Decidieron darle a Nezuko un tour por la escuela, aunque ellos también estaban emocionados por ver todo lo que los Hashira habían organizado para recaudar fondos. Descubrieron con tristeza que los cupcakes de Mitsuri parecían haberse agotado, y la vicepresidenta no se encontraba en el puesto de entrada.
—Qué mal —murmuró Tanjiro cuando su hermana le soltó el brazo para ir a comprar galletas dulces—, Kanroji-san seguramente te caería bien si te la presentamos.
—Todo el mundo adora a la vicepresidenta-sama —coincidió Zenitsu con aires soñadores, sin embargo, rápidamente se recompuso y se acercó a pagar las galletas de Nezuko mientras añadía—, pero seguramente tú la vencerías en ser adorable.
Luego de haber sido presentados formalmente, Nezuko comenzaba a acostumbrarse a la personalidad del rubio, aunque no podía evitar creer que era invasivo y, algunas veces, incómodo.
El revuelo llamó la atención del cuarteto.
Inosuke soltó una carcajada antes de salir corriendo a ver qué era lo que tenía a tantas personas reunidas, y se abrió paso entre la gente justo a tiempo para verse salpicado por un líquido verdoso con un aroma familiar.
7.-Té verde
Dos coletas altas adornadas con broches de mariposas, algunos mechones cayendo a los costados de su rostro, ojos azules como el cielo vespertino y una sonrisa socarrona mientras la chica declaraba su cuarta victoria consecutiva.
—¡Aoi-chan!
La voz de Nezuko llamó la atención de la chica, quien sonrió levantándose a toda prisa para saludar a la recién llegada mientras Tanjiro y sus amigos se percataban de que aquella atracción estaba en manos del club de té.
—Oniichan —llamó Nezuko con una sonrisa radiante mientras se acercaba a ellos con la joven que había ganado el concurso—, ella es Kanzaki Aoi, de mi escuela.
—Mucho gusto —respondió el aludido haciendo una reverencia—, Nezuko me ha hablado mucho de ti.
—Somos buenas amigas, verdad, Nezuko.
—Ella me ayudó con mis reflejos para la clase de deportes, y además…
—¡Me mojaste la cara!
Por supuesto…
Inosuke se había quedado unos segundos pasmado, asimilando lo ocurrido. El olor del té verde le disgustaba como muy pocas cosas en la vida, y un buen chorro de aquel líquido había terminado manchando su rostro cuando Aoi vertió el contenido contra su contrincante.
El pasmo había cedido el paso a la confusión, la confusión al reproche, y ahora Inosuke temblaba con los puños apretados, emitiendo un aura que hizo a varios retroceder tímidamente.
—Fue tu culpa —espetó secamente Aoi de regreso—, por algo están pintadas las líneas en el suelo y los letreros de restricción, para que no pase la gente y evitar accidentes —y algo en el rostro de Inosuke le hizo sonreír socarrona, antes de rematar—, llegaste muy lejos en la vida para no saber leer.
—¡Oye tú…!
—¡Resuelvanlo compitiendo!
El grito de Nezuko llamó al silencio. Los cuchicheos se apagaron al instante. Pero si la joven Kamado conocía a su amiga lo suficiente...
Mejor no arriesgarse. ¿No?
Aoi sonrió divertida, asintiendo.
—No puede ni leer, no creo que me gane en esto.
No esperó una confirmación del reto, tomó asiento tras la mesita mientras los vasos de bambú eran rellenados con té verde y la gente volvía a reunirse en torno a los muchachos.
Inosuke se sentó frente a ella, mirando confundido la mesa.
—Te explico lento para que entiendas —canturreó Aoi divertida, consiguiendo que una vena le saltara en la frente al muchacho—, trata de tomar un vaso.
Inosuke le dedicó primero una mirada de confusión antes de obedecer, pero rápidamente, la mano de Aoi cubrió la superficie, impidiéndole levantar el bambú de la mesa.
—Te acabo de bloquear —explicó la chica con arrogancia—, si logro cubrir los vasos antes de que los levantes por completo de la mesa, ya no puedes usarlos, y tienes que ir por otro.
—Eso es fácil —espetó Inosuke con una sonrisa radiante, buscando el siguiente vaso con la otra mano.
Sin embargo, el té rápidamente cubrió el rostro del muchacho, arrancándole un jadeo y una serie de reproches. Tanjiro y Zenitsu tuvieron que detenerlo cuando amenazó con levantarse de su sitio, mientras la chica colocaba el vaso bocabajo y sonreía más tranquila.
—No es fácil, porque mientras buscas vasos tienes que bloquear a tu oponente. Si logras levantar un vaso de té, bueno, ya lo viste. A ver si puedes vencerme, lento.
.
Los chicos del club de cocina prometieron a Mitsuri hacerse cargo de la venta de postres y le pidieron que se tomara unos minutos. Sus medias blancas habían sido manchadas por el buttercream que saltó cuando los cupcakes impactaron contra el asfalto, y ella asintió agradeciendo, conteniendo con mucha dificultad las ganas de llorar.
No fue hasta que llegó a los bebederos del patio trasero cuando pudo por fin llorar en paz.
Le había pedido a Iguro que se retirara para llegar a tiempo a la exhibición de insectos del club de biología, y tuvo que contener las ganas de llorar ahí cuando el muchacho se retiró sin decir nada. Ella habría adorado que Iguro se quedara a su lado y le consolara luego de aquella horrible mañana, pero entendía mejor que nadie que no podía dejar sólos a sus compañeros de club, así que aguantó lo mejor que pudo hasta que se quedó sola por fin.
(Hitori ya nai yo - Kaichō wa maid-sama!)
Ahí, sentada en las jardineras mientras se limpiaba las lágrimas de las mejillas, pensó que podría pasar un rato desahogando su frustración y que nadie la molestaría. Por supuesto le tomó por sorpresa escuchar pasos dirigirse a ella, y le sorprendió todavía más encontrarse con la figura de Iguro, que tenía el rostro vuelto al costado mientras le tendía un paquete.
—Iguro… san…
Le tomó un par de segundos más comprender, reaccionó estirando las manos y recibiendo el paquete mientras Iguro se sentaba a su lado sin decir nada.
La chica imitó el mutismo de su compañero y despegó la cinta del papel con cuidado.
Verde…
Del mismo tono de verde que su cabello…
Lentamente (o tal vez sólo Iguro vio la escena en cámara lenta), Mitsuri sacó las medias verdes de aquel paquete improvisado, y poco a poco su gesto se fue llenando con una sonrisa radiante que hizo resplandecer las lágrimas en sus mejillas.
—Obanai…
El muchacho tuvo que voltear el rostro a toda prisa al ver a Mitsuri quitarse los zapatos, sus largas piernas quedaron expuestas un segundo, y él a duras penas pudo ocultar el sonrojo a pesar del cubrebocas y la bufanda, puesto que la sóla idea de ver la piel de la joven a su lado…
Mitsuri se puso de pie frente a él, mirándose las piernas con una sonrisa infantil y con ganas de llorar, pero esta vez con motivos diferentes. Trató de ver diferentes ángulos, giró un poco sobre sí misma, observó sus pantorrillas y levantó una pierna un poco, haciendo a Iguro volver el rostro de nuevo mientras pasaba saliva con dificultad.
Y después los cabellos de Mitsuri le hicieron cosquillas en la nariz.
La chica hacía una pronunciada reverencia que ocultaba sus lágrimas y su sonrisa.
—¡Arigatto!
Su voz ahogada, hizo que el muchacho sonriera suavemente, asintiendo una vez.
—Quería entregarte esto cuando… no importa —se cortó al final, levantándose y sacudiendo su ropa—, te quedan muy bien.
—Prometo cuidarlas mucho.
—No lo hagas —interrumpió secamente—, si se maltratan te regalaré otras iguales.
Le costó mucho trabajo, aunque sería mentira decir que sólo a Mitsuri. Ambos reprimieron lo mejor que pudieron las ganas de lanzarse a los brazos del otro, desviaron la mirada con sonrisas bobaliconas, y luego Iguro ofreció su brazo a la vicepresidenta.
—Vamos a desayunar, tú no has comido, y sé que cuando…
Lo interrumpió el sonido de su estómago. Mitsuri se ruborizó ante los ruidos que salían de su abdomen y trató de disculparse, pero la sonrisa reflejada en los ojos del muchacho le dieron un poco de calma.
—... te estresas —continuó como si no hubiera habido interrupción—, te da mucha hambre. Ven. Te invito yo.
.
(Omae wa moe - Shayne Okor)
—¡Otra ronda!
—Inosuke, tranquilo —pidió Tanjiro divertido ante la situación.
La camisa de su amigo tenía manchas verdes por todos lados gracias a las salpicaduras de té, y su cabello goteaba de vez en cuando. La mirada fiera que le dedicaba a Aoi no era suficiente para intimidarla, cuantas más veces lo derrotaba, más engreída se ponía la chica.
—¡Kamaboko Gonpachiro! —El grito de Inosuke puso a todos en firmes y en alerta, incluso Zenitsu y Nezuko se refugiaron detrás de Tanjiro.
—¡Sí! —Respondió este sin pensarlo.
—¡Ven y derrota a esta bruja y luego me dices que me calme!
—¡Sí!
—Ara, ara —las miradas de todos cayeron sobre la voz dulce que pronunció aquella expresión, porque aunque sabían quién era la persona que más la pronunciaba en el instituto, aquella entonación cantarina no tenía nada que ver con la voz aguda de Shinobu—, ¿están jugando vasos de té? Podríamos intentarlo, Kanao.
Tanjiro hizo contacto visual con la aludida, ni siquiera se percató de la presencia de Kanae a diferencia del resto. Los estudiantes presentes sonrieron ante la visión de la antigua representante del comité. Los de segundo y tercero incluso se acercaron a saludar.
No Tanjiro, que primero no conocía a Kanae, y que segundo estaba feliz de ver a Kanao ahí, decidió ignorar la presencia de la universitaria y centrar su atención en la joven de coleta que había desviado la mirada por la pena.
El muchacho pasó saliva con dificultad antes de acercarse a su nueva amiga y sonreír inocente antes de hablar.
—Pensé que no habías venido a la escuela.
La respuesta de Kanao apenas se alzó por encima del bullicio, y Tanjiro tuvo que deducir el mensaje sólo con las palabras "hermana" y "recorrido".
Por supuesto. A Kanao la llamaban tsuguko de Shinobu, la mayor parte del tiempo como una manera de molestarla. Si Kocho Shinobu era la hermana mayor de Kanao, por supuesto también lo era la legendaria Kocho Kanae…
Y sí, legendaria por su belleza.
Pero no. Tanjiro apenas fue consciente de su presencia y sonrió para Kanao, feliz de verla por fin.
—Kanao —llamó la mayor mirando a la distancia, con aires distraídos que consiguieron poner nerviosa a la más joven—, ya casi tengo que retirarme, pero me parece que vi a un amigo. ¿Está bien si te dejo por aquí un momento?
—Etto…
—No me demoro mucho —prometió mirando a su hermana pequeña antes de besarle la coronilla y tratar con ese gesto de infundirle valor—, juega una ronda para matar el tiempo, ¿sí? Yo invito, tú siempre has sido buena en este juego.
—Nadie querrá hacer par conmigo —musitó la chica mientras su hermana sacaba el monedero de su bolso.
Kanao a pesar de ser tímida era una líder nata, pero ser la hermana menor y protegida de Shinobu había creado cierto halo a su alrededor.
—Yo puedo jugar —se ofreció Tanjiro a toda prisa—, no soy muy bueno, y posiblemente no seré una gran competencia, pero puedo intentarlo.
Nezuko alternó miradas de su hermano a Kanao ida y vuelta un par de veces antes de tirar de la manga de Zenitsu para obligarlo a agacharse un poco y poder hablarle al oído.
—¿Quién es esa chica?
—No lo sé.
—¿Por qué mi hermano le gusta tanto?
—¡¡¿Eh?!! ¿¿Le gusta??
Sirvieron los vasos de té y Kanao rápidamente bloqueó los intentos de Tanjiro por tomar la delantera.
Aunque al principio se notaba el nerviosismo de ambos, cuando ganaron un poco de velocidad Kanao se enfocó en los vasos de bambú y comenzó a disfrutar aquella contienda.
—No lo está atacando —dijo seriamente Nezuko, consiguiendo que Zenitsu prestara atención a ese hecho—, sólo bloquea a mi hermano.
Tanjiro se acostumbró rápido al patrón de Kanao, y justo cuando creyó que podría levantar un vaso, la joven tomó justo el recipiente que había bloqueado, y bañó la camiseta del muchacho.
Abrió los ojos, pasmada, a punto de soltar una retahíla de disculpas cuando Tanjiro soltó una risa ligera, sacudiendo un poco el rostro y limpiándose las mejillas.
—Eres rápida. ¿Jugarás en serio conmigo?
Una sonrisa creación en el rostro de la joven, quien asintió una vez, comprendiendo que también Tanjiro se había estado conteniendo.
Las manos de ambos muchachos comenzaron a moverse más y más rápido, Aoi sonrió con orgullo, asintiendo con aires de superioridad.
—Nadie le gana a mis primas en este juego —dijo ufanándose de la gracia con la que Kanao bañaba por segunda vez a Tanjiro, y recordándole a Inosuke que estaban en medio de una competencia.
Volvieron a lo suyo, y la gente no supo a dónde mirar por varios minutos más, puesto que la velocidad a la que Aoi bloqueó todos los intentos de Inosuke, sólo se comparó con la velocidad a la que Kanao bañó a Tanjiro por tercera vez.
—Revancha —pidió Tanjiro sacando una moneda y sonriéndole a Kanao, quien asintió una vez.
Y en el primer bloqueo, la gente volvió la atención a la mesa de Aoi, puesto que Inosuke se había levantado a dar saltitos de celebración luego de bañar a la joven con el té.
Ella sacudió las manos con fuerza para quitarse el líquido de encima mientras el muchacho celebraba su triunfo.
—Todavía te falta hacerlo otra vez para vencerme en esta ronda —acotó Aoi con desagrado y el orgullo herido.
—¿Bromeas? —Las manos de Inosuke golpearon la mesa y él agachó el rostro hasta la altura de Aoi con una sonrisa arrogante—, sin duda alguna me vas a ganar otra vez, esto ya se siente como una victoria para mí.
—Si insistes —espetó la chica antes de lanzar el tercer vaso de té a la cara de su oponente.
Zenitsu retuvo a Inosuke mientras Aoi se levantaba indignada, y no dio su brazo a torcer cuando su amigo trató de liberarse con más fuerzas.
—Déjala, Inosuke. Ya le ganaste una.
—Es una malcriada, me tomó desprevenido. ¡Eso es trampa!
—¡Déjala irse! De todos modos no deberías tratar así a las chicas, por eso nadie te quiere.
Y aunque Nezuko consideró seriamente divertirse con el debate de sus nuevos amigos, un vistazo rápido a la mesa de su hermano reveló que acababa de levantar un vaso sin que Kanao pudiera bloquearlo.
Cámara lenta.
Tanjiro tuvo dos segundos para percatarse de que estaba a punto de arrojar té verde al rostro de Kanao, que tenía los ojos y la boca muy abiertos. ¿No sería eso muy grosero de su parte?
Desvió justo a tiempo la trayectoria de su vaso y lo equilibró en la coronilla de Kanao, retrocediendo a toda velocidad, aliviado de haber evitado el derramamiento de té.
—¡Perdón! —Su exclamación conmovió a varios e hizo reír a Kanae, que se había acercado discretamente seguida de Sanemi—¡No era mi intención derramar el té sobre ti!
Kanao pasó saliva con dificultad antes de bajar el vaso hasta la mesa de nuevo, pero una sonrisa amable y una negativa lograron tranquilizar a Tanjiro.
—¿Jugamos el desempate?
