13. La sombra de lo que éramos.

Mundo Deva.

-Es una lástima que esté tan loco como para no aceptar nuestra propuesta. Pero bueno, en fin- dijo Laskmí, en la cena familiar, comiendo con la mano derecha. – Todo puede pasar en los caminos del Universo, y tal vez todo cambie para bien. Ah, ese muchacho. Tan bueno que es…

Shiva miró con contrariedad a la Reina, que levantó la ceja. Él no sabía disimular.

-¿Algo que quieras compartir con la clase?

-Thor anda ocupado, y he decidido ayudarlo a restablecer los Nueve Mundos. Así no tendrá tanto trabajo. Ha aceptado de buen grado mi ofrecimiento.

-Pues bien por ti- dijo ella, sin inmutarse. Se comió otra uva, pero su sobrino seguía mirándola indignado.

-¿Tienes algún problema?

-Me indigna, señora, que hable así de un criminal, y haya consentido a su propia sobrina a que haya aceptado públicamente sus acciones.- dijo, molesto.

-¡Ah, tenía que ser!- dijo Kali, en la otra cabecera de la mesa. – No puedo visitar a la única persona que me ha estimado, porque creen que acepto sus crímenes.- protestó, ofendida.

Se le notaba el descaro a leguas, y Shiva lo sabía. Peor, porque siempre sospechó de sus crímenes conjuntos. Pero ya no podía probar nada. "Quién sabe a cuántos mataron estos dos. No entiendo por qué mi tía sigue estimando a un sujeto que envió a Kali a prisión".

-No creo que lo hayas visitado "como Canciller"- protestó. –Espero que se pudra por siempre, en la eternidad de su calabozo. Tú jamás volverás a verlo.

Laskmí gruñó, mirando con desagrado a su muy recto sobrino. Kali fingió desasosiego, y luego se irguió en la silla, altivamente.

-Es cierto, Shiva. Entonces, no entiendo el motivo de tu protesta.

-Tú sabes bien a lo que me refiero…

-No, Shiva. Realmente no- dijo ella, para provocarlo, pero este cambió oportunamente de tema.

-He visto mucho movimiento en los Nueve Mundos, más allá de la guerra. He alertado a Thor.

-Tú no harás nada- le dijo Visnú. – Lo que pase en Asgard no nos concierne.

-Pero …

-¿Acaso nos ayudaron con Mahishá?- insistió Kali, oportunistamente. – No lo creo.

-Pero los vi muy entusiasmados con la visita de ella a Asgard. Creí que había sido provechosa en erdad - insistió el ojiverde, mirando furioso a Kali.

-Sí. Pero hay cosas que se deben aprender. No se hable más- dijo Visnú. Todos se retiraron, y Shiva se quedó mirando sospechosamente a su prima. Era evidente que ella había influido en el punto de vista de los dos reyes, que sabían que pasaría algo. Pero no sabían qué. Y esto lo indignó, porque nunca pensó hallar infamia dentro de su casa.

- Sabes que cualquier mínima cosa, le informaré a mi amigo. En lo que sea.

Ella lo miró sonriendo retadoramente, y se retiró hacia el palacio de Dhugavatti. Allá la esperaba su vieja y oscura tía, y la saludó como de costumbre.

-Dicen que el hijo de Odín se fue a arreglar la situación en todos los Nueve Reinos, gracias a lo que hizo él. ¿Cómo está?

-No quiere arrepentirse, y quiere vengarse. Y sí, sigue siendo tan cínico, arrogante y retorcido como siempre. Se burla de todo, se ríe de todo, y soy su juguete cuando quiere- dijo, con una mirada no tan santa, y apretando los labios. Su tía aclaró su garganta, para luego sonreír, y voltear los ojos.

-Ah, eso era lo predecible. Siempre supimos que haría algo así, y que terminaría como tú. Era cuestión de tiempo.

Kali la miró con reservas. Ella nunca lo había pensado.

-Pero creí que sería más inteligente, ¿sabes?.

-Lo será, querida. Esto solo lo pondrá a prueba, tal y como a ti.- dijo Dhugavatti. – Ahora bien, no será fácil poner orden, Thor la tiene difícil, contigo haciendo maldades en secreto por aquí y por allá, y tantos otros...¿sabe él que te hablas con todos los reinos que pretende pacificar?

Kali negó con la cabeza, sonriendo. Dhugavatti se echó a reír.

-¿Y cómo te fue con el hechizo que sabemos?- dijo la anciana en medias palabras, porque sabía que apenas Kali hubiese regresado a su mundo, sería puesta bajo vigilancia.

-Creen que lo hice inconscientemente. Pero… será divertido- dijo la morena, soltándose el pelo. – Eso te lo prometo.

Dhugavatti sonrió , mirando hacia abajo. Ella misma había traído el demonio al mundo Deva que había liberado a su sobrina. ¿Por qué no probarlo con Loki?

-Oh, tía. Lo que haría yo con esa cosa que nos encontramos…- le dijo, mientras esta soltaba su cabello.

-Aunque eres ultra poderosa, te consumiría. Eso es más fuerte que tú. Deja actuar a todo, y verás.

-¿No nos pasamos?

-Bah, siempre hay un precio para pagar- concluyó la anciana.

Luego de conversar sobre él, ella sacó la carta, y comenzó a leerla frente a su tía, sentada en el patio.

"Cada vez que te vas, mis amigos de al frente comienzan a expresar toda clase de tonterías que seguro tú responderías con un trinche clavado en una buena parte. Debiste exhibirte más: así me odiarían, y me reiría viendo sus caras, y sus insultos. No te preocupes, los que he recibido han sido más bien pocos, pero seguramente tú te divertirías"

-Un comienzo clásico de Loki- dijo Kali, torciendo su comisura derecha, con una sonrisa contenida.

-¿En serio tan loco quedó? Debiste causarle una buena impresión- observó su tía.

-¿Tú qué crees?-dijo ella, levantando las cejas, y apenas leyó lo que siguió, sonrió. Dhugavatti le quitó la carta.

"En fin, espero que para cuando hayas leído este comienzo tan tradicional, por lo menos te haya sacado otra sonrisa. ¿Ves? Las eternas lecturas me han devuelto por lo menos mi trono ficticio del ingenio. Ojalá recupere el del retorcido optimismo que tienes hacia las causas perdidas, y por eso sabes que eres de mis afectos".

-Qué romántico- se burló Dhugavatti, y su sobrina volteó los ojos.

"Sé que te burlarás de lo que acabo de decir"

-Y vaya que te conoce- insistió la anciana. La joven morena asintió.

"Por eso pasemos a lo principal: Dos niños. Haz de cuenta que uno soy yo, o puedes ser tú. El otro, es rubio. Uno se cae a los estanques, casi se ahoga, empujado por el otro. Le ha vencido, y se ríe. El otro se levanta, y se retira en silencio, mientras aquel otro proclama su victoria ese día. Al ahogado le enseñan a nadar, le enseñan a empujar. Pero sabe que habrá ganado esta pequeña ofensa, la primera de muchas, cuando lo intoxique en la cena. No habrá otra solución.

"¿Cómo llegó a ese extremo?, dirías tú. Se acabaron los recursos. Las quejas no funcionaron. Tampoco las reglas. Tampoco el hecho de callar y resignarse. Resignarse era para los tontos, y él lo entendía. No quería resignarse. Había algo dentro de él que le decía que debía hacerlo de otro modo. Así que su hermano vomitó por una semana y él tuvo que hacerle la tarea. Pero eso no medró en su satisfacción. Se dio cuenta de que… siempre habría otros caminos, y nunca más tendría que seguir el que le impusieron.

"Esto ya lo sabes. Pero como una pequeña alimaña, esperó su oportunidad. Ya había dado muestras de su carácter, y no culpo solamente a los otros. Él lo quiso así. Lo reprendieron, pero él insistió. ¿Por qué? Porque siempre quiso ir más allá de las posibilidades de su mundo. Pero sabía que no podía enfrentar su don, o fracasaría estrepitosamente, como sucedió. Así que esperó, y esperó. Y fingió que todo seguía perfecto. Pero su ambición solamente crecía en su corazón…"

Años antes

Consultorio de la Doctora Banshee

-Dígame qué lo inquieta.

-Padre me envió de nuevo a su consultorio. Vine a perder el tiempo.- dijo Loki, en el diván.

-Bueno, desde el episodio de la casa de baños, y otros más, él consideró que…

-Dígaselo a Padre.

-Mire, Loki… lo he observado todos estos años. Es usted brillante, un gran genio. Pero parece… perturbado.

-Ah. Eso suena interesante. Ahora supongo que tendré que contarle cuando Thor decapitó a mi osito, y yo en venganza le hice caer el martillo sobre su cabeza…

-Por ejemplo…

-Y tendré que decirle que a él le daban un pastel de dos pisos, y a mí uno en mi cumpleaños, y todas esas tonterías para que haga un retrato de mí… y "me aconseje". Y que siempre le dan la nave a él y no a mí, a pesar de que piloto mejor. Ay… verá. No estoy para esto.- le dijo, con una sonrisa.

-Pero usted tiene un severo caso de complejos, y otras cosas que se deben tratar…

-Mire, allá usted con lo que quiera decir de mí- dijo, y la invitó a pasar hacia la sala. Había un cofre. Lo abrió. Montones de oro y tesoros. La mujer abrió la boca, y lo miró escéptica.

-Zanjemos esto. No quiero pisar de nuevo este lugar.

-Bueno, iría contra mi ética profesional…

-¿No se cansa?- preguntó él acercándose hacia ella. - ¿No se cansa de oír a dioses melindrosos y egocéntricos todo el día, a cambio de nada? ¿No se cansa de oír sus tonterías?

-Bueno, yo…

-Ahí está. Podría retirarse y vivir de manera más digna. Hacer lo que siempre quiso…

-¿Y no volverá?- preguntó la banshee. Por esta pregunta, él comprendió que había ganado, y sonrió.

-Nunca más.

-Es un trato- dijo ella, que declaró a su antiguo paciente completamente sano, y sin ninguna necesidad de hacer este tipo de 'procedimientos'.

Con esto, entró a su nave. Lo esperaba Angerboda.

-No puedo creer que te esperara dos horas en este maldito cacharro solo para saber que le diste todo el cofre. Debiste darle mucho menos a esa vieja insignificante.

-Es mejor comprarla por mucho. Así se comprometerá más y sabrá el precio que pagó si llega a arrepentirse.

-Hubieras comprado a esa mujer de mal gusto con una sola alhaja. Ahí estás pintado- gruñó la giganta.

Él suspiró, y comenzó a pilotar sin ponerle atención.

-Ahora ¿vamos a ir a esa luna a la que llevabas a Kali a comer, o puedo seguir con mi vida?

-No- dijo él, sin mirarla. – Tendremos que recoger a mi hermano.

Angerboda se contrarió. No le gustaba el cariz que el jovencito que vio crecer iba tomando, sobre todo en su relación con ella. No era que lo quisiera, no… pero estaba absorbiendo su tiempo, y buscaba todo en compensación. Y sabía que Loki usaba a quien quería cuando quería. Ella se estaba cansando.

-¿Esta es tu manera de delatarte? ¿Por qué tendría que ver yo a tu hermano? No me digas que vas a presentarme a…- dijo horrorizada, pensando en Odín y Frigga. Loki volteó los ojos.

-Solo me enviaron a recogerlo. Ya. Le diré que te contacté porque hablábamos de…

-De Kali, lo sé. Mira, han pasado más de cinco años. No va a volver- dijo con un gesto de desagrado, y tristeza, mirando por la ventana. Lamentaba también su final, y la culpaba un poco. Porque desde ahí, el muchachito a quien creía que podía controlar cuando quería, también había cambiado un poco.

Loki la miró duramente.

-Sé que le has dicho a todo el maldito universo que no se puede hablar de eso, pero tienes que enfrentarlo. Siempre vas a perder a quienes amas. Es un hecho. Vas a herirlos, vas a matarlos, o van a terminar como ella. Muertos. Estarán muertos.

Él no respondió, y paró, mientras otras naves pasaban.

-¿Crees que esté muerta?

-No quiero creerlo- respondió ella, amargamente, mirando por uno de los páneles.

-Entonces te mientes.-dijo él, desbaratando todo su discurso. Eso le encantaba hacerlo, pero en este se sintió un poco desesperanzado. Mas la giganta lo sorprendió.

-No. Solo lo afronto mejor que tú- le respondió, cruzando la pierna. Él admitió, para sí mismo que era verdad.

Apenas llegaron a un planeta remoto y aterrizaron, Thor apareció, corriendo, y abrazó a su hermano.

-¡Loki! y maestra…- dijo, mirándola con admiración. Ella le sonrió por la mirada/cumplido, y suspiró.

-Estábamos hablando de ya sabes quién. Se cumplen siete años, hoy.

Thor comprendió, y miró a su hermano. Comprendía demasiado bien lo que pensaba, al verlo mirar vagamente hacia todos lados.

-Sé que vive- le dijo, colocando una mano sobre su hombro. – Volverá.

-Sí, gracias por creerlo- dijo Loki, que se aprestaba a pilotar, pero Thor se puso en su lugar.

-Ah, no. No lo harás.- dijo él. Angerboda no sabía lo que pasaba.

-Loki, tú pilotaste hasta aquí. Yo… lo haré de vuelta. Además, sé que tendrías mucho de qué hablar con la maestra, así que…

-No, Thor, contigo sería suicidio. Eres un pésimo piloto.

-Lo haré y se acabó – dijo el rubio, y el pelinegro volteó los ojos. Angerboda lo miró asustada.

-P… por… ¿por lo menos tienes licencia?

-Sí, casi no la saco, pero ahí ves. La perdí hace poco, porque competí con Apolo, pero la recuperé de nuevo.

-¿Y por qué la perdió?- preguntó ella a Loki, que la miró sardónico.

-Por ser un "gran" conductor, Anger… digo, maestra.

-Prefiero que Loki conduz…

Ella gritó, y Loki también, porque Thor como conductor era agresivo.

-¡Thor, maldición! ¡Siempre es igual! ¡Un asteroi…!

Angerboda se abrazó a Loki, y sintieron cómo el rubio esquivaba, por poco, un asteroide que los hubiese matado.

-¡Era por la ruta de Angblast ylos devas, por la 57! Genio, ahora te metes por los asteroides. Y oh, qué brillante… una nebulosa. Si nos metemos a un agujero interestelar, te juro que te mato.

-¡Ya cállate! ¡Sé muy bien por dónde voy, no pienso tomar la Anglbast! – respondió Thor.

-¿Nos iremos por todos los mundos para llegar a casa? ¡Qué brillante!

-¿Qué insinúas? Tú pilotas como niña, déjame a mí tomar la ruta.- insistió el rubio.

-Pilotaré como sea, pero llegaremos a casa, pedazo de suicida del …

Los dos sintieron cómo dos largos brazos los apartaron. Era Angerboda.

-Ya cállense, maldita sea. Hombres. Nunca piden indicaciones- masculló, y fue a una luna cercana, con hombrecitos verdes. Pidió dirección, tomó el timón, y cogió una ruta inesperada, que los condujo a Asgard más rápido. Apenas aterrizaron y llegaron a palacio, la giganta alzó las cejas. Hades los esperaba, junto con Poseidón, Zeus y Odín.

-Llegaron los príncipes. Con la maestra. Gusto en verla de nuevo, señorita- dijo Odín, y ella hizo una reverencia. Miró a Hades levantando las cejas,y este alzó los hombros. Apenas los dos muchachos fueron con su padre y Zeus, Hades esbozó un gesto burlón.

- Al parecer, estabas haciendo de niñera otra vez.

-Púdrete. ¿Qué haces tú y tus dos hermanos aquí?- preguntó ella.

-Zeus celebra que le haya pasado Midgard a Odín. Sabes de su negligencia y egoísmo, y qué mejor que agradecerle a quien se lo patrocina. Además, visitábamos Asgard, que parece ser el más poderoso de los Nueve Mundos, aparte de los nuestros. Tonterías diplomáticas.

-Ahora dime la verdad- dijo ella, sin creerle al oscuro maestro.

-Vengo a ver a mi alumnito. Le daré algunas ideas para que pueda continuar en el negocio familiar.

Ella lo detuvo, mirándolo significativamente.

-Hades. ¿Está Kali en tu reino? Dímelo de una vez. Es la única forma de salir de la duda.

-No, no está. Pero solo te diré que… está bien.

-¿Podremos verla de nuevo?

-Ella no quiere ser vista.

Loki ni se había molestado en ir a saludar. Eso implicaba que su padre le dijera frente a todo el mundo "ponte derecho", o "saca las manos de los bolsillos, caramba", y no estaba dispuesto a pasar por torturas protocolarias. Vio un pajarito, y sonrió. Este se transformó en Frigga, de inmediato.

-Tu maestro está de visita. Deberías bajar a saludarlo.

-Más tarde, madre- dijo, releyendo unos escritos. Ella le dio un beso en el cabello, y comenzó a leerlos, con un acento particular. Era sánscrito.

-Madre, ¿sabes sánscrito?- le preguntó extrañado. Ella sonrió, suspirando.

-Todos estos años siendo amiga de Laksmí me han dejado algo bueno, ¿no crees?.

Él le sonrió. Su madre, siempre más astuta de lo que parecía. Sus primeros trucos los había aprendido con ella. Quizás ella, aparte de Kali y Hades, era la única persona que podía comprenderlo en el vasto universo.

- Son las cartas de Kali y sus pertenencias, ¿no es así?

Él asintió, bajando la mirada.

-Lo lamento tanto. Frente a este asunto, todos ellos han sido como tumbas. Y eso que tu hermano me informó que localizó a la vieja tía que custodia las almas en su mundo, pero luego se perdió.

-Debo agradecerle que por lo menos me trajo sus cosas.- dijo, mirando un baúl, que su madre abrió de inmediato. Había joyas, todas de piedras negras. Montones de libros. Vestidos, todos negros. Un viejo sari verde. Ella sonrió.

-Con este te conoció, me acuerdo que le bailaba.

Loki sonrió levemente. Ella vio el sari principal, el negro, y lo dobló prudentemente. Cerró el baúl, y abrazó a su hijo.

-Respetaré tu duelo. La quisiste mucho, ¿no es así?

Este levantó las cejas, y para su madre eso significaba un "sí". Pero ¿cómo podría explicarle alguna vez que fue por su culpa que ella había desaparecido, y por la matanza que había instigado? Eso jamás se lo podría confesar. Como muchas otras cosas. Si las supiera, vería su mirada triste, y eso le partiría el corazón.

-Quédate un rato, y luego baja. O tu padre…- volteó los ojos . –Sabes cómo es.

No tuvo que hacer mucho, ya que Hades mismo fue a su encuentro. Sin saludarlo siquiera, le dijo que Kali no se encontraba entre los suyos, y que no quería ser vista por nadie. Estaría bien.

Loki se acercó a su maestro, estupefacto. Luego de años de vacío, Hades le traía la información de manera abrupta.

-"Bien"…

-Es todo lo que te diré, y me mandó a decir. Volverá cuando esté lista.

Él entendió de inmediato que ella había descubierto la justa medida de sus poderes. Por lo menos vivía, eso era lo importante. Ahora podría estar tranquilo en sus asuntos, ya que la conocía, y sabía que ella volvería cuando quisiera. Esto era una señal de que trabajaba para impresionarlo, o para estar complacida de sí misma. Sería feliz, sí, cuando llegara ese día.

-Llegará el día en que mi padre de a Thor el trono- le dijo, sirviéndole vino. Hades tomó la copa. – Lo sé, no me lo dará a mí. Creo que sabe poco a poco quien soy realmente.

-¿Lo matarás?

-Eso sería trágico, pero lo he pensado. Debe haber otra salida. Algo menos obvio, si me entiende.

-Sé que has hablado con los Jottuns. Si consigues algo para darles, bueno…

-¿Por qué con ellos?

-Podría se,r para comenzar. Nadie, sino solo ellos aceptarían cualquier cosa que pusiera en riesgo todo esto. Los devas no cuentan, menos los Olímpicos, así quieran, en secreto, ver a Odín cayendo…

-Hábiles son, sus hermanos…- se admiró Loki. Hades sonrió.

-Yo concerté la reunión.

-No podía ser de otra manera. Entonces me aconseja hablar con ellos. Ofrecerles algo.

-Sí. Ya depende de cómo quieras hacerlo.

-Si llego a ser Rey, jamás podría tenerlo de consejero. Sabría cómo traicionarme.- dijo Loki, admirado por su maestro.

Hades se echó a reír. Para él, ese era el mejor cumplido de todos.

Se veía a sí mismo, al igual que a su joven alumno, en el otro lado de la mesa. Thor, Odín y Zeus ocupaban los lugares principales, y se llevaban toda la atención. Ellos solo observaban, en silencio, en las sombras. Sabía que su alumno lamentaba cada segundo bajo la gloria ajena de su hermano, pero debía decirle que valía la pena. Los dos miraban la biblioteca personal del joven.

-Siete años ya. Y lo has cumplido. Eres el más brillante del Universo. Pero debes actuar ya, para tu propio beneficio. Sabes que tienes aliados. Ah, con razón nunca lo encontré- dijo, mirando un libro de la antigua biblioteca de la escuela. –Te lo quedaste.

Loki asintió, mirando la pintura. Era Kali, transformada. El antiguo mal en todo su esplendor.

-Es un buen recuerdo.- dijo, siempre fiel a su promesa de no hablar de ella.

-Lo sé. Pero te aseguro… que está bien. Solo que no quiere ver a nadie.

Este miró hacia otro lado, y entendió. De pronto, Hades tomó su hombro, y se teletransportaron hacia Jottunheim. Loki lo miró asombrado, y veía a su maestro andar delante de él, con su paso encorvado. Varios gigantes salieron, y le hicieron reverencias. Loki vio el montón de hielo deslizarse, y a Laufey, por segunda vez.

-Ya Angerboda nos había presentado. Pero ahora vienes tú, y eso es una gran recomendación- dijo. Hades lo abrazó, y Loki entendió que se conocían de hace mucho.

-Más les vale establecer relaciones con quien algún día será el futuro rey de Asgard.

-Tenía entendido que sería Thor…

-No durará, lo sabes. Es un tonto pendenciero- dijo Hades, como si fuera una minucia. –Deberían hablar más seguido ustedes dos- dijo, juntándolos. Loki miró los rojos ojos del gigante, y este a él. Comprendieron los dos que comenzarían una larga relación.

Mientras tanto, en un mundo opuesto, en Muspelheim, Angerboda derramaba una lágrima de felicidad, al ver a la otrora flacucha, con su cabello larguísimo, y un burdo sari blanco, ya sin cadenas, fuerte y más alta. Amora también estaba presente.

-¿Estoy muy fea?

-No. De hecho, estás mejor que nunca, cariño- dijo Angerboda, abrazándola. – Ya supimos todo lo que pasó. Ahora lo sabrán todos. ¡Podrás volver a tu vida!

-Sí. Pero aún no. Aún debo saber qué es lo que hago con lo que soy.

-¿O sea que no volverás a ver a Loki? Te lo confesamos, estuvo muy alterado por ti. – dijo ella, tocando sus cabellos. Ella se sentía rara. Luego de tantos años de estar encerrada, apartada de su tía, caer en la locura, tenía todas las fuerzas del mundo para vengarse. Pero no se reconocía a sí misma. Y Loki ya parecía hacer parte de su pasado.

- Me halaga, pero… todavía no.

-Cariño, ¡solo te controló un poco! Y sonará horrendo y espantoso, pero deberías agradecerle que te despertó. Ya sabes quién eres.

Ella miró hacia abajo, y Amora le dio un codazo a Angerboda.

-Esta… tratando de obtener el trono de Asgard para sí…- dijo, como si le hubiese preguntado cómo estaba.

Ella la miró a los ojos, y sonrió levemente. Se quedó en silencio, y pidió un espejo. No se reconocía. No reconocía su rostro, que había cambiado, así como su cuerpo y sus manos. Tanto la había afectado la prisión.

-¿Todavía ama los helados de las nieves de Alfheim?- preguntó, y Angerboda entendió que pensaba en él todavía.

-Sí, supongo. Pero te buscó, te lo garantizamos. Durante los primeros tres años. Prohíbe que hablen de ti. Destruyó una casa de baños por ti, e incluso peleó con su hermano.

-Además- dijo Amora, a su lado. –Tiene las cosas que rescatamos de tu casa. Guardadas, pero las tiene.

-¿Un collar con cabezas de hada?

-Bueno, cosas menos incorruptibles, querida- dijo Angerboda. – Pero sí, algo así- le dijo sonriendo.

Kali soltó su cabello, y las abrazó.

-No volveré todavía. Véanme cuando sea mi gran regreso. Díganle eso a él, si llega a preguntar.

Las dos asintieron, y la vieron alejarse, solitaria, en medio del fuego y el polvo.

Tiempo presente.

Loki, en la celda, miraba hacia el techo. Pensaba en todo lo que había vivido, en cada uno de sus pasos para llegar hacia donde estaba. Todo se quebró, sí, cuando supo que su vida había sido una mentira. Había sido el punto definitivo. Abrió la carta, y comprendió que ella, apenas había sido liberada, se había ido a los otros mundos, a perfeccionar su técnica, y sus poderes. Hades la entrenó en secreto, mientras su familia creía haberla metido en un ashram**, junto con Dhugavatti. Pero ella ya sabía cómo escapar, ir y volver. Recordó que su primera señal de vida fue años después, cuando recibió una carta, (ya en el trono), con el perfecto símbolo, el Om, de los devas. Era el mismo tono cordial.

"Ofrecemos vítores al nuevo soberano, y nuestro apoyo absoluto. Responderemos a cualquier solicitud de ayuda, en acuerdo a nuestras siempre cordiales relaciones.

"Atentamente

" Kali Durga Mata -Canciller"

Recordó haber sonreído. Era tan vanidosa como él: Jamás hubiesen aceptado verse en las peores condiciones, no como antes. Así que era canciller, luego de desaparecer por mucho tiempo. Eso le encantaba. Ahora tenía que pensar, por supuesto, qué haría luego de que su hermano estaba en la Tierra. Puso su pluma, y comenzó a escribir.

"Estimada Kali.

"Sería muy placentero que…

No pudo terminar, porque sintió alteración a las afueras del palacio. Se quedó mirando el Bifrost, y de pronto, uno de los soldados le informó que Sif y los Tres Guerreros habían escapado. Entró de nuevo a su estudio, quemó la carta, y se dirigió a donde Heimdall.

"Ahora me toca a mí. Quizás ella también se haya llevado mis cosas. Y tal y como la conozco, hará exactamente lo mismo que yo", pensó. Leyó la carta de nuevo.

"Con Hades aprendí, y también contigo, que la mejor venganza espera años, años antes de dar su golpe definitivo"

Miró a todos lados, porque el tono era muy sospechoso. Si su madre le llegaba a ver eso en prisión, o su padre, sería peor. Pero recordó que estaba en urdu, un idioma mortal que ni tal vez los propios devas llegasen a dominar.

Iba a retomar la lectura, y oyó ruidos de la ventana de al frente.

-Tú, ¡debiluchín!

-¿Me hablas a mí?- preguntó Loki, levantando una ceja. El otro asintió. Loki se acercó al vidrio. Solo había podido tocarlo cuando estaba de visita.

-¿Va a venir tu novia, la bonita esa?

-No, no creo que la dejen volver. ¿Por qué? ¿Te gusta?- le preguntó, mirándolo burlonamente.

-Era divertido mirarle el trasero mientras se apenaba por ti.

-Ah- dijo él, doblando la carta, para luego mostrársela. – Adivina qué: Es todo mío apenas salga. Me lo dijo. Lo siento por ti, porque no me gusta compartir.

-¡Qué vas a salir! Eres el de peor condena de todos nosotros aquí. Ella se casará con otro apenas pueda. Así son todas las viejas. Te prometen una cosa, y hacen otra. La mía me mandó una carta diciendo "ahora estoy con tu hermano, púdrete".

-Oh, qué lástima…- respondió Loki, fingiendo pesar. Pero pensaba "si ella lo hace…bueno, no la culpo. Pero sé que no me molestaré en matar a su marido, ella lo hará primero".

-Ella lo matará primero. La conozco.- le dijo sonriendo.

-Pues bien por ti, aunque es una lástima. En fin…

Loki siguió con su carta. Kali le explicaba que se postró, en vez de vanagloriarse de su victoria, ante sus tíos, y que la única manera de hacerlo había sido irse a ese lugar a donde iban todas las desgraciadas viudas. Mejor dicho, pasó de una prisión a otra.

"Sabía que Laskmí se conmovería por mí, y pronto me reintegraría. No fallé. Diciéndoles que así pagaría mi culpa por el resto de mis días, ellos se conmovieron, y me ofrecieron volver a casa".

-Farsante- dijo él, risueño.

"Sí, dirás que soy una farsante. Pero una muy buena. Sabes que puedo aprender de quien sea, y tú eres el mejor maestro. Y no creas, a mí también me partieron el corazón, y pasé por todo lo que vas a pasar tú. Pero sé que eres orgulloso, y no cederás tan fácilmente. Eso sí, no seas tan cabezón como para desdeñar a los pocos que te ayudan".

-Frigga…

"Hablo de tu mamá. En mi caso, tuve a mi tía. Por favor, no vayas a ser un imbécil con ella. Por ella vives, así la idea no te guste de a mucho, y además, aparte de ti, es la única persona que me agrada de tu mundo. Yo viví por Laskmí, pero ella solo se molestó cuando me vio afuera, con la cabeza de Mahishá en la mano. Me cubrió de joyas y de atenciones, y seguramente por culpa de su remordimiento, impuso mi talento en el concejo. Así comenzó mi carrera. Ya estaba lista para afrontar las pruebas más complicadas, y lo hice. Pero conté con su apoyo. Por favor, no vayas a ser un idiota, te lo repito. Por favor, por favor, por favor. Frigga es lo único que te queda…"

-Sí, lo sabes bien- dijo él, pensando en su madre, que iba a visitarlo con su truco personal. Le dolía más que nada.

" Ten cuidado con eso. Ahora consigo, poco a poco, más poder. Mi venganza, como dices tú, "tendrá un propósito glorioso". También me partirá el corazón, pero nada arrancará de mi alma tanto tiempo de prisión. Tú también sentirás esa ira…".

-¿Tú crees?- le preguntó a la carta.

"…lo creo con todo mi corazón, anormal."

Él suspiró, y sonrió para sus adentros. Sí, el tonto criminal y anormal tenía una oportunidad.

Meses después

La vieja Dhugavatti corría, con todas sus fuerzas, jalando sus faldas, por el suntuoso palacio Deva. Empujó a medio mundo, y se encontró con un pavo real, muy altivo, apenas pasó a la estancia que quería entrar.

-Cookie segundo. ¿Está mi sobrina?

-La señora Canciller se encuentra ocupada, pero puede usted pasar.

Ella corrió, y casi se tropezó. Encontró a su sobrina al frente de un hombre rubio, y de cejas chistosas, con capa.

-¡Tía! Te presento a El Coleccionista…

-Señora- dijo el hombre, haciendo una reverencia.

-Ah, lo conozco, usted guarda los mejores objetos del Universo…

-El mismo- dijo este, sonriendo.

-Le mandé a guardar el Diamante de Sati.

-¿No que se lo habías dado a Loki?

-Se lo hubieran quitado. Todavía es poderoso. Él accedió a que yo me quedara con él.- explicó ella. – Oh, gracias. Es encantador- dijo ella, al ver que El Coleccionista besaba su mano y se retiraba. Dhugavati lo miró con sospecha.

-Querría coleccionarte a ti.- observó.

-Sería un gran logro para él tener a la destrucción encarnada en una caja, pero ¡bah! Tiene cosas peores. ¿Por qué te veo tan agitada?- preguntó extrañada, al ver a su tía con rostro de tragedia.

Dhugavatti se sentó, apenada.

-Habla.

-Ya comenzó. Despertó más pronto de lo que creíamos. Malekith atacó Asgard.

La joven se revolvió en su silla, maquinando. Entonces, su tía tomó su mano.

-Mató a Frigga.

Kali abrió la boca, espantada. Un asomo de culpa y horror se apoderaron de ella, porque recordaba las palabras de su carta: "Es lo único que te queda, Loki. Lo único".

-Ay, no. No. No. No. No. No- dijo ella para sí, pensando en todo lo que significaría para el que probablemente ya era un fugitivo. Y se culpó por ello, porque no pensaba que terminaría así. No con ella, creía que ella se salvaría. No ella. No, ella era tan inocente como Cookie. No ella.

Entró un soldado, diciéndole que exigía su presencia en un Concejo Extraordinario. Ella ya sabía el motivo.

-Loki era tan buen muchacho…- le dijo a su tía, y en ese momento las dos comprendieron que ese sujeto había muerto para siempre.

*Un ashram es a donde van las viudas indias a retirarse. Viven una vida llena de privaciones por "su pecado". Para más información, véanse la película 'Agua'.

Y sí, tuve la fortuna de verme 'Thor, un mundo oscuro', antes. Por eso esto termina con semejante spoiler. En mi siguiente fic, relato lo que pasó luego de la película. El episodio de 'la conducción', está claramente inspirado en la escena de la película donde Loki y Thor se ponen a pelear por como este pilota.