Disclaimer: Sailor Moon y todos sus personajes le pertenecen a Naoko Takeuchi... Enjoy :)
X. EL SEÑOR DE ALANA
Un hombre alto de tez blanca se encontraba parado viendo a travez de un ventanal la ciudad de Tokio, parecía buscar entre las personas que se encontraban en la calle a alguien, tenía en la mano derecha una copa de vino tinto, la cual se llevó a la boca y dio un sorbo.
Una mujer de cabello largo lo veía desde la puerta, no quería perturbar su tranquilidad, pocas veces tenía la suerte de verlo así, pero era necesaria su opinión en todo el asunto de la posible traición de una de sus servidoras…
Hombre: ¿Qué sucede Astarte? – aquel hombre volvió a tomar otro sorbo de su vino.
Astarte: Mi señor, me temo que una de las gemelas intenta traicionarnos, no ha querido informarme a quien pertecene el estallido de energía de la otra noche – hizo una pausa y miró a verlo – He mandado a traer a su pequeña hermana para obligarla a hablar.
El hombre voltió a ver a Astarte y se quedó callado, sabía que Astarte haría cualquier cosa por él, incluso matar a esa princesita, todo por cumplir sus caprichos y que él no se fuera de su lado, aún cuando solo utilizara su cuerpo para satisfacerse a si mismo y ella no obtivuera nada de él.
Hombre: Sabes bien que no me importa los medios que uses para lograr lo que te pido, solo deseo resultados y aun no sé a quien pertenece esa energía… ¿Algo más Astarte?
Astarte: Si señor Demetrio, aquí está la esencia de un humano como usted lo ha pedido, Alana ha hecho muy bien su trabajo – delante de ella hizo aparecer el cubo y lo llevó hacia Demetrio.
Demetrio lo vió con desprecio, lo tomo con la mano libre y lo aplastó delante de los ojos de Astarte, luego tiró lo que quedó del cristal que lo contenía y se limpió la mano.
Astarte lo miró sorprendida y no articulo plabra alguna…
Demetrio la miró y rodeo lo ojos, sabía que tenía que darle alguna explicación – No lo necesito, son sólo mis instrumentos para encontrar a la hija de Serenidad, ahora vete, te llamaré cuando te necesite.
Astarte asintió y salió de la habitación, en sus ojos podía verse una gran satisfacción, cuando esa niña apareciera Demetrio la mataría y ya no habría nada que se interpusiera entre el y ella, su mente sólo sería para ella…
Demetrio por su parte siguió mirando a travez del cristal y tomando poco a poco lo que quedaba de su delicioso vino…
Mientras tanto…
Alana: Adele! – gritó la chica efurecida.
Adele se presentó ante ella, le temía, Alana cuando se lo proponía podía ser muy agresiva, además de ser muy fuerte y ser una excelente guerrera…
Alana la miró enojada, se acercó a ella y le dio golpe que hizo que Adele saliera volando…
Alana: ¿Qué es lo que estas haciendo? – Su voz hacía notar lo furiosa que estaba – Te dije que dejarás de hacer tonterias, te advertí que dejaras de pensar en que Selene nos ayudará.
Adele veía a su gemela, la conocía, si no fuera su sangre ya la habría golpeado hasta cansarse – Sólo necesito una oportunidad para hablar con ella, puede salvar a nuestro pueblo lo sé – casi lloraba al hablar, no entendía porque Alana no la entendía…
Alana: Eres una estupida Adele, entiendelo ella no puede hacer nada por nuestro pueblo, nuestros padres le juraron lealtad a Astarte y a su señor – la chica le dio la espalda a Adele y se alejó del lugar…
De pronto Adele sintió una mano en su hombro, al voltear vio a Cala, son su ayuda se levantó del suelo, no podía verla a los ojos…
Cala: Entiendo que quieras hacer algo por nuestro pueblo Adele, pero no hay quien nos salve, le debemos la vida a Astarte y su señor, nos han protegido de guerras, aunque el costo para nosotros haya sido demasiado alto…
Adele la miró y empezo a llorar, todo eso lo sabía pero no podían culparla por intentar ayudar a su gente, se abrazó de Cala y siguió llorando…
Por su parte Alana estaba furiosa, había caminado por el palacio de Astarte sin rumbo fijo, Adele no pensaba en las consecuencias de sus actos, su traición traería problemas a su pueblo, pero sobre todo pondría en juego el bienestar de su hermanita.
La castaña estaba tan absorta en sus pensamientos que no se dio cuenta de que había llegado a un salón que jamás había visto, Astarte había dejado claro que salones del palacio podían visitar, pero nunca les había hablado de los que no podían ver. El salón era amplio con ventanales, se acercó a uno y vió que desde ahí se podía ver la mayor parte de la ciudad de Tokio, cada ventanal mostraba una parte de la ciudad diferente; de pronto sintió una presencia detrás de ella, sintió miedo pero aún así voltió a ver al poseedor de aquella presencia tan embriagadora.
Sus ojos verdes se encontraron con los de un hombre alto, fornido y de ojos negros como la noche, Alana solo atinó a dar un paso hacia atrás pero en ventanal la detuvo.
Demetrio la veía detenidamente, examinando cada parte de su cara, de su cuerpo, viendo detenidamente su cabello, era realmente bella, de pronto la miró a las ojos, tenía miedo, podía verlo en ellos; la tomo de ambos brazos y la acercó a él.
Alana no intento safarse, había algo en ese hombre que la embriagaba, su porte, sus ojos, sus manos fuertes, no era joven, podía verlo en las pequeñas arrugas alrededor de sus ojos, pero era hermoso, de pronto sintió su boca muy cerca de la de él, y al sentir sus labios se dejó llevar.
Demetrio por su parte se deleito con la chica castaña de ojos verdes que estaba frente a él, nunca la había visto y no sabía porque había tenido el impulso de besarla, cuando se separó de ella, la vio de nuevo detenidamente, estaba sonrojada y agitada, la soltó, la miró un rato más y se atrevió a hablar.
Demetrio: ¿Quién eres?
Alana tardó en responder, sentía que no podía hablar, le temblaban las piernas…
Alana: Soy Alana de Furon, guerrera maestre del ejercitó a cargo de la princesa Aidem - ¿Porqué su voz temblaba al hablar?
Demetrio no quitaba la vista de ella, de pronto sonrió, era una guerrera maestre, eso quería decir que era estratega, ella podía ayudarlo a llevar a cabo su venganza, no como la inútil de Astarte que lo unico que sabía hacer era fastidiarlo, ni siquiera en la cama era buena. Se sintió feliz, Alana era bella, una guerrera, sobre todo joven, ¿Qué mas podía pedir?...
Demetrio: Disculpa mi mala educación, mi nombre es Demetrio, soy a quien Astarte llama su señor.
Alana se aterrorizó intentó correr hacia atrás pero de nuevo el ventanal de interponía en su camino, al ver su reacción Demetrio comprendió que Astarte se había encargado de hablarles muy mal de él a sus guerreras.
Demetrio: No temas Alana, no soy tan malo como Astarte te lo ha pintado, y me quisiera disculpar por haberme propasado contigo, fue un impulso que no puedo explicar.
Alana: No se preocupe señor – la chica hizo un reverencia al hablarle y bajó la cabeza, era una tonta, Astarte iba a matarla si se entera, pensó en pedirle por favor al hombre frente a ella no dijera nada a la arpía de Astarte pero no creía que él se quedara callado, le iría mal no había duda…
Demetrio: Me gustaría Alana que lo que pasó hace un momento quedara solo entre nosotros, pero sobre todo – tomó la mano se la hermosa castaña frente a él y la besó haciendo que ojos de Alana se abrieras de par en par – que esto pueda volver a repetirse, te esperaré aquí cada día hermosa Alana.
Alana sólo asintió la cabeza y salió del salón, sentía su aroma impregnado en su piel, él no era malo, no como Astarte les había dicho que era, decidió que por él trabajaría más, sólo para hacerlo feliz, y cada día regresaría a él…
Después de que Alana se fue, Demetrio sonreía, ella era a quien necesitaba para cumplir sus planes y por ende su venganza, poco a poco se la ganaría mucho más, y haría que se deshiciera de Astarte. Se dirigió al bar, se sirvió otra copa de vino tinto y brindó consigo mismo por el ingenioso plan que ahora empezaba a desarrollarse…
Tokio, departamento de Darien…
Darien estaba en su cama, ya se encontraba despierto, pero no quería levantarse, volteó a ver el reloj en su mesita de noche, 9:30 am, aun era temprano para ir a la Universidad a encontrarse con Ziré, media hora más, pensó, y sin poder evitarlo su mente empezó a presentarle las imágenes del día anterior…
Selene… - dijo en voz baja, como temiendo de que alguien lo escuchara.
Se voltió sobre su hombro, la recordaba como en el Milenio de Plata, seguía bella, pero algo había cambiado en ella, sus ojos no miraban igual, mostraban enojo, frustración, soledad, tristeza, pero sobre todo, dolor, ella ya tenía que haberse enterado de que él y Serenity estaban comprometidos, Eos se lo debió haber dicho ya.
Se levantó de la cama y fue hacía el balcón, miró al cielo y cerró los ojos, agradeció en silencio que el viento sacudiera su cabello y despejara su mente por un momento.
De nuevo Selene regresaba, recordó entonces cuando ella había muerto, la había odiado por meses, por dejarlo sólo, cuando él sólo vivía por ella y para ella, él había deseado morirse con ella, pero de haberlo echo no habría encontrado en Serenity esa pureza que lo sacó de su depresión. La verdad es que no sabía si seguía amando a Selene, le había costado trabajo, pero su princesa logró que él la olvidara y sobre todo, que se hiciera a la idea de que Selene jamás regresaría, entonces Serenity se había convertido en todo para él.
Sin embargo, en el presente las cosas eran diferentes, él se había enamorado locamente de Serena tal y como era en ese tiempo, no porque fuera la Princesa del Milenio de Plata, no por su pasado, si no por lo que era ella ahora; aun así deseaba ver a Selene, hablarle, reclamarle el hablerlo dejado sólo y sin ella, se detuvo y sonrió, ella no tenía la culpa, le habían arrebatado la vida, sea que la hubiesen asesinado o que su tiempo hubiese llegado ella no tenía la culpa de nada.
Recordó la universidad, regresó a su recamara y vio el reloj, 10:30 am, corrió al baño a darse una ducha, si tenía suerte llegaría a las 11:30 a la Universidad, y esperaba que Ziré aun estuviera cuando llegara.
Casa Tzukino…
Serena estaba terminando de arreglar su ropa, había decidido que se iria a casa de Rei el resto del día, ahí se encontraba Luna.
Darien le había dicho la noche anterior que había quedado con una amiga para hacer un proyecto, y no sabía a que hora se desocuparía, pensó en ir a verlo a la Universidad pero no quería que su principe pensara que lo estaba investigando, hizo una mueca, tal vez en realidad quería ir a investigarlo, que tal que la chica fuera muy linda y quisiera quitarle a su Darien, sacudió su cabeza, intentando sacar esos pensamientos de si, se apresuró y salió de su casa rumbo al templo.
Templo Hikawua…
Luna: Rei, ¿has descubierto algo del enemigo en tus predicciones?
Rei: No Luna, ni siquiera vi venir esto, quisiera poder hablar con Michiru al respecto, pero no sé si me reciba – podía notarse preocupación en su voz, la aparición de un enemigo mucho más fuerte y de Selene debía ser algo malo, pero los espíritus se engaban rotundamente a hablarle.
Rei se levanto de su asiento y se recostó en las piernas de Luna, por su parte Luna recordó como en el Milenio de Plata Sailor Mars se recostaba en su regazo cuando necesitaba refugio en alguien.
Serena había llegado al Templo y las veía desde la puerta de la recamara de Rei, no hacía ruido, había empezado a recordar muchas cosas de su pasado, que tenía ocultas en su mente, necesitaba respues a sus preguntas y sólo Luna podría ayudarla a esclarecerlas.
Universidad de Tokio…
Darien y Ziré estaban por terminar el proyecto, en poco tiempo habían adelantado lo suficiente, así que habían decidido parar e ir a la cafetería a comer algo…
Darien: Y dime Ziré, ¿Con quien vivies? ¿Con tus padres? – al terminar de decirlo se dio un sorbo a su soda, mientras veía atentamente a la peliplateada frente a el…
Ziré: No Darien, vivo sola, mi madre murió cuando tenía 5 años y mi padre cuando cumplí los 18, estabamos en Inglaterra cuando eso pasó.
Darien: Ya veo, lo siento no sabía. Entonces, ¿Viviste sola en Inglaterra?
Ziré: Si y no, mi padre tenía un muy buen amigo ahí, y su familia se hizo cargo de mi mientras terminaba la preparatoria, luego decidí regresar a Tokio, pues la compañía de mi padre había quedado a mi nombre, tenía que hacerme cargo. – Hizo una pausa para comer algo y continuo – Su amigo vino conmigo a ayudarme y ponerme al tanto de todo en la empresa, no es mucho en realidad, sólo vender los lotes de departamentos, hacer nuevos, modificarlos al gusto de los clientes, algunos son rentados por períodos largos o muy cortos. En realidad me gusta mucho ese trabajo, me gusta ver los diseños de los departamentos e ir mientras lo construyen.
Darien la miraba detenidamente, en verdad disfrutaba hacerlo y, como él, estaba sola en el mundo, ahora entendía porque era tan seria y sobre todo su soledad.
Darien le platicó sobre el accidente de sus padres, y sobre como una bella chica lo había sacado adelante con su sonrisa y su forma de ser; Ziré escuchaba atenta a todo lo que decía, ella pudo darse cuenta de que Darien era muy feliz con su novia.
Pasaron las horas, eran casí las 6 de la tarde, así que decidieron que era hora de retirarse…
Ziré iba rumbo a su casa cuando vió que las personas corrían en dirección contraria a ella, detuvo su carro en seco – Furones – dijo para si misma, estaciono como pudo el automovil y se dirigió en sentido contrario a la gente…
Cuando llego estaba transformada en Sailor Faire, y Saturn y Jupiter ya estaban ahí, las veía pelear con un ente, sin embargo ella aun sentía la prescencia de alguien más, de repente la ubicó y miró hacia lo alto de un edificio, se dirigió hacia ese lugar.
Eternal Sailor Moon y Sailor Mars habían llegado al lugar junto con Luna, Artemis se encontraba ahí pero sin que lo vieran, lo mismo que Sailor Uranus.
Alana se encontraba mirando como las sailors intentaban en vano acabar con el ente, no se dio cuenta de que alguien se encontraba justo detrás de ella, Faire desenfundó su espada y apuntó hacia en furón que se encontraba frente a ella.
Faire: Sabía que podría encontrarte furón, tu energía es totalemte diferente a la las sailors o los humanos…
Alana sorprendida se dio la vuelta, fue entonces cuando la vio con sus propios ojos, Selene, pero aun si fuera ella o la misma Serenidad, no podían salvar a su pueblo, pero podía servirle fielmente a Demetrio para que los liberara…
Alana: No te metas en esto Selene, ya no servimos a la luna y mucho menos a los humanos, pero contra ti no tenemos nada, mi pueblo aun te recuerda con cariño.
Selene sonrió y la miró detenidamente - ¿Cuál es tu nombre?
La castaña la miró extrañada, Selene no la atacaría – Soy Alana del planeta Furon, ahora sirvo a mi señor Demetrio y junto a él, buscamos vengarnos del Imperio Lunar después de tu muerte.
Faire: Si le has declarado la guerra al Milenio de Plata, me la has declarado a mi Alana de Furon, pues soy yo quien ha reclamado el trono.
La castaña bajó la mirada, tenía que decirle a Demetrio – Pues que así sea Selene – y acto seguido desapareció.
Adele miraba desde un rincón y se sobresaltó al ver que Selene dirigió la mirada hacia ahí, fue entonces que salió de su escondite…
Adele: Princesa Selene, usted puede ayudarnos, mi pueblo la necesita hoy más que nunca, soy Adele de Furon, hermana de Alana – estaba ansiosa, pero al siguiente momento se dio cuenta de que había echo mal…
Selene sólo la miraba con compasión, se dio media vuelta y antes de retirarse le dijo – Yo no puedo ayudarte Alana, tu pueblo ha jurado lealtad a Demetrio, por lo tanto ha declarado la guerra contra el Imperio…
Mientras tanto en la lucha que se sucitaba entre las Sailors y el ente, Sailor Moon se había interpuesto varias veces entre Saturn y el demonio para que la primera no lo matara, Saturn había optado por dejarla hacer lo que quisiera, pero no dejaban que el ente abandonara el lugar y mucho menos lastimara a Sailor Moon, fue entonces que la ultima sacó su baculo e intento de nuevo curar al ente, pero éste se le abalanzó para atacarla, todas estaban muy lejos de ella, y justo cuando Uranos iria a ayudarla, Sailor Faire la empujó y fue ella quien salió lastimada.
Faire: ¿Qué eres estúpida Sailor Moon? Entiendelo de una vez, ellos ya no son humanos, es un ente sin esencia, sin vida, sin deseos ni ilusiones, sólo se compone de materia. – Selene se apretaba el brazo, en verdad dolía, levantó su espada y atravezó la frente del ente.
Sailor Moon se acercó a Faire, pero esta la apartó, de pronto hizo aparecer el signo de la Luna en su cabeza y acto seguido su brazo dejó de sangrar.
Faire la miró – Entiendelo Serenity, no puedes salvar a todos, debes tener más cuidado, este enemigo es tuyo no mio, por lo tanto te quiere a ti no a mí – se hizo un silencio sepulcral – Buscan matarte, y hace un momento casi lo logra…
Faire junto con sus guardiana se alejó del lugar, Tuxido Mask había llegado sólo para ver lo último, no había dejado que nadie lo viera. Por su parte Sailor Neptune estaba junto Artemis, mirando todas las acciones de las inners y outers…
Uranus se acercó a Sailor Moon y la jaló del brazo con fuerza, haciendo que la segunda se tambaleara.
Uranus: Lo que hiciste hace un momento es estúpido, si Faire no hubiese llegado a tiempo estarías muerta Sailor Moon – se sentía impotente, por más que lastimara su orgullo le agradecía a Selene haber salvado la vida de su princesa.
Sailor Moon no quería mirarla, Uranus tenía razón, de no ser por Faire ella estaría muerta o mal herida y el enemigo hubiese cumplido su objetivo sin saberlo. Sólo quedaban sus guerreras y ellas ahí, era hora de retirarse…
Horas más tarde, Mina, Amy, Rei, Serena y Luna se encontraban en el templo intentando conocer un poco más sobre el enemigo…
Amy: No he encontrado mucho en la base de datos del Milenio de Plata, sólo que la boda de la princesa Serenidad había sido cancelada por la muerte de la Reina Nerine – Amy siguió intentando indagar más allá desde su minipc…
Mina: ¿Y tu Rei?, yo no he podido encontrar a Artemis… - la rubia dejaba ver lo mucho que extrañaba a su gato, ni siquiera le habían dejado despedirse de él…
Rei sólo movio la cabeza para indicar que no había visto nada, y Serena las miraba una a una deseando que dijeran algo…
De pronto escucharon una voz masculina en la entrada de la recamara de Rei…
- Tal vez nosotros tres podamos ayudarlas a esclarecer algunas de sus dudas…
Todas voltearon a ver y vieron tres siluetas conocidas…
Continuará…
Hola a tods!
Me disculpo en verdad por la tardanza, como ya les habia comentado me quearía sin trabajo y pues tenía que hacer entrega de todo, pero bueno ahora tengo mas tiempo para dedicarme a escribir la historia…
Espero les uste el capítulo…
Saludos a Todos!
Atte. Moonidan
