9. Son los detalles, querido. Los detalles

Hace años

-¡Te voy ganando, tonto! ¡Y toma, toma, toma, toma! ¡Jah!

-¿Ah, sí? ¡Ten mis frutas resbaladizas! ¡Ah, maldito mico!

-De qué te quejas, yo ando con la maldita princesa, y ¡me lleva, casi me caigo! ¡Maldito mico!

-Te lo dije, es el mico. ¡Hey! ¡Hijo de…!

Las luces se apagaron, y el hechizo que conectaba los dos aparatos no funcionó. Estos fueron elevados hacia la altiva mujer, que miró al entretenido par, escéptica.

-Parece que ya estás mejor, ¿no, Loki?

-Eh… bueno…

-Y parece que tú te diviertes, Thor. Este juego mandado por la directora Amaterasu para Loki, y hecho por su familia, no parece hacerles bien a ninguno de los dos. Y tú no deberías estar jugando, recuerda que estás castigado.

-Madre, ya arreglamos las Islas Afortunadas, y deberé dedicar un fin de semana al mes en ir a ayudarlos. No he tenido vida desde el incidente con el monstrete ese- se quejó Thor, que andaba confinado desde lo que había pasado desde el campamento. Ya se habían acabado las salidas para él, y lo que era divertido. Y el juego de Amaterasu lo había acercado, de cierto modo, a su hermano. No tenían nada en común, pero el juego había desplegado sus habilidades de competencia de una manera en que Thor no terminara aplastando a su hermano, y este odiándolo por ello.

-Madre, por lo menos déjanos terminar el juego. Padre no tiene por qué enterarse- dijo Loki, que también extrañaba ejercitar sus pulgares.

-Bien. Este artefacto extraño está bajo su responsabilidad. Pero terminan temprano, que ahora él anda con Visnu y Zeus en quien sabe qué y se demora todo el día. Eso sí… no todo el día. Parecen hechizados, o algo.

-Gracias, madre- dijo Thor, y los dos se miraron.

- Bueno, ¿jugamos otro?- le dijo Thor, colocando los cables en un cubillo de energía que tenía Loki, y que era de su uso personal. Este suspiró.

-Es raro.

-¿Qué?

-Que disfrute de tu compañía.

-Creí que eso solo se lo decías a Kali.

-Kali no vive aquí todo el tiempo- dijo Loki levantando las cejas.

-Oye, ¿en serio te gusta?

-No te diré nada de eso. Tenme esta otra cuerda- dijo él, haciendo ajustes por acá y por allá.

-Se les nota.

-Somos como hermanos. Es todo.

-Oye, puede que no sea tan listo como tú, pero yo veo que hay algo ahí. Y bueno, es inevitable verte en el piso, y …- dijo Thor recordando cuando los había descubierto.

-Oye, yo no me meto en tu vida. Con tus chicas, o lo que sea. Veamos… Sif es una belleza. ¿Por qué no la invitas a salir?- dijo Loki cruzado de brazos.

-Porque es como mi hermana. Es todo.

Loki sonrió, burlón.

-Sí, claro.

-Ya, bueno, conecta el juego.-dijo Thor, que pensó de inmediato en que era lo mismo. Y siguieron jugando, y olvidaron todo por un momento. No hicieron caso a su madre, y pidieron toda la comida y demás para la habitación del pobre enfermito que había sido vuelto pedazos en las Islas Afortunadas (y que hacía dos semanas andaba haraganeando de lo lindo).

Los amigos de Thor los acompañaron por un rato, y hacían torneos para ver quien ganaba más carreras. Luego, por órdenes de los padres de cada uno, debieron irse. Y los dos hermanos siguieron, hasta que se quedaron dormidos. Y vino lo peor, cuando Odín, en su refulgencia y comprensiva pose de padre, los vio a los dos, dormidos uno junto al otro, con montones de comida alrededor, y vino por aquí y por allá. Y la luz… horrible luz de la mañana.

-¡A LEVANTARSE, JOVENCITOS! ¡SE ACABÓ LA HARAGANERÍA!

Odín recibió por respuesta gruñidos, y vio cómo Loki se volteaba, y se recostaba sobre el pie gigante de su hermano. Entonces, dio uno de sus grandes gritos, y los dos se levantaron, gritando, asustados.

-¿Y qué es este muladar?

-Eh… padre…

-Bueno, esto se queda conmigo- dijo, llevándose el aparato, y los dos pobres adictos solo pudieron exhalar con un hilito de voz al ver cómo Odín lo destruía, diciendo "distracciones que embotan la mente, y no fortalecen el cuerpo".

-Padre, hoy es fin de semana… pensaba irme con los chicos de lucha a … jugar- dijo Thor con una frustración que ya era más que patética.

-Y yo…

-Y tú andas recuperado y supongo que ya estás bien.

-Kali me espera para irnos a estudiar, tenemos tarea…

-Los de lucha también fueron castigados por sus padres, y se quedarán en su casa. Y Kali vino ayer y anteayer, espero que hayan tenido tiempo para hacer todas sus tareas. Además, su tío, como yo, tuvo la brillante idea de que estos días de asueto se quedara en su casa.

-Qué bien…- dijo Loki sin entusiasmo.

-Me alegra, niños. Porque pasarán tres días en palacio. Y yo estaré presente.

-Ay no…- dijeron los dos. Odín los mandaba a hacer tareas pesadas, y desagradables. Como por ejemplo, verlos luchar entre ellos, y demás.

-Pero, Padre… no querrás vernos todo el tiempo...- protestó Loki.

-¡SILENCIO!- dijo Odín ante su hijo, que se retrajo. – Por supuesto que sí. La Doctora Banshee nos dijo en terapia que lo mejor era pasar tiempo con nuestros hijos. Y como sé que tanto al uno como al otro les gusta la lucha, y también lo intelectual, pues qué mejor que arreglar la vieja biblioteca a la que quiero volver. Tienen cinco minutos, y abajo nos vemos.

Luego de desayunar solo avena, los dos fueron como unos reos. La Biblioteca era una estancia colosal. Odín revisaba a cada momento, y les decía "hay polvo aquí", y se los ponía en sus túnicas. Luego de que se la pasaron todo un día arreglando libros (y Thor ayudaba a Loki a subir, pues era más ágil), y llenos de polvo, estaban descansando, y Odín pasó.

-Los dos, vayan a los jardines del ala norte. Hay que conseguir conejos para la comida.

-Qué flojera…- dijo Thor, lleno de polvo, y Loki le pegó un codazo, pues Odín los miró con furia a los dos.

-Ahora, jovencitos.- les dijo con una voz intimidante.

-Hagamos un trato, te hago la tarea de hipofísica y te largas a conseguir conejos- le dijo Loki a su hermano, que aceptó. Sin embargo, Odín se dio cuenta, y reprendió severamente a su hijo menor en la mesa, diciendo que "el soborno es uno de los actos más reprochables", y lo ordenó limpiar SOLO el resto de la Biblioteca.

Y así pagaba por su inteligencia (que por demás le dio buenas notas a Thor), este joven dios, no podía olvidar nada, y todo lo acumulaba.

Asgard. El presente.

¿Y si él solamente hubiera 'querido perder'? ¿Si hubiera querido perder desde el principio? ¿Dejarse capturar, dejarse derrotar para volver? Oh, era tan impredecible. Y tan brillante. ¿Será que ya se habría adelantado a los hechos? ¿Sería que los chitauri eran solo un escudo, un pretexto? Así pensaba Kali, en su habitación, quizás analizando que aquel enemigo público a quien había considerado un tonto, tenía el plan maestro para continuar gobernando Asgard, el único propósito de su vida. Así como el de ella, siempre fue gobernar el mundo Deva, pero con la estrategia inversa. Si esto era así, indudablemente, incluso Hades, tendría que aprenderlo. El alumno habría superado al maestro, y ella se tragaría todas sus palabras.

Eso fue lo que le dijo, ya con él, en el espacio creado por ella, en una gran tina. Él la miró enigmáticamente, y le sonrió, con los labios cerrados. Quizás. Quizás había dado en el clavo, aunque no de la manera que él hubiese esperado. Y lo que ella le había dicho, solo hacía incrementar su confianza en sí mismo.

-Entonces, la eternidad no es un impedimento para ti.

-Sí, lo es hasta cierto punto. Pero creo que los dioses antiguos, y los ya extintos, fueron compasivos al traerte. – dijo él, tomando vino, y dándoselo a ella. – Quizás, jugué con un arma de doble filo. Y quizás, este sería el camino. No lo sé.- dijo él.

-¿Sabes? Eso siempre es lo que me ha gustado de ti. Pero esta vez… fue más peligroso. No mediste nada.

-No, no lo hice. No fui tan cuidadoso, o cauteloso. Y tienes razón, algunos detalles debieron ajustarse. Demasiado. – admitió. – Demasiado.

Ella se acercó, y le dio un pétalo de flor de loto, que él mordió.

-Tú también razonas a velocidad infinita. Dime qué piensas- le dijo, y ella levantó las cejas.

-¿Por qué Asgard? Como te lo dije antes, al verla pienso que lo vale. Pero… nunca entendí tus razones. Siempre andábamos ocupados dentro de nuestros propios deseos, y tonterías, y…

-Dime tú por qué querrías el trono de tu tío para ti, Kali.

- Porque Shiva no lo haría bien. Y porque…fueron muchos años de humillaciones. Mi hermana siempre negó a nuestros padres. Adulterinos. Se mataron entre ellos, y para siempre sus nombres fueron borrados de los registros.

-Nunca me hablaste de tus padres.

-No sabía nada de mis padres, hasta que cuando me vieron "digna" y luego de encerrarme, me contaron todo. Hima-va era mi padre, nuestra madre era una gopi**. Él la mató cuando se enamoró de otro, y en castigo, Brahma lo convirtió en una montaña. Pero Parvati se sobrepuso a nuestra condición, haciéndose la encantadora. De resto, en la corte, tú lo veías. Siempre me trataban como poca cosa, y me recalcaban: "Sabes de dónde vienes". Yo no sabía, pero creía que era por mí. Por eso siempre fui mirada con recelo, educada en formalidades.

-Quizás por eso, nunca pude tener la aprobación de Odín. Pero no solo por eso- reflexionó él. -. ¿Pero, ahora importa? ¿Importa? ¿Importó alguna vez, Kali?

-Es demasiado tarde.

-Pienso lo mismo- dijo él. – Asgard. Es como tú y los Devas. Siempre fue mi sueño. Me preparé para eso. Para ser Rey. Aquel a quien obedecieran, aquel que pudiera transformarlo todo. Sabes que lo hice. Sabes que podíamos hacerlo.

-¿El poder por el poder? ¿El poder de aplastar?

-Más, Kali. Más. Tú sabes a lo que me refiero. El poder que nos podía hacer por fin símbolos reconocibles de que podríamos cambiar nuestro destino.

-Pero no le hagas caso a Hades. No estamos malditos. Solo elegimos. Cada detalle, cada paso. Fuimos más allá. Y si nos dieran a elegir, lo haríamos otra vez. No estamos arrepentidos, y sabes que eso nunca fue nuestro fuerte.- replicó ella, y él comió otro pétalo.

-Es cierto.

-Me encanta tu lugar, por cierto. Si así es tu pequeño "piso", o lo que sea, tendré que visitarte- dijo él, dándole otro pétalo. Ella se salió, y él suspiró.

-No, ¿por qué te vas?

-El agua, como ente universal… también arruga, aquí- le dijo, cacheteando suavemente su mejilla, y con una sonrisa fingida, para luego sentarse decadentemente al lado de la gran tina.

-Tú me dijiste que mi vanidad ocasionó mi caída, pero tú eres peor que yo. – replicó él.

-Mírame al completo. ¿Por qué no habría de serlo?- dijo ella, cubierta con la túnica, petulante. Él lo hizo, y tomó su pie.

-Presumida detestable. Algún día también te dejarán de adorar, y …

-Y… salte de ahí, porque…- dijo ella, mostrándole un diamante azul. Él exclamó, riéndose.

-¡No! ¡Ah, lo tienes! ¿Cómo lo robaste?

-Puse uno falso en el Smithsoniano.

-¿Qué es el 'Smithsoniano'?

-Un museo importante, cerca del villorrio este que destruiste, Nueva York. Queda en un lugar que se llama Washington, creo. Ese hubiera sido más significativo- le aclaró con un gesto de burla. Él le hizo el mismo gesto.

-Sí, pero daba lo mismo, ya que sabes que la Tierra me importa un comino.

-Ajá…

-En fin, dame esta cosa- dijo él, que lo miró detenidamente, y se lo puso a ella en la frente, refulgente. Ella le sonrió sibilinamente, y lo besó, para dárselo en la mano.

-No podré esconderlo.- dijo él,pensativo.

-Hay modos y lo sabes, tontuelo. ¿Te acuerdas? Fuiste tan travieso…

-Fue luego de la tarea para Hades. Recuérdame qué pasó con todo lo que hicimos.

-Es una historia larga- dijo ella, recogiendo sus piernas.

-Mira, no tengo tiempo. Estoy en una celda y tengo una agenda llena…- se burló él.

-Bueno, me avisas- dijo ella, siguiéndole el juego, y él, violentamente, la jaló de la túnica.

-¡Al agua!

Ella solo dio un grito, mientras él se reía de satisfacción.

Años antes.

Mundo Deva

Montones de comida, montones de sacerdotisas, y la opulencia excesiva acostumbrada. Con cada acto, los devas hacían una declaración: Eran poderosos. Y por supuesto, tenían cierta obsesión con el matrimonio, así como los Olímpicos por la locura, o los asgardianos por la guerra. Estos amaban las fiestas y ver a todo el mundo casarse entre sí.

-Pobre Hogun- dijo Sif a Thor, que asintió. Él no se encontraba presente, ya que le habían informado hacía una semana que la chica con la que salía se casaba con el "dueño de la madriguera": Sarasvati se casaba con el dios Brahma, más poderoso que Visnú. Él mismo la había escogido como esposa, luego de ver entre las diosas jóvenes. Shiva también se casaba, con una diosa que iría a la escuela con él: Sati. Boda doble, y opulencia para mostrar "oh, qué ricos y poderosos somos, idiotas", a todos los demás.

-Le ayudaremos con este trance. Y wow, qué montón de brillo. No podría.- dijo Sif, horrorizada por el montón de joyas, y túnicas con pedrería que veía alrededor.

-Menos mal que me acompañaste tú, y los otros chicos se quedaron en casa. Espero que emborrachen bien a nuestro amigo para cuando lleguemos- dijo Thor, viendo toda la fastuosidad. Apenas llegaron los Olímpicos, se echó a reír. Apolo, Hércules y Perseo estaban peinados igual que Hefesto todos con el pelo aplanchado y la carrera al lado.

-Hola… se ven divinas- les dijo, y Hércules se cruzó de brazos, y Perseo lo miró mal. Apolo también.

-Se supone que la madre de este- dijo señalando a Ares, que hablaba con otros dioses, y estaba peinado como quería- dijo que nos veíamos hediondos, y dijo que teníamos que ir presentables. Me lleva.

-Igual, las sirvientas de la casa de Parvati y Krishna están buenas y hay comida- dijo Perseo. – Ahí se ven.

-Eso es cierto- dijo Thor. – Pero ¿no creen que casaron a nuestro amigo demasiado joven?

-Pfff sí, mátame si llego a hacer eso- dijo Apolo, horrrorizado. – A menos de que sea contigo, Sif- dijo sonriéndole, y ella lo miró mal.

-No pienso casarme.

-Eso dicen todas. Atenea dice lo mismo, y anda con Seth para arriba y para abajo.

Loki y Kali estaban en una esquina, observando la fauna social. Belisama se reía de Hera y de Frigga, ya que habían llevado el mismo vestido. Hera no lo tomaba tan bien como Frigga, que solo se reía del incidente. Zeus hablaba con Brahma, y Odín estaba al lado de Amaterasu y Quetzalcoatl, mareado por la conversación.

-Menos mal no me escogió. –dijo Kali, mirando a Sarasvati sonreír mecánicamente.

-Sí, o hubiera tenido que matar a Brahma o a Shiva, como me lo hiciste prometer- acotó Loki.- Hubiera sido gracioso.

-Sí, y hubiésemos causado el caos instantáneo. Pobre Hogun, por cierto.- dijo ella, bebiendo.

-Lo sé, pero así es la triste vida- dijo el pelinegro, sin un asomo de compasión. - ¿Qué dijo tu prima?

-Es tan dulce e idiota que aceptó su destino con resignación. Se saldrá de estudiar.

-Horrible. Mátame si me llego a casar.- dijo Loki, volteando los ojos.

-¿Y si te casas con alguien a quien amas?

-No duraría, y no pienso pagarle terapia a nadie. Y lo mismo va para tu caso. Tú matarías a tus maridos.

-Seh- dijo ella con una sonrisa.

-Oye, por cierto, yo me la pasé entre el polvo de los libros y todo eso. ¿Y tú qué?

-Aplanando mis pies como una plasta intergaláctica.

-¿Y eso?

-Danzas clásicas, tonto. Para "agradar" a los posibles pretendientes, y luego de eso, para esta cosa- dijo, con desagrado. Loki se echó a reír.

-No te imagino casada. Te imaginaría casada conmigo. ¿Te imaginas?

-¿Qué quieres? ¿Juicio por adulterio/homicidio mutuo/violencia doméstica/homicidio de posibles amantes?

-Todas suenan dramáticas, pero interesantes- acotó él, y ella le dio un codazo.

-¿Algún día puedo verte ensayar tus danzas?- dijo sobándose.

-Es sagrado, ningún ente masculino puede ver.

-Por eso.

-Alguna vez. Sigue comiendo, y ay, mierda. Ahí vienen los novios.

Ella alzó a Loki, que pasó toda la comida, y vio el diamante refulgente en la cabeza de la novia, hermosa como Parvati, pero igual de… presumida. Lo miró altivamente.

-Te felicito,Shiva- dijo Loki, dándole la mano. Este asintió.

-Gracias. Este diamante se lo dio a mi esposa la esposa del rey Rama.

-Pues está de lujo- dijo Kali.

-Ah, sí. Creo que tú nunca podrás tener uno, ¿no, querida? Me han dicho que nunca te casarás, debido a tu carácter.- dijo la novia a Kali, y Loki puso su puño en su boca, pensando "oh, pobre tonta".

-Eso es cierto. Pero quizás los diamantes que consiga serán míos. No me los darán de regalo como a una pobre y aburrida esposa- respondió.

-Las esposas son amadas por sus esposos. ¿Tú a quien tienes? Besos. Nos vemos en la escuela.

Kali tiró todo, y se fue furiosa. Loki miró a los dos lados, y la detuvo.

-No me digas que las tristes palabras de esa insignificante criatura podrían hacerte algún daño. Esa no eres tú.

-¡Por eso! ¡Solo faltaba esa hormiga para recordarme que no seré amada nunca por nadie! ¡Que nadie me amará en verdad, que estoy condenada a…!

Loki le pegó una bofetada, que la tumbó. Ella lo miró incrédula, y furiosa, y luego la ayudó a levantarse.

-¿Por qué diablos hiciste eso?

-No vale la pena enojarse por algo así, Kali.

-Tienes razón- dijo, y se acomodó la mandíbula. – Dolió. Nunca puedes acercarte a mí de una manera física en que no termine sufriendo.

-No siempre sufres- dijo él, acomodando su velo y sus joyas, de piedras negras. Ella lo miró a los ojos, y le dio otra bofetada.

-¡Y eso por qué fue!- dijo, tomándola de la muñeca, desconcertado.

-Por eso que dijiste. ¡No estoy de humor para nada!- respondió ella, como una niña en falta.

-Maldita sea, a veces tienes unos arranques de típica mujer que me desconciertan.

-Pero ella tiene razón.- dijo ella, acomodándose las pulseras.

-No tiene razón. – le dijo él, molesto. - Ahora volvamos, y sigámonos burlando. Además, ¿qué es esa joya tan estúpida y vulgar que trae? Otra burra, y fuera de eso, común, para la Escuela de Dioses. Qué gran cosa.

Ella sonrió.

-Sabes cómo consolarme.

-Que ni qué. Además, fue bueno cuando me ayudaste a arreglar la biblioteca esa de Padre.

-Me llevé algunos. Bueno, muchos títulos- admitió ella.

-Ajá. Ahora volvamos- dijo, y los dos se fueron por el pasillo, abrazados, hasta que se desasieron ante la presencia de Odín y Visnú.

-¡Kali! Ve a bailar con Laksmí. Tú, ven con los demás, siempre tan apartado- dijo Visnú, sonriendo, y Odín asintió, dándole una gran jarra de cerveza a Loki.

-Bebe. Aquí se puede, y tienes que hacerlo bien. Vamos, muchachito.- le dijo, y le dio un montón de cerveza. Embebido, vio a Laksmí adueñarse, como siempre con su insoportable divismo, del centro de la sala, y bailar con gracia ante los novios, una canción de amor. Le dio el turno a Kali, que comenzó a burlarse con picardía de la vida de casados. Todo el mundo se reía. "Ah, los cuatro que se amarán, ah, los dos tontos que se aburrirán". Al final, solo la vio ser arrastrada por Shiva, y se fue, confundido, al lugar.

-¿ Qué te crees, paria, al hacer esto? ¿Cómo osas burlarte de mí y de mi esposa?- dijo tomándola de los brazos, para luego abofetearla. Loki vio cómo se transformó de inmediato, y lo mandó hasta los jardines, para luego sacar su trinche, y amenazarlo. Él estaba horrorizado, y antes de que ella lo clavara, Loki apretó su mano, sin miedo (a pesar de que le había partido los huesos).

-Kali. La muerte sería un regalo. Él mismo hará a su esposa infeliz, como lo decía tu canción.

Ella volvió en sí, para su sorpresa, y Shiva se levantó, horrorizado.

-¿Qué eres?- le preguntó a Kali, que lo miró furiosa, y confusa. Ella vio a Loki, muy seguro de sí mismo.

-Y tú lo sabes… sabes qué es. ¿Qué tienen, ustedes dos?

-Somos amigos. Muy buenos…- dijo Loki, para atormentarlo, con un énfasis significativo. – Amigos.

-No vuelvas a golpearme- dijo Kali, apretando los labios, furiosa. Golpea a tu esposa, pero a mí no me toques.

-Les diré a todos lo que eres. Y tú, lo que has hecho. Sé que eres un… criminal.

-Uh. Esas son palabras mayores- dijo Loki complacido, colocándole el velo encima, a Kali. - ¿Qué podría hacer un deva, derrotado por una mujer, a la que considera poco honorable, ante las calumnias que no se pueden probar, en una crisis entre dos reinos? Me encantaría ver el resultado- le dijo sonriendo, pérfidamente.

-No se me acerquen. Tampoco a mi esposa- les advirtió , y se fue, furioso. Ella lo miró desconcertada.

-¿Qué hice, Loki? ¿Qué me pasó?

-Despertaste tu poder, de tu enojo, Kali. Lo mandaste lejos.

-¿En serio? Wow- dijo desconcertada. – Pero él se veía horrorizado.

Él sabía que si le contaba todo lo que había pasado, ella se horrorizaría tanto como todos los demás. Así que se fue por lo que mejor sabía hacer: Mentirle. Le dijo que ella tenía un poder extraordinario cuando se enojaba,y que "acababa de verlo". Pero no le dijo que se podía transformar, ni mucho menos destruir todo a su paso.

-Así que debemos avisarle a Hades. Por fin vas progresando.

Ella no le creía del todo, pero estaba confundida. De todos modos, agradeció a Loki por su chantaje hacia Shiva, de quien le contó que siempre fue un abusivo cuando ella expresaba sus opiniones. Krishna era más relajado, dejaba que opinara, pero Shiva era autoritario, como todos los demás, y siempre la relegaban a su habitación si decía algo que causara discordia.

-Nunca pensé que en una fiesta me golpearan dos hombres. Apesta.

-Si fue por mí, lo siento, pero te estabas volviendo loca. Igual, ya, lo siento.- le aclaró, al ver el rostro de furia de ella, que luego de eso lo abrazó.

-Gracias.

cierto, tu canción fue increíblemente buena. Así es que uno se cobra los insultos verbales, ¿ves?

-Total.

-Bailas bien.

-Eh. Sí. Tú sabes. Actividades extraescolares.

-Hablando de eso, vamos a la Biblioteca de Padre. Tengo un libro que te encantará.

Una semana después

En el vestuario de mujeres, Kali veía a Sati ocupar el lugar que antes era de su hermana. Yemayá y ella, junto con Medusa y las Furias, se burlaban del odio evidente en las caras de Afrodita y ella, que ahora ocupaba la atención del resto de las chicas y de su aprobación, por ser la primera 'casada'.

-Amor femenino- decía Sif, y Atenea se reía, al ver a Afrodita sonreír falsamente.

-Sí, pero las idiotas sin personalidad parecen seguirle la cuerda- acotó Artemisa, viendo a varias chicas alrededor de ella.

-Bah, ela é idiota- dijo Yemayá, que le trenzaba el cabello a Kali, que suspiraba.

-Es una pesadilla. Nos recalca todo el maldito tiempo que no estamos casadas, a mí y a Parvati. Además, si queremos sentarnos en algún lado, nos quita. Toma nuestras joyas y demás, para luego decir que Shiva le regala montononones.

-No le hagas caso, es una perdedora con su diamante, y ya.- dijo Sif, que seguía amarrándose los cordones.

En eso, entró Parvati, furiosa, y miró alrededor. Tomó a Kali de gancho.

-¿Qué? Suéltame.

-Odio a esa perra. La odio.

-No se mete contigo.

-Sí se mete conmigo. Odio que tenga esa maldita joya, odio que nos diga a las dos que somos unas perdedoras.

-¿Y?

-Si tú y Loki, o lo que sea, quieren hacerle de esas bromas que acostumbran, como a todos nosotros cuando por alguna razón nos odian…

-Siempre, Parvati. Y sabes que se lo merecen.

-Bueno, en fin, si quieren hacer algo, estoy dentro. La quiero lejos de nuestra casa.

-¿Y si no quiero?- dijo ella, analizando su posición de ventaja.

-Querrás. Es una maldita, es peor que yo y lo sabes. ¿Qué esperas? Tú eres la del talento para las cosas horribles, junto con el hermano de Thor.

-Pero… ¿qué ameritaría que yo quisiera hacerle algo, hermana?

-No sé. ¡Pero hazlo!- le dijo, furiosa.

-Tú lo quieres más que yo. Dame algo.

-¿Qué?

-Ya veremos. Ya veremos…

-¿Pero lo harás?-dijo ella, mientras veía a Kali retirarse. Ella alzó los hombros.

Ella, junto con Hefesto y Loki, comían en la cafetería. Hablaban de los nuevos juguetes que tendrían que crear.

-Pienso en una máscara***. Algo que vuelva loco y transforme a la persona que se la ponga- dijo Loki. -¿Tú?

-Una lechuza- dijo Hefesto.

-¿Otra vez?- preguntó él,burlón. Otra lechuza estúpida para sorprender niños.

-No. Esta podría sumir a la gente en el sueño, o hacerla más acelerada.

-Eso es muy ñoño.- se burló Loki.

-Bah. Y oye, Ka…

Kali no pudo decir nada, pues le cayó un montón de ambrosía blanca, en grumos, sobre toda su persona, mientras todos se reían. Era Sati. Ella vio las risas de todos, y comenzó a ponerse azul, pero Loki la controló a tiempo.

"No. No lo vale", le dijo. Ella volvió en sí, y estaba impresionada, mientras veía a Sif y Yemayá ayudarle a limpiarla. Loki se quitó, al ver cómo Parvati, por primera y única vez, defendía a su hermana.

-¿Por qué hiciste eso, perra? Es mi hermana.

-Porque sí. – dijo Sati, riéndose, y Shiva también se reía. Loki tomó un poco, y se lo puso en la cara.

-¡Oye!- gritó ella horrorizada. - ¿Qué te crees tú?

Él, con toda su crueldad, tomó otro poco de lo que le había caído a Kali, y le dio otro poco, en el pelo. Parvati dijo "eso", y le echó su bebida a la joven diosa, pero Shiva se acercó, y le echó toda su bandeja a Loki, que apretó los dientes, y le embutió todo un pastel. Este lo empujó, y lo iba a golpear, pero alguien lo detuvo. Thor, que le puso su propio pastel en la cara, con un puño.

-¡GUERRA DE COMIDAAAA!- gritó Volstagg, y Fandral fue el primero en lanzar su jabalí hacia los Olímpicos, que voltearon la mesa, y comenzaron a lanzar comida también. Volstagg repartía tortazos, literalmente, mientras Sif tomaba a Sati de la nuca y la restregaba contra la mesa, con anuencia de Parvati. Atena usó a Hefesto de escudo, y Hércules le daba un tortazo a Osiris, a quien hundía en el recipiente de ensalada. Thor y Shiva seguían peleando.

Mientras tanto, en medio de las balas, Kali y Loki habían desaparecido. Ella estaba todavía en shock.

-Por qué me hizo esto, maldita… -dijo, desconcertada.

-Porque sí. La gente es cruel porque sí. No se puede ser diplomático, ni tener compasión- dijo él, vigilante, y entraron a los baños de mujeres. Ahí estaba Angerboda.

-¿Qué haces aquí?- le dijo a Loki, cruzándose de brazos. Este le sonrió, malvadamente, y le explicó el asunto.

-Bueno, váyanse a casa. Esto está ocupado.

-Ok…

Apenas ellos se fueron, de la tina salió Hades, que casi se ahoga.

-La próxima vez, Angerboda, intentémoslo en un lugar más privado- le dijo, irritado.

-Bueno, ellos tenían problemas.

-Suficiente para otra lección- dijo Hades, pensativo.

-Pero que no sea como la de las Islas Afortunadas. Mira todo lo que causaste- le advirtió. Él se transformó, retirándose.

-No te preocupes. No afectará… tanto- le dijo, enigmático. Ella se hundió en la alberca.

Apenas volvieron, Hades los esperaba, sombrío. Escribió en su tablero de luz "RUMOROLOGÍA".

-Quiero algo diferente. – les dijo. – Sé que pueden llegar a algo extraordinario, pero esta vez dependan de sus palabras.

-¿Qué quiere decir?- dijo Kali, sin entender.

-Loki. Supongamos que quieres conseguir de tu padre algo que Thor no puede conseguir.

-¿Se burla de mí?

-No. Muchas veces te has salido con la tuya. Pero para proclamar tu inocencia. Ahora quiero ver que puedes conseguirlo todo a costa de tus palabras, no de la magia.

-Yo no puedo hacer eso.- dijo Kali.

-¿No? ¿Y las elecciones? Vamos, no se acobarden. Sean creativos. Tienen dos semanas para eso. Es todo- les dijo.

Ya en el palacio Deva, Kali y Loki hacían sus deberes. Ella tiró la pluma, al verlo sonreír para sí mismo.

-¿Qué piensas hacer?

- ¿Quieres arruinar el matrimonio de Shiva?

-A ti solo te parezco bonita. No puedo seducirlo- dijo ella, pensando en lo que él estaba pensando.

-Sí, eso solo funciona conmigo- dijo recordándole el episodio de hace semanas. Ella le sonrió pícara. – Es más, cuando lleguen las vacaciones…

-Quién sabe- dijo ella haciendo pucheros. – Pero dímelo todo.

-Sé una bruja chismosa y lo conseguirás.- dijo, y le explicó su plan.

-Acá no me creerían. – dijo ella, después de oírlo.

-Pero a tu hermana sí. A eso le llamo "compromiso".

Tiempo presente

Loki miraba obsesionado el diamante azul. Jugaba con él, y trataba de convertirlo en hielo, y veía la magia en su interior. Montones de conjuros y de maldiciones, y de galaxias y estrellas. Y todo lo que había causado, simplemente por jugar.

-¿Quién lo robó? No me acuerdo. ¿Tú o yo?- le preguntó a Kali, que tenía la otra parte.

-Yo. Fue lo que quedó de Sati luego de lo que le hicimos.

-¿De qué manera chantajeas a Parvati con eso?

-Ella ignora el asunto, cada vez que se lo menciono. Dice que no quiere oírlo. Seguramente calla su conciencia, pero realmente, nosotros solo hablamos de cosas ciertas.- dijo ella, recordando su primer gran crimen. El la miró interesado, y le dio el diamante. Ella sacó el encantamiento, y lo dejó sin brillo, como una piedra normal.

-Ya no puede hacer daño desde donde está. Ya cumplió su propósito.- dijo, y él sonrió.

-Le dijimos a ese explorador que lo tomara de la estatua de Sita, tu cuñada.

-¿Cómo fue que murió?

-Devorado por las alimañas****. Luego, el rey midgardiano, lo matamos con viruela.

-Asqueroso. Y luego… ¡ah si! La bella princesa midgardiana rubia *****. La que era tan ostentosa como tu familia, y que decapitaron. Eso fue poesía pura. Y luego los dos nobles insignificantes, que lo partieron en pedazos. Tú indujiste al suicidio a uno, y luego yo maté al otro.

-Recuerda que también hay una familia- dijo Kali. –Los matamos también. Y al último dueño tú le paraste el corazón.

-Joyero ávaro****. Lo merecía.

-Se nota que estábamos aburridos en vacaciones.- dijo ella, recordando los destrozos que habían causado en Midgard, solo por diversión.

-Pero por favor, eso no se cuestiona.- musitó. - Dime una cosa, ¿estás arrepentida por haber matado a Sati en tus cabales?

-No. Yo la odiaba.- dijo ella, sin alterarse. –Yo sabía lo que estaba haciendo desde el principio. Tenía miedo, pero… lo hice. Y no me arrepiento. Antes, la haría sufrir más, la haría llorar más, querría ver sus lágrimas.

Él tomó su rostro, y puso su índice en su labio, imitando su misma mirada desenfrenada.

-Te felicito…diosa de la destrucción.

-Básico, trillado, cliché…-le respondió ella fríamente, y él la tomó de los hombros, y la acercó contra sí.

-Está bien. Dejemos solo que el silencio hable. ¿Te parece?

-Bueno- dijo ella, que lo agarró de la camisa, y lo empujó a la alberca, pero el la jaló, y se fueron juntos, otra vez, al agua.

Años antes

Kali lloraba frente a sus tíos y frente a Daskshá, un dios menor que vivía en el occidente de Muspelheim y que era el padre de Sati. En uno de los corredores se encontraba Parvati, que miraba a la infinita selva. Una serpiente apareció, y ella la miró peyorativamente.

-Ya. Puedes transformarte. Me aseguré de que nadie viera.

Loki se paró, y sonrió.

-¿Cómo va todo?

-Se supone que está actuando. No sabía que podía hacerlo tan bien- dijo Parvati estremecida. -¿Dónde consiguieron tantas cosas?

-Estalkeando. Dos semanas siguiendo a Shiva luego de la escuela. Nos turnábamos. No sabíamos que le era infiel a Sati con las demás chicas de la escuela, pero él mismo se delató. Y bueno, tú propagaste el rumor, y todos los demás, y así y así. Si te interrogan, es claro que debes de decir lo mismo.

Parvati sonrió. Ese despreciable diosecillo, tan contenido, tan callado y razonable, tenía talento para el mal. Le temía, y quería alejarlo, como cuando se aleja una alimaña. Pero de cierto modo, le admiraba su persistencia para intrigar. Con razón su hermana había cambiado tanto desde que eran niñas. Lo que no sabía, es por qué tomaba un asunto tan ajeno como propio.

-Esto es de nuestra familia solamente. ¿Por qué te interesa?

-No quiero respondértelo, pero solo te diré que… Shiva y yo tenemos viejas cuentas.

-Con eso me es suficiente. Creí que te gustaba mi hermana.- dijo Parvati, mirándose las uñas.

-No.- dijo él cortante. Mandó a llamar a Cookie, para que escuchase todo, y lo convirtió en una lagartija. Parvati también oía la conversación.

-¡Shiva es malévolo, señor Daksha! ¡Me abofeteó en la boda, y luego su comportamiento ha sido horrible! Toda la escuela se burla de nosotros.

-Pues con esto que he visto, por parte de Kali, tengo suficiente. Las dos hermanas, y todos los rumores prueban que ese sucio, no hizo más que engañar a mi hija. ¡Todo el mundo se enterará!- gritó indignado, mientras Visnú tomaba su mentón, y Laskmí estaba alterada. Apenas Kali salió, y llegó a la habitación de su hermana, sonrió.

-Todo. Lo creyeron- dijo, y Parvati suspiró, aliviada. Luego, le tocó a ella el interrogatorio.

-¿Cómo hicieron los dos para hacer que Shiva engañase a Sati a diestra y siniestra?

El tigre que estaba en la habitación de Parvati se transformó en Loki, que movió su cuello. Le dio en su mano la poción de "Deseo". Esta se los entregó.

-Están más acostumbrados que yo a esto. Y me dan miedo- les confesó. – Sobre todo tú- le dijo a Kali, que no la quería mirar.

-Ahora estamos unidas por esto.

-Sí, sé lo que eres capaz de hacer.- dijo Parvati, asustada.

-Mucho cuidado. – dijo Kali con una autoridad intimidante, que jamás había visto su hermana. - Abre la boca y te hundirás también, eso te lo juro- le dijo, tornándose casi azul, pero Loki apretó su muñeca izquierda, y ella volvió en sí. Parvati se dio cuenta de todo. Entre los dos habían provocado las peores atrocidades, y quién sabe cuántas más. Pero ya no había salida.

-¿Seguimos estudiando? –le dijo a Loki, que miró sardónico a Parvati, y salieron sin despedirse. En la noche, algo trató de atragantar a Kali, y se la llevó hacia la jungla. Loki, que estaba de huésped, se despertó, y salió por la ventana, hacia la habitación de Parvati.

-Avísales a tus tíos que algo pasó- le dijo, y ella asintió.

Apenas Loki llegó, vio a Shiva ensangrentado, y a Kali sacando la lengua, transformada. Ya iba a tomarla de la mano, pero ella lo detuvo.

-Soy yo, Loki- le dijo, para volver a la normalidad. Se arrodilló ante el ensangrentado, que abrió los ojos, lastimado.

-Ella se suicidó. Por tu culpa. Por mi culpa. – gimió, adolorido.

-Fue por tu culpa- dijo Kali, sin compasión. – Se inmoló por tu culpa. Por solo quererla como capricho. Toda la escuela se enteró.

Laksmí se deshacía en excusas con Loki, apenada de todo lo ocurrido.

-Lamento que hayas tenido que ver esto, ¿qué dirá Frigga, horror? En fin, mi querido…gracias por venir, sé que te verás con Kalika en la escuela. Toma un montón de ladoos******.

Apenas se despidió de Kali, ella le dio dos pedazos de diamante. Loki se los hizo guardar.

-Tengámoslos como juego, querida.

-Como quieras- dijo ella, y él le dio un beso en la mejilla, pero ella volteó la cara, y fue en su boca.

-No me siento tan inocente hoy, Loki.

-Nunca lo fuiste. Ahí nos vemos.- le dijo, para irse con la sensación de que habían destruido a muchos. Solo por un leve insulto.

Tiempo presente.

-Y Shiva los mató a todos, incluido a su suegro. Ay, qué exagerado- se burló Loki. – Quién lo manda.

-Y desde ahí nos odió a los dos, y nos quería sabotear, ¿te acuerdas? A mí me quería chantajear, pero no dejamos.

-Sí, el problema es que era un novato. No era como nosotros, aunque siempre trató de espiarme y sabotearme. El gran problema es que no consiguió nada, además que su propia estupidez lo condenó. Por cierto, ¿me sigue estimando?- preguntó cínicamente. Kali sonrió.

-Está celoso de ti.

Él se acomodó, sonriendo.

-¿Ah,sí? Pero ¿por qué? Yo solo soy un pobre gigante de hielo, encerrado, paria, condenado.- dijo, con su tonillo filoso y sedoso al mismo tiempo.

-¿Qué quieres que te diga?- dijo ella, al frente suyo.

-Que está furioso porque estás aquí, conmigo. Que pasas tus días por mí, que se muere de rabia porque yo… puedo hacerte lo que me plazca, y tú simplemente lo controlas a él.

-Uh- dijo Kali. - ¿No será al contrario?¿No puedo hacerte yo lo que yo quiera?

-¿Qué quieres hacerme que no me hayas hecho ya?

-Romperte el corazón- dijo, serenamente. Él se interesó.

-¿Y eso cómo sería? Lo hice con el tuyo, ¿verdad?

Ella sonrió, suavemente, tomándolo del rostro.

-Lo hice, ¿verdad?

Ella no dijo nada, y él suspiró.

-Yo…

-Y lo harías de nuevo. Tú me estimas porque sé que amarte es la peor forma de llegar a ti. ¿Me equivoco?

-No, razonas bien.- dijo él, mirándola a los ojos.

-Entonces, jamás serías el tipo de príncipe de los cuentos, normal, amoroso y dispuesto a todo. No me sirve amarte. Aprendí, a tu lado, a verme como tú querías, y como yo quería. Alguien que va más allá del sufrimiento por otro. Alguien poderoso. La gran Diosa. Y la gran diosa va más allá de sufrir por lo que haga cualquier idiota- dijo, picándole la nariz. El tomó su mano, y examinó sus uñas, rojas. Besó su mano.

-Algún día, encontrarás a ese príncipe… que te ame… que te idolatre, que de la vida por ti….- dijo, mirándola a los ojos. Ella alcanzó a entusiasmarse.

-… Y te lo devorarás.- le dijo, seriamente. – Lo matarás.- afirmó, y ella borró su sonrisa.

-¿Por qué crees que no podría amarlo?

-Por la misma razón que no te casaste con Shiva, por la misma razón que te alejaste de tu mundo. Lo espantarás. Ellos quedarán exhaustos. Tú pides mucho.

-Puede que me llegue a entender tal cual soy. Que me acepte, que me…

-No va a pasar, Kali. Tanto de tu lado, como del mío, van a sufrir. – le hizo razonar. – Tú misma lo dijiste: Es difícil amar a los monstruos.

-El problema es que estoy demasiado cuerda como para volverme loca por ti- dijo ella, cruzándose de brazos, y él se echó a reír.

-Haces bien. Aunque sería un fino detalle que lo hiciéramos de vez en cuando. – dijo, colocando sus manos en sus rodillas. Ella lo miró escéptica.

-No somos de posesiones, Loki.

-¡Lo que lo hace mejor!- dijo él, abriendo los brazos.

-Tus reglas apestan.- replicó ella, sirviéndose té.

-No, sabes que son verdad. Puede que engañe a todos, pero contigo no me interesa.- dijo, tomándose el té de ella, que le pegó. Él le dio un poco.

-¿Te imaginas yo matando a cada amante que te consigas? Es como de tan mal gusto…- se quejó, y él se rió.

-A mí no me parece, yo encantado de matar a quien se te acercara.

-Entonces, mato a las tuyas y quedamos a mano.

-Bueno- dijo él alzando los hombros. – Al fin y al cabo, los cuerpos pasan… el encanto queda.

- Y tú feliz de verme rebajarme a matar a cualquier tonta asgardiana por ti. Se vale soñar- dijo ella, burlándose. Él sonrió.

-Bueno, yo estaba dispuesto a matar a Brahma o a Shiva, si se casaban contigo. No seas tan exigente. ¿Si ves? Tu tía tiene razón. Me encanta que hayas ¡por fin! Sido lo que veía cuando te transformabas, pero… eres la reina de los caprichos, mi querida. Por eso no es tan fácil que te cases- dijo él, y le sacó la lengua. Ella se la jaló.

- Te odio y quiero matarte- le dijo, molesta, pero burlona.

-¿No que odiabas las filas?

-Sí. ¿Y si lo hago con Sigyn?

-Hazlo.- dijo él sonriendo, malévolo.

-Querrías acabar conmigo.- dijo ella, cruzándose de brazos. Él ahora fue el que le hizo masaje.

-¿Y tú qué sabes? – dijo, tomando su cuello.

-Sí, claro, tú sacrificando a tu amor asgardiano. Ahora cuéntame un cuento, Loki… y ¡auch!- se quejó, pues le sonó algo.

-Ese es el problema de los dioses con vidita exitosa. Parecen ancianos mortales…- dijo, riéndose de ella.

-¡No me cambies el tema!

-Está bien. Buscaría venganza, luego tú te vengarías, seríamos enemigos, y no me interesa. Por lo que… no sé. Tal vez viviríamos en una retorcida relación, donde yo siempre te lo recriminaría, y tú siempre te vanagloriarías, y terminaríamos en la cama. Y luego volveríamos a querer matarnos ,pero tú me seducirías y luego yo lo haría, nos traicionaríamos, nos reconciliaríamos, y volveríamos a la cama. Y así sería nuestra vida, claro, con todo el drama de "oh, mataste a mi novia", y "oh, yo en venganza maté a tu nuevo novio", y bla, bla bla. Y volveríamos. Punto. – dijo rápidamente, como si estuviera pronunciando un trabalenguas.

Ella se volteó, con una ceja levantada.

-¿Y ya?

-Pues … sí.

-¿Por qué todos los hombres creen que eso resuelve todos los problemas? No conozco a uno solo, desde enano, hasta elfo, o criatura interestelar, que no tenga el mismo enfoque.- protestó ella, con las manos en la cintura.

-¡Porque ustedes no lo aceptan!- dijo él con naturalidad. – Ustedes son peores que nosotros. Les encanta manipular con eso. Tú lo haces. Y te encanta. Entonces no entiendo cuál es el problema.

Ella se iba quedando sin argumentos, y abría la boca, pero no le salían las palabras.

-Es retorcido. Bueno, con el drama, y todo eso. Es muy complicado- se quejó. - ¿Sabes qué? Sal de ahí, y miro si te rompo el corazón, o no.

-Pero no va a ser matando a Sigyn, tenlo por seguro. Mira todo lo que puede pasar.

Ella lo miró, negando con la cabeza, maravillada.

-Genio y figura hasta la sepultura. Idiota.

-Ajá. Pero sí hay una diferencia muy grande entre los demás y yo...

-¿Cuál?- dijo ella, sonriendo.

-Los detalles, querida. Los detalles. Tú puedes vivir sin ello, yo también. Pero… esta no es la ocasión. – dijo acercándose y colocándose encima de ella.

-Me rompiste el corazón. Y no entiendo eso que tiene que ver.

-Nunca dijiste ni mú.- le susurró. – Y tiene todo que ver.

-No quería que te burlaras, ni darte gusto.

-Te di buenas cosas, y a pesar de eso, te fuiste.

-Recuérdamelas todas.

-No ahora… no ahora… - dijo, colocando su mano en su garganta, para colocar su rostro en ella.

-Ahora- le ordenó ella.

-Como quieras- dijo, y tomó una de las sábanas para cubrirse con ella.

Notas

*** En la historia de 'La Máscara', esta originalmente pertenecía a Loki.

**** Esta es la historia del Diamante Hope, del cual se dijo que tenía una maldición. Louis Tavernier la tomó de la estatua de la diosa Sita, y murió devorado por las alimañas. La reina rubia que lo lució luego, fue Maria Antonieta. Cada dueño tuvo un destino trágico.

***** Harry Winston, el último poseedor del diamante.