¡Hola chicas! Aquí está el capitulo esperado, son 2720 palabras de puro amor intimo (PORN) Espero que esté a la altura de sus expectativas porque sinceramente me he matado haciéndolo para que quedara bien. Sin más palabras disfruten. Este capítulo es patrocinado por la hora porn del grupo de whatsapp swanqueen.
Antes la renuncia que los personajes le pertenecen a los dos idiotas, pero la historia si es mía, ya me gustaría ver en la serie una escena así jajaja.
CAPITULO 7- "EL PUNTO DE NO RETORNO".
No habían terminado de cerrar la puerta cuando ya se habían abalanzado la una sobre la otra, sus labios se devoraban entre sí. Emma al ser la más alta, agarró a Regina por la cintura para que está envolviera con sus piernas la cintura de la rubia.
Emma abrió el camino a la habitación, deteniéndose sólo cuando la parte posterior de sus rodillas golpeó la cama.
Regina bajó la cabeza, apretando los labios de Emma de pronto se separó de su lengua mientras que ponía a su rubia cerca de ella, tarareando en su boca como manos recorrían su cuerpo.
Rompiendo el beso ella le quitó la chaqueta a Emma, dejándola caer al suelo seguido de su camisa. Sus manos recorrieron a lo largo de su abdomen musculoso luego alrededor de la espalda, sus dedos hicieron un trabajo rápido para quitar el sujetador de Emma. Sus dedos se vuelvan a pastar sobre sus senos recién expuestos.
Emma se quedó sin aliento, se aferra a la blusa de seda de Regina con su puño mientras que dedos tan hábiles se burlaban de sus pezones. Sus párpados se cerraron mientras ella se echó hacia atrás en la cama. Emma se arrastró de nuevo cuando los labios de Regina la persiguieron, hasta que estuvo en su espalda contra las almohadas, con Regina extendiéndose sobre ella.
Regina besó el cuello de Emma, su garganta; tirando de la piel suave en la boca de la manera que ella sabía que le gustaba, bromeando justo debajo de su oreja haciendo que las piernas largas se envolvieran firmemente alrededor de su cintura.
La mano de Emma se deslizó por la espalda de Regina, furtivamente bajo la blusa, sin sujetador... pero ella sabía que al verla por primera vez, sus pezones duros y luchando contra el material de la camisa que fue sin duda demasiado ajustado y escotado, no es que Emma se quejaba.
Ella deslizó sus manos por la parte posterior de pantalones negros de Regina, suspirando mientras sentía los músculos firmes; tan suaves, firmes y perfectos.
Regina besó suavemente, luego con mayor intensidad, como si estuviera tratando de quemar la memoria de la boca de Emma en su memoria.
"Lento". Emma susurró, guiando las manos de Regina de sus pechos. Ella observó como la mujer mayor exprimía suavemente, cada vez que la presión se incrementó también se incrementaba entre sus piernas un palpitar. Podía sentir sus deseos creciente, empapando a través de su ropa interior, y pronto sus caderas estaban empujando hacia arriba en un intento de encontrar Regina.
Regina no logró ahogar el gemido cuando una mano agarró su trasero, la otra burlarse de ella a través de su ropa interior ya mojado. Ella sacudió sus caderas en el tiempo lo que la hizo jadear entre sus besos calentados.
Emma se apartó, sus dedos torpemente tratando de desabrochar sus pantalones vaqueros.
Parecía que la lujuria se había apoderado de ellas y todo estaba pasando muy velozmente. Fue Regina la que se detuvo y cogió las manos de Emma antes que se desabrochara los pantalones.
-Tenemos todo el tiempo, como tu dijiste hagámoslo lento, no hay prisa. Te Amo Emma Nolan y te voy hacer el amor dejando mi huella en todo tu cuerpo.
Emma no pudo emitir palabra alguna, la lengua de Regina le invadió la boca, pero a diferencia de antes, ahora era movimientos lentos, disfrutando cada segundo del placer que le brindaba esos besos.
Regina continúo con el trabajo que había dejado la rubia a medias. Era un poco difícil sacarla de pantalones vaqueros, pero logró desabotonarlo y poco a poco ir bajándolos, sus uñas arañaban cada centímetro de piel que quedaba al descubierto.
Pudo ver que Emma tenía ropa interior roja de encaje, a juego con el sostén que antes le había quitado pero que no se detuvo a detallar. Podía sentir el calor que emanaba de su entrepierna.
Ella se puso de pie a un lado de la cama y Emma se incorporo extrañada preguntándose porque Regina se había ido de la cama. Un sentimiento de miedo le invadió preguntándose si tal vez Regina se había arrepentido.
Pero la morena cogió su celular y puso una lenta canción de jazz instrumental. Lentamente empezó a menear sus caderas y con la parte de arriba al descubierto se contoneaba lento, con una sensualidad increíble.
A Emma se le hacía agua la boca con cada movimiento de la morena. Regina empezó a tocarse los senos con el ritmo de la canción, bajó sus manos al abdomen y descendió a quitarse el pantalón negro que tenia.
Era extra sexy ver a Regina haciendo eso, cuando se quitó el pantalón una fina ropa de encaje hizo su aparición, era negra con trasparencias y mayas a juego.
Con una mirada depredadora se iba acercando a la cama. Cuando estaba a milímetros de Emma se quito su ropa interior y quedo desnuda por completo.
Un cuerpo de muerte lenta tenía esta mujer, era un espectáculo para la vista. Sus senos eran de la medida perfecta, ni muy grandes ni muy pequeños. El color de piel era de un tono que ni los mejores pintores podrían lograr captar el color exacto.
Regina se subió a la cama y empezó a besar a Emma con intensidad, sus manos le iban quitando la ropa interior que las separa para que sus cuerpos se sintieran sin ninguna barrera, Emma le ayudó en esa tarea y por fin ya estaban las dos desnudas.
Regina besó la mandíbula de Emma, para poder llegar a su oreja, luego pasó al cuello, una de sus partes preferidas y empezó a lamer, para luego mordisquear y succionar. Cuando dejó una marca visible pasó a los pechos de Emma.
La rubia arqueó la espalda cuando sintió la boca de Regina en su pecho derecho, la morena intercalaba las lamidas, las succiones para luego suavemente tomar el pezón rosado entre sus dientes y jalarlo con suavidad.
Luego pasó al otro pecho para darle la misma atención. En este punto Emma sentía las cataratas del Niágara entre sus piernas.
Mientras Regina tenía el pezón izquierdo en su boca, su mano derecha acariciaba el seno derecho, sus pulgares jugaban con el pezón erecto, lo estiraban para luego exprimirlos.
Después de un buen tiempo de estar en los pechos de la rubia, La morena empezó a dejarles besos por el abdomen bien tonificado de Emma, producto de la natación.
Le metió la lengua en el ombligo, mientras que las manos le acariciaban las marcas de los abdominales.
Regina medio rozo el clítoris de Emma con sus labios, pero aún no era el tiempo para saborearla por completo. Primero debía besarle cada centímetro del cuerpo de su amante.
Beso los muslos internos pasándole la lengua y mordiendo. Ella pretendía dejar su huella en todo el cuerpo de su amor. Cuando llegó a los pies le beso cada dedo y con un movimiento, le indicó a Emma que se diera la vuelta.
La morena no se lo había confesado a la rubia, pero hacia meses que estaba investigando la manera correcta de como complacer a una mujer, y aunque en todos los sitios decían que eso se siente y que solo se tenían que dejar llevar, ella quería darle lo mejor a su rubia y por eso se esmero en leer y ver todo lo que pudo referente al tema.
Hasta leyó una novela titulada trece horas de Meghan O'Brien, que trata sobre dos mujeres que se quedan atascadas en un ascensor, una strippers y la otra adicta al trabajo, entre ellas la química es inmediata y después de pocas horas estaban teniendo sexo en el ascensor.
Sin duda alguna lo que leyó le hizo pensar todo lo que quería hacer con Emma, y alguna que otra cosa del libro quería experimentar junto a su rubia.
Al voltearse Emma, la morena empezó a besarle las pantorrillas y sus manos le apretaban las nalgas, la rubia se retorcía de tanto placer que esas caricias y besos le estaban produciendo.
Cuando la boca de Regina hizo contacto con el trasero de Emma, cada poro de su piel se puso de gallina, un fuego intenso le recorría por el cuerpo, y el palpitar entre sus piernas cada vez se hacía más insoportable.
Los besos continuaron por la espalda, las uñas arañaban toda la piel a su paso. Cuando los labios hicieron contacto en el oído de Emma, esta se estremeció y más cuando escucho la voz ronca de su amada.
-voltéate Emma que voy hacerte mía, serás mi mujer por completo.-
Emma obedeció y su espalda quedo por completo pegada al colchón.
Regina unió sus bocas y se fundieron en un tierno pero profundo beso, las lenguas se movían en círculos. Las manos de Emma pasaron por toda la extensión de la espalda de la morena para quedarse en su trasero y empezar un movimiento rítmico con sus caderas.
Regina se separo solo un poco, para dejar besos regados por la mandíbula, cuello, pechos y estomago.
Al llegar al centro de Emma, tomo su clítoris en su boca y lo succionó. A su nariz llegaba el olor de la excitación de Emma y la estaba embriagando, quería que Emma estuviera totalmente lubricada para que cuando la penetrara con sus dedos no le doliera casi.
Le abrió con sus dedos los pliegues de los labios genitales, y su lengua se hundió dentro de Emma, primero en movimientos circulares y luego dentro y fuera como penetrándola.
Emma estaba que explotaba con tantas sensaciones que estaba sintiendo, su cuerpo era la definición exacta para altas temperaturas ya que se sentía como si estuviera ardiendo tanto por dentro, como por fuera.
Sus caderas buscaban el rostro de Regina para profundizar más. Instintivamente abrió más sus piernas para darle más acceso a la morena.
Regina siguió con su tarea mientras que sus manos acariciaban los pechos de la rubia, y su nariz rozaba el clítoris.
Todas estas sensaciones llevaron al borde a la rubia. Ella sintió como si un cumulo de energía se agrupara en su vientre y grito muy fuerte cuando esta energía quería salir de su cuerpo con una fuerza abrasadora.
-Oh Reginaaaaa, me pasa algo, Regina voy a explotar, Reginaaaaaaa-
La morena sintió como un líquido caliente invadía su boca, sabia un poco salado pero, lamio y succiono hasta dejar limpia a su rubia. Que Regina succionara de esta manera despertó de nuevo la excitación en Emma y quería más.
Regina subió, hasta quedar a la altura de la boca de Emma y el beso. El sabor de Emma se mezcló con el beso y Regina gimió cuando sintió la mano de su amada rozándole su clítoris, y aunque ella estaba muy excitada todavía no había terminado su labor.
Bajó sus manos hasta la vagina de Emma y con las yemas de sus dedos le acariciaba la entrada. Primero le introdujo un dedo lentamente en la abertura de la rubia, dentro y fuera muy despacio. Emma estaba tan mojada que esta invasión no le causaba problemas.
La morena le introdujo otro dedo y profundizo lentamente dentro de Emma, iba despacio para que su amada se lograra acostumbrar a sus dedos. Regina empujó un poco más y sintió como el himen de la rubia se rompía. Sangre le corría por la mano pero a ella no le importó y siguió con sus movimientos lentos.
Emma solo sentía un poquito de dolor, sus amigas le contaban que la primera vez era muy dolorosa y que no se disfrutaba nada, Pero ella solo sentía placer y Regina estaba siendo tan delicada que no la lastimaba.
Un placer nuevamente se acumulo dentro de Emma, la energía de antes de nuevo hizo su aparición y la explosión se volvió a dar. La rubia abrió los ojos y se encontró con la mirada llena de amor, adoración y ternura de Regina. Como pudo se incorporo y beso a Regina profundamente transmitiendo todo el amor que sentía por ella.
-Regina te amo, te amo, te amoooo… Me has hecho sentir cosas que jamás pensé sentir, quiero hacer lo mismo que me has hecho a mí, y transmitirte con caricias todo este gran amor.-
- También te amo mi amor bello, y me has hecho tan feliz al confiar en mí y dejarme tu cuerpo, déjame lavarme las manos y soy toda tuya.-
En esos momentos Emma vio la mano de Regina con un poco de sangre y un gran rubor cubrió las mejillas de la rubia y por pena apartó un poco su cara de la morena. Regina se dio cuenta de esto y con la mano limpia le tomo la barbilla para que girara la cara.
-Amor, no te preocupes, no tienes nada de qué avergonzarte. Es totalmente normal que esto suceda. Al desgarrarse el himen las mujeres sangran o al menos la mayoría, otras no sangran, pero sigue siendo normal. Voy al baño y regreso enseguida, me muero por ser tuya.-
Regina fue al baño y como prometió regresó enseguida. Se acostó en la cama y Emma tímidamente se puso sobre ella.
Se besaron suavemente sin ningún afán. Las caricias de Emma al principio fueron débiles e inseguras pero al notar las reacciones del cuerpo de Regina y por los gemidos emitidos sabía que estaba haciendo las cosas bien.
La rubia se posó en la clavícula de su madrastra y succiono y mordió esta parte, sabía que esto le encantaba a la morena.
Luego pasó al seno izquierdo de Regina, por sus encuentros pasionales de antes sabia que este era el más sensible de los pechos. Lo tomó en su boca y empezó a chupar ávidamente, mientras que con su mano exprimía suavemente el otro seno.
Un sonido parecido a un plot se pudo escuchar cuando soltó el pezón que estaba chupando, luego sus labios estiraron el pezón, para finalmente que su lengua lamiera la zona.
Regina estaba muy pero muy excitada, al hacerle todo eso a Emma, su entre pierna se había mojado muchísimo, es mas por un momento pensó que iba a tener el tan famoso orgasmo de solo ver las reacciones de Emma al ella tocarla.
-Emma, te necesito, abajo.-
La rubia siguió la indicación y dejando besos regados por el abdomen, llegó a la parte donde la necesitaba su amante.
Empezó imitando las acciones previas de Regina y succiono el pequeño botón rosa que era el clítoris de Regina en su boca. Luego con sus dedos abrió los labios vaginales y metió la lengua en la abertura de la morena, mientras que con sus dedos jugaba con el clítoris de su mujer.
Estas acciones tenían loca de placer a Regina quien arqueaba la espalda y gemía audiblemente, la verdad es que la morena era muy vocal.
Emma quería ver el rostro de Regina cuando llegara así que fue subiendo por el cuerpo de la morena hasta llegar a sus labios y la besó profundamente.
.- Dime si te hago daño.-
-Confío en ti, no me vas hacer daño.-
Al ver la duda de la Rubia, Regina tomo la mano de Emma y la llevo hasta su centro.
Emma delicadamente primero introdujo un dedo en la abertura de Regina y lo giraba lentamente, a ver que no le dolía y que la respiración era más pesada, introdujo otro dedo y lo fue hundiendo muy lentamente para no hacerle daño.
Sintió como algo le impedía seguir, así que hizo solo un poco de fuerza, sintió como un liquido le recorría la mano, bajó la mirada y vio que era sangre, se asustó por un momento pero recordó que Regina le había dicho que esto era normal, así que siguió con lo que estaba haciendo.
Sus penetraciones eran suaves para no dañar a Regina, cuando sintió que Regina se contraía en sus dedos, supo que iba a llegar.
-Amor mírame.-
Regina abrió los ojos y se encontró con los ojos verdes lleno de tanto amor, que esto unido a todas las sensaciones que estaba sintiendo por su cuerpo, le dio paso a que algo que le recorría como brasa ardiendo saliera, dándole pasó a una sensación de libertad y paz.
-Emma te amooooo, oh Dios, ohhhh.-
La rubia salió lentamente de Regina, y vio como la morena respiraba con dificultad, dándole tiempo a que se recuperara fue al baño a lavarse las manos.
Cuando regresó encontró a la morena durmiendo plácidamente, así que se acurruco a su lado envolviéndola entre sus brazos, y con una gran sonrisa también cayó dormida.
Bueno ¿Qué tal? Espero leer comentarios al respecto del capítulo, una pregunta ¿hay alguna lectora colombiana?, es que no conozco a otra seguidora swanqueen en mi país :'(
Dejen sus opiniones o críticas respecto al capítulo. (Más comentarios más rápido actualizo)
¡Nos leemos!
