Capítulo 30. Recuerda, no estás solo. Nunca lo estarás.

Los días enloquecidos habían terminado. Por ahora.

Itachi no veía la hora en que toda la locura terminara y pudiera relajarse adecuadamente en casa.

El aire fresco moviendo ligeramente su flequillo, rozándole la frente, haciéndolo sentir los últimos toques cálidos del ocaso, un día que termino sin ninguna muerte innecesaria, lo hicieron respirar tranquilamente.

O lo más cercano a lo que pudiera significar respirar.

Sólo cinco minutos más, se dijo a si mismo, cinco más antes de recordar lo caótica que se ha vuelto la esencia de su vida.

Sintió la presencia familiar llegar justo detrás de él.

Permaneció en silencio, en calma hasta que pasaron su meta autoimpuesta de tiempo.

Entonces abrió los ojos e inclino la cabeza, sin mirar a su primo.

No debe estar furioso, pensó el ninja de cabello largo, no ha estallado aún.

- Me explicas ahora o voy a por Hokage-sama en este momento – dijo Shisui con un tono furioso en la voz, aunque su faz no delataba nada.

Entonces sí, está molesto, suspiro Itachi.

- La relevancia de ese asunto no es vital, Shisui – dijo tranquilamente mientras volví a ver el último rayo de atardecer.

- ¿Me dices entonces que la propuesta de Akatsuki para unirte a sus filas no es un asunto de importancia? ¿es eso Itachi? – la voz de Shisui se oía más cercana.

- No he aceptado sus incoherentes demandas.

- Tampoco agregaste dicha propuesta en tu informe a Hokage-sama – contraataco su primo.

- Porque no era necesario agobiarla con temas superfluos y desgastantes.

- Por supuesto, porque ha de ser agobiante que al parecer no es la primera vez que se acercan a ti, ¿no es así Itachi? – Shisui suspiro profundamente antes de dejar salir sus siguientes palabras – prometiste contármelo al llegar a casa, Itachi, no juzgaré nada de lo que me digas, pero tampoco puedo hacer de la vista gorda, no así primo.

Cierto, fue Itachi quien propuso contarle todo, una vez que terminara la misión, recuperar al Kazekage, regresar a casa.

Una misión raramente llamada exitosa.

Un Gaara-sama resucitado por una anciana Chiyo-sama cuyo nieto fue el contrincante de Sakura, una pelirosa que aun hoy en la mañana seguía inconsciente por el agotamiento de chakra.

Un Naruto presuroso por salir de la arena y entrar al bosque donde, a sus palabras, brindaran vida y salud a la pelirosa. Sorprendentemente en cuanto tocaron la primera rama de pino, la joven en sus brazos parecía respirar más tranquila. Igual que una ninfa de los bosques.

Sí, se rescató al Kazekage, pero el costo fue una perdida incalculable, ya que le fue arrebatado el bijuu de una cola, y el mismo líder se había sentido culpable por como quedo inconsciente su amiga más antigua, así como la perdida de una de las mejores mentes médicas y militares dentro de su consejo.

Lo que pintaba para el cierre de una buena misión, resulto ser pésimo especialmente cuando le había encargado a Shisui ayudarle a su otouto junto a Kakashi para que cuidarán de Naruto-kun, pero su primo pudo verlo, al miembro de Akatsuki hablándole casi al oido. Susurros sobre lo que él podría brindarle si se uniera a sus filas, protección para su otouto y su okasan cuando la "paz llegue al mundo".

Había estado en compañía del equipo Hatake, cuando fueron interceptados por un hombre encapuchado con la marca de la nube roja.

Asintiendo a Kakashi senpai, se quedó a luchar contra el miembro oscuro para permitirle al equipo continuar en su búsqueda del Kazegake.

Utilizando Hitokugutsu, el encapuchado se retiró la cobertura sobre la cabeza revelando su verdadera identidad:

- Ha pasado mucho tiempo, Itachi-kun – el hombre delgado que se hacía llamar Uchiha Madara estaba justo frente a él.

Conocía a este hombre, era quien lo había instigado a acabar con su clan hace tiempo mencionando cuanto lo odiaba, cuantos beneficios habría para su amada aldea si su familia quedará extinta.

Hace años, cuando la Aldea los rechazaba por creer que tuvieron influencia sobre el ataque del nueve colas, y, por ende, la muerte de la familia del kage, incluyendo su recién nacido legado.

Hace años cuando se suscitaron reuniones tensas dentro del clan familiar, alegando una brillante idea, un golpe de estado contra su propio hogar. Ahí fue cuando este hombre apareció en su vida, augurando un maravilloso plan al ejecutar a sus familiares rebeldes, necios en sus costumbres por la sed de sangre ante todo aquel que no se les arrodille.

Acabar con la Maldición de Odio para siempre, decía Madara a un Itachi de doce años.

Itachi no quería tener nada que ver con este hombre en su pasado; dejo de verlo escondido, residiendo fuera de las murallas de Konoha en aquella época, sin embargo, cuando lo volvió a ver, se dio cuenta que esta vez no podría escapar tan fácil.

No cuando portaba esa capa, simbología de Akatsuki. Este hombre iría por el alma de Naruto-kun.

Otro miembro de Akatsuki escondido a la distancia, lo detecto; en cambio, no tendría caso perseguirlo, podía sentir que no era un cuerpo real, el sensor que había realizado había identificado que no eran cuerpos vivos, así que debían de ser ciertas las historias acerca de Marionetas Humanas de Akasuna no Sasori. Un jutsu terrorífico en donde se les utilizaba como títeres a cadáveres humanos, una vez retirados todos los órganos.

Y así, quien se hacía llamar Uchiha Madara utilizando una máscara color naranja sin mayor diseño que espirales, mostrando únicamente el ojo derecho activado con el sharingan, fue como encontró Shisui a Itachi.

- Has estado perdiendo el tiempo, pero es recuperable Itachi-kun. Aún puedes encontrar la absolución de los pecados cometidos por la maldición de odio dentro de Konoha, simplemente debes de obedecer a un nuevo líder – comentaba el antiguo pelinegro.

- No accedí en su momento. Desconozco tus razones para creer que consentiré en esta ocasión – respondió serenamente.

- Es porque en aquel momento la amenaza no era comparable a la que se encuentra hoy día entre sus murallas, ¿me equivoco?

El ninja cuervo evito fácilmente fruncir el ceño, sin embargo, este hombre daba a entender sobre…

- ¿Es difícil? ¿Saber que aquello que destrozo la confianza tan frágil de civiles y shinobi por igual, ha regresado a vivir dentro de sus muros? Saber que en cualquier momento puede perder el control nuevamente y acabar con todos esta vez, considerando especialmente, que es un total desconocido - cuestiono Uchiha Madara.

- Pareces saber mucho de un lugar al que ni siquiera deseas volver a pisar en la vida – comento Itachi, mientras teorizaba como este hombre conocía acerca de la existencia de Naruto-kun.

- No te equivoques Itachi-kun, no es que desee volver, es que aldeas así son las que han ocasionado el sufrimiento en el mundo y es necesario apagar esa violencia desde adentro – contesto el enmascarado. – una vez que finalicemos con nuestro plan, la paz reinará en el mundo, el dolor no volverá a sentirse desde las entrañas de la tierra. Los clanes malditos perecerán – sentenciaba Madara en voz baja.

- Así como deseas continuar con tu ineficaz método de venganza, así te comunico mi falta de deseo de adherirme a cualquier plan tuyo – dijo tajantemente Itachi.

- Te dejaré pensarlo más cuidadosamente, pero Itachi-kun – el hombre se inclinó peligrosamente cerca del ninja cuervo – no olvides que el trato sigue vigente, sólo por un tiempo más, con todo lo que eso implica – amenazo al oído de Itachi.

- Piénsalo Itachi-kun, soy el real salvador de tu familia – finalizo el ser oscuro, enderezándose, desvaneciendo su chakra y abandonando el cuerpo de un pobre shinobi de Sunagakure.

Shisui no tardo en aparecer a su lado, ni bien pasado un segundo después, saliendo de su escondite entre una muralla de rocas y arenas. Justo cuando su primo estaba por reclamar que había sido todo aquello, una columna gigantesca de fuego verde se alzó en el horizonte. Las llamas finalizaban con florituras en forma de colas, como si un demonio pulposo estuviera surgiendo de entre las llamas, por el tamaño tan colosal, Itachi supuso que era Naruto-kun, por lo que debían de ir hacia él urgentemente.

- Ahora no – le dijo a Shisui quien no se había movido de su lugar – Después, en casa.

Shisui miro a Itachi y luego al impresionante muro de verde caliente detrás de él. Si también escucho las palabras del llamado Uchiha Madara, sabría que Naruto-kun estaba en peligro inmediato. Su primo asintió. Con eso emprendieron la carrera hasta el lugar del incidente. Las llamas parecidas a lava al rojo vivo les indicaba el camino.

La voluntad de fuego parecía brillar desde lo alto de los cielos cuando repentinamente se apagó tal como inicio. Al llegar, habían encontrado un desastre oloroso de aceites, gases y madera podrida, quemada.

Una anciana, reconocida como Chiyo-sama, llorando en el suelo, así como una Sakura desvaneciéndose en el aire.

No era Naruto-kun, pero era bastante cerca.

Itachi no encontró dentro de si las fuerzas para abandonarla en la búsqueda de su hermano o de su propio otouto.

La pelirosa había acabado épicamente a uno de los miembros de Akatsuki, si es que el muñeco tan malogrado de madera justo al lado era el anteriormente individuo conocido como, Akasuna no Sasori.

Su mente se mantenía apenas consiente, sin saber lo que hacía al restregar su rostro contra la mano de Itachi, lo que hizo cosas no tan graciosas en el estómago del Uchiha. La visión de su sangre brotando de su nariz fue la evidencia de la exigencia a la que se castigo asimisma.

Aquí estaba él pensando que había descifrado cada rasgo de su sociópata personalidad y ella va y hace algo totalmente opuesto a su frío y sarcástico ser, como sacrificarse por alguien que no sea Naruto-kun. Como dijo desde un inicio, impredecible. Sustentado por la hermosa sonrisa en sus tersos labios, evidenciando su locura al presumir de su infierno verde.

Continuaron su camino con ambas mujeres a cuestas, sin embargo, sintió la mirada de Shisui todo el camino; hasta llegar a Naruto-kun, quién arrodillado, dejaba caer grandes gotas de agua salada a través de sus mejillas.

Cuando los vio llegar, le arrebato a Sakura de los brazos, y le susurraba tiernamente que despertase, que viera a Gaara-kun por última vez. Naruto parecía tan triste y molesto a la vez, al tiempo que Sasuke se acercaba para informarle lo que ocurrió. Habían atacado a un individuo que se hacía llamar Deidara, el artista piromaníaco, un renegado de Iwagakure, después de varios lanzamientos mutuos, pudieron recuperar el cuerpo del Kazekage, pero era tarde.

Había fallecido desde la extracción de su bestia de cola.

En un acto de extraordinaria valentía y autosacrificio, Chiyo-sama, aseguro que para ella sería mejor acompañar a su nieto a la otra vida dejando su alma dispuesta al uso de Gaara-sama, una lección para los ciudadanos de Sunagakure al utilizar el Sello de Resurrección, intercambiando su vida por la del joven Kazekage.

De eso, ya hace tres días. Tres días llenos de ruido y desazón. Tres días en que Naruto-kun estaba desconsolado por su hermana cuyos ojos aún no se abrían. Tres días en que Shisui esperaba respuestas. Tres días en que Itachi sentía que su respiración estaba empeorando con cada suspiro.

Pero era hora de enfrentar la verdad, especialmente con su primo.

Estando de pie en la cima de su barranco favorito para ver el río Nakano pasar justo debajo de ellos, gira la cabeza para mirarlo.

La luz del sol ya no le da directamente pero aún tiene esas chispas de luminosidad.

- Hace años, durante las tensas conversaciones sobre aquel malévolo plan que urgía nuestro propio clan, ese hombre se acercó con un trato, una forma de ayudarme siempre y cuando otouto saliera ileso de cualquier trémula estrategia de la aldea o de nuestra familia – comenzó Itachi.

Itachi le platico a su primo, como es que aquel hombre se encontraba viviendo a las afueras de las murallas de Konoha en aquel tiempo, las palabras que él prometió a cambio de ayuda contra su propia familia. Las desgracias que según promulgaba la maldición de Odio dentro del clan.

Shisui no interrumpió ni cuestiono en ningún momento. Su primo sabía que debía de darle tiempo a Itachi de buscar las palabras, de reflexionar sobre como presentar sus hechos, su punto de vista.

Callado y en continuo pensamiento rápido, escucho a Itachi sobre su confusión ante aquel hombre y como en efecto, aparte de esta, otra persona más, una mujer llamada Konan, lo había contactado para unirse a Akatsuki. De hecho, algunas de las pistas que tenía Jiraiya-sama sobre la asociación delictiva habían sido proporcionadas por el ninja Uchiha.

- ¿Cómo se hace llamar este hombre? – fue la única pregunta de Shisui minutos después, cuando Itachi termino su relato.

- Se nombra a sí mismo como Uchiha Madara – respondió Itachi, frunciendo mínimamente el ceño.

Shisui no respondió, al contrario, no comento que era prácticamente imposible dicho hecho; sin embargo, ellos lo sabían mejor, su propio clan guardaba secretos altamente clasificados. Si alguien como Chiyo-sama hizo lo que hizo hace tres días, ¿porque no obligar a alguien a hacer lo mismo para vivir eternamente?

Pudieran existir muchas razones por las cuales Uchiha Madara siguiera con vida. El problema es que sí era así, entonces todos corrían peligro. El hombre en su época fue peligroso. Hoy día, con más experiencia, con el poder de la vida, no se sabría hasta donde llegaría.

- Tengo el presentimiento de que su nulo intento de contactarte a ti, incluso poseyendo al Mangekyō sharingan, una evolucionada arma mejorada a comparación del mío, se debe a tu incansable Voluntad de Fuego – intento explicar Itachi.

- Pero Itachi, ¿por qué pensarían que tú no tienes la misma voluntad? – pregunta Shisui, con una idea a lo que se refiere su primo.

- Durante aquella época, hace diez años, operaste como el confidente de Shiruzen-sama y de Shimura-sama; tu compromiso para con ellos no mostro vacilación. Bajo mis sospechas de que Madara tiene espías dentro de la Aldea, tiene conocimiento de que tú no responderás positivamente a ninguna de sus peticiones. Pondrías en primer lugar a Konoha. Por el contrario, a lo fácil que pudiera haber parecido llegar a mí.

- Dices que tú no.

- Mi personalidad se describe por situar a Sasuke y a la Aldea en primer lugar, eso fue lo que él considero como mi talón de Aquiles en aquel momento para aplicar una estrategia contra el clan.

Itachi sabe que Shisui se ha quedado con mal sabor de boca; en aquel momento, no se acercó a su mejor amigo para contarte sobre la presencia de este extraño personaje saliendo de los bosques de Konoha, para rematar relatando que es el dichoso Uchiha Madara. Un traidor ancestral del mismo clan.

- ¿Qué te están ofreciendo esta vez? – cuestiono Shisui más sereno.

- Madara expuso los mismos términos, eso significa que Sasuke estará a salvo aparentemente de cualquier ataque en contra nuestra. Sin embargo, parece saber sobre la existencia de Naruto-kun dentro de las murallas de la Aldea.

Shisui frunció el ceño.

- Es información no distribuida aún, y a excepción de nuestro séquito, sólo me viene a la mente la imagen del Elder – el mayor Uchiha apretó levemente los dientes, lo que no pasó desapercibido para Itachi.

- ¿Continúas viéndolo en tus sueños? – murmuro el menor en voz baja.

Shisui no contesto en un buen tiempo, en cambio dirigió la vista a las estrellas apenas lúcidas del cielo.

- Es un sentimiento desolador sentirse solo Itachi, estuvimos ahí hace diez años – niega con la cabeza levemente mirando hacia abajo y retornando la mirada a su primo – Pero si aprendimos algo, es que no podíamos, no pudimos remediarlos solos, necesitábamos ayuda, sólo así logramos salir de aquello. Itachi – bajo la voz, mostrándose más serio que nunca – eres mi familia. Eres mi hermano de otra madre, jamás dudaré de ti ni de tus intenciones, por eso te digo, que no tienes porque ni el deber de pasar por estas situaciones de nuevo tú solo. Por actuar en soledad, estuve a punto de perder todo, no permitiré que eso te pase a ti.

Itachi lo miro a los ojos, sintiéndose nuevamente de trece años, como aquella vez. Justo de pie en donde se encuentran ahora, sólo que, en aquel momento, era su adorada Okasan quien lo hizo sentir tan pequeño, vulnerable y protegido.

Desde entonces no sintió la carga de nuevo en sus jóvenes hombros. No con tanto apoyo que no sabía que podía tener con tan solo decir que lo necesitaba.

- En aquella ocasión, Mikoto-obasan-sama detuvo todo aquello – Shisui haciendo eco de sus pensamientos – esta vez tenemos toda una aldea para respaldarnos.

Shisui coloco una mano sobre el hombro de Itachi.

- Un Shinobi no debe valorarse a sí mismo, sino adherirse a los ideales de su aldea… pero nuestra aldea nos necesita con vida, es parte de nuestra Voluntad de Fuego no detenernos, sin embargo, es primordial permanecer sanos y salvos para contribuir a esa causa. No me dejes fuera Itachi, ya no más.

Pocas veces Shisui había hablado tan seriamente fuera de una misión, es por ello que sabe que ahora es su corazón el que habla, y que incluso nada de lo que ha dicho es mentira.

No es necesario prometer nada. Él estará para Itachi, así que Itachi hará lo mismo por una de sus personas más amadas también.

- Debe de ser un compromiso bilateral para poder ofrecerlo, Shisui.

El mayor frunció el ceño, preguntando con la mirada, sin decir palabra alguna.

- Cuando estuviste malherido durante la escaramuza con el dúo inmortal, Sakura detecto ciertas células dañadas en la zona ocular de tu cuerpo Shisui. Le preocupo el daño, comentando que tenías muy inflamados los canales de chakra y sanguíneos. Entre las secuelas menciono migrañas, perdida parcial de la visión, o inclusive lapsos de oscuridad en tu vista. Pero necesito escucharlo de ti sería más agradable.

Shisui estaba soltando el ceño con cada palabra que brotaba de los labios de Itachi, lo que indico que tenía una idea completamente de lo que estaba hablando, por lo que retiro la mano del hombro de su primo antes de responder.

- En ocasiones, presiento que a esa jovencita traviesa le encanta difundir noticias para causar caos por el placer de su entretenimiento – suspiro superficialmente – pero en este caso, es cierto.

- ¿Por qué no me habías comentado?

- ¿Así como me habías comentado de Madara?

Los dos primos se avergonzaron un momento, guardando silencio.

No se habían reclamado anteriormente nada, más que el robo ocasional de los dangos que compro uno y el otro tomo prestado sin permiso, pero esta vez todo era distinto. No fuera salir en una misión donde el riesgo de quedar en el campo de batalla es del 90%, acudirían ambos sin pensarlo siempre y cuando estuvieran convencidos de que es en beneficio de la aldea, pero hablar de lo que se han estado ocultando mutuamente, parece ser un tema mucho, por mucho, más difícil de tratar.

- Iba a solicitar un periodo de recesión, después de nuestra misión con Sasuke, a Yugakure.

Itachi entonces entendió.

Shisui no quiso dejarlo solo con todo el paquete del jinchūriki y su equipaje. Permaneció leal a él, a su lado cruzando toda esta travesía de montaña rusa de delirios y magia. Su primo sabía que alguien debía permanecer cuerdo junto a él ya que al parecer Sasuke había caído bajo, embrujado de alguna manera, manteniéndose cerca del rubio sonriente, Naruto-kun cuyo rostro era el mismo del que alguna vez fue el mayor héroe del ninja Uchiha.

Tantas emociones aturdidas, llegando por todos los frentes, sin saber cómo combatir situaciones indescriptibles e impredecibles. Incluso Senju-sama se apoyaba en Itachi para entender toda esta locura; Sasuke venía a él con dudas para respuestas sin sentido de Naruto-kun; ni hablar de las interrogantes en términos de tortura psicológica impuestas por Nara-sama y Morino-san; todos llegando a él como si tuviera las respuestas a todas las preguntas que trataban sobre dos huérfanos.

¿En quién se apoyaría el lector de poemas trágicos si no fuera en su primo? Su primo cual guerrero, había estado ahí en cada batalla sangrienta y guerra de comida absurda, tratando de darle sentido a su vida.

Itachi sabía que necesitaba demostrarle a su primo su agradecimiento y esta vez hizo algo que hace años no hacía.

Sintió como Shisui le regreso le abrazo, al inicio un poco incómodo, porque esos gestos no se enseñan en casa, pero su primo, era alguien preciado. Su familia, y la familia se entiende.

El sonido de las cigarras cantando su melodía favorita, indicaba que el anochecer estaba completamente visible en el cielo, así bajo el manto de una luna llena, dos primos estaban reencontrándose en un caluroso abrazo fraterno, que, aunque jamás supieron que estaban perdidos, ambos sintieron sus corazones calentarse deliciosamente. El calor de hogar.

- Permite que tu kodai me cure – murmuro Shisui al oído de Itachi, este último intento crear distancia en el abrazo antes de que su primo lo retuviera – Los médicos de la familia desconocen mi progreso, la cura me refiero; pregunte discretamente, ni siquiera han podido revisar a tu Chichiue-sama, quien pudiera padecer lo mismo, no tienen el conocimiento.

- ¿Por qué no ir con Hokage-sama? – Itachi trato de razonar.

- Sabes que será denegado, incluso si Senju-sama quiere hacerlo, los ancianos en el consejo se enterarán y querrán evitarlo a toda costa Itachi.

El menor lo pensó brevemente, de hecho, no sería mala idea, especialmente considerando que la pelirosa ni siquiera parecía tener el más mínimo interés en el Sharingan. Por supuesto si hablaran de buscar un corazón humano, como no, o una lengua cercenada que se mueve sola, se anotaría de inmediato para ir a buscarlo.

¿Unos ojos infernales que pueden ver el alma y evolucionar el proceso, incluso predecir segundos antes el futuro por medio del movimiento del chakra? Pff, Sakura lo considera tan aburrido y sin chiste, que incluso Itachi quisiese resoplar por su indiferencia.

- El problema, es que no lo hará a cambio de nada. Entonces, conociéndola, ¿qué podría pedir a cambio de su favor curativo?

- Me preocuparé de los detalles con ella, no será problema – Shisui ya sabiendo lo que pensaba su primo.

- … - Itachi aun dudaba. Sakura no era una santa en ningún caso. Era bastante cara.

- Que ella me revise y a cambio, le daremos la cabeza de Hidan. Nos estuvo dando guerra con eso todo el camino desde Iwagakure – propuso Shisui a la ligera.

Itachi no pudo más y resoplo sin querer en esta ocasión.

Se soltó de Shisui quien contaba con una maravillosa sonrisa, pensando justamente en lo mismo que Itachi.

- Dale una nimiedad y ella será feliz, dale el mundo y le parecerá patético – dijo Itachi.

- Estoy de acuerdo – Shisui miro al suelo nuevamente – en cambio, aún debe algunas respuestas.

Itachi entendió a que se refería. Hace días, después de la derrota de Akatsuki, quedaron muy sorprendidos cuando llegaron al cuarto rastrero del cual emanaba un camino de sangre, y al abrir, los recibió la vista de una shinobi de Kumogakure, anclada de manos y pies en la pared, al parecer una cortesía de Hidan, el sádico religioso.

La mujer perdiendo la consciencia, miro a Sakura quitándose su máscara, y menciono su nombre en voz baja. La pelirosa no tardo nada en bajarla y empezar a curarla.

Durante todo el camino, se sintió la tensión por preguntarle a Sakura cómo es que conocía a la mujer masacrada.

- Esperemos a que despierte, una vez eso, comenzará el interrogatorio junto a Hokage-sama – menciono el pelinegro joven.

- Bien, preocupémonos por eso después. Ahora continuemos a casa, es hora de cenar, ¿te parece bien?

Itachi le dirigió una mirada plana.

- Sólo quieres comer la comida de Hahahue para no preparar la tuya por tu cuenta.

- Itachi, Itachi, cuando he negado que obasan-sama prepara la mejor comida, únicamente que a veces prepara de más y me ofrezco a terminarla por ustedes.

- Dicho así suenas como la mascota de la casa.

- Por la forma en cómo me tratas con tanta crueldad e indiferencia, cualquiera diría que lo soy, en lugar de ser tu futuro patriarca.

- ¿Tus lecciones con Chichihue-sama?

- Fatales, odio admitir que el colosal arte de quedarte quieto como gárgola me está pudriendo las piernas.

- ¿Te ha dado fecha de sucesión?

Shisui suspiro.

- No hay fecha establecida, pero será pronto. Me parece que quiere que sea meses antes de tu sucesión como Hokage-sama, algo sobre como abrir ciclos, la supremacía Uchiha, bla bla bla pero después del tercer bostezo pierdo la concentración Tachi.

Itachi lo podía imaginar. Shisui había hecho un arte en fingir prestar atención a las reuniones de clan cuando realmente dormía con los ojos abiertos.

Continuaron caminando de regreso tranquilamente al centro de la aldea olvidándose por un momento de la maldad en el mundo.


Después de degustar el suculento manjar que preparo su Hahahue, Itachi se lavó los dientes, se cepillo pulcramente el cabello, y procedió a retirarse la remera para acostarse por primera vez en una cama limpia y familiar, la suya.

La tradición casi olvidada, caminar junto a Shisui hace horas, y la breve memoria entre ambos sobre lo que ocurrió hace diez años, lo puso… sensible.

Tan sorprendente como fue mirar a un pálido Shisui de dieciséis años, más frío se envió a sus venas al ver que era arrastrado por su amada Hahahue. Una mirada entre culpabilidad y vergüenza en un rostro fue fácilmente olvidada por la mirada de enojo e irritación de su madre, considerando sus labios planos.

Una vez que ambos le contaron sobre como decidieron y comulgaron con el espionaje doble, Mikoto decidió que esto era suficiente. Ya no más, es hora de hablar como adultos, dijo mientras pisaba elegantemente de regreso a la aldea.

Los chicos se miraron entre sí, pensando que iba tras Hokage-sama, en aquel momento Hiruzen-sama, sin embargo, lejos quedo aquel pensamiento cuando siendo cerca de medianoche fue a tocar la puerta de quien menos pensaron en ese momento.

Nara-sama, conozco la hora tan desagradable para ocasionar molestias, por ello de antemano te ofrezco una sincera disculpa, sin embargo, tengo un tema urgente del cual necesito orientación, uno del que lamento informar, no puede esperar por más tiempo – comento ella sin mostrar ninguna entonación especial en la voz; aunque Shikaku-sama vio algo en el rostro de la matriarca Uchiha que incluso a él lo puso alerta y despierto.

Por supuesto Mikoto-sama, un placer recibirte en mi casa, entiendo que puede ser con premura y no retrasaré más tu ingreso, onegai adelante.

Así fue como la matriarca Uchiha expuso un caso "hipotético" ante el mayor estratega con el que ella tuvo el placer de trabajar en reiteradas misiones.

Él había demostrado totalmente su inteligencia tiempo atrás, aportando como debería de proceder con la reunión de Tratado de Paz con Iwagakure, sospechando que sería completamente falso dicho tratado, así que había previsto y recomendó se envara a un equipo a detener el avance de Iwagakure, la misión consistía en infiltrarse en el territorio enemigo para destruir el Puente Kannabi, con este hecho, Iwa perdería su principal ruta para provisiones y refuerzos, dañando seriamente su posición en el frente. Cosa que ocurrió y así se ganó la Tercera Guerra Mundial Shinobi, técnicamente.

Así que, hipotéticamente hablando, Nara-sama recomendó hacer una reunión de consejo sin los ancianos del consejo que pudieran estar hipotéticamente involucrados, exponer el caso de tanta hipotética negligencia y los puntos a favor y en contra el hipotético marginalismo y denigración de cierto clan cofundador.

Contando con un miembro del clan Morino, otro del Yamanaka, otro del Hyūga – a regañadientes – y otro del clan Nara, ella expuso su caso, todo hipotéticamente por supuesto, dejando de lado cierto plan de Golpe de Estado.

Hahahue hablo con los hombres más poderosos de su aldea, evidenciando como su familia ha sido discriminada por un hecho tan injusto del cual ellos también sufrieron graves consecuencias.

Todos en pijama, a las cuatro de la mañana, despiertos por orden de una madre ardiendo lentamente en furia.

Es nuestro pueblo, pero nos tratan distinto, mencionaba ella.

Somos la policía militar y nos enviaron a una esquina de la aldea donde la cobertura no beneficia al 60% de la población, continuaba explicando.

- Nos cobran precios distintos, por lo que incluso entre nosotros mismos debemos de producir nuestro propio alimento; también eran nuestras casas y familias las que salieron destrozadas con el ataque del nueve colas; también sangramos en cada misión, en donde ya no se permiten Anbu Uchiha a no ser que sean menores a los veinte años; no se nos permite la asistencia médica, asegurando que tenemos nuestros propios médicos; somos del pueblo pero nos tratan como traidores - argumentaba ella ante su propio consejo.

- Sin embargo, hay cosas en las que ustedes no son tan víctimas como te gustaría creer matriarca, mantienes tus muros altos impidiendo la entrada a amigos o quienes deseen ser cercanos – contratacaba el Hyūga, el patriarca alfa, quien incluso no quería admitirlo pero admiraba a esa mujer que dejo su orgullo buscando redención para su familia por eso continuo – comentan sobre inscripciones abiertas para la academia de la policía sin embargo, no tienen a un sola persona ajena de su clan entre sus filas y es bien sabido que no es por falta de candidatos.

- El trato hospitalario que mencionas se ve compensado por el mismo trato recibido por la policía en sus redadas a los civiles – comento Morino-sama – es por ello la falta de atención médica, especialmente cuando es el uniforme lo primero que ven los doctores.

- Pudiera ser que la apertura comercial, fuera bilateral. Un ejemplo pudieran ser las armas Uchiha especializadas, la mayor parte de la población shinobi conoce de su eficacia y singularidad funcional con cualquier chakra, sin embargo, no es comercializado fuera de sus puertas – adicionaba Yamakana Inoichi.

- La discriminación será gradual, será un proceso largo, no será un cambio de la noche a la mañana, pero si puedes hacer los cambios que tu clan necesita, se pueden negociar ciertas condiciones con los mayores, especialmente con Hokage-sama – concluía Nara Shikaku.

Así fue como una matriarca, harta de hombres Uchiha sin el conocimiento para resolver los problemas dialogando, tomo las riendas en sus manos.

Así Mikoto, Shisui e Itachi no llegaron a dormir esa noche a sus respectivas camas, molestando de sobremanera a un Uchiha Fugaku, quien enfrento a su mujer cuando descubrió las mesas redondas que ella había realizado con las personas que creía estratégicamente cercanas a posiciones de poder que podían o no derribar a cierto Elder Shimura.

- Me estas sobajando mujer, esto es la humillación para mí, Mikoto, cuando los ancianos del consejo se enteren lo que has hecho…- decía el mientras la llevaba a una esquina de la sala de reuniones secreta que había instalado en la sala de Nara-sama.

- Diles entonces, que su matriarca está haciendo todo lo posible para resolver este conflicto a su manera, sin una gota de sangre, y que si no les gusta pueden continuar con sus planes, pero de una vez te digo, mi querido anata, ni conmigo ni con tus hijos cuentes. No los voy a obligar a hacer algo de lo que ni siquiera son conscientes de las consecuencias reales…. – Fugaku sentía su sien contraerse peligrosamente - Y me llevo a Shisui también.

Itachi recuerda la tensa negociación de su madre con Hiruzen-sama un día después del ataque a Shisui.

- Mikoto-sama, un cambio así de drástico, llevaría no días, si no semanas. Te recomiendo orden y organización en tus pensamientos - contestaba el anciano Hokage en su momento.

- También se asignará un consejo uno real, uno donde se compartan los clanes con arriba de 10 miembros, asignándoles una tarea rotatoria por año, ya se caridad, ya sea limpieza, eso se decidirá ahí- continuaba ella ignorando cualquier petición de Shiruzen-sama.

- Mikoto-sama, son planes muy bien planteados; sin embargo, debe llevar la aprobación del consejo actual.

- Nos reacomodarás al centro o a un rango distancia de al menos quinientos metros a la cercanía de la Torre Hokage - comentaba la matriarca.

- …. – Hokage fruncía levemente sus labios en desaprobación.

- Nos reacomodas o doy aviso a los clanes tanto civiles como shinobi, además de los presentes, de que sus legados familiares pueden estar en peligro considerando que hace no más de dos días, mi propio legado fue amenazado con arrebatar sus ojos de manera vil y rastrera al atacarlo por la espalda, por alguien muy allegado al liderazgo de la Torre Hokage, Hiruzen-sama.

Itachi recuerda como todos, aquellos quienes su madre había logrado poner de su lado – porque nadie se opone a Uchiha Mikoto, jamás – los miraron tanto a él como a Shisui, incluyendo la mirada atónita de su padre.

Uchiha Fugaku miraba consternado entre ambos, pero cuando miro a Itachi por última vez, su mandíbula se apretó, sus orejas estaban rojas y en los ojos tenía determinación., miro a su esposa bajo una nueva luz a partir de entonces.

Su madre jamás revelo a quien de los dos habían intentado eliminar, pero el ataque a un dōjutsu tan privilegiado no es algo que se tomara a la ligera. De hecho, era un delito penado con la muerte.

Es el kekkei Genkai, el poder ocular lo más valioso dentro de los muros de la Aldea Escondida entre la Hoja. Se consideraba traición a cualquier que siquiera planeará contra él, urgiera algún plan de tal magnitud, era traición cualquiera que se hiciese ilegalmente de uno, fuera del matrimonio, ni que hablar de aquellos que traten de ocultarlo también y eso, Hiruzen-sama lo sabía.

Sus ojos se apagaron en aquel momento, el brillo se opacó de ambas cuencas oculares. No era necesario preguntar quien fue. Los demás presentes, Nara, Morino y Yamanaka por respeto a su Hokage actual, no comentaron nada, no aún.

El Hyūga, compartiendo el sentimiento de pérdida de un miembro de su familia, otro dōjutsu tan fuerte, fue quien más apoyo el movimiento de Uchiha, discretamente; se opuso a partir de entonces a cualquier intento de negociación negativa de parte del Hokage, quien sabía que esta batalla estaba perdida, aun cuando pidió pruebas, evidencia, y Mikoto menciono que Yamanaka podría hacerlo sin problemas, aquí enfrente de todos si gusta Hokage-sama.

No hay descripción para lo que vino después, se convocó al consejo tres días después del ataque a Shisui solicitando no sólo la restitución del clan Uchiha al centro de la Aldea, motivos: la estrategia militar se verá beneficiada al repartirse correctamente a toda la población, sino también se solicitó la entrega inmediata del poder de Hokage a un nuevo candidato, el candidato lo propondría el mismo Hokage, sin embargo, era evidente que no podría elegir quien quisiera, no sin la aprobación de todos los clanes shinobi. A Danzo-sama y a Shiruzen-sama nunca se les vio hablando en un lugar en solitario nunca más, al menos no a la vista del público.

Ante la positividad y el apoyo de los demás clanes importantes políticamente hablando de Konohakagure no Sato, los ancianos del consejo decidieron acatarse a las peticiones Uchiha con renuencia.

Itachi no tiene idea de que hablaron Chichihue-sama y Hahahue, justo después de la primera reunión con Hiruzen-sama.

De su recámara, frases como: año de prueba, venganza, justicia y te amo, fueron las que escucho con mayor claridad; sin embargo, cuando escucho esta última supo que no era su lugar escuchar a escondidas.

Su padre, posterior a eso, mostro un cambio radical. Parecía renuente en casa al inicio de las mejoras propuestas por su amada esposa, pero a las afueras, representando la cara principal hizo frente a todo aquel del clan mismo que mostrara inconformidad con los cambios, comercializar telas y metal, así como minerales preciosos con los demás aldeanos; permitir el ingreso con formación básica de cadetes en la policía militar; solicitar puestos en otras áreas, aunque fue difícil pero había mujeres parteras civiles que gustaban de participar como enfermeras o costureras; en todo lo que la matriarca imponía su voz, el patriarca la sustentaba.

Por dentro de las paredes de casa, los debates – nunca discusiones – se llevaban a cabo en la oficina de Chichiue-sama. Nuevas ideas brotaban cada vez.

Itachi sentía su corazón palpitante de felicidad ante el apoyo familiar. Apoyo real, especialmente porque Chichihue-sama, se olvidó momentáneamente de él y de Sasuke. Las misiones para él y Shisui quedaron suspendidas un tiempo mientras se permitía que otros shinobi Uchiha se unieran a las filas Anbu.

Los tres jugando en el jardín trasero durante su adolescencia son los momentos que más enorgullecen a Itachi. Sin peleas, sin intrigas, sin confusiones morales. Por supuesto hubo resistencia al principio, pero a las semanas cuando las arcas Uchiha vieron beneficios, cuando el primer pan de regalo fue empaquetado a una amable pareja Uchiha, cuando la loción de moda fue regalada de un civil a una dama Uchiha, los ojos ciegos tuvieron que obligarse a ver una nueva realidad.

Fue un cambio gradual como dijo Nara-sama, tanto los civiles y shinobi empezaron a cruzar ahora por el distrito Uchiha sin muros en sus restauradas residencias al igual que los del clan tuvieron apertura en la academia, ambos bandos dejando a un lado las diferencias, aprendiendo entre sí.

Pasaron años antes de que Itachi pudiera respirar tranquilo, sin sentir que todo volvería a ser como era antes. Pero jamás se olvidó de Madara, el hombre que deseaba la caída de la casa Uchiha.

Aun así, dentro de las negociaciones Mikoto no se olvidó de agregar algo que inquieto a extraños por igual:

- Si existiese venganza o retribución por aquel o aquellos que buscan la negativa a este cambio, o que deseen arrebatar arrebatar ojos que no soy suyos, no me importara la lealtad, ni la confianza, mi familia es primero y espero que eso, Hokage-sama, quede bien claro.

Desde entonces a Danzo había perdido poder político, especialmente con el diseño de actividades rotatorias, de manera que no podía acceder a recursos ni presupuestos no asignados a su área adicional a que se le delegaban tareas básicas denigrándolo como concejal.

Itachi y Shisui no eran tontos, ni de lejos; sabían que él volvería a por ellos tarde o temprano. Cada vez que lo encontraban veían la furia contenida en sus ojos. El duro apretar de los dientes. Los puños pálidos. El brillo feroz de venganza gestándose en cada movimiento.

El Uchiha cuervo había cerrado sus ojos, perdiéndose en sus memorias, cuando de repente, siente una ligera presión en su pecho. Escucha, al tiempo que siente algo increíblemente cálido, ronronear.

- Para ser un príncipe con una choza generosamente lujosa ciertamente no me das más que migajas, Seikō.

Itachi no quería hacerlo, pero termino riendo levemente. El neko sonaba tan parecido a la pelirosa, que se pregunta a menudo quien educo a quien.

- Así que te atreves a reírte de mi desgracia decadente viviendo al lado de un mueble que no sabe rascariciar adecuadamente cuando tú gozas de sirvientas a cualquier placer tuyo, tsk. Seiko malo. – Bastet volteo la cabeza peluda indignado.

El bakeneko se había acostado encima del pecho de Itachi como tenía la costumbre de hacer cada vez que lo encontraba dormido. Eres grande, había dicho una vez cuando el pelinegro le pregunto al gato porque lo hacía. La seiko es más pequeña. Y el simio no es opción. Patea. Duro.

El neko entonces siguió ronroneando, quedándose dormido, sin genjutsu que oculte la vista de su cuerpo. Para ser un bakeneko, ciertamente era ligero.

- Mi querido Bastet-sama, ¿me dirás la razón de tu visita o deberé adivinarla? – dijo Itachi en voz baja.

- Dame una criada, esclavo – contesto cortante sin abrir los ojos.

- No tengo siervos ni sirvientes en esta casa, precioso Bastet-sama – acariciaba sus orejas, como le encantaba, nunca fallaba ya que terminaba ronroneando hasta quedarse dormido, como ahora.

- Tienes un cuarto más grande que el simio y eso que es considerado malamente un emperador o algo así – la voz de gato casi dormida.

- ¿El bosque no es lo suficientemente grande?

El neko le brindo una mirada sucia.

- Sabes que no tuve que ver con esas condiciones, aunque no niego que la privacidad es un lujo abundante aparentemente en este pueblo tuyo.

- Si me honras con el placer de tu presencia, prefiero pensar que tu víctima número uno ya ha despertado – Itachi sabía que Bastet no se alejaría de Sakura, no mientras estuviera herida.

- Cualquiera pensaría que una sirviente leal estaría preocupada por su amo abandonado, después de ayudarla innecesariamente a cubrir sus huellas por días de nefastos shinobi sin mejores pretensiones que molestarme, lo trataría mejor a uno, pero esa niña ha olvidado su lugar definitivamente. Castígala. – dijo el gato muy ofendido.

Para cubrir a Sakura de las sospechas de Danzo, se les pidió al perchero y al bakeneko que lanzaran un genjutsu dentro de la casa, comprobado por Itachi, en donde la pelirosa se viera actuando prácticamente como una civil, ama de casa, sin mayores ambiciones. Como si no fuera una shinobi activa aún.

- Si ella no te complace, seré yo quien con gusto te brinde alimento mañana, deidad.

- … Me complace, sí, sí. Pero no croquetas, ni latas corrientes o te degolló – Itachi sonrió ante la caprichosidad del gato.

- Me dirás en algún momento porque estás aquí, precioso neko.

- ¿Ya me estas corriendo? Ufff, no te has dignado a mirarme desde hace semanas y ahora que te ofrezco mi compañía más humilde no estas apreciándome como se debe – Bastet entonces acurruco su cabeza sobre el pecho de Itachi.

- Por supuesto no osaría incomodarte con palabras tan malsanas, Bastet-sama, pero es raro que hayas traspasado las trampas de genjutsu más las de shuriken que tengo implantadas alrededor de la casa y ninguna se haya activado, eso me da a pensar, Bastet-sama – Itachi estaba sorprendido porque era la primera vez que Bastet se le veía lejos de casa, especialmente considerando que la residencia Namikaze está en una zona alejada de la Aldea.

- Está claro que te has preparado con moderación, no seas presuntuoso, seiko; sin embargo, entonces necesitas mejorarlas esclavo, especialmente la tercera capa de genjutsu, por favor, nadie caería en eso – Bastet hablaba como si fuera tan fácil deshacerse de uno de los campos ilusorios más complicados que pudieran existir, siendo que tanto Itachi como Shisui los han reforzado cada vez que encuentran alguna desventaja y llega un gato diciendo que son cosas de niños.

Itachi no pudo más que sonreír. Sus fuerzas no daban para más, por tanto, reprimiendo un bostezo que le contagio el neko murmuro:

- Ofrezco recompensa el día de mañana, además del alimento, si te parece bien, Bastet-sama para escuchar tu recomendación a seguir sobre las mejoras observadas, no quiero desvelar más tu sueño – las últimas caricias a la cabeza peluda la cual ya estaba con los ojos cerrados y comenzando a respirar profundamente.

- Si, si, esclavo… además ya se me olvido de que iba a decirte – dijo el gato, realmente no olvidándose, simplemente omitiéndolo porque hoy no lo dejaron dormir los siervos originales, por tanto, ruido latoso en su sofá favorito cuando despertó la pelirosa al fin.

De cualquier manera, mañana le dirá a su Uchiha favorito que alguien llego a la aldea.

Que tenga cuidado con el visitante, debe decirle.

Si, si, - bosteza- el padre de los chicos.