12. El camino definitivo

Palacio de Kali Mata

Él tumbado, ella frente a él, del otro lado. Están sobre el agua. Lo contempla en silencio, como él a ella. No tienen que decirse nada siempre. No tienen que reprochárselo. No tienen que decirse nada, en la fragilidad de su momento compartido.

-Vas a enloquecer. Vas a estar solo cuando nos dejemos de ver. Y entonces caerás en un abismo en el cual debes ser tú mismo… o todo estará perdido…-le dijo ella en su etéreo susurro. Su cabello era tal cual como él se lo conoció: Rizado, desperdigado sobre el agua, sin tocarla. Él comenzó a jugar con él, mientras ella tomaba su rostro.

-El odio… me mantendrá. La venganza… será mi alimento… mi maldad… me mantendrá vivo…- le respondió, y ella negó con la cabeza.

-Llevas poco. Te falta pasar más tiempo. Que todo te corroa, que los días sean iguales, que te retuerzas en tu propia confusión. Pero no puedes caer… no puedes. Así decaiga tu rostro, y lo que eres… tu espíritu debe seguir siendo el mismo.- le dijo preocupada, porque sabía que a quien conocía, no lo vería del mismo modo, y temía por él. Que cambiase definitivamente, que fuera repulsivo a su vista, o se consumiera, como él creyó en otro tiempo, con ella.

Él se levantó, y recostó su fino rostro sobre su hombro, atrayéndola hacia sí. Le dio un beso y se retiró. La miraba a los ojos, con una confianza que ella temía. La de siempre. Por eso esta lo mira duramente, porque él no parece temer. Él sigue fingiendo, ante ella, que no le afectará.

- Te creo- le dijo. – Te creo. ¿Cómo fue para ti, verte con grilletes, con tu nombre vilipendiado? Claro está, si me dices a dónde diablos te fuiste.

- Está bien. Pero dime tú qué hiciste luego de que nos graduamos.

Él la miró melancólicamente, y se recostó en su regazo.

Años antes

Kali despertó, desnuda. Vio su rizado e indomable cabello en medio de sangre. Vio una túnica verde, debajo de ella, y lo vio, despeinado y desnudo. También tenía manchas de sangre, en su cuerpo, y dormía descarada y sensualmente, con los labios entreabiertos, y su cabello cubriéndole el rostro. Ella puso su mano azul en su cuello, y lo besó. La había realmente despertado. Sabía quién era, siempre lo supo. Lo que habían hecho reafirmaba todas sus acciones anteriores. Estaban hechos para lo impío. Ella para la destrucción, él para el caos. No había nada más.

Pero ahora, debía ir a comprobar su propio poder. Experimentar lo que era, por si misma. Verse, reconocerse tal y como era, por primera vez. Pensó en despertarlo, y solo apartó sus mechones. El anguloso rostro de su compañero exudaba paz. La placidez de la inconsciencia. Recorrió, con su rostro, su hombro, y su torso, blanquísimo, extrañando, animalmente su olor, su esencia fría oscura.

Lo volvió a besar, y lo arropó con la túnica que le había arrancado. Miró a su alrededor, y pensó , de inmediato, que los descubrirían. Los que quedaban irían a atacarlos. Debía acabar con todos, sin piedad. Se levantó, y vio su reflejo. Sus ojos ya no estaban furiosos, y su boca era roja. Tocó sus colmillos, y miró a Loki, pensando, de repente, que tal vez ya la habría visto antes. Decidió, entonces, hacerlo invisible ante las hadas, con tres palabras en sánscrito.

-No te verán- le dijo, y se levantó. Vio las cabezas desperdigadas, sin horror. Tomó el collar, y se lo puso. Caminó entre los cuerpos, y la destrucción, y veía todo, sin asombrarse. Entonces, se encontró con el resto de las hadas, que la miraron horrorizadas. Los soldados estaban prestos a atacarla, pero ella, con solo una mirada, los incineró. Se sorprendió de su poder, y al ver el horror y la furia, volvió a atacar, con más saña, destrozando y ía fuego alrededor, sin importarle nada, disfrutando de los gritos subsiguientes.

No tardó mucho en aniquilar todo un mundo, y apenas regresó, vio que Loki ya no estaba. No le importó. Decidió, entonces, probarlo en otros lugares. Fue a destruir otros dos mundos menores. Ya amanecía, y regresó a su casa, vestida con otras ropas. Entonces, vio al frente de su casa a Visnú, y a todos sus guardias.

-Kali. Cómo osas entrar a nuestro mundo después de tus acciones. Deberás ser castigada.- le dijo con furia.

Esta solo sonrió, por primera vez.

-Te desprecio. Siempre lo he hecho. Eres un pobrecillo indeciso con ansías de superar a sus vecinos, pero solo ostenta para mostrar su poco y pobre poder- dijo, con sus ojos brillantes, revelando por fin lo que pensaba de él . Vishnú le lanzó un rayo, pero ella lo esquivó, y se transformó, riéndose. Destruyó a la marejada de guardias, y casi mata a su tío, a no ser por Shiva, que lo quitó. Este también se transformó.

-¡Uno a uno, cobarde!

Ella lo agarró del pelo, y lo estrelló contra el palacio. Pero él no se rindió, hasta que ella le clavó el trinche en el abdomen, y lo pisoteó.

-¡Tráiganme otro para que muera! ¿Qué acaso no tienen a más dispuestos a morir?- preguntó arrogantemente.

Krishna y el dios Rama se abalanzaron, y los hizo trizas. Así, comenzó a destruir todo el ejército, hasta que capturó a su tío.

-Todos estos años de sometimiento…- dijo, y le cortó su mano derecha. Vio a Laskmí abrazada a Parvati, llorando, y sonrió, malévola. Tomó del pelo a su hermana, y la abofeteó, para dejarla inconsciente.

-Mi querida…- le rogó, llorosamente.

-Vete- le dijo fríamente, y ella tomó sus pies.

-Querida…no mates a tu tío… él…

Ella la miró furiosamente, y la tomó del pelo. Sacó su cimitarra, para degollarla . Entonces, apareció Cookie.

-Señora… no…

-Aléjate- le dijo, pero el pavo se interpuso. Ella le gritó, y le clavó su daga, y un gorjeo la hizo volver a la realidad. La avecilla botaba sangre, y al verla, ella volvió a ser la de siempre, y corrió a donde su servidor.

-¡Oh, Cookie! ¡Lo siento! ¿Ahora qué le diré a Loki? Se enojará conmigo- dijo, y comenzó a sollozar con el pavo en brazos.

-Señora… no tiene que arrepentirse de nada.- le dijo.

-Cookie…- dijo, y se quedó abrazada junto a él. Lo veía sufriendo, y tomó la cimitarra.

-Es preciso, señora…- le dijo, casi cerrando sus ojos, y volvió a botar sangre del pico. Y ella lo degolló, llorando. Luego, ella recordó todo borrosamente. Vinieron los guardias, la detuvieron. Ella no profirió una palabra en su juicio. Pensaban ejecutarla, para evitar más maldición en su mundo, pero por mediación de la misma Laksmí y por Sarasvati, fue condenada, para siempre, a una celda, de vidrio, la cual no podía traspasar. Le raparon el cabello, y arrodillada, y con solo una túnica blanca, se echó a llorar y enloqueció por su destino perdido.

Mientras tanto, Loki terminaba de recibir una tonta placa por sus altas notas, y oía el triunfante discurso de su hermano, al que todos aplaudían. Este sonreía arrogantemente, seguro de su éxito, y ahí comprendió este cuánto lo podría despreciar. Gracias a él estaba en esa ceremonia, gracias a él podía decir que eran de una generación triunfante y maravillosa. Lo despreciaba, sí, y lo creía un tonto. ¿Pensaba ese tonto de frases grandilocuentes, gobernar así, Asgard? ¿Por qué su padre lo prefería, cuando él había demostrado claramente ser más capaz, más organizado, tenía visión? No había perdido el tiempo, y su hermano solo había hecho alardes de su fuerza (que tenía en claro que no servía), y su fútil y vacua popularidad.

-Es raro- dijo Thor, ya en la cena de celebración en su mundo. – Que ni Shiva ni Parvati hayan venido. En fin. Ya no nos veremos a menudo, así que es perfecto.

-Por supuesto que sí- dijo Sif, volteando los ojos.

-Oye…- dijo Fandral a Loki. Estaba ya rodeado de asgardianas, porque apenas había recibido su título, había olvidado que tenía novia, y comenzaba a forjar su reputación de conquistador. - ¿Por qué Kali no vino?

-No lo sé- dijo, mirando fijamente el plato.

Nadie le puso más atención, y él se fue al mundo Deva, al que encontró en silencio. Todos susurraban apenas él pasaba, e iba hacia las junglas oscuras de Dhugavatti. Pero no la halló. Así que fue directamente al palacio.

- Nop, no hay nadie. Nadie nadie nadie nadie. Todos se fueron a viajar. Sí. Eso fue- dijo uno de los servidores. Loki no le creyó.

- Fue lo mismo que me dijo Laskmí. ¿A dónde fueron?

- Es confidencial, señor. Confidencial.

Se devolvió, desconcertado. Habló de eso con su madre, que también estaba preocupada, pero no dijeron nada a Thor ni a Odín, que miró la placa de su hijo.

-Te felicito. Ahora ve a celebrar con tu hermano, su triunfo.

-"Su" triunfo. Padre, creo que merezco las mismas consideraciones.

-Sí, las mereces. Pero debes aprender de él a guerrear. Y eso no te lo enseñó Hades. Y también… a darte a la gente, hijo.

Este lo miró desconcertado, y se fue. "Así será el resto de mi vida", pensó para sí. Tenía que seguir perfeccionando sus conocimientos, así fuese solo. Así le repitieran esa sarta de mentiras cada vez que preguntaba por Kali a todos. Y todos eran silenciosos al respecto.

Incursionó con Thor y sus amigos, más de una vez, a la Tierra. Hizo algunas bromas. Pero ya no era lo mismo. Decidió estudiar por su cuenta, y hacer sus propias cosas. Hasta que un día, en medio de su estudio, irrumpió su hermano.

-Oye. Llegó Sigyn de sus vacaciones de las Islas Afortunadas. Deberías ir a saludarla, o algo. O ¿vas a hacer como todos nosotros, y vas a botarla luego de la escuela?

-No, Thor. Creo que no.- dijo Loki con malestar. Este lo miró escéptico.

-Oye… lo lamento por no saber nada de Kali. Pero baja ya, te esperan abajo.

Loki era el único amargado en medio de la celebración. Entonces vio a su novia rubia, a quien había conocido desde niña, en medio de la nobleza asgardiana, y quien tuvo el valor para acercársele, a pesar de su carácter huraño y despreciativo hacia quienes se le oponían. De pronto, sintió contra ella, sin saber por qué, un sordo rencor, un odio que provenía de verla solo como una despreciable muestra del amor inocente que le prodigaba a pesar de todo. Un amor que lo lastimaba. Que no entendía. Que iba más allá de lo que podía ser. Así, decidió empinar el codo, sin atreverse a saludarla.

-Loki… estás…- dijo ella, con estupor. – Estás…

-¿Ebrio? Sí. Ebrio. Me imagino que tuviste unas grandes vacaciones, o lo que sea. Felicidades.

-Tengo que hablar contigo. Me dijeron que andas buscando a Kali por todos lados, y …

-Sí, lo he hecho. Pásame otra copa- le dijo, y ella lo hizo, con un rostro que él no le había visto.

-¿Qué?

-Es cierto.

-¿Qué?

-Tú… eres más que su amigo.

-Sí. Cuéntame otra historia- dijo levantándose. Ella lo siguió, y lo abofeteó.

-Entonces es cierto. Es cierto lo que hicieron, tanto en las Islas Afortunadas, como con el mundo de las Hadas. Alguien las mató a todas. Alguien las extinguió para siempre- le dijo, y él palideció, para llevarla a una habitación.

-¿Qué es lo que sabes?

-Todo. Lo sé todo. To-do- le repitió Sigyn, asustada. – No he dormido desde el baile. Hades me incitó a verlo todo. Creí que era una pesadilla, pero luego supe que las hadas, todas, habían muerto. Fue tu obra. Tuya. Y sé lo que eres…

-¿Cómo estás tan segura de que fui yo? ¿Qué fuimos nosotros?

-No te hagas el tonto. Conmigo no funcionará. Sé lo que hicieron en las Islas Afortunadas. Tú y ella.

-Estás loca- dijo él, molesto. Ella lo empujó, con una valentía que no le había visto.

-Quizás también fueron responsables de las muertes de otros, de todo, de todo… admítelo.

-No puedes probar nada- le dijo, sin inmutarse. –Pero en cuanto a los otros asuntos, sí, sí y sí. Y también con otras. Con Angerboda, nuestra consejera escolar. Con muchas otras. Y con Kali, que no dudó en encubrirme, porque se lo pedí- le dijo, y se sirvió otra bebida. Ella lo abofeteó otra vez.

-No volverás a verme.

-Está bien. Si te atreves a hablar y a mentir sobre mí…

-Monstruo- le dijo ella. Él miró hacia otro lado, y volvió a preguntar por Kali, hasta que se cansó. Por supuesto, volvió a buscar a Sigyn luego de muchos ruegos, de muchas intentonas, de las que se seguía burlando Hades, su mentor. Así, este se volcó en la magia, como su hermano en la lucha, Volstagg en la comida, y Fandral en las mujeres y las aventuras. Loki iba solo por cada uno de los mundos, pensando en lo que le había enseñado Kali, y ya sin fuerzas para protestar. Odín se lo ordenó, para no indisponer a sus aliados, que dijeron que ella se había ido a un mundo más allá de su comprensión. "Quizás la hayan matado", concluyó, con espanto y furia.

Trató de insistir con Shiva o con Krishna, pero todos fueron herméticos. Pensó en obligarlos a confesar, e incluso hacer revelar la verdad bajo tortura o chantaje . Pero la verdad es que se hallaba solo, y ahora necesitaba concentrarse en influir cada vez más en las tareas que su padre le encomendaba a él y a su hermano para hacerse un lugar en el trono. Entonces, si bien nunca olvidó a su compañera, solo pensaría en hacerle justicia apenas tuviese una posición de poder en su propio mundo.

Tiempo presente

-Tampoco vi a Dhugavatti. No vi a nadie, y Odín fue categórico: dejaría en paz el asunto . Me pregunto si ya sabía lo que había pasado, y me lo ocultó todo. No sería nada raro- insistió Loki. - Como te dije antes, lo siento.- insistió, frente a ella. - Hice lo que pude, pero no quise hacerlo más. No podía. No en ese momento, era muy estúpido. Creí que siguiendo las reglas… por fin me haría valer. Pero resultó que no. Además, tú no viniste a verme apenas fuiste libre- le reclamó él. Ella negó con la cabeza.

- Hades se ocupó de mí, y me mandó a viajar.

-Tal y como a mí. Es como si hubiésemos hecho las mismas cosas, pero al revés- le dijo, descubriendo los caprichos del destino. – Pero… no vi a Dhugavatti. Ella no se habría callado nada.- insistió.

-La encerraron conmigo, porque ella lo pidió. Pensaron que se desembarazarían de dos lunáticas de una vez. Ella me consolaba, y me decía que saldría, que tendría que esperar. Luego, la separaron de mí, y a mí me condujeron a un lugar donde me encontré con Brahma. Él me dijo que no me liberaría, por más que se lo rogué. Pero sí me entrenaría. Y lo hizo, severa, dura y cruelmente. Era el único que podía dominarme, el único que podría vencerme. Ante mis porqués, nunca respondió, así como nunca nadie en la familia. Me separaron de lo único que me conectaba a la realidad, y creí enloquecer.

-Y yo estaba con Angerboda…

Años atrás

-Conozco bien a Laufey y sé que tú le caerás bien. Pero te advierto que si sales conmigo solo por eso, lo pasarás mal, hijo de Odín.

Loki prendió uno de los cigarrillos, y se lo pasó. Estaban en una casa de baños, por los lados de los dominios de Amaterasu. Loki lso había descubierto como su nueva fuente de diversión.

-Entonces…¿por qué dijiste que esto sería como una cita?

Ella alzó su ceja, y apretó sus labios, sensualmente, para luego tener otro gesto de indolencia.

-Bueno, porque siempre vamos a lo que vamos sin nada de por medio. Y este lugar me parece… fascinante. Lleno de criaturas exóticas y horrendas. Me gusta este mundo. – dijo, en medio de la humareda que sacaba la tina grande.

-Bueno, después de ahí me llevarás a Jottunheim.

-Tus padres … ¿no se enojarán? Deberías vivir solo.

-No- dijo Loki. – Necesito acceder al trono. Ya te lo he dicho millares de veces. Necesito consolidar mi posición.

-¿Pero no crees que tu padre no va a cambiar? Pienso que siempre ha preferido a Thor, por encima de lo que digas- dijo ella, que llamó a una campanita. Vinieron varias sirvientas, y ella ordenó por comida.

-Lo sé- dijo él, comiendo unos arroces con hierbas. –Lo sé. Pero Padre se dará cuenta de mis méritos. Y así yo podré ser merecedor al trono. Thor solo sabe pelear. No sabe hacer nada más. Yo conozco el estado de mi mundo. Yo conozco todo. Lo he estudiado en estos dos años. A profundidad.

-Pero creo que tu padre solo te conocerá por ser el ayudante de su hijo amado. Loki, por más que lo intentes, es claro que tu padre no es objetivo. Así Thor sea el más grande de los idiotas, Odín siempre lo perdonará.

-No lo creo. Es estricto. Necesito es … la oportunidad de hacerlo caer.- pensó, por fin.

-Parecías serle de gran ayuda, y él te ayudaba. ¿Por qué lo odias?

-Porque ante mis faltas, se horrorizará, y me juzgará, como lo que sucedió en Nivadellir. De pensar que Kali me salvó…- dijo, mirando las decoradas paredes, que tenían árboles y caracteres que apenas comprendía. Ella también se sumió en el silencio.

-No he sabido nada de ella, y ya han pasado dos largos años. – dijo, pesarosa.

-En la Tierra no he encontrado rastros de ella- dijo Loki.

-Bueno, sí sé de algo, claro que te informaré.

-Prefiero no hablar de eso ahora- dijo Loki, levantándose. Una anciana de traje azul, y gran nariz, dueña del establecimiento***, se inclinó.

-¡Príncipe de Asgard! ¿Deseais otra cosa? Mis servidores están dispuestos a atenderle. Como uno de nuestros mejores clientes, puede elegir el baño que usted desee.

-¡Sí! – dijo un sapo, que parecía ser otro servidor. - ¿Y dónde está su compañera morena, que tan generosamente nos pagó la última vez? La recordamos profusamente.

Loki lo miró con frialdad y furia, y lo levantó violentamente.

-¡Señora Yu…!

-Bien te lo tienes merecido por importunar con tus preguntas. – dijo la anciana, furiosa. - Lamento el comportamiento de mi sirviente. Este será castigado.- le aclaró a Loki.

-Asegúrate de ello- le dijo, mientras le tiraba una bolsa con oro. La anciana se deshacía en halagos, con su chillosa voz, y en reverencias. Loki no miró a ninguno del os servidores, y Angerboda salía orondamente, de gancho, con él.

-¿Pero qué hice?- le preguntó a dos chatas empleadillas de cabello castaño, que lo apartaron.

-Dicen que ella fue ejecutada por destruir uno de los mundos…- le susurraron. La anciana se puso en medio de los tres.

-¡A trabajar, holgazanes!- les dijo, y convirtió al sapo en un cerdo.

Loki y Angerboda miraban todas las luces del mundo adyacente, y ella le daba a probar bolas de arroz y otras comidas extrañas, en medio de los focos rojos. Luego, la miraba cansadamente, en sus propios aposentos, en Muspelheim.

-Como siempre, no tengo queja- dijo Angerboda, recostada en la cama. –Siempre serás el mejor en ese aspecto, y eso que he tenido muchos. Lo que me mata-dijo, haciendo un gesto de mal humor. – Es tu maldita actitud.

Loki se recostó. No podía reírse con nadie, a excepción de estar consigo mismo o con Kali. También podía hacerlo con Angerboda, pero no era lo mismo.

-Estoy bien- le dijo vagamente. – Solo… necesito acción.

Tiempo presente

Muspelheim

-Simplemente, luego de que lo llevé a conocer a Laufey, y estableció relaciones con ellos por aparte, ya no me necesitó. Pensó que sería una maldita gran idea volverse "bueno", agradar a su padre, y volver con Sigyn. Eso era parte del plan de ese maldito idiota.- dijo Angerboda, molesta.

-Pero hubo que existir algo más para que de repente enfilara acciones contra su hermano, y fingir que todo estaba bien. Sabía que siempre lo deseó, sobre todo desde Nivadellir. Pero tuvo que existir algo definitivo.- dijo Kali, en el oscuro palacio de la Jotun, que en ese momento brindaba una recepción.

-Oh, querida… al parecer Thor no lo conocía bien, y comenzó a cometer imprudencias, y mientras más trataba de ayudarle, más parecía distanciarse. Y no nos digamos mentiras, este creció en arrogancia.

Kali y Angerboda se pararon e hicieron una reverencia. Era Amaterasu, que enseguida tomó a Kali de gancho, y se sentó con ella en el diván.

-Oh, querida. Me contaron que visitaste a Loki. ¡Era tan buen muchacho! No podía hablarte de él en la oficina, pero… ¿cómo está?

-Dígame usted. Está solo, quizás para toda la eternidad, en ese calabozo.

-Bueno, lo que hizo fue excesivo, pero aquí entre nos, ¡qué diablos! Zeus también hizo de las suyas antes de que gobernara Odín, y nadie le dijo ni pío. Y Loki, siempre pensé que era mejor que Thor, y no creo que sea la única del Universo que lo piense.

Detrás de la sonrisa de Kali se escondía un terrible desprecio hacia esa vieja directora, que decía lo que le convenía. ¿No había abogado ella misma por apartarla de la escuela y de todo? ¿Por qué Angerboda la había invitado?

-Y bien… en tu caso, me alegra que te hayas encausado. Era el único modo. Yo sé que necesitarán de Loki, Asgard tiene muchos enemigos aquí y allá.

-Ajá…

-Y él sabe de todo eso, como bien Hades les enseñó a ustedes dos. Oh, lamento todo lo que pasó. De veras. En fin, mi niña. Me iré a saludar. – dijo, y esta se juntó de nuevo con Angerboda.

-¿Por qué invitaste a esa vieja?

-Para no ser sospechosa, y no creo que se quede. Ahí está Hades.- dijo, y este besó la mano de Kali.

-¿Aprendió?

-Sí- le dijo ella significativamente. Este aprobó.

-Bien. No creo que acepte ser mi alumno apenas se largue de ahí, tal y como tú hiciste luego de tu reclusión. Es menos propenso a escuchar, pero sé que lo hará todo por sí mismo. Y observaremos.

-Está bien.

-En fin. Uy, que ricos canapés- dijo, y comenzó a tomar bocadillos para su plato. – Dile al niño que todos seguiremos observándolo.

-¿Cree que dure toda la eternidad?

-Nah- dijo Hades levantando los hombros, con la boca llena. – No lo hiciste tú, menos él. ¡Karnilla querida!- dijo, yéndose a donde la hechicera, y ofreciéndole vino. Entonces, Angerboda trajo a dos hombrecitos de orejas puntiagudas y máscaras.

-Ellos quieren hablar contigo, en privado. Nos conocimos cerca de aquí- dijo, y le picó el ojo. Ella sonrió, y los miró sin alterarse. Los dos besaron su mano.

-Dicen que es usted la diosa más poderosa de los Nueve Mundos- dijo uno en élfico. Kali sonrió, volteando los ojos, y abanicándose con la mano.

-Ah, ¡no es para tanto! Gracias por el cumplido. Qué lindos los dos.- dijo, y les ofreció dos bebidas. Ellos se sacaron las máscaras y tomaron.

-Verá, nuestro rey, Malekith, hace siglos duerme…

-Ajá- dijo Kali, interesada, y con las dos manos sobre sus rodillas, como una escolar poniendo atención.

-Y pues… nuestro deseo es que despierte.

-Ok…- dijo ella, asintiendo.

- Y usted es buena y poderosa.

-¿Y para qué quieren que despierte?

-Invadiremos Asgard- dijo uno, y el otro le pegó un codazo.

-¡Haleth, no tan duro, maldición! ¡Sabes que vengo de una operación por comer tanto néctar de hadas!

-¿Hadas?- preguntó Kali.

-Ay sí, señora, usted no las mató a todas. No la quieren mucho por allá- dijo el que se llamaba Haleth, pero el otro lo tomó del rostro.

-Perdonará usted, Urs es un idiota a veces, y se desvía del tema. Si nuestro jefe, Kurse, nos viera, nos mata- le dijo, y los dos sonrieron, y aclararon su garganta. Haleth tomó de la bebida, y comenzó a toser.

-¡Ay! ¿Está bien?- dijo Kali, asustada, pero este asintió.

-Fuerte la bebida de los Jotuns. En fin, señora… sí, es para invadir Asgard, como dijo mi idiota compañero.

-Bueno, pero ustedes saben que yo fui a Asgard, hace poco, y que… bueno, ¿por qué yo?- dijo levantando las cejas.

-Porque usted conoce a su exiliado y a quien nos conoció, Loki. Y sabemos, porque Angerboda nos ha informado bien, tal y como Hades, que sus planes serán derrocar a Odín, y pues…

-¿Yo qué tengo que ver?

-Podría contar con nosotros en caso de que quiera usted misma tomar el trono Deva para sí.

Kali se echó a reír, sumisamente, para luego mirarlos burlona. Los dos elfos se miraron.

-En el Universo son chismosos. Y son audaces, también. A menos que asegure que Loki me retribuirá algo, pues…lo haría, pero no sé qué gano, francamente.

-Tenemos más aliados, señorita. Si quiere puede verlos por usted misma, y nos puede acompañar.

-¿Es una emboscada? Porque si lo es, creo que les irá mal. Me imagino que alguien les contaría la historia de los pobrecitos enanos de Nivadellir. Tanto ellos como las estúpidas hadas quieren que me vuelva a pasar lo que ahora el pobre Loki sufre. Pero puedo hacer lo que me venga en gana.

-Por eso, señorita. Tenemos otro aliado que le encantará…

Los tres salieron, y Angerboda miró a Hades, apretando los labios negligentemente.

-Dime por qué te sigues preocupando por tus alumnitos.

-Para divertirme. Además, necesito ajustar cuentas, de paso. La última vez que estuve en Asgard, no fue bueno.

-Ajá…

Kali llegó, con un rayo de luz, a las profundidades de Muspelheim. Ella se transformó, para protegerse.

-Donde vivo hace menos calor. Qué vecindario tan horrendo. Oyó una voz cantarina.

"Y freí como papitas a esos asgardianos, y luego yo decía dos y dos son cuatro"

Kali se erizó, apenas se acercó, y vio una sonrisa con muchos colmillos, y una voz gutural de ultratumba exclamar.

-KALI MATAAAAAAAAA….

-Sur… Surt…Surt…

-¡Querida!- dijo, yendo a abrazarla. Era un demonio rojo , grande y enfurecido. – Mi querida Kali Mata. ¡No nos veíamos desde que caíste en mis dominios, luego de ser liberada! ¡Ohhh! Cómo te has puesto de divina.

-Y tú sigues siendo igual de buen… cocinero- dijo ella, como si fuera un muñeco de trapo en los brazos de semejante demonio.

-Mis amigos elfos me trajeron hasta aquí.

-Ah, sí… estos chicos siempre me traen cosas de afuera. Son tan buena onda…- dijo, acercándose a los otros dos, que se apartaron.

-Ah, sí… las llamas. Solo alguien del poder de Kali Mata las resiste. - ¿A qué debo la divertida visita?

-Bueno, ellos me dijeron que quieren…

Kali le contó todo, mientras Surtur iba sirviendo varios asados. Los dos reían, de chistes viejos, y Kali le contaba con lujo de detalles todo lo que había pasado con Loki.

-¡No- te- creo! ¡Encerrado! Y yo que quería que me lo presentaras, caramba… pero me en-can-ta que aprovecharas la visita.

-Ajá… y bueno, el..- dijo, susurrándole, y Surtur abrió la boca, riéndose.

-¡Igualito a ti! ¡JO-JO-JO! Chicos. Chiiicos. – dijo a los dos aterrados elfos. ¿Quieren más cerveza roja de Muspelheim?

-Se…

-Bueno, yo … mi esposa me espera, y…

El otro le dio un codazo.

-Así que estos dos quieren que alguien despierte al viejo Malekith. ¿Lo conoces?

-No, no he tenido la ocasión. Creo que sigue dormido, o algo así.

-Él era genial. Se metió con Angerboda. Pero… ¿quién no se mete con ella? En fin. Sí, el plan no me parece mal, mientras a mí se me libere, y me divierta un rato. Sabes que Odín me encerró, tal y como a tu Loki.

-Lo sé…- dijo ella haciendo un puchero, sentada en sus piernas.

-Y no es divertido.

-Lo sé, cuchi cuchi- dijo ella, burlándose, y él se rió.

-No, en serio. No fue divertido. Ese viejo siempre me tuvo tirria, y con Zeus, me pusieron acá.

-Por eso le decíamos a ella que podría despertarlo.

-¡Yo no puedo despertar a nadie!-se quejó Kali. – A menos de que sea con uno de esos hechizos… ¿no quieres más cerveza?- le dijo al elfo, que se sentía abrazado. Ella se la tomó, y se tomó otra. Tiempo después, los cuatro estaban cantando y haciendo competencias con los dedos. Surtur volvió a ganar, y todos gritaron. Kali se abanicaba, aplaudiendo.

-Oh, vamos… Kali. Por nuestra amistad. Despiértalo.

-El problema es que no sé cuándo despierte, ¿ves?. Puede hacerlo hoy, como en dos mil años…- dijo Kali. – No sé- dijo, alzando los hombros. –Además, los asgardianos me trataron bien… Frigga es un amor, y …

-Vamos, sería una buena oportunidad para todos. Malekith despierta, invaden acá, liberan a Loki, y todos te ayudamos con los devas.

-Bueno, nada pierdo- dijo ella, y se despidió de Surtur, para irse con los otros dos elfos, lindamente borracha, hacia una luna metálica, y árida, en las profundidades del Universo.

-Ya les dije, no sé si funciona. Pero bueno…

Pronunció unas palabras en élfico, asgardiano y sánscrito, y hubo una aureola negra. Ella se estiró, desperezándose.

-¿ Y eso es todo?

-Pues sí. No lo he hecho nunca, pero que funciona, funciona. Mi tía lo hizo para despertar a un demonio, Mahishá, y liberarme a mí. Por cierto, chicos… buena partida- dijo, antes de desaparecer. Los elfos quedaron mirándose.

-Pues si ella lo dice, a esperar.

-Sí, idiota. Ahora no quiero llegar a mi casa, perdí todo mi dinero en las apuestas con Surtur y esa mujer. Mi esposa me matará.

-Pues quédate en mi casa- le dijo el otro. Igual qué más daba, ya habían conseguido su objetivo.

Baños Shinto /Oriente de los Nueve Mundos

-Así que era usted de quien hablaba mi impertinente sirviente- dijo la anciana dueña de la casa de baños. Kali, con resaca, pensaba, mientras le traían comida, y ella tiraba pepas de oro. - ¿Qué fue lo que hizo en todos estos años?

-Maté a las hadas – dijo arrogantemente. La narizona anciana se echó a reír, mostrando su bocota y dientes.

-¡Las mató usted! Y por eso le encerraron. Una lástima, porque vimos menos al príncipe Loki disfrutando de nuestro establecimiento.

-Lo sé.

-Mientras usted andaba encerrada, él se fue con Hades, y salió usted para donde Hades, y él volvió. Ah, qué lástima que esté encerrado. Para mí los humanos son despreciables. Huelen a distancia. Vale la pena convertirlos en cerdos.

-Parece que Loki tenía otros planes. Destruyó una ciudad grande, su hermano lo detuvo con ayuda de otros midgardianos. Y fue condenado a sufrir en la eternidad.

-No sufrirá viéndola a usted.- dijo ella, halagándola. Kali le sonrió.

-Pero yo me tuve que ir. No sé si me dejen visitarlo otra vez.

-Es una lástima. Esperábamos que cuando gobernara en el Trono de Odín, nos honrara como primera casa de baños…-suspiró la anciana, mirando sus rojas uñas postizas. Loki siempre pagaba bien.

- Y le confieso, a mí Thor me cae mal. Casi me destruye el establecimiento cuando acá lo trajo el joven príncipe.- dijo ella, en secreto.

-¿En serio? ¿Por qué?

-Oh. Si quiere le cuento, pero para eso tendrá que darme… usted sabe- dijo, levantando sus arrugadas cejas, y sus párpados sombreados de violeta. Kali le dio otra bolsa de oro.

Años antes

-¡Qué buen lugar este!- dijo Thor, en medio de los baños. - ¿Viste cómo derroté a ese demonio, hermano? Soy el más grande. Ni en la escuela habría podido hacerlo mejor. ¡Soy el mejor!

-Lo eres, claro que sí- dijo Sif, que tomó otra copa de sake, agriando la cara.

-El trago de tus tierras es harto agrio, Hogun- le dijo Fandral, que estaba rodeado, en una esquina, de varias empleadas, que lo atendían.

-Sí, lo es. Pero vale la pena. Les dije que esta era la mejor casa de baños de los Nueve Mundos.

Los Tres Guerreros y Sif miraban a Loki hablar con la vieja dueña en el idioma de Hogun. Esta mostraba todos sus dientes, y estaba solícita. Thor se comenzó a burlar, apenas este se regresó.

-No sabía que tenías gustos tan perversos, hermano. En serio, esta se pasa. Horror- dijo Thor, riéndose.

-No. De hecho siempre he sido cliente de ella.

-Bueno, entre eso y Kali no hay diferencia… -se burló Fandral, y sintió cómo el pelinegro se le abalanzó, para comenzar a pelear con él.

-¡Retráctate!- le gritó, y los dos tuvieron que ser separados.

-¡Loki! ¡Basta!- le dijo Thor, molesto. – Solo fue una broma.

-Por quien sea, ¡estás en tus días, pico de oro!- dijo Volstagg, y Fandral lo miraba furioso, pero luego se rió.

-Oye…no quería ofenderte, ¿ya? Pero pareces loco, o algo. Volstagg tiene razón, estás en tus días.

Thor se rió, con Sif, y Loki los miró a todos con desprecio.

-Di lo que quieras, pero no vas a hablar de Kali.

-¿Es decir que sí estaban juntos?- preguntó Sif.

-No pienso hablar con ustedes.

-¡Vamos! No has sabido de ella en tres años. Creo que puedes hablar de ella con confianza.- dijo Thor, sin darle importancia al asunto. - ¿O debo tu poca participación en nuestro triunfal asunto debido a que no has superado esto?

-No te metas conmigo, Thor- dijo suavemente Loki. – No querrás.

-Disculpa, ¿es eso una amenaza?- preguntó Sif.

-Tómalo como quieras.- le dijo él, despreciativo.

-Loki… no quiero pelear contigo. No eres precisamente la mejor persona cuando lo haces. Sueles echar en cara todo, pero lo de Kali, tienes que superarlo. Ella desapareció. Sin avisar.

-¿Y tiene que ver en algo su apariencia con el hecho? Son tontos, y se lucen, hacen méritos – dijo Loki, ya sin reservas. Todos los miraban de igual manera.

-Oye, solo fue una broma. Ya, me pasé, podemos superarlo. Pero no es necesario que nos digas tontos, es un hecho que tu astucia pesó poco en este caso. Tuvimos que pelear, y se peleó, punto.- alegó Fandral.

-Cuando hubiésemos podido negociar y establecer alianzas- lo interrumpió Loki, tomando otra copa de sake. – Pero te hicimos caso, otra vez.- le dijo a Thor. – No juntes mi vida privada con tu poca habilidad para conducir las tareas que Padre nos impuso.

-¿Qué rayos estás diciendo? Estás demente.

-No estoy demente. En la escuela siempre te aclamaban por usar la fuerza. A mí, todos ustedes me odiaban por quien soy. Pero eso ahora no te servirá. Somos herederos de un reino, y tú te sigues comportando como un imbécil irresponsable.

Thor se abalanzó contra su hermano, y este lo miró, sin alterarse, con furia.

-Más debiera haberte devuelto a tu deva, con quien se rumora que has hecho cosas impías, en vez de escuchar tus estúpidas maledicencias- le dijo, y lo lanzó contra la pared. Entre Sif y Hogun iban a detenerlo, pero él los miró furioso, y se detuvieron. Loki desapareció, y lo pateó.

-¡No puedes acusarme de nada! – escupió, en la esquina.

-¿Ah, no ¿ ¿Y tú por qué sí?

-Porque se trata de Asgard, tonto. Esto no es mi vida.

-Dicen que Kali destruyó todo un mundo, instigada por alguien. Me niego a creer en los rumores, y menos a pensar en que seas tú. Porque si es así, tú mismo serías el menos apto para hablar del bienestar de mundo alguno. Ni siquiera sabes dónde puede estar tu amiga, ni siquiera te preocupas…

A Loki se le inyectaron los ojos de sangre, y solo mandó a Thor a través de una de las cortinas, con una bola de luz. Los otros cuatro fueron a abalanzársele, pero el rubio, levantándose, los detuvo, y mandó a su hermano al primer piso. Los sirvientes estaban aterrorizados.

-¡No en mi local!- gritó la anciana, pero fue rebasada por la pelea, al ser tumbada del segundo piso, y caer en otro de los baños . Loki paralizaba a Thor, pero una patada de Sif lo tumbó, otra vez. Thor solo respiraba fuertemente, y le envió una de las grandes mesas a su hermano, que desapareció, y le dio una patada.

-¡Tonto, violento y estúpido!- le dijo, con odio. Thor trataba de quitárselo de encima, y lo logró, hasta aplastarlo. Entonces, un dios de veinte patas y de máscara los separó.

-¡Ahora tendrán que pagarme los daños del local!- se quejó la anciana. Thor le tiró siete bolsas de oro.

-Si no es suficiente, te daré más- dijo, yéndose. Varias empleadas acudieron a socorrer a Loki, y la dueña misma se quejaba de que a su mejor cliente lo tuviesen herido. Este se levantó, mareado, y tomó más sake. Los sirvientes corrían, reparando su ropa, y luego de que la dueña hizo un hechizo, lo dejó como nuevo.

-Lamento los incidentes.

-No se preocupe, querido. Eso sí, su hermano jamás será bienvenido.

-Por tu preocupación- le dijo, y le dio otras siete grandes bolsas de oro. Esta se quedó con una sonrisa de estúpida, y le hizo una reverencia muy inclinada.

Apenas regresó, Odín lo reprendió severamente, junto a Thor, diciéndoles que no toleraría ese comportamiento de niños otra vez. Loki se llevó la peor parte, y tuvo que ser relegado a 'ayudar' en todas las misiones de su hermano y los Tres Guerreros, para aprender a trabajar en equipo. Thor, por otro lado, tuvo que ayudar a Loki en lo que este quisiera. Y este no quería verlo.

- Lamento lo de Kali, en serio.

- No quiero hablar de esto.

- No quería decir que ella fue ejecutada… quizás siga viva… quizás…

- No quiero hablar de esto- le dijo de nuevo.

- Okey- dijo Thor, levantando las manos. – Lo siento. Mira, no suelo disculparme, pero…

-Déjalo así- le dijo Loki, con una sonrisa distante.

El abismo entre los dos hermanos se acrecentaba. Uno lo sabía, el otro no.

Tiempo presente

Casa de Baños Shinto.

-Y el rubio hizo de todo, pero le prohibimos la entrada. Ese es un viejo cuento. Pero sí la buscó, y pidió pistas, todo para acercarse a su hermano otra vez, que supongo que fingió perdonarlo- dijo la anciana. – En fin. Si necesita otro baño herbal, díganos. Mis sirvientes estarán complacidos de darle lo que quiera.

Kali se encontró con él, en el espacio creado por él, majestuoso, más grande que el mismo Asgard. Le trajo una cerveza roja, de Muspelheim.

-¿Qué es eso?

-Un amigo mío te manda saludes.

Él sonrió, y se la tomó.

-Te hubiese visto antes. Nuestros planes habrían cambiado. Pero estábamos lejos. Y cuando ví tu mensaje, era tarde.

-Gracias por extrañarme. Yo también lo hice, y mucho. Y al parecer, también en la casa de baños – dijo, y él bufó.

-Es el último cubo que me queda- dijo él, y le entregó una carta. Ella le dio otra.

-Ahí terminé de explicarte lo que no tuvimos tiempo de decirnos. Pero solo quiero que me digas una cosa… ¿saldré?

Ella asintió, en silencio.

-Tienes otra oportunidad para tomar lo que siempre quisiste, tal y como me dijiste. Es hora de que pienses, y pienses bien en lo que ha pasado.

-No tengo redención, Kali- concluyó al fin.

-Lo sé. – respondió ella, mirándolo gravemente. Él tomó sus manos, y se las besó.

-Por última vez- le dijo, cerca a su boca. Ella volteó los ojos, y sonrió.

-No lo creo. Pero vamos- le dijo, y él la besó, llevándola hacia una de las habitaciones con los divanes.

Los dos se vestían, ya. Ella suspiró.

-Siempre nos quedará Jottunheim y Muspelheim. Acuérdate de mí.

-¿Si muero?

-Te reviviré. Ya puedo. Pero tendrás que visitarme alguna vez. Y no te esperaré.- le dijo, y él sonrió. Así siempre había sido su relación. Fingían no necesitarse, sabían quiénes eran. No necesitaban de declaraciones de posesión, y de amor. Simplemente, los seguía uniendo su propia monstruosidad.

-Adiós, niña-niño- le dijo, abrazándola.

-Chao, pelmazo- le dijo ella, y se besaron. Entonces, comenzaron a fragmentarse.

-Igual, todos siguen siendo unos perdedores. Vas a verlo.- le dijo él, seguro de sí mismo.

-Lo espero con ansias- dijo ella ,y le sacó la lengua. Él hizo lo mismo, y luego, mirándose, él le picó el ojo. Los dos, al fin, levantaron la mano, diciéndose adiós.

Kali regresó, con la carta, escrita en sánscrito y tamil en algunos fragmentos. Sonrió levemente. Loki, ya en su lecho, hacía lo mismo. Ya vendrían los días en que perdería la cordura.

*** La casa de baños de dioses insinúo que es la misma de El viaje de Chihiro. Allí, los dioses del sintoísmo van a descansar y a lavarse. Pensé que todos los dioses podrían ir. La dueña es la misma Yubaba, tal vez una criatura menor en el sintoísmo.