Ha sido mucho tiempo desde que estuve por acá más específicamente tres años y dos meses desde la última actualización, siendo sincera pensé borrarla, pero al leer sus comentarios ustedes no se merecen eso y la historia tampoco, en ese sentido tratare de actualizar cada semana.
También quise actualizar porque es mi cumple, es mi regalo.
Las cosas no han cambiado y los personajes lastimosamente le siguen perteneciendo a los dos idiotas arruina historias.
Capítulo 9- Bautizando la casa
Sentir que por fin eres libre después de toda una vida bajo reglas es algo muy difícil de explicar, es esa sensación de felicidad cuando eres niño y te dan el regalo que tanto pediste, cuando vas al mar por primera vez y te quedas maravillado por su inmensidad, al jugar estás corriendo y el viento en tu cara te da una sonrisa que no puede desaparecer.
Eso es lo que sentía Regina mientras estaba con Emma lejos de todo, estaban en su pequeño mundo, mientras que su rubia la tenía en sus brazos y miraban como las aves volaban alrededor del pequeño lago, había un silencio reconfortante donde las palabras sobraban y la comodidad lo decía todo.
Las manos de Emma daban pequeñas caricias al abdomen terso de Regina, su nariz rozaba el cuello de la morena con movimientos de arriba abajo, las yemas de los dedos de Regina dibujan un circulo en los brazos tonificados de su novia produciendo un reflejo pilomotor más conocido como la piel de gallina, este fenómeno se da al sentir frio, temor, nostalgia o como en este caso placer.
Las amantes estaban descansando después de una larga rutina de hacer el amor, las hormonas dormidas por tanto tiempo habían despertado de una manera arrolladora, si fuera un desastre natural podría ser comparado con un tsunami, un tsunami lleno de pasión, con olas gigantes de orgasmos uno tras de otro.
Pero este descanso estaba llegando a su fin, cada toque era abrasador para estas mujeres que apenas estaban descubriendo las ventajas de la intimidad, e inocentes caricias como las que se estaban dando, abría las puertas al erotismo inacabable de una pasión prohibida, alimentada por el amor más puro entre dos buenas mujeres golpeadas por dogmas sociales y falsas morales.
-Emma cariño ¿qué partes de la casa todavía nos faltan por bautizar? - preguntó Regina tragándose un gemido al sentir la lengua habilidosa de su amante cubriéndole el cuello y dando lamidas profundas en su oído, mientras sus manos tomaban camino hacia sus pechos, amasándolos suavemente, pero con una pasión que la consumía por completo.
-Ya estuvimos en la cocina, la sala, dos de los cuatro cuartos de invitados, eso nos deja con el resto de cuartos, las escaleras, el piso de abajo y si no entramos ya nada de eso importará porque te hare mía en este instante- Dijo la rubia mientras le daba la vuelta a su hermosa morena.
La pasión era tan sofocante que se podría pensar que había un interruptor y en este momento estaba totalmente encendido, las manos vagaban por todo el cuerpo, las piernas estaban entrelazadas y no se sabía que extremidad le pertenecía a cada una.
-¿Cuál es la posibilidad que llegue alguien acá?- Preguntó Regina.
-Muy remotas, acá solo vengo yo y los trabajadores no se acercan mientras que yo este acá, así que te puedo hacer mía y puedes gritar mi nombre tan alto como puedas y nadie te escuchará, estas oficialmente secuestrada Sra. Mía. -
-¿Soy tuya? -
-Mia y de nadie más, hoy y siempre. -
-¿Siempre?-
-Es una promesa. -
Estando tranquilas de que nadie las molestará se dejaron llevar por la pasión que cada vez era más difícil de controlar. Emma le quitó la bata a Regina que era lo único que la separaba de la desnudez de la morena, y luego se quitó la suya quedando así las dos desnudas en el pequeño muelle del lago.
Si alguien se pusiera analizar pensaría que ese muelle posee magia, tiempo atrás había sido testigo de un beso lleno de pasión, ira, nostalgia y amor de dos jóvenes cuyos destinados se había encontrado de nuevo bajo una torrencial lluvia, ahora era testigo del amor de dos mujeres consumidas por un inmenso amor con una pasión prohibida y un fuego entre sus piernas el cual no daba espera. Era la magia del lugar o el capricho de una autora romántica obsesionada con una escena de una película, hay preguntas sin respuestas.
Regina estando abajo utilizaba sus manos para sentir más cerca de su amor, quería fusionarse, ser una sola carne con un solo cuerpo, este era la clase de amor que esperaba, una unión tridimensional de espíritu, alma y cuerpo.
La rubia besaba profundamente a su amante, las lenguas compartían una danza rítmica de idas y venidas, las manos recorrían la cintura hasta llegar a los pechos rellenos de la morena dándole toques firmes, mientras los pulgares se entretenían con los pezones.
Como si de capricho del destino o de una autora nuevamente nunca sabremos, empezó a llover, las gotas de lluvia celosas por el amor de estas mujeres quisieron unirse dando un toque nuevo y exótico al momento.
Regina lamia las gotas del cuello de Emma intercambiando entre lamidas y suaves mordiscos, mientras que su mano izquierda descendía al trasero y la derecha a la vagina de su amante. La rubia se estremeció por esta astucia, pero rápidamente igualo el terreno.
La morena hundió dos dedos dentro de su pareja ganándose un gemido de satisfacción, los metía y enrollaba como haciendo un movimiento cuando uno llama a alguien, esto lo había aprendido recientemente, que su amante tenía el punto g en esa ubicación y era más fácil hacerla llegar estimulándola de esa manera.
Con su mano izquierda en el trasero de la rubia se animó a darle una nalgada, sorprendiéndose a ella y a la propia rubia, cuya excitación incrementó ya que los fluidos aumentaron y se podía escuchar un chapuceo al entrar los dedos a la vagina, Emma gritó el nombre de Regina mientras que esta aceleraba las embestidas, le daba otra nalgada y mordía su seno, al parecer a la pequeña Nolan le gustaba mezclar el dolor con el placer ya que todo esto fue suficiente para que tuviera el orgasmo más poderoso que había sentido hasta el momento.
-Creí que era yo la que iba a gritar tu nombre querida- Dijo Regina con un tono de suficiencia mientras su amante recuperaba el aliento.
-Solo... Deja...que... -
-Respira querida respira, sé que te he quitado el aliento, así de buena soy- sonrió la morena.
Sin decir más nada, la rubia bajo su boca hasta el seno izquierdo, mientras su mano penetraba sin aviso a su hermosa madrastra, mordía y chupaba el seno con un hambre voraz, sus dedos entraban y salían de la vagina de la morena con fuerza y pasión, solo se escuchaban los sonidos de los dedos, de la boca ansiosa de Emma y de la lluvia que también quería ser parte de la pasión de las amantes.
Emma saco los dedos de tan cálido lugar y fue bajando sus besos por la morena, su lengua jugueteo con la hendidura del ombligo de la morena, mordió los muslos dejando un mordisco que marcaba su territorio, su dominio sobre la morena y luego prosiguió a la parte a la cual anhelaba llegar.
Desde que probó a Regina no podía dejar de hacerlo cada vez que podía, se sentía poderosa al dejar tan débil a su amante con solo su lengua. Lamio toda la hendidura y se llevó el clítoris de su novia a la boca, chupando y dándole lengüetazos circulares que hacían temblar a su mujer.
Con un hábil movimiento introdujo dos dedos dentro de Regina quien gimió fuertemente y no era para menos Emma le estaba dando una sobrecarga sensorial, la sentía por todas partes, su lengua estaba atacando su clítoris, mientras que sus dedos se hundían dentro de ella y la otra mano llevaba un ritmo encantador. desde su vientre donde las uñas de la rubia se clavaban. hasta llegar a su pecho a estrujar suavemente, todo esto la tenía al borde de un fabuloso orgasmo.
Fue una mordida a su clítoris lo que la llevo al punto de no retorno a Regina, pudo sentir como el tiempo se ralentizaba, las gotas de lluvia en un momento se detuvieron, los arboles meciéndose por el viento se quedaron quietos, las ondas producto de las gotas no desaparecieron, los vellos de su cuerpo se electrizaron dejando todos sus poros expuestos, su corazón dejó de latir por un momento y luego una fuerza imparable recorrió todo su cuerpo dejándola sin energías.
Las dos quedaron abrazadas, agotadas por los acontecimientos previos pero llenas de un amor inmenso, la lluvia estaba implacable y no les daba receso a las amantes de disfrutar el momento, así que con resignación se levantaron para correr hacia la casa, quizás si se hubieran detenido un momento pudieron a ver visto al hombre que había presenciado todo el encuentro, pero la lluvia no dio oportunidad e irónicamente la tormenta apenas se estaba formando.
Dentro de la casa y ya secas de la lluvia se estaban preparando algo de comer para recuperar algo de fuerzas después de tan agotador ejercicio.
-¿Tu cómo crees que reaccionaria tu papá si se entera de lo nuestro?- Preguntó curiosa Regina.
-Yo creo que me odiaría aún más de lo que ya lo hace, le quite a su primera esposa y ahora le estoy quitando a la segunda. -
-Tu no le quitaste a su primera esposa, tu madre murió por problemas médicos, no tuviste nada que ver en eso. -
-El no piensa igual, desde que tengo memoria él me acusado de la muerte de mi madre, me ha tratado mal, llenándome de insultos cada vez que puede, quizás nunca me haya pegado, pero a veces las palabras dañan más que los golpes. -
-Se que tuvo que ser muy duro para ti, pensar que la persona la cual más te tiene que amar y proteger te trate de esa manera es lo peor que te puede pasar, en tu caso fue tu padre y en el mío mi madre, pero eres una hermosa mujer Emma, capaz de muchas cosas y llena de talentos impresionantes. - Dijo Regina mientras se acercaba a su rubia y le daba un fuerte abrazo.
-Yo le creí cuando niña cada una de sus palabras, me creí un patito feo por así decirlo por mucho tiempo- dijo Emma mientras las lágrimas le recorrían las mejillas y abrazaba más fuerte a su madrastra.
-No digas eso, no eres un patito feo, es más eres un cisne el más bello cisne, Swan sí nos ponemos bilingües jajaja- Dijo Regina bromeando para bajar un poco el ambiente melancólico del momento.
-Emma Swan me gusta, quizás lo use igual el Nolan no me pega mucho- siguió la broma la rubia mientras le daba un beso profundo a su amante.
-Seré la Sra Regina Swan-Mills me gusta, el Nolan tampoco me pega- Dio un último beso antes de separarse para servir la comida que ya estaba lista.
Cuando comieron se quedaron un rato en el sofá dándose suaves caricias mientras disfrutaban el momento sin pensar en más nada o nadie, la lluvia seguía afuera y parecía que iba a seguir por el resto del día, igual a la feliz pareja no le importaba ya que no tenían planes de salir, lo único es que tenían un poco de frío y Emma tenía la idea perfecta para quitarse el frío y seguir su tarea de bautizar la casa, con una sonrisa pícara le hablo a Regina.
-Mi amor tengo frio, deberíamos ir a la ducha y aprovechar el agua caliente que está esperando por nosotras- dijo ansiosa la rubia.
-Cariño no parece inteligente darnos una ducha después de mojarnos en la lluvia- afirmo la morena sin entender las segundas intenciones de su hijastra.
-Si, pero piénsalo tú y yo en una ducha caliente desnudas... -
-Entiendo tu punto Swan y me gusta, como debatir con ese argumento. -
La pareja subió ansiosa al segundo piso, dejando la ropa regada por toda la escalera, a este punto el interruptor de la excitación estaba bien encendido y tomando fuerzas con cada segundo que pasaba.
Llegaron a la ducha corriendo como un par de niñas con sonrisas enormes, y besándose como si no hubiera mañana.
Emma cargó a Regina con una gran fuerza mientras que esta le rodeaba la cintura, los besos se hacían más profundos con unas ansias enormes de ser devoradas por completo, la hermosa morena le pasó la lengua a la rubia por el labio inferior, recorriéndolo lentamente y causándole un escalofrió a su novia.
Como pudo Emma entro a la ducha y abrió la regadera permitiendo que el agua caliente recorriera sus cuerpos, pero a este punto ya el frio se había ido hace rato con la llama intensa que producía el calor del momento. La rubia chupo la lengua de Regina ganando un gemido como recompensa, sus manos estaban fuertemente agarradas en el trasero de su pareja, mientras que sus pechos rebotan juntos haciendo fricción con el agua.
La morena logró poner sus pies en el piso, mientras que Emma iba bajando a su lugar favorito, cuando la rubia se arrodillo puso una pierna de su madrastra en su hombro para tener mejor acceso y comerla a su antojo.
Abrió su boca y chupaba todos los jugos de su novia, lamia de arriba abajo toda la vagina y se detenía a succionar el clítoris, con los dedos abría los labios vaginales para meter su lengua lo más profundo que podía, todo esto estaba volviendo loca a Regina, sus piernas las sentía débiles y cuando el orgasmo se apodero de ella perdió el equilibrio que estaba manteniendo con una sola pierna, esto hizo a su vez que Emma también perdiera el equilibrio y cayera sentada en el piso.
Regina no tuvo mejor suerte ya que la pierna que sostenía Emma quedo en el aire y sin tener la otra pierna de apoyo se fue hacia adelante, golpeándose la cabeza con la pared y doblándose dolorosamente la pierna, la rubia trató de ayudar, pero ya era muy tarde, la morena estaba en el piso muy lastimada.
Emma ayudó a levantar a su pareja, pero esta gritó de dolor, su pierna había quedado en un muy mal ángulo y posiblemente tenía una torcedura o algo mayor.
Como pudieron salieron de la ducha y se secaron, o Emma ayudó a secar su madrastra, con preocupación le pregunto:
-Bebé tu pierna se está hinchando y se ve muy mal y la herida de tu cabeza no se ve mejor, quiero llevarte al hospital es lo más indicado-
-Tengo mareo, también pienso que es lo mejor que me lleves al hospital, pero manejas con cuidado, con esta lluvia no quiero otro accidente. -
La rubia procedió a vestirse y luego a vestir a Regina, con cuidado la cargo y la llevó por las escaleras, llegaron al carro que afortunadamente estaba en el garaje y tomaron camino al hospital más cercano del área el Grey's-Sloan memorial hospital.
Tratando de ir lo más rápido posible, pero a la vez con cuidado por la carretera mojada a Emma le pareció un siglo el camino, estaba sumamente preocupada por Regina ya que había quedado inconsciente a la mitad del camino, se imaginó que tenía una contusión, cuando pensó en tomar la ducha no estaba en sus planes la ida a un hospital, quizás su padre tenía razón y ella solo le hacía daño a las personas, y ahora que pensaba que le iba a decir a su papa cuando se enterara que su esposa estaba en un hospital:
-"Si papa imagínate que le estaba dando un orgasmo a Regina tan fuerte que perdió la fuerza de las piernas y se cayó". -
Ya podía imaginar la cara de su padre si decía eso, es mejor pensar ahora en su pareja que la necesitaba y no en su padre que no se preocupaba por ninguna de las dos.
Cuando por fin logró llegar al hospital, corrió a la entrada a pedir ayuda, de inmediato una mujer rubia muy bonita vino ayudarla.
-¿qué sucedió? Preguntó la doctora. - Cuyo nombre era igual al del hospital.
-Se cayó en la ducha se golpeó la cabeza y se lastimo la pierna- Emma no iba a decir más nada si no era necesario.
-¿Cuánto tiempo lleva inconsciente? -
-Hace como 15 minutos. - Contesto Emma.
-Listo, llamen a la Dra. Torres de orto para que le revise la pierna y al Dr. Shepherd por el golpe en la cabeza. -
Emma se quedó angustiada en la sala de espera, sintiéndose culpable por el estado de Regina, no pudo evitar llorar, con las manos en su cara y las lágrimas en sus mejillas sintió que alguien le tocaba el hombro.
-Hola soy la Dra. Arizona Robbins, ¿te encuentras bien? - Dijo una mujer rubia con una sonrisa encantadora con una mirada preocupada.
-Mi pareja se cayó en la ducha se golpeó fuerte la cabeza y la pierna, no sé cuál es su estado en el momento. -
-Tranquila va a estar bien, si es la pierna seguro llamaron a orto y la Dra Torres la encargada de orto es mi esposa, así que tranquila tu novia está en buenas manos. -
-No mencione Novia... -
-Bueno soy gay y en mi experiencia cuando una persona dice pareja se está refiriendo a alguien del mismo sexo, así que no te preocupes, y te repito tu novia va a estar bien. -
-Gracias Dra, le agradezco sus palabras. -
Con una suave sonrisa y un apretón de manos de la Dra Robbins, Emma se sintió un poco más tranquila, pero se sentirá mejor al saber cuál es el estado de su amada madrastra. Así no era como tenía pensado terminar su salida romántica.
Por otro lado, un hombre misterioso estaba pensando en lo que vio en la casa de su jefe...
Continuará...
Espero que les haya gustado, me gustaría leer sus comentarios al respecto y que les parece la introducción de calzona quienes estarán en el siguiente capítulo.
¡Gracias por leerme!
