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EPÍLOGO

¡Esos ojos color dorado le daban mucho miedo!

¡Esos ojos llenos de odio!

¡Esos ojos que deseaban verlo muerto!

Puedo esquivar la sai, pero no ese golpe en el estómago que lo derribó, y antes de que pudiera levantarse… ¡la sai se insertó en su pecho, justo en el corazón!

Trató en vano ponerse de pie, pero las fuerzas se le iban, la vida se le escapaba…

Vio un abundante torrente de sangre emanar de su corazón.

¡Dolía! ¡Por Dios! ¡Cómo le dolía! ¡No la herida que le había hecho su propio hermano, sino saber que su propio hermano le deseaba la muerte!

Y lo había conseguido, estaba muriendo… estaba muriendo…

Esos temibles ojos dorados no dejaban de verlo con odio, pero entonces, ya le miraban también con regocijo.

Levantó una mano temblorosa hacia su hermano, abrió la boca para pedirle ayuda, para suplicarle su perdón por haber retardado tanto tiempo su regreso, quería implorar perdón por haber rotó su promesa…

Pero lo único que su hermano le concedió, fue otro fuerte golpe en su ojo izquierdo, insertando dolorosamente la otra sai, y unas lúgubres palabras…

¡NO TE NECESITAMOS!

- ¡Ah! -

Abrió los ojos.

Estaba sudando y temblando, sentía que le faltaba el aire.

Se quedó tendido en su cama por un momento, hasta que comprendió que había tenido una pesadilla.

Hizo lo que pudo para que su corazón dejara de agitarse tan bruscamente. Lo consiguió después de unos minutos eternos.

Ya más tranquilo, dejó la cama y fue a la cocina.

Apenas era su tercer noche en casa (o más bien su tercer mañana de haber regresado porque era de madrugada) y no podía dormir. Necesitaba dormir, no quería llegar tarde a la práctica del día, no quería tener su primer retraso en la práctica de grupo después… de mucho tiempo, y un vaso con leche fría podría ayudarle a conciliar el sueño.

Caminaba a la cocina a paso lento, como queriendo tener el tiempo suficiente para sus pensamientos.

Sí. Fue un error haber prolongado su regreso. Su familia estaba desmoronándose por su culpa, y de haberse retrasado un poco más… sin embargo, atino en volver, pero permitió que lo capturaran, fue su culpa haberse dejado atrapar por esos enemigos de piedra. ¿Qué habría sucedido si su familia también hubiera sido capturada? Habría sido SU culpa si los hubiesen arrojado a todos a ese torbellino que conducía a esa otra dimensión atestada de maldad, pero también se sentía orgulloso por su hermano Rafael que había guiado a los demás hasta la victoria.

Se detuvo para dejar escapar un suspiro de alivio.

Después de todo, debía estar tranquilo: su familia pudo agregárselas sin necesitar de su protección… su sobreprotección.

Sonrió, y continuó su marcha, ya relajado.

Pero de repente, esos diabólicos ojos color ámbar resurgieron en su mente.

Se llevó las manos a su rostro.

¡No! ¡Su hermano pudo odiarlo, pero ya no! ¡Ya no!

Sintió que las lágrimas se asomaban por sus ojos.

¡Era un tonto! ¿Cómo podía seguir temiendo que su hermano no lo había perdonado por su larga ausencia?

De nuevo tuvo que controlarse.

Todo había terminado, todas las disculpas habían sido hechas, ya debía dejar eso atrás… pero ese amargo sentimiento de haber descubierto que su hermano llegó a odiarlo con todas sus fuerzas… sería la cruz que cargaría durante un tiempo.

Por fin llegó a la cocina, y se sorprendió de ver la luz encendida y de ver a Rafael sentado junto a la mesa.

Sin bandana, fue muy evidente que Rafael estaba cansado. Entonces se dio cuenta de que notaría lo mismo en él, pero no había forma de retroceder, ya había reparado en su llegada.

- ¿Qué onda? –

- Hola. -

- ¿Qué haciendo? -

- Nada, ¿y tú? –

- Bajé a comer algo, pero nada más llegue y se me fue el hambre. -

- No has podido dormir. – se acercó a la alacena, después al refrigerador.

- No. -

- Ten. – le ofreció un vaso lleno con leche fría.

- No tengo sed. -

- Está fría. Recuerda que somos reptiles, puede ayudarte a conciliar el sueño. -

- Mejor una cerveza. -

- Rafa… - le miró con reprobación.

- Es broma, ya sabes. – aceptó el vaso – Creo que se te han olvidado algunas costumbres mías. -

- No te preocupes. – le dio una palmadita en el hombro – Recordaré muy rápido. Tómate la leche y a la cama.-

- Me hubiera gustado que olvidaras tu papel de Mamá Tortuga. – se tomó la leche de un trago.

- Eso nunca. – le sonrió.

Rafael fue a dejar el vaso vacío al fregadero.

- Entonces yo no voy a olvidar mi papel de Chico Rebelde. – le sonrió, pero fue una sonrisa de sarcasmo.

- Esa es la respuesta que esperaba. –

- Como toda Mami que conoce a sus crías. -

- Ya, a la cama. – le dio un leve empujón.

- Sí Mami. -

- ¿No que muy rebelde? –

- Hasta los rebeldes necesitamos dormir. –

- Pues ya ve. -

- ¿Y tú? – fue sincera su preocupación.

- Tomo mi leche y también voy a dormir. -

Y eso hizo, tomó leche fría también, sólo que esperaba que su hermano se fuera antes, pero se quedó, así que pensó que sería mejor regresar a su habitación; ya que estaba por regresar a la cama e iba a desearle una buena noche a Rafael, finalmente no dijo nada, se quedó de pie frente a él, con la mirada hacia el piso.

- Lo siento. – por fin dijo.

- Leo, ya te has disculpado un millón de veces por no haber regresado luego luego, y ya te hemos dicho un millón de veces que no hay bronca, bro. -

Lo que hizo el recién llegado líder, fue darle un fuerte abrazo a su hermano. Volvió a sorprenderse que Rafael hubiera crecido más que él en esos dos años, ya era más alto que él, pero eso no importaba, quería hacer desaparecer de su mente esos ojos de odio.

Rafael correspondió al abrazo. Quería preguntarle por qué parecía que no les creía, a su familia, que ya lo habían perdonado, ¿por eso se disculpaba a cada rato? Pero no preguntó, ya en otro momento su líder le contaría; le daría su espacio, como su líder siempre lo hacía con él, hasta que encontrara el valor que le ayudase a hablar, como él mismo iba a hacer: esperaría el momento adecuado para contarle… quería contarle que hace unos meses atrás, se había enamorado de una encantadora y valiente chica, pero que había destrozado su corazón, quedó tan destrozado de la misma forma que había imaginado que iba a quedar su hermano mayor y líder al usar sus propias manos.

Sería otro día para encontrar y pegar todos los fragmentos de sus corazones desquebrajados.

De momento, un abrazo era suficiente.

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N/A:

No sé ustedes, pero a mí me gusta que Rafita sea el más alto de los 4 n.n Se me hizo bien raro ver que, en la peli de 2007, él era más bajito que su líder n.n

Aprovecho para agradecerle públicamente a Renny por haberme hecho ese comentario sobre que mis fics son muy lineales. Ella, cuando chateabamos para ver las revisiones de Bifurcación, dijo que mis fics "son muy lineales"; por las prisas y el tiempo no pudo explicarme qué quiso decir, pero después me di cuenta, y con este fic, hice el intento de meter "flash backs" o al menos quitarle eso "lineal" a este fic, pero creo que no quedo, de todas formas...

Gracias Renny.

Queda con final abierto n.n pero déjenme decirles que Gabriela volverá a parecer, en algún otro fic que medio he divagado, pero ella regresará, sólo les pido paciencia.

Comentarios, sugerencias, dudas, peticiones, aclaraciones, aplausos, zapes, jitomatazos, abucheos, reclamos, ultimátums, jalones de oreja, etc., etc., todo es bienvenido.

Muchas gracias por leer.

n.n