Bueno aquí tienen el capitulo cinco, sinceramente ha sido una delicia escribirlo, espero que les guste, hasta ahora es el más largo.

Este capítulo ha sido patrocinado por "la hora porn del grupo de whatsapp SwanQueen" jajajajja Saludos a Mery y su sexy voz :)

La renuncia pertinente que los personajes le pertenecen a los dos idiotas la eddy y la adam. La historia es mía en su totalidad.

CAPITULO 5- EL INICIO DE LAS PASIONES PROHIBIDAS.

"Las caricias de Regina eran como brasas ardiendo fuertemente en cada poro de su piel. Ya no podía controlar más las ganas de sentir a Regina, así que se giro quedando frente a frente con su madrastra.

Aún envueltas en el abrazo, sus frentes quedaron juntas y sus labios muy cerca, podían sentir el aliento y las respiraciones aceleradas la una de la otra."

Sus labios ya se rosaban, sus respiraciones cada vez eran más fuertes, el corazón de cada una latía a toda velocidad...

-"Srta. Emma, su amigo Neal está aquí"-

Se separaron inmediatamente, se quedaron mirando a los ojos con ese fuego que les iba recorriendo por dentro, ninguna de las dos podía negar lo que casi iba a pasar, pero no estaban listas para hablar de ello y prefirieron ignorar.

-Cariño mío aquí estas, te he extrañado. ¿Puedo quedarme hoy contigo?-

Regina abrió los ojos de la sorpresa de ver a ese hombre abrazando de esa manera a su rubia, a su Emma, nadie la podía llamar cariño porque era suya.

Emma podía haber dejado de un lado el hecho que "¿tenía novio?", bueno la verdad es que ella tampoco había preguntado, estaba tan centrada en todas las emociones y el flujo de sentimientos que estaba sintiendo que se le había pasado por alto preguntarle por algo tan importante.

-Neal ¿qué haces aquí a estas horas? debiste avisarme que venias, no se te ocurrió pensar que estaba ocupada.-

-"Ya tranquila cariño, tú no tienes vida social, solo a mi..."-

-Bueno ahora me tiene a mí, mucho gusto soy Regina.-

Interrumpió Regina de manera autoritaria, nunca había actuado de esa manera. Pero el hecho de sentirse amenazada por este individuo que parecía ser tan allegado a Emma, sacaba de ella un lado casi oscuro que no conocía.

Eran como unas ganas de poder hacer que este tipo desapareciera, que las dejara solas, porque Emma solo era de ella, y nadie podía alejarla, este hombre no tenía que hacer nada aquí.

Regina tenía las manos empuñadas, con una ceja levantada, el cuello elevado y esto la hacía ver más alta e imponente, el labio inferior temblaba levemente y tuvo que respirar hondo para impedir decir o hacer algo impropio.

-"Oh, usted es la madrastra de Emma, no pensé que fuera tan joven y hermosa"-

Emma rodó los ojos y en este momento solo tenía ganas de agarrar por el cuello a su amigo con sus manos, para hacer una imitación tipo simpsons. Justo ahora había escogido para aparecer, le había dañado el momento que estaba por tener, bendita suerte la de ella.

-Me puedes decir que quieres, Gina y yo estábamos viendo una película-

-"Noche de cine, me uno. Háganme espacio"-

Regina y Emma se miraron, sabía que su momento a solas se había dañado. Emma con la mirada trataba de pedir disculpa por la irrupción, le tomo sus manos entre las suyas y con el pulgar le acariciaba el dorso de la mano.

Ese simple acto tiro los muros de Regina y se olvido de todo alrededor, le devolvió el gesto y dejo una mano libre para acariciar la mejilla de Emma, esta profundizo la caricia buscando mas contacto de la mano. El pulgar de Regina iba de derecha a izquierda, con movimientos suaves.

Una sonrisa se dibujo en el rostro de Emma al sentir esa tierna caricia que le llegaba a lo profundo del alma, es que nadie se había tomado el trabajo de hacerlo, bueno ella tampoco lo había deseado de nadie.

Pero llegó Regina y derrumbo todas sus concepciones. Llegó con su mirada cálida y su sonrisa sincera, llegó para colorear lo que antes era gris, llegó para mostrarle que la vida era más que tareas monótonas sin sentido que hacen que pierdas el norte de existir, llego para demostrar que existe el vivir mas allá del sobrevivir que era lo que ella estaba haciendo.

Por su parte Regina sentía como su alma estaba desbocándose, sentía que piezas inconclusas en su vida estaban tomando forma. No existía su madre Cora para recriminarla, o su padre cobarde incapaz de contradecir a la matriarca.

En este espacio solo estaba Emma con su encanto juvenil, con su miedo de no ser aceptada, con esa presencia llena de tanto amor no demostrado, con esos vacios inesperados, con monstruos complejos pero sensibles.

Las dos compartían soledades, creadas de maneras diferentes. Una construida por un padre ausente, maltratador psicológicamente, con una madre que no estaba en los momentos más necesitados y que en incontables noches lloraba desesperada llamandola, buscando un consuelo a tantos inciertos, a tantos sin sabores que no tenían respuesta y que se basaban en el hecho de su existencia.

La otra tenía una soledad formada por rigurosas reglas, por demostraciones de amor erróneas, que solo hacían que anhela conocer la manera de ser tratada como una persona y no como un objeto de muestra. Cada noche miraba a las estrellas, creando cuentos en su cabeza que terminan con la ilusión de hallar para su corazón, una compañía constante, que le enseñara la forma correcta de amar y ser amada, que la viera a ella por quién es y no por quien debe ser.

Ahora aquí, estas dos soledades se unen no para acabarse sino para complementarse. Para demostrarse que hay otra manera, hay otra forma, de construir una historia.

Ya no había cabida para que una madre demandante proyectara sus sueños en su hija, como tampoco había cabida para que un padre frustrado, que solo encontraba una salida a un sufrimiento recriminando y maltratando.

Ya no más de esto, porque desde el instante en que se vieron sus destinos quedaron firmados y entrelazos, ahora les tocaba el momento de dejar de soñar, porque la realidad le permitía vivir momentos que ni en sus mejores sueños podrían descubrir.

A veces la ciencia no da todas las respuestas. A veces el método científico de comprobar cada teoría bajo hechos, no da las razones necesarias para explicar cómo dos personas en escaso tiempo pueden crear y sentir sentimientos tan intensos. A veces por ello solo es mejor sentir sin razonar, cuando se ha negado amor no se puede dejar pasar la oportunidad si está se pone enfrente, y no importa si se halla en algo moralmente incuestionable.

Porque se prefiere vivir con pasiones prohibidas que te lleven hacia el camino del verdadero amor, a vivir haciendo lo correcto pero bajo un mar de sufrimiento, cuando al final cada persona muere y es impotente mirar atrás y sentir vacio y soledad.

Eso fue lo que paso entre ellas con estas caricias, todo un mar de emociones. Fueron simples pero han venido del alma, vinieron con reflexiones y verdades no dichas.

-Neal debes irte ahora, no me importa si peleaste con tu novio Killian, ahora mismo necesito que te vayas.-

Emma habló de manera autoritaria, con una fuerza y determinación que jamás había utilizado, pero ahora mismo solo le importaba la hermosa y perfecta mujer que tenia al frente que le hacía sentir de todo.

18 años habían pasado tratando de llamar la atención de su padre y haciendo todo correcto, pero esta vez era diferente, esta vez iba a luchar, esta vez no se trataba de complacer a los demás, por primera vez se trataba de complacer y hacer algo por ella.

Neal se sorprendió muchísimo, es que esta no era la Emma tímida e insegura que preguntaba si cada paso que daba estaba bien, debía indagar que pasaba pero ahora era mejor que se marchara.

-"Bueno, listo me voy. Pero me tienes que contar que pasa cariño. Por cierto no estoy peleando con mi torroncito, se encuentra de pesca con su padre"-

Bastó un segundo que Neal cerrara la puerta, para que Regina se abalanzara a los labios de Emma. Ya no podían evitar, era irracional, insensato hacerlo pero "al diablo con lo correcto" las dos habían hecho en su vida siempre lo correcto y eran infelices, ahora era su oportunidad.

Los labios de Regina al hacer contacto con los de Emma fue como una explosión intensa, era el primer beso real que las dos daban en su vida, pero la inexperiencia no hizo su aparición con tanta pasión entre las dos.

Al principio el beso fue suave, solo con contactos de los labios. Suavemente se besaban, mientras las manos iban tomando vida propia, Regina pasó sus manos por la espalda de Emma y lentamente la iba acariciando, con sus uñas se aferraba a la tela de su blusa, enterrándolas a medida que el beso iba tomando más fuerza.

Luego pasó sus manos en el hueco que se formaba en la espalda baja, metió sus manos bajo su blusa para poder acariciarle la piel, necesitaba el contacto con urgencia, de repente Emma en un movimiento audaz introdujo su lengua en la boca de la morena y la sensación que sintió fue increíble.

Esto hizo que Regina arañara la espalda de Emma. Las hormonas rápidamente estaban tomando el control de la situación, todos los sentidos nublados, no había pensamiento coherente, solo la unión de sus cuerpos.

Regina pudo sentir los pezones endurecidos de Emma y esto hizo que gimiera en voz alta. Fue esto lo que las sacó de su trance.

Jadeando las dos se separaron, se miraron a los ojos oscurecidos por el placer, llenos de lujuria, de una fuerte excitación, de un fuego aplastante, las respiraciones estaban aceleradas, sus pechos bajaban y subían a un ritmo elevado.

Sabían que si seguían besándose iban a llegar al punto de no retorno.

Emma tomo las manos de Regina que se encontraban en su espalda, y la trajo a su boca y le beso uno a uno los nudillos, luego le besó la palma de la mano y su nariz hacia movimientos como si de un beso esquimal se tratara.

Regina acerco su boca al oído de Emma y en una voz muy sensual, profunda y ronca dijo:

-¿Quieres bailar?-

-Todo lo que quieras, siempre y cuando sea contigo-

-Coloca una canción en tu reproductor.-

-¿Una en especial?

-Contigo cualquier canción se hace especial.-Y le regaló una de esas sonrisas que pueden iluminar una habitación entera, una sonrisa Regina marca registrada.

Emma se dirigió a buscar su reproductor pero antes le dio un beso a su Gina, y luego le dio pequeños besos cortos, cada uno con una gran sonrisa, no querían separarse, por fin la rubia se iba a encaminar a buscar cuando la morena la jalo a sus brazos en un fuerte abrazo mientras le dejaba besos en el cuello.

Como no querían separarse, caminaron abrazadas muertas de la risa. Ninguna de las dos había experimentado semejante felicidad en toda su vida. Estaban llenas de alegría, de energía, de fuerza, de vitalidad, de todo.

El reproductor estaba en la mesa de noche. Aún envueltas en su abrazo, se inclinaron para que Emma pudiera coger el aparato. Se volvieron a poder derechas, mientras que la rubia con las manos en la espalda de la morena escogía una canción.

Emma escogió unas de sus canciones preferidas, sabía que no era precisamente de esas que se baila, pero la letra de la canción era ideal para el momento, los acordes de la guitarra y el piano empezaron a sonar.

"Regálame tu risa, enséñame a soñar con solo una caricia me pierdo en este mar. Regálame tu estrella, la que ilumina esta noche, llena de paz y de armonía, y te entregaré mi vida"

Sus cuerpos iban lento según la melodía de la canción. Regina le dio un giro a Emma, para luego estirar sus brazos y traerla de nuevo a su cuerpo. Sus frentes quedaron unidas y una sonrisa enorme estaba fijada en sus rostros.

"Haces que mi cielo vuelva a tener ese azul, pintas de colores mis mañanas solo tú navego entre las olas de tu voz y tú, y tú, y tú, y solamente tú haces que mi alma se despierte con tu luz tú, y tú, y tú". .

Emma rodeo la cintura de Regina porque era unos centímetros más alta, la morena paso sus manos alrededor del cuello, y su nariz quedó a la altura de la oreja de su rubia donde ésta podía sentir su aliento.

"Enseña tus heridas y así la curará que sepa el mundo entero que tu voz guarda un secreto no menciones tu nombre que en el firmamento se mueren de celos tus ojos son destellos tu garganta es un misterio"

Regina se alejo un poco para poder quedar mirando fijamente a los ojos de Emma, se perdieron en sus miradas, en la intensidad del momento, la morena levantó su mano derecha para acariciar la mejilla de su hijastra, ante este acto Emma cerró los ojos y la acerco más a su cuerpo.

"Haces que mi cielo vuelva a tener ese azul, pintas de colores mis mañanas solo tú navego entre las olas de tu voz y tú, y tú, y tú, y solamente tú haces que mi alma se despierte con tu luz tú, y tú, y tú.. y tú, y tú, y tú, y solamente tú haces que mi alma se despierte con tu luz tú, y tú, y tú.".

Bailaban como si no hubiera mañana, como si en todo el mundo las únicas habitantes de él solo eran ellas. Emma acariciaba el rostro de Regina con su nariz, sus labios se separaban para acompañar el recorrido, su labio inferior se arrastraba con fuerza y esto hacia que la respiración de su madrastra se detuviera por segundos largos para terminar en un suspiro.

"No menciones tu nombre que en el firmamento se mueren de celos tus ojos son destellos tu garganta es un misterio"

Emma suelta las caderas de Regina para tomar sus brazos y besarlo centímetro a centímetro. Empieza dándole un beso profundo en los labios, para luego besar su mandíbula, su cuello. Empieza el recorrido en su brazo, besando cada espacio.

"Haces que mi cielo vuelva a tener ese azul, pintas de colores mis mañanas solo tú navego entre las olas de tu voz y tú, y tú, y tú, y solamente tú"

La rubia llegó con su recorrido a las manos de la hermosa y sensual morena, repitió los besos que había hecho antes a sus nudillos, pero cuando llegó a un dedo especifico, el que llevaba el anillo de boda, se detuvo.

Conformé se acabó la canción, así mismo al ver el anillo el momento abruptamente también termino. Todos los conflictos al estar haciendo esto con su propia madrastra invadieron a Emma, esta solo podía pensar que una vez le había quitado a la esposa a su padre con su nacimiento y ahora está haciendo lo mismo con su segunda esposa, se la estaba robando aunque él no la quisiera era su esposa.

Regina logró ver la cantidad de emociones en los ojos de su hijastra. Vio como los ojos se le iban aguando y poniendo rojos. Emma se fue separando lentamente mientras que las lágrimas iban haciendo su aparición.

-¿Emma que pasa?, por favor no te arrepientas de esto, Emma espera...-

Rápidamente su hijastra había salido de la habitación, ella solo alcanzó a ver el cabello rubio por la puerta.

Regina se quedó estática, no sabía qué hacer. Hace un momento estaban felices sonriendo, besándose y acariciándose y ahora estaba en una habitación sola impregnada del olor de Emma.

Con la misma velocidad con la que antes la rubia había salido de la habitación, ella ahora lo estaba haciendo. Necesitaba decirle a Emma que no estaba sola en esto, tenía que recordarle la promesa que le hizo que ahora tomaba más fuerza.

Cuando subió se dio cuenta que todo estaba apagado, ya era muy tarde y todos los empleados debían estar durmiendo. ¿Dónde podría estar Emma?

Con este pensamiento empezó a buscar por toda la casa a Emma, se perdió varias veces, repetía los lugares sin quererlos porque aún no conocía la enorme casa.

Emma no aparecía por ningún lado, ¿"seria que salió de la casa"?. Estaba desesperada, se sentía impotente por no poder estar ahora con ella, le estaba rompiendo la promesa. Pero ella no se iba a rendir, iba a encontrar a su rubia costara lo que costara.

Así como Xena peleaba con todas sus fuerzas, ella iba hacer lo mismo por Emma, es que su rubia era su Gabrielle. Hasta eran una rubia con una morena, pero esto no importaba ahora, debía focalizarse y buscar a Emma.

Subió a su habitación y fue cuando se percató que David no había llegado y tampoco la había llamado. Si no fuera por el anillo en su mano, se olvidaría que estaba casada, la argolla era el único recordatorio que le pertenecía al menos legalmente a otra persona.

Escucho unos truenos y se dio cuenta que estaba lloviendo, pero la lluvia no iba a detenerla, recordó parte de su promesa "No importa el clima si verano o invierno es, si el sol hace su aparición o si la lluvia implacable amenaza"

Iba a mantener su promesa. Se asomó por la ventana para ver si la lluvia era fuerte y fue cuando la vio. Ahí en el medio del patio en plena lluvia estaba su rubia. Se encontraba completamente empapada y mirando el cielo.

Corrió rápidamente al patio para encontrarse con ella. Agradeció que todos en la casa estuvieran durmiendo o ausentes como David.

Llegó hasta el patio y se detuvo detrás de Emma. Le puso su mano derecha en el hombro para hacerla girar. Cuando ella se giró pudo ver las lágrimas que se confundían entre la lluvia, tenía los ojos rojos e hinchados.

Regina la abrazó con fuerza, para que sintiera que estaba ahí con ella. Luego tomó su rostro entre sus manos y le dio un beso profundo. En ese beso expresaba todos los sentimientos que estaba sintiendo y era su forma de decir que no estaba sola, que ella estaba ahí.

-Nunca pero nunca vuelvas a huir me escuchas. Sé que te has pasado toda tu vida sola y estas acostumbrada a tu soledad, pero te he hecho una promesa y pienso cumplirla, no importa las circunstancias óyeme bien, no importa las consecuencias, estamos JUNTAS en esto. Se acabaron los días en el que sentías que no tenias a nadie, o que nadie se preocupara por ti, ahora yo estoy aquí, contigo y no me voy a marchar.-

Regina la volvió a besar fuertemente, luego se separó y sus frentes quedaron unidas, se quedaron mirando intensamente mientras que las palabras que decía la morena acariciaban los labios de la rubia.

-Me he pasado la vida soñando con la persona que me hiciera sentir todo tipo de emociones. Antes de verte ya te esperaba sin saber quien eras, antes que nuestras miradas se cruzaran en la iglesia, cada noche pedía a las estrellas por ti, por esa persona increíble, maravillosa que me sacara del mundo gris al cual estaba obligada. El estar casada con tu padre no me va a impedir que estemos juntas, ahora que te he encontrado y te tengo a mi lado no te voy a dejar ir.-

Se unieron en un beso profundo, sus labios estaban en sincronía. Era como si hubieran sido creados para encajar, rápidamente sus lenguas se unieron y empezaron una danza armónica en sus bocas.

La lluvia caía implacablemente sobre ellas pero no les importaba, estaban juntas y eso era lo que importaba.

-Ni la amenazadora lluvia podrá separarnos. ¿Siempre vamos a estar ahí la una para la otra sin importar las circunstancias?- Preguntó la rubia.

-Siempre. Es una promesa.-

-Es una promesa.-

Se fundieron nuevamente en otro beso y la lluvia sirvió como testigo de su promesa.

Espero que les haya gustado, el beso no iba a suceder tan rápido porque según yo quería hacer todo en la línea de la realidad, pero con sentimientos intensos, se vale que después de 4 días se besen jajajja

Naty intente meter a Xena.

Espero sus comentarios al respecto sobre el capitulo, ya saben si veo interés hay actualización diaria, ayer estaban tan molestos por el no beso que nadie se fijo en lo de Reginasexual jajajajaj

Nos Leemos!