Capítulo 13: Equipo.

- ¿Qué sucedió exactamente, Butch? - Momoko habló más paranoica de lo normal.

Él no pudo desviar la mirada del pálido cuerpo de su némesis, la loca que se acababa de desmayar en sus brazos al mismo tiempo que susurraba cosas incoherentes. Es decir, ni él podía explicar lo que había sucedido en ese momento de presión.

El mundo se detuvo por un instante...

Y la habitación se convirtió en el lugar más helado del planeta...

Los labios se le tiñeron azules a falta de sangre y las articulaciones se le paralizaron...

- Bienvenido, Butch.

Reconoció la maldita voz que le llegó atormentar en sueños durante todas las noches de su existencia, durante años, desde que tenía memoria. Era esa voz la que siempre le decía qué hacer, no la de Brick, el lado malvado de su ser había despertado de nuevo.

- ¿Adivina por qué he regresado?

- No sé y no me importa.

- Claro que te importa - sonrió, no lo sabía con exactitud pero podía sentir que así fue -. Te importa tanto como la bastarda que agoniza en cama de la que estas...

- Palabras baratas - soltó el aire que había retenido en los pulmones -, no atacarás mi ego como lo hacías antes.

- Jé, cambiaste más de lo que esperé. No creí que eso fuera posible.

- Todo es posible.

- Veo que esa chiquilla te ha lavado el cerebro con cuentos con finales felices y unicornios voladores que te llevan al país del amor.

- Nada de eso - intentó moverse -, mientras se trate de ir en contra de ti creo que es válido un cambio.

- Eso o el hecho de que te hayas enamorado.

- Tranquilo, no fui diseñado para un sentimiento tan barato como el amor - los dedos le comenzaban a cambiar de color -. No puedo ni amarme a mi mismo, ¿cómo podría amar a alguien?

- Simple - pausó unos segundos -. Porque no eres lo que siempre haz creído.

- ¿A qué te refieres?

Y no recibió respuesta alguna más que el del silencio agobiante de la duda.

- ¡¿A qué te refieres?! - gritó finalmente.

- ¿Butch?

Parpadeó un par de veces antes de enfocar a una extrañada Momoko frente de él.

- ¿Qué pasó? - se reincorporó al momento que tocaba su cabeza, el dolor era insoportable.

- Te desmayaste y por lo que parece, estabas teniendo una pesadilla.

- ¿Cuánto tiempo estuve así?

- ¿Desmayado o con pesadillas?

La miró confundido y ella entendió de inmediato.

- Toda la noche, la fiebre no bajaba de 39 grados - suspiró cansada y supo de inmediato que ella había cuidado de él al notar las ojeras en su cansado rostro -. Entre Brick y yo te metimos a una bañera con hielo o de lo contrario la temperatura habría derretido tu cerebro.

- Gracias...

- Estabas delirando, ¿qué pasó exactamente? - pausó inquieta.

- ¿A qué te refieres?

- Tú y Kaoru sufrieron algún tipo de ataque a su sistema nervioso, ¿qué sucedió?

- No sé - fue lo único que se atrevió a responder -. No recuerdo nada extraño. ¿Cómo sigue?

Guardó silencio.

- ¿Cómo sigue ella?

- Está en estado comatoso.


- ¿No crees que hace mucho debimos regresar al laboratorio?

Ella soltó una suave risita avergonzada.

- No puedo salir de casa, recuerda.

- Si, pero el equipo te necesita - observó el techo fijamente -. Brick y tu amiga tienen un nuevo plan.

- ¿Equipo? - repitió asombrada.

Se apoyó sobre su antebrazo izquierdo y lo miró curiosa.

- ¿Qué?

- Es bueno saber que nos consideras un equipo.

- Por ahora eso somos, ¿no?

- Podría decirse pero realmente no es oficial.

La miró serio.

- ¿Qué pasa, Bomm? - frunció el ceño -. ¿Dije algo malo?

- No, no es eso - ella esperó a que continuara -. Es que te ves hermosa con el cabello suelto y desnuda.

Miyako se sonrojó hasta las orejas y optó por esconderse debajo de la sábana como una niña asustadiza, él no pudo evitar sonreír tiernamente. Era encantador verla tan entregada, pero sobre todo tímida. Era la parte más pura que jamás tendría en su vida, Miyako era una parte de él casi inalcanzable. Sólo ella lograba tanto de él. Es decir, sólo con ella podía sentir algo que no fuera odio o cualquier otro sentimiento negativo, podía ser alguien nuevo.

- ¿Por qué te escondes?

- Es que...

Silenció de nuevo.

- Es que ¿qué?

- Me dio vergüenza, fue mi primera vez.

- Lo sé - la destapó lentamente hasta que se encontraron la mirada de nuevo -. También fue mi primera vez - bromeó.

- Idiota - le pegó el pecho suavemente.

Y la besó, suave y apasionado, lento pero con fuerza. No supo describir el sentimiento pero era tan cálido que quiso pertenecer a ella todos los días de su asquerosa existencia. Lo putrefacto de su corazón desaparecía y se instalaba ella, como un niño insistente que no pedía sino que exigía un dulce. Así exigía ella quedarse con él y supo de inmediato que su lugar era estar junto a Miyako. No por él, por ambos.

- Te amo - susurró en medio del beso.

Miyako se separó ligeramente y lo miró directamente a los ojos, sin palabras.

- ¿En serio?

- Si, Miyako - le besó suave los labios -. Te amo, eres la primera en mi vida y te prometo que serás la única.

Ella se sonrojó de nuevo, nadie le había dicho las palabras exactas para enamorarla como loca, siempre recibía cartas de amor pero ninguno se lo había dicho tan directo como él.

- También te amo... - susurró sin salir de su asombro.


Dejó caer la cabeza sobre el sillón grisáceo, totalmente agotada. La cabeza le pesaba pero el dolor aumentaba conforme pasaban los minutos o al menos así lo sentía. Soltó un suspiro, esperanzada porque todo el cansancio saliera de su cuerpo junto con el aire.

- Jé - ni siquiera quiso abrir los ojos para observarlo -. ¿Qué tal tu día, cariño? - bromeó.

- Brick - se llevó la palma de la mano a la frente en señal de paz -, no estoy para tus jueguitos.

- Ya - se sentó en el sillón frente a ella -. Tranquila, enana amargada.

No se inmutó, lo único que quería era un poco de descanso después de una larga noche.

- Gracias - volvió hablar aunque esta vez si se sorprendió como para dignarse a verlo anonadada -. Ya sabes, por cuidar de mi hermano.

- Tranquilo - sonrió conmovida -. Si puedo ayudar, sabes que cuentas conmigo.

- ¿En serio? - la miró con una ceja alzada -. Entonces, ¿podrías ayudarme con un problemita?

- Si está dentro de mis capacidades...

- Claro que si, es muy sencillo - interrumpió -. Ven...

Al principio dudó pero no perdía nada con curiosear un poco, ¿o si?

Grave error...

Se paró frente a él y Brick la miró desde abajo con ojos inocentes.

- Es un pequeñín que necesita de atención, mira - y seguido se bajó la bragueta.

- ¡Tiene que ser broma! - se exaltó -. ¡No sé ni por qué me sorprende de ti! ¡MALDITO HIJO DE...!

- ¿Con esa boquita besas a tu madre? - rió divertido.


Gracias a Lenka387, ann. barrs, soy yo no tu y Amako. Cross .23.

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Neith15.