CELEBRACIONES
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29 de noviembre.
Según Dafne y Millicent, Pansy Parkinson se quejó de el en medio de la sala común junto con Vincent Crabble, pero cuando Marcus Flint y Graham Montangue les pidieron más detalles ella salió de la plática y se retiró.
Entonces si bien Pansy fallo como un aliado y como la amiga que pensaba era, no hizo nada exagerado como los chicos quienes fueron más allá de una simple charla y trataron de desacreditarlo.
Por eso y todos los años de mutuo acompañamiento en las galas que Draco la dejo afuera de toda consecuencia.
Pansy parecía genuinamente arrepentida —por casi cometer suicidio social— así que Draco extendió una rama de olivo, la cual ella tomo.
Ahora no había clase en la que Pansy no lo esperara, ni siquiera le hacía gestos desdeñosos a Harry, limitándose a una neutralidad seria, Draco lo encontró desastroso, había contado con Pansy y Blaise como sus principales aliados en Hogwarts, y en tan solo tres meses esa suposición se había ahogado.
Pero Draco tomo lo que tenía, podía suplir a Pansy con Emma Vanity y Gemma Farley. Ambas eran respetadas y brillantes, podía ver la influencia que estaban ganando, algo que alguna vez pensó Pansy podría tener.
Con Blaise era más difícil, era astuto e informado, alguien que en verdad quería de su lado, pero la neutralidad que su madre poseía y le compartía lo hacía pésimamente motivado en cuidar las espaldas de otro, mucho menos de alguien con una familia como la suya.
Le dolía más perder a Blaise que a Pansy sinceramente, peor aún deberle un favor. De todos modos, Dafne y Millicent tendrían que tomar su lugar, ellas serian sus ojos y oídos.
Siguió juntándose con Blaise y Pansy, pero esta vez no se engañó pensando que los tres estaban mutuamente de acuerdo en respaldarse.
Ellie le dijo que necesitaba ser una debilidad para ambos, así que fue más atento de lo que era y comenzó a conocerlos.
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7 de diciembre.
Harry le alzo las cejas cuando lo vio esa mañana, ambos estaban afuera del castillo, comenzando su día rodeando al lago en vez de con sus dos aves.
Bajaron las escaleras y comenzaron su camino hacia el lago, era sábado así que en vez de las túnicas de Hogwarts estaban cubiertos con gruesos abrigos por el frio.
—¿Así que decidiste regalarle a Hagrid un abrigo?—le dijo acusador Harry, Draco resoplo y se cubrió la boca con la mano enguantada, luego la retiro.
—Quería proteger a Hagrid—respondió Draco mientras ambos llegaban al lago y veían la superficie con una fina capa de hielo.
—Muy noble de tu parte—dijo Harry divertido, sus manos estaban en los bolsillos de su abrigo verde musgo, luego sonrió—Sabes que Hagrid estaba conmovido por nuestros regalos.
—Apuesto que más por el tuyo porque le prestaste atención—señalo Draco y miro el perfil de su amigo—Es más valioso un regalo pensado.
—Supongo que si—se encogió de hombros Harry, hizo una pausa larga donde el único sonido eran sus botas contra la tierra y el lejano sonido de la vida del bosque prohibido—Sobre navidad ¿tú la celebras?—pregunto rápidamente.
—Si—afirmo—Aunque simplemente recibo y doy regalos, no se mucho mas de esa tradición muggle—admitió Draco y sus mejillas ardieron cuando su amigo rio.
—Bueno, podría enseñarte—le dijo de buen humor su amigo—Y ahora que sé que la celebras puedo darte un regalo al fin.
Draco alzo las cejas y volteo para encontrarse con la sonrisa de Harry—¿Estabas esperando eso?
Harry se burló—No, solo quería seguir recibiendo regalos de mi primer amigo hasta que pasara un año sin poder darle algo a cambio.
Draco que ya recibía algo a cambio, dejo de caminar y vio a su amigo, aún era delgado, pero había subido de peso desde aquel día de Julio, sus ojeras se habían desvanecido y su cara tenía un brillo saludable.
Su estómago cayo, Harry no entendía todo lo que diariamente recibía de él.
Su reputación tenía una gran fuerza al ser un Malfoy "aprobado" por el niño que vivió, esto hacía que ningún Gryffindor se metiera con él y que personas como Susan Bones le pudieran hablar, sin Harry, Draco solo sería un poderoso heredero con una familia manchada.
Y eso era en el aspecto más superficial, ser amigo de Harry Potter le salvaría el pellejo en el futuro, no imaginaba que su amigo lo dejara a merced de esa bestia, él podía recordar con gran claridad como el desgarbado y endurecido adolescente testificaba por su rival escolar y comparado a eso no imaginaba la defensa del mismo chico a uno de sus amigos.
Draco estaba salvando su futuro y el de su familia tan solo pasando cartas de un lado a otro con un niño que fue quitado de toda comodidad.
Nunca se había sentido culpable cuando utilizaba a alguien, porque tenía sentido, cada persona te proporcionaba algo fuera bueno o malo.
Pero Harry lo hacía cuestionarse que tan malo era el beneficiarte de alguien.
—¿Draco?—pregunto preocupado, se paró frente a él y poso su mano en su hombro.
Harry se sentía cómodo con él, Draco tenía también ese conocimiento, su amigo parecía rehuir a los toques de los demás y solo aceptar los que conocía más familiarmente como los otros Weasley, Hagrid y más recientemente Granger.
Draco tenía la confianza de Harry.
—No pasa nada Harry—le sonrió, era débil y obvio que no estaba bien así que suspiro y se las arregló para dar una verdad a medias—Me sorprende que no entiendas lo mucho que me regalas.
Su amigo parecía sinceramente conmocionado, sus grandes ojos esmeraldas aún más abiertos detrás de los frágiles marcos negros, se mordió la lengua antes de continuar hablando.
—Antes de ti no tenía amigos—le dijo—Yo pensé que Pansy y Blaise lo eran, tenía a Ellie claro, pero es más una abuela que una amiga y ellos siempre estaban conmigo en las fiestas—hizo una pausa para ver el interés y comprensión en la cara de Harry y continuo—Hace unas semanas Pansy comenzó a hablar mal de mi junto a otros chicos y Blaise se lo guardo hasta que fue más crítico, entonces.
Harry lo interrumpió, sus oscuras cejas fruncidas y su boca plana—¿Te molestaron?
—Yo—Draco respiro sorprendido y negó con la cabeza—Nada físico—aclaro.
—Pero tu reputación es importante—declaró Harry con seriedad—Especialmente para ti.
—Si—admitió y pudo sentir el calor en sus mejillas—Pensé que entre nosotros nos cubriríamos, sabía que no era tan cercano a ellos como a ti, pero aun esperaba más de ellos—por fin confesó Draco y tuvo que mirar al suelo, de repente la mañana era demasiado brillante para sus ojos.
—Yo te cubro—anunció Harry, sus manos sacaron el pañuelo que hace unas semanas le había dado, Draco no estaba llorando, pero lo recibió aturdido, alzo la cara hasta los ojos de su amigo—Fuiste mi apoyo antes de que por fin entráramos a Hogwarts déjame regresarte eso.
—Ya lo eres—respondió Draco, mordió su labio y asintió cuando la cara terca de su amigo no cambio—¿Quieres que te comience a contar todas las desaventuras de ser un Slytherin verdad?
—Si—exclamo triunfante Harry, luego calmo su expresión—No puedo cubrirte si no se a que me enfrento.
Draco tuvo que contenerse de no saltar, un escalofrío lo lleno cuando las palabras llegaron a él.
Pero asintió y estuvo de acuerdo con su amigo.
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21 de diciembre.
Draco estaba en una gala benéfica en Yule junto a sus padres, tenían una etiqueta rigurosa y por lo tanto estaba envuelto en una túnica con un traje de tres piezas de color negro y platino.
Se había alejado del lado de Blaise y Pansy para saludar a Emma y sus padres, fueron amables y parecían muy complacidos con ambos, cuando los dejaron solos la elegante capitana movió sus delicados rizos castaños y le dijo sin ninguna vergüenza lo que pasaba.
—Piensan que te estoy atando desde ahora.
Draco se mordió la lengua para evitar el graznido indignado que quiso dar, sin embargo, esto resulto en darle a Emma la apariencia de estar haciendo pucheros.
Emma lo señalo con su copa de champan—Mira, eres demasiado joven para mí y no me gustas.
—No estoy siendo rechazado porque nunca te propuse nada—señalo girando los ojos, bebió de su copa y miro alrededor—Además, deberían de tener a alguien más apto para ti.
—En mi año hay puros idiotas—dijo con un suspiro Emma, su vestido rosa vaporoso contrastaba bastante con su hosca expresión.
—Lo he notado—sonrió sarcásticamente Draco—Tal vez puedas mandar a la tradición lejos y simplemente conseguir un puesto en quidditch profesional.
—Me gustaría eso—cuando Draco se fijo había un brillo en Emma que nunca había visto para él, aprobación, sus padres le hicieron un gesto y ella asintió—Me tengo que ir Draco, pero necesito que te prepares.
—¿Para qué?—le pregunto confundido, Emma le sonrió y paso a su lado hacia su familia.
—Para comenzar tu entrenamiento en el equipo, necesito a nuevos jugadores y tú ya estas bastante comprometido.
Y solo así Emma se fue dejándolo procesar ese giro de eventos.
No había pasado más que un momento cuando Susan Bones y su tía Amelia Bones, jefa del departamento de aplicación mágica se acercaron.
Draco se sintió traicionado por ser tomado nuevamente por sorpresa, era un vidente, debería haberlo presentido, pero tal vez su magia no era tan asombrosa considerando que todo el año había fracasado en convertirse en un animago.
—Tía Amelia este es Draco Malfoy—lo presento Susan, su vestido era clásico, con mangas y guantes de color bronce, su tía llevaba un traje con túnica con el mismo color más su camisa blanca.
—Buenas noches—se inclinó Draco, recibió una discreta sonrisa de Susan que pronto cambio por una expresión neutral que el imito rápidamente—Jefa Amelia.
—Buenas noches pequeño Malfoy—le respondió la mujer de cabello castaño—En estos momentos vengo como tía de Susan y no como la jefa de la aplicación mágica, puedes hablarme como la señora Bones.
—Entiendo—asintió Draco, miro con curiosidad a ambas.
Susan que parecía haber esperado ese momento hablo.
—Quiero tu aprobación para que sea mi amigo tía Amelia—le dijo claramente a la mujer mayor, quien levanto una ceja—Es extremadamente diligente, calmado y no ha mostrado ninguna aversión a los mestizos o hijos de muggles.
—Llevan cuatro meses en Hogwarts ¿Cómo sabes que no lo es?—le pregunto con calma Amelia, Draco solo se limitó a escucharlas y no interferir, de algún modo le quedo claro que si bien era el tema de discusión no era un orador que necesitara ser escuchado, esto era solo entre Amelia Bones, famosa miembro del ministerio por ser justa y neutral y Susan Bones el único otro miembro de su familia que sobrevivió a la guerra.
—Su mejor amigo es Harry Potter—declaro Susan, sus cejas se alzaron y luego bajaron mientras explicaba su punto—Un mestizo que al contrario de lo que el mundo mágico esperaba desconoce totalmente la magia, la tradición y no tiene una pizca de delicadeza.
Draco alzo una ceja, un poco ofendido en nombre de Harry, pero relajo su rostro y siguió escuchando.
—Si Draco Malfoy fuera como los otros sagrados veintiocho se habría desesperado fácilmente porque Harry Potter fuera tan ignorante.
—Dame más hechos—le exigió Amelia, inclino su barbilla para mirar fijamente a Susan y ella asintió.
—Capte el momento donde hablaba con respeto a Hagrid el cuidador del bosque de Hogwarts, y no solo eso, sé que le envió un regalo por su cumpleaños.
Amelia asintió y parecía esperar más, aunque Draco estaba viendo aturdido a Susan ¿Cuándo y cómo supo eso?
—Su rival académica es una chica de padres muggles que sufrió hostigamiento por su propia casa, observé a Malfoy hasta que pude discernir su opinión, en cada momento que chocaba con uno de estos Gryffindors los hacia tropezar.
—¿Estas defendiendo a tu sujeto admitiendo su agresión contra otro sector?—Amelia le pregunto a Susan quien asintió—Bien, sigue.
—No se junta ni convive con hijos de muggles por su reputación, sin embargo, se le ve más cómodo con Harry Potter, otro hijo de muggles básicamente, pero que tiene la aprobación del mundo mágico, concluí que Draco Malfoy no tiene prejuicios de sangre si no que valora la influencia que cada persona le puede dar.
—Acepto el hecho, ahora ¿Por qué debo admitir a este tipo de niño como tu amigo?
—Es ferozmente ambicioso tía—Susan se acomodó su cabello rojizo atrás de sus hombros y no aparto la mirada de los ojos azules de Amelia—No solo presiento que influir en el lograra cosas positivas en la sociedad si no que su propia motivación me ayudara a desarrollarme social y académicamente.
Amelia miro a Draco y el que se sentía como si observara un partido muy lejano de repente se encontró con la quaffle en la mano.
—Pequeño Malfoy—llamo Amelia—¿Qué le ofreces a mi sobrina como amigo?
La palabra amigo despertó algo en Draco, miro a Susan y pudo ver a Harry ese día en Hogwarts, Susan se estaba esforzando en obtener el permiso para ser su amiga y nunca nadie aparte de Harry había puesto ese esfuerzo en él, así que lo tomo enserio.
Miro a Amelia y lo más firme y sincero que pudo le respondió—Le cubriré la espalda, le enseñare lo que se y ella no, la guiare siempre que haga falta y mientras ella sea igualmente mi amiga la atesorare, tengo realmente solo a Harry como amigo.
Susan asintió ante sus palabras, pero ambos sabían que la decisión la tenía su tía y no ninguno de ellos, así que esperaron hasta que la estricta mujer dio su aprobación.
—Me parece bien. Lo permito Susan.
Y así se hizo oficialmente amigo de Susan Bones.
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25 de diciembre.
Draco había abierto los regalos junto a sus padres, y mientras sonrió admirando la escoba y guantes que sus padres le regalaron su mente no pudo apartarse de la pequeña caja plateada con la etiqueta de Harry.
Esperaba que sus propios regalos le hubieran gustado a su amigo, y que su ayuda para encontrar información de Flamel le sirviera a Harry para dejar de pasar horas de búsqueda en la biblioteca.
Cuando sus padres se distrajeron por una llamada al flu, tomo el regalo y desato las cintas verdes que juntaban la tapa de la caja.
Lo abrió para encontrar un collar plateado con dos alas blancas colgando de él, Draco lo tomo con cuidado y acaricio las alas, era un bello trabajo con plumas talladas de forma hermosa.
Y eran obviamente las alas de Hedwig. Draco sonrió más triste que encantado por lo que significaban y se lo puso en el cuello.
Sus padres volvieron después y no pudieron ver las alas porque Draco las había ocultado debajo de su suéter.
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30 de diciembre.
Recibió una carta de Harry, habían vuelto a su antiguo sistema de cartas excepto que esta vez no tenía que ocultar su mensajería a sus padres.
Hace unos días le había contado a Harry sobre lo que Emma le propuso y lo que vivió con las mujeres Bones, su amigo quien se había vuelto bastante serio con los Slytherin que antes fueron amigos de Draco parecía extasiado de que tuviera una oportunidad tan buena para una nueva amistad.
"Si Bones estaba tan decidida a ser tu amiga, es porque ella ve en ti lo que yo".
Harry era cursi.
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Ese día más tarde entro por Wiltshire una tormenta eléctrica. Draco espero hasta después de la cena para tomar la poción.
Biby ya le había preparado su baño y esperaba que nadie lo interrumpiera, tomo la poción y como otras tantas veces no se transformó en nada.
Así que se hundió en su bañera y dejo que su piel se arrugara como protesta por cuatro meses infructuosos.
Su lengua delineo la hoja de mandrágora en su paladar y pensó si así será su vida de ahora en adelante. Porque si continuaba así su primer beso tendría sabor a mandrágora y eso seguramente será horrible.
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1 de enero.
Draco visito a Ellie, ambos conversaban mientras hacían una limpieza de año nuevo, en lo que él cada año mejoraba, antes de Ellie jamás había acomodado nada, sus juguetes, libros y ropa eran velozmente puestos en su lugar por Biby que era el epitome de perfección para los elfos domésticos.
Pero Biby no estaba en Freesia, la tienda de Ellie, si no que sus trabajos se limitaban a las propiedades Black y Malfoy, así que Ellie le enseño a pulir el vidrio, a envasar sus pociones menos peligrosas y muchas veces a hacerlas.
—Entonces ahora tengo dos amigos—le comentó Draco mientras con su varita hacía que una escoba barriera afuera.
—Me alegro por ti—sonrió Ellie, ella estaba controlando con magia un plumero mientras hacía desaparecer el polvo que flotaba en el aire—Por cierto, cariño, necesito más nombres para unos ungüentos podrías checar eso.
—Claro Ellie—encanto la escoba y luego el recogedor para que terminaran el trabajo y se deslizo más atrás en la tienda donde estaba el cuarto de pociones.
Mientras se iba no noto la mirada contemplativa de la mujer de ojos miel.
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2 de enero.
Draco se despidió de sus padres y subió al expreso de Hogwarts, paso a través de las cabinas buscando a Susan, pero se encontró con los otros Slytherin.
Draco les sonrió y desencogió una caja llena de los muffins especiales de Ellie, rápidamente se las paso a Theodore que a diferencia de Vincent y Crabble lo repartiría justamente y hablo.
—Quedé de reunirme con Susan, pero les traje muffins—les dijo.
Blaise probo uno y sus ojos se abrieron hasta que calmo su expresión y le dio una sonrisa—Un intercambio justo.
—Están riquísimos—exclamo sorprendida Pansy, cuando la vieron se sonrojo, pero alzo la barbilla—Bien, ve con ella y nos veremos en Hogwarts.
Draco asintió y se fue, dio unos pasos y más adelante soltó una risita, en verdad eran los muffins especiales de Ellie, solo un poco de sustancia para que los Slytherin fueran más maleables con sus decisiones. Lo mejor de todo es que al fin pudo aprender la receta y si bien no le encantaba cocinar, el añadirle un poco de euforia y relajación hacía que valiera la pena el aprender, todo sea por su futuro, decidió Draco.
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10 de diciembre.
Harry no estaba tratando de ser obvio, pero con una mirada Ron comprendió lo que pasaba, estaban desayunando junto a Hermione y sin que los dos se dieran cuenta lo más alejado posible de Neville.
—Problemas en el paraíso de las serpientes—le dijo a Harry, quien en ese momento trataba de evitar las ganas de arrojarle una naranja a la cabeza de Parkinson y luego repetir el proceso con Zabini.
—Podría decirse—suspiro Harry, Hermione que estaba enfrente de ambos comiendo alzo las cejas y se inclinó.
—¿Qué pasa?
—Política interna de Slytherin—respondió y comió una cucharada de su cereal, era dulce y estaba perfectamente tibio para esa fría mañana.
—¿Y cuál es?—pregunto curiosa, sus notas de clase quedaron olvidadas cuando la niña de esponjado cabello quedo intrigada.
Ron respondió después de tragar unos huevos fritos—Ser malvados y beneficiarse de eso.
—Ron—lo regaño Hermione y negó con la cabeza cuando el chico se encogió de hombros y continúo comiendo, miro a Harry que le sonrió débilmente.
—No es como dice Ron, pero básicamente es que en Slytherin hay una pirámide interna y según tu posición puedes tomar decisiones por tu casa, independientemente de Snape.
Hermione frunció la boca—¿Me estás diciendo que tienen una monarquía parlamentaria en su casa?
Harry frunció las cejas recordando exactamente que era, pero Hermione no soporto esperar y lo explico.
—Como Reino Unido.
—Si, justo eso—asintió Harry y Ron se rio, su jugo se derramo al costado de su boca y él lo limpio con su mano mientras Harry y Hermione lo veían desconcertados.
—Estas poniendo a Snape como la reina—les explico, Harry se rio y juntos perdieron el aliento mientras Hermione volvía a su desayuno perdiendo el interés.
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25 de diciembre.
Harry bajo corriendo las escaleras para encontrar a Ron y a sus hermanos junto al árbol en la sala común.
Había muchos regalos y su pecho se sentía ligero, sabía que tendría un regalo de Draco y otro de Hagrid, y esa pequeña seguridad le dio confianza para abrirse camino entre los regalos de sus compañeros.
Los vio uno al lado de otro, uno largo y delgado de parte de Hagrid y otro rectangular ancho de Draco. Para su sorpresa Ron le paso un regalo esponjoso.
—Mamá seguramente te tejió un suéter—comento con vergüenza y señalo al que tenía puesto con una enorme R. Los gemelos y Percy tenían sus propias versiones con sus letras y colores distintos—Lo siento compañero, es un poco vergonzoso y no lo tienes que usar si no quieres.
Harry sonrió felizmente y lo desenvolvió para encontrar un suéter tejido de color verde con una H gris, se lo puso de inmediato y le encanto, era suave y un poco grande pero el pensar que la señora Weasley se tomó el tiempo para hacerlo lo conmovió.
—No bromes—le dijo Harry y le paso un brazo por los hombros a su amigo—Me encanta y lamento no haberle enviado nada.
—Solo escríbele una carta con eso—le dijo Fred desde el sillón, se levantó y George lo imito.
—Mamá estará feliz de saber que te gusto—le sonrió George y ambos se despidieron con un "feliz navidad".
Percy no tardo en seguirlos murmurando sobre cómo no iban a cometer ninguna broma mientras él estuviera sin clases para distraerse.
Harry y Ron se sentaron a ver los otros regalos, Hermione les envió a los dos unas ranas de chocolates que pronto empezaron a comer.
—Charlie me envió una garra de dragón—sonrió emocionado Ron mostrándole una garra tan grande como la mano de su amigo.
—¿Ron no crees que tu hermano nos pueda ayudar una vez que nazca Norberto?—le susurro Harry, su amigo se inclinó y asintió pensativo.
—Podría ser nuestra única opción para evitar que Hagrid se meta en problemas—suspiro el de cabello anaranjado—Le enviare una carta con una lechuza de Hogwarts, pero seguramente tardara a llegar a Rumania.
—Bueno Norberto aún sigue en el huevo, supongo que aún estamos a buen tiempo—dijo Harry, comenzó a abrir el regalo de Hagrid y se encontró con una flauta, paso la mano por ella y se dio cuenta de algunos cortes irregulares, su sonrisa regreso y espero que las botas que le había regalado al hombre alto le gustaran, Harry siempre sentiría que Hagrid fue el conejo blanco que lo llevo a un nuevo mundo.
A su lado Ron recibió unas maracas de madera de Hagrid, ambos tocaron por un rato hasta que la emoción por el regalo de Draco fue demasiada, dejo la flauta en sus piernas y desprendió el brillante papel granate, dejando a la vista tres cosas.
Ron se inclinó para verlo mejor y Harry los separo, un libro de pociones, un estuche dorado y los chocolates que antes tanto le habían gustado.
Con ánimo empezó a abrir los chocolates y le dio a elegir a Ron, quien parecía reacio a tomar uno.
—Malfoy te lo regalo a ti—explicó dudando, tomo uno entre sus dedos.
—No le importará—ante la mirada de Ron, giro los ojos y suspiro—Bien, no lo sabrá.
Animado Ron lo probo y luego se derritió cuando el dulce sabor lleno su boca, Harry lo observo divertido y comió su propio chocolate, era incluso mejor de lo que recordaba.
—¿Por qué es tan bueno?—se quejó Ron, Harry le dio otro y pronto ambos se terminaron los ocho chocolates.
—Amo estos chocolates—le hablo Harry a Ron, quien veía con tristeza a las ranas de chocolate—¿Qué pasa?
—Ahora como nos comeremos los de Hermione, el sabor es tan diferente—Harry asintió reconociéndolo, pero luego Ron sacudió la cabeza y se metió la mitad de una rana de chocolate a la boca, Harry alzo una ceja y su amigo trago—Lo que dije fue una idiotez Harry, claro que podemos comérnoslo, es comida.
—Eso no dices de los panecillos de Hagrid—replico divertido Harry, su amigo desvió la mirada, por fin tomo el estuche y lo abrió encontrándose con unos lentes de marcos dorados, eran redondos y cuando Harry lo toco se sorprendió, no eran de plástico.
Quito de su cara los lentes de plástico oscuro y endeble, y se puso los dorados, por un momento todo fue borroso y luego la definición lo asusto y cerró los ojos, cuando los abrió le tomo un momento acostumbrarse a lo claro que estaba todo.
—Vaya—exclamo, viendo todo, cuando se giró hacia Ron miles de pecas estallaron a su vista sorprendiéndolo, no había notado que tenía tantas.
—Me ofende tu cara horrorizada—le dijo secamente Ron, Harry le sonrió avergonzado.
Tomo el libro y solo abrió la primera página para encontrar la elegante letra de su amigo ahí:
"A mi primer amigo,
Espero encuentres las respuestas que necesitas aquí, también que leas el nombre del autor.
Un poco de ellos para ti.
Feliz navidad,
Draco"
Harry frunció el ceño, era un libro de pociones, una materia que compartía con su amigo de Slytherin y que a pesar de tratar (y guardarse su enojo contra Snape) le iba mal, no pensó que Draco estuviera tan preocupado por sus calificaciones, lo que lo hizo sentir avergonzado de su mínimo esfuerzo en cada materia en la que no estaba su amigo.
—Harry lee el autor—le hablo con urgencia Ron, Harry cerro el libro y juntos leyeron el nombre. "Pociones y curiosidades para principiantes de Fleamont Potter"
—¿Un familiar?—Harry paso su mano por el nombre y de repente el libro era el doble de especial, un regalo de su amigo y algo creado por su familia.
—Eso parece—respondió Ron y suspiro—Lo siento amigo, nunca fui instruido para aprender los árboles genealógicos como otros magos.
—Está bien Ron—le sonrió Harry, fue en ese momento donde ambos notaron un regalo más, con el nombre de Harry, Ron estiro el brazo y se lo dio, ambos miraron por un largo rato mientras Harry lo giraba—No tiene remitente.
Encogiéndose de hombros Ron hablo—Seguro es de un fan.
—Podría ser—aunque incomodo Harry estaba lo suficientemente curioso para hacerlo. Lo abrió y se puso la tela que era como el agua, Ron jadeo y de repente Harry poseía una rara capa de invisibilidad.
Sin que ninguno lo notara el anillo Potter debajo de la capa relució.
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Harry estreno su capa esa misma noche, Hermione les había dicho que probablemente lo que buscaran estaba en la sección prohibida, así que Ron le deseo suerte, diciéndole que era mejor que primero uno se acostumbrara a navegar con la capa antes de que más de ellos la usaran juntos.
Pero mientras descendía hasta el cuarto piso una luz lo hizo parar, el maullido de la señora Norris lo hizo girarse y bajar otro piso intentando huir.
—¿Alguien afuera de la cama?—llego la voz maliciosa de Filch.
Harry corrió lo más silenciosamente posible y a pesar de la capa busco un lugar donde meterse.
Cuando la luz descendió y con ella el vigilante con su gata, por fin encontró una puerta en la oscuridad, entro y cerro lo más lento posible, para cuando lo hizo la luz y la señora Norris estaba en la esquina de su visión así que se apartó de la puerta y aguanto la respiración.
—¡Vamos, salgan! El castigo no será tan malo como si los encuentro—se rio Filch, sus pasos empezaron a desaparecer mientras se alejaba de la puerta, pero aun podía escucharlo hablar con la señora Norris—Encontrémoslos señora Norris.
Harry se relajó cuando ya no escucho nada y se dio la vuelta intentando discernir en que salón estaba, si estaba en el tercer piso podría haberse metido a defensa, lo que sería bueno porque el profesor Quirrel se había ido de vacaciones, pero si estuviera en encantamientos podría meterse en problemas, el profesor Flitwick como a él le gustaba advertir encontraba muy divertido hechizar su salón de noche por si alguien se colaba.
Solo dio un paso, demasiado preocupado de ser atrapado en algo cuando las antorchas se encendieron y su corazón sufrió.
Cuando pudo ver alrededor se dio cuenta que no era una habitación donde antes hubiera estado, sus paredes estaban vacías salvo las antorchas y no contenía ninguna ventana, lo más llamativo era el enorme espejo enfrente de él.
Se acerco y pudo ver las extrañas palabras en el "nózaroc ut ed oesed le onis ortsor ut ortseum oN" Harry las leyó una y otras ves intentando darle sentido, estaban en un espejo lo que para él hizo obvio que estaban al revés, pero la frase seguía siendo confusa.
Terco por averiguar que decía, se quedó un rato hasta que lo pudo leer correctamente: "No muestro tu rostro sino el deseo de tu corazón".
¿A qué se refería? Harry frunció el ceño y miro la superficie del espejo que solo mostraba la pared y la puerta, se quitó la capa para verse reflejado inmediatamente.
Para su sorpresa, detrás de él aparecieron su madre y su padre, y a los lados hombres y mujeres que lucían similares a uno u otro de ellos.
Harry podría a ver quedado fascinado si no fuera porque había estudiado una y otra vez las fotografías de sus padres, aprendió el brillo travieso en la mirada de su padre y la sonrisa cálida que su madre poseía, finalmente fue el cómo lo miraban lo que lo hizo ponerse la capa rápidamente y desaparecer esa visión.
Le dio una última mirada al espejo y se fue de ahí.
Estaba asustado de que el espejo pudiera recrear la mirada amorosa que vio en sus padres hacia él.
Era igual que en la fotografía donde lo sostenían de bebe.
No había forma de que eso pasara a la realidad, estaban muertos.
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26 de diciembre.
Le conto a Ron sobre eso y su amigo parecía haber llegado a una conclusión.
—Debe ser un objeto mágico—le dijo, ambos estaban aun en sus camas, eran los únicos que se habían quedado en su dormitorio y podían hablar sin problemas, Ron que estaba sentado cruzado de piernas lo miro enfrente de el—Dijiste que decía "No muestro tu rostro sino el deseo de tu corazón".
Harry asintió, estaba inquieto por lo que vio, y sus pies pateaban ocasionalmente el borde de su cama, todo su cuerpo girado hacia la cama de su amigo y sus pies a unos centímetros del suelo mientras que sus manos arrugaban su cama.
—¿Y te mostro a tu familia?—le pregunto Ron con las cejas bajas, pensativo.
—No aparecían ni mi tía, tío y mi primo—confeso Harry, suspiro y recordó en la imagen—Parecían ser familiares de mis padres, pero nunca los había visto.
Ron se movió inquieto en la cama y luego lo miro, Harry inclino su cabeza confundido.
—¿Qué pasa?
—No quiero molestarte—le dijo su amigo con una voz seria—Pero ¿en serio consideras a tus tíos y primo como familia?
Harry se congelo por un momento y miro a Ron, parecía serio, pero también atento a su reacción, como si fuera consciente de lo delicado que era, dio un salto de fe, porque Hagrid no lo había juzgado y Draco fue su refugio, si Harry lo dejara estaba seguro de que su nuevo amigo se convertiría en algo genial para él.
—No los considero familia—admitió Harry, movió su mano derecha con el anillo Potter y sonrió viendo el rubí y el oro—No conozco a ningún Potter, pero estoy seguro de que son mejores que los Dursley, mis abuelos maternos también murieron antes de que pudiera recordarlos, pero tengo la esperanza de que si pudieron criar a una persona horrible como mi tía también criaron a alguien increíble como mi mamá.
Ron asintió, parecía conmovido por su confianza y se aclaró la garganta.
—Bueno, eso refuerza mi teoría. Quieres a tu familia contigo, amigo.
Harry sonrió tristemente, sin darse cuenta del todo cuando Ron se levantó y se sentó a su lado.
—Vamos amigo, no podemos cambiar el espejo, pero si tener un enorme desayuno—le expresó con ánimo, Ron, Harry apretó la cama una última vez y asintió dejando que Ron le pasara el brazo por los hombros y lo guiara afuera del dormitorio y de sus pensamientos.
Cuando salieron Harry miro la ropa de los dos.
—¿Vamos en pijama?—pregunto escandalizado, sus ropas como era usual en ambos estaban descoloridas y más maltratadas que la de los otros estudiantes, algo que ambos tenían en común y que mutuamente se animaban a ser indiferentes.
Ron resoplo falsamente indignado—¿Por qué no?—y lo jalo por la sala común, donde los pocos estudiantes que se quedaron vestían sus propias pijamas y no les prestaban atención.
Harry desayuno con los gemelos y Ron, mientras tomaba leche y comía unas galletas pensó que el espejo se equivocó.
Si bien deseaba una familia, eso era algo que nunca había probado, en cambio su experiencia en Hogwarts y con sus amigos era algo que estaba pasando y que se quedaría con él, y que deseaba nunca terminara.
Temía al espejo por mostrarle algo que nunca podría tener y temía el verano por algo que no podría evitar.
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30 de diciembre.
Harry estaba enfrente del espejo, sin embargo, su capa estaba encima de él evitando que el espejo reflejara su corazón.
No había visto su reflejo desde la primera vez, demasiado seguro de que había algo mal en el espejo, aunque no pudo evitar ir todas las noches y pararse enfrente imaginando lo fácil que sería sacarse la capa y ver de nuevo a toda su familia rodeándolo.
Se dio la vuelta, dándole la espalda y sacándose la capa, estaba decidido a no mirarse, pero traer encima la capa de invisibilidad lo hacía sentir cobarde.
Antes de que pudiera salir y deshacerse por fin de aquel imán de sueños, la puerta se abrió y entro Dumbledore.
—Harry—lo saludo con un cabeceo y el hombre mayor se dirigió al espejo, sorprendido Harry contuvo la respiración, la dejo ir lentamente mirando como los ojos del director se oscurecían ante el reflejo en el espejo, se giró a medias, viendo de reojo un espeso cabello negro—Este es el espejo de Erised—lo miro el director—Veo que has descubierto lo que hace.
—Lo hice señor—le respondió Harry, la capa de invisibilidad quedo sostenida de su mano y Harry se aseguró de sostenerla de tal manera que no le desapareciera ningún dedo.
Dumbledore le sonrió tristemente—¿Qué es lo que vez muchacho?
—A mi familia—respondió Harry y cerró los ojos para luego abrirlos y fijarlos en los del hombre con barba—No los Dursley, pero si los Potter y Evans muertos que no recuerdo conocer—aclaro, si el director se sorprendió no lo mostro y Harry solo pudo sentir orgullo por sí mismo, jamás había admitido que los Dursley no le agradaban ante una figura de autoridad, era refrescante—¿Usted que ve director?
—Unos calcetines—Harry alzo la ceja y Dumbledore sonrió misteriosamente, sus dedos acariciaron uno de sus anillos y el fingió no verlo, cuando el director no pareció cambiar de versión ni pareció sufrir por su larga mirada juzgándolo, Harry llego a la conclusión de que algo de verdad tendrían sus palabras.
—Entonces todos vemos algo distinto—por fin dijo.
—Si muchacho—afirmo Dumbledore, su mano señalo las palabras al revés en la parte superior del espejo—Cada corazón tiene un deseo distinto y hay corazones con deseos más fuertes, a veces el espejo puede jugar con eso y mostrarte cosas irreales, ha habido personas que se pierden en su reflejo y sus deseos ¿Cuántos de estos deseos que vemos se pueden realizar en verdad?—pregunto pero Harry creyó que no buscaba una respuesta.
Sonriendo irónicamente y aun evitando mirar su reflejo le hablo—Es gracioso que algo que dice reflejar tu corazón te pueda volver loco.
—Eso es lo que hace el amor—respondió de inmediato Dumbledore, pareciendo sorprenderse a sí mismo, sin embargo, el director se recompuso y continuo—No hay fuerza más grande en el mundo que el amor Harry, pero solo el amor puro no retuerce nuestra mente.
—¿Amor puro?
—El de tus padres y el de tus amigos.
—¿Y el amor romántico?
Dumbledore se giró hacia él, con las manos cruzadas detrás de su espalda, había un cierto tono en su voz que lo hizo sonar divertido y viejo al mismo tiempo.
—Aun no tienes que preocuparte por eso muchacho.
Harry lo miro incrédulo y el director alzo su mano ofreciéndole un caramelo que acepto.
—Tienes que saber Harry, que por sus peligros me llevare este espejo a un mejor lugar—Harry asintió, estaba serio, aunque sus manos estaban quitando el plástico del dulce, Dumbledore lo miro intensamente y le dijo con compasión—Si deseas mirar tu reflejo por última vez, hazlo, Harry.
—Estoy bien señor—dijo y comió el caramelo, sus hombros perdieron la tensión y le dio un cabeceo mientras comenzaba a irse—Ya sé lo que hay en el espejo.
Se fue de ahí sintiendo la mirada del director en su espalda, su reflejo había cambiado, él lo sabía con certeza aun sin girarse completamente y ver el reflejo.
Se pregunto si Dumbledore había ido a ver su reflejo por última vez, porque al contrario de las personas que se perdieron en el reflejo el director se anclo a él.
Era una persona muy misteriosa para tener su vida igual de descrita que él.
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25 de diciembre.
Narcissa Malfoy podía sentir la inquietud de las personas, un instinto que le sirvió con Bellatrix desde niñas para salir de su camino cuando su hermana tenía sed de sangre.
Bella no siempre fue la mortifago malvada del periódico, pero su ira provocaba que Narcissa tomara medidas preventivas, escapándose de su encuentro siempre que era posible.
Sus sentidos se agudizaron conforme fue creciendo en una sociedad de secretos y medias verdades, entonces para ella ver que ciertos ex mortífagos estaban inusualmente agresivos fue una enorme alerta.
Sin embargo, su esposo la calmo, porque Lucius Malfoy no era más que confiable y amoroso para su familia, y Narcissa sabía que siempre haría lo mejor para ella y por Draco.
Porque no existía nadie que los amara tan profundamente como Lucius.
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Notas finales:
Es de los capítulos que más batalle para escribir, pero al final me encanto el resultado, espero que ustedes igual. ´ ▽ ` )ノ
Draco sigue construyendo su moral, no es solamente que esta preocupado por las consecuencias de la verdad si no que verdaderamente es la primera vez que duda en utilizar a alguien.
Según algunos psicólogos vamos adquiriendo la moral, yo me tome muy enserio las seis etapas de Lawrence Kohlberg, y he puesto que tanto Draco como Harry están iniciando la quinta donde comienzan a compren los motivos de las reglas (de sus figuras de autoridad) y normas sociales, y como su comportamiento afecta a otras personas.
Harry tiene una moral muchísimo mas definida que Draco dado su vida y experiencia, pero como todo niño sigue construyéndose.
Por cierto ¿que piensan sobre Susan?
¡Gracias por leer, hasta el siguiente martes! ()
