—Pues a mí me parece una gilipollez —dijo Harry, después de que Draco hablara.
La cara de asco del rubio fue tal, que sus amigos sisearon sabiendo que se avecinaba una nueva batalla entre ambos.
Esas peleas que siempre iban en escalada tenían algo que hacía imposible no quedarse mirándolos, a un solo paso de la tragedia, a un solo paso de algo más.
Y aquella presagiaba ser una de ellas en mitad del comedor de la escuela secundaria más elitista de todo el país.
—Tú no podrías tener una idea mejor ni aunque la robaras, imbécil.
Harry se levantó del asiento que ocupaba con sus amigos, hacía tiempo que había aceptado que "eso" ocurriría constantemente.
—En eso es especialista tú padre, por algo está en la cárcel, ¿verdad?
Draco se levantó agresivo hasta encararlo nuevamente, a escasos centímetros de su cara.
—Al menos, tengo padre.
Harry apretó los dientes, hacía mucho, pero aún dolía.
—Deberías buscar algo nuevo, Malfoy —le dijo Harry empujándole con un hombro, Draco resistió el empuje y no se movió.
—Deberías callarte en mi presencia.
—Deberías largarte de aquí, todos sabemos que tu familia no tiene ni para pagar el próximo curso.
Draco abrió mucho los ojos, porque lo que acababa de decir Harry era cierto y nadie lo sabía.
Ambos se retaron, no era la primera vez que llegaban a los puños pero la voz de Pansy lo desestabilizó.
—¿Eso es cierto, Draco?
Draco la miró y vio al resto de sus amigos, todos ricos, todos del escalafón más alto de la sociedad.
—¿No puedes pagar la matrícula? —se burló Blaise.
Sus amigos no eran personas que querrías tener como enemigos, y con las palabras de Harry estaban cruzando la delgada línea.
—Obviamente es mentira —pero la sonrisa en los ojos de su enemigo le decía que aquello no había terminado.
Horas después lo encontró a solas, sabía dónde estaría, serían enemigos pero se tenían bien controlados.
—Sabía que vendrías, se huele tu miedo a la legua —dijo Harry.
—¿Cómo te has enterado? —intentó golpeó Draco, pero no llegó a darle.
—Tengo mis fuentes, y una propuesta.
Draco miró alrededor, odiaba estar allí con él, pero al menos no había nadie cerca.
—¿Qué propuesta?
—Pagar tu matrícula.
—Ridículo, no estoy tan necesitado —dijo Draco, pero realmente sí lo estaba.
Harry se le acercó, demasiado.
—Oh, sí que lo estás, estás muy necesitado —le dijo aún más cerca y Draco se lo sacudió de encima —No tendré padres pero soy asquerosamente rico, tan rico que podría pagarle la matrícula a toda la escuela. Tanto…
—Ya he pillado el punto, Potter, ¿por qué?
—¿Por qué soy tan rico? —se burló y Draco se giró para irse —Tengo mis motivos y tú los tuyos.
Draco no dudaba que hubiera más intención que humillarle por el resto de su vida, podría dejar la escuela, su madre tenía familia en Francia, quizás… aquello sería como enterrarse en mierda, pero con Potter…
—¿Cuáles? —preguntó Draco.
La mirada que este le echó Harry de arriba abajo le dejó congelado, no podía ser eso…
—No —se negó en rotundo, jamás con él, antes se iba de la escuela, se mudaba a cualquier pueblucho francés a ser nadie —No.
Harry se le acercó, pero Draco se apartó de él.
—No seas más imbécil de lo que ya eres, acepta mi oferta —dijo Harry separándose y cruzándose de brazos con su típico semblante indolente, nada de lo que había antes— sino esta escuela será muy aburrida si te marchas, ¿con quién voy a discutir?
Draco lo miró, era tan mala idea, tan malísima idea que hasta entraría en el libro Guinness de los records de las malas ideas.
—Tienes una semana antes de que pasen el pago, una semana y te echarán a patadas.
Draco pensó en si podría pedirles prestado el dinero a sus amigos, y la imagen era tan humillante o más que que su eterno rival se lo prestara.
Estaba jodido, estaba realmente jodido, pero se fue sin decir ni adiós.
Una semana después ambos estaban en el mismo lugar, pero algo había cambiado, Draco había agotado todas sus opciones, todas. Solo le quedaba una, y cada vez tenía más claro donde radicaban sus intereses.
No iba a ser la puta de Potter, pero él también podía jugar un poco, lo suficiente hasta que sus cuentas se descongelaran cuando saliera el juicio de su padre.
Solo tenía que aguantar.
—Acepto.
Harry parecía que en el fondo no hubiera esperado que lo hiciera, como si Draco jamás fuera a aceptar rebajarse de ese modo.
Envió el pago delante del rubio, y este se quedó mirándolo esperando su siguiente movimiento.
Pero no hubo ninguno, Harry se fue y lo dejó allí plantado, cuando llegó a su dormitorio Ron y Neville estaban hablando de cualquier cosa que Harry no entendía.
—Ha aceptado —dijo, y los otros callaron de golpe.
Hermione abrió la puerta de golpe: —¿Qué ha pasado?
—Ha dicho que sí —dijo Ron.
Harry se sentó con la cabeza entre las piernas.
—¿Sabes que comprar a Malfoy no lo convierte en tu novio, verdad? —dijo Neville —Podrías haberte declarado.
—Me hubiera arrancado el corazón y se lo hubiera comido delante de toda la escuela.
Ron asintió.
—Esto es una pésima idea, Harry —dijo Hermione— ya lo hemos hablado mil veces.
—Bueno, quizás puedas obligarle al menos a que te conozca —dijo Ron dubitativo.
—Eso es buena idea —dijo alegre Neville, pero Hermione solo cabeceaba negando.
—Bajará su hostilidad hacia mí —dijo Harry poco convencido— ¿no?
Sus amigos miraron hacia otro lado, quizás tener en deuda a Draco no fuera el mejor método para conquistarlo, pero al menos, era un método e iba a tener que comenzar a ponerlo en práctica.
Lo que estoy alargando la publicación de estos drabbles, ya solo queda 1.
