Pareja
—¿Por qué debo de ir a ese baile? —preguntaba un cenizo que estaba siendo vestido por sus mucamas. —Deja de apretar ese maldito corsé o me dejarás sin aire. —grito a una de joven.
—Que te he dicho sobre ese lenguaje niño—regaño su nana —aprieta más el corsé, parece que aún puede respirar.
—Es que acaso quieres matarme —se quejaba al sentir que el aire se le iba de los pulmones.
—Tienes que estar presentable para la fiesta de gala, todos los aristócratas estarán ahí con sus mejores atuendos y tú tienes que estar espectacular si queremos que llames la atención de los duques Midoriya.
—Como si a mí…
—Déjame a mí —hablo haciendo a un lado a la mucama para ser ella la que apretara el corsé. —Escúchame bien mi niño, ese no es un simple baile, por primera vez en años se dará una fiesta en la casa de los duques Midoriya.
—Pero se dicen muchas cosas extrañas sobre ellos—decía apuras penas—que sus ojos brillan en la noche y que no pueden salir bajo el sol, las cortinas de su mansión siempre se mantienen cerradas.
—Me sorprende que creas en esas cosas Joven Katsuki.
—Pero nana…
—Pero nada, terminen de vestirlo, no puedes llegar tarde. —el joven ya no pudo argumentar nada más al sentir que no podía respirar.
Al terminar de ser vestido y maquillado, se colocó sus pendientes de esmeraldas, le encantaban tanto por el color tan hermoso que contenían esas piedras.
Fueron unas horas las que le tomó el llegar a la mansión de los Midoriya la cual vio con asombro. —Ni nuestra casa es tan majestuosa como esta. —habló con su padre antes de bajar del carruaje.
—Y será tuya si logras llamar la atención del conde.
—Papá —se quejó el joven.
—Comportarte —habló su padre con voz firme, a lo cual él solo calla y siguió caminando.
Al entrar puedo ver muchos rostros conocidos y para nada agradables, sobre todo al hijo del vizconde Kirishima con el cual se negó rotundamente a comprometerse.
Debía de admitir que la fiesta se veía agradable, la comida se veía exquisita y la música era de su agrado, la cual disfrutaba hasta que paró de sonar, al ver a su alrededor pudo ver el cómo todas las personas veían hacia las escaleras donde se encontraba un joven hermoso.
Era alto, delgado, pero con músculo, sus cabellos eran verdosos, su piel era blanca casi como la de él, sus facciones afiladas y mirada penetrante de un color verde intenso.
Su mirada quedó prendida del duque, el cual veía para todos hasta que su mirada quedó fija en su persona.
Por un momento sintió que la respiración se había ido junto con las demás personas que se suponían estaban a su alrededor.
Su mirada nunca se despegó del peli verde, el cual se acercó hasta él para inclinarse y tomar su mano para luego besar su dorso.
Su corazón latía con fuerza, pero un escalofrío recorrió su cuerpo al sentir la fría mano del peli verde.
—¿Me permitiría bailar una pieza con usted? —al preguntar acarició la mano del cenizo, el cual solo afirmo con la cabeza al sentirse hipnotizado con su mirada y voz.
Colocó su mano en la cintura del cenizo, el cual en ningún momento despegó sus ojos de él y bailaron varias piezas.
En un momento dado el peli verde lo llevó hasta el balcón para estar a solas.
—Permítame decirle que es usted muy hermoso.
—Gracias— Katsuki bajo su mirada al sentirse un poco avergonzado.
El peliverde tomó su mano para volverla a besar.
Bakugo lo veía sin entender por qué se sentía tan atraído a él, tanto que no impidió que le robara un beso de sus labios.
Nunca había sido besado por nadie, pero ahora venía esta persona, un completo extraño a robarle su primer beso, quería empujarlo, pero hizo todo lo contrarío, ya que solo coloco sus manos en su pecho sujetándolo como si no quisiera apartarse de él.
Se deleitó con esos labios fríos que al poco tiempo se separaron de él, ni siquiera se había dado cuento que había cerrado sus ojos y en cuanto lo hizo su sangre se heló al ver como esa mirada verdosa había cambiado a una rojiza, pero no roja como la suya, ya que esta parecía un rojo sangre, como la misma sangre que sale cuando te haces un corte en un dedo.
Intentó alejarse, pero el mayor solo lo tomó de su cintura impidiendo su huida.
—No puedes escapar— dijo con voz fría, pero una sonrisa cálida. —Te he esperado durante tantos años —decía acariciando su rostro con sus manos frías. —Tantos años, ha sido demasiado tiempo.
—¿Quién eres? ¿Quién realmente eres? —preguntó el cenizo notando como su mirada estaba nublada. Al levantar su mano hacia su mejilla pudo sentirlas húmedas. —¿Por qué estoy llorando? —se preguntó más para él mismo que para él peli verde, el cual lo abrazo.
—Porque me extrañaste así como yo a ti—dijo al besar su frente.
—Esta vez no te dejaré ir. —Katsuki abrió sus ojos a más no poder al ver como el peli verde abría su boca mostrando unos afilados colmillos. —¿Te quedarías conmigo para siempre, Katsuki?
—Siempre y para siempre —sus labios se movieron sin darse cuenta, y su voz solo tan cariñosa y con anhelo que se sorprendió de ello.
—Te amo Zuzu—era su mismo corazón el que hablaba por él.
Jadeo, al sentir como su cuello era perforado por esos colmillos, sus párpados se sentían muy pesados y parecía que había perdido toda su fuerza hasta quedar inconsciente.
Despertó en una habitación desconocida, pero a la vez tan familiar. Las cortinas estaban cerradas dejando pasar solo un poco de luz.
—Por fin despiertas —escuchó que hablan desde atrás para darse la vuelta y ver al peli verde, el cual estaba sentado en una esquina de la habitación.
—Que me has hecho.
—Nada, nada aún. —hablo agachando su cabeza— prometí no lastimarte y el no convertirte en algo que tú no quieres, pero me siento tan solo, que no te imaginas lo tanto que duele. —al levantar su mirada, Katsuki aguanto un grito al ver las lágrimas de sangre que rodaban las mejillas del peli verde, el cual solo se las limpio para ver hacia otro lado.
Katsuki intentó pararse, pero sintió un fuerte mareo al intentarlo.
—No te levantes.
—¿Eres un demonio?
—Jajaja —Izuku se rió al escuchar eso —algo así. Pregunta de nuevo. Sé que quieres saber.
—¿Entonces qué eres?
—Soy aquello a lo que todos temen, podría decirse que el señor de las noches —al decir eso se levantó de su asiento inclinándose hasta donde el cenizo estaba.
—Eres un…
—Dilo. — pidió acariciando su mejilla.
—Vampiro —hablo en apenas un susurro.
—Lo soy.
—¿Qué quieres de mí?
—Un compañero
—¿Por qué yo?
—Solo puedes ser tú.
—¿Dolerá?
—Por eso siempre me has gustado, cualquier persona saldría corriendo al saber lo que soy, pero tú, eres diferente, no importa en qué tiempo, año o década te encuentres, siempre eres así, tal cual como la primera vez que te conocí y me enamoré de ti. Pero… ya no quiero estar tan solo… duele mucho —dijo tocándose su corazón.
Katsuki acunó sus mejillas limpiando sus lágrimas de sangre para luego besar sus labios.
—No sé quién eres, pero verte llorar hace que duela mucho, como si me estuvieran arrancando el alma. Así que me quedaré contigo porque siento que es lo correcto y porque así mismo mi corazón me lo pide.
—Disfruta él solo por última vez, ve con tus padres y despídete de ellos. Porque es probable que nunca más los vuelvas a ver.
Al terminar de hablar Katsuki subió a un carruaje para ir a su casa con sus padres y así como Izuku le había pedido que hiciera lo hizo, abrazó a su madre y padre diciéndoles que los amaba mucho y que eran los mejores padres que había podido desear, sus padres de igual manera lo abrazó al sentir que algo no estaba bien, pero al ver su alegría no pudieron decir nada, habló con su nana por última vez y la abrazo, al llegar la noche se dirigió a su habitación, se vistió con su ropa de dormir siendo arropado por su nana la cual le beso la frente para luego salir de su habitación.
Katsuki observó la luna desde su ventana, la cual iluminaba toda su habitación hasta que un aire frío levantó sus cortinas.
—¿Estás listo? —preguntó el peli verde, Katsuki se levantó y sacó una maleta que estaba debajo de su habitación para luego dejar una carta en su mesa de noche.
Se acercó al Izuku el cual abrazó con felicidad y beso sus labios con suavidad. Observó su habitación por última vez para luego salir de ahí.
A la mañana siguiente lo único que se encontró en la habitación del joven fue una carta que iba dirigida a sus padres, los cuales al leerla lloraron al saber que no volverían a ver a su amado y único hijo.
La protectora del Rey
Izuku miraba el suelo mientras veía pasar el sin fin de carrozas con esclavos y joyas que Bakugou había conseguido, al parecer habían logrado dar con los sobrevivientes de Bakken, su pueblo de nacimiento. Realmente se encuentra en estado de shock, él había ido solo a supervisar junto a Jirou porque Katsuki estaba ocupado, y ya que él le quería hacer su "reina" o algo así, dijo que tendría que capacitarse, pero no espero el cuerpo de su madre entre los esclavos ¡Había dado su vida por ella en la isla Bakken para que pudiera huir! ¿Cómo era posible que la tuvieran entre los esclavos?
Apenas la vio allí, cabizbaja y más delgada que la última vez que la vio intento sacarla de allí, pero Jirou no iba a permitirle que la sacara, por mas órdenes que le diera, porque que le recordará que el había peleado por ella, Jirou era un muro entre él y su madre, y ahora simplemente se encontraba callado, recordando la noche en que el reino Kramer ultrajo la isla. Recordaba los gritos, el llanto, la voz del rey Bakugou dando órdenes, pero lo que no dejaba de dar vueltas en su cabeza era la pelea ¡Él había intervenido cuando estuvo apunto de matar a su madre! Siempre fue bueno con el arco y la espada, así que le había encestado unos cuantos golpes antes de que la batalla finalizará, había perdido y no solo eso, había sido reclamado por él, y como última opción había pedido la libertad de Inko, y se la concedió, pero ahora al verla allí entre los esclavos con sus propios ojos pudo entender lo mentiroso que podía ser el rey.
— Principe Izuku, ya todo termino — la voz de Jirou sonó dura, y empezó a caminar sin esperarme — debemos acomodar todos los suministros que llegaron, empezando con la cerveza.
— Ya voy — suspiré mientras me levantaba y caminaba en la dirección en que ella iba.
Nunca le agrade a Jirou, y vale que yo lo entiendo, despues de todo yo no soy de sangre pura como ellos, no pertenezco a la realeza ni de manera mestiza. Ella es la protectora de Katsuki, ahora es mi tutora respecto al movimiento en el pueblo, en él castillo y la sociedad real, tambien creo que esta un poco enamorada de Katsuki, y aunque me da un poco de celos no me importa, porque a Katsuki no le interesan las mujeres de la realeza, ni siquiera los príncipes, se quejaba de que no eran "personas reales".
Cuanto estabamos en el ala de los suministro vi a Jirou ordenar a los trabajadores que se fueran y nos dejaran solo. Pronto, ella empezó a acomodar todo y a enseñarme como apilar los suministros.
Todo iba tranquilo, habiamos terminado casi todo, Jirou terminaba de guardar algunas carnes en un cajon de madera con sal y luego podriamos irnos, ella a cumplir sus guardias y yo a reclarmar la libertad de mi madre.
— No entiendo porque Katsuki se fijo en un isleño como tu — me dijo frustrada —. No puedo entender porque le gustas y toda su obsesión porque tu tambien le quieras, todo por un maldito capricho.
Suspiré y mis labios formaron un puchero mientras jugaba con una ramita que tenia en mis manos — es obvio. Esta loco de que lo ame porque el ya me ama, te lo ha demostrado ¿no? Echo a sus concubinas, me declaró príncipe consorte, sancionó a los nobles que se atrevieron a hablar mal de mi y ahora busca ganarse mi corazón.
Ella me miró frustrada y decidí ayudarla con las carnes que quedaban, y proseguí con mis palabras — Yo tampoco entiendo su capricho conmigo, Jirou, pero gusta su majestad Katsuki y... me alegra que no sólo por haberme reclamado suyo me utilize contra mi voluntad — cerré la caja cuando termine y la observé, se veía arrepentimiento en sus ojos, ella me odio desde el primer momento, Katsuki ha sido muy preferencial conmigo así que tampoco es la única persona que me odia.
Pero yo no elegí este destino.
— A veces olvido que te trajeron en contra de tu voluntad — me dijo —. Lo siento, príncipe Izuku, he sido tan grosera contigo siendo mi superior.
Sonreí tranquilo — Ya tranquila, tampoco es que mi titulo valga algo.
Ella me correspondió la sonrisa y salimos del almacén, afuera nos encontramos a Katsuki, traía a un costado un lobo gigante que ya había visto antes con él, luego detrás de él se dejó ver la figura de mi madre, me senti emocionado.
— ¿mamá? — mire a Katsuki dudando, ¿en verdad la había traído?
Él carraspeo y movió la pierna derecha nervioso — Le dije a los incompetentes de Sero y Denki que la pasarán por esclava, creí que sería lo mejor para que ningún noble la asocie contigo y no la pase mal en el castillo.
Sonreí de manera temblorosa y me acerque para agradecerle con un abrazo — Gracias, Katsuki — él me rodeo con sus brazos y lo sentí aspirar mi aroma, nos separamos rápidamente y corrí para ahora abrazar a mi mamá.
La había extrañado, y el hecho de Katsuki se hubiera fijado en eso me remueve el corazón.
Fin.
Gomitas
Contexto: katsuki y Deku son novios y héroes profesionales. En ese día les tocó patrullar juntos por una gran parte de la ciudad. En eso deku y katsuki encuentra a un niño llorando y se dan cuenta de que está pérdido, así que lo toman para llevarlo con la policía.
Después de un rato, por alguna razón katsuki y deku despiertan en el suelo de una azotea... Convertidos en gomitas.
Katsuki: QUE CARAJOS!!, AHORA QUEEEEE!!?.
Deku: QUE PASO!!, POR QUÉ ESTAMOS TAN PEQUEÑOS.. Y PORQUE ESTAS TAN SUAVECITO KACCHAN !!!.
Katsuki: YO QUE SÉ!!,.. solo alejate de mi, no me toques!!. /.
Deku: No puedo Kacchan!!, No me puedo mover!!. Pero que sucedió?!!, Todo estaba normal mientras patrulla vamos.
Katsuki: Debió Haber Sido... CUANDO AGARRASTE AL 3STÚPID0 MUCOS0!!.
Deku: Tu crees?!!!. Talvez acababa de manifestar su quirk!!... Pobre de el!!.
Katsuki: Pobre de el~, pobre de el~. POBRE DE NOSOTROS 1MBÉCIL!!. ¡¡PORQUE CARAJOS NO LO DEJASTE AHÍ?, ¿PORQUE DIABL0S LO TUVISTE QUE CARGAR!!!?
Deku: Pero Kacchan, era necesario. El pequeño estába pérdido y asustado.. yo que iba a saber que el niño estába manifestando su quirk.
Katsuki: Me importa una mierd4, se supone que somos los jodidos héroes número uno y dos, y mírate... Mas tonto no se podía.
Deku:Ya Kacchan... Lo siento~...
Katsuki:...
Deku:...
Deku: ¡¡UN MINUTO, ¿Y TU PORQUE TE TRANSFORMASTE SI NI SIQUIERA TOCASTE AL NIÑO?!!
Katsuki: Y YO QUE MIERD4S SE?!!, LO MAS SEGURO ES QUE SU QUIRK SEA DE ÁREA, (que el quirk afecte tanto objetos y vida a su alrededor) Y COMO YO ESTÁBA A TU MALDITO LADO LO MAS SEGURO ES QUE ME AFECTO. O simplemente se me este pegando lo tarado estando contigo.
Deku: No creo que sea eso Kacchan... ;-;
Katsuki: ¡CÓMO DE QUE NO?, ES LO MAS POSIBLE TONTO, !!O QUE MAS PUDO HABER ECHO ESE MOCOSO PARA-
Deku: ¡!NO CREO QUE SEA POSIBLE. PORQUE AL ÚNICO QUE EL NIÑO BESÓ FUE A MÍ!!!..
Katsuki:...
Deku:...
Katsuki:... En dónde te besó el bendito mocoso?...-_-
Deku: Es que, Kacchan, el niño estába muy asustado y se sintió feliz por-
Katsuki: ¡¡¿Te Estoy preguntando que en dónde te besó?!!
Deku:...Fu-fue en la.. bo-.. boca..
Katsuki:.. .-_-..
Deku: Pero fué un acidente!!, ya que el pequeño me lo quiso dar en la mejilla pero yo volte.. y... Paso...
Katsuki:... Maldito pervertido...
Deku: ¡¡Lo sé Kacchan, perdón no fue mi intención.!! Me entregaré a la policía!! Lo pro-!!.
Katsuki: NO TU!! EL ESTÚPID0 MOCOSO. ¡TAN ENANO Y YA ES TODO UN DEGENERADO!!.¡¡Pero me las va a pagar el muy escuincle cuando me lo encuentre!!
Deku: Kacchan, tranquilo, !!!no estés diciendo cosas así eres un héroe!!.
Katsuki: ¡¡¿ME IMPORTA UN CARAJ0 ¿COMO SE ATREVE SIQUIERA EN PENSAR PONER SUS ESTÚPID0S Y PEGAJOSOS LABIOS EN TU ROSTRO?!!..¡¡¿PORQUE NO ME LO DIJISTE?!!.
Deku: ¡¡Lo siento Kacchan, estaba muy avergonzado y asustado de lo que podrías pensar de mi!!
Katsuki: ¡¡Ese mocoso se va quedar sin hocico próximamente,!! Yo soy el único que te puede besar!!.
Deku: Un momento.. ¿estás.. celoso Kacchan?
Katsuki: ¿¡¿QUIEN ESTÁ CELOSO?!?, \\\\
Deku: bueno, ¿pero eso no explica porque te transformas te tu? /
Kaisuki: Eso sí explica tonto!!.
Deku: ¿Que explica?
Katsuki: ¡¡idiot4, después de eso nos besamos arriba de un edificio!! /
Deku:...Hooooo~ yaaaaa~... En conclusión. ¿Te afecto a ti también por qué me metiste la lengua asta la garganta?.
Katsuki: ¡¡JA!! ¡¡no solo te metí la lengua asta la garganta, tardado0!!..
Deku: Si, si, los detalles para después, si? Okey? /.
Katsuki:Ahora solo hay que jodid4s esperar para ver cuánto tarda el maldit0 efecto del quirk!!
Deku: ¡¡¡¿Pero que pasa si nos quedamos así para siempre?!!!
Katsuki: ¿¡¡Yo que voy a saber!!?,..Pero algo si te puedo asegurar.
Deku:¿Que?..
Katsuki: De que aprendo a follart3 como una gomita, aprendo a follart3.
Deku:... Que "romántico"...
Katsuki: ... Bueno Es eso, o nos come una maldita paloma -_-"..
Bisexual
-Izuku Midoriya la persona que tenía un gran, gran, gran problema, si le gustaban sus dos mejores amigos Kacchan y Ochako, no podía pensar en lo sexys que eran los dos, su apariencia de aquellos chicos lo traían realmente mal, era de evitar.
-La mayoría estaba enamorado de Ochako y la mayoría de las chicas de Katsuki, nadie podía resistirse menos Izuku cuando los vio pelear juntos, pudo sentir su estómago lleno de mariposas ya saben, cuando alguien está enamorado el pecho se siente muy intranquilo cuando estás con esa persona, si así se sentía Izuku cuando estaba con Ochako o con Katsuki, solía coquetearles pero eran ciegos, ninguno le hacía caso eso lo frustraba.
-Esta vez era una reunión como siempre estaba Katsuki y Ochako podía jurar que iba a morir ahí mismo su corazón latía bastante cuando estaban enfrente de él, Katsuki por su parte siempre estaba enojado pero nadie podía negar que me quedaba bastante bien ese traje más cuando tenía el pecho descubierto, moría por hundir su rostro ahí y oler aquel perfume, deseaba por estar sometido a aquellos brazos o estar rodeados en ellos, cualquiera de las dos opciones lo editaba.
Ochako, se veía tan bien así aquel traje resaltaba muy bien su cuerpo, podía jurar que imaginaba el cuerpo trabajado de Ochako, estaba en un debate realmente, suspiró al ver aquellos pechos descubiertos fantaseaba con besarlos, verlos muy de cerca, morderlos o recostar su rostro en aquella zona, sus ojos brillaron mientras los veía de pies a cabeza, fantaseó demasiado que jamás se percató que lo miraban completamente extrañados.
-Deku. -La voz de Katsuki resonó en sus oídos, su cabeza repetía "Deku, Deku, Deku, que me hablé otra vez"
-¿Deku?..- Miró hacia Ochako, sus mejillas rojas aunque confundida lo miraba, si aquellos ojos cafés que le gustaban, la voz de Ochako tan delicada resonó al igual en su cabeza, su rostro se sonrojó más, cómo pudo llegar a ese momento.
-!MIERDA DEKU!.. -Pudo jurar que escucharlo gritar lo haría gemir, su cabeza lo hizo fantasear un sueño completamente asqueroso donde era sometido por Katsuki y cuando embestía palabras sucias salían de aquella boca, si la de Katsuki.
-Katsuki... -Susurró Izuku antes de recibir una cachetada por ambos y al igual que desaparecieron de ahí.
-Cada vez está idiota.
-Estaba muy raro... - Ambos se fueron con sus amigos e Izuku se fue al baño.
-Que hice... -Sobó sus mejillas.
Apasionante
Sus ojos estaban vendados, por eso las sensaciones se podían sentir con mayor fuerza en cada parte de su cuerpo que era tocado.
Al principio tuvo miedo, ya que nunca había hecho eso, pero también confiaba en su pareja de que nada malo pasaría, esperaba no arrepentirse.
Los botones de su camisa fueron desabotonados dejando su pecho descubierto, podía sentir como una mano pasaba en su pecho acariciando cada parte de él, bajando hasta su ombligo y subiendo de nuevo.
Escuchó el cierre de su bragueta ser abierto para luego ser retirado su pantalón junto con su bóxer.
El cenizo tomó con sus manos el pene de Izuku acariciándolo y friccionando.
—¿Te gusta? — le preguntó al pecoso el cual respiraba con fuerza como si el aire se le fuera de los pulmones.
—Si —jadeo al sentir como su pene era friccionado por esa gran y áspera mano.
—Ya estás goteando —habló presionando la punta de su pene donde estaba saliendo una gota de pre semen.
—mnh mnh —
—Te ves tan lindo, si tan solo pudieras verte como yo lo hago ahora, el cómo pequeñas gotas de sudor recorren tu cuerpo, tus mejillas rojas, tu boca entreabierta con la saliva escurriendo de tus labios, el cómo tu pecho sube y baja, todo en ti hace que me sienta más excitado. —se acercó hasta su rostro para dejar un suave beso en sus labios.
Izuku solo podía sentir el cómo se retiraba para luego escuchar unos pasos y sentir de nuevo el cómo una parte de la cama se hundía.
—Hoy me siento generoso contigo, así que te preguntaré qué quieres hacer hoy, ¿Quieres follarme o quieres que te folle? — susurro el cenizo en su oído soplando un poco de su aliento cálido en él, erisando cada vello de su cuerpo.
—Fóllame, por favor Kacchan. —Suplicon entre jadeos.
—Tus deseos son órdenes para mí — volvió a besar sus labios con suavidad, como a él siempre le había gustado, para luego jalar el labio inferior con sus dientes y moderlo con un poco de fuerza. Lo observó durante unos segundos para luego levantarse. —Levanta tus caderas, pondré una almohada debajo de ti. — y así lo hizo, ahora su trasero estaba más a la disposición del cenizo, el cual dejó caer una generosa cantidad de lubricante.
Acaricio su pene para luego bajar a su entrada, paso sus dedos por fuera metiendo solo la punta para luego volverlo acariciar por afuera, era un martirio para Izuku el cual ya quería sentirse lleno.
—¿Te diviertes? —preguntó el pecoso entre jadeos.
—No tanto como tú — habló burlón por las muecas de disgusto de Izuku al querer ser penetrado por esos largos y gruesos dedos. —¿Qué pasaría si tu novia te viera así, tan necesitado por una polla y no cualquier polla sino la de tu mejor amigo? Jajaja sería gracioso el ver su cara de consternación.
—Kacchan —imploro —por favor, por favor sigue.
Katsuki metió uno de sus dedos —tan caliente y apretado —hablaba mientras movía su dedo, intentó hallar esa parte de nervios que siempre lo hacían delirar a él y a Izuku, metió otro dedo para empezar hacer tijeras con ellos, abriéndolo y estirándose. —¿Quieres más Zuzu?
—Si
—¿Qué quieres Zuzu? ¿Quieres más de mis dedos o… quieres otra cosa?
—Si… lo quiero.
—Debes decirme qué es lo que quieres Zuzu, tienes que decirlo o no te entenderé. — decía mientras seguía jugando con la parte trasera del peli verde.
—Qui… quiero… tú… tú…
—¿Mi que Zuzu? Dilo, vamos dilo. Quiero oír de tus labios que es lo que quieres de mí.
—Qui… quiero… tú… pene… dentro… mi ahh por nhm favor.
—Si lo pides así, es imposible que pueda negarme.
Katsuki sacó sus dedos de Izuku para desvestirse, utilizó el poco lubricante que quedaba en su pene y flexionar lo.
Se subió a la cama y rozó la entrada del peli verde con su pene, lo sujeto y lo alineó con esa entrada rosada que pedía a gritos ser llenada.
Sin contemplaciones entro de un solo provocando que todo él aire de los pulmones de Izuku se fuera.
—Tan delicioso. El cómo me aprietas hace que quiera correrme ya. —jadeaba al ser aprisionado por esas paredes húmedas y calientes.
Las embestidas eran fuertes y profundas, el choque de la carne producía un sonido obsceno que podía calentar a cualquiera que los oyera.
Katsuki no tendría contemplaciones, no cuando fue el propio Izuku el que le pidió que lo follara y eso haría, lo haría gritar hasta quedarse sin voz, hasta que al día siguiente no puedo sentir nada de su cintura para abajo.
La cama era de madera y podía escuchar el crujir de la madera.
—La cama… Kacchan…
—A quien mierdas le importa la cama ahora, si aún puedes hablar es porque no te estoy jodiendo como debería. —dijo para luego empujar con más fuerza haciendo chillar al pecoso.
—ahh ahhh si, así ahhh mhn
Katsuki podía ver como el vientre de Izuku se abultaba cada vez que su polla entraba tan profundamente en él, quería llenarlo con su semen como si con ello pudiera marcarlo como suyo.
Acercó su boca a su pezón para morder y succionar, sabía que no debía dejar marcas, pero todo se iba a la mierda siempre que follaban.
Izuku lo sujeto de sus cabellos queriéndolo mantener ahí entre su pecho, sus peso es se habían vuelto sensibles por el tacto de Katsuki, las embestidas eran fuertes y rápidas sacándole jadeos y palabras incoherentes.
No fue mucho lo que les tomó a ambos venirse, uno manchando ambos estómagos mientras el otro se venía dentro llenándolo por completo.
Ambos se recostaron en la cama sin decir nada, Izuku se quitó la venda de los ojos para por fin ver al cenizo, el cual estaba a un costado de él con la respiración irregular.
—Yo… —intento hablar, pero sentir su garganta algo seca, trago un poco de saliva, la cual no le ayudaba mucho. —Yo… terminé con ella ayer.
Katsuki abrió rápido sus ojos para verlo fijamente y luego sonreír.
—Eso es genial —fue lo único que dijo para luego juntarse más con Izuku abrazándolo y dándole un beso en la frente.
𝐾𝑎𝑡𝑏𝑒𝑙𝑙
Vainilla
-Katsudeku
-Novios
-Pro heros
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—Aaamh Ka-cchan, ah.— jadea Izuku extasiado.
Un rubio héroe, embiste con fuerza y sensualidad a su novio bajo él.
—Am, mierda bebé ¿te gusta?—pregunta agitado y fascinado el rubio a su amado. Estaba vuelto loco hundiéndose en su pareja.
—Me encanta Kacchan, lo haces tan rico mi amor.— El pecoso, aunque perdido en las sensaciones, siempre es consciente de mencionar lo mucho que le encanta hacer el amor con su rubio.
El placer es tan desbordante, que en cada ocasión, sólo quiere llenarse de él.
—Aahg, carajo Deku, a mi me encantas tú, mal-dito. Ven aquí.— el rubio toma las mejillas de su pecoso y lo atrae hacia él plantándole un beso realmente apasionado, mientras sigue embistiendo en su interior.
El beso es delicioso, pues Kacchan besa espectacular. Pero Izuku decide participar de éste, atrapando la lengua del rubio, entre sus labios y succionándola sensualmente.
El pecoso no tiene ni idea, de que está matando a su novio con eso.
"Maldita seaaaa, me encanta cuando hace eso. Si sigue así, me voy a ir a la mierda" piensa Katsuki. —Be-bé.— advierte, no podrá soportarlo por mucho tiempo, su orgasmo esta ahí, aunque no quiera acabar aún.
—Kacchan, ¡siii!.— El pecoso agarra desesperadamente la boca de su novio con la suya. Muerde, succiona, lame, los labios de un Katsuki que está consumido por el placer al igual que él.
El orgasmo los lleva hasta el cielo y los trae de vuelta, a acurrucarse en los brazos del otro en la superficie de su cómoda cama. Fluidos calientes y pegajosos esparcidos por doquier,
pero no les podría importar menos.
—Eso fue genial Kacchan.— comenta el pecoso en medio de respiraciones profundas. Katsuki se deja caer sobre el pecho pecoso y desde ahí se dedica a escuchar el ajetreado latir de su corazón.
—Lo fue, bebé.— contesta bajito, mientras sube por su cuello y besa la zona. El exquisito perfume de Izuku llenando sus pulmones.
—Me haces cosquillas.— ríe encantado el peliverde. Su Kacchan es demasiado mimador después del sexo.
—Aguántate, jodido nerd.— ordena con voz ronca, en lo que sigue besando el cuello de Izuku.
Los héroes acostumbran a acariciarse con extrema ternura en los momentos post clímax, aprovechando de charlar de temas cotidianos.
—Había pensado que mañana podíamos ir al mercado, amor. Quiero comer takoyaki.— conversa Izuku, mientras peina el pelo cenizo de su novio entre sus dedos.—¿Kacchan?—le llama. Al parecer el cenizo no le está prestando atención.
—Mmm.
—¿Siquiera me escuchaste?—suelta una risa enternecida el pecoso, que se deja mimar por su novio.
—Quieres comer takoyaki, te escuché claro.—Le dice el rubio mientras sube de su cuello a su mandíbula y besa la línea marcada de esta.
—Debemos traer pulpo y otros ingredientes...— sigue parloteando el peliverde, quien ignora que su novio quiere degustar otra cosa, porque aún no se encuentra satisfecho.
—¿Sabes que quiero yo?— pregunta Katsuki, que de la mandíbula, ha pasado a besar la comisura de los labios de su pecoso.
—¿Qué quieres tú, Kacchan?— Devuelve Izuku expectante.
El rubio deja la piel pecosa, para apartarse y mirarlo a los ojos.
Los orbes de Katsuki están aguados y sus mejillas se encuentran rojizas. Izuku traga nervioso ante la imagen.
Su Kacchan tiene una cara muy bonita. Sus labios levemente hinchados y rojos por los besos que han compartido, se abren para pronunciar...
—A ti Izuku, te quiero a ti.— susurra, suave y aterciopelado. Su mirada fija en la boca del peliverde. Se acerca una vez más y pasea su juguetona lengua por los labios de su pecoso, pidiendo permiso para ingresar.
A la mínima abertura, impacta su lengua con la de Izuku y la mueve sensualmente, mientras con sus inquietas manos, delinea su apetitoso cuerpo.
El peliverde está sorprendido, pero no impide de ningún modo las acciones de su pareja, quien lo apretuja y le devora la boca con hambre, pero en calma.
—Ka-cchan.— jadea Izuku al separarse. El chasquido de sus besos y la mezcla de ternura y excitación que le está brindando su rubio lo deja en trance.
Katsuki por su parte, está demasiado concentrado en lo que está haciendo. Con una mano sostiene el rostro de Izuku para besarlo ladeado y con la otra, recorre desde su torso, paseando por su espalda hasta llegar a su trasero. Al arribar ahí, aprieta y masajea uno de sus glúteos y con sus dedos, busca desesperado entre medio de sus nalgas su entrada, la cual ya está bastante ambientada a su hombría.
Hombría, que está dura como hierro por lo tan excitado que está.
Se ríe internamente.
Le parece impresionante que sólo Izuku Midoriya pueda llevarlo a ese estado. Jamás en su vida tuvo la oportunidad de fantasear tanto acerca del sexo, pero con sólo besar al nerd, se siente en llamas.
Le encanta tanto, tanto.
Le encanta tanto, que cree ya no poder resistirlo más, siente sus propios fluidos escapar de su uretra por la excitación.
Toma una de las manos de Izuku y la dirige hasta su pene, quiere que éste entienda, cómo le hace sentir.
—Carajo Deku, ¿puedes sentir cómo me tienes?.— Le dice pegado a sus labios y acechándolo con los ojos. —¿Qué me hiciste maldito?, ¿Cómo me puedes encantar tanto, que ni siquiera mi puto cuerpo lo puede disimular?.— le hace ver el rubio, en un tono de voz conflictuado, porque por un demonio que su pecoso lo tiene mal.
Izuku lo mira encendido también, se lame los labios llamando la atención sobre ellos y esboza una preciosa y coqueta sonrisa, que más que darle calma, le da una invitación.
Katsuki no pierde el tiempo ante eso y se separa por un momento para voltear a su pecoso encima de él. Izuku ya respira agitado, sus orbes verdes brillan de una manera singular. Ambos conectan sus miradas y en un acuerdo mudo continúan.
Katsuki vuelve a besar a su nerd y lo acomoda sobre su pelvis, dirigiendo su propio pene en la entrada de su "bebé", que está muy lubricada y dilatada por el ajetreo anterior. Izuku se separa repentinamente del beso, se irgue encima de Katsuki, frunce sus cejas, cierra los ojos y abre un poco la boca, echa su cabeza atrás y empieza a gemir, porque el rubio está adentrándose en él, y está provocándole una bendita satisfacción con eso.
El ardiente falo del rubio, le quema, pero lejos de molestarle, se siente genial.
Ninguno dice palabra, sólo la respiración pesada y los jadeos mutuos se dejan escuchar.
Katsuki se siente en la gloria, su pene aprisionado deliciosamente por su amado, es celestial. Empieza un vaivén suave, estrujando entre sus manos la carne sobre el y los gemidos de Izuku no se hacen esperar. La mirada carmesí sigue fija en las facciones contrarias. Izuku siente la boca seca y se la empieza a saborear, sus manos no hacen más que apretar los pectorales de Katsuki impulsándose desde ahí, mientras éste va aumentando la velocidad. El rubio no sabe qué pensar, está absorto en la cara de quien lo esta montando.
Está maravillado, está enamorado.
Aumenta el ritmo de la estocadas, la deliciosa fricción y el fabuloso sonido de sus pieles chocando, le hace gruñir, no puede resistirlo más. En una maniobra acelerada se acomoda con Izuku, casi sentado apoyado en el respaldar de la cama. Aferra a su novio, lo abraza, lo estruja entre sus brazos, sin querer dejarlo. Busca sus labios y lo vuelve a besar.
Está ido. Le encanta de una manera sorprendente lo que está haciendo en este momento. Le provoca tanta felicidad.
Se siente increíble, se siente genial, no quiere parar.
"Maldita sea, ¿esto era lo que querías maldito destino de mierda? ¿Querías que me enamorara como un puto imbecil de quien alguna vez juré destrozar? Pues aquí me tienes.
Estoy jodido"
—Kacch-an, amor esto, aaah.— Deku se siente en las nubes. Hacer el amor con Katsuki es tan placentero. Lo eleva en más de una forma. Lo abraza rodeando su cuello, mientras sigue bajando y subiendo sobre su pene. Katsuki con sus palmas aprieta los glúteos de su novio, y desde ahí le ayuda a bajar profundo, acoplando los movimientos de su propia cadera con los sentones de Izuku.
Están inmersos en su momento; comenzando a ver luces de colores. Fuegos artificiales. Se le abomban los oídos, sienten el retumbar de sus corazones sincronizados.
Se sienten estallar.
—Mier-da Izu-ku ah aaamg. Te amo tanto, tanto, carajo.
—Kacchan, uuummm Kacchan.—
—Deku yo...— el rubio ya no quiere hablar se inclina para succionar los pezones rozados y apetitosos de su nerd, los toma con delicadeza entre sus labios y los chupa.
—Kacchan.— "Por Dios esto me encanta" piensa Izuku, mientras vira los ojos hacia atrás y muerde con fuerza su labio hasta casi hacerlo sangrar. Su pelvis inquieta sigue moviéndose impaciente en busca de ese exquisito orgasmo para el que fueron destinados.
—¡Jodeeeeer!...— Katsuki sigue penetrando profundo.
No puede parar de besar el cuerpo de su amado. No puede parar de tocarlo, morderlo, jamás tendrá suficiente de él.
Ambos terminan eyaculando al mismo tiempo. Aferrando sus cuerpos entre sus manos y escuchando las respiraciones cansadas del otro, en el silencio de su habitación.
Se quedan así, aferrados tratando de regularse.
Después de minutos de penumbra, Izuku decide romper el mutismo mutuo, riéndose contento. —Eres un monstruo insaciable, Kacchan.
Katsuki, aún agitado y escondido en el cuello pecoso, se pone a temblar.
—¿Kacchan?, ¿amor?—lo mueve suavemente. —No te rías malo, es verdad. Últimamente no me dejas tranquilo.— suelta una risita divertido el pecoso, pensando erróneamente, saber la causa de dicho temblor.
Lo deja ser. Resulta chistoso, como después de años siguen teniendo un líbido tan alto.
Katsuki sale de su escondite para encarar al amor de su vida. Sus ojos no pueden retener las lágrimas que hace rato querían escapar. Y es que no puede tolerarlo más.
Hacer el amor con Izuku es inefable.
Lo que siente por él, está en una escala excelsa de lo que es el amor. La emoción que inunda su interior cada vez que lo ve sonreír, que lo escucha hablar, que huele su delicioso aroma, cuando lo besa, lo toca, lo sostiene entre sus brazos.
Su amor por él, es inconmensurable.
Izuku detiene su risa al instante, alarmado por el semblante del ojirrubi. "¿Qué estaba sucediendo?" El peliverde toma el rostro de su amor entre sus manos para limpiar con sus pulgares las mejillas húmedas del otro. —¿Qué sucede Kacchan, yo, te lastimé?—pregunta acongojado.
El rubio cenizo sólo niega con la cabeza, escondiéndose una vez más en su cuello.
—Háblame amor, ¿hice algo malo?—insiste dolorido. No le gusta nada ver a Kacchan así. Muy pocas veces lo ha visto llorar.
A diferencia de él, Kacchan lo hace cuando realmente tiene una gran aflicción.
Katsuki sigue negando con su cabeza y escondiéndose, oliendo el aroma de su adorado novio y sintiendo el palpitar en su cuello.
Izuku espera paciente su respuesta.
—Cásate conmigo Izuku.— Murmura bajito.
El peliverde siente su corazón detenerse. ¿Acaso escuchó bien?. Traga nervioso.
¿Será posible que el mismísimo Katsuki Bakugou, le haya pedido matrimonio?.
—¿Qué di-jiste Kacchan?
—Se mi esposo nerd. Si no eres mío... te mataré.— le dice por fin, conectando sus miradas.
Rubí y esmeralda colisionando entre sí.
Izuku lo mira estupefacto, tratando de ver la farsa en los rojos ojos de su amado.
No la encuentra.
De la nada, el peliverde se pone a carcajear y es sumamente contradictorio puesto que sus ojos no paran de soltar lagrimones.
—¿Es en serio, Kacchan?.— el pecoso no lo puede creer. Hace la pregunta temeroso pero sumamente ilusionado.
Katsuki suspira sonrojado y con el corazón a full. —¡Dios Nerd!, Claro
que es en serio,¿crees que bromearía con algo como eso?
Izuku se siente tonto, sin embargo, no puede entender del todo la propuesta.
Su carita de confusión marca el entrecejo del rubio, quien quería pegarse en las bolas en ese momento. Izuku era tan inteligente pero tan atolondrado a veces.
Suspira malogrado, debería haber preparado algo mejor. La parafernalia no es lo suyo, pero es más notorio ¿no?
—¿Por qué esa cara nerd?
—Es que no lo entiendo Kacchan.
—¿El qué?
Izuku lo mira con ojos brillosos y lágrimas en sus mejillas. —¿Por qué querrías casarte conmigo?, Tú eres tan genial y yo...
—No digas, una palabra más, idiota.— Lo interrumpe al segundo. —Ya deja de decir esa mierda o te juro por lo más sagrado, que te exploto por retrasado.— "¿De verdad había caído tan bajo por este estúpido?, ¿era momento de cuestionárselo?" Aprieta el puente de su nariz tratando de calmarse.
—¿Que parte de que me tienes enamorado como un imbecil, no entiendes?.— está cabreado.
—Maldición Deku, sólo olvídalo quieres. Haz como que no te dije nada ¿sí?.– Espeta el rubio totalmente derrotado, levantándose de la cama para ir a limpiarse al baño.
Izuku, sólo asiente en silencio. Entiende que arruinó todo el ambiente romántico que había formado Katsuki, sobre todo con lo mucho que le cuesta expresarse tan abiertamente.
Sus ojos se apagan y un puchero se forma en su boquita.
En lo que limpia disimuladamente sus ojos lagrimosos, siente que saltan a la cama y lo aprisionan contra ésta.
—Maldito pecoso de mierda dueño de mi puto corazón.— le regaña Katsuki al momento de besarlo.
Lo ama tanto.
Ni siquiera pudo dejarlo ahí con su idiota puchero arrepintiéndose de hablar tanta mierda junta.
—Quiero que te cases conmigo porque estoy malditamente mucho enamorado de ti, estúpido. ¿Necesitas otra razón?.
(...)
Abre lentamente sus ojos, enfocando a un Izuku, perfectamente vestido frente a él. —¿Qué mierda Deku? ¿qué hora es?– pregunta atontado y con voz rasposa.
—Son las 5 am amor. Sólo quería decirte adiós.— le sonríe Deku mientras rosa su nariz con la de Kacchan. Besa castamente sus labios y se endereza para marcharse de una vez.
—Espera ¿dónde vas nerd?.— Katsuki se incorpora rápidamente en la cama para tomar la muñeca de Izuku, asustado de su partida.
Deku sonríe enternecido por la reacción de su novio. Últimamente Kacchan está muy distraído. Vuelve a tomar asiento a la orilla de la cama. —A Osaka, amor. ¿Recuerdas?, Por tres días.
Katsuki recuerda esa misión, Deku debe irse.
—Deku... nosotros ¿lo hicimos?—pregunta el rubio con ojos temerosos.
Izuku lo mira sin entender. —¿Qué cosa Kacchan?
Katsuki sólo quiere darle un zape en la cara. —El amor, idiota. ¿Lo hicimos anoche?
Izuku se tiñe de rosa pero asiente afectuoso. —Lo hicimos, amor. Dos veces.— le asegura, mostrando dos dígitos de sus manos. —¿No te acuerdas?
—Claro que sí, maldición.— escupe el rubio avergonzado, pensando en ¿qué diablos pasó? —¿Te dije algo raro mientras lo hacíamos?—vuelve a interrogar.
El pecoso se pone a pensar seriamente, pero no encuentra nada fuera de lo común entre sus recuerdos. —Mmm, no que recuerde Kacchan, sólo palabras sucias y de amor.— le revela sonrojado.
"¿Fue un maldito sueño?" piensa el rubio perplejo.
—¿Está todo bien, Kacchan?.— el pecoso percibe la angustia en la cara del rubio y siente que algo malo está pasando.
—Deku tú...
El teléfono de Izuku comienza a sonar sin parar.
—Oh, es Sero Kacchan, debo irme.— El pecoso le da un beso a su novio. Disfrutando de su boca antes de marcharse. Quiere llevarse el sabor de su Kacchan con él.
—¿Estas seguro que está todo bien?— pregunta una vez más.
El rubio sólo asiente en silencio, mirando sus manos por encima del edredón.
—Te veo en tres días amor.— el pecoso le dice por última vez antes de desaparecer.
Y Katsuki se queda ahí, con el corazón a mil.
—Sólo quería saber, si te casarías conmigo, tonto nerd.— habla a la nada, sintiendo una bruma de emociones dentro de él.
Quiere a Izuku. Lo ama profundamente en todas las versiones posibles.
Lo quiere absolutamente todo con él.
Se tira de espaldas en la cama, poniendo su antebrazo sobre sus ojos para ponerse a pensar. En unas horas debe levantarse a trabajar, sin embargo, la desazón que siente, de que su propuesta no haya sido real, le tiene ligeramente molesto.
En lo que se maldice mentalmente por soñar tan lindo, siente una notificación en su celular. El particular tono le da a entender que es su nerd, quien le ha mensajeado.
Toma perezosamente el aparato para ver qué quiere.
Bebé
Anoche me pediste matrimonio Kacchan y obviamente te dije que sí
Perdón por ser malo, y no decírtelo hace un momento.
Te amo mucho.
Mi futuro esposo, el dueño de mi corazón.
No me extrañes mucho ¿si?
El cenizo no hace más que soltar una ridícula carcajada en la soledad de la habitación.
Esta feliz.
Esta malditamente feliz.
Se da la vuelta en la cama recostándose boca abajo en el lado de Izuku, abrazando como un tonto su almohada.
—Mi Deku, mi tonto y perfecto primer y único amor.
Kbesto
Créditos de la imagen a su respectivo creador.
Profesor / Alumno
Bakumomo unilateral / Bakudeku
-Katsuki profesor
-Izuku estudiante
-Omegaverse
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—¿Me puedes explicar qué te pasa?— preguntó preocupado.
—Te sonrojaste.— increpa con impavidez.
—¿Qué?
—Te sonrojaste con Yaoyorozu.
—¿Enloqueciste?
Izuku quería salir de ahí, estaba muy enojado y sumamente triste.
Sabe lo que vió, él no es ningún niño berrinchudo y celoso, pero ser testigo de su "sensei" sonrojado a causa de esa chica, le revolvió el estómago de una manera horrible, como nunca antes le había sucedido.
Se movió inquieto hacia la salida, pero Bakugou no iba a dejarlo salir de ahí, no sin antes aclarar las cosas, obstruyó la puerta con su imponente anatomía.
—Déjeme pasar sensei.— Izuku le pidió severo. —No querrá que lo descubran encerrado con un estudiante en el armario.
—Ya basta Izuku.— suspiró agotado, apretando el puente de su nariz.
La situación lo tenía de malas. —¿De verdad crees que me puede llegar siquiera a llamar la atención esa niña?
—No es una niña Sensei, es una mujer adulta, muy hermosa y al parecer llamativa, de lo contrario no se hubiera sonrojado ante su cuerpo descubierto.
Bakugou lo mira con horror.
—¿De verdad?, ¿Eso es lo que piensas de mi?
—¡YO TE VI!
—¡QUE NO FUE ASÍ!.— Bakugou le grita encabronado. —Al diablo eso, no es lo que te imaginas, maldita sea.
—Déjame pasar Katsuki, hablo en serio.
Bakugou frunce el ceño, su nombre pronunciado de esa manera tan fría por esa boquita que adora, le enfurece.
—Bien, si eso es lo que quieres, te dejaré pasar, pero que conste que no quiero que vuelvas a buscarme.
—Bien.—espetó Izuku molesto, encaminándose para salir de ahí.
A espaldas de él, Bakugou en su enojo no pudo evitar comentar. —No me sorprende que reacciones así, después de todo, también eres un mocoso.
Y si hay algo en la vida que hace hervir la sangre de Izuku de manera desmedida, es que Bakugou le llame así.
Se da la vuelta al instante, y se acerca a pasos tranquilos hasta su sensei, pero lejos de estar tranquilo, por dentro Izuku está en llamas.
Lo castigará.
—¿A qué hora es su próxima clase sensei?.— le pregunta de manera dulce, casi hipnótica.
Bakugou se sorprende, ¿no que estaba enojado? —En 10 minutos más.— responde seco.
Izuku se acerca y rodea con sus brazos el cuello de su profesor, poniéndose en puntitas para alcanzarlo debido a la diferencia de alturas.
—Ya no soy un mocoso sensei, míreme bien. Estoy bastante crecidito.—Susurra de manera dulce, impactando su cálido aliento en el cuello del mayor.
Bakugou en automático, toma la pequeña cintura del omega entre sus manos y se inclina un poco para besar sus labios.
Más pronto que tarde, se están comiendo la boca con hambre, no hay nadie ahí que los detenga y aún tienen unos minutos hasta la siguiente clase.
Lo prohibido de la situación, agrega un toque de urgencia y emoción a lo que están haciendo, y por retorcido que parezca, les encanta.
Izuku toma el rostro de Bakugou entre sus manos, y le besa castamente su rostro, nariz, mentón, cuello, luego vuelve a tomar su boca con delicadeza y sensualidad.
Sigue tentando al más alto, acariciando con sus manos sus brazos tonificados, bajando por su fuerte pecho, su abdomen marcado, su espalda baja un poco más estrecha, hasta llegar al borde del jogger deportivo que está usando, mete sus manos dentro, tomando los glúteos de su profesor, acercándolo más así.
Sus intimidades rosándose.
—Izu-ku.— jadea entrecortado el mayor, con las pupilas dilatadas y la respiración agitada. Apretando sus grandes manos en la cintura del menor, acortando cada vez más el espacio entre ellos.
Izuku quiere jugar. Un juego malo, el mayor le dijo mocoso. No lo dejará así.
Pasa sus manos desde los glúteos hasta la parte delantera del cuerpo de Bakugou y toma entre sus manos el falo erguido y duro del alfa, comenzando a acariciarlo cómo sabe que le encanta.
—Espera.— susurra el mayor. Su aliento se atora un tanto.
Izuku lo ignora olímpicamente y mientras se siguen besando. Saca con cuidado del pantalón, el pene ardiente del alfa que palpita entre sus manos.
—Para amor, o no podré detenerme.— gruñe excitado, mordiéndole despacio los labios.
—Shh.— Izuku vuelve a concentrarse en su pene.
—¡Izuku, no!.— Jadea desesperado, casi al borde de la locura.
Si Izuku sigue así, no tendrá ninguna fuerza de voluntad para frenarse, no dudando ni un segundo en hacerle el amor ahí mismo en el armario donde guardan el equipo deportivo.
—Esta bien sensei, no quiero incomodarlo.— le dice de forma aniñada, batiendo de forma adorable sus largas pestañas y acomodándole el miembro nuevamente dentro de los pantalones.
Bakugou le mira como atontado, aún recuperándose de su calor.
—Tal parece, que este mocoso puede calentarlo bastante.— se mofa en venganza el menor.
Ambos escuchan sonar el timbre que advierte del siguiente periodo.
—Asegúrese de no llegar con él pene parado a su siguiente clase, profesor.
Eso sería muy pervertido de su parte.— le avisa, apuntando la tienda de acampar tamaño gigante que se deja ver en la entrepierna del mayor.
Izuku se retira del pequeño armario muy campante y ufano por lo que ha hecho.
Y Katsuki al salir de su momento hard, se mira la entrepierna entendiendo todo.
—Maldita mierdecilla descarada.— suspira, sonriendo macabro.
—Dos pueden jugar ese juego, Izuku,
y ya llegaremos a casa.
(...)
Al día siguiente, Izuku no pretendía asistir a la clase de deporte.
Estaba molido, le dolía todo el cuerpo de manera salvaje. Evidentemente, su juego de ayer se volvió en su contra, y aunque la venganza al principio le encantó, ahora se arrepiente de haber pedido más y más castigo.
No puede ni caminar correctamente.
—¿Qué diablos te pasó?.— le pregunta Uraraka al verlo caminando como bambi por el salón.
Izuku se rasca la mejilla, haciéndose el desentendido.
Denki se carcajea divertido, pudiendo entender el contexto de la situación.
Yaoyorozu a lo lejos, mira a Izuku con rencor, el peliverde no es idiota, puede sentir la mirada de la chica y deducir que lo odia, pero... ¿se habrá dado cuenta del profesor Bakugou y él?
—Esa perra te tiene entre ceja y ceja desde que al profesor Bakugou se ha le visto sonriendo contigo.—le explica su amiga.
—¿sonriendo conmigo?
—Así es, ¿no lo haz notado?
Izuku niega rotundamente, no se había dado cuenta o quizá, sinceramente está acostumbrado a las sonrisas de "Kacchan".
Su amado alfa.
Ayer al llegar a casa, Izuku y el profesor conversaron seriamente y el mayor le reprendió severamente por andar de celoso.
A estas alturas, el Omega peliverde debería estar seguro del amor que el mayor le profesa y no dejarse llevar
por jugarretas de niñas desesperadas.
De todas formas, le dijo que el día de hoy, dejaría en claro a Yaoyorozu y todos los demás, que su corazón estaba ocupado
y sellado con candado, y que jamás unos ingenuos niñatos podrían llegar siquiera a remover sus fibras.
Bueno, sólo uno puede hacerlo y le tiene tomado de los testículos.
Izuku no entendió a qué se refería con dejar en claro, pero de todas formas no podrá saberlo. Se siente demasiado dolorido para ir a comprobarlo a la clase.
Por lo mismo, no supo cómo todos los admiradores del profesor Bakugou, Yaoyorozu incluida, se quedaron con la boca abierta al ver a su sexy y joven profesor, cargando a todos lados a un pequeño niño. Su hijo.
Un hermoso bebé rubio de ojos jade y pequitas en su cara.
Obviamente, las ganas de ligar con su guapísimo profesor, murieron al instante. No había nada más mata pasiones para Yaoyorozu, que meterse con un padre de familia.
La estrategia de Katsuki, aunque poco convencional, funcionó a la perfección.
.
.
.
Katsuki e Izuku, son pareja alfa y omega destinada, el primero es 8 años mayor que Izuku, pero sus padres al ser amigos de toda la vida, no se opusieron en ningún momento a su eventual enlace.
Katsuki siempre fue fiel a su palabra de esperar a Izuku, se conocían desde pequeños, por lo tanto, desde el primer día, supo que no habría ningún otro Omega en su vida.
Cuando el menor tenía 15 años, entre besos y besos, casi hizo sucumbir a un excitado alfa, que tuvo que pegarse en las bolas (literalmente) para no tomar en ese mismo momento a su Omega.
En ese tiempo, Katsuki tenía 23 años y estaba terminando su carrera de Educación deportiva en UA, misma donde hoy trabaja como profesor.
Que un estudiante modelo se haya visto involucrado con un menor de edad, aunque fuera su destinado, hubiese sido complicado.
Al Izuku cumplir los 18 años, Katsuki no perdió el tiempo en tomarlo con fervor, ambos experimentando el sexo por primera vez.
Fue absolutamente maravilloso, aún
y cuando ninguno de los dos tenía experiencia previa.
Para mala o buena suerte de ambos, Izuku quedó embarazado, pero eso no impidió que el menor siguiera estudiando, incluso llegar a la universidad.
Izuku era un alumno brillante, un pequeño nerd. Y con la ayuda de sus padres y suegros, la llegada de su pequeño bebé, fue de lo más emocionante, no significando obstáculo para ninguna de sus proyecciones.
Cuando su carta de UA llegó, fue el mismo Omega quien sugirió mantener en secreto su relación, ya que al ser Katsuki, docente de ahí, no quería que su alfa se viera afectado en su trabajo, al estar implicado sentimental y románticamente con uno de sus estudiantes.
Al final, todo se complicó.
Izuku estaba muy seguro de la relación que mantenía con su Alfa. Sabe que Katsuki lo ama con locura y que sólo tiene ojos para él, pero el descaro de su compañera de clase, terminó por hacerlo explotar y se enfadó como nunca con su destinado.
Katsuki se enfadó también, tanto que le jugó un juego rudo, ni bueno ni malo.
Pero uno vengativo
¿Cómo se atrevía a desconfiar de su amor? Le reprendió el alfa al omega, reiteradas veces, donde en la oscuridad de la noche, perdidos en el sexo, le prohibió correrse en más de una ocasión.
Al final, Izuku se rindió, pidió perdón, prometió no volver a enfadarse por estupideces y su tan anhelada corrida llegó.
Katsuki podía castigar severamente a su estudiante si así se lo proponía.
Kbesto
𝙀𝙡 𝙖𝙧𝙤𝙢𝙖 𝙙𝙚 𝙡𝙖 𝙫𝙚𝙣𝙜𝙖𝙣𝙯𝙖
—Omegaverse/drama/venganza/
—#katsudeku
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Izuku tenía ya la lista de los que tenía que asesinar, Katsuki por su parte estaba entusiasmado, su lobo saltaba de alegría, pues ver al pecoso matar le excitaba demasiado.
— ¿Con quién debemos de iniciar? Los he seguido a todos esta semana, salgo de la escuela y he visto sus rutinas, todos son tan predecibles. — decía indiferente él peli verde.
— Pues se me hace más fácil este. — señaló el segundo nombre. — le gustan los videojuegos y ver porno será muy fácil de matar, siempre se la pasa metido ahí no se dará cuenta en qué momento entramos.
— Está bien, vayamos por él.
Arregló su ropa y metió la lista en su mochila, Katsuki quería preguntar que era lo que traía ahí, pero quizás con el pasar de la noche lo sabría.
Como dijo Katsuki estaba jugando, Izuku con demasiada agilidad abrió la puerta con unas pequeñas ganzúas y entraron tan sigilosamente, vio en la puerta del cuarto una bata, quito el listón de ella y de un solo movimiento lo enredó en su cuello, a pesar de que él peli verde fuera más pequeño, no podría comparar la fuerza que tenía.
Acabó con su vida más rápido de lo que pensó Katsuki, su erección se formaba a través de sus pantalones.
— Busca una página de porno.
— ¿Qué, para qué quieres eso?
— Sabes, para qué te manden hacer el trabajo sucio y no sepas que hacer solo utilizando tus golpes o tu arma, eso no te hace un asesino de élite, te hace ser uno más del montón. Tienes que aprender y hoy lo harás, hay muertes que quieres dejar en claro que quizás fueron simples suicidios, otras muertes extrañas con fallos en todo su sistema o unas que les dices a los demás, ¡hey aquí estoy y voy por ti!
— Lo dices así de simple.
— Kats, fui entrenado a muerte para saber todo, no voy a hacer un novato, me sangraron las manos, lloraba aterrado por cada día que me obligaban a tener más fuerza, más agilidad, soy lo que siempre quisieron que fuera, solo que ahora hago las cosas a mi manera.
— Lo siento yo…
— No digas nada más, hoy aprenderás, no quiero más preguntas necesarias, esta muerte se llama asfixia erótica, hizo muy bien los nudos que fue difícil de quitarla después. — arrastró el cuerpo y lo dejó colgado cerca de la cama, junto a la pantalla de su computadora con unas escenas de sexo.
Salieron del lugar, Izuku sabía moverse demasiado bien, no quería hacerlo a la forma de Katsuki claro que no, él estaba ahí para acabar con esas personas para decirle a Yagi que su arma estaba en acción en cada una de su lista.
— El siguiente es un drogadicto, amante de los fármacos, si está drogado puede tener mucha más fuerza que ambos y es alfa, no me voy a arriesgar.
Pasaron por un bar y ese estaba en la barra, Izuku se acercó demasiado, golpeando un poco su brazo. — Lo-lo siento, señor. — su voz tan aterciopelada hizo desconcentrar al sujeto.
— No te preocupes Omega. Te invitó algo.
— Gracias, me gusta el whisky.
— Te gusta lo fuerte. Cantinero. — En cuanto el sujeto volteo vertió un líquido en su bebida. — Aquí tienes hermoso.
— Gracias, ahora vengo, voy al baño.
— Te espero preciosura. — Izuku camino al baño y antes de entrar vio cómo el sujeto bebía de un solo trago su bebida, sonrió y se metió al baño. Salió de ahí y ya no se encontraba el chico, se fue a la entrada y se encontraba consumiendo una sustancia. — Mira que tenemos aquí, el lindo Omega.
— *No te me acerques* — Izuku usó su voz, el alfa se quedó quieto. — *Ahora solo muere* — se dio media vuelta y como si esas palabras bastarán se empezó a ahogar, el choque de aquel líquido con la droga que había consumido fue fatal.
— Vámonos. — Katsuki no replicó nada, solo se quedaba embobado por todas las formas que acababa con los nombres de la lista, él jamás imaginó que acabaría con la mitad de ellos en una sola noche.
Solo bastaron dos noches para acabar con la lista. — Aún no llames, sabrán que fueron las víctimas, espera que ellos lo hagan por ti. En cuanto recibas esa llamada quiero que me lo digas.
Katsuki solo asintió.
Los días pasaron y como Izuku le había dicho, Mirio marcó.
Estoy muy orgulloso de ti, pero necesito verte con urgencia. Te veo en dos días en la mansión, después de que salgas de clases.
Y colgó la llamada, Izuku se encontraba ahí.
— ¿Son ello verdad?
— Sí, dijeron que en dos días fuera a verlos.
— Te enseñé cada muerte, no quiero titubeos y digas lo que te dije, la mafia no es fácil de engañar, trata de hablar con seguridad y fluidez, así los convencerás, ah y por cierto no bajes la mirada.
Izuku se fue a su siguiente clase y antes de entrar hizo su llamada.
— Te veo en dos días, en la terraza del edificio XX, a las 5 pm no llegues tarde.
No se escuchó nada del otro lado, sabía que había contestado con el auricular, podía escuchar la espantosa voz de Yagi. Colgó la llamada.
(...)
Pasaron esos días e Izuku se encontraba ya sentado en la orilla del edificio.
— Sabes que cualquiera te podría aventar de ahí con facilidad.
— Espero que no caiga junto conmigo el imbécil que quieran intentarlo. — Izuku se volteó y vio a Aizawa. — Quiero que me explique que mierda está pasando en la mansión.
— Nada fuera de lo normal tu padre.
— No digas que ese bastardo es mi padre, sé la mayoría de la verdad y estoy apuntó de descubrir la toda, no quiero que me mientas Shota.
Aizawa se quedó congelado al escuchar su apellido, su niño le estaba hablando tan cortante. — No sé qué pienses, pero solo quiero que sepas que yo no he hecho nada, me he mantenido firme y leal contigo
— Eso espero… Termina lo que estabas diciendo.
— Tu padre. — Izuku lo fulminó con la mirada. — Yagi-san no a Estado en movimiento, pero Mirio si, lo trae vuelto loco el asesino de su mafia, contrató a un muchacho de cabellera ceniza para hacer los asesinatos y parece ser que los cumplió.
— Y que dices sobre el precio de mi cabeza ¿Ah? — alzó él peli verde una de sus cejas.
— Parece ser que Yagi, tiene la sospecha que tú eres el asesino, las muertes son demasiado estudiadas, él sabe lo que te enseño no es ningún tonto, ni tú tampoco solo quiero que te cuides.
— Lo haré, me tengo que ir, papá llegará pronto, espero tener más respuesta la próxima vez…
Izuku se fue aún quería preguntar, pero su celular sonó con un mensaje de su padre que saldría temprano de su trabajo, ahora lo cuidaba mejor que su vida y pasaba por él al trabajo, no quería otro altercado en su contra, moriría quien pusiera una mano sobre su papá.
(...)
— Así que tenemos un soplón, sabes Katsuki te doy gracias por querer jugar conmigo, pero soy más viejo e inteligente que tú, sabré jugar bien tu juego.
Sonrió de lado Aizawa, ahora se acomodará
su plan, le entregaría todo a ese pequeño soplón y tendría a Izuku de su lado.
Anheló mutuo
Izuku estaba entrando con gran temor , el lugar era peculiar, por llamarle de alguna forma, luces neón reinaban en el bar de deseos, humo y una cantidad de feromonas abrumadora.
Ese no era un bar de streptease común, en la sociedad en que vivían, los alfas gastaban el suedo en omegas de buen ver a los cuales llevaban a la cama noche tras noche, pero este era lugar en específico era diferente, si, sólo podía describirse así… un bar de la más alta clase, reservado, en su mayoría, para omegas adinerados y urgidos, dónde eran alfas de gran corporalidad y sensualidad desbordante, quienes se desprendían de su ropa y bailaban eróticamente para el deleite de sus finos invitados.
Katsuki Bakugou era la estrella que todos ambicionaban, un alfa de colmillos impresionantes, una piel impecablemente bronceada y un carácter aplastante. Ningún Omega le había llegado al precio y es que al parecer, no era dinero lo que lo movía, él decía que necesitaba sentir una conexión y mientras no la tuviera, no vendería noches de placer. Se mantenía así, inalcanzable, enriqueciendo sus bolsillos a costa de omegas que pagaban cantidades exorbitantes por un baile privado, donde no les permitía tocar absolutamente nada, mantenía su rostro oculto con un antifaz extravagante y observaba en silencio a cada alma que cruzaba el umbral de sus dominios.
Izuku lo había visto de lejos un par de veces, en las pantallas que se encargaban de llevar a cada lugar del bar el majestuoso espectáculo de la pista principal; pero el pecoso nunca se había acercado, hasta esa noche.
Era San Valentín, el lugar estaba algo vacío, quizá la mayoría de clientes habituales debía cumplir con fingir ser una pareja feliz, su amigo Shoto, quién lo había llevado las veces anteriores, había ido a cumplir con la cita que su padre le había arreglado, con una alfa de adinerada familia y cabello oscuro, mientras que Izuku, un Omega tan tímido que jamás había tenido pareja, estaba harto de ver parejas acarameladas en la calle y decidió ir al "paraíso".
Las piernas le temblaban de emoción cuando escuchó que el dios Dynamight haría su presentación, ese cabello rubio alborotado le recordaba al amor que perdió años atrás; estaba ahí, de pie, con la boca abierta, mientras ese hombre de exorbitantes proporciones aparecía en el lugar un traje de bombero, primero la chaqueta y el casco cayeron al suelo, el pantalón era sostenido por tirantes que pasaban justo por el medio de sus prominentes pectorales, cubriendo los botones color durazno que los coronaban.
Pasaron cerca de dos minutos, cuando Katsuki sintió un aroma peculiar, su nariz se movió curiosa, inhaló fuerte mientras se arrancaba el pantalón, sus fosas fueron llenadas de un aroma de lo más extasiante, gardenia y menta, una combinación que llevaba años y años esperando encontrar y claro, el dueño era un dulce y delicado Omega de cabellera rebelde y verde, con preciosas pecas de café que salpicaba su piel entera.
El alfa sonrió mostrando los colmillos, mientras hacía su espectáculo, los billetes caían por montones pese al poco público que tenía. Pero ese Omega, él no hacía más que contemplarlo con la boca abierta y eso era todo lo que necesitaba.
Cuando el baile terminó, Dynamight pidió a su equipo de seguridad llevarle un invitado.
Las piernas de Izuku temblaban cuál gelatina, se sintió intimidado cuando los agentes de seguridad le pidieron acompañarlos, pero accedió, pues no era del tipo de persona que cause problemas.
—Perdón, ¿A dónde nos dirigimos?
—El amo Bakugou ha pedido su presencia —dijo uno de los guardias.
—¿A-amo?
—Dymanight, el alfa inalcanzable que todos ven en el escenario, es en realidad el dueño del lugar.
—¿Por qué pidió verme? —Se había vuelto un manojo de nervios en ese instante.
—Puedes preguntárselo a él —se detuvieron en seco y abrieron una puerta que daba a un oscuro pasillo.
El pecoso tragó saliva con dificultad y entró, camino con una gran ansiedad llenando su sistema, de pronto sintió un aroma a mandarinas que le llenó la existencia misma, cerró sus ojos y se dejó guiar.
—Hola cachorrito —dijo una voz grave y rasposa.
El pecoso paró en seco, abrió los ojos y contempló al alfa que era 30 centímetros más alto que él.
—¿Q-qué hago aquí?
—¿Sabías que nunca he tocado a ningún Omega del bar? —Preguntó altanero, mientras se relamía los labios.
—S-si, dicen que es un alfa tan perfecto que ningún Omega está a su altura.
—Es cierto, la verdad es que yo abrí este lugar con la intención de buscar a mi Omega ideal —dejó fluir sus feromonas, cargadas de deseo sexual—, un Omega que conocí en mi adolescencia y que me fue arrebatado cuando su familia decidió venderlo.
Midoriya respiró hondo, sus feromonas fueron liberadas en respuesta, había algo extraño, ese olor a naranja se sentía como su sitio seguro, de pronto, un latino resonó con fuerza en sus oídos.
—¡Kacchan! —gritó con fuerza mientras el ritmo de su pulso se disparó al cielo.
El alto hombre sonrió sobrado, se levantó y cambió las luces de la habitación. Focos rojos creaban un ambiente sumamente erótico. Empujó al Omega hasta hacerlo caer en un sillón de terciopelo verde botella, había un tubo en el centro de la habitación, a dónde se dirigió para comenzar a bailar y despojarse de sus prendas, una a una.
—Escuché que huiste de tu prometido, le vacíaste una cuenta bancaria y luego desapareciste, tenía la esperanza de que si creaba suficiente fama… vendrías a mí.
—Un amigo me trajo, yo jamás hubiera llegado aquí… no era un buen plan —se burló un poco.
—Claro —se arrancó el pantalón y se lo aventó a la cara— Todo-idi*ta, yo lo contraté para buscarte, pensé que un niño de buena familia, pesé a haber huido de su destino, no tendría los huevos para venir a un lugar así, tuve que mover los hilos desde hace mucho tiempo —sólo le quedaban puestos unos bóxers de lycra negros, tan ajustados a su piel que no dejaban cabida alguna a la imaginación.
—Ka-Kacchan, ¿en serio… tú me buscaste? —Izuku estaba entrando en un frenesí, las feromonas de Katsuki inundando el ambiente, su danza erótica y sumamente caliente, su voz que le erizaba cada poro y su propia entrada, humedecida por la bestia lujuriosa que contemplaba.
—Yo era un chico de la calle, no tenía nada que ofrecerte, pero cuando te dije haría todo para que fueras mi Omega era en serio —se alejó del tubo para plantarse frente al chico que por años deseo. Tomó sus manos y se las hizo poner sobre su cadera mientras la contoneaba de un lado a otro— he creado una fortuna con este lugar, así que dime Deku, ¿aún quieres dar a luz a mis cachorros?
—¡Si! —no dudo un sólo segundo en contestar—, sabes que el dinero nunca me importó, yo te amaba demasiado.
—Voy a hacerte olvidar a cualquiera con quién hayas estado, tu piel entera tendrá tatuada mi esencia y tu cuello llevará mi mordida por siempre.
Izuku se levantó, se paró sobre el sillón y se abrazó al cuello de Katsuki, se acercó peligrosamente a sus labios, todos los nervios y la inseguridad se habían esfumado.
—Soy virgen, nunca nadie me ha tocado, quiero ser tuyo Kacchan, siempre lo quise —le quitó el antifaz para contemplar con gozo ese rostro que había soñado por años volver a encontrar.
—Eres mío, te prohibo alejarte de mí de nuevo —hundió las manos en el pantalón de Izuku y lo destrozó con fuerza, acarició entre sus glúteos que desbordaba líquido lubricante— ¿Te gustó mi baile, Deku?
—Me encantó —se quitó la camisa que traía mientras miraba al otro a los ojos—, deberías enseñarme a bailar así, quiero aprender a provocarte y complacerte.
—Deku, Deku, Deku… tu simple existencia me pone de ánimo —bajo su ropa interior, evidenciando su prominente erección— ¿estás listo… bebé?
El pecoso afirmó con un movimiento de cabeza. Bakugou le cargó, haciendo que enredara las piernas en su cadera y cada paso que daba rozaba su húmeda entrada con su erección. Le llevó más profundo en el lugar, le aventó sobre una cama y se agazapó sobre él, lo besó desesperado, hacía años que necesitaba volver a sentir esos labios de rojo algodón.
—Ka-Kacchan… mgh… ¡Ah!
—J*der… tus gemidos son mi música favorita —introdujo dos de sus dedos en la entrada del Omega que clamaba por atención.
Midoriya no podía ni pensar, la situación era por completo inverosímil, el calor de su cuerpo se disparó de golpe, comenzaba a salivar de forma desesperada, esas maravillosas feromonas de mandarina lo estaban haciendo entrar en celo.
—Te necesito dentro Kacchan, quiero sentirme tuyo —rogó con voz dulce mientras sostenía sus propios muslos, exponiendo su intimidad.
—Te voy a j*der tanto mi amor, que vas a olvidar dónde estás y cuánto tiempo llevas aquí.
Se hundió en él, lentamente, dando tiempo a que sus cavidad se acoplara al tamaño.
El más bajo tenía dificultad para respirar, sus entrañas de estiraban con fuerza, pero su corazón se sentía competo y saciado, por años lo había deseado, volver a ver a Katsuki, ser uno con él.
Los instintos más bajos afloraron, eran un par de animales calientes devorándose entre sí, caricias, besos apasionados, mordidas cargadas de deseo, jugos derramándose por culpa de la desmedida excitación, palabras obscenas, aromas intensos que se estaban en medio del libido desenfrenado que se liberó.
Las horas perdieron sentido, una marca fue impuesta en el cuello, un lazo eterno que lo uniría a partir de ese momento.
¥=
Bakugou amaba su espectáculo, el alfa había comenzado a salir a bailar con un collar de picos en el cuello, declaró que tenía dueño, no pararía con sus actividades en la pista, pero las sesiones privadas de baile desaparecían por completo.
Ahí estaba, en lo alto de la pista, desnudando su ser con una tremenda sensualidad hasta quedar en paños menores, jamás llegaba a exponer su miembro, aunque no es que hubiera mucho que ocultar, ese enorme trozo de carne se contoneaba con tal ritmo bajo la tela que hipnotizaba a todo aquel que mirase.
Al acabar el espectáculo, subió a la oficina en lo alto del lugar, aquella que tenía paredes de cristal que por fuera parecía espejos, Bakugou portaba una bata larga que cubría su corporalidad, entró y contempló al objeto de su amor, desnudo, estimulando su entrada de forma sumamente erótica.
—Apresúrste amor, estoy muriendo, esos omegas te veían de forma tan lasciva, estoy molesto —dijo el pecoso con la voz temblorosa.
—No tienes por qué molestarte, ellos pagan las cuentas, pero mi corazón, mi vida y mi cuerpo te pertenecen a ti.
Era una relación fuera de lo común, un omega de familia adinerada comprometido con conveniencia, que escapó del futuro que planearon para él, un alfa vividor, que hizo su fortuna a costa de vender fantasías y lazo formado por un amor que iba mucho más allá de estatus social.
~Fin~
AkmatRi
Un trío
La copa de vino bailaba entre sus dedos.
Izuku jamás había sido bueno manejando el alcohol, se embriagaba demasiado rápido y eso Shoto lo sabía más que bien, después de todo, como su esposo conocía cada aspecto posible de él.
Por ello, había pedido una botella extra que Izuku se encontraba bebiendo justo ahora, como si no hubiese mañana porque ya ni siquiera le había dejado servirle en la copa, lo estaba bebiendo directamente de la botella.
—Tranquilo, amor. Hacer el amor con una persona inconsciente por la ebriedad no es lo mío, lo sabes. — dijo, antes de beber un sorbo, degustando el sabor del vino tinto en su paladar.
Izuku se giro a mirarlo, tenía el rostro sonrojado, los ojos vidriosos y una sonrisa boba curveando sus labios.
—Uh, ¿Quieres hacerme el amor está noche? — preguntó con pizcas de un tinte travieso en el tono de su voz.
El heterocromático sonrió, dejando de lado su bebida mientras la música que ambientaba aquel lujoso restaurante en el que hizo reservación meses atrás para celebrar su quinto aniversario de bodas, desaparecía del fondo al notar como Izuku juntaba sus piernas.
Una de las ventajas de hacer beber a Izuku es que siempre el alcohol lo ponía caliente.
Shoto acercó su rostro lo suficiente, posando su mano en el generoso muslo del pecoso con intención y lo apretó suavemente.
Izuku dejo salir un suave y bajo jadeó ante la caricia.
—Para comenzar, porque luego quiero cogerte duro, justo como te gusta. — respondió, en un susurro que acarició su oído, haciendo vibrar cada una de sus terminales nerviosas.
No pudo contener las ganas de besarlo, así que inclinándose hacia adelante en su lugar, apenas pudo rozar la mejilla de su esposo con los sabios levemente humedecidos por el vino.
—Vamos a casa… — musitó, y Shoto en un parpadeo levantó su mano para llamar a un mesero y solicitar la cuenta.
(...)
Cuando llegaron a casa, lo último que hicieron esa noche fue el amor de manera acaramelada.
Además de ponerse caliente, el lado dominante de Izuku salía a flote con la cantidad de alcohol correcta en su sistema, pues en un día cualquiera, podría montarlo sí, pero no de la forma en que lo estaba haciendo justo ahora.
—¡Ngh, joder!
El sube y baja de sus caderas era brusco, hipnótico. El sonido lascivo provocado por la suave piel de sus nalgas que rebotaban sobre él sin pudor alguno con cada movimiento era demasiado sucio y excitante. Aunado a la menuda mano que se cerraba con dificultad sobre su garganta cortándole solo un poco la línea de oxígeno mientras algunos insultos al aire se escapaban de los labios de su pareja, lo hacían sentir un poco frustrado, porque eso lo excitaba y mucho, al grado de querer nalguearlo o invertir las posiciones para someterlo a la fuerza y cogérselo a su gusto pero tenía que aguantar.
Pues la propia excitación de Izuku hacia que su agujero se contrajera deliciosamente alrededor de su polla, una sensación imperdible que le gustaba disfrutar con los ojos cerrados y cierta dificultad para respirar.
A veces Shoto creía que era un enfermo, pues siempre que tenía sexo con Izuku de esta forma poco dulce, había algunas fantasías un tanto sucias y descaradas que rondan por su mente.
Como por ejemplo la más reciente; un trío.
—Muévete más… — masculló, poniendo sus manos en la cintura de su esposo para darse soporte y, apoyándose en sus tobillos, aceleró las penetraciones al empujar sus caderas con fuerza.
Izuku gimió fuerte, las palmas de sus manos que yacían sobre el pecho de sus esposo rasguñaron la piel dejándole marcas rojas, sus ojos se desorbitaron cuando sin piedad, el pene de Shoto comenzó a golpear su próstata. Un par de lágrimas amenazaban con brotar de las esquinas de sus ojos y los dedos de sus pies estaban tensos, el orgasmo estaba cerca, no quería terminar así pero Shoto nunca le daba espacio para pedir un poco de lo que a veces él quería por abrumarlo de placer.
Esta ocasión no fue la excepción.
Sin poder evitarlo, se había corrido de forma escandalosa, manchando ambos abdómenes mientras sentía como el propio semen de Shoto comenzaba a escurrir de su agujero una vez que esté saco su polla de su interior.
Izuku se hizo de lado para dejarse caer sobre la cama con la respiración agitada y pequeños espasmos que le sacudían el cuerpo.
—Carajo, eso fue genial. — murmuró Shoto, limpiándose la fina capa de sudor que surcaba su frente.
—Quiero más… — habló con voz baja, guiando su mano para acariciar la ahora flácida polla de su esposo con movimientos de arriba hacia abajo que no tardaron en ponerlo duro de nuevo.
—¿Puedo comerte? — preguntó, girándose para recostarse sobre su lado derecho, acercar su cuerpo al de Izuku y así, alcanzar su agujero aún abierto y chorreante de semen.
—Tengo que lavarme primero…
—Lo haré por ti.
Shoto se levantó, yendo y viniendo del cuarto de baño con un par de toallas y algo de agua tibia, regreso para limpiar a Izuku con devoción.
Una vez que terminó, fue a la cocina para traer un poco más de alcohol.
Cuando Izuku vio las latas de cerveza que llevaba en las manos, no dudo en incorporarse para tomar una, abrirla y beber casi la mitad de un solo trago.
Shoto lo imitó, ambos dejaron las latas en la mesita de noche a lado de la cama, y en perfecta sincronización, Izuku se tiró sobre la cama, boca abajo. Tomando una de las almohadas, la puso debajo de sí en cuanto hincó las rodillas.
Shoto se pasó la lengua por el labio inferior en cuánto vio las manos de Izuku separar sus nalgas regalándole una perfecta vista del lugar que quería devorar.
—Está un poco rojo, ¿no te duele?
—Ngh… — Izuku jadeó al sentir el pulgar de Shoto presionarse contra su agujero hasta deslizarlo completamente en su interior. — …estoy bien. — respondió, mordiéndose los labios y cerrando los ojos, centrándose en las sensaciones que ese único dedo era capaz de provocarle cada vez que se empujaba hacia adentro y deslizaba hacia afuera con lentitud, y a veces moviéndose en círculos. — Si, así…
Shoto por su parte se concentraba en las reacciones de Izuku, una a una para llevarlo justo a dónde quería.
Con su mano libre tomó su polla y comenzó a acariciarla, la respiración de Izuku se volvió irregular.
Al parecer Shoto quería hacerlo enloquecer el día de hoy. Lo confirmo cuando le sintió moverse en un segundo para al siguiente sentir la lengua húmeda de su esposo deslizarse desde la mitad de su polla y pasando por sus testículos hasta detenerse un centímetro antes de alcanzar su agujero.
Izuku respingó con cierta frustración, ¿por qué se había detenido?
Iba a protestar, pero la invasión de dos dedos más le hizo olvidarse de ello, especialmente cuando Shoto los movió inmediatamente al segundo de introducirlos hasta el nudillo.
La forma en que se abrían, expandiendo su interior antes de ir hacia afuera era simplemente alucinante.
Izuku gimió, comenzó a lloriquear y maldecir por lo bajo.
Shoto continúo, sumando algunas lamidas y mordisqueos en cada parte de piel que se le cruzaba en el camino hasta que su lengua finalmente reparó en el estrecho agujero que se contraía devotamente a su alrededor y atenderlo como a Izuku le gusta, haciendo temblar sus piernas, nublar su juicio y provocar que las caderas de su esposo se movieron solas en busca de acelerar el encuentro.
Pero justo cuando se percató que Izuku estaba a unos segundos del orgasmo, se puso de pie, e hincando las rodillas ahora sobre la cama, casi a la altura de dónde estaban las de Izuku, se inclinó sobre él pegando su pecho a la pecosa espalda.
—No… no te detengas… — musitó en voz baja, inconforme.
Shoto acaricio su cabeza alborotando sus rizos, posando luego esa misma mano en su cuello.
Era su turno de cortarle un poco el oxígeno.
—¿Quieres correrte? — preguntó, pegando sus labios al oído de Izuku que quería volver a ser llenado para, efectivamente, correrse.
Desesperado, movió su mano para tomar la polla de Shoto y alinearla contra su trasero cuando la sintió rozar su agujero.
—Responde. — ordenó, presionando sus dedos con más fuerza en su cuello.
—Por favor, déjame correrme…
—Solo si aceptas hacer un trio.
—¿Eh?
Los ojos de Izuku se desorbitaron por la falta de oxígeno.
—Quiero cogerte al mismo tiempo que otro chico, ¿no te gustaría? — preguntó.
Las caderas de Shoto se movieron, su polla yendo directamente contra su agujero. La punta entrando y saliendo con pequeñas embestidas, aumentando más su frustración y desesperación.
—Ya te dije que… Ngh…
La mano que apretaba su cuello ascendió para tomarlo ahora de la mandíbula y meter dos de sus dedos dentro de su boca al tiempo que su polla se enterraba dentro de él por completo de manera lenta.
Izuku sintió un calambre en su vientre bajo, su polla chorreando un poco más de presemen contra la almohada.
—¿En serio no te gustaría tener mi polla dentro de tu culo mientras se la chupas a alguien? — Shoto comenzó a mover sus dedos, en simulación como si estuvieran penetrando la boca de Izuku. — Solo imagínalo, con lo que te gusta tragarte mi semen y chupármela. Dios…
Las caderas de Shoto aumentaron el ritmo de las penetraciones tras sus palabras.
¿De verdad la idea de sumar a alguien más a su ecuación le prendía tanto?
Debía ser, pues Shoto había comenzado a gruñir bajo con tan solo plantearle aquella disparatada idea.
—Sí… — musitó en respuesta.
Shoto se sorprendió al escucharla y sentir como la lengua de Izuku lamía sus dedos, justo como hacia con su polla cuando la tenía dentro de su boca.
—Maldita sea, sí… ¡promételo!…
Shoto aceleró aún más el ritmo, volviéndolo brutal y vulgar por los sonidos lascivos de su pelvis chocando con el pecoso trasero sin piedad.
—L-lo prometo… lo prometo… — chilló.
Su agujero contrayéndose a la par de que los calambres en su vientre bajo aumentaban hasta que de un segundo a otro, ambos se corrieron en simultáneo, gimiendo y gruñendo respectivamente mientras la saliva escurría por las comisuras de sus labios, y el semen manchaba la cama y brotaba nuevamente desde su agujero con obscenidad cuando Shoto salió de su interior.
—No olvides tu promesa, Izu… — dijo, pero Izuku ya ni siquiera le prestó atención, pues entre la bruma post-orgásmica que llevaba su cuerpo de un estado tensó a la relajación en un parpadeo más el alcohol en su sangre, fue perdiendo consciencia de sí mismo hasta que se quedó dormido.
(...)
Viernes laboral.
Después de haber estado toda la jodida semana hundido en estrés gracias al bastardo de Todoroki que parecía cargarle la mano más de lo normal, Katsuki finalmente podía darse un respiro.
Apenas eran las seis, aún tenía tiempo de ir a su casa, darse un baño, arreglarse decentemente y regresar al centro de la ciudad para la apertura de ese nuevo bar gay del que Kaminari le habló más temprano ese día.
Hacia un par de meses que no tenía nada de sexo, así que encontrar a un amante de una sola noche lo haría sentir más que bien.
Después de todo, el sexo sin compromisos era el mejor.
—Hey, Bakugo. — escuchar la voz de su jefe no fue grato, pero de cualquier forma mantenía una expresión de póker servicial cada vez que se giraba a verlo.
—¿Se le ofrece algo? — preguntó con voz calma, y contrario a la expresión de querer terminar con su vida que tenía a diario, está vez sorprendentemente, Todoroki estaba sonriendo.
Un escalofrío recorrió su cuerpo.
¿Por qué carajos había sido tan orgulloso como para decidir hacer su pasantía en la empresa de los Todoroki y no en la de su padre?
Porque sí, Katsuki no tenía mucho de haber salido de la Universidad.
Un año a lo mucho.
Con sus veintiséis años, eso lo hacía diez años menor que Todoroki, y sin saberlo, ocho años menor que Izuku.
Todoroki recargó la palma de su mano sobre el escritorio, Katsuki le miro fijo, curioso, con la guardia baja.
—Seré directo. — dijo. ¿Acaso iba a despedirlo? — ¿Te gustaría hacer un trío? — finalmente preguntó.
Desde hacia un par de meses había estado observando a Bakugo Katsuki, el nuevo pasante.
Su carácter era una mierda, pero su físico… Dios… antes de casarse con él, Izuku prefería a los tipos rubios de cuerpo fornido y ojos con colores exóticos.
El ejemplo más claro de ello fue Mirio, así que, sabía que Bakugo indudablemente entraba entre sus preferencias, las cuales quería cubrir perfectamente para que su lindo esposo no pudiera negarse al trío llegado el momento de hacerlo.
—¿Qué? — La pregunta lo había tomado por sorpresa.
¿Un trío?
Katsuki frunció el ceño. ¿Acaso era una broma? ¿Alguna especie de prueba?
Todoroki sonrió suavemente.
—Mi esposo y yo tenemos gustos peculiares. — comenzó a explicar. — Queremos intentar algo como eso, y de todas las personas existentes, el candidato ideal eres tú.
—¿Candidato ideal! No me jodas.
—Resulta que tu apariencia es justo del gusto de mi esposo.
—Espera, espera, espera.
Katsuki se masajeo la sienes.
—Ni siquiera soy gay. — mintió.
En este lugar nadie sabía de su orientación así que intentaría salirse por las ramas.
Lo último que quería era involucrarse con el bastardo de su Jefe. Los amoríos de oficina nunca funcionaban, aún cuando solo fuera para coger.
Además, él no quería estar en medio de un matrimonio.
Había escuchado sobre las parejas que hacen de Swingers en más de una ocasión. Aún cuando hubiera consentimiento de por medio, siempre terminaban en un divorcio o un asesinato cuando uno de los dos esposos se enamoraba de otro.
No quería tentar su suerte y terminar en lo segundo, especialmente cuando él sería el único sumado a la ecuación.
—No mientas, se que lo eres. De otra manera no estaría aquí hablando contigo. — la seguridad con la que le dijo aquello lo hizo titubear. — Mira, Katsuki… solo será cosa de una vez. Salga bien o mal, nada afectará tu puesto aquí ni tampoco te daré más trabajo del que ya te he estado dando. — dijo.
—¿Y si su esposo se enamora de mi no va a querer matarme? — Inquirió, una suave carcajada brotó desde el pecho de Shoto.
—No puedo decir que sea algo imposible, pero Izuku siendo el hombre inteligente que es, no escogerá entre dos pollas cuando puede tener ambas, ¿sabes?
Katsuki se le quedó mirando.
Nunca había conocido a un hombre tan seguro de su mismo, pero sobretodo de su relación.
—Y bien, ¿qué dices? ¿Aceptas?
Katsuki solo se limitó a pasar saliva con dificultad antes de asentir sin estar realmente seguro de lo que estaba haciendo.
No sabía en qué mierda se estaba metiendo pero propuestas así no eran comunes.
Tomándole la palabra de que solo sería una vez y que no afectaría su trabajo, decidió tomar el riesgo.
Y vaya que no se iba a arrepentir.
(...)
Cerró la puerta de la entrada con el pie provocando un leve ruido seco.
Acomodando la bolsa de papel que contenía los ingredientes para la cena de esa noche, Izuku fue directamente a la cocina para dejarla sobre la encimera junto con sus llaves y celular.
Su trabajo de medio tiempo en la veterinaria se volvía agotador cuando le tocaba bañar a los perros.
El aroma a humedad y pelos pegados a la camisa, le indicaron que era necesario tomar un baño primero así que subiendo escaleras arriba, fue a la recámara y deshaciéndose de su ropa en el camino, se metió al cuarto de baño, no sin antes ordenarle a 'Alexa' reproducir su playlist favorito y así tener algo de ruido de fondo para cantar en la ducha.
Minutos después, mientras se quitaba el shampoo del cabello, la música cesó. Eso solo indicaba una cosa; Shoto había llegado a casa.
—¿Amor? — escucho su voz del otro lado de la puerta. — ¿Ya vas a terminar?
—¡Sí! ¿Podrías traerme una muda de ropa, por favor! No me dio tiempo de tomarla antes de entrar aquí. — dijo.
—Por supuesto.
Casi enseguida Shoto regreso con la muda de ropa.
Sin llamar a la puerta, la abrió para adentrarse y dejarle el cambio de ropa en el nivel vacío de un estante donde había un par de plantas decorativas.
Izuku ama la jardinería.
—¿No quieres acompañarme? — preguntó Izuku, recorriendo la puerta de cristal templado, mostrando sus rizos verdes completamente mojados y peinados hacia atrás.
Shoto le sonrió, y acercándose lo suficiente le dio un beso en los labios que Izuku sintió demasiado corto.
—Me encantaría pero antes me gustaría que conocieras a alguien.
—¿Tenemos visitas?
—Yep.
—¡Shoto, pero ni siquiera he preparado la cena!
—Ordenaremos algo más tarde, ahorita solo preocúpate por salir rápido de la ducha. — dijo, volviendo a darle un beso pero está vez en la frente.
Izuku refunfuño cuando Shoto salió del cuarto de baño.
Cerrando la puerta corrediza volvió a lo suyo para terminar.
Al cabo de unos minutos después, y dejando la toalla mojada sobre la puerta corrediza de cristal, un mal hábito por el que Shoto siempre lo regañaba, salió sin la menor idea de que a quien conocería sería el 1 de su relación.
(...)
Katsuki entró a la lujosa casa ubicada en un lindo suburbio a las afueras de la ciudad.
Mentiría si dijera que las palmas de sus manos no le estaban sudando por los nervios cuando Shoto comenzó a darle un pequeño tour, solo señalado lugares importantes como la cocina y la sala, para luego guiarlo escaleras arriba a dónde suponía se encontraba la recámara principal.
Diablos, ¿Por qué había aceptado hacer está locura?
Tenía ganas de follar, sí pero con un par de esposos era simplemente…
El hilo de sus problemáticos pensamientos se vio cortado cuando a medio pasillo Shoto se detuvo.
—Talvez Izuku se sorprenda un poco. — musitó. — Al inicio siempre se cohíbe pero abriré el camino para que entres en cuadro y me ayudes a hacerlo ceder.
—Suena como si él hubiese dicho 'no' a esto.
—Sobrio lo hizo, pero ebrio acepto.
—¿Ebrio?
—Es más sincero cuando está alcoholizado, créeme.
Katsuki ahora entendía porqué había decidido parar en una tienda de conveniencia para comprar latas de cerveza.
—Como sea…
Ya no quiso cuestionar más, y de cierta forma Shoto lo agradeció.
Reanudaron sus pasos, uno emocionado y el otro sin saber qué esperar realmente.
Tras adentrarse en la bonita recámara cuyo centro era adornado por una enorme cama cubierta con sábanas en colores grises y arena, ambientada por música que de hecho conocía bastante bien porque también le gustaba esa banda, Shoto le indico sentarse sobre la misma mientras apagaba la música y comenzaba a intercambiar un par de palabras con el que supuso era su esposo antes de llevarle un cambio de ropa.
—Saldrá en un momento. — informo, tras salir del cuarto del baño.
Katsuki asintió, sintiendo la inexperiencia de su corta edad pesándole en los hombros.
Sabía follar, claro que sí. Sus amantes siempre lo elogiaban por dejarlos satisfechos pero, ¿Acaso tendría que complacer a ambos? O peor aún, ¿Le tocaría ser el pasivo?
No pudo cuestionarse más, pues el sonido de la puerta abriéndose y un precioso hombre de cabellos verdes, ojos color esmeralda y piel pecosa de grandiosas piernas se adueñó de cada neurona pensante en su cerebro.
Era simplemente hermoso.
(...)
Tras abrir la puerta lo primero que Izuku vio fue a un hombre rubio, de ojos color granate sentado sobre su cama en lugar de su esposo.
Cuando iba a preguntar quién era, sintió los brazos de Shoto abrazarle por la espalda y algo duro restregarse sin intención, aún, contra su trasero.
—Amor… él es Katsuki. — presentó. — Katsuki, este es mi esposo; Izuku.
Ninguno de los dos dijo nada.
—¿Recuerdas lo que hablamos el otro día? — preguntó.
Izuku no supo a qué se refería hasta que una fría lata de cerveza ya abierta tocó su mejilla haciéndolo respingar y recordar vagamente.
—No me digas que…
—Así es.
Shoto le dio un trago a la cerveza, con su mano libre, sujeto a Izuku del cabello con la suficiente fuerza para hacerlo girarla hacia él y besarlo, traspasando el amargo líquido de su boca a la de su esposo.
Katsuki les miraba atento.
Mierda, eso se veía jodidamente sensual.
—Lo haremos, ¿verdad? Katsuki es de fiar, además… es tu tipo. — dijo una vez que sus labios se separaron.
Izuku se giro a mirar al rubio.
Por el carajo que sí era completamente su tipo, pero se veía demasiado joven.
—¿Podríamos hablarlo por un segundo? — Inquirió, pero Shoto negó.
Volviéndolo a besar tras beber un nuevo trago de cerveza, a Shoto ni siquiera le importó soltar la lata y manchar la alfombra.
Simplemente se centro en sostener a su esposo entre sus brazos, sin dejar de besarlo, comenzando a acariciar desde su espalda hasta su cintura en donde metió sus manos bajo el elástico de sus bóxer y amaso sus nalgas sin pudor arrancándole un jadeo.
—Ngh…
Katsuki sintió la temperatura de su cuerpo elevarse.
Los sonidos, la forma en que el bastardo de su jefe lo sostenía, su figura misma, absolutamente todo lo que comprendía la existencia de Izuku lo hacía ver realmente sensual.
Entre caricias, Shoto guio a Izuku hacia la cama hasta sentarlo justo a un lado de Katsuki.
Con una seña de su mano y su ojo [color] viéndolo directamente, Shoto le instó a acercarse.
Y contrario al inicio, Katsuki está vez no dudo.
Poniendo su mano en la nuca de Izuku, tiro de los aún húmedos rizos para apartarlo del beso con Shoto, quién le cedió el control en ese momento, y atraerlo hacía si para besarlo con algo de jovial brusquedad, llevándose la grata sensación de unos labios suaves y carnosos, acompañados por el suave aroma de la pasta dental.
Izuku se puso tenso al sentir como los labios de aquel desconocido hombre se apropiaban de los suyos con demanda.
Con su mano izquierda, tocó a Shoto en busca de salvación pero vaya sorpresa que se llevó cuando esté solo guio su mano hacia su dura erección para que la acariciara por encima de la suave mezclilla.
—Déjate llevar… — alcanzó a escuchar la voz de Shoto en un susurro mientras la lengua de Katsuki se colaba vulgarmente dentro de su boca para profundizar el beso mientras una de sus manos se metía bajo su camiseta.
Acariciando su abdomen, subió hasta alcanzar uno de sus pezones y lo pellizcó.
Izuku jadeó por la acción, sintiendo su polla reaccionar dentro de sus shorts con un poco de humedad.
Shoto tomo los labios de Izuku de vuelta al sostenerlo por el mentón, Katsuki simplemente desvió su boca hacia el cuello salpicado con unas cuantas pecas para besarlo, lamerlo y mordisquearlo al tiempo que su palma abierta amasaba el pecho de Izuku.
Shoto lo imitó.
Ahora con las caricias de ambos, Izuku guio su otra mano a la entrepierna del rubio, solo para notar que este estaba tan duro como su esposo.
Por Dios…
Debía admitir que sentir esas caricias que parecía adorar su cuerpo lo hacían sentir una vorágine de sensaciones que sin dudas lograron excitarlo.
Jamás pensó que tener a dos hombres tocando su cuerpo se sentiría tan bien, y tan peligroso.
Poniendo las palmas abiertas contra los pechos de aquellos dos hombres, Izuku los empujó.
Ambos le dieron el espacio solicitado sin rechistar.
Al saberse el centro de su atención con esas miradas curiosas y expectantes sobre él, Izuku se echó hacia atrás en la cama hasta quedar acostado justo en medio y comenzó por quitarse la ropa que cubría su parte inferior, Shoto sonrió complacido y Katsuki solo pudo babear al ver su desnudez porque este hombre era simplemente perfecto, sensual y apetecible.
—¿Acaso solo van a mirar? — preguntó, haciéndose del control de la situación, por el bien a futuro de su trasero.
—¿Nos dejaras a ambos cogerte? — fue el turno de Shoto para preguntar.
—Al mismo tiempo… — añadió Katsuki.
Ambos con miradas fieras y deseosas resaltando sus exóticos ojos.
—Solo si tú me comes aquí primero. — dijo, abriendo la piernas y palpando su lindo y pequeñito agujero con su dedo medio, metiendo solo la punta de su dígito en su interior con suavidad.
Katsuki soltó algo parecido a un gruñido.
—Y si tú me dejas darte una mamada. — está vez se dirigió a Shoto, quién ni lento ni perezoso, se puso de pie, desabrochando sus pantalones rodeo la cama, y tirando de uno de los brazos de Izuku, lo acomodo con la cabeza sobresaliendo fuera del borde de la cama, boca arriba y en su dirección.
Katsuki se colocó del lado contrario y entre las piernas de Izuku. Sus manos acariciando la piel desde las rodillas, desviándose a la parte trasera de sus muslos para sostenerlos.
Izuku vio claramente como se relamió los labios un segundo antes de que Shoto le tomara del rostro y le obligará a echar la cabeza hacia atrás.
Su magnífica polla que le encantaba chupar postrándose frente a él en todo su esplendor, completamente erecta y con la punta levemente brillosa.
—Di "ah", mi amor. — ordenó Shoto, e Izuku lo emitió pero no solo por obedecer sino también por la húmeda lengua que había comenzado a saborear su agujero.
Las caderas de Shoto se empujaron contra su boca, yendo un centímetro más adentro en cada vaivén hasta que sintió la punta de la polla de su marido acariciar el fondo de su garganta.
Le era un poco difícil respirar por la posición pero mentiría si dijera que no le gustaba así.
Además de que los movimientos de la hábil lengua de Katsuki lo tenían con las manos aferradas a las sábanas y le hacía tensar los dedos de los pies cuando la movía en círculos y luego simulaba embestidas.
Se sentía jodidamente delicioso.
—Toca sus oblicuos. — le dijo Shoto a Katsuki. — Es sensible ahí.
Y las manos que se encontraban sosteniendo sus muslos se dirigieron ahí.
Izuku gimió ahogadamente cuando sintió los pulgares de Katsuki acariciar y enseguida presionar sus oblicuos.
Sus caderas se movieron en acto reflejo como de costumbre, y Shoto lo agradeció porque sintió como Izuku succionaba mejor su polla.
—Ah, mierda…
Ni siquiera era sexo rudo, mucho menos vainilla pero estaba tan excitado por la sola escena de su esposo siendo atendido por él y otro hombre que tuvo que sacar su polla de esa boquita en la que le encantaba correrse porque no quería acortar el encuentro, al menos de su parte porque aunque Katsuki estuviera restregándose contra el borde de la cama, estaba más compuesto que él.
—Sho-chan… — Izuku se quejó al sentir el vacío, sacando su lengua con el propósito de tocar la polla a un par de centímetros de él, pero Shoto negó.
—Quiero venirme en tu culo. — respondió.
Y Katsuki quién había estado inmerso en comerle ese lugar a Izuku, se detuvo cuando vio a Shoto hacerlo.
—Queremos. — corrigió, poniéndose de pie y limpiándose las comisuras de su boca con ayuda de su pulgar y lengua.
Shoto se subió a la cama, y atrayendo a Izuku con él, se acostó recargado sobre las almohadas perfectamente acomodadas e Izuku de espaldas sobre él y con las piernas abiertas.
—Entraré yo primero. — dijo — tu me seguirás cuando Izuku este más excitado.
Katsuki asintió, lo último que quería era lastimar ese delicioso agujero y provocarle dolor a este sensual hombre.
Shoto le pidió tomar la botella de lubricante que solía guardar en el cajón de la mesita de noche y verter un tanto sobre su polla y el agujero de Izuku.
También le pidió que le metiera tres dedos a Izuku para verificar que tan aflojado estaba.
Entraron a la perfección.
Comerle el culo siempre lo dejaba flexible.
—Disfrútalo, mi amor. — susurro en el oído del pecoso, que solo se dejaba hacer.
Estaba caliente, y quería cada cosa que cada uno de ellos quisiera ofrecerle está noche. Quería conocer sus límites, y qué mejor que hacerlo de la mano de estos dos hombres que parecían querer devorarlo solo con verlo.
Izuku se deshizo en gemidos cuando Shoto lo penetró.
Su polla era grande, y en esta posición siempre la sentía más, especialmente al ser consciente de como se veía, pues el espejo que Shoto había mandado poner en el techo le mostraba una imagen amplia de la escena.
Katsuki los observaba fijo.
Nunca creyó que el ver en primera fila el como un hombre le metía la polla a otro sería tan excitante.
Desabrochando sus propios pantalones saco su polla y vaciándose también algo de lubricante, comenzó a acariciarse con calma, sin apartar su vista de la lasciva visual.
Izuku extendió sus manos hacia él tras notar lo que estaba haciendo.
Quería tocarlo, quería ayudarle a acariciar esa polla que sin dudas estaba a la altura de la de su esposo.
Katsuki obedeció silentemente, y acercándose a él, gruñó bajo al sentir como las suaves manos de Izuku subían y bajaban por el largo de su falo.
—Dios…
Katsuki recargo su frente en el hombro del pecoso, dejándose ir en las sensaciones que le provocaba cuando sus manos tomaron el ritmo de las penetraciones de Shoto.
—¡Mierda, no vayas a correrte! — gruñó, intentando enfocarse en sus propias palabras pues el agujero de Izuku estaba apretándolos más que de costumbre desde que comenzó a masturbar a Katsuki.
El rubio entendió el mensaje, al sentir sus bolas tensarse, guio una de sus manos para detener las manos de Izuku.
—Voy a entrar. — dijo, apartándolas para tomar su polla y alinearla contra el agujero ya empalado. — Respira profundo. — aconsejó.
Pero el dolor punzante que atravesó cada terminal nerviosa en su cuerpo le cortó la respiración.
—¡Ah! ¡Ngh! P-por Dios…
Izuku clavó sus uñas en la piel de los hombros de Katsuki cuando las aferró a ellos.
Katsuki ni siquiera lo sintió por perderse en la exquisita sensación de su polla restregándose contra otra al hundirse dentro de tan estrecho agujero.
Le ayudo a Shoto a sostener los muslos de Izuku en un intento de mejorar la posición y mantenerlo abierto.
—N-no se muevan… — Izuku suplicó con la voz quebrada, y solo entonces ambos hombres se dieron cuenta de que estaba llorando.
A Shoto le gustaba verlo llorar.
A Katsuki al parecer no tanto.
—Tranquilo, pronto dejara de doler. — musitó, depositando le un beso en cada párpado antes de lamer sus lágrimas para confortarlo un poco y distraerlo cuando con un movimiento, instó a Shoto para comenzar a moverse.
Poco a poco fueron acoplando el ritmo, eventualmente aumentaron la velocidad.
Los quejidos de dolor de Izuku fueron transformándose lentamente en suaves gemidos.
Shoto y Katsuki tenían la mente nublada.
La sincronización, los sonidos, la fricción, todo, absolutamente todo los tenía absortos en el pensamiento de no correrse para seguir con este encuentro el mayor tiempo posible, hasta que Izuku abrió su boca.
—Más… más rápido. — pidió con voz ronca tras minutos de mentalizarse para ignorar el dolor y enfocarse en el placer.
Quería correrse.
Si lo hacía ahora, esto sería más fácil de sobrellevar, eso fue lo que pensó y vaya que no se equivocó pues como si hubiera encendido un switch oculto dentro de sus hombres, ambos mandaron a la mierda el cuidado y tomaron el ritmo que sus adolorida pollas requerían para aliviarse.
Izuku sintió su cuerpo hormiguear cuando las penetraciones se volvieron más fuertes y rápidas. La habitación siendo llenada por sus gemidos y los gruñidos roncos de ellos en perfecta sintonía con el lascivo sonido de sus pieles húmedas chocando con vulgaridad y sin una pizca de auto control, hasta que Shoto y Katsuki se corrieron en su interior, e Izuku tuvo un Squirt por la sobreexcitación.
Sus respiraciones agitadas mantuvieron el ruido en la habitación. Maldiciones inentendibles perdiéndose en el eco.
¡Este había sido sin lugar a dudas el mejor puto encuentro de sus vidas!
(...)
Izuku estaba recostado bocabajo.
Shoto le estaba aplicando un ungüento en el culo mientras Katsuki le secaba el cabello.
Estaba completamente agradecido que entre ambos limpiarán el desastre que hicieron de él. Se sentía bien ser mimado después de una ronda tan intensa de sexo después de todo.
—¿Qué quieres que ordene para cenar, Izu? — preguntó Shoto una vez terminando su labor con un beso noa nalga derecha de Izuku.
—Katsudon. — fue su respuesta automática.
—Uh, yo sé cocinarlo. — hablo de repente Katsuki y tanto Shoto como Izuku se miraron entre sí. — ¿Qué?
—¿Y si te casas con nosotros, Kacchan? — Izuku le miró con los ojos brillantes.
Y Katsuki sintió su corazón acelerarse. ¿Acaso ese era un apodo?
—Opino lo mismo, ambos somos un asco en la cocina y además sabes coger bien, Kat-chan. — añadió Shoto, haciendo mofa de su nuevo sobrenombre.
—Es una broma, ¿no? — dijo, pues no creía que hablaran enserio, aún cuando ya le habían dado un sobrenombre.
Sin embargo, las miradas de ambos se mostraban seguras, aún cuando sus bocas musitaran un corto "sí" como respuesta, pues después de cocinar una versión rápida del Katsudon, esa noche no sería la última en que tendrían sexo, ni la única en qué dormirían juntos en la misma cama después de hacerlo.
(...)
Extra (Pensamientos de Izuku)
Era su primer trío.
En sus cinco años de casado, jamás pensó que Shoto le pediría hacer tal cosa, pero cuando unos días después de aquella cena en la que se embriagó un poco y decidió seguirle el rollo cuando por enésima vez se lo propuso, apareció un hombre rubio en su casa que en compañía de su esposo lo llevaron a la habitación y le recortaron sobre la cama para comenzar a acariciarlo, fue que se dió cuenta que tomar decisiones ebrio, talvez no era del todo malo.
Porque debía admitir que sentir las caricias de Shoto en perfecta sincronía con las de Katsuki, el hombre sumado a su ecuación, que parecían adorar su cuerpo y sentir una voragine de sensaciones que sin lugar a dudas excitarían a cualquiera, se sentía realmente bien.
Se sentía en el paraíso.
—¿Te gusta, Izuku? — preguntó Shoto, pasando sus labios con sus es y húmedos besos desde debajo de su oreja hasta alcanzar sus labios mientras Katsuki lamía y mordisqueaba su cuello, al tiempo que ambos amasaban su pecho haciéndolo jadear.
—¿Nos dejaras meterte la polla a ambos al mismo tiempo? — gruño Katsuki está vez...
E Izuku solo pudo asentir a ambas preguntas como respuesta.
Estaba caliente, y quería cada cosa que cada uno de esos dos hombres le ofrecía.
Quería conocer sus límites, y que mejor que hacerlo en un arrebato con esos dos.
Miya
Embarazado
—Él está embarazado. — escuchar aquellas palabras se sintió como un balde de agua fría caer sobre él.
¿Izuku embarazado? ¡Eso era imposible! Era un hombre...
—Debes estar jodidamente equivocado. — respondió serio, con la vista perdida y el corazón latiendole a mil por hora.
Izuku había sido secuestrado por la Liga de Villanos hacia dos meses.
Era un estudiante graduado de la clase de apoyo.
Él normalmente era el encargado de las modificaciones para su traje pero ahora...
Tras haberlo recuperado, ahora surgía esto.
—Ni siquiera nosotros sabemos cómo fue qué sucedió pero suponemos que ha sido una alteración química, debieron experimentar con él, o en el mejor de los casos...
—Con un Quirk. — Katsuki se levantó bruscamente de su asiento. — Sacaselo.
—¿Qué?
—¡Que se lo saques, maldita sea! ¡Él no va a tener el hijo de un villano! — gritó.
Entonces, la puerta de la habitación se abrió.
Ellos estaban en el corredor del hospital.
Izuku se asomo por la abertura de la puerta.
—Este niño no es de ningún villano. — dijo. — Es tuyo.
Las escenas de la noche antes del secuestro de Izuku llegaron a su mente.
Esas imágenes borrosas que creyó un sueño en donde lo tomaba estando completamente ebrio y le repetía sin cesar lo enamorado que estaba de él.
Porque sí, Bakugo Katsuki, el héroe número uno de veintisiete años estaba enamorado de su héroe de apoyo de diecinueve que ahora estaba jodidamente embarazado de él.
Miya
