja. Te ves muy bien. Te juro que te hice algo bonito. Vamos.- dijo ella, con voz cantarina.

Kali bajó, con el cabello recogido, maquillada, y con una argolla en la nariz. Tenía un cristal más pequeño, y mostraba el ombligo. Todos quedaron boquiabiertos, y Thor asintió. Sif la veía sonriendo, y Loki le dio la mano.

-Hola…- le dijo, aclarando su garganta. Ella, de pronto, se puso un velo encima.

-¡No!- le dijo Loki, perturbado. Miró hacia atrás, y los otros le hacían señas, diciéndole que se lo guardara.

-Hola. ¿Vamos? – le dijo, y él suspiró.

-Vamos.

Ella estaba sentada adelante, mientras él evitaba mirarla. Thor sonreía, burlón por la escena. Sif, que tenía a Parvati al lado, estaba furiosa. Hogun no le decía nada a Sarasvati, que solo sonreía, y hablaba con Fandral y Volstagg.

-Ehmm… ¿quién te…?

-Sarasvati y nuestras criadas. Ella tiene mucho don para eso- dijo Kali, sin prestarle atención. – Te ves bien. Menos mal no trajiste el casco.

-Eh… gracias.

-Es feo.- dijo ella, y él siguió conduciendo.

-Eh… sí, eso creo… oigan, ¿no que querían comer jabalí donde Fei Zun?

-¡Ah si!- insistió Volstagg. - ¡Vamos primero allá!

-¿Jabalí, barbuchín? Me voy a ensuciar el vestido, bebé.- protestó Parvati.

-Hay servilletas- dijo Sif, irritada.

-Parvati, será divertido. Hogun, ¿puedes enseñarme a comer?- dijo Sarasvati, y este asintió, con una sonrisa estúpida, mientras ella le tomaba la mano.

-¡Pero es que es todo grasoso! Y sabes que odio la grasa. Los devas no comemos grasa. La grasa es sucia, y…

-Esta te gustará, Parvatita- insistió Volstagg. – Mucho.

-Como tú digas. Pero solo pediré una bebida.

Llegaron a una posada que parecía insignificante. Sif selló la cerveza con una llave especial. Parvati la miró despectivamente, pero Volstagg la cargó. Loki ayudó a bajar a Kali, pero no supo cómo, y Thor la ayudó. Él lo miró irritado, pero Kali le dio un golpe en el plexo. Una taberna llena de dioses de todos los mundos.

-¡Amo este lugar!- gritó Volstagg, y Parvati miraba todo horrorizada. Sarasvati estaba entusiasmada, y apenas pasaban las hermanas, les silbaban.

-Siempre causan eso- dijo Kali, de gancho con Loki.

-Tú también. Hoy.

-Por favor, qué mentira tan barata- dijo ella escéptica, pero él le sonrió.

-Es cierto.

-Ajá.

-No, es cierto- dijo Thor, y la ayudó a sentarse.

-Jabalíes y cerveza para todos – ordenó al cantinero, un hombre azul de muchos tentáculos. Comenzaron a beber y a comer. Hogun partía los pedazos para Sarasvati, que sonreía, y se reía de los chistes de Fandral y Sif.

-Oye. No me puedo quitar estas pulseras. ¿Partes el jabalí por mí, por favor?- le dijo a Thor, pero Loki le indicó que él lo hacía.

-Ten- le dijo, y ella comía, con los cubiertos, pero también se enredó. Loki le daba pedazo por pedazo.

-Sin atragantarme- le ordenó, y él volteó los ojos.

-Gracias- le dijo ella sonriendo, burlona. Él suspiró.

-Ahora la cerveza. .Pareces bebé, o algo.

-No me ofendes, y lo sabes.

-Ajá-dijo él, y le dio la cerveza. Mientras tanto, Thor los miraba con aprobación, mientras comía.

-Genial- le dijo a Sif, que miró a Loki escéptica. Ahora este le limpiaba la boca a Kali.

-Hefesto se va a desmayar. Pobre desgraciado – le susurró . Ella le pegó en el hombro.

-Ajá. Dame más cerveza.

-Te emborracharás y no cumpliremos con nuestra venganza. Come- le dijo, y ella masticó, ya un poco irritada. Él comió también.

-Más.

-No. Te necesito sobria. No ebria como cuba.

Ella tomó su mano, y se la hizo agarrar al frasco. La hizo beber. Luego tosió, y sonrió.

Salieron de la posada, con maldiciones de Parvati, por haberle caído una gota de cerveza en sus zapatos de cristal. Llegaron al Olimpo, franqueado de elfos de luz, criaturas menores y dioses bebiendo a las afueras del palacio.

-Eh… creo que no solo Hefesto se desmayará.

-Basta.

-Escúchame, tu…

A Loki lo tumbó Sigyn, que lo besó de inmediato. Kali volteó los ojos, y buscó a Hefesto, que efectivamente se desmayó al verla. Apolo apareció.

-¿Kali?- le preguntó, sin reconocerla.

-Ella lo empujó, y arrastró a Hefesto a un rincón, para acomodarlo. Afrodita la miró, conversando al lado de Parvati y Sarasvati, extrañada.

-¿Esa es su hermana?

-¡Si! –dijo Sarasvati orgullosa.

-Si- dijo Parvati, irritada. –Ignórenla.

Voltearon a mirar, pues una pareja hacía mucho ruido.

-Eso, muñeca. Eso… como cuando me das estocadas…- dijo Ares, y Sif dejó de besar su cuello.

-¡Bésame, tonto!- le dijo, y él la acorraló. Loki y Sigyn pasaban entre un montón de parejas similares. Krishna estaba rodeado de chicas, y Shiva hablaba con Astarté. Apolo y Perseo jugaban a tirarse un bloque de oro, mientras que Afrodita estaba sentada en las piernas de Thor, hablando con Hércules, que ya había conseguido otra chica en vez de su novia muerta.

-Se llama Hebe. Anda por ahí- dijo, mientras tiraba otra vez el bloque.

-Loki, estoy tan feliz de que estemos juntos, en este lugar. Seguro por lo que hiciste hoy, te invitarán a más celebraciones. Me enorgullece que hayas sido tan generoso.

-De hecho, fue Kali- dijo él, buscándola. - ¿Quieres comer?

-Sí – dijo ella fastidiada. – Gracias- le dijo, cuando le trajo dos viandas. –Come- le dijo, y él se atragantó.

-Eh, gracias. Gracias- le dijo, sonriendo, para darle un beso. –Mi bella Sigyn. Mi bella…

Volvieron a besarse, y él vio a Kali, cercada por varios. Y se acordó de lo que tenía que hacer.

-Mi querida, por lo que más quieras. No bebas nada del Olimpo.

-¿Ah? ¿Por qué?- preguntó la rubia, suspicaz.

-Porque porque porque… el licor del Olimpo emborracha más rápido.

-Esa es la idea… -dijo ella, abrazándolo. Él la apartó.

-Pero me rechazaste en el baile porque…

-Cambié de idea.

-Espérame aquí. Tengo que ir... a saludar a alguien. A Hefesto. Eso- dijo.

-Pues no me muevo de acá- dijo ella, guiñándole el ojo. Él tomó su mano, y la besó, para irse.

-Está bien…- dijo él, que desapareció la fuente de bebidas a la vista de todos. Él también se volvió invisible. Kali era la única que lo veía. Era otro de los trucos que los dos habían desarrollado. Solo fingía hablar con todos los demás, y hacer como su hermana. Vio que Loki echó dos serpientes que se deshicieron, en la fuente de bebidas.Y lo último: Semillas del Tártaro. Haría vomitar a todos por una semana.

"Todo tuyo"

Kali sonrió, y se levantó. Se acercó a Apolo, insinuantemente.

-Oye.

-Hey… hola… te ves… wow… ¿sin rencores por lo del baile?

-No… para nada… - dijo ella, muy segura. – Bebe. En señal de amistad.

-Pero bésame.

Ella lo hizo, y Loki los miraba sombrío. Luego le hizo beber todo.

-Eres mejor que tu hermana…- le dijo, y ella sonrió. Tomó la otra bebida, y se perdió entre la gente.

-La cura.- dijo ella a punto de aplicar otro cubo en la fuente, pero él la detuvo.

-Todavía no. Quiero que la beba más gente.

-El pobre Hefesto no lo merece. Además, mi prima tampoco.

-Es lo que hay que pagar.

-¡Hey! ¡Yo traje cerveza! – gritó Thor. -¿Quién quiere?- dijo, y la mayoría salió. Ella tenía otra taza, y otra, pero se aseguró de echar la cura, a despecho de Loki.

-Lo matarás. Y cuidado, no confundas nada.- le advirtió.

-No. No creo- dijo ella. Tú vete con tu novia. Yo me encargo del idiota, y nos vemos en la esquina del árbol en cinco minutos.

-De acuerdo.

-Apolo… ¿otra?

-Él la atrajo contra sí, y bebió, mientras comenzaba a besarla otra vez. Parvati y Afrodita no daban crédito a sus ojos. Hefesto, entonces, vino, furioso.

-¡Mala! ¡Eres igual a Loki! ¡Traidora!

-Amiguito… por favor…- dijo Apolo. Aunque este fuera su hermano, también lo trataba como una basura.

-No, no… Hefesto- dijo preocupada, y le pidió ayuda a Loki, que le dijo que estaba ocupado, pues Sigyn seguía hablándole. No podía ni quería oírla.

-Oye, cojo…

-Soy tu hermano, así no te guste. ¡Traidores!- les dijo, y se abalanzó contra ellos, pero entre Volstagg y los demás lo tomaron, y le dieron mucha cerveza. Él se emborrachó de inmediato.

-¿Vamos a mi habitación?- dijo Apolo, y Kali miró a Loki, que los seguía con la mirada. Ella asintió. El dios ya estaba tambaleante.

-Oye, Sigyn…- dijo, quitándose de encima de ella, luego de que se puso a besarla. –Voy por más bebidas. No tardo.

-Ok, cariño. ¡Chicas! –les dijo a Afrodita y Parvati, que solo chismorreaban porque no daban crédito a sus ojos.

-Oye… siento que me quiero arrancar el corazón- le dijo Apolo. – Me siento mareado…

-Pero bebimos de lo mismo… - dijo ella sentándose. – Te voy a hacer algo que las devas sabemos hacer…- dijo, desabrochándole los pantalones. Él sonrió, y de repente, sintió dolor, y horror, al verla azul, riéndose. Y un dolor horrible, porque ella había usado sus colmillos. Gritó, pero nadie parecía oírlo.

-¿Qué eres, maldición? ¡Qué me estás haciendo?- ¡Mierda, mi cosita! ¡Qué….!

-No se la cortes. Eso sería muy poco para él- dijo Loki, acercándose. Ella se rió, y la vio esplendorosamente azul, salvaje. Sacando su lengua, y sonriendo, furiosa y frenética.

-Quiero sangre…

-Dale la humillación- le susurró. Ensúcialo de porquería- dijo, y le cargó una caja. – Rayos psiónicos… y porquería.

Ella le arrojó todo encima, incluyendo insectos. Él maldecía y gritaba, mientras ella reía. Loki solo miraba con satisfacción. El joven dios se abalanzó contra el asgardiano, que lo engañó con su imagen. Pero Kali lo tomó del cuello, ávida de sangre.

-Por favor… no me mates…

-Quiero… la humillación….- le dijo, y una lágrima salió de su rostro. Loki puso una mano en su hombro, y cuando Apolo despertó, todo el mundo se reía de él. Estaba desnudo, y pintarrajeado. Como una mujer. Kali fingía vergüenza, al lado de Loki, y fingía estar ahí, mientras lloraba.

-¿Qué? ¿Maldición? ¡QUEEE! ¡Bájenmeeee!- gritó, y entre Thor y Shiva lo ayudaron. Iba a empujar a Kali, pero Loki se interpuso.

-¡Tu! ¡Basura!

-Pero estuve al lado tuyo, cuando comenzaste a correr de la habitación a desnudarte, y a pintarte como una gopi- dijo, llorando, en los brazos de Loki. – Le pedí ayuda a mi amigo.

-¿Quée? Fue lo que me diste, maldita embustera.

-Calma, calma- dijo Shiva, sospechoso de ella, y de Loki. Thor se negaba a creerlo.

-¡Me cortaste mí!- dijo, y se la vio intacta. No tenía marcas.

-Mierda… mucho láudano. Pero fuiste tú…

-Oye, todos tomamos lo mismo – dijo Thor. – Algo te pasó. Ven acá, vístete. Ya retomemos la fiesta, hombre- dijo, molesto.

-Sabía que no me perdonarías nunca, taimada, serpiente…

-No sé de qué hablas. Si pedí ayuda apenas te enloqueciste conmigo. ¿En serio no te acuerdas de nada?

-No- dijo Apolo. – Soñé con los dos, que me cortaban mi cosita.

-Oigan a este- se rió Hércules. Thor hizo un gesto de extrañeza.

-Ya calmaremos a la gente. Ven, bebamos cerveza de mi barril. Traje mi licor.

Los dos se miraron, y se abrazaron. Chocaron sus manos.

-Los mejores. –le dijo ella .- Gracias.

-De nada.

-Me sentí bien. Libre. Salvaje…

-Totalmente- dijo él, recordándola. –Voy con Sigyn.

-Y yo con Hefesto. Tengo mucho que explicarle.

-¡Tú! ¡Lo sabía! ¡Otra vez!- gritó Sigyn. – Malditos idiotas- les dijo a los dos, pero Kali la persiguió.

-No, no es lo que crees. Loki me ayudó en…

Otra bofetada.

-¡Ya basta, maldita sea! – le dijo, deteniendo sus brazos, pero esta vez era Loki.

-¿La estás defendiendo?

-Sí- dijo Loki, furioso.

-¿Por qué?

-Porque no pasa nada. Tenía que ayudarla. Es todo.

-Pues háblame cuando termines de "ayudar"- dijo lastimada. Kali volteó los ojos.

-Esto es patético.

-Total.

-Igual, gracias. Fue lindo de tu parte.

-¿Puedes acompañarme luego?

-No. Le prometí a Hefesto una…

-¡El Rey! ¡El Rey! ¡El Rey! ¡El Rey!- gritaban Hércules, Perseo y Thor, con el pequeño cojo, coronado. Él tomaba cerveza y besaba a dos ninfas.

-Ok, ya no tengo una cita. Ve. Yo me las arreglo- le dijo, empujándolo. Él besó su mano, y ella le sonrió, sin creerle. Pensó en la taberna, cuando le dio la comida, pero prefirió apoyar a Hefesto.

-¡Oye! ¡Oye!- gritaba Loki a Sigyn. La detuvo antes de que se fuera. -¡Espera!

-¿Qué?

-No hay nada… entre los dos. Ella es mi hermana. Mi alma gemela. Pero te amo a ti. Yo te amo a ti- le dijo, y ella se conmovió al verlo tan cansado, y lo dejó subir. Él la dejó en la puerta de su casa.

-Qué lindo. ¿A dónde vas ahora?

-Por mi hermano, por supuesto. Yo conduzco, ellos están ebrios.

-Eres todo un ejemplo.

"Sí, como no", dijo Loki para sí. Fue con la carroza, y se plantó ante Heimdall.

-Y vuelves a la fiesta.

-Claro. Tengo que llevar a los otros.

-Pero yo puedo traerlos.

-Ehm… sí, pero yo quiero volver a la fiesta.

-Le mentiste a la rubia.- insistió Heimdall.

-No. Dije que iba a la fiesta.- insistió él, levantando una ceja.

-Pasa- dijo Heimdall suspicaz. Nunca había confiado en Loki, pero no sabía por qué demonios sus excusas le parecían divertidas por esa vez. Cuando volvió al Olimpo, encontró a todos cantando, y bebiendo, y a Kali cercada por Parvati, Afrodita y Tara.

-Demasiado rojo, ¿no crees?

Kali parecía ebria. Ya no estaba en sus facultades. Una a una comenzaron a empujarla. Hasta que Loki se interpuso.

-El novio de Sigyn. ¿Qué haces aquí?

-Me llevo a esta mujer a su casa. Quítense- les dijo, y ellas se burlaron.

-Trata, tonto.

Las engañó con una imagen, pues ya iba con ella cargada. La dejó en la carroza, durmiendo. Y se despertó, mientras él miraba la galaxia, ensimismado.

-Qué hay. ¿Qué hice?

-Bebiste como un guerrero luego de batalla.- le respondió.

-¿En serio? ¿No hice algo similar a Apolo?- dijo mareada. Él negó con la cabeza.

-Gracias- le dijo, sonriendo. Él asintió, y ella tomó su mano. Él no la retiró.

-Ahora eres tan corrupta como yo. Felicidades- se burló. Ella sonrió, y se miraron.

-Tu novia me odia.

-Lo sé. Pero tiene razones.

-No me voy a prestar a un juego idiota, Loki. –le advirtió ella.

-No es un juego. Simplemente, que …

-¿Qué?

Él la besó, y ella lo abrazó. Siguieron, acariciándose, y él se acomodó encima de ella, sin dejar de besarla, hasta que ella lo apartó.

-¿Qué? ¿Qué?- le preguntó, y ella lo empujó rápidamente, salió de la carroza, y vomitó. Él se murió de asco, pero le prestó un pañuelo y le sostuvo el pelo, mientras ella seguía . Él descubrió algo horrible:

-Maldición. Bebiste también.

Ella asintió, antes de desmayarse en sus brazos. Conclusión: Un montón de ebrios, menos Sarasvati, que estaba preocupada por su prima, y una envenenada, tuvieron que ser transportados por él. Bonita fiesta.

Una semana después.

-Llévale la tarea a Kali Mata- dijo la consejera escolar, de cabello azul oscuro. Loki la miraba con descaro.

-Deja de mirarme el trasero, Odinson. – dijo ella, corrigiendo exámenes.

Él insistía, y ella se levantó, para tomarlo del mentón.

-Ese es el problema cuando te jodes a estudiantes. Siempre quieren más.

-Sí. Quiero más- le dijo a Angrboda, quien lo había seducido luego de haber pasado, hacía un año y medio, por detención (había convertido a Hércules en rana, y con Kali tuvieron tremendo castigo).

-Loki, hoy salgo con otro. Llévale la tarea, y no se habla más.- dijo, y se volvió a su puesto.

-Me la debes, Angrboda.- le susurró, y ella volteó los ojos. Loki se quedó furioso, ella nunca se resistía a él, pero su iniciativa estaba fallando. Y se molestó más al verla salir y encontrarse con… Zeus. Qué zorra.

Llegó al mundo Deva, y Cookie lo llevó a la casa de la anciana Dhugavatti, quien cuidaba a Kali.

-¿Y qué haces acá? Te veía en el palacio.- le preguntó a Kali.

-Bah, esa maldita zorra manipuladora de Parvati dijo que envenenó el ponche, y le creyeron todo.- dijo Dhugavatti. Kali estaba azul, todavía.

-Pero Shiva y Krishna estaban ahí. Eso no pasó.- insistió él.

-Ellos dijeron que la vieron en actitudes "impropias" con el otro Olímpico enfermo. Que este la contagió.

-Eso es basura- protestó Loki. – Oye, te traje la tarea.- le dijo a su amiga.

-Gracias- dijo ella fastidiada. – Le pusimos mucho de todo a esa cosa…

-Se te pasará.

-Ah, Loki, ¡eres tan buen muchacho!- dijo Dhugavatti, que se fue de la habitación.

-¿Qué hice luego de que estaba en medio de esas tres perras?- preguntó Kali, examinando todo lo que tenía que hacer.

-Nos besamos.- respondió él, dándole las demás tareas. Ella cerró los libros.

-No puede volver a pasar. Fue el alcohol, y que Sarasvati me vistió como zorra. Pero no pasará otra vez.

Cinco minutos después, ella estaba encima de él, y rodaban por la cama. Dhugavatti entró con refrescos, y se devolvió indiferentemente. De pronto, ella lo apartó.

-¡Para! No estoy lista.

-Oh, sí, si lo estás- dijo él con una fingida sonrisa de cortesía.

-¿Y cómo sabes?

-¿Te has visto? – le preguntó, recordándole el episodio con Apolo.

-Si mencionas a Apolo, te juro que te mando al otro extremo de este palacio- lo amenazó. Él sonrió.

-Eso cuenta en tu historial…

-Tú lo pediste…

-Por favor, ¡eso no es nada! Te va a gustar… créeme.

-Mejor. Hagamos. La. Maldita. Tarea.- le dijo, pero él la cercó.

- Luego.

-¡Pervertido!- le gritó, y él la siguió besando.

La tía Dhugavatti, tejiendo, oyó un grito, ahogado. Luego otro, y varias cosas rompiéndose. Cookie se preocupó, pero ella lo detuvo.

-No. Ayúdame acá con la lana- dijo, indiferente. Cuando entró con los refrescos, ellos ya estudiaban, muy normalmente.

-Eh, gracias, señora- dijo el pelinegro, fijando la vista en sus libros. Kali seguía anotando números en los dos idiomas: Común y sánscrito.

-Ajá. Sigan… estudiando.- dijo ella, y los dos se miraron.

-Dolió- dijo, empujándolo. - ¿Es así siempre?

-Eh… ¿no sé?- preguntó él malignamente. Ella lo miró irritada.

-¿Qué?

-Me gustó. Fue delicioso. – le dijo, muy seguro de sí mismo.

-Si abres la boca…

-¿Cómo crees?- dijo él, fingiendo indignación, pero ella lo jaló de la oreja.

-No le digas a nadie, maldita sea. – le dijo. Él se echó a reír.

-Dime qué tendría que ganar.

Ella se desconcertó.

-Pues no lo sé… no lo había pensado.

-Ah. Bien, sigamos con la tarea. Y si quieres cerrar el tema, yo digo que estuvo increíble. Ya. Ya me callo.- dijo, viendo su rostro, que era completamente confuso.

Ella frunció el ceño, porque igual se sentía culpable. Como toda adolescente, había soñado con algo especial. Pero esto había sido desconcertante. Había sido ella… en un estado que no se conocía. Todo, menos romántico. Y bueno, estaba más confundida todavía.

- ¿Qué?- preguntó él, fastidiado.

- ¿Tú amas a Sigyn?- le preguntó sospechosamente.

- Eh… es complicado…

- Sí o no.

- La verdad, no lo sé- respondió Loki. – Ella es como todo lo que yo quisiera ver en mí, pero… sabes que nunca podré ser… como soy. ¿Por qué hablamos de esto?

- Porque me acabo de acostar con su novio- dijo ella, que seguía subrayando cosas.

Él suspiró, e hizo un gesto de "igual qué puedo hacer". Ella cruzó sus brazos.

- Todo esto ha sido una locura. ¿Pero sabes cuál es el problema? Que soy tu segunda opción. Esto se acabó, ahora- le dijo, cerrando los libros.

- Oye, sé que esto complica las cosas, pero…

- Nunca me invitaste a salir, ¿o sí?

- Porque...

- En fin. No voy a ser la psicópata loca de la que tanto te burlas. Pero no pasará nunca más. – le advirtió.

- Está bien. – dijo él, que sintió ese mismo desconcierto, y hasta tristeza. De verdad, él tampoco sabía qué demonios estaba haciendo.

Tiempo presente.

-Ahora sí te invitaría.- dijo él, recostado en sus piernas. Estaban en el imponente palacio que Loki había creado con los cubos. En la sala del centro.

-Eres demasiado torpe.- dijo ella, acariciando su cabello. – La seducción no es tu fuerte.

-No para criaturas como tú, creo- le dijo, y ella le dio a morder un melocotón.

-Es en serio, ¿por qué nunca lo hiciste?

-Porque sabía que me golpearías. No creí que jamás me fueras a ver como algo más que un hermano. Además, tú te volviste peor, desde ahí- le recordó él. – Y creo que fue por mi culpa. En fin… sabía que podría complicar las cosas. Sabías demasiado de mí, y yo creía que con Sigyn podría ser bueno del todo.

- Y tú de mí, y sin embargo, llegué a pensar en eso. Y no, jamás serás bueno del todo.- dijo ella.

-Genial.- dijo Loki, y se levantó. – Pero podremos pensar en eso… salir… luego de salir…¿verdad?- le dijo, colocando su mano en su pierna.

-No será tan fácil como antes- dijo ella, embutiéndole la fruta, y él hizo lo mismo riéndose, y comenzaron a luchar con el melocotón, hasta que lo hicieron explotar. Los dos se quedaron quietos, e inexpresivos.

-¿Por qué siempre nos pasa eso?- preguntó él, desconcertado, y ella negó con la cabeza, también confundida.

-La historia de nuestras vidas- concluyó.

Mundo Deva

-¡Kali!- dijo Laskmí agudamente, apenas la vio entrar a palacio. La primera, por respeto, se inclinó a tocar sus pies, lo que complació a su tía, que la abrazó.

-¿Ya lo atrapaste?- le preguntó en secreto. Kali se desconcertó.

-Tía… - le dijo en voz baja. – Claro que no… la situación en Asgard es precaria, ya niegan su nombre, y …

-¡Bah! ¿A quién le importan todos esos "midgardianos"? Que mueran unos, y otros, no importa. Peores cosas se han hecho entre ellos- dijo Laksmí altivamente.

-No puedo creer que lo diga una diosa a la que le rezan 50 millones de personas.- insistió Kali.

-Lo digo porque sé cómo son. ¿Crees que rezan porque nos aman? En mi caso es por favores, y siempre ha sido así. Yo pienso que Odín exageró con su castigo, y desde que Zeus le dio la Tierra se volvió severo, sí, pero no ha pasado nada. Se ha vuelto peor- dijo ella, con indiferencia.

-Tía, que ningún hombre en palacio te oiga- le advirtió. Ella sonrió, y la condujo a su habitación.

-¿Le dijiste a Loki lo que pasa con Visnú?

Ella asintió. Sus tíos habían estado muy misteriosos cuando supieron lo que había pasado en Midgard, y cuando se regó la noticia de que Loki ahora era el enemigo público número uno en Asgard.

-Bueno, tal y como están las cosas, saldrá. – dijo, sirviéndole té de nebulosa. – ¿Qué tan cierto es que usurpó el trono la primera vez?

-No pasó. Frigga se lo dio, como correspondía. Thor andaba exiliado, y sí, por su culpa, y Frigga, pues se lo dio. Alguien debía reinar. – dijo Kali, que protestó cuando Loki le explicó lo que había pasado. Loki no fue nunca un usurpador, técnicamente. Pues Thor había sido exiliado por Odín. Que le dieran el trono no fue cosa suya.

-Cómo se riegan los chismes- insistió Laksmí, volteando los ojos. Kali se sorprendió de que su tía apoyara a alguien que ahora representaba vergüenza entre los dioses.

-Tia, ¿por qué lo apoyas?

-Porque Odín no hizo nada para cuando Mahishashura vino, ya te lo habíamos contado. Y cuando Visnú fue a pedir explicaciones, él dijo que era el propósito del Universo que cada mundo solucionara sus problemas. Así que si esa es su política, y la de Thor, supongo, pues nosotros apoyaremos a Loki. Además, Loki te estima, y eso es bueno para nosotros. Aunque eso sí, en Asgard no lo saben. Creen que tú puedes hacer con Loki lo que hicimos contigo- dijo, abanicándose.

-¿Shiva y Krishna lo saben?

-No. Ni lo sabrán.

-No conocía ese lado tan perverso tuyo- dijo ella, sonriéndole.

-No es perverso. Visnú y yo pensamos que Odín debe saber qué es lo que se siente cuando tus aliados te abandonan. Y cuando llegue ese día, callaremos.- afirmó. - Ahora bien, pasando a otro tema, ¿cómo está él?

Kali salió de esa extraña charla con su tía, supuestamente la diosa más bondadosa en la parte de Midgard en la que aún los seres de su mundo tenían influencia. Se topó con Shiva y Parvati, que la miró despectiva, como siempre.

-Vaya. Ahora supongo que también te harán himnos por visitar criminales. – dijo ella, punzante. Kali no se intimidó.

-¿Por qué no?- le preguntó ella, mordiéndose los labios.

Shiva, que era muy alto, musculoso, y de ojos verdes, suspiró, irritado y alarmado.

-Ya, basta. Las dos. Parvati, vete a nuestros aposentos. Tengo que hablar con ella en privado.

-Ah, no. Ya sé lo que pasa cuando hablan en 'privado'- insistió ella, cruzada de brazos.

-¿Una joya de los enanos de Nivadellir, te gustaría?- preguntó su marido, sin mirarla.

-Grande. Costosa- exigió Parvati, retirándose. Shiva, luego de irritarse, inmediatamente, transportó a Kali a una luna árida.

-¿Qué?- preguntó ella sin intimidarse.

-¿Por qué lo haces? Él hizo peores cosas que tú- le preguntó, molesto.

-¿Qué?

-Visitarlo. Estar con él. Es un paria, Kali. Es lo peor que le pudo pasar al Universo.

-Eso y tu esposa.

-Basta. Es tu hermana. Y no es gracioso- insistió Shiva.

- En fin. ¿Por qué te preocupas tanto? Anda encerrado. Además, somos amigos. Muy buenos amigos.

-Ese bastardo causó tu encierro, ¿lo recuerdas?- insistió Shiva.

-Sí, pero tú me encerraste, junto con Visnú. – le recordó ella.

-Cómo lo justificas…- dijo Shiva horrorizado. – Estás peor que su pobre novia asgardiana. Ella por lo menos tuvo dignidad, y se largó.

Ella lo miró enigmáticamente, y le dio un beso.

- Shiva. Él y yo somos iguales- le dijo, antes de desaparecer.

Años antes

Todos se sorprendieron cuando Hades entró a la clase que supuestamente le tocaba al señor B (Baal). Estaba al lado de una mujer de cabello azul oscuro, y ojos iguales: Era Angrboda, la consejera escolar (toda una perra, según el grupo de Afrodita).

-Ella dictará su clase de Reglas Universales. El señor B está en otros universos, haciendo diligencias personales. ¿Estarás bien?- le dijo a la maestra, que lo miró lascivamente.

-Sí, Hades- le dijo insinuantemente. Este sonrió, y se retiró.

-Vaya, nos enseñará a cómo ser unas zorras- dijo Afrodita a Parvati.

-Mira cómo se viste. ¿Murieron tantos faunos para que se viera tan estúpida?- dijo Astarté a las chicas, y Yemayá volteó los ojos.

-Dicen que ela folha con sus alumnos- dijo, y las otras la miraron con desprecio. Ella creó una pantalla de la nada.

-No vine para enseñar a ser 'zorra' a nadie. Eso ya lo saben ustedes, y desde que nacieron- dijo, y Sif, Thor, y todos los demás, comenzaron a reírse. El grupo de las bellas se quedó boquiabierto. – Y sí, es de piel de fauno. ¿Qué van a hacer?- dijo. Como nadie respondió, ella se cruzó de brazos.

-Así que me piden que dicte esta materia que a algunos jamás les servirá para nada.- dijo mirando a Loki, que la miraba descaradamente, al igual que varios de la clase. – Les diré algo: Hagan lo que se les dé la gana, no hay tarea, y nos vemos el lunes. Lárguense- les ordenó. Todos vitorearon, y ella se fue, indiferente.

-Me encanta esa maestra. Está grrr- dijo Thor, y Osiris, moreno, se echó a reír. Fandral y los demás comenzaron a decir chistes obscenos.

-¿Y tu hermano? El idiota siempre se pierde- dijo Shiva.

-Bah, estudiando. Sabes cómo es… la maestra es brrr- dijo Thor, y todos seguían riendo.

-Pero brrrr- dijo, y todos los demás comenzaron a bromear. Loki estaba, ya besando a Angrboda, en una luna distante, antes de su clase de música con el maestro Pan.

Kali se fue directo a los vestidores de mujeres, pues le tocaba clase de lucha, que odiaba con el alma. Yemayá se le acercó.

-Ela está loca. Te vi en la fiesta. Te veías muy bonita- le dijo, y ella levantó las cejas, sorprendida.

-Gracias, fue cosa de Sarasvati.

Apenas llegó, encontró a Sigyn murmurando con el grupo de las bellas, y todas se quedaron calladas. La rubia parecía querer hablar, pero afrodita se interpuso, y Parvati la miró como siempre, con desprecio.

-¿Qué fue lo que le hiciste a Apolo? No ha venido en dos semanas. ¿Le contagiaste algo?

-No, a menos que le hubieras dado tu perfume- insistió Kali, desafiante.

-Qué se cree esta- dijo Isis. – Sigyn ya nos contó. Eres rara, rarísima. Fuera de eso, pareces toda una roba novios.

-Oigan, no… Loki ya me aclaró todo- insistió la rubia, preocupada. – Yo…

- No sé, ¿tienes que enviar a la diosa más estúpida del Universo a decírmelo, Sigyn?- le dijo Kali, con actitud desafiante (que no sabía de dónde sacaba). Esta se cruzó de brazos, indignada, pues Loki le había vendido la idea de que ella era lo mejor de lo mejor. Ahora confirmaba sus sospechas.

-Lo que sea. Ni creas que te salvarás, tonta- le dijo Afrodita, que la dejó desnuda, con un truco. Todas comenzaron a reírse, mientras Yemayá intentaba interpornerse.

-¡Eso no, eso no!- decía indignada, pero entre Parvati e Isis la aprisionaron .

-¡Vamos! Puedes ser azul, ¡conviértete!- le gritaron las dos, que comenzaron a golpearla con rayos psiónicos . Kali las dejó sin pelo, con una maldición en sánscrito, y ellas comenzaron a gritar de horror. En eso, vinieron Sif, Atena y Artemisa, que vieron a Kali retirarse, espantada, y a punto de llorar. Las tres la detuvieron.

-¡Espérate!- dijo Sif. - ¿Qué diablos?

Parvati revirtió la maldición, y Kali volvió a ponerse su ropa.

-Nos las pagarás – le dijo, y se retiraron. El maestro de lucha era el dios Tyr, también asgardiano, y dijo que se hicieran en equipos. Nadie pidió a Kali.

-Bueno, niñita. Hazte ahí- dijo, y le tocó hacerse a la retaguardia del equipo de Sif y sus amigas.

-Oye, te cuidaremos. Cuida la retaguardia, y eso- le advirtió Artemisa.

-Estarás bien- le indicó Atenea.

Comenzaron a tirarse una bola metálica, a la que respondían agresivamente. Pero uno dio directamente a donde Kali, que no se fijó en el truco de engaño, y le cayó en el rostro, tumbándola encima de la Directora Amaterasu. Tyr se volvió loco, y las gritó a todas, mientras iba en rescate de la viejita.

-¡Oigan!- protestó Sif, y todas fueron a socorrerlas, mientras las demás se reían.

-No tenemos la culpa de que escogiesen a una torpe- insistió Afrodita.

-Pero eso fue un truco…- dijo Sigyn desconcertada. – No debieron hacer eso- dijo,y fue a ayudarla. Yemayá y Atena ya la sostenían.

-NO ME – dijo Kali, apartando a la rubia. – Toques. Gracias. Voy al baño, quiero estar sola.

Estaba llorando de furia, como siempre. Abrazada a sí misma. No terminaría, le dijo Loki. Y era así. Ahora su ira sería dirigida hacia ellas. Ahora sería tal y como él. Ya no le importaban las reservas morales, nada de eso. Poco a poco, su malicia se iría acrecentando.

-Niña- dijo una voz. Era la maestra Angrboda. Estaba desnuda, y entró con ella a los baños. Ella la miró en todo su esplendor.

-Maestra…

-No te dejes amedrentar. Sé de lo que eres capaz. Si estás ante zorras… mi consejo es que te las jodas a todas. Y de las peores maneras.

-Gracias, pero no sé cómo hacerlo.

-Está dentro de ti- le dijo, acariciando su rostro. – Eres linda. Y sé que también puedes ser toda una perra. Lo sé. Me he dado cuenta- dijo, observándola. - Pásate por mi oficina, quizás haya algo que podamos hacer.

Ella se levantó, y se cubrió con la toalla.

- Maestra.

- Dime.

- Gracias.

- Ajá- dijo Angrboda, que prendió un cigarrillo fujuriano.

Ella salió, y apenas se encontró con el grupito, las dejó sin boca. Ellas comenzaron a gritar, mudas, y se encontró a Loki, que estaba furioso, y las empujó. Esquivó otro rayo, venía de Osiris.

- Mal día- dijo ella, y él suspiró.

- No tanto como el tuyo.

- Ahora andas preocupado. Qué tierno- dijo ella, fastidiada. -¿Puedo saber el motivo de tu furia?

- No es nada.

- Ahora te quejas de mí, y esa es la típica escena de la novia psicótica.

Él suspiró, y fueron al lugar de la Reina Wang, donde se reunían todos los integrantes de la escuela de dioses. Comían dos pasteles de mandrágora, y ella le relató la escena de la clase de lucha.

-Sí. Ya lo sabía.

-Uff, ya soy famosa. Otra vez- dijo ella, y él sonrió, fastidiado.

- No, por Sigyn.

-No me digas que pelearon.

-Algo así.

-¿Y ahora por qué?

-Bah.

-'Bah'- lo imitó ella. Él sonrió.

-¿Quieres saber? Por ti, otra vez. Le dije… no cosas muy bonitas.

-¿Qué le dijiste, señor diplomacia?- se burló ella.

-Que era cobarde, cosas… horribles.

-Vamos, no es de mis afectos ahora, pero no debiste- dijo ella molesta. Él le dijo que lo olvidara. Estaban en la tienda de la diosa Morwen, y él y ella se mostraban los libros más viejos, y otros artefactos.

-Tienes razón. No terminará nunca. –le dijo, ya en su palacio. Él la miró, interesado.

-Cuéntame tus horribles planes- le dijo.

-A todas y a cada una.- le dijo. Él tomó su mano.

-¿Qué le harás a Sigyn? Por favor, no la …

Ella se sorprendió de ver a Loki con un gesto de debilidad hacia aquella rubia que solo le inspiraba desprecio. De verlo rogar, de verlo suplicar.

-La amas mucho, tonto… más de lo que imaginaba- descubrió. Él la miró furioso y sorprendido.

-No… es solo que…

Ella lo calló.

-Es verdad. Bueno, nos vemos mañana. No te conocía… esa faceta.

-No le hagas daño. Solo quiero eso.- le dijo, tratando de parecer inexpresivo.

-Es tan culpable como todos.- le aclaró ella.

-Trató… de ayudarte- dijo, convenciéndola débilmente, pues por un lado, odiaba que ella descubriese su punto flaco, y odiaba admitirlo para él mismo. – Yo...

Ella se despidió, sin decir nada, pero pasó una semana, y Loki no vio que ella hiciera algo contra Sigyn. Pensó que se le había olvidado, y le agradeció mentalmente por dejar así el asunto.

Luego de una pesada y desastroza clase con la señorita H, de pociones, en la que Volstagg le dio a Hogun por accidente una poción mal preparada que lo convirtió en rana, y Thor quemó el pelo de Hércules en un triste ejercicio por parejas, Loki salió muerto de risa, y de buen humor.

-¿Qué,con tu novia?- le preguntó Kali, que seguía riéndose por el incidente, pues Thor no halló otra cosa que apagar el fuego con el manto de Parvati, y luego se quemó. Yemayá y Oshun terminaron ahogándolos a los dos, pero mientras Thor y Hércules se reían, Parvati gritaba y trataba de pegarles, para causar risas en toda la clase.

-No. Tenemos examen cortesía del señor P, y recuerda que Hades nos dejó un horrible examen teórico sobre el arte de la guerra. Y… bueno, no son para mañana. Pensaba que practicáramos un poco con magia, y lo que sea- dijo él. Estar con ella, pensaba en su torpe imaginación, era el modo de compensarla por no haberle hecho daño a Sigyn.

En el palacio de Dhugavatti, ella llegó, y lo encontró a solas. Prendió todo con un haz de luz.

-¿Y tu tía?- preguntó él, que se quitó la chaqueta, y todo lo demás. Dos negras empleadas las desaparecieron. Ella alzó los hombros.

-Se fue, supongo, a rendirle cuentas a Visnú.- dijo ella, que también se quitó todo. Solo quedó con su sari negro. Ella pidió a las empleadas de su tía unas bebidas, y comenzó a beber. Loki la sintió rara, pero se lo calló.

-Bebe. Toda- dijo ella, simulando beber. Él tomó el vaso, y luego se sintió mareado. Estuvo mucho rato dormido, hasta que ella apareció como en la fiesta de la casa de Apolo.

-No te vengarás de ella- dijo él, en un momento de lucidez. – Lo harás de mí…

Ella se puso azul, y sonrió, con su larga lengua saliente. Pero solo lo besó, y volvió a la normalidad. Le dio otro trago, y bebieron.

-¿Sabes? Quiero divertirme de otra manera- le dijo, y se abalanzó sobre él, que estaba recostado en el diván.

Al amanecer, él, ya vestido, se encontró con Dhugavati en la puerta.

-Hola, Loki. ¿Quieres té? – le preguntó, y él la miró prevenido, y asustado por haberlo encontrado en falta flagrante.

-Eh… no, iré a mi casa. Por favor dígale a Kali que nos vemos más tarde. Y … gracias por todo.

-Está bien. Cuidado al transportarte, o algo.

Apenas él se fue, Dhugavati encontró a Kali despierta, y con mirada sombría. Estaba con el cabello revuelto, y envuelta en las sábanas.

-Estoy en un punto sin retorno. Me siento horrible- le dijo, seria, para después sonreír. Su tía hizo lo mismo.

-Salió todo de maravilla.

-Sí. Creo que esa era la mejor venganza contra la rubia.- dijo ella, pues ese siempre había sido el plan. La heriría con lo que mejor sabía hacer: Su propio novio y sus desplantes. Su debilidad.

-Lección aprendida. Ya sabes para qué sirve lo que tienes entre las piernas. Si la estúpida de tu hermana lo entiende, no veo por qué tu no. Muy bien…- dijo ella, sentándose a su lado. -¿Piensas seguir?

Ella alzó los hombros.

En la celda. Tiempo presente.

Ella lo miraba con una ceja levantada, esperando su reacción. Otro secreto descubierto. Pero él parecía sereno, y se acercó hacia ella.

-Yo sabía- le dijo, para después sonreír. Ella se extrañó.

-¿Cómo es posible?

-Porque analicé todo el episodio, y tus emotivos arranques de humanidad no son tu fuerte. No con la gente que odias. No luego de proclamar tus principios taaan fuertes- dijo, cruzando los brazos.

-Y no dijiste una maldita palabra- le dijo ella, admirando su lucimiento.

-No. No quería. Nunca… quise. – le confesó, mirándola a los ojos. Ella se admiró de su monstruoso egoísmo, su lujuria, y de su enfermiza concepción de protección. Sonrió.

-¿Qué habría pasado si le hubiera hecho algo peor?

-No lo sé. Te habría querido matar, pero creo que… te habría dejado vivir… no lo sé.- respondió él. – Igual, todo lo he hecho yo. Creo que nada.

-No. También yo. Piensa en lo de Hades. Besos- le dijo, y le lanzó uno. Él sonrió torvamente. Sí, ella tenía razón en lo que le había dicho a Krishna. Eran idénticos. ¿Pero cuándo llegaría la verdadera caída de ella? Odiar a su familia sería lo único que los haría ser iguales. Para siempre.