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TE LO DIJE

Sus hermanos bien pueden llamarlo "Aburrido" por estar diciéndoles siempre lo que deben o no deben hacer, arruinándoles la diversión, y aunque no tomen en cuenta todas las veces que se ha divertido con ellos, pero ha habido una pregunta rondándole en la cabeza desde hace mucho, esa pregunta que parece que jamás va a dar con la respuesta: ¿por qué, aún incluso después de ganarse el título de líder, sus hermanos no le hacen caso la primera vez que les hace una sugerencia o les da un consejo?

Regresó a su habitación a continuar su lectura del libro "Historias de Terramar".

Unas horas después, volvió a supervisar a sus hermanos, porque su "radar maternal" (como Rafael le llama a ese sexto sentido que le avisa cuando sus hermanos están por hacer alguna travesura), le había advertido de algo: sus hermanos estaban planeando algo a sus espaldas; los halló en el laboratorio de Donatelo, mirando algo sobre el escritorio, con las cabezas muy juntas.

- ¿Pero por qué no? – Miguel Ángel preguntó.

- Es un juego de niños. – Rafael le contestó.

- ¡Pero será divertido! Aparte quiero salir. –

- Yo también quiero ir a dar la vuelta, pero no a esto. -

- Podríamos construir un modelo a escala. – Donatelo sugirió.

- Pues podría ser… - Rafael lo pensó - ¡Sí! Puede funcionar: hacer de este juego de niños, en un juego de hombres. – la última palabra la pronunció con una voz más grave.

- Pero tú – Miguel Ángel señaló a Donatelo – nos ganarías, Cerebrito: tú no harías un juguetito… ¡harías un juguetote! -

- Eso es muy cierto. –

- Pero si te amarras una mano al caparazón – Rafael le sugirió – eso nos daría una cortés ventaja, ¿no crees? -

- Puedo trabajar en un modelo no tan sofisticado, si a eso te refieres. -

- Mejor – dijo Miguel Ángel- haces tu juguetito con los ojos vendados y con las dos manos amaradas a la espalda y usas tus pies. Si no, aunque trabajes con una mano… ¡nos ganarás bien fácil! -

- ¡Jajajaja! – Donatelo no pudo no reír con el chistoso y aterrado pero adulador comentario – Creo que tienes razón, Miguel. -

- Qué si no… – dijo Rafael – Sólo así tenemos chance de ganarte, Cerebrito. -

- ¡¿Entonces qué esperamos?! – gritó Miguel Ángel muy emocionado.

- Hay que amarrarlo primero. – Rafael se le acercó a Donatelo con la clara malvada intención de hacerlo, pero se detuvo, porque Donatelo se había puesto serio.

Donatelo se dio cuenta de que alguien los observaba; Rafael y Miguel Ángel también voltearon: se trataba de su querido hermano mayor; voltearon sus caras a otra parte como si admiraran el lugar especial que es el laboratorio de la tortuga genio.

Leonardo se acercó.

- Hola. -

- Hola. – Donatelo fue el único que respondió, aunque no sin cautela - ¿Se te ofrece algo? -

- Sí, ¿qué hacen? – Leonardo preguntó muy animadamente.

Donatelo estaba por decir algo, pero Rafael se le adelantó.

- Nada que te interese, aburrido Líder. – tomó el pedazo de papel en que, aparentemente, estaba trazado el plan que estaban tramando.

Leonardo no se perturbó por las agresivas palabras de Rafael, ya ha aprendido (aunque lo hizo de una manera muy impactante, hace tiempo) que no debe tomar tan en serio lo que puede llegar a decirle su hermano del temperamento fuerte.

- Pero si no me dicen, ¿cómo sabré si me interesa o no? -

- Porque… - Rafael estaba por decirle con un claro tono de advertencia, que si "en algo apreciaba su vida…", pero Leonardo le arrebató el papelito en un imperceptible movimiento.

Rafael se dio cuenta muy pero muy tarde.

Leonardo examinó el plan con el ceño fruncido, parecía molesto.

Rafael ya no le dijo nada porque no podía entender cómo fue que le arrebató el papelito.

Algo que debería reconocer de sus tres hermanos menores, es que podían hacer un extraordinario trabajo en equipo cuando se lo proponían, no como lo que ocurrió la semana pasada: Miguel Ángel tuvo un accidente con la lavadora, todo el cuarto de lavado quedó inundado con espuma y agua jabonosa; fue un accidente, pero en lugar de que Donatelo y Rafael, que también terminaron enfrascados en todo ese relajo, lo ayudaran a arreglar el desastre, lo empeoraron: se arrojaron esa agua jabonosa unos a otros, lo que provocó que brotaran cientos y cientos de burbujas que flotaron por toda la casa, todo su hogar quedó húmedo y jabonoso; tardaron varias horas en secar y limpiar todo; su padre, obviamente, reprendió a esos tres porque, pese a que Donatelo sea un genio, pese a que Rafael sea el más alto y fuerte, y pese a que fue un error de Miguel Ángel, comprendió que, sencillamente, sus tres hijos se dejaron llevar por la divertida situación.

- Esto - Leonardo comenzó a hacer las oportunas observaciones, sin apartar la vista del plan – fue idea de Miguel Ángel; - los garabatos no eran de nadie más que del más chico – los detalles agregados, son de parte de Donatelo; - era inconfundible el trazo del bolígrafo de punto fino sobre los garabatos – y la distracción que usarían para escapar, fue de Rafael. -

- Y vas a decirle a papi. – Rafael dijo, molesto.

- Sí. – Leonardo dejó de estudiar el papelito para ver a sus hermanos, todavía molesto, pero entonces, en el rostro del joven líder, se dibujó una gran sonrisa, lo que desconcertó a sus hermanos – Voy a pedirle permiso a papá para que podamos ir a echar barquitos de papel en el río. – y se apuró a ir a la habitación de su maestro.

- ¡Pero no van a ser barquitos de papel, sino tanques blindados! – le gritó Rafael, y Leonardo tuvo que regresar.

- ¿Por qué no de papel? -

- Eso es para niños. –

Leonardo sonrió al recordar el incidente de la lavadora, pero no dijo nada sobre eso. Podía seguir pensando en la larga lista de los problemas en que se han metido sus hermanos arrastrándolo también a él, pero no siempre han resultado mal esas travesuras:

. Por no seguir sus indicaciones, en aquella ocasión que tuvieron que salir a la calle para encontrar otra alcantarilla, porque por el derrumbe, que destruyó su primer hogar, varias alcantarillas estaban bloqueadas y debían reunirse con su maestro, Rafael terminó encerrado en un camión que transportaba dinero, pero frustraron el robo y se consiguieron un camión que se convertiría en el Acorazado

. Por seguir a ese ratonero, cuando se suponía que no debían hacerlo, fue que descubrieron que una mujer estaba en peligro y la ayudaron, era Abril; ella terminó volviéndose su amiga

. Por seguir a su maestro cuando les había explicado que en unos días regresaría, pero obviamente, ellos querían saber a dónde iba, y lo desobedecieron, y gracias a esto, descubrieron que el maestro Yoshi y su maestro Splinter había ganado la batalla en el Multiverso, y uno de sus hermanos (aunque bajo circunstancias algo ajetreadas) también pasó a ser inmortalizado con su estatua en el Pabellón de los Campeones Pasados; además, conoció a Miyamoto Usagi, el conejo samurai que se convirtió en su amigo.

- Podemos – sugirió Leonardo - hacer los barquitos usando la técnica del Origami. -

- ¡Eso es mejor! – dijo Miguel Ángel emocionándose más.

- ¡Eso es peor! – Rafael protestó.

- No lo es. – dijo Donatelo – Con el Origami, se pueden crear verdaderas obras de arte. -

- ¡Sí! – gritó Miguel Ángel - ¡El concurso no puede ser nada más de quién gana la carrera, sino del barquito más bonito! -

- Y también sobre el que resista más tiempo en el agua. – agregó Donatelo – Si se realizan los pliegues idóneos, se puede obtener un barquito muy liviano o uno muy resistente. –

- Pero si es más resistente, - dijo Rafael - ¿no es más pesado y menos rápido? -

- Ese sería el reto, Rafa: conseguir la proporción ideal entre liviandad, resistencia, velocidad y diseño. -

- Me gusta… Me gusta… - Rafael ya se estaba convenciendo.

Mientras sus hermanos continuaron discutiendo sobre los pros y contras de tal o cual diseño de ese o de aquel barquito de papel, Leonardo fue a consultar esa salida a su maestro, quien no dudo en acceder.

Los cuatro hermanos tortuga, una vez que se tomaron una hora para hacer sus barquitos de papel a la "Origami", y muchos cada uno, fueron hacia un pequeño tramo del río que corría en las alcantarillas antes de mezclarse con el agua sucia.

- Mi barquito es más bonito que el tuyo. – Miguel Ángel iba presumiendo su barquito a Rafael.

- Pero el mío es el más rápido. –

- Pero el mío también, y es el más bonito. –

- Pero no tenías que pegarle todas esas estampas. -

- Pero… -

Donatelo y Leonardo iba unos pasos más atrás de los otros dos.

- Fue buena idea – le dijo Donatelo a Leonardo – construir los barquitos usando papel. Se hubiera convertido en un verdadero caos el tratar de construir barcos a escala, eso sin mencionar el tiempo que invertiríamos.-

- Se los dije. –

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N/A:

;Espero no haberlos confundido al describir la acrobacia de la tortuga skate. Son tecnicismos que debí usar, pero en sí, es una pirueta complicada. Pueden buscar en youtube: How to do Nollie, para que te des una idea.

;Cuando estaba pensando en qué asunto le iba decir Leo a Doni "Te lo dije", recordé que Stella, en su fic El Secreto de los Sellos Sagrados, decía que a Doni le gustaba la música tecnológica (que se conoce mejor como música fracta o algorítmica) que tocaba un grupo llamado Nanochips: su "amigo de la red Quantum y su grupo lograron que sus laptops codificaran una serie de algoritmos creando secuencias de sonido en armonía"; cuando leí ese capítulo, di por hecho que debía ser una música rara, pero al escribir este fic, me puse a buscar en youtube y ver si de verdad podría ser un a música demasiado computarizada, y sí, pero hallé a Ángel Rada y su música es preciosa (o al menos a mí me gustó n.n es que yo considero que mis gustos son universales; me gusta todo tipo de música); les recomiendo que escuchen 2012 y Kamakura.

Ojalá y no haya muchos errores x) En el trabajo estoy con el cierre de mes y ando a las carreras x) [eso sin mencionar que estoy viendo el toon viejito en youtube con el doblaje latino :D]

Comentarios, sugerencias, dudas, peticiones, aclaraciones, aplausos, zapes, jitomatazos, abucheos, reclamos, ultimátums, jalones de oreja, etc., etc., todo es bienvenido.

Muchas gracias por tomarte tu tiempo para leer mi fic.

n.n