Capítulo 24. Mucho gusto, Shimura Danzo
Estará a salvo, decían.
Lo vamos a proteger, prometían.
No dejaremos que el traidor este siquiera en la misma habitación, me afirmaban.
Si es así, que alguien me explique por qué aparentemente un cascajo de hombre está intimidando a un Uchiha Sasuke en línea impidiendo que llegue a tocar a mi otouto en la Sala de reunión de consejeros de la mansión Hokage.
La vista que me recibe es de mi hermano en toda su altura, barbilla en alto, ojos serios justo detrás de Sasuke-san, quien al parecer tiene la orden de no permitir que nadie toque a mi hermano si es que la mano de un sujeto vestido con uniforme ANBU que atrapo en el aire a su izquierda es su meta.
Sin embargo, el ANBU enmascarado no importa tanto, no cuando el que parece ser el líder, en medio de la sala, es un hombre apoyado en un bastón, soportando sus setenta años del lado izquierdo. Lleva puesta una camisa blanca, con una túnica negra o gris oscuro sobre la parte superior que cubría desde sus pies, hasta justo sobre su hombro derecho. Tenía el pelo negro y revuelto, un hombre entrado en arrugas con una particularmente fea con forma de X en su barbilla, sin embargo, lo más llamativo en él, era el montón de vendas que cubrían la parte derecha de su rostro, cubriendo su ojo.
Si se lo viera en la calle, cualquier civil pudiera pensar que es un anciano frágil; en cambio, un shinobi podría ver el brillo malicioso en los rasgos más violentados por la edad, centelleando en sus oscuros ojos.
Además de eso, hay un problema. Huele extraño.
Este hombre estaba impávido, frente a Sasuke-san, quien había detenido la mano que quería llegar a Naruto por parte del ANBU.
Cuando abrí la puerta, los cuatro presentes voltearon a mirarme. Sin embargo, solo Naruto y Sasuke parecieron tensarse más.
- Debería tocar antes de entrar señorita… - dijo el hombre-vendas totalmente muerto en su voz.
- Oh, lo siento, por favor, le ruego me disculpe, toque una vez, pero no espere respuesta, fue un error de mi parte – mi voz dulce, cariñosa y mi faz suave, abriendo los ojos nerviosa y sorprendida.
Hice una reverencia formal, elegante antes de decir:
- Sakura a su servicio – espere a que pasaran dos segundos enteros antes de levantarme delicadamente – Espero no haber interrumpido algo importante, Elder-sama. – me reacomode un mechón de pelo que se había escapado de mi coleta y me toque la oreja dos veces. Inmediatamente el peso que sentía sobre los hombros se desvaneció.
Naruto parecía tensarse incluso más, en cambio Sasuke-san me miraba incrédulo.
- Shimura Danzo, Sakura-san. – el hombre no hizo reverencia, no era necesario en su posición – y, al contrario, aquí no ocurría nada importante – su tono de voz letalmente plana.
- En ese caso, ¿puedo tomar a Uchiha-san y a Naruto-kun conmigo? Habíamos acordado visitar algunas tiendas en la aldea hoy mismo – mis cuerdas vocales agudizándose y acoplando los acentos correctamente.
El Anbu a su lado había retirado inmediatamente su brazo de Sasuke-san, tal vez esperando a que yo no lo haya visto: la posición tensa del Uchiha, la de mi otouto, un Elder con malicia en sus ojos y un Anbu acompañándolo.
Era mi sospecha inicial, pero según la descripción de Itachi-san, este sería el famoso traidor que mando un Anbu a nuestra bienvenida a Konohagakure.
Manéjese con precaución.
- ¿Eres cercana a Naruto-san, Sakura-san? Tenía entendido que sólo llevaba dos días residiendo en nuestra bella ciudad.
- Oh por supuesto Shimura-sama, discúlpeme, no me presente adecuadamente, soy Sakura, onee-chan de Naruto-kun – una pose de inocencia con ambas manos frente a mí, modalidad de civil recatada
Shimura Danzo me miro detenidamente esta vez. Su mirada no era la de un tipo libidinoso y, sin embargo, los vellos de mi nuca se erizaron ante la vibra que irradiaba a su alrededor. Me pareció ver confusión en sus rasgos, un segundo, y después su expresión plana nuevamente.
- Ya veo, también vienes de Yugakure, ¿es así?
- Hai, Shimura-sama
- ¿Es tu primera vez en la aldea, Sakura-san? – su bastón lo coloco enfrente de él. Me está evaluando.
- Hai, Shimura-sama, mi otouto y yo hemos querido visitar algunas recomendaciones que nos realizaron unos shinobi, más que nada de restaurantes, dicen que la comida de Konohagakure es deliciosa y de excelente sazón. – termine mi declaración con una sonrisa digna de una adolescente enamorada de la vida.
Shimura llevaba su mano izquierda a su barbilla, mientras hacía un sonido pensativo:
- Me agradaría saber que lugares te recomendaron, Sakura-san, algunos shinobi gustan de ser pesados con los civiles para su propia diversión – dijo mirando a Sasuke-san – de cualquier manera, nada te sorprendería más que una comida totalmente casera, especialmente cuando no la tienes que hacer por ti misma. – dirigió la mirada a mí, que en respuesta fingí locura.
- Es sólo que… am… me temo Shimura-sama… que no conocemos a nadie más en la aldea. Sólo somos mi hermano y yo… – me limpie las manos en mi ropa, suerte que me había cambiado antes con mis harapos nuevamente – …y, bueno Sasuke-san – levante la mirada al Uchiha para volver a dejarla caer, fingiendo un sonrojo ligero – le pregunte si podíamos salir con él a comer hoy y accedió amablemente – mi voz cayendo en la vergüenza.
- Por su parte Sasuke-san parecía haber captado la treta, porque su semblante se calmó, eso o que la mano de Naruto había pellizcado su espalda, haciendo consciente al Uchiha del truco.
- Entonces el día de hoy me temo ya tienen planes; sin embargo, Sakura-san – levanto su mano cargando el bastón ligeramente señalándome.
Inmediatamente su Anbu estaba a mi lado, Naruto y Sasuke-san volvieron a estar tensos, por mi parte, parecí sorprendida, un "Oh, cielos" salió de mis labios mientras sonreía infantilmente volviendo a acomodar femeninamente mi mechón rebelde detrás de mi oreja.
- Me gustaría hacerles una invitación a comer una buena sopa caliente en la casa de tu servidor, sería un honor tenerlos ahí, aquí Hinoe te hará entrega de la dirección – mire al shinobi Hinoe quien saco un pergamino de la muñequera de senbon de su uniforme. – Sólo informen en qué momento estarán disponibles para tener algo de buen diente para degustar.
- Le agradezco Hinoe-san – el shinobi no asintió, únicamente regreso en un parpadeo al lado de su amo - Es usted tan amable, Shimura-sama, me temía que estuviéramos perdidos dentro de estas enormes murallas, ahora me alegra saber que realmente hay gente muy noble aquí. Arigatou, Elder-sama.
Una breve reverencia, recatada.
- No es nada Sakura-san, de lo contrario ¿que nos dividiría de los salvajes que habitan fuera de Konoha? – El anciano volvió a mirar a Sasuke-san. Entonces aquí tenemos historia.
- En efecto, ¿Qué nos diferenciaría, no es así, Danzo? – una voz molesta sonó desde el otro lado de la habitación.
Una Senju Tsunade cruzada de brazos recargada en la pared del fondo, donde había otra puerta.
- Me puedes explicar que estás haciendo, Elder – la rubia escupió la última palabra como si quemará.
- Hime. – el vendas hizo una reverencia, muy escueta a mi parecer. Ah, también habemos historia aquí. Los sarcasmos están a la orden del día.
El anciano se había volteado para la reverencia mientras que el ANBU había hecho más un asentimiento que otra cosa.
Naruto no se movio pero el Uchiha parecía más relajado. Tal vez el que se hayan colocado Itachi-san y Shisui justo detrás de nosotros, en el punto ciego del anciano, era un factor clave para la calma del Uchiha menor.
Saludando a nuestros nuevos vecinos, mostrando la amabilidad por la que es tan reconocida Konohagakure, Tsunade-hime.
- Es curioso que tengas conocimiento sobre nuestros nuevos vecinos. Todavía más intriga me causa el saber porque Hinoe está aquí, actuando más como un matón que como tu escolta, Shimura – contraataco la rubia.
- Los rumores corren rápido hime, había invitado a los chicos a una breve presentación hasta que llego esta encantadora jovencita – dijo señalándome.
- Pues esta encantadora jovencita y su hermano, saben que no deben de hablar con nadie que pareciera poder raptarlos a la primera distracción – dijo mirándome velozmente para regresar con el mayor – y a partir de ahora, no puedes hablar con ellos sin que este yo presente.
- Hokage-sama – interrumpí con voz lastimera – perdóneme por interrumpir su conversación, pero me siento obligada a comentar algo – mis manos sutilmente retorciéndose frente a mí, con vergüenza - erróneamente entre en la sala sin modales; y, aun así, Shimura-sama fue tan amable y cordial con esta campesina, que con gusto aceptamos la invitación a comer en su casa que ofreció de forma tan altruista, lo cual le agradezco de nuevo Elder-sama – casi murmuré de tan baja que era mi voz hasta que la subí lentamente en la mención del nombre del vendas. Una perfecta imitación de una civil educada finalizada con una sonrisa apenada y encogimiento de hombros.
Fue tan perfecta que incluso la rubia se quedó paralizada por un momento. Casi podía ver el mecanismo de su mente a través de sus ojos diciendo, ¿Qué trama ahora?
- Como puedes ver hime, algunas personas tienen la delicadeza de corregir cualquier malentendido solo hablando, a veces es innecesaria la violencia cuando existen las palabras – dijo Shimura.
La respuesta de Tsunade no tuvo precio, estaba furiosa, me preocupaba la sien que parecía palpitar peligrosamente en su cabeza.
- Haznos un favor a todos Shimura y largo de mi sala de reuniones – la rubia se controló apenas, no descruzo los brazos. Supongo que para esconder los puños apretados.
- De cualquiera manera ya me retiraba - hizo otra vez una reverencia aún más desaliñada que la anterior – Hime.
Cuando volteo a la puerta más cercana, donde yo me encontraba, no miro a nadie, simplemente me retire unos pasos a mi izquierda pegada a la pared para permitirle el paso con una sonrisa de agradecimiento al Elder.
Se detuvo un momento, sin dejar de verme, menciono:
- Espero que podamos hacer excelentes migas, Sakura-san – su voz baja pero aun lo suficientemente audible para todos los presentes.
Le di una sonrisa entera y un asentimiento profundo:
- Nada me encantaría más, Elder-sama – permití que viera el brillo esperanzador en mis ojos.
El asintió y salió de la sala, su escolta Hinoe justo detrás de él.
Todos guardamos silencio hasta dejar de sentir su chakra vagando por los alrededores.
Gire mi cabeza para mirar al Uchiha menor, reconociéndolo:
- Bien hecho, vampirito– mi voz regresando a su fuerza normal.
- No, no, no, en este momento me vas a explicar que estabas haciendo Sakura – grito la Senju
Respondí tardíamente después de haber revisado con mi propio chakra a Naruto, quien me veía mortalmente serio. Estaba enfadado, por eso no había dicho nada.
- Protegiendo nuestros intereses Hokage-sama – dije mirándola levemente mientras regresaba la mirada a Naruto.
- Primero empieza explicando porque no me habías dicho nada de ese gato. Y ustedes también, - dijo mirando a los shinobi enmascarados empotrados en las esquinas de nuestro lado de la sala – la próxima vez que me digan que la mocosa tiene un gato especifiquen que clase de gato.
- Pero eso arruinaría la diversión, esclava – dijo la boca llena de finos colmillos que apareció en el cuello de la rubia.
- Y tú, ¿quién te dijo que te podías colgar como estola barata? – la Senju tratando de retorcerse al gato que había caído finamente al suelo, desprendiéndose del genjutsu – eres enorme, gato, pero útil, te lo concedo.
Cuando hice la primera reverencia a Shimura, Bastet había entendido que los dos toques a mi oreja significaban que debía de ir por la Hokage o por los Uchiha. Hace años habíamos acordado planes de acción discfretos junto a Naruto para evitar utilizar chakra o palabras en una situación de riesgo.
Bastet paso a través de mis piernas antes de subir por mi ropa y enredarse en mi cuello. Teniendo una falda larga café con mallas debajo y una blusa muy campirana abierta de hombros azul, seguramente me veía como una campesina indefensa y tonta.
- Entonces quieres explicarme Sakura o traigo a Morino para que te saque la verdad con mondadientes – pidió la Hokage, esta vez sí dejo ver el puño de sus manos.
- Necesitas un espía, así como él tiene uno en tus filas – dije tranquilamente mientras acariciaba a mi neko que ronroneaba suavemente.
La rubia Hokage guardo silencio y compostura inmediatamente, esta vez el conocimiento estallo en sus ojos miel, para sólo ser opacados, respondí antes de que preguntará:
- Sus espías no pudieron recabar toda la información al parecer. Cuando explique que era la hermana de Naruto, me repaso una y otra vez, como tratando de dar forma a los secretos que le compartieron. Su desconocimiento sobre mi apariencia incluso, me llevan a pensar que sobre mi persona no tiene información, o al menos solo conjeturas. Sin embargo, creo que le comentaran que hubo dos evaluaciones el día de hoy, eso si las agendas de los tokubetsu jōnin que estuvieron hoy presentes, son vistas por ojos no apropiados.
- ¿Cómo estas tan segura que no te reconoció? ¿Qué no tiene información de ti? – cuestiono la Hokage
- Eso es algo que espero que nuestro amable jōnin aquí presente nos confirme – señale a Sasuke-san – viste su reacción.
Sasuke-san se había enderezado, me miro una vez y posterior volteo a mirar a Hokage con ambas manos unidas en la espalda, cual si fuera un informe:
- En efecto Hokage-sama, Shimura pareció confundido por un momento cuando Sakura-san se presentó, actuó como quien estuviera realmente sorprendido ante un cambio. – la voz del Uchiha menor totalmente profesional.
- Como no soy su objetivo principal, mi teoría es que ni siquiera busco información sobre mí, y siendo así, puedo cambiar mi comportamiento con el fin de que él no me vea como una amenaza; aunque claro, sabrá que tengo entrenamiento shinobi – entrecerré los ojos mirando a la rubia, sonriendo sádicamente – Ahora, en el supuesto de que se le filtre a él que tengo un bajo rango, una mentalidad débil, con una personalidad aún más patética, él pensará…
- …Que te puede utilizar para acercarse a Naruto – interrumpió Senju, mirándome estupefacta - ¿Cuánto tiempo llevas pensando esto?
- Desde el segundo en el que quiso tocar a Naruto – respondí sin sonreír.
Tsunade miro a mi hermano, quien estaba visiblemente molesto, apretando puños y mandíbula.
Itachi-san entonces salió al rescate.
- Siendo información ciertamente fresca, recomiendo digerirla con su debida precaución Hokage-sama. Si bien lo que indica Sakura-san puede ser factible, debemos de avanzar con planificación con un equipo coordinado.
En respuesta, la Hokage suspiro profundamente.
- Tienes razón Uchiha, es muy pronto para decidir cualquier cosa. Bien, escuadrón Karasu, acompañen a los críos a su hogar, y por el amor de todos los cielos, no dejen que esa – dijo señalándome, levemente ofendida por el nulo uso de mi nombre – hable con nadie. A este paso, convencerá a todos de que la carne de burro es transparente – murmuraba mientras volvía a cruzarse de brazos.
Mientras hacíamos la última reverencia, escuchamos su petición.
- Ah, y si tienen algo más que decir, que sea ahora – la mire confundida hasta que señalo a Bastet aun enlazado en mi cuello - ¿trajeron más cosas extintas en su mudanza?
Lo pensé seriamente, ¿las teníamos?
- Tienen a Sacacorchos – Shisui comentándolo, no lo habíamos desempacado hasta no estar seguros de nuestro nuevo hogar.
- … - La Hokage mirándonos, esperando más información.
- Es su criado – dijo Sasuke-san
- Esperen, y ¿él porque no está en la lista de evaluación? No viene descrito en los informes. – la rubia reclamo mientras miraba ferozmente a Itachi-san
- Es porque no hay forma de describirlo Hokage-sama – comento Shisui – necesita verlo por usted misma.
La Hokage pareció cautelosa por un momento.
Entonces en un tono resignado comento:
- ¿Está aquí ese criado, sacacorchos lo que sea suyo? – piensa que es invisible, por la forma en que está agitando los brazos en el aire para asegurarse que no hay nadie cerca.
- Lo tiene el simio rubio, sierva – contesto Bastet.
- Muéstramelo, Naruto, y tú agradece, – dijo señalando a Bastet – si no fuera porque eres una especie extinta, sino ya estarías nadando junto a los peces.
- Reclamaré tu obligación a servirme como Kami-sama manda – Bastet moviéndose ahora entre las piernas de Itachi-san, quien no dijo nada ante el garrazo que el neko planto en sus pantalones cuando subió por su cuerpo.
Mi hermano pareció calmar su furia ante el cambio de ritmo de la conversación y saco un pergamino.
Procedió a lanzar un centello de chakra para abrirlo y al momento cayó al suelo una figura de madera.
Todos en silencio. El palo de madera perfectamente quieto en el suelo.
Naruto lo levanto y se lo llevo a la rubia.
- ¿Es esto? ¿Es todo? ¿Un perchero? – La rubia lo tomo entre sus manos, pasando vista entre Naruto y el mueble – Si esto era todo enton -¡Ahhhhhh! ¿Qué carajos es eso?
Un Sacacorchos muy despierto se estaba desperezando después de un sueño tan relajador. Cuatro brazos de madera yendo en distintas posiciones, así como si estuviera relajando la espalda. Trato de inducir su chakra a los alrededores hasta que Naruto le dijo:
- Dattebayo, saluda a Hokage-sama, será nuestra nueva zenpan-sama.
Sacacorchos pareció escanear a Tsunade quien, aunque no retrocedía, miraba conflictuada al mueble. Nuestro querido amigo hizo una reverencia muy formal, y el chakra natural le dio un cálido saludo al de ella.
Le hablo en lenguaje de señas:
- Un placer conocerla, bella Hokage-sama – muy galante él, inocente y distraído de la reacción de ella.
- ¿Qué es esto? ¿Qué significa? – pregunto dirigiéndose a Naruto.
- Es que de chicos necesitábamos a alguien que nos ayudara con la limpieza, entonces lo creamos junto con Obāsan-sama – contesto mi hermano poniendo la mano en la nuca, avergonzado de tener que repetir que éramos un desastre.
Sacacorchos miro a su alrededor, saludando y haciendo reverencias también a los shinobi, a mi abrazándome y a Bastet fingiendo que boxea con él mientras el neko estaba en los hombros de Itachi sacando la garra contra el mueble.
- No dará problemas, lo juramos – dijo Naruto nervioso por la reacción de la Senju que se había quedado callada, incrédula.
- … ¿Saben qué? Hagan lo que quieran pero que ni ese – señalando a Bastet – ni ese – señalando a Sacacorchos -se acerquen a mi oficina – se retiró de la sala murmurando algo sobre que faltaban únicamente duendes o algo así.
- Dijiste que le caería bien – le susurre a Itachi-san contrariada.
- ¿Dijiste eso? – Shisui soltó la carcajada - ¿Por qué dírías eso, Tachi?
- Dije que le caería bien la limpieza a su oficina en ciertas ocasiones – dijo Itachi-san.
- ¡Bueno, de nuevo la pandilla esta reunida! ¿Qué haremos? – pregunto Naruto entusiasmado
- Bastet y yo necesitamos comida – dije mientras me dirigía a la salida – además Sasuke-san se ofreció a comer con nosotros.
- ¿Tú? Pero eres tan antisocial como tu aniki, Sasu-chan – dijo Shisui atónito.
- Por supuesto que no, Sakura me metió en uno de sus embrollos cuando estaba parloteando como una tonta campesina – respondió todo refunfuñon.
- Pues esta tonta campesina escucho cuando dijiste que pagabas, ¿no es así Naruto?
- Definitivamente, también escuché eso – el menor de los Uchiha giro su cabeza indignado ante la respuesta de Naruto – por cierto, vamos a ese lugar, Ichiraku Ramen, Sakura-chan te va a encantar, tiene la mejor sopa de fideos de la historia.
- No, ese lugar tiene apenas asientos – respondió Sasuke-san.
Bajamos las escaleras lentamente hasta ver la puerta de salida.
- Pero sabe delicioso Sasu-chan, incluso a Tachi le encanta, ¿no es así Tachi? – Shisui y Naruto con esperanzas en los ojos, Sasuke con escepticismo, y Sakura con curiosidad natural fueron la vista que obtuvo el ninja de cabello largo.
- Hai – su respuesta corta asintiendo una sola vez.
- ¿Ves? Tienes que probarla Sasu-chan – Sasuke pareció entonces tener una nueva meta, probar la comida favorita de Itachi de un restaurante.
- ¿Se han olvidado de sus obligaciones? Se deben a mí primero, esclavos.
- A ver, a ver quién es un hermoso dios protector de rubios latosos y pelirosas peligrosas ¿eh? – Shisui acariciaba a Bastet después de arrebatarlo de los hombros de Itachi-san.
Me detuve un segundo, luego dos, luego todos se detuvieron para ver que me había retrasado tanto.
Regresé la mirada a la torre Hokage de la que apenas habíamos salido, con una pregunta que helo la sangre de todos:
- ¿Alguien vio a Sacacorchos?
Bueno al fin tenía que darles crédito. Realmente sabía lo que hacía.
- Más arriba, si ahí, ah…. – suspirando ante el tratamiento al nudo de nervios de sus hombros que la había enloquecido desde hace semanas.
Esos chicos realmente tenían un excelente criado y masajista aunque fuera un ridículo perchero, pensó una rubia Hokage al ver su nueva oficina luciendo reluciente.
